Comerse el mundo La 1

Comerse el mundo

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Para todos los públicos Comerse el mundo - Colombia - ver ahora
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Soy Javier García Peña.

Aunque todo el mundo me conoce simplemente como Peña.

Empecé a interesarme por la cocina siendo un niño,

haciendo rosquillas con mi abuela.

Ella fue quien me enseñó gran parte de lo que sé de gastronomía.

A los 17 años era muy mal estudiante

y acabé por casualidad en un curso de cocina.

Ahí se despertó en mí una pasión, decidí ser chef.

Aunque prefiero que me digan "cocinero".

Desde entonces he tenido un sueño.

Dar la vuelta al mundo haciendo un programa de gastronomía.

Hoy voy a empezar a cumplirlo.

(Música)

¿Nos vamos?

(Música cabecera)

(Música)

En esta aventura buscaré la esencia del sabor.

Los secretos gastronómicos de cada país.

Derribaré falsos mitos y elaboraré una receta

con producto local y con un toque muy español.

(Música)

Mi viaje comienza aquí, en Medellín, Colombia.

(Música)

Un país que fusiona a la perfección

tanto técnicas como ingredientes de tres culturas:

La indígena local, la europea, en especial la española,

y la africana.

Ya me está entrando apetito, así que me voy de comida callejera.

(Música)

He leído que no todos los puestos de comida callejera son fiables,

sobre todo si tienes un estómago delicado.

Que no es mi caso.

Pero para asegurarme he quedado con Tulio,

periodista gastronómico,

o comilón profesional, como se denomina él,

que me va a llevar a conocer los mejores puestos de la ciudad.

Tulio, ¿cómo estás? ¡Bienvenido! ¿Cómo estás, hombre?

¿Qué tal, amigo? Bien, bien.

Bienvenido a las calles de Medellín, a la revolución.

Vamos a ver qué tal. Vale, adelante.

(Música)

¡Andrea, Andrea!

-¿Cómo están? ¿Cómo estás?

Superexageradamente bien. Me encanta, energía positiva.

-¿Cómo vas? -Haciendo dinero.

¿Qué es lo que vendes aquí? Maduros asados con queso y bocadillo.

Más conocido como maduro Mi Cliente.

Aquí lo hacemos así.

La mantequilla como le gusta al cliente.

O, si lo desean, sin mantequillita.

¿Plátano macho? ¿Hembra? Macho, hembra, hermafrodita, ¡todo!

(RÍE) -Nosotros aquí le decimos simplemente "plátano maduro".

-Ahora lo abrimos. Vea qué belleza.

No lo tocamos con la mano, por eso no uso guantes.

Y sale así. Ah, muy bien.

Mis clientas quieren maduros con buena mantequilla.

Y con bocadillo. Ese es el sencillo.

El especial viene doble, se llama Tu Pecho Sobre Mi Espalda.

O le tengo La Orgía, que vienen tres. Dos contra uno.

Mi Cliente, con mucho gusto.

Veo que son nombres muy pegadizos.

Sí. Ponga ahí el dedito.

Para que pruebes exactamente qué es. Eso es muy de nosotros.

-Es guayaba.

¿Le llamáis bocadillo? Bocadillo.

Me apetece muchísimo hacer uno. ¿Me dejas?

-¿Le paso el delantal? Perfecto, claro.

Te va a montar la competencia.

¿Por dónde empezamos? Vamos a empezar aquí.

Cuidado. Uy, perdón.

Me atropellan.

No quiero hacer el ridículo, ¿vale?

Lo vamos abriendo así, ¿no? -Eso.

Como cuando limpiamos pescado. Sí, así es.

Esto que estoy haciendo no es nada sencillo

porque el plátano está muy blandito.

Si no la supera, aquí lo dejo de modelo.

(Risas)

Me vas a sacar los colores. Los colores y algo más, mi amor.

(RÍE)

Nunca he limpiado un plátano y se ha puesto a ligar conmigo.

Tú puedes, mi amor.

Esto hemos dicho que lo quitábamos, ¿no?

-Sí.

Me preguntan por ahí qué tal parece el chef.

-Si es guapo, si lo contratarías. -Ave María, maravilloso.

Está muy bueno. ¿Eh, papi? Yo he tardado bastante más...

Mírame, mi amor, Jorge, que estoy yo aquí.

(Risas)

Yo así no puedo trabajar.

-Lo has puesto nervioso, se ha puesto colorado.

¡Le has sacado los colores!

Bueno, más o menos lo he hecho.

-Sí, para ser la primera vez está muy bien.

Te voy a preparar Tu Pecho Sobre Mi Espalda.

-Primer piso. -Es exagerado, yo sin miseria.

(Risas)

Es hasta que el cliente diga "ya no más".

-Y cuando crees que es eso, va otro encima.

¿Va otro encima? A tope. Sí, vea.

Bueno, bueno, bueno.

Lléneme de besos.

Aprovéchese de este cuerpo de anatomía tropical.

(Risas)

¡Abúsame, mi amor!

Después de sacarme los colores voy a probar un poquito.

Esto está exquisito.

Con esto voy a tener una potencia ¡Ave María!

para el resto de los puestos. Sí.

Te devuelvo este delantal, lo haces tú mucho mejor que yo.

Aquí lo tienes.

Para mí es un honor, ave María. Espero volver a verte.

No lo quiero ni lavar.

(RÍE) ¡Ay, Dios mío!

¡Ave María! Mucha suerte, cariño.

Hasta luego, muchas gracias. ¡Chao, Andrea!

Perdida, sola en la ciudad.

Un par de tragos para olvidar.

Píntate los labios que hoy...

-¡Juliet, Juliet! -Hola, ¿cómo están?

Me ha dicho Tulio que tienes los mejores jugos.

-Tiene unos jugos afrodisíacos.

Cuando uno viene aquí, dice: "¡Esta noche haces el quinto!".

Digo: "¡No, por favor!".

El jugo de borojó se trata de varios componentes.

Si quieres te los muestro. Yo creo que sí.

Tarrito rojo, que es kola granulada.

Les gusta a los niños con leche. Sí, me huele...

Hay una cosa en España que se llama "calcio". Huele a eso.

Como veis, ha echado un poquito.

Leche en polvo, se le echan dos copas de Mero Macho.

Le va a ir ahora en la noche.

Le va a ir con el jugo de borojó.

En todos los puestos me vais a sacar los colores.

(RÍE)

Dos de "ginseng".

Lo que no puede faltar es el famoso cacao.

-Te están poniendo todas las cosas energéticas.

-Le voy a echar la lecherita.

(SILBA) ¡Aúpa! Sujétalo.

Está nerviosa. Muy bien.

Este es el borojó completo, que dicen que te pone como una moto.

Vamos a probarlo.

¡Hum!

Es denso.

Tiene, además, un toquecito que no sé cómo identificarlo.

Es la primera vez que pruebo esto.

Tienen que darse cuenta que, al final,

muchas de las cosas que probamos en la calle

pueden ser las primeras y no tenemos un registro.

Y ahora mismo me acaba de dejar esto totalmente ido.

No había probado una cosa igual. Es muy rico.

Es muy bueno. Esto hay que exportarlo.

(Música)

¡Rápido!

¡Churris, churris! Mira, te presento...

Hola, mi amor. Muy bien. Hola, ¿cómo estás?

Me han dicho que haces la mejor cocina casera en la calle.

-Yo le pongo mucho amor. -Y tiene algo más bonito todavía.

Sí, tengo la sopita de amor. ¡Muy buena!

Tiene una sopita de amor. Si llegas y no tienes dinero,

ella igual te sirve. -Recibe una buena sopita.

Nadie se va sin comer donde la Churris.

-¿Cuántos platos tienes aquí? -13 o 14 platicos.

Mire el arroz. ¿Le provoca con habichuela?

Con todo.

¿Esta es la arepita? Arepita caserita.

Esta es la arepa.

Digamos que es el plan que se come aquí, en Colombia.

¿Cómo preparas tú el maíz?

No le echo agua caliente. ¿No?

Sino agua fría. Sí. ¿Agua fría?

¿Le gusta el picante? Hay que ser dulce por la mañana,

salado al mediodía y picante por la noche.

¿Le gusta la lengua? Me gusta.

Mira, la cuchara entra sola.

Esto nos da... Bueno, pues una lengua.

Si es muequito, puede comerla fácil. Si tiene los dientecitos mal...

Gracias a Dios, aún no tengo problemas de dentadura.

Buen provecho, mi amor.

Bueno, tiene una textura... Está muy bien cocinada.

Me está cayendo agua por detrás. -Es que estás justo debajo.

-Tengo orejas picadas. ¿Le gustan? Creo que no podré salir de aquí.

¿Con puro jugo de limón? Sí.

Es la primera vez que escucho que se hace con jugo de limón.

Para que corte la grasa. Échame un poco.

Tengo 32 años en esto.

Pero eres joven.

O te cuidas muy bien. Es de lo que comes.

Ah, sí, es lo que como, amor, es la energía que me da.

(Risas)

La herencia de la cocina siempre suelen ser las madres, las abuelas.

Las abuelas. Y que no se pierda.

Que no se pierda. Cariño...

-Ay, gracias por todo. -Yo te lloró.

Perdóneme. Ay, no me llores.

Pero qué hermosura, mi hijo.

Dios le pague, mi amor.

Este hombre... Muchísimas gracias.

Venirte de tan lejos...

Adiós a todos. -¡Chao!

(Música)

Bueno, Javier, espero que te haya gustado mucho este recorrido.

Quería darte las gracias.

Ya no solo darte las gracias, te quiero invitar a cenar.

Vamos a hacer una cena a la que quiero que asistas.

No me lo pierdo. No me voy a ir sin dejarte en ese lugar de ahí.

Son Marta y Jorge, que preparan empanadas.

¿Aquí cerquita? Las hacen en su propia casa.

Yo te dejo con ellos y nos vemos en la cena.

Dios te bendiga. Mucho gusto, Tulio.

Hola. ¿Marta y Jorge?

Encantadísimo, un verdadero placer. -Mucho gusto.

Me han dicho que aquí se hacen las mejores empanadas de Medellín.

El éxito de nosotros, verdaderamente, es el maíz.

Nosotros trabajamos con maíz, maíz. No trabajamos con harina.

Nosotros aquí llevamos 36 años.

Y con esto mantenemos a la familia.

¿La especialidad típica que todos vienen a comer cuál es?

Tenemos el primo hermano de Asprilla.

Gran jugador de fútbol. (RÍE)

Menos mal que me gusta el fútbol o no lo hubiera cogido.

Tenemos el pastel de mondongo.

¿El mondongo son callos? Callos, sí.

Esta es una empanada de fríjoles con chicharrón.

Vamos a darle una empanada para que la pruebe.

Fijaros en el color que tiene tan dorado.

Esto tiene una pinta...

Bien crujientes.

Esto está increíble, Jorge. Marta, menuda mano.

A mí me gustaría saber dónde tienen la cocina.

Marta, ¿me lo enseñas? En el segundo piso.

Voy contigo.

Cuéntame cómo inicias el proceso de las empanadas.

Empezamos, primero, a moler maíz.

Es puro maíz.

Y esto no está procesado.

Una vez tenemos hecha la molienda, vamos a ver cómo prepara...

La masa.

Se le agrega un poco de sal.

Un poquito de almidón de yuca.

Le añade un poquito de almidón de yuca

porque la masa tiene que aglutinar.

Y si no tiene ese aglutinador, se nos desharía totalmente.

Exacto. Luego se le agrega un poco de agua.

Me encanta porque me recuerda a mi abuela cuando hacía rosquillas.

¿Quiere amasar? ¡Sí, por favor!

¿Ha quedado bien?

-Eso, ahí le cogió el toque. -Le cogió el tiro.

¿Quiere armar la empanada usted?

Venga. Pero yo primero necesito ver...

Yo armo una y tú otra. Eso es.

El jefe siempre arma la primera y el ayudante la siguiente.

Esto es una tablita con una bolsita plástica

para que no se pegue la empanada.

Tiene que sacar músculo.

Fijaros cómo ha salido: perfecta.

(RÍE)

Yo estoy poniendo todo mi peso.

¿Ha quedado finita? Hágale más.

Y le hace a la tabla así. ¡Ah!

Hay que bailar un poco para que quede bien finita.

¡Este es el truco!

Echas el guiso, que tiene: fríjoles, arroz, carne molida y chicharrón.

Pero el chicharroncito lo colocas en filita

para que le cierre bien. Es el toque de la jefa.

(RÍE)

Dos o tres apretoncitos. Con cariño, ¿no?

Como aprieta a la novia. (RÍE)

Ya acá, cuando la manteca esté bien caliente,

se echa la empanada y se deja tostar.

Ya lista la empanada, sacarla para la calle.

Pues muchísimas gracias por recibirme en su casa

y enseñarme... Con mucho gusto.

Hasta luego, que estés bien. Gracias, Jorge.

(Música)

Hoy he quedado con Miguel Warren, un jovencísimo cocinero

que aúna la tradición del producto colombiano

con las últimas técnicas de vanguardia.

(Música)

Hola, Miguel. Muy bien. ¿Qué tal?

(Música)

Con muchas ganas de conocerte y conocer tu casa.

Adelante.

(Música)

Estás haciendo algo que es totalmente diferente

a lo que hemos estado viendo en estos días en Colombia.

En Barcal cogemos el producto de todo el país

y hacemos toda una cadena que implica un trabajo social.

De apoyar familias, de dejar la industria de lado,

y que ese producto bueno que tenemos nos llegue directamente.

Me parece una idea estupenda.

Adelante.

Qué cocina más chula tienes. Gracias.

¿Qué vamos a hacer?

Un plato inspirado en toda la Costa Caribe

usando plátano, banano...

¿Esto qué es?

Son unas masitas de plátano maduro. Son como los ñoquis.

¿Plátano con algún tipo de harina? ¿O simplemente...?

Es plátano puro. Traemos el langostino, lo ahumamos

y, antes de ahumarlo, lo hemos curado un poco en sal.

Esto simplemente lo rallamos.

Yo voy a probar un poquito. Sí.

La textura es como queso rallado. Sí.

Pero sabe a... mar. A mar.

Y sabe a humo.

Terminamos con una crema caliente que se infusiona con bijao,

donde envolvemos los tamales.

También infusionamos el tallo de la bananera. Nadie lo usa.

Nosotros lo deshidratamos y lo ponemos en la crema.

Hay un complemento que hace el plato muy interesante.

El camarón seco de La Guajira.

Los indígenas wayú no tienen refrigeración.

Ven aquí.

Lo que hacen es pescar el camarón, salarlo

y secarlo en el desierto al sol.

¿Esto se puede comer así? Sí.

Es muy intenso.

Y tan intenso. (RÍE)

Y esto es un polvo del cimarrón.

Si el cimarrón ya de por sí es potente

supongo que hecho en polvo ya... Es un plato muy potente.

En el menú queremos marcar muchos picos.

Esto hay que explicarlo.

Ahora, en los menús degustación que se hacen en la alta cocina

se busca que el cliente vaya por picos.

Que le tengamos un momento arriba,

bajemos un poquito con hidratos de carbono,

volvamos a subir con toques ácidos y con especias.

¿Puedo probar ya? Claro, adelante.

¡Hum! Tiene textura de ñoqui.

Pero no te esperas el sabor que te viene después.

Increíble.

No queremos llenarnos de recetas, de una cantidad de combinaciones,

sino que queremos mostrar producto colombiano.

La regla es: no más de 4 ingredientes en un plato.

Espero que no esta filosofía y con ese saber hacer,

y con esos 23 años que tienes, te comas el mundo.

Como tratamos de hacer nosotros. Vamos a ver, esa es la idea.

Muchísimas gracias, Miguel. Lo mismo.

Un verdadero placer.

Cuídate. Gracias.

(Música)

Bueno, pues ya, por fin, he llegado al hotel.

Ahora mismo estoy que me muero.

Y...

Creo que huelo también un poquito mal.

Así que voy a ver si me pego una pequeña ducha.

Porque creo que me la merezco.

Adiós.

(Música)

Hace 29 años comenzó un precioso proyecto

en la ciudad de Medellín: los Mercados Campesinos.

En ellos podemos encontrar productos manufacturados,

cultivados y distribuidos directamente por los campesinos.

Gracias a los mercados han mejorado su calidad de vida y sus ingresos.

(Música)

Hola. ¿Esto es pan?

Veo que pone "guayaba", "mango"... Sí.

Lo que pasa es que viene con el relleno, con fruta.

Pues creo que me voy a llevar uno.

Ayúdame.

Esta. Esa es. Perfecto.

(Música)

¿Qué tipo de queso es este? -Cuajada.

¿Es como un queso fresco? Guisado.

Oh, esto es una maravilla.

¡Hum! Tiene muchísimo sabor.

Me lo envuelve que me lo llevo.

Muchas gracias.

-Eso es dulce de leche.

Conocido como "arequipe".

Pues esto me viene muy bien.

(Música)

Muy buenos días.

Voy a necesitar cebollas. ¿Cebollas de rama?

¿Esto es cebolla de rama? Sí.

¿Y esta señora tan guapa quién es? Mi madre.

¿Con su hijo en el mercado? Sí.

Quiero saber a qué sabe aquí el frijol.

-Si quieres, para que lo veas.

-Ahí está muy niño todavía. -Está tiernito.

¿Y esto lo cultivan ustedes? Sí.

¿Dónde? ¿Aquí cerquita? Sí, en la finca.

Me interesa, es muy colombiano. Es un producto estrella.

¿Podría ir a ver cómo lo cultivan? Claro.

Ahora más tarde o mañana.

Perfecto.

Yo creo que con toda esta compra y cuatro detalles que me faltan,

vamos a hacer una receta muy colombiana

y, a la vez, muy española. ¡Madre mía cómo pesa!

Diego.

Gabriela. -Adiós.

¡Adiós! Muchísimas gracias.

(Música)

Si hay algo que nos gusta a los cocineros

es ir a descubrir el producto en el origen.

Y a ello voy, a San Antonio del Prado.

Diego y su familia me están esperando

para mostrarme uno de los productos estrella de Colombia.

Así que yo creo que esto promete y mucho.

(Música)

Viste lo que viste, no hace falta preguntar.

Madre mía, menuda carretera.

Menudas cuestas.

No me esperaba yo que el frijol se cultivara tan alto.

Tengo muchísimas ganas de llegar.

Es bastante empinado.

La vida es un tiempo, pero el tiempo se me va.

Perritos pequeños que no veo con el coche.

Dices que podemos los problemas arreglar.

Que hay algo al final pero no puedo esperar

para verte estando bajo el sol.

Bajo el sol.

Juegas bajo el sol.

(Ladridos)

Gabriela, Diego. -Hola.

¿Qué tal? ¿Cómo estás? Bien, ¿y usted?

Muy bien. Qué gusto tenerlo por acá.

Menudas vistas tenéis aquí.

Esto es como un cielo, pero se trabaja mucho.

Le enseñé a trabajar la agricultura, de muy pequeños les faltó el papá.

¿Se quedó viuda muy temprano? 37 añitos.

¿Cómo murió su esposo?

Me lo asesinaron en la misma casa, en el comedor.

¿En esta misma finca? Sí.

Y un día cualquiera subieron unos señores.

Mi esposo se levantó, bajó, les discutió, los echó.

Eso fue el jueves por la mañana, y el viernes a las 19:00...

Estábamos viendo noticias cuando llegaron

y me lo mataron en la mesa.

Eran sicarios de Pablo Escobar.

Me quedé sola. Y después de tantos años, aquí estoy.

Y a todos les digo:

Vivan la vida bonita, bien, miren el ejemplo.

Vamos a hablar ahora de cosas bonitas.

De lo bonito que tiene usted todo esto.

¿Le parece? Sí.

Y me muestran todo el producto maravilloso

con el que hacen feliz a todo el mundo en el mercado.

¿Os parece? -Claro.

(Música)

Madre, deme la mano.

¿Qué tenemos aquí?

-Mira, un palo de aguacate. -Viejo. Este aguacate...

¡Ahí va! ¡Ay, Peña! ¡Por Dios!

¡No pasa nada!

Ay... Se cayó.

-Esto es un palo de aguacate, especie Colin Reed.

Da un aguacate de este tamaño.

Y esto madura sanamente con el plátano maduro.

Ajá.

Suelte como un polen que le ayuda a la maduración.

Y aquí ya tenemos el frijol, ¿no? Sí, aquí llegamos al fríjol.

¿Esta haba la coméis o no, en verde?

¿La vaina? La vaina se lava...

No, aquí solo se come el fríjol.

El frijol, cuando ya está terminado. (ASIENTE)

En España comemos también esto. Nos gusta.

Aquí no utilizáis pesticidas... No, no, nada.

(Música)

Aquí estamos llegando al cultivo de tomate de árbol.

Nunca había visto una tomatera tan grande.

¡Esta es pequeña! ¿Es pequeña?

¿Se puede comer así? Sí.

¿Qué tal lo siente? ¿La piel se come?

No. No se come la piel. Es importante.

Nosotros lo comemos así.

¿Así? (ASIENTE)

Le hacemos así y va saliendo.

Solo comes por dentro.

¡Hum! Ahí sí le cogió usted el sabor.

Ahora sí que sí.

Me gustaría que lo probaran porque...

Porque se antojan.

Buenísimo.

¿Y lo podría comer como fruta? -Sí.

(Música)

Pues no estaba nada mal, ¿no? Sí, claro.

Ahora entiendo mucho, todo lo que ayer me vendiste,

lo que cuesta cultivarlo. El valor que tiene.

Y aquí le traigo un poquito de tomate de árbol.

Bueno, esto... Cogido del palo.

¿Cogido directamente del palo? Directamente del árbol.

Muchísimas gracias. Con mucho gusto.

¿Y esto qué es? Galleticas.

Siéntate conmigo.

Yo quiero daros las gracias por enseñarnos a todo el mundo

vuestra finca, lo que hacéis, darle valor a este trabajo.

Y yo estoy muy feliz de tenerlos acá.

Nunca soñé que viniera gente del extranjero a mi finca,

a andar conmigo, hasta a hundirse, como este pobre que cayó.

Pero me pareció muy bonito.

Ojalá todo el mundo fuera tan sencillo como ustedes.

Porque la gente de la ciudad no sabe nada de lo que es el campo.

Cuídese mucho.

Muchas gracias.

¡Adiós, familia! -¡Hasta luego, Peña!

(Música)

-Eléctrico. -Energía en el cuerpo.

-Eléctrico. -Fuerza del suelo.

-Eléctrico. -Chispas por el lugar.

Puedes ir a un montón de restaurantes.

Pero hasta que no te invita una familia a su casa

no conoces la gastronomía de un país.

Por suerte conozco a Lucero Vílchez. Ella estudió Publicidad.

Pero desde hace unos años tiene un programa de cocina.

Voy a ver lo que se cuece ahí arriba.

Me han dicho que cada vez que se pone el delantal

le salen amigos por todas partes.

(Timbre)

¡Hola! ¿Cómo estás? Hola, Lucero, ¿qué tal?

(Música)

Qué rico que estés aquí.

Veo aquí mucho ingrediente. Sí, tú me pediste una bandeja paisa.

¿Y todo esto lleva una bandeja paisa?

Esto y hasta más.

Representa mucho nuestra cultura.

Tiene lo que comían los arrieros.

Mucho carbohidrato, ellos necesitaban mucha fuerza.

Ya vas a ver: plátano... Muchísimas gracias.

Muchas carnes también.

Tiene entre 11 y 14 ingredientes.

El arroz, los fríjoles, el chicharrón.

Esto ya sí es el súmmum.

Morcilla, chorizo, plátano maduro, arepas, el hogao.

Y bandeja paisa que se respete tiene también un huevo frito encima.

Madre mía, todos estos ingredientes en un plato.

En una bandeja, en realidad.

Lo que necesito que hagas es pelar el plátano.

Bien. (RÍE) Bueno, bueno...

Yo sé que esto tiene su truco. No le pongamos doble sentido.

El truco de mamá moderna:

Se pone al microondas 20 o 30 segundos

y luego se despega la piel muy fácilmente.

Es un plátano bastante duro y por eso lo vamos a meter a cocer.

Al final, va hacer las veces...

Cuando mi abuela hacía las alubias, hacía la patata.

Al final, va a soltar esa fécula. Es el mismo principio, exactamente.

Todo esto se va a la olla.

Unos minutos, pero tenemos que hacer un guiso, un hogao.

El hogao es una salsa criolla.

Es la salsa más representativa de nuestra cocina.

Esto me está empezando a sonar. ¿Sí?

Tomate, cebolla...

Está buenísimo. (RÍEN)

¿Qué haces de lunes a viernes?

Pues suelo estar metido en una cocina.

Me gusta, vas ganando más puntos todavía.

(RÍE)

Mira esta hermosura.

Es un tocino de la parte de la panza, bien carnuda.

En España lo llamamos "panceta".

Y se le hacen los cortes, acá le llamamos "las patas".

Le vamos a poner un poco de bicarbonato aquí.

¿Y eso? Es un truco.

Le va a dar la crocancia que queremos para que esté para morder.

¿Comen ustedes en España una carne de este tipo?

No. Es carne molida.

Una carne que no tenga grasa.

Esto ya está de dar vuelta.

Así está bien.

Esto que hemos licuado lo vamos a volver a llevar.

Voy a volver a prender la olla, ahora sin presión.

Y nos podemos sentar a tomar un café o lo que quieras.

A contarnos las historias de la vida porque se va a demorar un buen rato.

Nos ponemos al día.

(Música)

Así deben quedar. Estos están bien calduditos.

¿Quieres emplatar? Venga.

Le pones chicharrón. Chicharrón.

Un chorizo, una morcilla.

Digamos que es algo muy parecido al cocido,

que lleva también chorizo, gallina...

¡"Mamma mia"! (RÍE)

Echamos un poquito de caldito. Vamos a ver.

¡Lo logramos!

Bueno, pedazo de bandeja paisa. Te quedó preciosa.

Con lo que me has enseñado, mi idea es hacer una pequeña receta

un poco fusionada.

Quiero que asistas. Sí, por favor.

Le voy a hacer una foto.

Y, por supuesto, una con la chef.

Te quiero presentar a mi familia también.

Hola. Hola.

¿Qué tal, Iván? ¿Cómo estás? Hola, ¿qué tal?

Espero que me puedan ayudar un poco.

Te quedaron muy ricos los frijoles. (RÍEN)

Las familias que son muy de acá se reúnen,

casi siempre los domingos en la casa de los abuelos.

Este plato no puede faltar.

Ahora tienes que romper la yemita del huevo.

(Timbre)

-Tocaron. -Sí, son mis hermanas.

¡Hola!

Vena, les presento a Javier Peña, el chef.

Hola, encantado. ¿Cómo te llamas? Alejandro.

Siéntense, hay para todos. Llegáis a tiempo.

Hay una bandeja paisa. Alcanza para todos.

Se sienta la mitad de la tribu y el resto va trayendo.

Es un matriarcado.

(RÍEN)

(Música)

¿Esto se termina con qué? Con un guaro, un aguardiente.

Pues a tope. ¡Viva Colombia!

Salud, seco y volteado.

-Derecho. -Derecho y para dentro.

¿Hasta el fondo? Hasta el fondo.

¡Ay!

(RÍEN)

Bueno, después de meterme la bandeja paisa, puedo hacer esto.

En casa no lo hagáis sin comeros una bandeja paisa.

No lo recomienda el médico.

¡Salud! ¡Salud!

Madre mía. (RÍEN)

Y yo me quería perder este día.

¿Te presto una piyama? (RÍEN)

¡Sí, sí, sí!

Aquí en esta casa, ¿cómo terminan siempre las reuniones familiares?

-Cantando y bailando salsa.

¡Hay que bailar salsa con Javier!

Yo te sigo. Venga.

(Música de salsa)

Eso. Mueve los hombros.

Dos cosas a la vez no puedo hacer. (RÍEN)

No, no, no. Esta es la más fácil, no te atrases.

-Muy bien, ya pasó. -Sí.

Tengo que estar ahora mismo coloradísimo

de la vergüenza que he pasado.

Muchísimas gracias por el recibimiento, la comida...

Esto lo replicaré en España seguro. Pero con una buena mesa, como aquí.

Ay, eso espero. Es un honor recibirte en la casa

y poder transmitir un poco de lo que somos, de las tradiciones.

Muchísimas gracias. Y nos vamos.

(Música)

Otro gran día.

Pero si hay cosas grandes aquí en Medellín,

es llegar al hotel y que te tengan preparado

otra cosita para comer.

Esto es incitar.

Y otra cosa de las que me encantan

es este tipo de culebrones que yo hacía mucho que no veía.

Todo el mundo llora y todo el mundo tiene rencores.

Pero si luego vienes por Medellín y la gente no es así.

No lo entiendo. Vamos a descansar un poquito.

Esa golosina me la guardo para por la mañana.

Chao, hasta mañana.

¡Empanadas, papas, buñuelos!

Medellín es una ciudad que no para de sorprenderme.

Y aunque mi viaje es fundamentalmente gastronómico,

hay un lugar que no podía perderme: la Comuna 13.

(Música)

En los 80 era uno de los barrios más peligrosos del mundo,

dominado por sicarios y narcotraficantes.

Hoy es famoso por su grafiteros,

su movimiento de hip-hop y arte callejero.

He quedo con Julián, o como todos le conocen aquí, Güey.

Él va a ser quien me muestre la Comuna.

Y mi caldero de arroz. Yo voy "ganao".

¡Uy! Mojarra frita y camarón.

Chipi chipi y mi caldero de arroz. Yo voy "ganao".

¿Qué pasa, Güey? ¿Todo bien?

Todos dicen que debo conocer la Comuna 13

y que tú eres el indicado para mostrarme todo esto.

Claro, si venís a la ciudad y no conocés la Comuna 13,

es como si no hubieras venido a Medellín.

Mejor que me lo enseñes. Sí, claro.

(Música)

-Yo no quiero ganarme millones -¿Qué?

-No quiero quedarme en "New york". -¿Por qué?

¡Empanadas, papas, buñuelos!

En esta calle grafiteé del amor. ¿Por algo en especial?

Hola. ¿Qué tal? Ah, no, esto es así.

A ver, ahí.

¿Qué bailáis? Exótico.

¿Exótico? ¿Y cómo se baila eso?

(Música)

¡Bien, chicos!

Voy caminando y abriendo puertas.

Voy construyendo y buscando respuestas.

Aquí la gente construyó un poco como quiso, ¿no?

-Sí, como empiezan las comunas es como una invasión.

Porque cada habitante construyó su propia casa.

O personas desplazadas del campo.

También por el tema de la guerrilla. Exacto, por las FARC.

(Música)

¡Guau! Es alucinante.

Cómo ves una casa, tras otra casa, tras otra casa...

¿Se sabe exactamente cuánta gente vive aquí?

Medellín está dividido por 16 comunas.

Y la 13 es una de las más grandes, tiene 31 barrios

y, aproximadamente, 140 000 habitantes.

Madre mía.

Yo vengo de Valladolid. Hay cuatro o cinco barrios.

Y bueno, ¿qué deciros?

(Música)

Te lo digo a ti.

Esto es el mirador de la Comuna 13.

Después del grafiti del amor, tenemos el mirador.

Esto va todo seguido. Todo esto...

No sé si os he contado que es de las pocas ciudades

que tienen escaleras mecánicas en la calle.

(Música)

Las escaleras son el punto de inflexión

para el cambio social en el barrio. Sí, exacto.

Esto ayudó mucho a cambiarle la imagen al barrio.

Era un barrio muy violento al que nadie venía antes

y hoy en día se está convirtiendo en uno de los más turísticos.

¿Cómo habéis conseguido en 20 años hacer este cambio tan espectacular?

Pasar de estar tachados en el mapa como una ciudad violenta

a que ahora todos os reconozcan como un ejemplo

para muchos sitios que tienen problemas muy similares.

Piensan que no pueden quedarse en ese luto

y que la vida tiene que seguir.

Desde entonces empiezan a surgir muchos grupos

como escuelas de música, de danza, de teatro...

Empiezan a surgir muchos líderes sociales

que crearon proyectos positivos.

(Música)

Esto es Casa Kolacho.

No te puedes ir de la Comuna 13 sin hacer tu propio grafiti.

Encantado.

(Música)

Con este acto simbólico,

oficialmente eres parte de la Comuna 13.

Ya sabes, por aquí, bienvenido.

Te esperaremos con las puertas abiertas.

Un verdadero placer.

(Música)

Uno de los placeres de viajar es poder probar platos

elaborados con ingredientes sorprendentes.

Me dirijo a La Chagra, un restaurante único en el mundo.

Su chef Santiago Gallego utiliza productos

y antiguas recetas de la Amazonía

y se dedica a promover y conservar la cultura indígena.

Eh, Santiago. Peña, ¿cómo estás? Bienvenido.

(Música)

¿Qué tiene tu restaurante que todo el mundo habla de él?

Sorpresas.

¿Qué me tienes aquí preparado? Algo muy indígena.

Los alimentos, para la cultura indígena,

tienen una connotación muy distinta.

Es un ritual.

Cuando ellos van a alimentarse lo primero que hacen

es pedirle permiso a la selva, a la Pachamama.

Que me va a pintar. Claro.

Vale, vale, vale.

Esto sí que yo no me lo esperaba.

Ahora sí puedes sentarte.

Los indígenas comen en el suelo

y queremos representar el ritual de la alimentación.

Es un poco incómodo para un tío largo como yo.

¡Guau!

Madre mía.

Supongo que las escamas son complicadas de quitar.

Sí, con machete.

El pirarucú es el pez de escama de agua dulce más grande del mundo.

Es un animal carnívoro y a eso se debe su sabor.

Vamos a sacar un pequeño cuadrito.

Salen unas cuantas raciones con un pez así.

Lo que vamos a hacer es la patarasca.

En la Antigüedad no existía el metal.

Esta era la olla de inducción indígena.

Esto sería como el tamal indígena.

Hogao.

Vamos a ponerle un poquito de cilantro.

Este método de cocción me lo voy a llevar a España

y lo voy a difundir.

(Música)

Ya empiezan a llegar sorpresas.

¿Eso es un... gusano?

Es la larva de un escarabajo que vive en una palma.

Los indígenas lo comen vivo.

Quitamos la cabeza. Vamos a sacarle las entrañas.

Y esta es la cabeza. Ahorita la asamos y la probás.

¿Puedo quitarle la entraña al otro? Sí, claro.

Así me meto en harina, para eso me has puesto la pintura.

Claro que sí.

Es un poco... No desagradable, porque no lo es.

Pero sí que impresiona. Al final, no deja de ser un gusano.

Vamos a picar esto pequeño, lo mezclamos todo.

Ya empiezan a subir los sabores. Mucha selva.

Ahí va.

Y a rellenar.

Tenemos que tener cuidado porque puede saltar un poco.

Lo importante es que la piel quede crocante.

Bueno, bueno, bueno.

El tucupí le va a dar... Sabor.

Vamos a recrear aquí el Amazonas.

Sí. ¡Guau!

Un poquito de nitrógeno líquido.

Una pasada.

Estoy deseando hincarle el diente.

¿Se coge con la mano? Sí.

¡Oh!

Es muy rico. ¡Pero muy rico!

En cuestión de sabor, se nota un montón el cilantro.

Ese contraste de sabores.

La textura.

Estoy alucinando.

¿Quién me iba a decir que iba a comerme un gusano

y me iba a parecer una cosa exquisita?

Acá ya tenemos esta belleza.

Este es, sencillamente, abrirlo con las manos.

También jugáis mucho con eso, el indígena come con las manos.

Con las manos, sí.

Pues allá voy.

Es un pescado muy jugoso y muy noble.

Hacía mucho tiempo que no comía un pescado de color blanco

con esta jugosidad.

El tucupí vuelve aparecer para ponerme los pelos de punta.

Una vez más, me llevo una sorpresa supergrata en Medellín.

Esto, para mí, ha sido el punto de inflexión.

Saber lo que se hace en la Amazonía.

¿Qué tal te ha parecido todo? Gracias, estoy emocionado.

Para cualquier cocinero, venir a tu casa es obligado.

Muchas gracias por mostrarle al mundo la buena cara de Medellín y Colombia.

(Música)

Bueno, pues ha llegado el gran momento.

Tengo que demostrar lo buen cocinero que soy.

Me van a prestar las cocinas de El Botánico.

Un restaurante que es de los "top" en Medellín.

Vamos a ver qué tal se me da.

(Música)

Voy a hacer, digámoslo así...

Va a ser una bandeja paisa a mi estilo,

pero un poquito más ligera, un plato un poco más "gourmet".

Con estos tomates que me dio Diego vamos a hacer algo muy español:

Un sofrito.

Después vamos a saltear el chorizo criollo

junto con el jamón.

Y cuando lo tengamos ya en su punto, le vamos a añadir las habitas.

Las vamos a mojar con un poco de caldo de pollo

y después le vamos a añadir nuestro sofrito.

Tiene que quedar como un pequeño guiso.

Todo esto lo vamos a coronar con un huevo poché.

Vamos a hacerlo divertido, luego os muestro.

Sin más, me pongo al lío.

(Música)

(SUSPIRA)

Para nuestro sofrito, cebolleta picada.

Ahora voy a rallar el tomate.

Y un tomate de árbol.

El ajo que también he comprado en el Mercado de los Campesinos.

Aceite de oliva, uno de mis productos fetiche.

Vamos a sofreír dos o tres minutos para que ablande un poquito

y un coja un color dorado, y le añadimos el tomate.

Esto lo tendremos, más o menos, otros 4 minutos hasta que reduzca.

Que parezca una pasta. Y empezamos a preparar los huevos.

-Juan, ¿cómo estás? -Tulio, ¿cómo estás?

-¿Todo bien? -Bien, me alegra verte, hermano.

Lo voy a poner en un recipiente, vamos a echar aceite de oliva.

Vamos a cascar el huevo y lo vamos a dejar en el interior.

Y lo que queremos hacer es una pequeña bolsita.

-Hola.

Santi, ¿cómo estás? Qué gusto verte.

-Qué alegría verte -Hola, Tulio. La alegría es mía.

Una de las dificultades de hacer recetas en otro país

es que, muchas veces, no sabes a qué saben los productos.

A mí me pasa con esto.

Este chorizo criollo no lo había probado nunca

hasta que he llegado aquí.

Yo creo que puede ir bien.

Voy a quitarle la barriga, solo quiero la carne.

He encontrado un poquito de jamón.

Voy a aprovechar y voy a meter un poquito.

Y, rápidamente, las habitas.

-¿Le cocinaste una bandeja paisa a Javier?

(RÍEN) ¡No te imaginas!

¿Y tú lo pusiste a comer mojojoy? ¡No me digas!

-Sí. -¿Y pudo?

Lo acompañé a comidas callejeras y la gente estaba feliz.

Me decía la Churris: "Cómo hablan de lindo los españoles".

¡Enamorada! Además, es enamorador.

-Se supone que nos está preparando una fusión de todo lo que aprendió.

El toque español: el pimentón de la Vera

Tenemos el huevo.

Cocido por fuera, y fijaros.

En su punto por dentro.

¡Guau!

Esto huele...

¡Cómo huele esto!

Yo creo que va a hacer algo con aguardiente.

-Es que yo ayer lo vi interesado. -¡No puede ser!

-¡Lo dañaste! -Del todo, lo perdimos.

Directos a emplatar.

Si yo me pongo a pensar qué se atreverá a preparar,

que yo diría que tenga algo que ver con plátano maduro o una cosa así.

Crujiente de plátano, el broche final.

Primer plato, plato salado.

De lo que más me ha gustado es la elaboración de la empanada.

Yo voy a intentar replicar lo que ella me enseñó.

La parte difícil de la receta: la masa.

Voy a ir añadiendo ingredientes como lo hizo Marta.

Pero como soy español, al final, he añadido un ingrediente sorpresa.

El azafrán.

Marta le echaba media cucharadita de sal.

Una cucharada de azúcar.

Otra de harina de maíz.

Fécula de yuca.

Con todo esto, vamos a amasar.

Ahora que estás aquí, ahogado en medio de la gente.

Cuando lo hacía Marta parecía muy fácil, pero...

No sé yo.

Ya no sé si se me ha secado, si no...

De momento, creo que la masa está.

Vamos a estirarla y vamos a hacer el relleno de las empanadas.

Lo pongo encima del papel.

Y pongo otra encima.

Y la vamos rellenar de una forma diferente.

He visto que casi todas se rellenaban de carne, de guisos...

Y yo he querido hacer un postre con la empanada.

Diego me dio unas brevas de su campo.

Estas brevas, junto con el arequipe.

(Música)

Un poquito de canela.

Y un chorretón de vinagre.

(Música)

Y rellenamos con una breva.

Estas moras espectaculares

que también Diego me ofreció de su campo.

Están de morirse.

Este queso fresco de aquí, de la tierra, de Antioquía.

Seguro que Marta me decía que apretara como a la novia.

Hay dos opciones.

Una, que se me desarme directamente en la freidora.

U otra, que salga perfecta.

Se me ve que estoy sudando, ¿no?

Y la sacamos a un papel secante.

Ponemos la empanada.

Y unas moritas.

(Música)

Ahora me pondrán nota.

-¡Chef! -¡Bravo! ¡Muy bien!

Guau, qué bien huele.

Muchísimas gracias a los tres por haber venido.

Gracias. Santiago.

Guapa. -Guapo.

Me he metido una paliza cocinando seria.

(RÍEN)

He intentado hacer algo muy de aquí

y muy de mi tierra.

No os voy a contar mucho más.

La idea es que lo mezclemos todo.

¡Hum! Un poquito como la bandeja paisa.

-Vamos a adoptarlo. -Y el huevo pochado.

-¿Esto te trae recuerdos de Andrea? Sí.

Tu Pecho Sobre Mi Espalda. Correcto. (RÍE)

Estaba pensando en ella.

¿Qué pasó en la noche después de comer todo eso?

Lo que pasa en Colombia, se queda en Colombia.

¿Os gusta? Lo que tiene es chorizo.

Exacto, el chorizo.

-Pero lo ha hecho muy bien.

El mismo chorizo no tapa, no opaca, no es tan fuerte como suele ser.

¿Vino hay? No hay nada de vino.

¿Nada? Increíble. Lo que hay es pimentón.

-Ah, pimentón. Por eso tiene se color.

Aquí acostumbramos a comer el fríjol verde

que no necesita remojar.

Ese que te dieron está bien especial.

En su punto. Muy rico, en su punto.

Y tiene ese sabor criollito de la salsa.

Hay muchos jóvenes que no comen bandeja paisa.

Esto es llevarlo a un nivel donde muchos sí pueden probarlo.

Eso sí, prepárate, más de un purista va a decir:

"¿Cómo se le ha ocurrido?".

Si la cocina no avanza, se muere.

Tiene que avanzar al ritmo de las personas.

Muéstrame una sola receta de fríjoles de una abuelita.

-¿Cuántas recetas hay? -¿Cuántas bandejas paisas?

Como casas y abuelitas hay en todo Medellín.

-¿Cuál es el original? -Cada uno dirá que la suya es mejor.

Muy inspirador, me dejas muchas tareas

después de ver esta interpretación tuya.

Fíjate que yo estaba temblando.

Felicitaciones. ¡Chinchín!

¿Aprobamos este primer plato? Superaprobado.

¿Santiago? -Delicioso. Sabe a abuelita.

¿Sabe a abuelita? A cocina de abuelita.

Tiemblo con lo que traigo ahora, ahí sí me la he jugado.

Ahora vengo. -Muchas gracias.

¿Qué vendrá ahora?

Dice que es el más complicado y que fue el más difícil.

¿Qué creen?

-Yo sigo pensando en el plátano maduro.

-¡Ay, qué lindo! -¡Hizo una empanada!

¡No me lo puedo creer! ¡Hizo una empanada!

-¡Me encanta! ¡Con moras!

Una empanada dulce, sí.

¡Arequipe! ¿El relleno es de frutas?

Vamos a ver lo que hay. OK.

(Música)

¿Y la masa es de maíz?

No te puedo creer.

-Esto sí rompe todas las reglas.

No había visto una empanada de maíz amarillo rellena de dulce.

¡Pero está buenísima!

Por favor. ¿En serio?

¿Te ha gustado? Me quito el sombrero.

-Buenísima.

Tiene algo más, un poco de queso.

Del queso... Quesito, ¿no?

Pues, la verdad, gracias.

Muy orgullosos de que te hayan gustado nuestros sabores,

de que los interpretes a tu aire,

y de que te lleves esta cocina en tu corazón.

Rico de verdad. Muchas gracias.

Encantado de que os haya gustado.

-Uf, acuérdate: ¡bacanísima! -¿Hay repetición?

(RÍE)

(Música)

¡Uf!

Bueno, creo que la prueba está superada. He sufrido...

Creedme, hacía mucho tiempo que no sufría tanto en una cocina.

Reinventar o hacer algo tradicional al toque que tiene uno

es muy complicado.

Creo que ha gustado, se han ido con buen sabor de boca.

Era de lo que se trataba.

(Música)

Qué lindo que es estar en la tierra

después de haber vivido el infierno.

Qué lindo que es poder amarte y mirarte otra vez.

Mi aventura en Colombia llegó a su fin.

Qué lindo corazón, que estés acá y acá latiendo.

Y no me puedo ir con mejor sabor de boca.

Solo tengo palabras de gratitud para todas las personas

que me han acompañado en esta aventura.

Nunca pensé encontrar tanta alegría,

generosidad y sentido del humor.

Me llevo en mi libreta un montón de trucos culinarios.

Y en mi memoria, las sonrisas y el cariño

de todos mis anfitriones.

Ya soy parte de Medellín.

De su comida callejera.

De la gastronomía amazónica.

Y de la Comuna 13.

Siempre recordaré las historias de Gabriela y Diego.

Las de Julián el Güey.

Y las del gran Tulio.

Mi siguiente destino ya me está esperando.

Pero Colombia se ha ganado para siempre

un lugar privilegiado en mi corazón.

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Comerse el mundo - Colombia

21 jul 2018

El chef Peña comienza su aventura gastronómica en Medellín, Colombia. Allí se enamorará de los alimentos, las prácticas y tradiciones culinarias de las culturas indoamericanas locales, y su fusión con la cocina europea y africana.

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Añadir comentario ↓

  1. Lupita

    Ayer Miercoles 9 de Agosto/2019 vi por primera vez este programa. Quedé encantada! Peña FELICIDADES!! MARAVILLOSO!!!! Para el programa Colombia 2, pasate por Cartagena y Santa Marta.

    10 oct 2019
  2. Juliet Montoya Osorio

    Waw! Soy orgullosamente colombiana (paisa) y esta clase de programas que hablan tan bien de mi ciudad natal me llena más de orgullo. Muchísimos gracias por mostrar otra cara de Medellín que es mucho más que lo estereotipos que nos quieren vender ¿¿

    29 ene 2019
  3. MAR

    Felicidades Peña, y muchas gracias por mostrar la cara buena de Colombia, un abrazo.,,mucha suerte.

    24 sep 2018
  4. Alba

    Hoy 24 de septiembre e visto tu programa de comerse el mundo en colombia ( Medellín), la verdad solo orgullo sentí el ver un programa donde muestra la otra cara de una cuidad, su gente, su cultura y sobre todo su humildad... Orgullosa de ser colombiana y gracias por hacer un programa tan bonito y cultural... Bendiciones

    24 sep 2018
  5. Viviana

    Soy colombiana y me he visto este programa y que orgullosa estoy de mi gente mi gastronomía y todo lo que han mostrado gracias por mostrar lo bonito de un país felicitaciones y que nostalgia hasta llore cuando mostraron el queso campesino jajajaja

    24 sep 2018
  6. Aida Rebordinos

    Muchas gracias por vuestras bonitas palabras. Fue un placer grabar allí. Qué gente más amable y generosa. Todos se volcaron para facilitarnos nuestro trabajo y hacernos sentir como en casa. Un abrazo para todo Colombia.

    04 ago 2018
  7. Ludy

    Buenos dias, me encanta el programa Javier Garcia Peña , estupendo! Desde Cantabria España, saludos

    28 jul 2018
  8. Luis Alfredo Bonilla (louis vanguirald)

    Soy actor colombiano . Radicado en españa hace ya 17 años . Y ver este tipo de programas donde se resalte la cultura y la gastronomia nuestra . Adaptada al talento de este gran chef. Es Maravilloso que se nos permita una gran vision no estereotipada ni victimista de nuestra gente / gran programa TVE

    22 jul 2018
  9. André Villanueva

    Muy buen programa me encantó y como colombiano que soy me fascinó que se saliera de todos lo estereotipos de este tipo de programas, me gustaría ver más ese tipo de documentales que mostrarán más el día a día y no hablarán de las cosas malas y los estigmas que tienen que llevar encima los ciudadanos de un país solo por ser de allí.

    21 jul 2018