Conversatorios en Casa de América Canal 24H

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Conversatorios en Casa de América - Felipe González - ver ahora
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Felipe González, expresidente del Gobierno.

¿Qué tal? Gracias por estar aquí.

Muchas gracias, gracias por invitarme.

Ya ven que hoy tenemos un invitado de primera.

Bienvenidos a los "Conversatorios en Casa de América".

(Música)

La primera pregunta que tengo que hacerle,

expresidente, es sobre Venezuela.

Cada hora que pasa la situación se agrava.

La crisis económica ha desembocado una crisis política sin parangón.

¿Dónde está la solución?

No es exactamente ese el orden.

En Venezuela hay una crisis institucional

porque Maduro no aceptó el resultado de las elecciones

de diciembre de 2015.

Y ha boicoteado permanentemente la función de la Asamblea.

Ha empezado a reprimir, a perseguir, a inhabilitar a líderes políticos,

a encarcelar masivamente a gente.

Ha habido de todo.

Por tanto, ha estado dando un autogolpe

consecutivamente desde diciembre.

Y lo preciso, desde diciembre de 2015.

Las elecciones, el 6 de diciembre, e inmediatamente después,

la Asamblea Saliente, que se había quedado en un tercio,

porque en la oposición ganó dos tercios de la Asamblea,

la Asamblea Saliente, por órdenes de Maduro,

nombró a este Tribunal Supremo

y Corte Constitucional, que sigue operando a día de hoy,

sin ninguna legitimidad.

Y que anuló todas las leyes de la Asamblea Nacional,

a partir del 5 de enero, todas menos una,

una que no anuló, no la firmó Maduro,

por tanto, tampoco entró en vigor.

Ahí empezó ese proceso, y ha sido continuo.

Hasta nombrarla en desacato.

Por tanto, en Venezuela tenemos una crisis institucional

donde no se respeta la Constitución bolivariana.

Una oposición que pide, que exige, que se respete la Constitución.

Y un Poder Ejecutivo que domina al Tribunal Supremo,

al Consejo Nacional Electoral

y que crea una falsa Asamblea Nacional.

Y un Poder Ejecutivo que desconoce,

viola constantemente la Constitución.

Unido a eso, han hecho una gestión económica

que ha sumido al país en la peor crisis económica

de su historia, en la peor.

Con una inflación que este año se prevé

de 10.000.000 %.

Nadie puede imaginar lo que es eso.

Ni en la República de Weimar en los años 30 se llegó a eso.

No hay medicamentos.

No hay alimentos.

El 90 % de la población está en pobreza.

Verá, en España no se conocen los datos.

Y desgraciadamente, se utiliza como arma de política interior.

El salario mínimo en Venezuela hoy es siete dólares al mes.

Al mes, no estoy diciendo al día para que nadie se confunda.

Por tanto, la situación no solo es una catástrofe económica,

sino que hay una total destrucción del aparato productivo.

La mayor siderúrgica de América Latina,

la mayor, que está instalada en Venezuela,

desde febrero del año pasado no funciona

por falta de energía en un país como Venezuela.

No digo ya el petróleo, que a todos les llama la atención,

PDVSA producía más de tres millones de barriles diarios

y produce escasamente un millón.

La catástrofe económica es total.

No se producen medicamentos, no se producen alimentos.

A pesar de que hay mucha planta instalada.

Tercer problema; con esa crisis, con una deuda de 150.000 millones,

tercer problema de Venezuela, una crisis de seguridad.

Verán, en Caracas hay más muertes violentas

que en Damasco en plena guerra.

En Venezuela, en su conjunto, en los últimos años,

entre 27 y 29 mil muertes violentas al año,

eran 30 millones de habitantes,

ahora son 3 menos, porque el éxodo bíblico

está haciendo huir despavoridamente a la gente.

Esa cifra es semejante a la cifra de muertes violentas

de las que hablamos todos los días en México,

que tiene 128 millones de habitantes.

Por tanto, un país de 30 millones tiene tantas muertes violentas,

y muchas de ellas a mano de los paramilitares estos

que llaman colectivos.

Por tanto, estamos hablando de una tragedia de país

cuya responsabilidad fundamental y directa es de Maduro.

¿Cuál es la solución?

Es obvio que tiene que irse Maduro.

Y que la única manera de hacerlo es negociar

su salida para preparar

y realizar unas elecciones a la presidencia de la república

que sean legítimas.

Unas elecciones que sean limpias y transparentes.

Con un censo que hay que revisar completo.

Con un Consejo Nacional Electoral que dé garantías.

Que no esté a las órdenes de Maduro.

Y por tanto, primero hay que hacer esa revisión.

Y probablemente, la depuración del censo,

hecho con veedores internacionales y con ayuda internacional,

nos va a dar muchas sorpresas.

Y hay que darle la oportunidad a más de 2 millones de votantes,

que han tenido que huir de Venezuela,

de participar en esas elecciones.

Por tanto, se necesita un plazo de unos meses para preparar eso.

Esa es la salida ideal.

Y la salida sería una salida, no del diálogo por el diálogo,

que siempre ha llevado a la gente al engaño para ganar un tiempo

que Venezuela no tiene.

Cada mes que gobierne Maduro

habrán 100 mil venezolanos más que se vayan.

A parte de los muertos que ha habido estos días.

Por tanto, no puede ser eso, tiene que ser una negociación.

Y el poder de maduro, de verdad ha quedado reducido

al apoyo de la cúpula militar.

Cuando hablo de la cúpula militar lo digo añadiendo el dato

de que Venezuela tiene más generales que toda América Latina junta.

Como lo vivimos aquí en el franquismo,

aquí no tenemos memoria histórica, pero el franquismo era macrocéfalo.

Tenía multitudes generales.

El premio de la dictadura ha sido hacer eso.

Y poner en manos de los militares

la gestión de la petrolera y otras muchas cosas.

Le encargaron a PDVSA hasta hacer línea blanca;

frigoríficos, lavadoras.

Este es el origen de la catástrofe de Venezuela;

una gestión completamente desastrosa

con un presidente que dice o se cree,

con un asesor que anda por ahí que conozco bien,

que la inflación no existe.

Que es un invento del capitalismo.

Y así va.

Si dice que la solución es que Maduro se retire,

que dé un paso atrás,

con las declaraciones públicas que escuchamos

en los últimos días, meses,

con la información que tiene de primera mano,

¿ve factible esta salida a corto plazo?

La veo factible, la veo necesaria,

y además creo que tiene que estar protagonizada,

en cuanto a la posible ayuda

y mediación internacional,

tiene que estar protagonizada por la región latinoamericana.

Con la ayuda de todos.

Pero tiene que ser una gestión de un conflicto

que no es solo la catástrofe

de una dimensión increíble de Venezuela,

sino que es una crisis regional.

Verá, para que me entiendan los que nos vean y escuchen,

la crisis migratoria de Europa de 2015

fue por la presión de 1.200.000, 1.400.000 inmigrantes.

Eso descompuso toda política migratoria de la Unión

que todavía no somos capaces de recuperar.

En Colombia, en los dos últimos años,

han entrado 1.300.000 migrantes.

En Colombia solo.

Huyendo de Venezuela.

Columbia es un país de 46, 47 millones

con una renta per cápita pequeña, y Europa son 500 millones.

No ha resistido un flujo migratorio semejante

al que soporta solo Colombia.

Pero eso lo soporta Ecuador, lo soporta Perú, lo soporta Chile,

lo soporta Argentina, Brasil, Panamá.

Realmente es una crisis regional.

Frente a esa inmensa crisis regional,

es verdad que está la presión de Estados Unidos,

la presión de Canadá, la presión de la Unión Europea,

con pocas excepciones.

Porque hay pocos países alineados con Maduro.

Cuando hablan del imperialismo americano,

pues la verdad es que los apoyos de Maduro

son los apoyos de Rusia, por ejemplo.

Con intereses allí, material militar allí, aviones.

Todavía no ha habido aviones de Estados Unidos

interviniendo en eso.

La dependencia de Maduro, de Putin,

de los préstamos y de las inversiones chinas

y la dependencia de inteligencia y de operación de Cuba

han convertido a un país como Venezuela

en una colonia de verdad.

Pero no de Estados Unidos.

Por desgracia, en Estados Unidos, tenemos a un presidente

que gobierna tuiteando.

O dicho en otros términos,

que piensa después de hablar y no antes.

Y eso, que es una ayuda necesaria de demócratas y republicanos,

se convierte en un inconveniente, da excusas.

Aquí en España, la oposición ha criticado al Gobierno

por no reconocer a Guaidó

como presidente interior desde el primer segundo

y esperar que la Unión Europea tuviese posición común.

¿Usted qué hubiera hecho?

Eso no es criticable.

Yo hubiera explicado a la Unión Europea

lo que le estoy explicando, cosa que hace algún tiempo que hice.

La ilegitimidad de Maduro

no es desde el 10 de enero, cuando se autoproclama,

el sí que se autoproclama.

Y no en la Asamblea Nacional.

Ni siquiera en la falsa Asamblea Constituyente

que montó.

Se va con su amigo Moreno al Tribunal Supremo

a ponerse la banda.

¿Y por qué digo que no es del 10 de enero?

Porque yo sigo muy de cerca la política venezolana

y la situación de los venezolanos.

Mire, cuando convocaron la elección de esa falsa Constituyente,

con 500 y pico parlamentarios

que votan a mano alzada por unanimidad

recibiendo una orden, lo que sea,

fue el 30 de julio de 2016.

De 2017, perdón, 30 de julio de 2017.

La primera decisión de la Asamblea Nacional,

llamada Constituyente, algunos la llaman "prostituyente",

fue un decreto, obviamente votado por unanimidad,

de nombramiento de Maduro como presidente de la república.

2 de agosto de 2017.

Ya era, digamos, por el ejercicio anticonstitucional,

un presidente ilegítimo.

Por la catástrofe de su país, un presidente ilegítimo.

Por la represión y la violencia, igualmente ilegítimo.

Pero es que el día 2 de agosto de 2017,

una falsa Asamblea Constituyente lo nombra presidente.

Y desde ese momento hasta ahora,

ni siquiera se convocaron las elecciones

del 20 de mayo del año pasado por el Consejo Nacional Electoral.

Esa Asamblea Nacional Constituyente

decidió convocar el 20 de mayo del año pasado

elecciones presidenciales.

Se habían olvidado que le habían nombrado presidente.

Por tanto, la ilegitimidad es clara.

¿Por qué insisto en esto?

Porque la inmensa mayoría de los países democráticos

consideran con toda razón ilegítimo al régimen de Maduro.

La presidencia de Maduro.

Y consideran legítima, con toda razón,

la última Asamblea Nacional que los ciudadanos votaron.

Por tanto, son los representantes de la soberanía popular.

La Constitución bolivariana, que poco se han leído,

que tiene algunos elementos que despistan,

la constitución bolivariana dice

que cuando se produzca un vacío de poder en el Ejecutivo,

es la Asamblea Nacional, hoy en manos de la oposición,

aunque lo hayan intentado anular,

es la Asamblea Nacional el poder legítimo

para convocar elecciones y suplir el vacío de poder.

Esta es la realidad.

La Unión Europea tarda más en ponerse de acuerdo o menos,

pero no ha tardado nada en considerar ilegítimo a Maduro

y legítima a la Asamblea Nacional.

Dudas sobre si tienen que considerar interinamente a Guaidó.

Yo creo que eso se está despejando.

Sobre todo cuando se acabe este plazo.

Que entiendo regular, pero que es un plazo

que vence me parece que el domingo,

se está despejando y alguien tiene que ser

el presidente de la Asamblea Nacional,

democráticamente elegido

y representante en la soberanía popular;

tiene que hacerse cargo de llevar al país

a unas elecciones democráticas.

Este domingo vence el plazo y veremos qué sucede

en las próximas horas, los próximos días.

Aquí en España el paradigma político

ha cambiado el arco parlamentario

desde que usted lideraba el partido socialista.

Hemos pasado de dos partidos que gobernaban con partidos bisagra

normalmente nacionalistas, a cuatro e incluso cinco,

como acaba de suceder en el Parlamento andaluz.

¿Cómo valora este cambio?

Este último cambio en Andalucía.

Yo respeto lo que votan los ciudadanos realmente.

Entonces, si han querido pasar de dos partidos,

no es porque hubiera un acuerdo de bipartidismo,

como dicen algunos, en el año 78, no.

En el año 78 había 420 siglas que se presentaron.

Y por cierto, había un representante falangista

de Fuerza Nueva que estaba en el Parlamento.

Aquí no se le ha prohibido a nadie, sea cual sea su ideología,

no se le ha prohibido a nadie presentarse a las elecciones

y tener representantes.

Ahora los ciudadanos han decidido,

digamos un reparto de votos,

o como quieran, de representación de cuatro fuerzas.

Más una que emerge ahora, cinco.

Por la derecha de la derecha,

o como quiera llamarle, la extrema derecha.

Eso es lo que creo que será el panorama en el año próximo.

Serán cinco fuerzas a nivel nacional.

Algunos dicen a nivel del Estado.

Y después, las fuerzas periféricas.

Esta es la dinámica.

Y además, España padece, como no, como otros países,

estamos hablando fundamentalmente de América Latina,

una crisis de gobernanza en la democracia representativa.

Hemos visto cómo se hizo el "impeachment" de Dilma Rousseff.

Y hemos visto cuáles son las cosas que dice

el presidente Bolsonaro.

Pone la religión por delante.

Eso que hemos criticado al islamismo,

que haría imposible una sociedad democrática

es lo que ahora parece que empieza a estar de moda

en algunos sitios.

Lo cual es delicado, porque fragiliza mucho

la institucionalidad y la regla de juego.

Pero en España ese es el panorama, verá.

Hace unos años, en 2015,

dije un poco de broma, pero en serio:

"En enero de 2016 tendremos un Parlamento a la italiana,

pero no tendremos italianos para que se pongan de acuerdo".

Y me llamaba la prensa italiana porque se divertía con eso.

Ahora a Italia le pasa un poco lo mismo.

Tenemos a Silvio Berlusconi

que se presenta a las elecciones europeas

para luchar contra el populismo.

Yo lo conozco desde el 78, él inventó el populismo.

O sea, que tiene bastante buena cátedra

si quiere luchar contra el populismo,

porque él es uno de los inventores.

Pero en el año 2019, si hay elecciones generales, o 2020,

nuestro Parlamento tendrá una composición

de cinco fuerzas nacionales como mínimo, ya veremos.

Porque ya saben que siempre se crea

una fuerza nueva para unir lo que se ha desunido.

No se trata de unir, sino que se crea una nuevo

para decir: "Necesitamos la unidad".

Y yo soy el representante de la unidad porque estoy en minoría

donde estoy, así que hago algo nuevo.

Tenemos cinco, más las periféricas.

Y una crisis que definida en términos

que se puedan comprender, se está agudizando

porque nace del choque

entre el irredentismo nacionalista y periférico,

que ha puesto en marcha irredentismo nacionalista español.

Ese choque que polariza, lógicamente pone en riesgo,

a mi juicio, pone en riesgo todo lo construido

durante tres o cuatro décadas.

Vemos el nacimiento de varios partidos,

en este caso, de tres de los cinco que habrá,

según los sondeos en el Congreso de los Diputados.

En los últimos días hemos visto el divorcio

de los dos líderes que había en Podemos,

Íñigo Errejón, Pablo Iglesias.

¿Qué enseñanzas podemos sacar de esto?

Yo lo comenté, me parece que fue ayer,

en la Embajada francesa un momento,

como siempre, no dicen lo que yo digo,

sino que suponen que me interpretan sobre lo que digo.

Yo creo que todo el mundo puede estar en minoría

en una formación política, la que sea.

Yo las respeto a todas,

se llamen Podemos, Ciudadanos, o lo que sea.

Pueden estar en minoría, sin duda alguna.

Incluso pueden decidir salirse y hacer otra cosa nueva.

Incluso puedo estar más de acuerdo, no es el caso,

estratégicamente con la nueva propuesta,

porque yo también he estado muchas veces en minoría.

Y se supone que uno está en minoría cuando la mayoría

tiene una propuesta y uno tiene otra.

Pero me preocupa porque es el fondo,

el fondo de la crisis de la democracia representativa,

que las reglas del juego no se respeten.

Nuestro problema con Cataluña

es que los independentistas creen

que se puede hablar de democracia más allá o contra la Constitución.

Y si es contra las reglas de juego,

la democracia no tiene ninguna legitimidad.

Ellos rompieron las reglas de juego.

No se atuvieron.

Ellos pueden querer cambiar las reglas de juego,

todos tienen derecho.

Hasta en el fútbol se hace.

Ahora hay una cosa que llaman VAR, muy bien.

Pueden querer cambiarlas.

Pero no pueden romperlo unilateralmente.

Cuando uno rompe el perímetro del campo de juego,

lo rompe unilateralmente,

sin respetar las reglas necesarias para cambiar ese juego,

está legitimando que otros lo rompan por otra parte.

Entonces, el marco de convivencia se pone en peligro.

No es una crisis solo nuestra.

¿Cuántos líderes políticos hay en el mundo

que hablan en nombre del pueblo y a los cinco meses

dicen: "El pueblo soy yo".

Muchos.

Será de una parte del pueblo, ¿no?

No estará representando a todo el pueblo.

Estará, bueno...

En nombre del pueblo.

Y mucho que dicen "Dios está conmigo",

lo cual, para los creyentes, es una confusión terrible,

porque siendo un Dios único, resulta que está con los contrarios,

que están en guerra, y están con los dos,

no parece que se metan en eso.

Pero estamos en esa crisis.

Que es una crisis de gobernanza seria

de la democracia de la que disfrutamos.

En todas partes, por muchas razones.

Pero hay una crisis muy seria.

Habla en los últimos meses sobre desafío independentista.

Dice que las líneas rojas está claro que son los españoles

los que deciden cuál será el futuro de España.

Pero se muestra a favor de reforma de Constitución.

Pregunto: ¿Eso, de verdad, hoy tiene algún viso

de poder hacerse realidad?

Es evidente que cada vez es más difícil

porque cada vez las posiciones están más enfrentadas apriorísticamente.

Antes de empezar a hablar.

Yo algunas veces he dicho,

la gente interpreta que hago una broma, y en parte es una broma.

Me encantaría que los que están en contra

de lo que llaman el régimen del 78,

del que me siento profundamente orgulloso,

imagínense que en Venezuela pudieran hacer un 78.

Y todos de acuerdo, etc.

Pero los que están en contra de ese régimen del 78

y lo quieren liquidar, para entendernos,

yo los invito a que revisen la Constitución

desde el primer artículo hasta el último.

Y que naturalmente lo revisen

comparándolo con otras constituciones.

Posteriores y anteriores a la nuestra.

Porque solo de la comparación sacarán alguna enseñanza.

Tenemos una Constitución,

otra cosa es que a veces la interpretemos o apliquemos mal,

extraordinariamente garantista.

Muy amplia en derechos y libertades.

Más que ninguna.

Le repito, aquí no se prohíbe ningún partido político.

Es más, ninguna propuesta política,

incluso las que van en contra de la Constitución,

son ilegales.

Lo que son ilegales son las acciones que rompen las reglas de juego.

Esas son las ilegales.

Las propuestas, no.

Así que uno puede querer un Estado centralista,

perfectamente, y acabar con las autonomías,

o puede querer un Estado confederal,

o puede querer separar en 15, en 3, en 7,

separar a España; lo puede querer.

Lo que no puede es forzarlo antidemocráticamente.

Repito, antidemocráticamente.

Esta misma mañana oía

al presidente del Parlamento de Cataluña

hablar de Constitución, por una parte,

y de democracia por otra.

Bueno, ¿pero de qué habla este señor?

Imagínese que una comunidad autónoma

hace un referéndum por su cuenta

y decide declararle la guerra a Argelia.

Resulta que el referéndum le da el 80 % de los votos.

Bueno, ¿la elección es democrática?

Es absolutamente ilegítima.

¿Cómo se puede considerar democrático lo que es ilegítimo?

Quizá no se entienda salvo que uno hable de fútbol.

Si lo compara con el fútbol, o con el deporte en general,

que está bastante de moda,

dice: "Usted pretende que los goles con las manos

en el fútbol se cuenten.

Incluso decide democráticamente, en el lugar al que pertenece,

que esos goles son válidos".

Dice: "Es una decisión democrática".

Muy bien. Pero usted no pudo jugar con nadie fuera de ese territorio.

Porque no le puede imponer a otros las reglas que ha decidido.

Tendrá que ser de acuerdo entre todos.

Bueno, el destino futuro de los españoles,

reforma o no de la Constitución, lo deciden todos los españoles

en igualdad de condiciones.

Eso lo dice la Constitución.

Pero además, lo dice el derecho internacional.

No hay ningún derecho de autodeterminación

en un Estado democrático y de derecho como el español.

Ninguno, es mentira.

Están engañando a la gente, se están dividiendo.

Y tienen problemas en aceptar

que no pueden romper las reglas de juego unilateralmente.

Podríamos estar hablando horas, se nos va el tiempo,

pero sí me gustaría preguntarle sobre dos cuestiones

antes de despedirnos.

La primera, el Brexit, después del callejón sin salida

en el que se ha metido el Reino Unido.

Usted fue un dirigente de peso en la Unión Europea.

¿Cuál es el camino que tiene que tomar la Unión?

¿Hasta dónde debe ceder? ¿Qué debe hacer?

Hombre, el señor Cameron...

Recuerdo la dureza de la señora Thatcher

criticando los avances en la Unión.

Y cómo me decía, cada vez que criticaba

el Tratado de Maastricht, que estábamos a punto de aprobar,

decía: "Estoy en contra de eso que están haciendo,

voy a tratar de frenarlo,

pero quiero que usted personalmente sepa

que nunca me bajaré del tren de la Unión Europea.

Trataré de frenar el avance, pero nunca me bajaré".

Y después llegó este señor Cameron

y decidió quemar la casa para salvar los muebles

y perdió la casa y los muebles.

Y ha metido al país, con una tradición democrática,

que unos pueden estar de acuerdo o no,

más sólida y más larga en la historia de la humanidad.

Con una administración y una institucionalidad envidiables.

Hay que ver lo que es el "foreign office",

defendiendo palmo a palmo los intereses británicos,

tengan o no tengan razón, pero los defienden.

O una cancillería de "Exchequer", que es un aparato institucional.

Bueno, pues la locura política lo está debilitando, fragmentando,

y llevando al caos a Gran Bretaña.

Por una aventura que dices:

"No, ¿cómo van a hacer otro referéndum?

Si ya hicieron uno".

Y muchos de los británicos que conozco,

de buena fe, gente sencilla, dicen:

"A mí me han preguntado sí o no quiero seguir

en la Unión Europea.

Como no quiero, he dicho que sí al Brexit,

me voy, pero que no me compliquen la vida

diciendo ahora que tiene una consecuencias

que entonces no me explicaron".

¿Cómo se puede resolver por un sí o un no

una cosa tan compleja como esa?

Parece que es muy democrático, no es verdad.

No es nada democrático.

Los ciudadanos no pueden evaluar eso.

Y están en un lío en el que la principal perjudicada

es Gran Bretaña, pero no nos engañemos.

Toda la Unión Europea, si no hay acuerdo,

y hay pocas posibilidades de que lo haya,

va a pasar por una crisis muy grave.

Y en los últimos segundos,

esta última pregunta, estamos aquí, en la Casa de América,

encantados de hablar con usted.

La Casa de América la propulsó usted

desde la presidencia del Gobierno, en el año 92,

aquí se celebró la Segunda Cumbre Iberoamericana.

Si tuviese que responderme en un titular,

¿qué tenemos que hacer para seguir profundizando

en este espíritu iberoamericano?

Bueno, puse en marcha estas cosas porque era muy pesado.

Porque creía que además de ser parte de la Unión Europea,

pertenecíamos a una identidad de identidades,

que diría Carlos Fuentes, que es Iberoamérica.

Y por tanto, que teníamos que hacer todo lo posible

por ser parte de esa identidad de identidades.

Vamos a pasar momentos muy difíciles.

No tenemos nada que enseñar.

Hemos padecido de los mismos males, con los mismos demonios familiares.

Pero también con la misma capacidad de entendimiento

y de tolerancia histórica

de muchos de los países latinoamericanos.

Por tanto, sin dar lecciones de ningún tipo,

yo, por ejemplo, le digo:

"Qué es lo que le propondría a la Unión Europea?".

Que apoye una mediación

para llegar a elecciones limpias en Venezuela,

pero una mediación de América Latina.

En la que no tengamos que ver el espectáculo

de decir lo que hay que hacer por parte de una persona

cuanto menos imprevisible, como Trump,

ni la arbitrariedad de Putin mandando aviones allí, tal cual.

Por tanto, tenemos que profundizar nuestra relación

en medio de la dificultad.

Esto no es opción ideológica.

Cuando estamos frente a una tiranía,

todos tenemos que estar a favor de superar la tiranía.

Todos, de un color, de otro.

La tiranía o los demás.

Con esta idea nos quedamos, Felipe González,

expresidente del Gobierno, gracias por estar aquí,

en "Conversatorios de Casa de América".

Gracias. Sabemos que también es espectador

en algunos tramos del programa.

Sí, porque soy tempranero.

Yo a las 7 de la mañana suelo levantarme.

Y veo algunas veces el programa con algunas de las personalidades.

Muchas gracias, Felipe González.

Hasta una próxima ocasión, esperemos.

Muy bien. Y a ustedes,

les despedimos, nos vemos aquí la próxima semana

conversando en la Casa de América.

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Conversatorios en Casa de América - Felipe González

01 feb 2019

Un programa de entrevistas a personajes de reconocido prestigio que pretende profundizar en la riqueza y la diversidad de las sociedades latinoamericanas.

Entrevista al expresidente del gobierno Felipe González.

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