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No recomendado para menores de 7 años ¡Cómo nos reímos! - Cómicas Capítulo 4 - ver ahora
Transcripción completa

Mira, el día de mi puesta de largo, Honorato.

Parezco de porcelana. Cómo pasa el tiempo, Honorato.

Haciendo este programa he envejecido, sí, he envejecido.

Empecé siendo una niña.

¿Quieres que juguemos un ratito? Bueno. Pero según a lo que sea.

¿Pues a qué va a ser?

Que una ya no está para perder el tiempo.

¿Es un niño? Es un varón.

¿Y tiene todos los deditos? Por supuesto.

Usted me entiende. Todos, no se preocupe.

Se lo traigo en seguida. Es un chaval estupendo. ¡Voila!

Mamá. Me llamo Antonio y soy ingeniero agrónomo, mamá.

Esto es tener hijos, no con otras, que los tenéis así

y no sabéis ni cómo se llaman.

Tengo novia, se llama Puri, es pedicura.

Croquetas para todos, coman.

Cómo son las madres. Yo ahora creo que lo seré.

Todo va para los hijos, ¿verdad? Lo dan todo.

Mi madre fue al médico,

porque tenía la pobre fatiguita de no comer,

se lo daba todo a los hijos, llegó al médico y le dijo, doctor,

que se me juntan las letras.

Pues lo que tiene que hacer es pagarlas poco a poco.

Si a usted se le juntan las letras

es porque tiene una anemia muy grande porque usted está embarazada.

¿Qué dice, doctor? Que tengo 14 hijos... ¿Otro más?

¿Qué tiene 14 hijos y no ha puesto medios?

Doctor, cómo voy a poner medios,

si es lo único caliente que yo me meto en el cuerpo.

Traga, Honorato. Boquita limpia.

Esta tarde me dan el premio a la mejor hija del barrio.

Una madre es lo mejor del mundo y yo a la mía la tengo como una reina.

¿Usted a qué hora levanta a su madre?

¿A las 12? Yo levanto mi madre a las 7:00.

¡Para arriba! ¡Levántate ya!

Y después a la ducha, fría, por supuesto.

Esta por tu padre.

Que no hay nada mejor que una ducha de agua fría

para revitalizar la circulación.

Luego le doy una friega, y a hacer flexiones.

Traga, Honorato, traga, Honorato.

Y después saca al niño de una vecina nuestra

a darle un paseíto por el parque. Nos da 3000 pesetas diarias.

Yo lo hago porque ella no se sienta torpe.

Cuando vuelve le digo, mamá, hija, ¿quieres merendar?

Ella me dice, sí, hija, y yo le pongo de merendar,

pero antes dame las 3000 pesetas.

Esta por tu madre, Honorato.

Si hace falta le doy un pellizco en el brazo.

Autodisciplina. Después, por la noche, a hacer punto.

Si yo es para que se distraiga.

Después la dejo 10 minutos que vea la televisión,

la dejo que se siente conmigo 10 minutos, yo me siento con ella,

me pongo una caja de bombones a la vera...

Traga, Honorato.

Ahora, ella no puede comer ninguno, porque le puede salir un grano,

y si se infecta un grano con su edad...

No me pongas nerviosa.

También me da muchos caprichos.

Siempre me hace de comer lo que mí me gusta.

Hoy para desayunar me ha hecho natillas.

Boquita limpia.

Pues no me estoy poniendo...

Esto tiene que ser del esfuerzo de cuidar a mi madre.

Esta porque me da la gana.

El matarratas.

¡Mamá! ¿Así me agradeces lo que te he cuidado, mamá?

Me pones nerviosa, Honorato, traga.

Ay, que me muero.

Qué paciencia hay que tener, Honorato.

Bueno, ¿entonces regresas el domingo por la noche?

Sí. Va, Roberto, solo son dos días.

No seas bobo, Carlos, claro que pensaré en ti.

Rosa. Te quiero.

Hola, Rosa. Roberto, amor.

¡Carlos, qué alegría!

¿Qué le dijiste?

Lo mismo de siempre, que me iba a ver a mi madre.

¿Y tú, qué?

¿Sigues con lo de los congresos? Si da igual lo que les digas...

Mi mujer se fue a un congreso y yo no he perdido el tiempo.

Qué fin de semana, Carlos. Ni yo, Roberto.

La loca se ha ido a ver a su madre

y yo me he traído a una chiquilla al piso.

Oye, oye, qué bonitas las cortinas que has puesto en el dormitorio.

Yo estuve con una chavala estupenda.

Y el domingo regresa la mía, qué le vamos a hacer.

¿Sabes qué me dijo tu marido? Que si te enterabas, le matarías.

¿Eso te dijo?

Si no se enteran de nada...

Resulta que llega un hombre a su casa

y se encuentra encima del sofá un pantalón.

Dice, Carmen, ¿y este pantalón?

Uy, Paco, Paco, mira, 1500, tú sabes que yo lo registro todo,

y he ido a un mercadillo que hay al lado y mira qué ganga,

por 1500 este pantalón.

Tócalo, tócalo. Mira, bueno, bueno.

Carmen, pero este pantalón es de la talla 52 y yo tengo una 42.

No te preocupes. Mira, yo te pongo dos pinzas delante, dos detrás,

y te queda divino. ¿Y esta camisa? ¡Ay, la camisa!

¿No te ha hablado de la camisa?

Carmen, chiquilla, si esta camisa me queda grande.

Mira el cuello que tiene, que aquí entra la cabeza de Chaves.

Por 800 pesetas, ¿qué quieres?

Carmen, ¿y los zapatos? ¡Los zapatos, los zapatos!

Me han costado exactamente 2000 pesetas menos un duro.

Se va este hombre para el dormitorio a colgar la ropa al ropero,

y a esto que hay un tío agarrado a la barra del ropero,

y le dice, ¿y usted qué hace ahí?

Si usted se ha creído lo que le ha dicho su mujer

yo estoy esperando el autobús.

El pecado es útil, Honorato, ¿no crees?

Mira, un tocinillo de cielo.

# Yo soy un árbol sin fruto

# y llevo de luto la ropa interior,

# y no quiero sustituto

# que al minuto me consuele en mi dolor. #

¡Cielos, mi marido!

Es como una especie de selección, ¿no crees, Honorato?

El siguiente, por favor.

# Siempre vive en mi memoria.

# Él está en la gloria, lo mismo que yo. #

Usted nos prometió que nos iba a contar la continuación

de su viaje de novios. ¿De cuálo?

Del suyo. ¿Con cuálo?

Con su Ildefonso. Estuvo usted contando unas cosas...

¡Porque a su manera era un gañán de cine!

¡Era bien bonico, muy educado, muy majete!

¡Y muy buena persona y muy bueno conmigo!

Bueno, Doña Rogelia...

¡Y a mí nunca me levantó la voz, nunca me levantó la voz!

¡Ni la voz, ni la saya, no me levantaba nada!

Me la tenía que levantar yo...

Doña Rogelia... Que sí, bonico, que sí.

Que la llevó a Valencia de viaje de novios. ¿Allí la vio..?

Qué viaje me dio. Luego me dio más.

A ver qué se cree, ¿que en los pueblos somos tontos del pijo?

No, doña Rogelia.

Vería usted muchas cosas,

porque Valencia es una ciudad que tiene cosas muy bonitas para ver.

La primera semana, nada más que techo.

¿Y la segunda? Goteras.

En fin, su Ildefonso era un hombre parco...

Paco era el cuñado de él. El mío era Ildefonso...

No suelen decir muchas cosas, personas de pocas palabras.

No decía ninguna palabra.

Pero la llevó a ver el mar. La tuvo que decir, Rogelia...

¡Que no me decía nada, le estoy diciendo usted que no me hablaba!

Usted, que me decía... ¿No le digo que no me decía?

Si le digo que no me decía, pues no me decía.

Una persona que no habla es que no dice, ¿me ha entendido?

¿Y cómo se dio cuenta, si no hablaba,

de que la llevaba al mar?

Por los gestos...

Porque al no hablar, yo le observaba, para conocerle.

Como no hablaba, lo observaba, y cuando me hizo así tres veces...

Digo, me lleva. Me llevó.

Qué historia. Se quedó así, sabe usted, un rato...

Y de repente la miró y le dijo... No, mirar y hablar no podía.

Le explota la boina.

Pobrecito mío, ni yo se lo pedí nunca.

Se quedó así un rato.

¿Qué dijo, Doña Rogelia?

Mire usted, se quedó así y me dice, así de repente, Rogelia, el mar.

Escucha bien.

A las diez en la cama estés.

Si puede ser antes, mejor que después.

Y aún mejor que solo, esto tiene picardía, fíjate,

y aún mejor que solo si está tu mujer.

¿Sí?

¿Juan? Perdona que te llame a estas horas,

pero es que llevo todo el día dando vueltas a lo que me has dicho.

¿De verdad crees que estoy muy enganchada al móvil?

Hola, soy yo, amor.

Esperaba tu llamada.

Si ya lo sé, pero es que él ha tardado mucho en dormirse.

Prudencia. Es una locura, cariño.

Mujer, si no, si eso son cosas...

Duerme con la redecilla puesta, y con calcetines de lana,

y con un camisón...

Te pierdo, Juan, creo que estoy perdiendo cobertura.

Yo estoy desnuda para ti.

Mi amor, no me hables así ahora.

¿Qué dices? ¿Juan, Juan?

Un beso, dos.

¿Juan, Juan? No te oigo.

¡Que nooooooo!

Vale, pues ya me quedo más tranquila.

# Tápame, táparme, tápame, tápame, tápame,

# que tengo frío.

# Cómo quieres que te tape si yo no soy tu marido. #

Qué broma dice.

Mira, Manolo, así no podemos seguir.

Nos estamos dejando llevar por la rutina, Manolo.

Hombre, somos jóvenes aún, y todas las noches hacemos lo mismo.

Yo llego a casa tarde, tú ya estás leyendo, acostado,

yo me acuesto, leemos un rato y a dormir.

Necesito un poco más de emoción, Manolo, ilusiones, alegrías,

necesito que me des sorpresas, Manolo.

Vale.

Paco, mi vida, sal de debajo de la cama,

que le vamos a dar una sorpresa a mi mujer.

Un poco mordaces estos muchachos.

Claro, que a ti siempre te ha gustado lo picante, Honorato.

La fantasía siempre es la misma. Estoy tomando el sol en una playa.

Casi no hay nadie, así que me quito la parte de arriba del bikini.

Dejo que el sol caliente todo mi cuerpo.

Me siento bien. El calor es muy placentero.

Siga, siga, Aurora. ¿Qué ve? ¿Hay alguien más en la playa?

Sí, hay un muchacho joven, muy guapo.

Se acerca, me sonríe.

¿Se siente atraída por él? Sí...

Le invito a que se ponga a mi lado.

¿Y qué pasa? Me toca.

Planta sexta. El mejor servicio a nuestros clientes.

Perdón.

Cada día estás más buena.

En planta sexta...

¡Quietecito!

Nuestra mejor oferta de la temporada.

Te voy a pegar un muerdo... ...En planta sexta.

Por favor, joven, a la planta sexta.

Madre mía. Dios mío. Me va a ...

(SUENA MÓVIL) Bueno, pues es todo por hoy.

¿Ya? De verdad, cómo pasa el tiempo. ¿Qué le debo?

Cien, y le hago precio de cliente.

Normalmente por estos trabajos solemos cobrar el doble.

¿El martes a la misma hora? ¿El martes que viene?

No puedo, tengo una despedida de soltero.

Doctor Cifuentes, creo que debería consultar con un especialista.

Ya ves. Todo se despacha. ¿No sale La Bombi?

Este es un programa cultural, Honorato.

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¡Cómo nos reímos! - Cómicas. Capítulo 4

27 nov 2018

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