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Conversatorios en Casa de América - Rosalía Arteaga - 26/06/19 - ver ahora
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Fue la primera presidenta de Ecuador,

aunque solo ejerció su cargo durante 48 horas.

Ahora nos va a contar por qué.

Bienvenidos a los "Conversatorios en Casa de América".

(Música)

Rosalía Arteaga, ¿qué tal? ¿Cómo está?

-Muy bien, gracias.

Feliz de estar en esta casa maravillosa.

Encantados de que esté aquí,

bienvenida a los "Conversatorios en Casa de América".

Usted es activista social, escritora, periodista, política.

Tenemos solo media hora, pero tenemos muchas cosas

que preguntar.

Porque en primer lugar, sobre todo,

fue la primera mujer que presidió Ecuador.

Solo 48 horas,

pero se ha convertido en la primera mujer

que preside su país.

Cuéntenos esa historia.

-Bien, yo diría que me ha tocado en la vida

esto de ser primera, soy la primera de cuatro hermanos,

la primera mujer que llegó al Ministerio de Educación

en el Ecuador, la vicepresidencia y también la presidencia.

Yo creo que cuando asumí la presidencia,

jugó en mi contra el ser mujer

porque esto ya lo han analizado los historiadores,

no solamente es una impresión mía, sino que definitivamente

por ser mujer no pude mantenerme en la presidencia

como me correspondía hasta el final del periodo.

Nosotros habíamos sido elegidos, un binomio presidencial

en el año 96 hasta el año 2000.

Si al presidente se lo sacó por una serie de situaciones

que se dieron,

el propio Congreso lo hizo.

Esto fue en el año 97,

a mí me tocaba ser tres años y medio presidenta del Ecuador,

pero es la primera vez en la historia que llega una mujer

y es la primera vez que se corta este periodo

por un golpe de Estado que se lo da desde el propio Congreso

de la República, lo que es gravísimo porque el Congreso se supone

que debería ser el guardián de la democracia,

de la institucionalidad,

sin embargo, en ese caso, primaron situaciones de orden,

de ambiciones personales, como la del presidente

del Congreso Nacional, que fue quien se quedó como presidente un año

y luego también el hecho de que como mujer

yo no había aceptado negociaciones por debajo de la mesa.

Entonces se dieron toda esta serie de eventos que yo los recogí

en un libro que se llama,

"La presidenta: el secuestro de una protesta".

Y le puse así, a pesar de que algunos que dicen

que gramaticalmente no debería decirse "presidenta",

sino siempre "presidente", pero yo quise dejar un testimonio

de lo que era el paso de una mujer por la presidencia de la República,

todas las circunstancias que se dieron

porque es bueno que la historia quede escrita y en este caso,

por los protagonistas.

Así es que fue realmente un golpe de Estado el que sufrí

y siento que el hecho de ser mujer fue extremadamente decididor

en ese momento.

Porque si vamos a cámara lenta hay una noche que es la noche

del 6 al 7 de febrero del año 97 que en Ecuador la llaman

"la noche de los tres presidentes".

-Sí, cierto. ¿Quiénes eran los tres presidentes?

-Bueno, es una cosa curiosa porque el presidente

que había sido defenestrado, Bucaram, no aceptaba esa situación.

El Congreso había nombrado como presidente tomándose

una atribución que no existe en la Constitución, ni existía,

ni existe en los tiempos actuales y nombra al presidente del Congreso

como presidente de la República y yo que asumo,

con un decreto similar al que lo habían hecho antes de mí,

por ejemplo, cuando se dio el fallecimiento

del presidente Roldós cuando habíamos recién regresado

a la democracia después de una extensa dictadura

cuando cae un avión, nadie cuestiona que el vicepresidente asuma,

en este caso, era un hombre, Osvaldo Hurtado, y entonces,

mi decreto era exactamente igual.

Por eso se habla de "la noche de los tres presidentes"

porque efectivamente se decía, por un lado, Bucaram no reconocía

el otro nombrado por el Congreso y yo que había asumido

legítimamente la posición de presidenta de la República.

Eso sucede del 6 al 7, esa noche, ¿usted duerme

o esa noche está trabajando? -No, no se duerme.

No se duerme. -No, no se duerme.

Para nada, yo diría que... En ninguno de los tres centros

de poder se duerme.

-No solo esa noche los eventos empezaron a dispararse.

El 4 de febrero cuando se declara un paro nacional,

todo el palacio de Gobierno está circundado

por ciudadanos enojados con el presidente de la República

y allí debo decirlo claramente porque nunca hubo una protesta

en contra mía y la gente diferenciaba claramente lo que era

a elección del presidente y lo que hacía yo

como vicepresidenta.

Entonces, el 4 empiezan a darse, y claro, ya no se duerme,

hay una situación de convulsión nacional,

hay mucha gente que se acerca por obvias circunstancias

y el 6, yo decido tomar la, o sea, firmar el decreto presidencial

asumiendo la presidencia.

Entonces, son todas una serie de circunstancias

que no paran hasta el 12 porque en realidad yo estuve

de presidenta del 6 al 12.

El Congreso me encarga la presidencia el día 9,

entonces, yo decía en un momento había tres presidentes

y en otro momento, yo era presidenta por tres motivos:

uno, por legítimo derecho, otro porque el Congreso me nombra,

y tercero porque cuando se fuga Bucaram,

que se va a Panamá, desde la escalerilla del avión,

en el que se va, dice:

"encargo el poder a la vicepresidenta",

entonces, son esas cosas como de "replay",

de una paradoja increíble,

pero que se dan y esa es la parte de la historia

que me tocó vivir.

De película porque a usted el Congreso le encarga

la presidencia el 9 de febrero,

pero el 11 de febrero se la arrebata.

-Así es, así es.

Porque sigue ese juego de intereses porque muchos de los diputados

y yo lo cuento en el libro, me pedían dinero para votar por mí

porque otros pedían cargos y yo no acepté ese tipo

de negociaciones.

Hay alguna gente que cree que yo erré,

pero yo creo que la conciencia tranquila

vale más que todo y yo no me sentía en la capacidad de negociar,

de pagar un precio porque me exigían dinero.

Yo no tenía dinero, pero los bancos me lo querían dar,

los banqueros.

Entonces, yo digo, tenía la mercancía,

y tenía el dinero, qué horrible es pensar en esto.

Y yo no quise ser de aquellos que vende su conciencia

por mantenerse en el puesto.

Y en cualquier caso, usted el 11 de febrero

deja de ser presidenta y vuelve a su puesto original

que es el de vicepresidenta, pero creo que...

-Sí, por unos pocos meses. ¿Por qué lo hice?

Hay alguna gente que también me ha preguntado el porqué

yo regreso a esa posición.

Ecuador había tenido una guerra.

Nostros teníamos un problema territorial

de larga data con el Perú y en el año 95, es decir,

apenas un año y poco más, anterior a lo que estábamos viviendo,

habíamos tenido una verdadera guerra con el Perú, intervención militar,

bombardeos, etc.

Y un cese al fuego que durante esos momentos

en que vivíamos en el Ecuador, yo recibía noticias

del frente militar, de la zona sur del Ecuador,

donde había destacamentos y se decía que las tropas peruanas avanzaban.

Estábamos viviendo la época del presidente Fujimori,

que además trataba de disimular los problemas internos

que tenía en el país agitando el tema territorial.

Del Departamento de Estado desde Washington, me llamaban también

a decirme que había tropas peruanas a muy pocos metros de ingresar

en la frontera.

Entonces, yo recibí luego de todas estas circunstancias

que se dan entre el 9, el 12 de febrero,

la visita de todo el Alto Mando Militar,

que me piden que me quede un tiempo porque de lo contrario,

se iba a agitar nuevamente el país con una salida mía

y con la agitación que se vivía política

en esos momentos, similar a la que ocurrió

en el año 42 cuando el Ecuador perdió más de la mitad

de su territorio.

Entonces, he sido profesora de Historia y recordando los hechos,

no quería que porque había luchas de carácter político interna,

el Ecuador sea sacrificado una vez más en el tema territorial.

Es después cuando el Ecuador firma la paz con el Perú

que es una paz que disfrutamos y que ha sido muy provechosa

para los dos países.

Pero, en ese momento, había una situación de conflicto real.

A las diez profesiones que tiene, entonces le sumo

la de profesora de Historia también.

(ENTRE RISAS)-Sí, también.

Yo empecé a trabajar a los 17 años, me gradué en un colegio de monjas

de las madres catalinas, dominicas y antes de graduarme, me dicen:

"¿quieres venir a dar clase?"

Yo tenía 17 años y digo, tenía un poco de temor.

Enfrentarme a un público permanente como son los estudiantes,

pero bueno, dije, voy a probar

y me quedé casi 20 años como profesora.

Y me encantó.

Entonces daba clases de Historia, de Literatura,

me encanta la literatura, de investigación,

de historia de límites, en fin, algunas cosas de esas.

Bueno, primera presidenta de Ecuador de la historia,

como asegura, lo cuenta perfectamente,

narra esas 48 horas en:

dice, que el mandato constitucional no se cumplió

y que no sucedió al presidente por ser una mujer.

Han pasado 22 años desde el año 97,

¿cuál es la situación de la mujer hoy en Iberoamérica y en Ecuador?

-Yo creo que hemos avanzado bastante.

Primero desde el punto de vista legal.

Ecuador ha sido uno de los abanderados de la lucha

y de la consecución de derechos para la mujer.

Fue el primer país de América donde hubo una mujer votante.

Matilde Hidalgo de Procel es la primera mujer que se acerca

a una mesa electoral y dice: "yo tengo derecho a votar".

Claro, se habían olvidado de prohibir en la Constitución

y por eso, es que resulta que es la primera mujer votante

de América Latina.

Luego hemos tenido varios aspectos de carácter legal.

Yo diría que en los tiempos actuales ya no es tan extraño ver una mujer

en la presidencia de la República, por más que en este momento

hay muy pocas, ¿no?

En algún momento tuvimos varias simultáneamente.

Yo creo que siempre a la mujer le toca luchar más para conseguir

lo que los hombres consiguen con menor esfuerzo

todavía en los tiempos actuales,

pero hay muchas más mujeres profesionales,

en carreras que anteriormente eran, tenía solamente como reducto

para los varones, tenemos más mujeres en fuerzas armadas,

más mujeres ejerciendo cargos de liderazgo,

no solamente en el sector público, sino también en el sector privado,

pero nos falta bastante por conseguir.

Bueno, ahí influirá en parte la educación, ¿no?

Que la educación, el medio ambiente y la calidad de la democracia

son los tres pilares en los que basa su trabajo

"la Fundación para la Integración y Desarrollo de América Latina",

que es la ONG que usted preside desde...

-Sí, yo diría que la educación es fundamental

porque cuando hablamos de avance de los países, de desarrollo,

de igualdad, de opciones, siempre tenemos que volver los ojos

a la educación, inclusive cuando hablamos

de salud y hablamos de prevención tenemos que hablar de educación.

Cuando hablamos de medioambiente, hablamos de la educación ambiental

y por eso le ponemos tanto esfuerzo a trabajar con niños, con jóvenes

y también con maestros.

En la Fundación le apostamos a eso

y también al desarrollo de la ciencia y la tecnología,

no solamente porque hemos venido organizando seminarios

de periodismo científico, sino que ahora en una alianza

con la Academia de Ciencias de Nueva York estamos desarrollando

un proyecto STEM, este de ciencia, tecnología, ingeniería, matemáticas,

pero también con un componente ético porque yo soy de aquellas personas

que cree que la ciencia sin ética nos puede llevar a cualquier lugar.

Entonces,

estoy convencida definitivamente de que el componente ético

tiene que ser transversal a todas las cosas que hacemos

y estoy hablando de una ética laica, ¿no?

No de una ética religiosa, sino aquella que nos dice,

respetar a los otros,

que nos dice, dar a cada uno lo que le corresponde,

de tener una justicia distributiva.

Yo creo que hacia allá tenemos que ir con estos conceptos

de ética si no queremos que el mundo estalle como una burbuja,

como una pompa de jabón.

¿Estos conceptos de ética son más sólidos o más etéreos

que hace 20 años? -¿Perdón?

¿Estos conceptos de ética son hoy en nuestra sociedad

más sólidos, más estables que hace 20 años?

-Yo diría que hay que seguirlos trabajando

desde los estadios más pequeños, con los niños.

Estos temas de ética, a veces, cuando uno mira la política mundial,

y cuando vemos que los dos cánceres que destruyen las democracias

son, por un lado, la corrupción, y, por el otro lado, la pobreza,

decimos, hemos avanzado porque el tema de la corrupción

sigue latente.

Usted mire todos los escándalos, presidentes, vicepresidentes, presos.

En mi caso, yo soy de las pocas políticas ecuatorianas

que puede caminar por las calles de las ciudades sin vergüenzas,

sin que nadie le reclame nada.

Entonces, yo creo que uno tiene que dar buen ejemplo

en el tema de valores, en el tema de lucha contra la corrupción.

Pero, por supuesto, hay que hacer hincapié

en que lo ético debería ser lo corriente,

lo común y corriente y que la corrupción debería ser

la excepción,

pero estamos en tiempos en que la corrupción es la regla

y la persona ética parece como la excepcional.

No debería ser eso.

Y por eso tenemos que trabajarlo mucho más profundamente

con las nuevas generaciones.

En la Fundación también trabajan por la calidad de la democracia.

-Sí. Muchísimo. ¿Cómo lo hacen?

-Tenemos una escuela de liderazgo porque creemos que,

y es nuestro lema,

que con mejores ecuatorianos tendremos un mejor Ecuador,

pero también podría aplicarse a España con mejores españoles

o en Argentina, o a Venezuela.

Entonces, ¿qué hacer?

Crear nuevos liderazgos

donde la ética sea una base importante,

pero la capacitación también porque asistimos a la presencia

de muchos políticos improvisados,

de gente que no tiene los conocimientos

y que está llegando a liderar países, a liderar ciudades.

Entonces, llevamos cinco años trabajando con jóvenes

y a mí me encanta ver ya los resultados

que tenemos porque ya los podemos ver.

Los tenemos como asesores legislativos,

pero los tenemos también como empresarios de éxito

o como personas que están haciendo un trabajo social o como maestros

porque el liderazgo no solamente se mide en la política,

sino en los diversos campos de trabajo del ser humano.

¿Qué debe tener el líder del futuro además de ética?

-Yo diría que conocimiento, curiosidad, hambre de conocimiento

porque si no tenemos esa necesidad creada de aprender más

porque hay gente que cree que ya lo sabe todo

y en los tiempos actuales cuando vivimos un mundo

de incertidumbre,

cuando sentimos que aquellas cosas que parecían ciertas ya no lo son

en el sentido de una profesión.

No sabemos cuáles van a ser las profesiones del futuro,

en la economía,

no sabemos qué va a pasar con las finanzas personales

y de los países.

Cuando no tenemos tampoco certezas en temas de medio ambiente

con lo del cambio climático.

Entonces, ¿qué tenemos que hacer cada uno de nosotros,

prepararnos para esa incertidumbre?

Y no es que vamos a seguir 20 carreras, ¿no?

Lo que tenemos que hacer es, yo decía en algún momento,

recurrir a la universidad como la relación con el banco, ¿no?

Yo ahora necesito esto, pero después yo quiero aprender

esto otro.

Pero, también hay la educación no formal,

aquello que vamos adquiriendo con la experiencia, con el día a día.

Entonces, en este mundo de incertidumbre, decía yo,

además de lo ético, tiene que haber ese hambre,

esa necesidad de prepararse

y ese saber que no lo sabemos todo

y que podemos aprender de los demás, una humildad.

Humildad.

Si hay un líder destacado de los últimos años en el Ecuador,

ha sido, el que fue su presidente, entre 2007 y 2017,

una década entera, Rafael Correa, hoy ya no lo es.

-Yo no lo considero un líder para el bien...

-No...Bien... -Porque hay líderes para el bien

y para el mal también.

Yo creo que le ha hecho mucho daño al Ecuador.

Hubo una corriente en América Latina

que desgraciadamente todavía no está erradicada,

que se llamó "el socialismo del siglo XXI",

que lo único que hizo fue despertar una gran cantidad de emociones

y de esperanzas en la gente.

Pero estas esperanzas fueron defraudadas.

Primero, porque se esbozó durante esa década

a la que usted hace referencia de precios muy altos

en las "commodities",

no solamente el petróleo, sino del gas, del oro, el cobre, etc.

Y en el caso del Ecuador, para nosotros es muy importante

el precio del petróleo.

Tuvimos ventas de petróleo de más de 100 dólares el barril.

Yo recuerdo que cuando yo estaba en el Gobierno,

decía que si llegábamos a los 15 dólares por barril,

estaba solucionado el presupuesto del Estado

porque lo teníamos hasta a menos de diez dólares.

Llegar a 100, una cosa impresionante, no prevista siquiera.

Y entonces, el Estado recibe mucho dinero.

Por supuesto, Correa puede hacer algunas obras,

obras de carácter físico, diríamos, sobre todo, carreteras, puentes,

este tipo de cosas,

en donde, además, es más fácil licuar la corrupción.

Se está viendo en estos últimos tiempos

que prácticamente todo su entorno está enjuiciado

y no es por persecución política.

Los que hemos visto de forma desapasionada esto,

objetivamente vemos que hay mucha razón

en esos juicios

y que, evidentemente, hubo perjuicio al Estado

y perjuicio al pueblo ecuatoriano.

Pero también Correa tiene grandes deudas

con el ejercicio de los derechos humanos.

Primero, porque persiguió a los periodistas,

no hubo libertad de expresión y eso lo conoce todo el mundo,

pero también porque hay casos específicos

de atentar contra los derechos humanos

en los ciudadanos, muertes no justificadas,

como el 30S, cuando se habló de un golpe de Estado

que no era tal golpe de Estado y murieron personas inocentes,

cuando se dan temas con los indígenas ecuatorianos

en la región amazónica,

con estudiantes de colegios y universitarios,

con líderes campesinos...

Yo creo que Rafael Correa va a tener que prestarle sus cuentas

a la Justicia, no solamente nacional, sino internacional

en lo que tiene que ver con los derechos humanos.

Su sucesor, Lenín Moreno, se ha desmarcado...

-Se ha desmarcado yo creo para bien del país.

Tal vez no lo hizo de manera inmediata,

habría sido lo mejor,

pero, en todo caso, también quienes observamos

un poco de lejos la política, pero que nos interesa el país,

sentimos que es bueno ese desmarque porque de otra forma, el país,

corría el riesgo de ser otra Venezuela

y quienes hemos visto de cerca el problema de Venezuela,

yo estaba allí la última vez hace un par de años,

realmente la situación delata que hay una crisis humanitaria brutal

como nunca se ha visto,

los temas de emigración de los venezolanos.

Se dice que en el Ecuador entre 300.000 y 400.000 venezolanos

en estos momentos.

Miles que llegan todos los días, miles que llegan a Perú,

que llegan a Colombia,

hay más de un millón de venezolanos en Colombia.

La crisis ha desbordado al país y ha llegado ya

a todo el continente americano.

Entonces, si se seguía con la misma línea trazada

por Correa,

el riesgo era evidente.

Todavía tenemos riesgo porque es un país

que tiene problemas de carácter económico

y hemos tenido que recurrir al Fondo Monetario Internacional

y a otros prestamistas para poder seguir adelante como país.

¿Pero, el futuro de Ecuador lo ve con optimismo?

-Yo, en general, soy una persona optimista.

Me preocupa la parte económica, pero al mismo tiempo

creemos que el Ecuador

ha sido un país que ha sabido sobrellevar situaciones

muy dramáticas y que hemos salido adelante.

Yo creo mucho en la fortaleza del pueblo ecuatoriano,

me encanta saber como hay muchos miles, decenas de miles

de ecuatorianos aquí en España y sé que son apreciados

y que son queridos porque es gente trabajadora

y porque es gente honesta.

Igual lo perciben los italianos o los norteamericanos

con esos ecuatorianos que han engrosado

las filas laborales de los diferentes países,

pero nunca podremos estar de acuerdo en que un país eche fuera

a sus propios ciudadanos porque no tienen la posibilidad

de darles trabajo y vida digna.

Y entonces, tenemos que trabajar en el Ecuador

por que todos los ecuatorianos tengamos una vida digna

cuando podamos tener todo aquello que aspiramos como seres humanos.

En su fundación se centran también en el medio ambiente, la situación,

de hecho, usted es especialista en la zona de la amazonía.

-He tenido la suerte de trabajar como secretaria general

de la organización del Tratado de Cooperación Amazónica.

Durante algunos años la sede de esta organización

es Brasilia y me tocó casi que caminar la amazonía,

pero estoy hablando de la amazonía continental.

Siete millones y medio de kilómetros cuadrados

con una biodiversidad extraordinaria.

Hay gente que dice, yo recuerdo las palabras

de un especialista finlandés que decía que,

"una hectárea de la amazonía, hay más biodiversidad

que en todo el continente europeo".

De hecho, en una hectárea nada más.

¿Esto que quiere decir?

Que allí están las reservas para el mundo

porque inclusive las medicinas para las enfermedades

que todavía no existen en el planeta pueden estar allí

en la región amazónica.

Entonces, para mí fue un privilegio extraordinario

trabajar en esa región.

Me preocupa el impacto que los cambios climáticos,

que el cambio climático está produciendo

en la región amazónica,

pero también hay intereses por supuesto.

El tema de la agricultura extensiva, el tema de la explotación

de minerales, de recursos, que indudablemente hay que hacerlo

porque los países tienen que disfrutar

de esos recursos,

pero tiene que hacerse con todo el cuidado,

de tal manera,

que no afecte, ni la biodiversidad, ni tampoco la calidad de vida

de los seres humanos que viven allí, de los habitantes originarios

de la zona.

¿Recuerda usted que en la amazonía continental

hay más de 70 grupos que nunca han sido contactados

por la civilización?

Y que el contacto pueda ser que terminen inmediatamente

porque una gripe puede matarlos, ¿no?

Porque no tienen las defensas, porque no son tantos individuos.

Todavía hay grupos nómadas, como los "tagaeri", "taromenane",

en la selva, en la región amazónica ecuatoriana,

pero hay muchos otros en Brasil, en Bolivia, en Perú,

que también corren riesgos.

Entonces, a veces nos acostumbramos a ver a la amazonía

como un espacio vacío, es decir, sí, allí hay plantas, hay animales,

pero hay más de 30 millones de seres humanos que viven

en la región amazónica y también tenemos que cuidarlos.

Además de activista social, política, lo decíamos,

usted, periodista, escribe en varios diarios,

dirige dos revistas, "Edunews" y "Verd" sobre educación

y sobre ecología, ¿verdad?

-Exactamente.

Y tiene un programa en televisión desde hace 20 años, "Cara a cara".

-Sí, así es. Como estamos aquí. Como estamos aquí.

Lo que pasa que a usted le toca estar en mi lugar,

en su programa, ¿no?

-Feliz. ¿Cómo es el programa?

-Yo ejercí el periodismo desde los 17 también

porque no sé por qué en el periódico local

me pidieron que escribiera en la página editorial

y yo me sentía orgullosísima porque imagínese al lado

de los grandes escritores cuencanos,

pero eso fue, como una especie de comezón

que la tenía siempre porque yo estudié leyes,

como primera carrera y luego hice una maestría

en Antropología, pero sentía que me faltaba algo

y estudié también Periodismo y lo he ejercido siempre,

excepto los momentos que he estado en la política,

Periodismo radial, he tenido programas de radio,

programa de televisión, he escrito, yo digo,

que en casi todos los periódicos ecuatorianos

sigo haciéndolo para varias revistas en diferentes partes del mundo

y tengo también artículos en revistas indexadas

en Inglaterra,

o en Malasia,

en Portugal, etc.

Pero, me encanta la posibilidad de comunicar cuando no tengo

donde escribir yo siento que me falta algo

porque tengo ganas.

De pronto, hay un tema.

Le debe pasar a usted.

Tengo un tema y digo: "bueno, yo querría escribir

sobre esto, ¿no?

Y si no tengo una columna, siento que me falta".

En este rato mantengo dos permanentes todas las semanas y algunas de ellas

se reproducen en otros medios, pero es parte de mi necesidad vital,

escribir.

En su programa de televisión, en "Cara a cara con Rosalía",

-20 años ya.

20 años. -20 años.

Entrevisto a todos, menos a los políticos.

Yo creo que quise curarme en salud, nada de política

y también porque tomé una decisión de que quiero rescatar el optimismo

de mi país y hablar solo sobre cosas positivas.

Es decir, que si usted tiene algo negativo,

mejor ya ni le entrevisto.

Ellos quedan para los noticieros, para cualquier otro programa.

Pero, en mi caso, entrevisto a muchos emprendedores jóvenes

que están haciendo cosas fantásticas.

Me entero de cosas que nunca me enteraría si no habría tenido

el programa.

Entrevisto a artistas, a científicos, a educadores, a escritores,

a bailarines, a gente que hace arte y eso me encanta

porque yo no lo considero un trabajo, en realidad, lo considero

un privilegio y una diversión para mí el poder porque lo que hace usted

o lo que hago yo es urgar un poco en la mente de las personas,

en el corazón, en la sensibilidad de su historia

y eso es lo que yo diría que fue el éxito de estos 20 años

de programa.

Por eso no me echan todavía.

Y además de eso, escribe. No solo género periodístico,

literatura, pues tiene varias obras, la fundamental, "Gerónimo".

¿De dónde saca el tiempo?

(RISAS)-Bueno, robándole tiempo al tiempo.

Cuando escribía "Gerónimo", yo la hacía cuando mis hijos

estaban muy pequeños y además angustiada

porque acababa de vivir una situación muy dura, la pérdida de mi hijo

con síndrome de Down, mi segundo hijo Gerónimo

y entonces, escribía en la noche cuando todos dormían.

Pero, después, ahora que ya mis hijos son grandes

y tengo un montón de nietos, entonces tengo más tiempo

de hacerlo en la casa sola cuando estoy en la casa,

pero también escribo en los aviones o escribo en algunos momentos

que siento las ganas de hacerlo, de escribir literatura,

leo mucho también porque me encanta leer

y la literatura es algo que siempre me ha apasionado y yo digo siempre

que la Política, el Magisterio, el Periodismo le han robado espacio

a la escritora, pero trato de reivindicarme

en estos últimos tiempos, sobre todo.

Y también a la poeta porque tiene un libro de poesía,

que se llama "Conjuros" y como se nos ha pasado volando

esta media hora, yo le pediría despedirnos con una poesía.

Una poesía. -Ay, gracias.

Este libro lo escribí jugando y digo jugando

porque yo tengo palabras que a mí me gustan en cualquier idioma

y entonces, decidí en base a esa palabra,

construir un poema.

Y bueno, yo voy a leer en homenaje a mis amigos

de las islas Canarias,

un poema que le llamé "Guacimara",

que es el nombre de la famosa casica.

Tengo que usar lentes porque si no, ya no puedo leer.

Dediqué "a la maravillosa gente de las islas Canarias,

a la que aprendí a querer.

Portentosa como el viento esa hija de cacique,

melodiosa con los sones que desgranan las gargantas,

de los címbalos que suenan cuando el Teide ruge y clama.

Es la estirpe de los guanches que lucharon valerosos

contra aquellos castellanos que emprendieron la conquista.

Y sentían que las venas, que la sangre se inflamaba.

Enamorada y bravía Guacimara se llamaba

la de las tierras Canarias, las que barren esos soles,

las que arrullan esos vientos, las que sienten que en sus tierras

el mundo llegan al confín sin saber que harían escala

esas naos poderosas conducidas por el héroe aquel llamado Colón

persiguiendo su destino, de descubierta y conquista

a la América que altiva, aún cambiaría la historia".

Bueno, ese es mi homenaje también a Colón, ¿no?

Y a la conquista, esa que ha sido tan discutida,

pero yo creo que siempre nos deja ese sabor de mestizaje fantástico.

Mestizaje, no solo racial, sino, sobre todo, cultural.

Bueno, pues con estos versos terminamos esta media hora

de "Conversatorios".

Media hora en la que hemos recorrido

los campos de la política, de los centros del poder,

del periodismo, del medio ambiente, de la educación.

Su padre ha escrito un libro sobre usted y le dice:

"no sé qué admirar más de ella, su lúcido talento creador,

sus valores cívicos, éticos y morales

o recidumbre civil y humana".

Y con estas palabras... -Gracias por mencionarlo.

Con estas palabras terminamos Rosalía Arteaga,

muchas gracias por estar en los "Conversatorios

de la Casa América".

-Gracias. Hasta la próxima ocasión.

Y a ustedes, les emplazamos aquí, dentro de una semana,

en el mismo lugar, seguiremos conversando.

(Música)

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Conversatorios en Casa de América - Rosalía Arteaga

27 jun 2019

Un programa de entrevistas a personajes de reconocido prestigio que pretende profundizar en la riqueza y la diversidad de las sociedades latinoamericanas.

Entrevista a la primera presidenta de Ecuador, Rosalía Arteaga.

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