Conversatorios en Casa de América Canal 24H

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Conversatorios en Casa de América - Sofía Segovia y Ayanta Barrilli - ver ahora
Transcripción completa

Nuestras dos protagonistas de hoy decidieron un día ponerse

a escribir para entender su pasado,

para entender nuestro pasado y para que no volviese a repetirse.

Hoy, son superventas,

bienvenidos a "Los conversatorios en Casa de América".

(Música)

Sofía Segovia, Ayanta Barilli, ¿qué tal?

Fenomenal.

-Encantada.

Gracias por estar aquí.

Soy dos mujeres escritoras, no os conocíais hasta ahora,

pero tenéis una cosa en común, una mexicana, otra española,

hispano italiana.

Con vuestra primera novela habéis triunfado,

tú con "El murmullo de las abejas",

50.000 ejemplares vendidos en México, solo en México.

La cosa creciendo.

¿Te esperabas algo así?

Yo soñaba con ser leída.

Todo lo demás que ha llegado me ha sorprendido

y me emociona todos los días.

Definitivamente, eso es.

Se escribe para con una esperanza,

para ser leída porque tenemos este mensaje que transmitir y, bueno,

es una alegría realmente que el mensaje esté llegando

y que continué con esa primera novela que continúa todavía,

así es que también nos da esperanza para seguir escribiendo.

Claro que sí,

"Peregrinos", la nueva novela que hoy presentas

y que ahora te preguntaré sobre ella.

Ayanta, tú, "Un mar violeta oscuro", ese es el título,

primera novela que escribes.

Finalista del premio Planeta.

¿Esto cómo se hace?

Yo que sé, la vida a veces es una sorpresa extraordinaria,

para bien y para mal.

La verdad es que soñé con ser finalista del premio Planeta.

Exactamente finalista del premio Planeta.

Como la escritura de esta novela para mí

ha sido toda una experiencia

que ha andado por otros caminos,

que no son los habituales por muchísimas razones,

por el contenido de la novela, por lo que ha significado para mí,

ese trabajo de introspección.

Cuando la termine dije:

"Tengo que presentarla al planeta

porque forma parte de mis sueños infantiles

y juveniles",

estuve durante muchísimos años cuando me iba la cama,

cuando tenía 12, 13, 14 años,

en lugar de prepararme el discurso para el Oscar,

me preparaba el discurso para el Planeta.

¿Para finalista del planeta? Para finalista de Planeta.

Tú mandaste el libro y dijiste:

"Yo no quiero Planeta, yo quiero ser finalista".

Yo no dije nada, yo mandé el libro,

pero sí, siempre pensé en finalista porque era como el primer paso.

Era un paso importante.

Y yo me imaginaba este discurso.

De hecho,

las palabras que dije cuando me dieron al finalista de Planeta,

había un guiño a ese discurso que me hacía de pequeña.

En fin, pensé que realmente había que, ya que estaba,

jugar del todo a ganar el sueño, a conseguir ese sueño.

Y ver si sí, y fue que sí, pero vamos,

todavía me levanto por la mañana y no me lo puedo creer,

me parece una cosa absurda.

Bueno, enhorabuena a las dos, las dos habéis escrito una novela,

la última como te decía Sofía, "Peregrinos",

que se presenta ahora mismo.

Novelas históricas en el sentido

de que están basadas en hechos reales, tus hechos,

Sofía, están basados en la Segunda Guerra Mundial.

En la Segunda Guerra Mundial, un poco antes,

durante la Segunda Guerra Mundial y un poco después.

¿De qué va el libro?

Va de esta tierra que ya no existe,

de la cual se sabe muy poco y a mí me parece terrible que se olviden

estos momentos de la historia y hasta tierras...

Enteras.

Este verano hubo partidos de fútbol,

simplemente cambiaron las líneas de los mapas,

esta tierra se llamó Prusia Oriental, es el origen de Alemania.

Estos niños,

estos personajes míos son de dos esquinas lejanas de Prusia Oriental.

Nacen cuando parecía que había esperanza

pero resulta que llega la guerra

y después llega la voltereta de la guerra,

y tienen que salir al camino.

Esta es una historia que se cuenta muy poco

sobre la Segunda Guerra Mundial,

y a mí siempre me ha interesado mucho.

En todas mis novelas contar una historia alternativa.

Por ejemplo, de la revolución mexicana,

en el murmullo me decían en México:

"Ya, ya todo el mundo contó lo que se tenía que contar".

No,

no se ha contado

todo cuando todo se ha contado desde un solo punto de vista.

Y aquí encontré que sucedía lo mismo, conocemos mucha,

hay mucha literatura sobre la Segunda Guerra Mundial,

pero todas se cuentan desde un mismo punto

de vista de las víctimas comunes, de los ganadores conocidos.

Pero no se cuenta desde el punto de vista alemán.

Y a mí me parece muy esencial conocer el punto de vista alemán

para saber qué tan fácil fue

que hubiera estas víctimas comunes, por ejemplo, los judíos.

Qué tan fácil fue que sucediera eso, bueno,

pues hay que ir a ver el punto de vista alemán para comprenderlo.

También entender que, por ejemplo,

estos dos personajes que se llaman Arno e Ilse

y sus familias, bueno,

nacen cuando ya las cartas estaban echadas.

Y finalmente nosotros como lectores vemos a posteriori

para atrás con esta visión perfecta

que cuando nacen hechos ya van a ser culpables de lo que sucederá.

Y estos dos niños, los conozco yo en Monterrey,

México, esta es una historia inspirada en hechos reales,

no es la historia que me contaron, es el cuento que inspiraron.

Realmente,

yo pensé que esta Segunda Guerra Mundial ya estaba muy contada,

muy lejana, muy ajena, en México se siente todo muy lejos.

Resulta que no,

que continuaba viva allí a unas cuantas cuadras de mi casa.

Entonces, sentí la necesidad de contarlo,

es una historia muy conmovedora,

muy emocionante y realmente también

pasada pero también muy actual.

Así se enriquece la literatura,

con historias de las que todos hemos hablado

vistas desde nuevos puntos de vista,

o con nuevas historias.

Por ejemplo, la historia de tu familia,

desde tu bisabuela Elvira, tu abuela Angela, tu madre Caterina,

y tú misma,

o el personaje de Ayanta que en parte sí que eres tú misma,

¿cómo decides ponerte a escribir sobre esto?

Tiene que ver con lo que está contando Sofía también,

porque hay un pecado original,

los dos niños de su novela nacen en una circunstancia dada

que es la que determina toda su vida.

A mí me interesaba

mucho investigar sobre los patrones familiares.

De dónde venimos para saber realmente, no solo adónde vamos,

sino quiénes somos también.

Muchas veces nos da pereza,

o ni siquiera entendemos la necesidad

de saber quiénes fueron las personas que nos precedieron.

Yo me di cuenta de esto en un momento de crisis,

en una circunstancia de luto,

de mi vida y me empezó a preocupar muchísimo la pérdida de memoria.

La pérdida de memoria de nosotros mismos.

La pérdida de memoria en nuestros familiares en una generación,

en una generación, en dos, ya no sabemos quiénes teníamos atrás.

Entonces, empecé a tomar apuntes,

hacer una investigación familiar

que me llevó a una investigación histórica del momento,

porque si no lo encuadramos, sino lo ponemos en su justo lugar

es imposible relatar esa historia.

Ya como escritora, digo.

Es una historia que empieza en 1860, con mi bisabuela,

tatarabuela en realidad, y llega hasta la actualidad,

es un recorrido por la vida de estas mujeres que no deja de ser

un recorrido también por la vida de las mujeres entre el siglo XX

y el XXI, y toda la revolución.

Psicológica, social, política, familiar,

que eso supone en nuestras vidas.

Sofía, en el tuyo tú hablas de dos familias prusianas,

perdidas entre fronteras,

que van moviéndose y esa historia

que nos lleva hasta la Prusia de los años 40,

realmente tiene un espejo muy cercano en tu propia tierra porque,

al final,

el estado de Texas en Estados Unidos, sucedió algo parecido.

Es curioso que fui a contar

esta historia al principio a lo mejor sin comprender

que estaba contando una historia mexicana.

Para empezar porque esta historia se convierte en mexicana

porque los personajes al llegar a México transforman su entorno,

y se dejan transformar por su entorno

y es lo que sucede con toda la gente que emigra.

Es la historia más antigua de la humanidad.

Pero además, comprendí que yo decía: "Qué terrible,

una tierra que no existe",

y comprendí que está en una historia muy mexicana

porque a nosotros también nos han cambiado,

no una sino dos veces las líneas en los mapas.

Porque nos han borrado la tierra y esto de la memoria

que tú dices es muy importante,

en México somos muy expertos en olvidar.

Tenemos...

-Es que cuando hay dolor, se quiere olvidar.

-Exacto, es un mecanismo de defensa.

Imagínate que ahora se cuente esa historia de la pérdida de Texas,

y la pérdida del resto de Estados Unidos hacia el oeste.

Hasta California.

Y resulta que todo el mundo dice:

"Bueno, pero ahora lo bueno es que están los centros comerciales

y está Disneylandia, qué maravilla,

qué bueno que les dimos esa tierra",

pero no pensamos en las historias humanas.

No pensamos en qué se sintió para esos mexicanos

que vivían en esas tierras que tenían esas tierras,

de un día para otro tener que cortar de raíz,

cortar sus raíces, y dejar eso atrás,

tener que emigrar a una tierra que no conoces,

finalmente el mismo país pero finalmente una emigración forzada,

dolorosísima, por violencia o por hambre y me di cuenta de más.

Esa es la única razón por la cual la gente corta sus raíces,

violencia o hambre.

Estas migraciones que todavía vemos hoy, entonces,

comprendí que esta historia que estaba yo contando es la historia

más antigua de la humanidad, la más reciente y la más futura.

Si no hacemos nada por remediarlo, por ejemplo,

sabemos que muy pronto vuelve a pasar otra caravana

por México para ir a Estados Unidos,

vemos que a lo mejor hoy hay gente en balsas viniendo hacia España,

Grecia, porque no hacemos nada por solucionarlo, y entonces,

esta historia de "Peregrinos" no está terminada,

no se debe de olvidar.

Es un gran problema

cuando olvidamos porque terminas por no entender

lo que eres hoy, y finalmente, yo no soy alemana, para nada,

pero soy peregrina.

Hoy soy el resultado en México ya muchas peregrinaciones,

si nos vamos para atrás, bueno, alguna de España a México.

En Monterrey, seguramente sefardita.

Y bueno, y en España, ¿cuántas ha habido también?

Todo ser humano hoy, que vive,

es un resultado de algún peregrinaje

y es un llamado a tratar de entender

eso y tratar de empatizar con los peregrinos de hoy.

Habláis de las fronteras,

yo creo que en el libro de Ayanta hay fronteras

pero veo fronteras interiores,

hablas de cómo tus personajes huyen de la destrucción, y en tu libro,

Ayanta, los cuatro personajes, la tatarabuela, la bisabuela,

la madre,

huyen pero de alguna manera de su destrucción psicológica.

Es decir,

necesitan marcarse un camino

para salir de una cárcel en la que viven aprisionadas.

En el caso de la primera mujer, no es metafórico es literal.

Ella acaba encerrada en un manicomio.

La historia de estas mujeres

es la historia de cómo conseguir

ser libres entre comillas,

la palabra libertad está absolutamente

ya es una malinterpretación de la misma.

Pero de cómo ser mujeres independientes,

en ese camino esa sí que es otra guerra,

es una guerra soterrada,

pero que se ha desarrollado y es una manera de ver,

para mí al escribirlo y desde luego para el lector,

de cómo cosas que ahora consideramos completamente ilegales

y que están fuera de las normas morales más básicas antaño,

pero hace muy poco, nuestras bisabuelas,

en la época de nuestros bisabuelos se consideraban normales.

En eso podemos hablar también por ejemplo de maltrato de género,

de cómo la mujer no tenía ninguna capacidad de salvarse,

de determinadas cuestiones.

A veces,

las mujeres se casaban y si tenían la suerte de que les iba bien,

qué bien, pero como se hubiesen casado con el hombre inadecuado,

la habían fastidiado, con Belcebú,

que así llamo a uno de los personajes de la novela,

la habrían fastidiado verdaderamente para toda la vida.

Del repudio de tu bisabuela.

Sí, todas estas cosas existían hace muy poco,

muy, muy poco,

y no debemos olvidar,

Sofía dice:

"Yo creo que una de las razones por las que se escribe,

es para evitar el olvido, para dejar por escrito,

esto pasaba antes de ayer", cuidado.

Escribe Ayanta la protagonista, no eres tú, es tu personaje,

que tiene su mismo nombre:

"Cuando llegue al final del camino,

cuando termine este libro me habré salvado".

¿Por qué?

Bueno,

un poco por lo que te decía antes al principio de la entrevista,

me parece que repetimos unas normas de comportamiento,

unos patrones de conducta que todos lo hacemos,

hemos aprendido o incluso que hemos heredado

genéticamente,

no sabemos ni de dónde vienen, no sabemos los porqués

y esos patrones pueden ser fantásticos o muy peligrosos.

Los fantásticos muy bien, los guardamos como tesoro heredado.

Los peligrosos hay que focalizarlos

y hay que ir a por ellos, y hay que matarlos, hay que matarlos.

Y eliminarlos de nuestra existencia.

Yo descubrí que en mis mujeres había unos patrones de conducta

que se repetían independientemente

incluso de que hubiesen cambiado los tiempos,

yo entiendo que mi bisabuela sufriera un maltrato,

pero no entiendo que mi madre, el personaje de mi madre,

una mujer absolutamente liberada, culta, bellísima, y tal,

sufriera un maltrato.

¿Por qué se repite ese patrón?

¿Por qué hay enfermedades que se repiten generacionalmente?

En el caso de mi familia un cáncer de mama.

Si se repite, si eso sucede,

es que estás poniendo en riesgo tu vida,

si estas poniendo en riesgo tu vida, paralo.

Decía Javier Cercas,

que la realidad mata y que la ficción salva.

¿Estás de acuerdo con eso?

Totalmente. -Sí,

será ficción pero a veces también es que creo que salva

porque vamos entender la realidad a través de la ficción.

Y aparte salva porque te descansa un poco de la realidad,

pero regresamos con cierta sabiduría,

que es imposible obtener en la cotidianidad.

Entonces, sí, por 1000 razones yo sí creo que...

Soy una creyente en la gran medicina que es la ficción.

-Fíjate,

en las labores ordinarias de los cuentos de los niños,

los cuentos al final son grandes ficciones,

ficciones míticas que lo que hacen es ofrecer una enseñanza a través

de una historia inventada.

La ficción es una religión en la que hay que creer.

-Sí.

Estamos aquí con dos periodistas de formación periodista,

y que habéis hecho vuestros trabajos periodísticos,

tú lo sigues haciendo,

Ayanta, hablando de ficción, hablando de cuentos,

¿en qué momento decidís que el periodismo

de alguna manera os constriñe y que tenéis que escribir novela?

Yo inmediatamente al estudiar periodismo

porque en México ser periodista es muy peligroso.

Y me di cuenta de que no tenía la disciplina para ser periodista

porque había que atenerse a la realidad

y a mí me gusta más la ficción.

Me gusta más contar historias y ponerle flores

aunque estén muy investigadas mis historias,

yo encuentro la manera de darle esta salida

y embellecer a una historia.

No contarla tal cual,

sino encontrar esta manera de que nos haga más sentido

que nada más lo puro real.

-En España por fortuna no es peligroso ejercer el periodismo,

lo digo de verdad, menos mal.

A mí lo que me interesa del periodismo es cómo puedo convertir

la actualidad en ficción,

cómo puedo extraer algo de esa actualidad,

de esas noticias que vuele hacia otros lares, en realidad,

no me interesa mucho

lo que sucede en el día a día.

De hecho,

leo los periódicos obligada por una cuestión profesional,

pero no me arrastra a ninguna parte, me arrastra,

me hace volar cuando consigo convertirlo en otra cosa,

cuando es el disparo de salida para decir:

"Mira, pero es que esto se puede convertir en esto y en lo otro".

En tu novela,

Sofía, los dos niños protagonistas, de las dos familias,

aprenden que no se puede mirar al futuro,

hacer borrón y cuenta nueva.

Que el pasado nos persigue.

Sí,

yo creo que ahora vivimos muy bien

en esta nueva filosofía de vive el presente,

y está muy bien, realmente... -El aquí y ahora.

-Realmente, ¿qué más puedes vivir?

Es lo más lógico que alguien, algún filósofo ha dicho, yo creo.

Pues sí, pero planear para el futuro,

pero no podemos hacerlo si no entendemos quiénes somos

y volvemos al mismo tema, y además creo yo,

realmente, que vale,

nos debemos en el presente hacia el futuro

pero también nos debemos hacia el pasado.

Porque algo nos tiene aquí en el hoy y ahora, en el hoy y aquí,

y entonces tenemos que comprenderlo para apreciar el presente.

Entender lo que no funciona, hay cosas que llevamos a cuestas,

unas muy buenas, otras muy malas.

Las buenas nos guían, las malas nos arrastran.

Las traemos, si no las comprendemos,

no podemos planear muy bien el futuro.

Entonces yo creo que conviven el pasado,

el presente y el futuro absolutamente en una sola persona

y tenemos que entenderlo así.

El aquí y ahora, el "Hic et nunc" clásico,

pero Ayanta mira para atrás,

Ayanta intentar rehacer o reconstruir

la vida de todas sus antecesoras,

¿qué es lo que aprende Ayanta cuando termina el libro?

A mí me encanta el pasado, el pasado me interesa muchísimo,

el futuro no me interesa nada, el presente bueno, regular,

si no hay remedio hay que vivirlo y fenomenal, porque uno está vivo.

Pero lo que me resulta

absolutamente evocador es el pasado,

creo que no todos los escritores,

pero muchos escritores estamos con un pie siempre mirando hacia atrás,

lo que yo entiendo del recorrido de esta novela,

es que tienes la posibilidad de salvarte,

que cuando te estás ahogando,

tienes la posibilidad de amarrarte a algo.

Es una decisión personal,

es un proceso que realmente se puede hacer.

Y se debe hacer,

para mí la escritura de esta novela ha sido un camino

como en los cuentos, el Pulgarcito,

un camino de Alicia en el país de las maravillas,

medio psicodélico pero hacia la luz.

Hacia la luz,

y creo y me apetecía mucho compartirlo con los lectores,

de hecho me dice:

"No, lo has escrito para ti misma", no,

no solo lo he escrito porque quería

compartirlo con el mayor número de lectores.

Y de alguna manera Ayanta,

te estás desnudando porque salen los personajes de tu familia,

sale uno que se llama Fernando,

que no sé si te gusta que te lo pregunte,

pero todos lo conocemos que es Fernández Sánchez Dragó, tu padre,

también premio Planeta... Y finalista.

Y finalista, las dos cosas,

y pones que es tu lector más temido.

Lo escribiste, se lo enviaste,

¿qué fue lo primero que te dijo del libro?

Supongo que tener un padre que es escritor tiene que acongojar

un poco cuando le presentas tu arte.

He tenido la inmensa fortuna de nacer, de crecer,

rodeada de libros y de escritores.

No solo por parte paterna,

sino también de todo lado familiar italiano.

Han sido mujeres que han escrito mucho

y mi padre, concretamente,

siempre me ha animado mucho a escribir, desde pequeña.

Él, hay una parte en la novela en la que me repite: "Escribe,

escribe, escribe". Tres veces siempre.

Tres veces, y yo nunca le creí,

tengo la impresión de que los padres

sabemos mucho más de nuestros hijos

que los propios hijos, al fin y al cabo los hemos creado,

son nuestros hijos.

Y hubo un momento en que dije:

"A lo mejor tiene razón, a lo mejor me tengo que sentar y escribir".

Total, que escribí toda esta novela, tardé muchos años,

en ningún momento le pasé ni una palabra, ni media página ni nada,

y cuando la tenía completamente corregida

y estaba segura en la medida

en la que una persona puede estar seguro de algo,

se la envié, estábamos separados geográficamente, y tardó...

Mi padre es un lector como os podréis imaginar voraz,

muy rápido,

y en lugar de tardar un día y medio que era

lo que pensé que iba a tardar en leer 400 páginas,

tardó como cinco o seis días.

Y yo ya estaba al borde del desmayo,

estaba de vacaciones en un pueblo donde me conoce todo el mundo

y tal, y todo el mundo ya sabía,

y todas las mañanas iba a desayunar y me decían: "¿Dijo algo?".

Y digo: "No, no ha dicho nada".

Todo el pueblo angustiado: "Pero bueno, cómo no contesta".

Al cabo de los cinco o seis días me envió un correo muy largo,

me dijo que había tardado tanto en leerlo porque para él

era una lectura muy difícil tanto por el hecho

de que yo hubiera escrito una primera novela

como por el contenido del libro

en el que él mismo se convierte en personaje,

se está relatando una historia de amor con un desenlace tremendo

en el que es protagonista y para él sé que es muy doloroso.

Toda una serie de cuestiones que claro,

era una lectura que él la estaba haciendo a pequeñas cucharadas

y no como solía.

Le encantó el libro

y para mí eso significó tener la fuerza

suficiente para presentarlo al premio.

Sofía, ¿cómo es tu patrón?

¿Cómo es el día a día, el esquema que sigues?

Escribes, ¿a qué es lo dejas ver, a quién no?¿Cómo trabajas?

¿Cómo es el cuarto cerrado del escritor?

Una vez leí algún escritor que decía:

"Siento que si alguien ve lo que estoy escribiendo, ya no es mío".

Y me he convertido en algo así también,

ahora no estoy mostrando a nadie

lo que voy escribiendo ni a la familia.

Porque van a opinar.

En algo van a opinar y en algo... No.

Entonces, es un trabajo muy solitario,

me dedico a eso,

"Peregrinos" lo escribí en cuatro meses,

fue una escritura y una investigación muy intensa.

Me tomé los cuatro meses, 16 horas diarias,

venían a los hijos o mi marido por mí: "Ya es hora de comer".

Y eso es lo bonito de la literatura,

nos podemos escapar como lectores o escritores, nos escapamos...

-A otros mundos.

-Pero regresamos a tiempo para comer.

Entonces, en estos cuatro meses no salí,

fue muy intenso,

espero no tener que volver a repetir esa intensidad

porque terminé exhausta porque fue una inversión,

no nada más de tiempo sino emocional en esta novela tremendo.

Y ahora ya, al menos de doble de tiempo me voy a tomar,

pero sí me gusta tener...

Soy una persona que no tiene la disciplina,

pero entonces sé que tengo que aferrarme a la disciplina

y lo hago.

Me conozco tan bien,

que entonces tengo este horario y mi rutina diaria de escribir,

pero estas ideas de,

me gusta saber dónde voy a empezar,

dónde voy a terminar, pero me gusta descubrir lo que hay en medio.

Es una aventura y es encontrar este momento de fuga,

este momento casi es un trance, al escribir,

sentir que estoy en Prusia

por ejemplo en esta ocasión con peregrinos.

Sintiendo un frío cuando estoy en el verano tremendo en Monterrey.

Con un caldo en la estufa y que me llegue el aroma,

pero acá sintiendo el hambre que pasaron.

Entonces,

me gusta tener esa sensación y como lectora que soy antes que nada,

aceptar esta invitación a abandonar el cuerpo donde está,

entonces es como rutinaria pero al mismo tiempo es una aventura

con la cual no tengo que salir de la silla.

Aquí esta la invitación, para leer "Peregrinos" de Sofía Segovia,

"Un mar violeta oscuro" de Ayanta Barilli,

os voy a pedir que se lo dediquéis a los espectadores de TVE.

En España, y en Iberoamérica.

Sofía Segovia, mexicana de Monterrey,

su novela "El murmullo de las abejas"

en 2015 vendió más de 50.000 ejemplares.

En 2017 publicó "Huracán" y ahora nos presenta su nueva novela

"Peregrinos" la historia de dos familias

de distintas regiones de Prusia

que huyen junto a su pueblo en un éxodo forzado por los horrores

de la Segunda Guerra Mundial.

Y Ayanta Barilli, española, nacida en Roma,

de madre italiana y padre español.

Nos trae "Un mar violeta oscuro", finalista del premio Planeta.

Ayanta periodista, publicó en 2013 "Pacto de sangre",

pero esta es su primera novela,

que es un relato de las mujeres de su familia

que comienza con su bisabuela Elvira

en la Italia de mediados del siglo XIX.

Sofía, ¿cómo es tu dedicatoria?

Muy sencilla pero muy al punto.

"Lector querido, protege tu paz, lucha por ella".

-"A los lectores,

una investigación sobre el amor incondicional".

Muy bonito, Ayanta, Sofía,

muchas gracias por estar aquí

"Los Conversatorio sin Casa de América",

hasta una próxima ocasión.

Gracias a ti. -Gracias a ti.

Y a ustedes les esperamos aquí

dentro de una semana en "La Casa de América", seguiremos conversando.

(Música)

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Conversatorios en Casa de América - Sofía Segovia y Ayanta Barrilli

07 mar 2019

Un programa de entrevistas a personajes de reconocido prestigio que pretende profundizar en la riqueza y la diversidad de las sociedades latinoamericanas.

Entrevista a las escritoras Sofía Segovia y Ayanta Barrilli.

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