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Para todos los públicos Crónicas - La amenaza del silencio - Ver ahora
Transcripción completa

La supervivencia en el medio rural resulta más difícil cada día.

Novecientos pueblos se han quedado vacios en los últimos 15 años.

En el territorio de las Cinco Villas, al norte de Zaragoza,

sus habitantes se resisten a la despoblación.

Para frenarla han emprendido una campaña

con la ayuda de la fundación "Abraza la tierra".

José Luis Escabosa es uno de los más activos.

Tiene cincuenta y dos años.

Siempre ha vivido en Luesia, una villa en el pre pirineo aragonés

donde los recurso básicos son la agricultura y la ganadería.

En plan egoísta a mí me interesa que mi municipio se mantenga

para que mis hijos se puedan criar en un territorio donde yo he nacido,

mis padres han nacido, entonces sí que nos interesa

o me interesa particularmente y al resto del pueblo le interesa

que la gente vaya viniendo a nuestro territorio

para casi nos ayuden a mantener lo que tenemos nosotros

y así poder supervivir y existir y mantenernos todavía

un poco vivos con las dificultades que tenemos en el medio rural.

Esto es una cadena.

Una persona que viene a un municipio

es un gasto que hace en ese municipio,

nos ayuda a mantener todos los servicios.

Desde la farmacia que tenemos,

la tienda de ultramarinos, la panadería, el ayuntamiento,

todos los servicios básicos, las escuelas que nos consideramos

que es el punto de inflexión en un municipio,

mientras se mantienen las escuelas la gente joven

tiende a venir a los municipios.

Las Cinco Villas es la comarca más grande de Aragón.

Su extensión es similar a la provincia de Álava

pero mientras que esta alberga a 320.000 habitantes,

en las Cinco Villas solo viven 33.00 personas.

La tendencia es que la cifra siga bajando,

hasta ahora se han despoblado cuatro pequeñas localidades.

En los pueblos la gente se marchó porque no había de qué vivir.

Es muy importante que el que venga encuentre a que se quiere dedicar.

Hay que venir con un trabajo,

sino lo tienes es muy difícil que esto funcione.

Abraza lo que intenta es eso, dar a conocer

los recursos que tenemos en el territorio,

dar a conocer las posibilidades de primera mano

y que toda esta gente que está interesada en venir o en retornar,

gente del propio pueblo facilitarles información

y hacerles un apoyo,

tanto por emprender el negocio como para venir a vivir.

Nuestro objetivo es conseguir que esa gente que viene en fin de semana

y que viene porque le encanta vivir a su pueblo

que llegue a encontrar un medio de trabajo,

que intente montar un proyecto

que sirva para que él se pueda quedar a vivir allí,

pero eso cuesta.

Nos enteramos por Adefo que iba traspasaba este bar

porque ya se jubilaban los que estaban,

y como estábamos aquí muchos fines de semana

y teníamos una casa y tal, pues nos animamos,

nos pusimos una venda y dijimos pa' adelante.

Miguel trabajaba fijo de hace un montón de años,

en una empresa de almacenaje de piezas de coche

y yo estaba trabajando, estuve en obrador

y luego me dedicaba un poco a cuidar unos niños,

una temporada de medio paro que tuve.

Hombre pues la adaptación cuenta, pasar de estar en una empresa,

40 horas semanales, fines de semana, fiestas y un mes de vacaciones,

a no salir de aquí, estar todo el día metido.

Entonces los dos primeros años muy duros.

Fue más idea de Lourdes que mía porque me costó y me sigue costando.

La vida que tenía era muy cómoda, de siete a tres de lunes a viernes,

fines de semana, verano, fiestas y ahora me ha cambiado totalmente.

La primera idea que tenía yo era que iba a trabajar el fin de semana

y entre semana trabajaría poco,

con lo cual, era todo lo contrario de lo que estaba haciendo hasta ahora,

trabaja cinco días, descansaba dos, pues ahora mi teoría

era que trabajaba dos y descansaba cinco y no ha sido así.

Y luego trabajas 3 meses de verano y el resto de invierno descansas

pero tampoco ha sido así.

Pero bien, la verdad es que bien.

Hasta hace cuatro años Lourdes y Miguel

vivían con sus hijas en Zaragoza y venían con frecuencia a Luesia.

Miguel creció en el pueblo

y Lourdes lo descubrió cuando era una adolescente.

Yo vengo desde que tenía 13 años

que venía a los campamentos sin conocer aquí a nadie ni nada.

Y la verdad es, yo siempre lo he dicho,

los pueblos de montaña son muy acogedores,

mucho más que los pueblos que son de paso,

no sé porqué pero la verdad

que yo aquí me he sentido arropada desde el principio

no de ahora, de desde hace años atrás.

-Mus. -Hay que hablar.

-Paso. -Paso.

-Envido. -No.

-No. -No. -No. -Sí.

-Una de grande...

En Luesia somos muy buenos acogedores.

Muy buenos.

Viene un forasteros, para mí son forasteros los que vienen,

pero al momentico ya son de Luesia.

Nos volcamos todos en ver lo que les hace falta.

Además esta gente que ha venido va a apoyar las escuelas,

hay que echarles una manica.

-Qué es para usted Luesia, qué significa para usted.

-Luesia por uno que ha nacido,

que ha vivido aquí continuamente es el no va más.

El pueblo de uno el que no lo aprecie

es que no tiene ningún sentimiento, niña.

Se me ven las estampas, ¿qué hacemos?

La mayoría de los vecinos ha cumplido ya los 55.

Una buena parte de ellos se tuvo que marchar fuera.

A Francia, Navarra, Jaca...

Era la época del desarrollismo, los años 60.

Antes de que empezara el éxodo había 1.200 habitantes.

Hoy sólo queda una cuarta parte, 300 personas.

Aquí hemos nacido, hemos... He nacido,

y aquí he vivido tiempos buenos, tiempos malos, de todo me ha tocado.

Y Luesia pues estuve mucho por el mundo pero al final

a parar aquí al pueblo. Al final a parar aquí al pueblo.

Nos venimos aquí al mediodía y aquí nos entretenemos.

Después la gente, casi toda, tiene hortalizas,

pues el huerto y demás, echamos la partida

y luego la gente se va a sus trabajos, a la hortaliza y demás,

yo no, yo no, la hostelería y no me ha gustado mucho el campo,

no he sido muy aficionado al campo.

El bar abre todos los días.

Marcha bastante bien,

ha generado dos puestos de trabajo.

Nuria ha sido la última persona contratada.

Su llegada y la de su hija ha sido crucial para la escuela.

Actualmente, estaba trabajando en Zaragoza

en un trabajo que no tenía mucho futuro

y me ofrecieron la posibilidad de trabajar aquí en el pueblo

durante los meses de julio y agosto.

Y al terminar la temporada me salió aquí otro trabajo,

así que nos hemos quedado mi hija y yo.

Mi madre nació y se crió aquí

y ahora si todo va bien, mi hija se criará aquí.

Un hermano de mi madre siempre ha vivido aquí

y nos está ayudando mucho también que es importante,

la niña está encantada con ellos, entonces es todo mucho más fácil.

Yo lo que quiero es que mi hija sea lo más feliz posible

y yo creo que aquí se dan muchas de las circunstancias necesarias

para que eso sea así.

Yo no sabía que hacía falta un niño para un segundo maestro

pero cuando ya dije que nos íbamos a quedar

se pusieron muy contentos porque era lo que necesitaban

para mantener el segundo maestro, pues sino

se hubieran quedado con un maestro para todos los niños.

Buenos días a todos y todas. -Buenos días a todos y a todas.

-Como es lunes lo primero que tenemos que hacer

va a ser cambiar los encargados y después haremos el tiempo

y nos volvemos a sentar en nuestro sitio para empezar la clase.

Comparten aula aunque están en diferentes cursos.

Y tienen tareas en común como la de hoy,

un trabajo sobre la evolución del clima en el pueblo.

Diecisiete.

Guardamos la gráfica y sacamos las precipitaciones.

Este año cuando vayamos a la obra de teatro en Navidad

les volveremos a hacer a los papas el pluviómetro, el climograma,

poniendo la temperatura y las precipitaciones.

M Ángeles es la maestra.

Nació en Luesia sin embargo la mayor parte de su carrera

la desarrolló en Cataluña

porque no tuvo posibilidades en Aragón.

Hace unos años decidió acercarse a su lugar de origen.

Primero me fui a Unicastillo que es el pueblo que está al lado

y estuve dos años y ya ví que aquí podía estar

ya había tomado un par de contactos y que podía estar

y cuando vine lo más difícil fue

desligar lo que era M Ángeles del pueblo

con M Ángeles que era la maestra.

Intentar diferenciar de la puerta de la escuela para dentro

es la maestra

y de la puerta para fuera es M Ángeles.

Costó pero se ha conseguido.

Y luego contamos que aquí una de las ventajas de un pueblo,

de este en concreto,

es que desde fuera los padres

y todo lo que es la sociedad desde fuera, los mayores,

le tienen mucho respeto a la escuela como sitio de aprender de los críos.

Como un sitio muy especial que hay que respetar.

La escuela es uno de los bienes más preciados de Luesia,

ayuda a fijar la población.

Los alumnos de educación infantil y primaria

no se tienen que desplazar a otros sitios.

Sí lo harán más adelante, cuando empiecen la ESO.

El centro está adscrito al Colegio Rural Agrupado de los Bañales

que está repartido por seis pueblos y cuenta con 202 alumnos.

El colegio rural Agrupado podemos decir

que es un colegio que en vez de pasillos tiene carreteras

y lo que perseguimos en líneas generales

es educación de calidad en el mundo rural

y una cosa que tenemos muy presente

es hacer realidad el principio de equidad,

es decir, dar a cada uno lo que necesita para conseguir los objetivos

Una cosa muy importante en el mundo rural

es ofrecer actividades de socialización

en el que se puedan juntar los alumnos,

porque están muy bien en los pueblos,

tienen una enseñanza, como habéis visto,

muy individualizada porque hay poquitos en la clase

pero lo que les hace falta es juntarse con niños de su misma edad.

Bueno chicos, ya hemos terminado de calentar.

¿Estáis ya en forma? ¿preparados? TodosSí.

Empezamos con el primer juego.

Hoy toca la cadena.

Los colegios rurales agrupados son habituales en Aragón

donde la mitad de la población se concentra en Zaragoza.

Para mantener un centro abierto hacen falta seis alumnos.

Si se logran 14 se consigue un segundo maestro.

Es el caso de Lorena.

Con su llegada se ha acabado la clase única,

se han separado a los mayores de los más pequeño

creándose dos unidades.

Yo creo que tienes que llevar la clase mejor preparada

para distribuirte mejor el tiempo.

Ser sobre todo organizado para saber muy bien

lo que tienes que trabajar con cada uno.

Tener todo mejor preparado de antemano.

Sí, puede resultar más complicado, pero bueno,

es un poco a lo que te acostumbras en tu día a día.

Ya sabes que te tienes que dar la asignatura de inglés

o de matemáticas trabajando con diferentes niveles.

La villa de Luesia está declarada patrimonio histórico.

Las grandes casonas reflejan

la importancia de la población en otros tiempos.

Fue frontera entre los cristianos y los musulmanes.

Tras la reconquista,

Alfonso I de Aragón le otorgó el titulo de villa

y le concedió un fuero de colonización.

Para atraer a más pobladores el Rey ofreció tierras y privilegios.

De esa forma se constituyó un importante núcleo

en torno al castillo y a la iglesia

que hoy forman parte de la ruta románica.

La lucha por mantener vivo el pueblo

ha sido una constante en la historia de Luesia.

En el siglo XXI la repoblación continúa.

José Luis lleva ocho años atendiendo a los nuevos que llegan.

Les ayuda a encontrar una casa decente

y les asesora en todo lo que necesiten.

Mónica llegó con su pareja y sus tres hijas desde Cataluña.

No teníamos trabajo ninguno de los dos.

Vimos que era una oportunidad muy buena.

El trabajo que nos ofrecía es de lo que yo estudié

y entonces dijimos "vamos a probar" y la verdad es que encantados

encantados, porque nos hicieron una acogida muy buena.

Yo trabajo en la residencia cuidando a los abuelicos

y se hacen de querer horrores.

Lo peor era por el tema de y si no sale bien.

El decir lo dejo todo allí por venirme aquí

para luego tener que volver, dejarlo todo aquí y volverme allí.

El pensar en el fracaso.

Hay muchísimos fracasos,

para casos en el sentido de que...

Piensa que es una iniciativa...

Muchas gentes piensan que el venir a un municipio es:

"Yo te doy todo porque que no hagas nada",

no esa gente, no.

Nosotros queremos que venga gente que se implique en el territorio.

Si se pueden buscar su trabajo

o se les intenta facilitar un tiempo para ayudarle,

eso es lo que intentamos que venga gente

que pueda aportar también no que quiera simplemente recoger.

En medio de las montañas se encuentra Orés.

El paso del tiempo apenas ha hecho mella en esta pequeña población

que conserva su aspecto medieval con estrechas y empinadas calles.

Es una de las diez localidades más pequeñas de la comarca

aunque curiosamente es la que más ha crecido.

De los 60 habitantes, 25 son de fuera,

es decir, más de la tercera parte son nuevos moradores.

Yo cuando entré de alcalde

haciendo un estudio de como teníamos el pueblo y cual era la problemática,

lo primero que vimos fue que necesitábamos población.

Un pueblo que se queda sin niños, sin gente que viene detrás

para hacer un relevo generacional no tiene futuro.

Se hizo un estudio con la gente joven,

con la gente mayor de qué se podía hacer en el pueblo

y lo que intentamos es revitalizar un poco el pueblo.

Nos metimos en un programa nacional que es "Abraza la tierra"

donde facilita el contacto de la gente de la ciudad

para venir a los pueblos

y ya vimos que poco a poco la cosa empezaba a funcionar.

Empezaba a funcionar porque lo primero que empezamos a ver

es que se compraron muchas casas que estaban prácticamente en ruinas

que también era un problema,

el patrimonio del casco de nuestro pueblo

estaba dando un poco de pena el ver cómo se estaba hundiendo.

Vimos que poco a poco la gente venía y se interesaba

y rehabilitaba las casas para verano y fin de semana.

Fernando Lafuente es uno de ellos.

Va temporalmente en silla de ruedas porque tuvo un accidente doméstico.

Hace ocho años su mujer y él compraron una casa en ruinas

y la reconstruyeron con los materiales que se usaban antes.

Ese contacto con los elementos naturales

y la fascinación del entorno

les llevaron a establecerse definitivamente aquí.

Fernando cambió su despacho de jefe de recursos humanos

por unos antiguos corrales.

Allí ha montado un taller

donde ahora enseña las técnicas tradicionales de construcción.

Bueno chicos, pues nada, bienvenidos.

Un taller más, algunos ya no sois nuevos,

conocéis lo que es el mundo de la tierra.

Estoy convencido de que vais a disfrutar

y a conocer algo que desde hace miles de años se ha trabajado.

Es uno de los principios de los materiales

con los que el hombre ha trabajado.

Y vais a trabajar con vuestras manos,

vais a descubrir un elemento que está presente

en todos los sitios de la tierra donde el hombre vive

y lo que vamos a hacer es recuperar una tradición

que en sitios como en este pueblo está totalmente presente,

tenéis el barro encima vuestro, lo que es el adobe.

Haciendo un juego de palabras con su proyecto

y con el nombre del pueblo,

Fernando ha llamado Project-Orés a la escuela de oficios.

El centro está abierto a todo tipo de colectivos.

El grupo de hoy lo forman personas que sufren algún trastorno mental.

Este es un tipo de paciente

y es un tipo de público muy especial para nosotros.

Porque son parte de DARSE,

que una cooperativa de psicólogos y psiquiatras de Zaragoza

que colaboran con nosotros de una manera muy efusiva,

y muy colaboradora trayendo a sus pacientes

y convirtiendo la terapia de sillón en una terapia abierta

en la que sus pacientes pueden estar interactuando

en un entorno natural con elementos naturales,

se olvidan de lo que son y de sus problemas

y realmente por lo que nos ha comentado algún psiquiatra

el estar aquí tres días equivale casi a un año de tratamiento.

Bueno chicos ahora llega el momento

en el que vamos a iniciarnos en el mundo del barro

y para eso no hay nada mejor

que nos pintemos las caras de manera tribal, como las tribus.

Cada uno va a interpretar en la cara del que tiene en frente una máscara.

Una máscara que nos va a acompañar

durante el trabajo de luego con el barro. ¿De acuerdo?

-Ah mi maquillaje de Lancom.

-Que no se puede hacer publicidad de marcas en TV.

-¡Pero, jo!

Eh, sin venganza.

¿Y el pintalabios qué?

Ahora lo que vamos a hacer es formular la tierra,

vamos a hacer la masa que necesitamos para poner en la pared

y tenemos la tierra que hemos trabajado ya,

la mezclamos con el árido que en este caso arena,

para darle más resistencia y luego para darle más flexibilidad

vamos a utilizar la paja.

Paja como estáis viendo, ¿de acuerdo?

Esos tres elementos son los que nos van a dar la fórmula

para poder aplicar en la pared.

Beneficios que trae este tipo de talleres,

pues el aumento de la autoestima,

el aumento de la percepción de control, de las competencias,

nuevas experiencias, nuevas formas de relacionarse,

las habilidades sociales las suelen tener bastante mermadas

porque suelen estar bastante aislados, excluidos,

entonces esto les ayuda a relacionarse con gente

y a tener una mayor calidad de vida.

Es muy potente sacar la terapia a la calle.

Además de por ellos también por la familia.

Suele liberarles mucho, suele crearles mucho estrés

y el poderlos traer algún día fuera de casa

también para el cuidador es muy beneficioso.

Poco a poco Project-Orés empieza a despegar.

En el pueblo la iniciativa ha sido bien acogida.

Cuando los más mayores han visto

que estamos trabajando con lo mismo que estaban trabajando sus abuelos

pues han dicho pero bueno si esto yo lo hacía de niño,

también pisaba el barro para hacer adobas.

Es una alegría para ellos el pensar que ahora mismo

como gran novedad traes algo que ellos mismos lo han mamado

y que es normal, yo a veces les digo

pues no pongáis más ladrillo normal poner otra vez adobe,

pero de cualquier manera, todos tienen sus recuerdos,

porque todos lo han vivido,

porque todos estos pueblos tenían su tejería,

su fábrica de ladrillos, tenían todos los oficios,

en ese sentido eran autosuficientes.

Tomás se ha convertido en el albañil de Orés.

Al principio venía los fines de semana con su familia

a la casa que él mismo ha reconstruido.

A partir de ahí los vecinos empezaron a hacerle encargos.

Tantos que decidieron finalmente trasladarse.

En Zaragoza la cosa estaba un poco delicada

y tomamos la determinación de venirnos al pueblo

a ver que tal salía la historia.

Por trabajo y también porque teníamos ganar de hacer un cambio en la vida.

Tengo bastante trabajo, la gente se porta bien con nosotros.

Nos da trabajo, nosotros también nos portamos bien en los precios.

Estamos contentos, luego los niños se crían muy bien aquí,

salen a la calle, se crían solos, están libre

y van con otros amigos y se juntan con gente de todas las edades.

Interaccionan muy bien con todo el pueblo y todo el pueblo les acoge,

se van a casa de un vecino, a casa de otro,

es como si fuera una familia grande.

-Pues si les apetece un paquete de ganchitos

no vienen a casa: Mamá que me voy a comprar, dame, no,

es que ya se lo han comprado en el bar.

Los tres hijos de Tomás y M Mar

se desplazan diariamente a Ejea de los Caballeros.

Tienen allí el colegio como el resto de los niños del pueblo.

Ya son trece, una cifra más que suficiente

para abrir un centro en Orés

pero a algunos padres no les interesa esa opción.

Que no haya colegio en Orés yo casi hasta lo prefiero

porque hay muy pocos niños

y así ellos se relacionan con más gente.

Aparte está subvencionado el transporte, el comedor,

te entra comedor gratuito,

el comedor es casero que para un colegio público

que sea un comedor casero comen muy bien.

Casi todos tienen trabajo.

La residencia de ancianos es la mayor factoría de empleo.

Es municipal y tiene cinco empleados.

Se encuentra en la plaza mayor.

Es habitual ver a los mayores paseando por la calle

o mezclados con los vecinos.

Esmeralda es una de las trabajadoras.

Ella y su marido llegaron al pueblo buscando alguna colocación

porque los dos estaban en el paro.

Es una gozada tener el puesto de trabajo en el mismo pueblo,

en casa, no tienes que coger el coche,

sales de casa, lo tienes en frente. Eso vale mucho.

Nosotros nos adaptamos mejor, a los niños les costó un poco más,

El irse al colegio, madrugar más, estar todo el día en el colegio...

No hay tantas comodidades como en una capital pero con vehículo bien

La mayoría de los doce residentes son de fuera.

Atilano es de aquí aunque se marchó cuando tenía 33 años.

Yo tenía que optar por mi estado físico

de buscar una residencia y preferí esta a otras

porque el pueblo ya lo conocía, ya sabía lo que era,

es un pueblo muy pequeño, aquí no hay nada extraordinario

pero yo ya estaba acostumbrado a vivir aquí

y prefiero esto a estar en otro sitio

porque de mucho jaleo ya me ha tocado vivir.

Ahora tranquilidad es lo que te manda la vida.

A medida que nos hacemos más viejos

tenemos que buscarnos la forma de estar.

Yo como estaba solo opté por venir aquí.

Y estoy contento con ello.

Me fui porque no me gustaba el campo.

Yo trabajaba en mi casa, no trabajaba para nadie,

era autónomo pero el campo no me gustaba

y otra de las razones es que por entonces

ya venía la innovación como ha venido de maquinaria moderna, de tractores,

de todo esto porque yo aquí trabajaba con caballerías,

era lo que había entonces.

Aquí era la cuestión de innovarse o morir.

Yo no me arrepiento ni de haberme ido ni de haber vuelto.

Me fui consciente de lo que hacia y he venido muy consciente

de lo que hago también por ahora.

Ha sido un largo paseo.

La familia Natale Cura vino desde Italia.

Enrico e Indra abandonaron sus empleos fijos en Génova

y emprendieron la aventura de encontrar un pueblo donde asentarse.

El primero no les convenció

y hace dos años llegaron a Orés para ocuparse del albergue.

Gracias a ellos el establecimiento continúa abierto,

aunque cuando se hicieron cargo

ninguno tenía experiencia en la hostelería.

Es como un salto al vacio.

Vivimos como en una nube los primeros seis meses,

vas haciendo, vas haciendo,

con la esperanza de que todo más o menos te cuadre.

Pasados los primeros seis meses yo creo que está muy bien.

Es una forma diferente,

entiendo que no todo el mundo lo pueda lo pueda comprender

o estar de acuerdo o que no le pueda gustar

pero si es una vida que pueda funcionar.

Tenemos una relación cordial con toda la gente del pueblo.

Yo además trabajo de operario de ayuntamiento por la mañana

y entonces más o menos me conocen todos

y me relaciono con todos por una cosa u otra.

Que sea la piscina en verano, como las calles, la limpieza...

o si hay que cambiar una bombilla, cualquier cosa.

Además la gente mayor es bastante amable.

En principio igual no te conocen, quieren ver de dónde vienes,

qué eres, que tipología de persona eres,

si eres normal, educado, enseguida te acogen bien.

Nunca seremos del pueblo, siempre seremos los italianos, en este caso,

pero bien.

¿No?

El paisaje se transforma a medida

que se llega al sur de las Cinco Cillas.

Se vuelve más árido.

Castejón de Valdejasa es un pueblo de secano.

Aquí la población ha ido envejeciendo,

la media de edad supera los 65 años y apenas hay niños,

no alcanza la decena.

Casi todo ha ido menos,

de un millar de habitantes han pasado a 140.

En sus buenos tiempos hubo cuatro escuelas,

hoy no queda ninguna y de los cuatro bares solo continúa uno.

Es que no estamos nadie, el bar va a menos,

es que muy difícil cuando no hay gente en los sitios,

a veces lo queremos las personas así.

Todo desaparece, da mucha pena, antes había de todo,

había carnicerías, había panaderías, había 4 bares, había baile,

había cine, había de todo.

Pero ahora no queda nada, sólo queda esto en pie.

Sin embargo hay un ligero atisbo de movimiento.

Se ha puesto en marcha una actividad

que está relacionada con la tradición culinaria del pueblo.

Durante años hubo mucha caza en los montes de alrededor.

Para que las piezas no se echaran a perder

las mujeres preparaban un aliño.

El conejo escabechado se convirtió en la comida más popular

e incluso dio lugar a una feria agroalimentaria.

En vista del éxito

a uno de los organizadores, Ignacio Sancho,

se le ocurrió la idea de montar una factoría para envasarlo al vacio.

Estamos hablando de que en los pueblos pequeños

no hay nada de industria

y unamanera de crearte tu trabajo es la industria agroalimentaria.

Yo creo que si que estoy poniendo mi granito de arena

para que Castejón siga funcionado

y como no ponerlo un poco en el mapa gracias al producto.

Ignacio ha regresado al pueblo.

Con la ayuda de la asociación

para el desarrollo y fomento de las Cinco Villas

ha establecido el corral del tío Nicasio.

Él se encarga de todo.

Compra directamente en los mataderos y se ocupa de cada fase del proceso.

Hay que ser muy consciente

de que empezar desde cero tiene mucho trabajo.

Yo en mi ejemplo es que en este año y medio

prácticamente he trabajado todos los días.

Hago mucha feria, mucho evento, catas, presentaciones,

los dos, tres, cuatro primeros años es darte a conocer.

De momento su producto se comercializa

en tiendas pequeñas de Aragón.

Su objetivo es llevarlo también a Navarra y Cataluña.

Además quiere ampliar el negocio con la ayuda de su hermano.

Intentaremos mantener el mismo proceso

e ir incrementándolo con algo de agricultura.

Esa agricultura lo que queremos es tener olivos

para poder sacar un buen aceite de oliva virgen extra

para darle un valor añadido a nuestros productos.

Poco a poco queremos incorporar las especias,

las plantas aromáticas, que son romero, tomillo,

pues eso poder cultivarlo también nosotros.

El vino es el otro producto popular de Castejón.

Los vecinos que pueden lo hacen en sus propios lagares.

A pesar de ello hay muchos viñedos abandonados.

Mi primer deposito está ahora con 21 grados de temperatura.

-Uy, mucho.

-Si mucho porque está fermentando de una manera.

-Hasta que llegué a 30.

-Mientras no sobre pase los 30 grados, está bien.

Y después la acidez está por debajo de cuatro.

-Tú no sabías lo que era una viña y ahora sabes más que nadie.

-Por Internet se aprende mucho.

Elena y Manuel, la última pareja que ha llegado al pueblo,

se han puesto a recuperar viejas viñas

e incluso se han atrevido a elaborar vino.

Hasta luego, que vaya bien.

Son sevillanos, estuvieron buscando un pueblo por todo el país

hasta que dieron con Castejón.

Elena trabaja como consultora medioambiental

y una vez al mes viaja a Sevilla.

Manuel está jubilado.

Yo provengo de abuelos agricultores.

Siempre me ha gustado el campo, a mi padre también le gustaba...

Como siempre he estado encerrado entre paredes trabajando

ahora quiero disfrutar del campo.

Yo quiero todavía actividad,

además me encuentro muy bien físicamente

y lo que quiero es actividad,

estar parado es morir aunque se viva.

También se han hecho cargo de un campo de almendros.

Su intención es recuperarlo pero con tranquilidad, sin prisas.

Pues el proyecto que hay es que llevan abandonados 6 años

que no se han podado, no se ha hecho labor ninguna

y como veis esto lo estuvimos podando un poco el año pasado

pero no nos dio tiempo a quemar todo el follaje.

Entonces este año cuando autoricen la quema lo tendremos que quemar.

Los almendros hay que podarlos, quitarle las ramas secas,

por dentro aclararlos para que quede hueco,

es como si fuese una copa vacía por dentro y todas ramas nuevas.

Si tú observas aquí ves que todas las ramas nuevas

son las que tienen más almendras

sin embargo las ramas viejas no te dan almendra ninguna.

Barúes es una de las cuatro aldeas de la comarca que se ha vaciado.

En sus buenos tiempos hubo hasta 30 casas.

Hoy sólo quedan dos, el resto está en ruinas.

Esta casa fue la última que se habitó de manera continua en Barúes.

La única que estaba habitada permanentemente durante todo el año.

Estuvo habitada hasta los albores del 2000 aproximadamente.

Era casa Gayarre,

una de las dos casas más pudientes que había en la aldea.

En ella vivían dos hermanos, Jesús y Marino Gayarre,

uno soltero y el otro casado.

Al fallecer uno de los dos hermanos el otro al quedarse solo

se marchó al pueblo de Castilicar donde tenía vivienda.

Barúes tuvo una fragua e incluso una escuela,

ambas están derruidas.

El único edificio comunal que se mantiene en pie es la iglesia.

Los vecinos nunca han dejado que se viniera abajo.

El día de la fiesta lo siguen haciendo.

San Gregorio que era el patrón de aquí del pueblo y hacen una misa,

un aperitivo y una bendición de los campos.

Estos eran los porches de la Iglesia que lo llamaban el Patín.

Era un lugar de mucha vida social aquí en el pueblo.

Se reunía la gente mayor al atardecer,

a comentar las cosas que habían pasado durante el día.

Los niños jugaban aquí a las chapas, los jóvenes hacían partidas de bolos,

cuando llovía también se resguardaban aquí,

digamos que siempre había movimiento aquí en este sitio.

Era el lugar donde se concentraba la gente.

Faustino lleva la mitad de su vida recorriendo pueblos deshabitados.

Es su gran afición y lo hace cuando tiene tiempo libre.

Realiza un gran trabajo de divulgación.

Primero saca las fotos

y posteriormente localiza a antiguos vecinos

para conocer de primera mano la historia del lugar.

Hasta ahora tiene documentadas 1.100 localidades.

Las ruinas son bonitas, son hermosas,

digamos que tristeza y belleza van cogidas de la mano.

Estás viendo una cosa triste pero es una cosa que te gusta.

Son ruinas que aunque sean casas caídas tienen su hermosura,

depende de como se mire.

Luego te tienes que trabajar mucho la imaginación.

Tu estás viendo una casa o estás viendo la iglesia

y te estás imaginando cuando había vida en estos pueblos.

Estás de frente a la iglesia

y estás viendo salir a la gente un domingo por la mañana de misa,

haciendo los corrillos que se hacían a la puerta de la iglesia.

Te sitúas delante de la escuela

y parece que estás viendo a los niños salir y entrar de la escuela.

Estás frente a una casa

y estás viendo a dos ancianos sentados en el poyo de la puerta,

dejando pasar la tarde, tienes que trabajar mucho la imaginación.

Pero la realidad se impone.

Resulta prácticamente imposible recuperar habitantes

cuando el pueblo se ha quedado vacío.

Los vecinos de la comarca son muy conscientes del peligro.

Si no nos espabilamos que es la palabra muy típica aragonesa

y sabemos que estamos en peligro de que vaya en declive

puede hundirse, o se recupera.

Es un punto de de inflexión o hacia arriba o hacia abajo.

Nosotros sabemos que no queremos ir hacia abajo

por eso estamos intentando colocar todas las piedras en cada agujero

para que no se pueda marchar.

Estaba ya latente el decir "aquí hay que hacer algo".

Nos tenemos que mover todos, y nos hemos movido todos.

La desilusión nunca ha llegado porque los que somos del pueblo

y crees en el pueblo y tienes esperanzas de que aquí se puede vivir

nos ha hecho ilusionarnos para decir

hay que hacer lo imposible para que esto salga adelante.

Es un caso excepcional que en lugar de despoblarse

pues cada año una familia estamos aterrizando aquí

y estamos impulsando una nueva vida, una nueva savia para este pueblo.

Y el pueblo es realmente acogedor

y el pueblo realmente se abre a que tu convivas con ellos

de una manera fluida y muy buena.

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Crónicas - La amenaza del silencio

03 mar 2016

Novecientos pueblos han desaparecido en los últimos quince años en nuestro país y la mayoría son de las dos Castillas y de Aragón. En estas zonas varias organizaciones intentan frenar la despoblación y buscan nuevos habitantes. 'Crónicas' muestra la Comarca de las Cinco Villas, en el norte de Zaragoza, donde el 25% de la población es mayor de 64 años. Para evitar la despoblación en pueblos como Orés, Luesia y Castejón de Valdejasa, se está llevando a cabo una campaña de repoblación. Y lo van consiguiendo.

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