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Para todos los públicos Crónicas - Emigración gallega - ver ahora
Transcripción completa

"La Comisión central de socorros para Galicia,

en la cual debo a V.E. la honra de ser vocal,

concibió el filantrópico pensamiento que V.E. se dignó amparar

de abrir a los gallegos el camino para venir a esta Isla

a utilizar su trabajo".

Los productores azucareros se van a dar cuenta

que los días de la esclavitud,

tarde o temprano tienen que tocar a su fin.

"De todos modos, y partiendo de que los hombres que han de venir,

serán los mismos que van a cultivar las riberas del Pisuerga,

del Duero y del Tajo,

indudablemente tienen menos que temer en este país,

que en las viñas de Portugal o en los trigos de Castilla".

-Cuando desembarcan estos gallegos en La Habana, pues hacen un paseo,

tienen un desfile donde son aclamados por la población.

"Su viaje será cómodo, su recibimiento bien dispuesto,

y pasarán inmediatamente al campo:

hallarán en el establecimiento preparado: comodidad por la noche,

sombra y quietud por el día, alimento bueno,

parte del cual vendrá con ellos".

El patrón en la isla es siempre esencialmente un "amo",

y está acostumbrado a relacionarse con sus trabajadores

en condición de amo y siervo.

"Solamente la ignorancia de lo que trabajan nuestros labradores

puede permitir aquella objeción.

Yo solamente asentaré que mi opinión contraria

es de que un gallego ha de hacer el trabajo de dos negros".

Si, mujer, un esclavo ojiazul.

¿Un esclavo ojiazul, pero qué me estás diciendo?

Ah, ¿pero tú no sabes que hubo gallegos esclavos en Cuba?

Si aún quedaban por los palenques cuando llegó la revolución.

Si todo se pesa bien, forzoso será confesar que un hombre

que, como por acá decimos, es de primera,

y que por todo no saldrá costando mucho más de ocho pesos al mes,...".

Mi sorpresa fue enorme, porque en primer lugar era un tema desconocido.

Desconocido para mí, y como después supe,

para muchísima gente, incluso historiadores.

Era un tema totalmente asombroso

porque, gallegos esclavos en 1854 en Cuba...

Y en tercer lugar, era un tema totalmente silenciado.

Buceando por internet, me encuentro con una web que se llama Xenealogía.

Y ahí me encuentro las expediciones de Urbano Feijóo,

escaneadas y colgadas.

Me pongo en contacto con el administrador y le digo:

pero, ¿cómo tenéis eso?

Yo vi un día en eBay unas listas de pasajeros

que ya, como nosotros en ese momento, estábamos con los censos...

Encontrar unas listas de pasajeros así en Internet,

además estaban todas escaneadas en bastante buena calidad,

fue una sorpresa grande.

Lo primero que me llamó la atención fue la elevada mortandad.

En la primera expedición, ya de ciento y pico,

ciento setenta y algo creo que eran, 35 muertos, 71 desaparecidos,

otros que estaban en la cárcel, otros en el depósito de emancipados.

Eso me empezó a dejar flipado a mí, pero ¿qué pasa aquí?

Una historia extraña, ¿no?

Mi concepto de pasajero a otra cosa empezó a cambiar

al trascribir los documentos.

Porque ya dejé de decir "lista de pasajeros".

Ya puse, empecé a decir "gallegos que fueron a Cuba en 1854",

porque ya pasajeros no veía allí.

En muchos faltaban dos, tres, cuatro nombres.

Y eso fue lo que me llevó de nuevo otra vez a la página,

ver que usuario había sido el adjudicador de la subasta,

que era un tal Miudiño, y resultó ser Antonio Leira,

un hombre de Puentedeume, muy cercano.

Es que mira, estoy interesado por este tema,

y claro, algunos no los pude trascribir y tal.

Entonces, si tu te dignases a colaborar,

yo te mando los que no salen, tu los compruebas,

y así entre los dos...

Y eso fue un trabajo largo.

Después de hablar por teléfono con Elisa, ella quedó superinteresada

en poder ver los papeles.

Me puse en contacto con Antonio.

Se le habló, ningún problema, encantado de la vida.

¿Qué tal, Antonio? ¿Cómo estás?

-Estoy aquí mirando los papeles de los que os hablé,

y estaba aquí mirando, que esta es la primera de las listas,

que vienen en el Villa de Neda.

Son, una serie de páginas,

que parecen arrancadas de algún documento más importante,

en los que, el síndico de la Junta de Fomento

da fé de quienes eran los gallegos de Feijóo, expedición a expedición,

y qué pasa con cada uno de ellos.

Hay un nombre y un apellido, y a su lado, pues si era capataz,

si era obrero, en donde estuvo destinado y si se escapó,

si se cimarroneó,

si estaba depositado en el depósito de esclavos,

si estaba en prisión o si era difunto.

Entonces claro, yo, al ver estos documentos pensé,

esto es muy importante para la historia de Galicia.

Hay que tener en cuenta que fueron casi 2.000 personas que salieron

en los barcos de Feijóo,

y que de muchos de ellos nunca se volvió a saber.

A primeros de 1854,

salen las primeras remesas de gallegos para La Habana.

Llegan en el mes de marzo

y, paralelamente a la espera de esta remesa,

en el Diario de La habana,

aparecen noticias publicadas por el Capitán General de la isla

y dice que la expedición estaba formada por jóvenes,

con muy cortas excepciones, de hermosa presencia

y amable compostura, uniformados para los trabajos de campo.

Que estaban organizados en pelotones de 25

con su correspondiente capataz,

cada uno formado por un cuadro sumamente agradable

que realzaba la alegre y marcial música del país.

La historia de las últimas colonias americanas

de España, Cuba y Puerto Rico,

transcurrió ligada a su industria azucarera,

un elemento que fue determinante en la configuración y evolución

de sus sociedades y culturas.

A mediados del siglo XIX, Cuba, la gran Antilla, se convierte

en la primera productora de azúcar del mundo.

Azúcar de caña, llevada por los conquistadores desde Europa,

a donde a su vez, había llegado de Oriente.

Hay que tener en cuenta la realidad,

el espacio geográfico en el que está enclavado la Gran Antilla,

muy cerca de Saint Domingue,

la última colonia y la principal colonia de Francia,

la principal colonia azucarera.

Y que en 1791, se produce ahí la revolución de Saint Domingue,

que después da lugar a la creación del estado haitiano en 1840.

Y cómo la principal colonia azucarera que surtía al mercado internacional

de este producto, del azúcar, cae estrepitosamente,

cae esta producción azucarera.

Y Cuba aprovecha este espacio para empezar a despuntar

en el mundo azucarero.

Se fue creando una oligarquía relativamente rica.

Y es esta la que va a impulsar el crecimiento azucarero,

aunque también a ella se van a ir incorporando españoles,

que empiezan a trabajar en la esfera comercial,

pero van adquiriendo también Ingenios o fomentando Ingenios.

Y en este sentido, se incorporan a eso que se ha dado,

que Moreno Fraginals llamó la sacarocracia.

Que en cierta medida es una traducción a la escala cubana

del término de plantocracia,

que se utiliza para unas circunstancias históricas

relativamente parecida,

que es la de la economía esclavista del sur de Estados Unidos,

que era también una economía de plantaciones, solo que algodonera.

El Ingenio azucarero es una agromanufactura, muy compleja,

compuesta de dos partes básicamente, una agraria y una industrial.

Hay que cultivar y cosechar la caña, y luego cortarla.

Este proceso se realiza a mano, sobre todo el corte,

al igual que el alza y el tiro, que es como se llama el transporte.

El tiro, sin embargo, se va a ir tecnificando

gracias a los ferrocarriles

y ahorrando gran cantidad de mano de obra.

Entonces, tenemos una plantación

en la que se necesitan básicamente esclavos para producir azúcar.

Hasta el siglo XIX, Cuba era una isla muy poco poblada.

Pero su nueva posición en el mercado azucarero cambió las cosas.

Si a finales del XVIII, apenas llegaba a los 200.000 habitantes,

casi a la mitad del XIX, ya pasaba del millón.

La producción de azúcar para los mercados mundiales

necesitaba cada vez más mano de obra.

Y la mejor era la mano de obra esclava, y negra,

como se había demostrado ya en las otras Antillas.

A finales del XVIII, se contabilizan en Cuba algo más de 50.000 esclavos.

Y en 1841, son casi 450.000.

Pero Inglaterra, que había suprimido la trata de esclavos en 1807

y promulgado la Abolición de la Esclavitud en sus colonias en 1833,

presionaba y perseguía a otros países, especialmente a España.

En nuestra historia, se da una situación un tanto paradójica,

y es que los momentos de expansión azucarera coinciden

con circunstancias de limitación en fuerza de trabajo.

Por tanto, esa fuerza de trabajo, a lo largo de la historia,

en distintos momentos, fue una fuerza de trabajo importada,

inmigración forzada, que es lo que en definitiva era la esclavitud,

la trata de esclavos.

Y también, la inmigración por contratas.

Es decir, contingentes de jornaleros que venían ya contratados

de sus lugares de origen.

Y después, en la abolición de la esclavitud, en 1833,

pues España se ve obligada a firmar Tratados

que proscribían la trata de esclavos.

Y estos convenios, en definitiva,

las autoridades españolas en la isla los cumplen a medias.

Es decir, hay contrabando de esclavos muy importante,

en las dos décadas posteriores a la firma de estos tratados.

Pero, Inglaterra va presionando,

tratando de hacer cumplir este compromiso por parte de España.

Y, a mediados de siglo, los gobiernos españoles,

que son gobiernos liberales

y en alguna medida más cercanos a Inglaterra,

esta influencia se siente

y se va limitando la introducción de esclavos.

Con una Inglaterra vigilante al tráfico ilegal de España,

el precio de los esclavos negros cada vez es mayor.

Además, empieza a preocupar demasiado

el ennegrecimiento de la población,

algo que podía poner en peligro los intereses de España en la colonia.

En el censo de 1841, por primera vez, no solo la población de color,

sino también la población esclava, supera a la de blancos.

A todo ello, se van a sumar algunas revueltas,

que resucitan el fantasma de la revolución haitiana.

Era necesario, por tanto, buscar en otros mercados la fuerza de trabajo

y una reformulación de las políticas de población.

Durante todo el siglo XIX, se suceden, con mayor o menor éxito,

distintos proyectos de colonización blanca.

Y Culíes o indios yucatecos se convierten

en alternativa al trabajo de los negros esclavos.

Y las alternativas, la principal van a ser los chinos.

Es decir, entre 1848 y 1873 entran en Cuba aproximadamente

como unos 100.000 culíes, que era como se les llamaba chinos.

Pero, simultáneamente,

se van explorando otras formas de poblamiento

y una de ellas es la propuesta de Feijóo Sotomayor.

Galicia. Unas dos terceras partes de su población eran,

a principios del XIX, labradores y generalmente, pobres.

En 1853, tras una época de fuerte lluvias,

las cuatro provincias gallegas sufren una de las peores crisis

de subsistencia de su historia.

A las malas cosechas, siguió el hambre,

y a este una epidemia de cólera morbo que extendió la miseria.

Urbano Feijóo y Sotomayor, gallego afincado en Cuba,

y con intereses económicos en la isla,

presenta en 1853 un proyecto de inmigración de trabajadores

de Galicia.

Pero tanto él, como su hermano Jaime, los dos militares,

habían llegado a Cuba en la década anterior.

Y es precisamente, el matrimonio de su hermano,

lo que facilitará a Urbano Feijóo establecer un estrecho vínculo

con una familia, los Lapaza de Martiatu,

y también con su fortuna y propiedades,

ganándose la plena confianza del primogénito y heredero, Salvador.

Tres ingenios, dos de ellos de alta producción,

el Arratia y el Achurri.

Tiene tres cafetales, tiene potreros...

O sea, una riqueza inmensa, joyas, alhajas,...

Todo eso aparece en su testamento.

Él se vincula mucho a Salvador, lo utiliza, lo manipula...

Y este le entrega por seis años la explotación de sus ingenios,

a un precio irrisorio: 12.000 pesos al año,

que era lo que valían 24 esclavos.

Y por seis años, él tiene esos ingenios.

Pero, él tiene muy buena relaciones personales,

muy buenas relaciones humanas,

se hace aparecer una persona muy importante,

es muy atendido en todos los medios,

pero administrativamente es un desastre.

Y lleva todos esos negocios a la ruina.

A pesar de su fracaso en los negocios,

el estado crítico de sus finanzas no había trascendido;

y Urbano Feijóo y Sotomayor supo aprovechar su imagen pública.

En 1853, presenta su plan de salvación para Galicia.

Un plan preciso con el que pretende, durante 15 años,

dotar de manos gallegas a las tierras cubanas.

Según el propio Feijóo,

su Compañía Patriótico-Mercantil persigue dos objetivos:

socorrer a los desgraciados gallegos y contribuir a la agricultura

y aumento de la población blanca de Cuba.

200.000 gallegos que emigran todos los años a Portugal

y provincias meridionales y del centro de España,

en solicitud de trabajo,

sin contar las emigraciones también considerables que de Asturias

y más provincias del norte tienen lugar,

son materia apropósito para surtir de brazos baratos esta Isla

y a nuestro Gobierno de gente leal.

En Cuba, desde 1812, se había creado una Comisión de población blanca,

que rápidamente cambió su nombre, en 1818,

pero tenía las mismas funciones, que se llamaba Junta de población blanca.

Y a través de ella, tanto los hacendados como particulares,

como empresarios navieros,

presentaban a la Sociedad Económica de amigos del país,

y al gobierno de Cuba, y al gobierno de España,

presentaban proyectos para la colonización blanca,

que van a empezar a crearse núcleos poblacionales, colonias agrícolas,

tanto en las costas de Cuba, como en el interior.

En las zonas costeras de la isla,

como una forma de habitar aquellos puntos

por donde entraban los corsarios, los piratas,

y por donde se hacía el contrabando,

un contrabando que mermaba mucho las arcas del Estado.

Algunos proyectos, desde luego, no funcionaron.

Otros si funcionaron,

puesto que ahí están las colonias Reina Amalia, Cienfuegos,...

Tema entre nosotros antiguo es el de si conviene o no

recargar con más esclavos de África nuestra sociedad.

Asegurar podemos que nuestra situación,

por lo que a equilibrio de razas concierne,

es la más ventajosa de las Antillas si exceptuamos a Puerto-Rico.

Nada que temer aparece de una proporción

que es casi de ciento por ciento;

más a pesar de esta hermosa perspectiva,

¿no es cierto que será siempre una alta imprudencia

el abandonar ni en lo más leve tal ventaja?

Cuando los enemigos exteriores llegan a hostilizarnos,

todos nuestros temores, toda nuestra debilidad,

se refieren a la raza negra.

Porque lo que se quiere es un blanqueamiento.

Un blanqueamiento, tanto desde el punto de vista étnico,

pero también desde el punto de vista cultural.

Haití siempre está de trasfondo a lo largo del siglo XIX,

todas la imágenes que se propagaron del miedo, del terror,

de las violaciones, de los incendios,

a raíz de la revolución de Saint Domingue,

y después con el gobierno haitiano, cruzan el Caribe,

están muy muy presentes en la isla.

Y lo que van a hacer los gobiernos y las élites

es manipular ese miedo al negro.

Las élites criollas supieron muy bien, con gran astucia,

siempre supieron negociar con el gobierno metropolitano.

Y en esto, a lo largo del siglo XIX,

supieron muy bien navegar entre el miedo y las ganancias.

El proyecto de Urbano Feijóo no buscaba colonos,

ni la explotación y ocupación de tierras.

Era estrictamente un proyecto de inmigración de trabajadores.

Pero en ambos casos se buscaba,

que quienes entraran de nuevas en la Isla

fueran blancos, y, por supuesto, españoles.

En la Memoria adjunta al Pliego de Condiciones

con el que Feijóo presenta su Compañía Patriótico Mercantil,

defiende el trabajador gallego frente a cualquier otro,

argumentando también en contra de algunas razas

que se estaban introduciendo como alternativa al negro esclavo.

Se observa que aquí, los chinos, son soberbios, altaneros,

dispuestos y prontos para la insurrección,

sin que les arredre el asesinado, de trabajo corto aunque mañoso,

sin codicia y sin vergüenza.

Pero sea cual sea es muy cierto

que la presencia en una finca de considerable número de chinos,

debe tener al dueño en zozobra continua, y aumenta los peligros.

En el caso de los chinos, la tasa de suicidios era enorme,

porque, desde el punto de vista de su cultura, de su idiosincrasia,

el castigo corporal es un vejamen.

Y como los propietarios en la isla estaban acostumbrados a utilizar

la violencia física con sus trabajadores, que eran esclavos,

la utilizaban también con los chinos.

Y para los chinos, si no podían responder a ese vejamen,

optaban en algunos casos por suicidarse.

"Al mismo tiempo que se teme a las enfermedades de aclimatación,

se añade que no pueden los europeos soportar el trabajo del campo.

Solamente la ignorancia de lo que trabajan nuestros labradores

puede permitir aquella objeción.

Yo solamente asentaré que mi opinión contraria

es de que un gallego ha de hacer el trabajo de dos negros.

Si van al campo a trabajar, ya por lo menos no hay que temer al vómito,

puesto que este no ataca en la mayor parte del interior de la Isla".

Hablar de aclimatación es adentrarnos

en toda una serie de teorías raciales,

de teorías biológicas, que están apoyando toda la idea

de que unas poblaciones son más aptas que otras

para trabajar en los trópicos.

Estas ideas sobre la aclimatación van a estar, por una parte,

justificando la esclavitud.

Y se van a basar los esclavistas, los negreros,

para justificar la esclavitud.

Solamente, las poblaciones africanas,

porque son inmunes a determinadas enfermedades,

como la fiebre amarilla por ejemplo, son aptas para trabajar en el Trópico

Los blancos, los españoles, no son aptos,

porque en el momento que llegan

pues padecen toda una serie de enfermedades.

Hay algunos, muy pocos, digamos, ilustrados,

que plantean desde el principio revocar estas teorías.

Me estoy acordando del médico Tomás Romay,

en 1819 ya presenta la primera cartilla de higiene,

de cómo aquellos colonos que fuesen a poblar la isla de Cuba,

si llevaban a cabo o si seguían una serie de medidas higiénicas,

pues desde luego no iban a tener ninguna de estas enfermedades

que la población blanca parecía que no estaba inmune

y que había una gran mortalidad entre estos pobladores.

Cuando el empresario Feijóo presentó su proyecto

a la Junta de Población Blanca, su plan no convencía a los hacendados.

Existían importantes intereses económicos y políticos.

Y poner en manos de Feijóo el privilegio del monopolio

en la inmigración durante 15 años, podía resultar peligroso.

Finalmente, después de algunas modificaciones,

y presionados por el entonces Capitán General Cañedo,

la Junta de Fomento autorizó la iniciativa.

Feijóo no esperó siquiera a obtener la autorización oficial

de su empresa en la metrópoli.

Cuando se publicó la Real Orden, en mayo de 1854,

las primeras expediciones de gallegos

ya habían llegado a La Habana.

En el Real consulado y en la Junta de Fomento está representada

toda la oligarquía plantacionista, sea criolla o sea española,

porque había españoles que ya tenían un gran capital invertido

en la industria azucarera, o sea aunque no la tuvieran a su nombre,

eran los principales refraccionistas de esa industria azucarera.

Por otra parte, el Real consulado y la Junta de Fomento,

está defendiendo fundamentalmente los intereses de la región, de Cuba,

y ven a Feijóo como una persona que puede que sus intereses

no sean exactamente esos.

O sea, que yo creo que esto iba por muchos caminos.

Pero, el principal problema era el del privilegio de una inmigración

durante 15 años, que él iba a controlarla toda.

Y que los dejaba a ellos al margen de lo que se pudiera hacer

y todo esto, respaldado por el capitán general.

Porque él hizo ver que esta era la idea, al final,

de haber sido el que crea la idea, el que piensa en cómo hacerla,

al final, casi que responsabiliza al capitán general

con que, el privilegio es una cosa muy importante,

para la metrópoli, y es la idea del capitán general.

La emigración es una forma de acumulación de capital muy importante

para la gente que la controla.

Entonces, aquí vemos a cantidad de empresarios,

gente, más dinámica que puede ser en ese momento,

gente ligada a banca, o que está ligada a actividades muy distintas.

Bueno, que están incrementando su patrimonio

de una manera muy considerable por la emigración.

El primer periódico... Bueno, el primero, y el que se mantiene,

el decano de la prensa que es Faro de Vigo,

está muy ligado a los intereses de la emigración,

y nació en el año 53 precisamente.

Quiero decir, que la emigración es un negocio impresionante.

"José Vytes, vecino de la parroquia de Santa María del Juvencos

del Ayuntamiento de Bobora y de oficio labrador,

que por la presente, me obligo y contrato

con el Sr. Don Urbano Feijóo Sotomayor.

El repetido señor me ha de trasladar por su cuenta a esta isla de Cuba,

y emplearme allí 5 años, en los trabajos de mi profesión,

bien sea en el campo o en la ciudad.

Que desde luego me obligo a trabajar cuanto prudencialmente pueda

en 12 horas de las 24 horas que tiene el día

y caso que así no lo verifique a satisfacción del Sr. Contratista,

me sujeto a sufrir sin queja

la corrección que el Reglamento aprobado autoridad se establezca".

"Siendo este viaje de retorno una pena,

siempre que falte al Contrato y no podré evadirme de ella

a no ser que pague la multa de 1.000 pesos

con aplicación a los hospitales de la Isla de Cuba.

Dicho Sr. Don Urbano Feijóo...".

Al igual que el joven labrador, José Vieites,

de la comarca de Carballino, en Orense,

muchos fueron los gallegos reclutados

por hombres de Feijóo en Galicia.

Se corría la voz y en presencia de otros vecinos o amigos,

se firmaban los contratos.

A principios de marzo de 1854,

la fragata Villa de Neda llegaba al puerto de La Habana

con la primera expedición, formada por 315 hombres.

Hasta finales de Agosto, lo harán siete expediciones más.

En total, algo más de 1.700 hijos de Galicia

buscando trabajo y sustento en Cuba.

Ellos no romperán el contrato con el empresario;

no dispondrán de pasaporte,...

En tercer lugar, les hace aceptar

que estarían sujetos a castigos corporales

si incumplían sus obligaciones.

Y, por último, les hace aceptar que son conocedores

de que su salario mensual, cinco pesos por mes,

es inferior al resto de colonos españoles, canarios y peninsulares

que hay en Cuba,

cuyo salario ronda alrededor de los 10 pesos,

pero también es inferior al de los negros emancipados,

que cobran entre 15 y 20 pesos.

Una gran propaganda dentro de la prensa,

iban a solucionar el problema de la producción agrícola en Cuba,

pero, ¿quién los contrataba? Los contrataban los plantadores,

que son los que están en el Real consulado y en la Junta de Fomento.

Y ninguno los contrata.

O sea, él no encuentra donde ubicarlos.

Los ubica en el ferrocarril, en la construcción del ferrocarril.

En este clima, personas no acostumbradas.

Ese era un trabajo que hacían por lo general los emancipados

o las personas, los africanos que sacaban del depósito de cimarrones.

Los que no van a construir el ferrocarril,

pueden formar parte de unas milicias que están combatiendo

todo el movimiento anexionista que hay,

por lo tanto es importante también.

Los que tenían cierta preparación militar.

Y ubicarlos en sus propios ingenios,

en los que ya casi no quedaban esclavos

pero que eran enclaves económicos fuertemente deprimidos en estos años,

un momento en el que están totalmente deprimidos, que no han salido a flote

Por lo tanto, esto es un fracaso.

Es un fracaso desde todo punto de vista,

y esas personas que vienen no son esclavos,

son individuos que están acostumbrados a luchar

por sus derechos.

"Los gallegos han sido arrancados de sus hogares,

engañados con cautelosas y metidas promesas

y han venido a encontrar en Cuba la vergüenza, el engaño,

la ignominia y la muerte.

Hasta el presente, han encontrado la muerte 500, por cálculo aproximado,

a causa del hambre,

y para reprimir este impulso,

los jefes les mandaron encerrar en fétidas instancias,

cargados de grillos y cadenas, desnudos y descalzos,

los alimentan con carnes descompuestas

que los negros africanos rechazan.

Les obligan a trabajar durante la aclimatación 15 horas diarias,

por medio del palo, el azote y la espada".

Así describía la situación en que se encontraban

los trabajadores de la empresa de Feijóo

uno de sus jefes en La Habana, Ramón Fernández Armada.

Yo encontré gallegos que se rebelaron,

y de hecho, encontré un documento en el que decía que los gallegos

habían desfilado por las calles de Trinidad

vomitando improperios contra Urbano Feijóo.

O sea, que realmente, hubo una sublevación,

otra cosa es que claro...

Muchos escaparon, se les encontraron por los caminos,

hambrientos, harapientos, enajenados,

pidiendo al orden público que les detuviese

porque preferían la cárcel al Ingenio.

O sea, estamos hablando de dramas tremendos.

Y, desde la cárcel es desde donde ellos contratan,

con el poco dinero que tenían, escribanos, perdón, escribientes,

que era mucho menos que un escribano, para que enviasen cartas,

porque ellos no sabían escribir.

Para que enviasen cartas a las familias y diesen cuenta.

"Aquí nos traen peor que negros, nos traen descalzos y desnudos

y sin camas, nada mas que unas esteras,

por debajo de nosotros en unos tablados;

pues la mortalidad nuestras fue el no tener aclimatación ninguna

que hemos trabajado mucho y sin provecho.

Matan a la gente con palos y los ponen en el tronco y cepo de campaña:

yo he tenido la fortuna que nada de eso me ha tocado,

aquí nos tienen en un sitio oculto sin comunicación con nadie.

Y jamás cuidé de verme tan abatido de trabajos, y el peor es el morir".

"El día 2 de Agosto nos habremos largado entre cuatro individuos.

Va a siete meses que habremos salido de nuestras casas;

pues aun no habremos visto delante de nosotros,

ni dinero ninguno no nos han dado hasta esta fecha,

ni tampoco vemos cuando nos lo den, ni tampoco esperanza,

andamos desnudos y descalzos, nos matan con hambre,

y diciéndole que den alguna cosa para comer,

lo que nos dan son palos y sablazos,

y llenos de tronco y cepo de campaña:

nuestro rancho se vuelve un poco de agua sin grasa ninguna,

de manera que la gente se muere con hambre y palos y sablazos".

En el parlamento se sientan distintos diputados gallegos,

Urbano Feijóo Sotomayor, entre ellos.

Pero, hay un gallego que es muy conocedor de la realidad cubana

que se llamaba Ramón de la Sagra.

Tiene información, a partir de un abogado gallego,

de las cartas que están recibiendo las familias de los inmigrantes

aquí en Galicia,

contándoles la situación desesperada en la que se hallan.

Ramón de la Sagra, presenta, a primeros de 1855,

una solicitud a la presidencia de las Cortes

para que el gobierno traiga a las Cortes,

a discusión parlamentaria, el asunto de los gallegos en Cuba.

"¿Por qué muestran S.S. tanta complacencia con el Sr.Feijóo

y tanta indiferencia hacia los infelices gallegos?"

"Con esa contrata no se ha buscado más que el lucro,

que es lo que ha desnaturalizado la idea de la colonización blanca".

"¿Cómo contentarse sólo con hacer censuras al empresario?

¿Cómo no están ya en las cárceles tantas autoridades poderosas

que son reos directos o cómplices, cuando menos de los desórdenes?"

"Ha dicho el Sr. Alonso

que el proyecto era humanitario y patriótico,

porque se proponía sustituir el trabajo esclavo por hombres libres

y efectivamente esta es una buena idea;

pero señores, no creo que se consiga esta sustitución,

reduciendo a los infelices gallegos a la condición de los negros de África.

¿Y cómo pueden defender esto quienes tanto atacan

la esclavitud perpetua?

El proyecto no nació de la codicia del empresario,

sino de la miseria que padecía Galicia en 1853

y de la que tuvo noticia el general Cañedo.

Este hombre sugirió la idea de colonización

y la Junta de Socorros lo aprobó unánimemente.

Está escrito, Feijóo no había aparecido para nada"

"Fue un contrato que ellos hicieron sin conocimiento,

con los ojos cerrados, como una máquina,

como una persona que carece de razón y de inteligencia.

Por eso, señores, digo yo que es un contrato de esclavitud,

que es un contrato en que los hombres comprometieron su libertad

por cinco años sin saber qué hacían".

"Yo desafío a toda la Cámara que me designe en qué ley,

en qué derecho de gentes, en que filosofía,

en qué moral se define el arriendo del trabajo

como una prueba de esclavitud.

Cuando conviene, hay algún diputado convencido

de que tiene que reivindicar el honor,

la dignidad de esos españoles allí.

Pero, cuando se dan los distintos turnos de palabra,

los que continúan interviniendo diluyen esa reivindicación

de que se ve vulnerada la dignidad de los emigrantes gallegos.

Porque, de suyo, entienden que si la circunstancia

de los gallegos que emigran es por esas necesidades,

que espabilen, y trabajen por cinco pesos,

y además acepten que les puedan castigar físicamente, fijaos bien.

Pues eso queda diluido en la discusión para privilegiar

los intereses del empresario, los intereses de los hacendados cubanos,

y la mediación como árbitro que ejerce la autoridad española

en la isla.

Urbano Feijóo y Sotomayor, diputado por Orense,

presente en las discusiones, tenía su justificación:

el fracaso de la empresa era responsabilidad de los trabajadores,

de los hacendados cubanos y del gobierno de la isla.

"A las dificultades yo me lancé entero,

y á fuer de bueno confié en dios y en la justicia.

Yo conté con todos los obstáculos naturales,

enumeré el inmenso catálogo de los enemigos del plan;

pero contando con que un Gobierno, cualquiera que sea,

debe estar colocado a la altura más elevada

que la que alcanza el terreno de las mezquinas banderías.

¿Cómo había yo de figurarme que el Gobierno de S.M.

faltase á aquel que por el mismo Gobierno cumplía

sus más altas obligaciones?"

Fue una tomadura de pelo lo que pasó en las Cortes,

porque las Cortes tratan la trata, y en vez de tratar la trata,

lo que tratan es el beneficio del empresario.

A ver como solucionamos para que este señor no pierda,

para que todo esto quede bien y a los gallegos, que no reclamen.

A finales de junio de 1855, se aprobó en las Cortes,

la solución al problema de los emigrantes gallegos en Cuba.

Se declaró rescindido el contrato entre el Sr.Feijóo y los inmigrados,

y estos quedaron en libertad de apartarse de la empresa

o de seguir con ella como jornaleros libres.

La solución no entró en profundidad en el tema;

salvó de graves responsabilidades económicas

al empresario y al Gobierno.

Dejó las cuestiones entre gallegos y empresa

en manos de árbitros para liquidar las posibles deudas.

Pero, no hubo indemnizaciones, ni condenas,

ni, por supuesto, se cuestionó el "trabajo esclavo".

La empresa de Urbano Feijóo fue una empresa, que se introduce,

digamos allí.

es una empresa que hiere muchos sentimientos

y que además, quiere monopolio

y dentro de una situación determinada.

Entonces, lo que menos en estos casos,

son los intereses de los trabajadores.

No se si Feijóo los defendía mucho o no. No creo.

Yo creo que era una persona de su tiempo y explotadora de su tiempo.

Pero los que le fueron contra la empresa, exactamente igual.

¿Por qué este proyecto y otros parecidos no logran cuajar?

En primer lugar,

porque en Cuba sigue existiendo básicamente una sociedad esclavista.

En las relaciones laborales, están construidas en torno a la esclavitud.

El patrón en la isla es siempre esencialmente un amo,

y está acostumbrado a relacionarse con sus trabajadores

en condición de amo y siervo.

Dicen que cuando Feijóo abandonó Cuba,

y su última aventura empresarial,

dejó una situación caótica, gastos sin cubrir,

y un gran número de demandas,

no solo relacionadas con la Empresa Patriótico Mercantil,

sino también con la administración de las propiedades

de los Lapaza de Martiatu.

La esclavitud, poco a poco, dejó de ser un gran negocio.

Pero no fue hasta 1886, ya a las puertas del siglo XX,

cuando desapareció legalmente de Cuba,

con la liberación de los últimos 30.000 esclavos

que quedaban en la Isla.

De aquellos gallegos de Feijóo, más de 1.700,

es difícil conocer algo más.

Buscar su rastro es tarea casi imposible.

La historia nos ha dejado nombres.

De las listas de liquidaciones,

podemos saber cuántos murieron o escaparon.

Pero, su pista, se pierde entre el silencio y los tiempos convulsos

de aquellos años.

Años de emigrantes, de esclavos y de grandes fortunas.

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Crónicas - Emigración gallega

08 oct 2015

'Crónicas' estrena el reportaje 'Gallegos por esclavos' en el que recuerda cómo la Compañía Patriótico Mercantil de Urbano Feijóo quiso dotar en el siglo XIX de mano de obra gallega al campo cubano en sustitución de los esclavos. El incumplimiento de los contratos y las condiciones de trabajo llevaron el caso a las Cortes españolas. Muchos de aquellos gallegos murieron en el viaje, otros desaparecieron o huyeron; y los más fueron finalmente tratados igual o peor que los esclavos a los que fueron a sustituir.

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