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No recomendado para menores de 7 años Comando Investigación - Cárcel y reinserción - ver ahora
Transcripción completa

¿A qué te dedicabas?

A delinquir y consumir sustancias.

-A mi madre hace 12 años que no la veo.

-Llevo 13 años de un centro a otro.

Tres por asesinato.

-Delitos de sangre. ¿Asesinato?

Sí.

-Me cruzo con víctimas a diario. He hecho mucho daño en el pueblo.

Uno de cada tres presos vuelve a delinquir al salir de la cárcel.

Los programas de reinserción son voluntarios,

nadie puede obligar a un penado a rehabilitarse.

(Música "rock")

¿Todos los presos son reinsertables?

Todos no. -Se reinserta quien quiere.

-Si el pollo se devuelve al mismo corral,

seguirá picando en el mismo sitio.

-La gente oye la palabra "cárcel" y se echa para atrás.

-Después de los permisos vino lo difícil.

Me acostumbré a vivir en prisión.

Entramos en las cárceles españolas para ver en qué consisten

los cursos de reeducación.

¿Por qué vienes al psiquiatra?

Soy bipolar. Me quedo en blanco y no sé lo que hago.

Protagonizaste un motín

que inspiró la película "Celda 211".

No se puede sacar a una persona después de tantos años

sin una preparación. Es como sacar una escopeta cargada.

¿Os sentís inseguros trabajando en instituciones penitenciarias?

A veces sí.

¿Qué hacemos con los violadores? Soluciones simplistas:

endurecer la pena, castración química.

Pero esto no está acorde con los conocimientos

ni con la ley.

-Su libertad será mi condena.

Me da miedo que vaya a por las niñas.

"Cárcel y reinserción", hoy en "Comando Actualidad".

(Música "rock")

59.000 personas cumplen penas de prisión en España.

El 92 % es hombre.

Robos, hurtos, apropiación indebida, estafas,

delitos de cuello blanco y los que lesionan al Estado

son los más numerosos. Representan el 42 %.

Entramos en la cárcel de Córdoba, una de las 68 prisiones

repartidas por el territorio español.

Buenos días.

Yolanda González. Encantada.

Directora del centro penitenciario de Córdoba.

¿Cuántos internos hay ahora mismo en prisión?

En este centro tenemos ahora alrededor de 1300.

Eres psicóloga, especialista en criminología, entre otras cosas.

¿Cuántos años llevas de directora?

De directora, siete años y medio.

¿Y en instituciones penitenciarias? 16.

¿Dónde estamos? Estamos en el módulo 2:

la comunidad terapéutica intrapenitenciaria.

Cada departamento tiene un economato.

Como el supermercado de la cárcel. Sí.

Un pequeño supermercado.

-Solo corto.

Compran con una tarjeta interna. No pueden usar dinero.

Que la tienen cargada con un sueldo.

Sí, una asignación que su familia le va pasando.

O el que trabaja tiene su propia remuneración.

El que trabaja dentro de la cárcel.

Para Jacinto.

¡Más!

-Me has puesto el doble, el solo, la tarjeta de teléfono

y el paquete de tabaco. Miguel, buenos días.

Tú eres el "economatero" de la prisión de Córdoba.

¿Cuánto llevas aquí? En este módulo, dos años.

Para ti ¿qué es tener este trabajo aquí en prisión?

Para mí un lujo.

Yo me siento contento con lo que hago y feliz.

¿Cuánto te queda para salir? Me queda hasta 2026.

2026. Te queda un ratillo. Me queda un poquillo.

¿Entraste por tema de sustancias?

Entré por asesinato. Vaya.

Ya llevo trece años de un centro a otro.

¿Quién te espera fuera?

Mis padres, mis hermanos, mis niños. ¿Tienes hijos?

Cinco. ¿Cinco?

¿Cuántos años tienen? La mayor tiene 17,

la que le sigue tiene 14.

12, 4 añitos y 3.

-Hola, Miguel. Un solo.

¿Cómo elegisteis a Miguel para trabajar en el economato

y no otra persona?

Un criterio es gente que tenga responsabilidades familiares,

lógicamente, que esté penado.

Que tenga una condena suficiente

como para ejercer un puesto de trabajo con continuidad.

Esos son los criterios que utilizamos.

Hola. Me dicen que estas son las fundas de almohada

de todas las cárceles de España.

¿Cuánto tiempo llevas trabajando aquí?

Año y medio, casi dos años. Es mucho tiempo.

Sí, es bastante.

La condena se pasa de otra manera

si uno está entretenido.

Los delitos que yo tengo delitos continuados de robo.

Robos con violencia, robos con fuerza.

Delitos contra la propiedad. Tengo alguna estafa también.

¿Cuánto tiempo te queda?

Tres años y medio.

¿A qué te dedicabas?

Básicamente, a delinquir...

Y consumir sustancias. Eso es lo que hacía.

¿Qué es lo que más te está costando?

¿Lo que más me está costando? A mí, volver ahí fuera.

Porque he vuelto varias veces y tropiezo una y otra vez.

No me adapto a lo que hay fuera.

Estoy como "institucionalizado".

Es difícil romper con eso.

¿A veces se está mejor dentro? ¿Da más sensación de...?

...de seguridad. Sí, eso sí.

José, tú eres maestro de este taller,

que ofrece empleo a los presos de la cárcel de Córdoba.

¿Cuánta gente trabaja en este taller?

Actualmente, 15 internos. ¿Cuál es el salario?

Para el 2018, un operario base, está fijado en 4,18 euros/hora.

Depende del taller, se paga por horas o por producción.

Según lo que hacen, pueden ganar más o menos a final de mes.

El salario medio que cobran aquí actualmente

entre máxima y mínima producción, son unos 400 euros mensuales.

-¿Cómo estamos hoy?

-Él es Francis, responsable del Proyecto Hombre en el centro.

-Estamos en un grupo de autoayuda.

Todas estas personas tienen una condena

que está relacionada con el consumo o el tráfico de estupefacientes.

Están relacionadas. Porque muchas veces

puede haber personas que puedan tener hurtos

y el hurto viene por la necesidad de dinero para consumir.

¿Cuáles son las drogas

más comunes dentro de la gente que entra en la cárcel?

La generalidad es la cocaína, el hachís, el alcohol.

Mucho menos es el tema de los ácidos,

y la heroína está bajando también.

Pero todos estáis aquí porque habéis sido consumidores.

Y el objetivo es salir de ese consumo, ¿no?

(ININTELIGIBLE)

¿Cómo? Salir de la adicción.

¿Tu nombre es...? Juan Carlos.

¿Cuánto llevas trabajando para salir?

Llevo en el módulo 2, tres años.

¿Qué hacías fuera? En la feria.

¿Eras feriante? Me he tirado 15 años de churrero

y por las malas "juntas" y mi adicción

lo he perdido todo.

¿Cuál es la sustancia que te hacía perder el control?

La cocaína.

En tu cabeza, ¿qué es lo que ha hecho que cambie de opinión?

Lo que ha hecho que cambie de opinión está claro:

es la tercera entrada y digo: "Algo me pasa".

La culpa no es de los demás, el problema lo tengo yo

y tenía que cambiar y salir del túnel

en el que estaba metido.

-Llega un momento en que tocas fondo.

Una persona con adicción, si no toca fondo,

no se da cuenta de que tiene que cambiar.

Cuando tocas fondo, coges todos los recursos que tienes en tu mano.

Verónica. Buenas.

¿Cuántos años tienes? 21.

21 años.

¿Cuánto tiempo te queda para salir?

Me quedan tres años.

¿Cuál era tu adicción? La cocaína.

¿Cuánto tiempo llevas sin consumir? Llevo 12 meses.

¿Es difícil salir?

Es muy difícil.

Hay una expresión que siempre la digo.

Es como cuando estás nadando en una piscina

y de pronto te sumerges

y alguien te coge del pie y no te suelta.

Y es muy duro...

Tú quieres salir, sabes que eso no está bien,

pero es muy duro.

Cuando salgas, ¿qué te gustaría?

(Megafonía)

Son las llamadas que tenéis, ¿no?

Yo, cuando salga fuera,

solamente tengo una ilusión, que es

que la gente vea que he cambiado de verdad

y que soy una luchadora.

Y demostrar a muchas personas que conozco

que cuando se quiere salir, se sale.

Fernando, tú eres el mayor del grupo.

Sí.

¿Cuánto te queda para pisar la calle?

Días. ¿Días?

Según mi terapeuta, la semana que viene.

¿Cuántos años tienes? Tengo 49.

¿Y cuánto llevas en prisión?

En prisión ahora mismo llevo quince años.

Es mucho tiempo. Sí.

A mi madre hace...

doce años que no la veo.

Yo consumía heroína y cocaína.

¿Y ya estás limpio?

Yo ahora mismo llevo un año,

el tiempo que llevo aquí, sin consumir.

Pero mi entrada aquí fue

porque yo no podía seguir con la misma actitud.

Si sales con esa actitud, vuelves a caer.

Es lo que pasa el 90 % de las veces.

Sales con la mentalidad de aquí.

(Música melancólica de guitarra)

¿Cuántos años llevas como funcionario de vigilancia?

El mes pasado hice 26 años. ¡26 años!

¿Y cuántos te quedan? Me quedan diez.

¿Es vocacional este trabajo?

Bueno, lo mío no.

Yo entré por necesidad.

Aprobé las oposiciones y aquí estamos.

¿Cómo es trabajar en instituciones penitenciarias?

Tiene de todo. Hay momentos muy duros,

algunas veces...

lo pasas bastante mal. ¿Por qué?

Porque el trabajo de cara al público es complicado.

Desgasta mucho.

Y en prisiones trabajamos con gente

que está condenada.

Hay algunos con delitos muy graves,

otros tienen discapacidad... A veces se hace muy duro.

¿Has estado en el grado 1? Sí, hace varios años.

Eso es diferente. Sí, es completamente distinto.

Allí están los más peligrosos.

Sí, sí. La relación con los funcionarios es

más seria, más rígida.

Y, obviamente, los funcionarios estamos más a la defensiva.

Ahora mismo, aquí hay unos 1300 internos

y sois 500 funcionarios. Sí.

¿La ratio está bien?

500 funcionarios en total. De vigilancia, muchos menos.

Entonces ahora mismo aquí

suele estar en dos funcionarios por cada 140 internos.

Yo considero que es poco.

Necesitamos personal.

La mayoría de compañeros tienen mi edad...

¿50...? 54.

Con todos mis respetos,

veo que los grandes delincuentes,

estos que van escoltados por cinco o seis guardias civiles

o policías nacionales, y solo es para llevarlos al juzgado.

Y después, cuando vienen a los módulos,

solo van a tener a un funcionario

que encima tiene que controlarlo a él

y a otros 119 internos.

¿Os sentís inseguros? Algunas veces sí.

Hace un par de meses estabais haciendo reivindicaciones.

Una de ellas, el salario.

Mis compañeros en otras comunidades autónomas

ganan por el mismo trabajo hasta tres veces más que yo.

Me siento descontento.

¿Cuánto cobra un funcionario de prisiones

con 26 trabajando en las cárceles?

Yo estoy de coordinador y salgo por unos 2000 euros.

¿Y un vigilante raso? 1600 o 1700.

-Chicos, nos vamos agrupando.

(Llaman a la puerta)

Hola. Hola, buenos días.

Buenos días. Mira, Silvia:

este es el equipo técnico

de la comunidad terapéutica intrapenitenciaria.

Vosotros sois el equipo técnico que decide

si los internos pueden salir,

si están preparados para un tercer grado,

u otro tipo de salidas,

y cómo evolucionan desde cada visión:

la jurista, la educadora, la psicóloga...

Entiendo que cada caso se estudia de manera individual

y que esto es una manera de ponerlo en común,

lo que se llama "las juntas de tratamiento".

Y las reuniones son secretas. Claro.

Rafa, tú eres el educador social de este módulo.

Soy educador a secas.

¿Todos los presos son reinsertables?

Salir de aquí, todos quieren salir.

Ahora, para integrarse de manera positiva en la sociedad,

yo estoy convencido de que habrá un sector pequeñito

que no quiere

o que le va a costar mucho trabajo,

como pueden ser los delitos de terrorismo.

Que no es imposible, pero es mucho más difícil,

porque necesitan una asunción de valores internos

mucho más profunda.

Y delitos de índole económica:

los delincuentes de cuello blanco, los estafadores,

son personas que reinciden continuamente.

-La normativa que tenemos nos permite

hacer un tratamiento individualizado y en módulos como este

compatibilizar su situación penal y penitenciaria

con la intervención terapéutica.

Son pilares que deben ir de la mano para conseguir una reinserción

de la persona, porque trabajamos con personas.

Paco, tú eres el maestro dentro de la cárcel.

Muchos internos no han acabado la educación primaria.

-La educación básica. Entonces nuestra función

es que puedan conseguir la titulación básica,

el graduado en la ESO.

Y meterlos en todo tipo de planes formativos.

Si se invirtiera más en educación, ¿habría menos gente en prisión?

Yo creo que sí.

No se puede pretender que todo se haga aquí.

¿La sociedad está preparada para acoger

al preso que quiere salir y volver a hacer su vida?

Mi opinión es que si no lo está, tiene que estarlo.

Si pensamos que el tema de la reinserción

se queda en los centros penitenciarios,

a ese mueble le falta una pata.

Hablando en plan un poco imaginario:

si el pollo se devuelve al mismo corral,

seguirá picando en el mismo sitio.

De hecho, ocurre muchas veces.

Buenos días.

Buenos días.

Disculpad. Rafa, y a todos los demás:

estáis hablando de un proyecto de reinserción llamado

"Ahórrate La Cárcel".

Pone en contacto a menores infractores

con gente que está a punto de terminar la condena

o que ha salido.

Yo sigo pagando una condena,

lo que pasa es que estoy en tercer grado.

-Yo estoy en mitad de condena.

Estoy en una comunidad terapéutica de Proyecto Hombre

y en la fase de reinserción.

Y el programa Ahórrate La Cárcel, donde tú cuentas tu experiencia,

¿para qué te sirve a ti?

Venir aquí y contar mi experiencia a los chavales

y que les pueda llegar

para que no cometan los errores que yo he cometido.

Y yo cuando termino estás sesiones me siento libre.

-A nivel personal me da mucho.

Me da un subidón de autoestima cada vez que vengo.

Para mí es un placer.

-Vamos a hacer una nueva sesión

del programa Ahórrate La Cárcel.

-Soy José Luis, tengo 45 años.

Mis primeros recuerdos son de una infancia normal.

Sí que hay un acontecimiento que me pasó siendo muy joven,

casi un niño, con nueve años: sufrí...

...abusos y, a raíz de ahí,

mi forma de ser y mi carácter cambian.

Pero cuando empiezo a trabajar y empiezo a ganar dinero

que empiezo a salir, empiezo a conocer a gente...

Y pasa que para formar parte de ese grupo

empiezo a tomar sustancias,

empiezo a cometer mis primeros delitos.

Recuerdo mi ingreso en prisión como...

Sobre todo, recuerdo el miedo que pasé:

siguiendo con las drogas,

metiéndome en líos serios en prisión.

Cuando digo "serios" es peleas, deber dinero,

querer cobrarle al que no te debe... Abusar.

Vuelvo a entrar en prisión con otros 15 años de condena

y me junto con 30 años.

-Mi nombre es Rafa. Soy de un pueblo de Córdoba.

Actualmente cumplo una condena de nueve años y medio.

Yo recuerdo que mis primeros delitos con mis amigos

a mí me costaba hacerlo.

No me gustaba.

Yo tengo 38 años y he estado 34 años siendo un vividor,

machacando a mi familia.

Fui padre con 22 años

y nunca he sido capaz de ir en busca de mi hijo.

Estoy cumpliendo 9 años y medio y tengo causas pendientes.

A vuestra edad, yo creía que me iba a comer el mundo.

Y digo como Luciano: "El mundo me ha comido a mí".

-Cuando digo "Esto tiene que parar" es cuando me doy cuenta

de que estaba destrozando a mi familia.

-He tocado fondo y he dicho: "Hasta aquí. Tengo dos opciones,

o salgo de esto, o me veo en prisión toda mi vida".

-Casi toda mi familia ha estado en prisión.

El día que toqué fondo fue el día de mi cumpleaños.

Estuve con mi madre 20 minutos.

Vino el educador y dijo: "¿Qué? ¿Duele?".

Duele que no puedas estar con tu familia

comiendo una tarta

en un sitio donde no te ponen horas.

Ahí ya toqué fondo.

-Darme cuenta de que aquí tengo familia

y que en la calle no la valoraba,

es como si te tiraran un plomo en lo alto y te hundieran.

Las personas a las que hiciste daño con los delitos que cometiste,

nunca se te viene por la cabeza el pedirles perdón.

¿Cómo se lo digo...? Para que no se lo tomen a mal

y para que me perdonen porque no estaba yo bien

físicamente o psicológicamente.

-Me cruzo con víctimas a diario. He hecho mucho daño en el pueblo.

Y claro que tengo la necesidad de pedir perdón.

Hay momentos en los que lo hago

y en otros aún me da mucha vergüenza.

Agacho la cabeza o doy de lado a la persona.

-¡Muy bien!

(Aplauso)

Manolo Garramiola, llevas 20 años como director

de este centro de menores infractores.

¿Cuál es el perfil de los menores que entran en estos centros?

Ahora, en la actualidad.

Casi todos ingresan por robo.

Ese es el grueso.

Pero es cierto que en los últimos años

ha habido una evolución de este tipo de delitos

que se relacionan con el maltrato dentro del ámbito familiar.

Menores que maltratan a sus padres. Que tienen conflictos con ellos.

¿Es por falta de límites o exceso de autoridad?

Ni una cosa ni otra: no es bueno el exceso de autoridad

ni la falta de límites.

Lo adecuado y lo lógico

es mantener un equilibrio entre autoridad y afecto.

Hablamos de chavales de entre 14 y 18 años

que podrían llegar hasta los 21. O más.

Y aquí hacéis el proceso de reinserción

para que no acaben en prisión. Sí.

Esa es la idea: cortar esta trayectoria.

Ellos no son capaces de cortar.

¿Y detrás de estos chavales qué hay?

¿Que qué hay? Niños, es lo que hay. Son adolescentes.

Pero son adolescentes que se han endurecido

con el tipo de vida que tenían.

(INFORMATIVO) "Otra de las noticias que les adelantábamos:

un policía nacional ha muerto por los disparos efectuados

por un recluso al que conducía a los juzgados de Gijón".

Con el asesinato de un policía añadió 20 años de prisión

a su historial de robos, incendios y homicidio.

Ha recorrido once prisiones.

Sus condenas, una decena, suman 60 años.

Está en la lista de los reos más peligrosos de España

y esta es la primera entrevista que concede a una televisión.

Santi, buenos días.

Usted entró en la cárcel por primera vez con 16 años,

ahora tiene 50 y cumple condena en libertad condicional.

Libertad con condiciones, eso es.

¿Qué es para usted la libertad?

Saber que estás libre.

Como puedes estar en una celda puedes estar en tu habitación,

pero la puerta está abierta.

¿Tomamos un café? Vale.

Has pasado 22 años en prisión,

17 años en aislamiento,

que es el primer grado, donde están los violadores,

los asesinos, los acusados de matar sin remordimientos,

los muy malos, digamos.

Te tengo que corregir:

los violadores no suelen estar en primer grado.

Los violadores son presos, normalmente, protegidos.

Es muy raro que a gente con el perfil como el mío,

que estamos calificados de "fuguistas",

te pongan con un violador,

por incompatibilidad evidente.

¿Cómo es vivir dentro de las celdas de aislamiento?

Lo peor es la soledad:

solo en una celda durante años y años...

El aislamiento es muy duro

y te puedes quedar anulado como persona.

Llegas a dudar de lo que has vivido fuera.

Y hay mucha gente que llega a la locura.

No es difícil. A la locura, al suicidio...

Hay muchos suicidios, creo. Sí, hay bastantes.

Encima, en los aislamientos

ocurre mucho que el equipo de tratamiento

brilla por su ausencia.

Porque estás en un estado de castigo puro.

Al final te puedes convertir en un animal.

Ya no digamos luego con el tema de las medicaciones,

que está muy en auge.

Hay gente que, para pasar la cárcel,

para que la cárcel no se haga tan dura,

toma todo tipo de medicaciones que facilita la administración.

O sea, para la seguridad de la prisión viene muy bien:

es gente que no va a molestar, que va a hacer lo que le digas.

Cuando sales, ¿qué te encuentras? ¿Ha cambiado mucho?

Sales sin nada. Sales de un sitio donde el tiempo está detenido;

no estás en contacto con la tecnología,

tus amigos se han casado o se han muerto,

o tienen familia, con lo cual, estás solo.

Es otro planeta diferente.

Ocurre también que, dentro de la prisión,

después de tantos años tienes tu identidad.

¿Y fuera? La pierdes total.

Pasas al anonimato. Lo malo no es perder la identidad,

es que no tienes una preparación laboral

no tienes referencias... Eres como un niño pequeño.

En 1993 protagonizaste un intento de fuga

en la cárcel de Zamora.

Secuestrasteis a un funcionario, si no me equivoco,

y de ahí se inspiró la película "Celda 211".

Vamos a ver el tráiler.

¿La película la has visto?

No la he visto entera, la verdad. La he visto a trozos.

Pero más o menos el argumento sé cuál es.

Yo y otros compañeros amigos míos

intentamos, en este caso, fugarnos.

No era la primera vez que yo lo intentaba.

¿Cuántas veces has intentado fugarte?

La verdad es que no tengo la cuenta de las veces.

Solo tenía en la cabeza escapar de ahí.

Yo quería irme a mi casa.

¿Está la sociedad preparada, estamos en la calle preparados

para recibir, para acoger, al preso que quiere reinsertarse?

Si lo callas, sí.

No puedes ir con el cartel de que has estado en prisión,

porque automáticamente eres un marginado en la calle.

Esta es la portada de uno de los periódicos

del 14 de junio de 1995,

cuando otro compañero y tú estabais en Gijón

y un policía nacional resultó muerto.

Se llamaba Juan Arroyo, tenía 48 años,

un hijo y estaba casado.

Esa es la otra parte, Santiago, las víctimas.

No sé si en todo este tiempo te has puesto en ese lugar.

Bueno...

No te puedes poner nunca en ese lugar.

Por mucho que te quieras situar ahí no te puedes poner.

Si dices que te pones en su lugar, estás mintiendo.

Para ponerte en su lugar te tiene que ocurrir a ti,

que te quiten a alguien querido.

Pero, pensarlo, claro que lo piensas.

Y verdaderamente mi compañero y yo no teníamos pensado

acabar con la vida de nadie. Queríamos hacer una fuga limpia.

¿Existe el arrepentimiento?

El arrepentimiento es un recurso que mucha gente tira de él

para intentar salir.

No me parece bien. Eso es algo que uno tiene dentro

y lo gestionas tú contigo mismo y lo sabes tú,

hasta qué punto estás arrepentido

o hasta qué punto estás dolido

o te das cuenta de que eso no tenía que haber ocurrido.

¿De quién depende la reinserción?

Depende de la institución y también depende de ti.

Yo soy muy crítico con este tema.

No se puede basar el sistema penitenciario en el castigo

porque eso no reinserta.

No puedes sacar a una persona que ha estado en aislamiento,

sin una preparación previa, a la calle.

Es como sacar una escopeta cargada.

Es por la sociedad misma.

Una persona que acaba de salir de prisión

y de repente se pone a cometer delitos,

habría que preguntarle a la prisión qué ha hecho.

Si te has limitado a aplicar la seguridad, entre comillas,

el aislamiento y el castigo contra esa persona,

va a salir muy resentida

y lo puede pagar cualquier inocente.

(Música melancólica)

Las mujeres son minoría en las cárceles españolas;

suman 4400.

Por cada 12 hombres presos hay una mujer encarcelada.

La mayoría cumple condena por delitos de tráfico de droga

o económicos. Y hay otro dato llamativo:

el 70-75 % de las mujeres que entran en prisión

han sido víctimas de malos tratos.

(Timbre)

Hola, buenos días, María del Mar.

¿Cómo estás? Bien.

En tercer grado, me han dicho, con pulsera telemática.

¿Dónde está? Aquí.

¿Cómo va esta pulsera?

Esta pulsera tiene unas horas de salida

y unas horas que tengo que estar en mi casa.

Porque a la 1:00 se conecta

y hasta las 9:00 tengo que estar en mi casa sin salir.

Si no, el aparato pitaría.

¿Qué condena tienes? Nueve años y ocho meses.

Nueve años y ocho meses. Llevo cinco,

pero ya estoy en tercer grado.

¿Por qué entraste en prisión?

Pues porque me propusieron un viaje.

Era ir y traer droga en una maleta.

¿Dónde? En Brasil.

Y me pillaron. En España, en Barajas.

¿Por qué lo hiciste? Por dinero.

Por mis hijos.

¿Tienes hijos? Tengo tres.

¿Cuánto ibas a ganar con aquello? 6000 euros.

¡6000 euros!

¿Quieres que te presente a mi madre?

¡Mamá! -¿Qué pasa?

¡Hola! Mari Carmen, ¿cómo estás?

Tú eres la madre de María del Mar.

Sí. Cuando llega tu hija un día

y dice que va a entrar en prisión, ¿qué se te pasa por la cabeza?

¡Buf! ¡"Me se" cae el mundo encima!

-No llores. -No.

¿Por qué?

Porque lo pasé muy mal. ¿Sí?

(Timbre)

La puerta, María del Mar.

-¡Hola! -¡Hola, cariño!

La hija de María del Mar. ¿Cómo te llamas?

Maica. ¿Cuántos años tienes?

29.

¿Cuántos tenías cuando tu madre entró en prisión?

24 "pa" 25.

¿Y te quedaste...? ...con mi hermano y mi hija.

¿Tu hija cuántos años tenía? Seis.

O sea, fuiste madre de tu hija y de tu hermano.

¿Cómo recuerdas aquel momento? Muy mal.

¿Sí? ¿Por qué?

Porque yo estaba siempre con mi madre

y de repente me quedé sola,

con los dos críos.

María del Mar,

¿qué es para ti la reinserción, la reeducación,

de alguien que como tú ha estado en prisión?

Volver a empezar.

Volver a empezar. Y, ya sabiendo las consecuencias,

no hacer cosas que no se tengan que hacer.

¿Crees que todos los presos son reinsertables?

No. Se reinserta quien quiere.

¿Qué has hecho en prisión?

He hecho cursos de pintura, he ido a la escuela,

de informática... de todo. He sido PPS.

¿Qué es PPS?

Cuidar a la gente que entra mal.

O que está mal dentro y que necesita una vigilancia.

¿Hay gente que necesita a alguien de compañía?

Una que se quiere suicidar,

otra que está "pasá" de los nervios,

una que tiene algún problema fuera y está muy decaída...

y le das ánimos.

Los programas de reinserción son voluntarios

y hay algunos de ellos que reducen...

Ya que estás allí, tienes que sacarle partido al tiempo.

(Música de acción)

-Novela negra.

-No es que sea muy profundo, pero bueno.

Buenos días, Milagros. Hola a todas.

Interrumpimos el taller de literatura

en la Cárcel de Mujeres Madrid 1.

Cuando un hombre va a prisión, la mujer se queda con sus hijos.

¿Qué pasa cuando una mujer llega a prisión?

Pues terrible.

Porque ellas cuando están aquí siguen siendo madres,

siguen siendo hijas, siguen siendo esposas...

La mujer se viene con todo el equipo.

Sigue llamando a los profesores de sus hijos,

sigue escribiendo a sus tutores...

Entre el 70 y el 75 % de las presas

han sido maltratadas anteriormente.

Es una espiral.

Muchas han tenido problemas también con adicciones,

drogas, alcohol...

Y la falta de autoestima quizás sea el punto...

el punto de inicio de la recuperación

de una mujer que ha sido maltratada.

El estigma, la etiqueta...

¿Qué hacemos con la etiqueta cuando salimos fuera?

La etiqueta es muy difícil de quitar

porque no es un problema que tengan que resolver ellas.

Ese problema lo tiene que resolver la sociedad.

La conciencia que se tiene de qué es lo que hay aquí dentro,

la tiene que cambiar la gente fuera.

-Has podido tener un tropiezo puntual en tu vida

en una mala etapa, ¿no?

¿Cuál fue tu tropiezo? Bueno...

No quieres hablar de ese tema. ¿Cuánto te queda aquí?

Me quedan tres años y cuatro meses.

¿Tienes familia fuera? ¿Tienes hijos?

¿Y tus hijos saben que estás aquí? Sí.

¿Cómo se lleva la maternidad dentro de la cárcel?

Mal, es complicada. ¿Cuántos años tienen tus hijos?

Tienen 19 y 17. Ya son mayores.

Sí, pero les pilla en una época complicada,

y yo no les he hecho pasar fácil. ¿Y ellos lo han entendido?

No, no lo llevan muy bien.

¿Vienen a verte? No, ellos no.

Eso tiene que ser difícil. Es muy difícil.

-Yo, en 30 años que he estado entrando y saliendo de las drogas,

de las movidas de la noche...

Ahora estoy haciendo lo imposible

para poder salir a ver a mi madre porque tiene un pie en la tumba.

Yo me levanto llorando y me acuesto llorando,

pero salgo afuera y tengo que dar...

tengo que ser la más positiva del mundo,

y hacer lo mejor, y sobre todo quiero un permiso para salir

y abrazar a mi madre antes de que se me vaya.

Y pedirle perdón...

por todas las calamidades que le he hecho pasar.

Jesús Moreno, director de la cárcel de mujeres Madrid 1,

y funcionario de prisiones, ¿desde hace cuánto?

Desde hace 33 años.

Has dirigido cárceles de mujeres y de hombres.

Sí, efectivamente.

¿Tienen las mismas oportunidades las mujeres que los hombres

dentro de la cárcel? No tienen las mismas oportunidades.

Y no las tienen por una razón muy lógica,

que se basa en los números.

De cada diez personas que cometen un delito

y entran en prisión en España, nueve son hombres y una es mujer.

Por lo tanto, no hay tantas prisiones de mujeres como de hombres.

Eso significa que cuando una mujer entra en prisión,

si está en un centro de mujeres como este dedicado solo a mujeres,

tiene muchas posibilidades a su alcance.

Pero si entra en un módulo de mujeres

dentro de una prisión de hombres,

es minoría, y las actividades,

la vida diaria, se organiza para el conjunto, no para la mujer.

¿Cómo es el perfil de la mujer presa actualmente en España?

Hay un porcentaje de mujeres muy alto

que está cumpliendo una condena

por haber cometido delitos contra la propiedad

y delitos contra la salud pública, tráfico de drogas.

El Estado gasta 1800 euros al mes en cada recluso.

Yo intentaría convencer

a toda la sociedad de que es necesario

invertir más dinero en mejorar los recursos

que se ponen a disposición de las instituciones penitenciarias

para trabajar con las personas privadas de libertad.

Más dinero para las cárceles. Sí.

Es una inversión, no es un gasto.

Para que el nivel delictivo en España baje,

y para que la sociedad tenga una mejor sensación de seguridad.

Las condenas por violencia de genero

son junto a los delitos contra la seguridad vial

las que más crecen:

4300 reclusos cumplen en España prisión por maltrato

Uno de ellos es Catalin Nicusor.

Prisión de 17 años por matar a su novia en 2006,

una pena que aumentó

por amenazar de muerte a la madre de sus hijas.

Un hombre que ha vuelto a ser noticia

por acceder a un permiso penitenciario.

María, tu caso lo conocemos porque hace dos meses,

denunciaste públicamente tu desprotección.

El juez de la Audiencia Provincial de Álava

concede un permiso penitenciario

a tu exmarido que está cumpliendo condena por matar a su novia,

y amenazarte a ti de muerte.

El juez concede ese permiso penitenciario

a pesar de que Prisiones y de que Vigilancia Penitenciaria

dijeron que no.

¿Cómo estás en este momento?

Ahora ya tengo protección,

y estoy esperando el próximo permiso

y a ver qué pasa, y una vez que ha tenido ese primer permiso,

es bastante probable que le den más.

¿Cuándo sale él de prisión? Él termina todas las condenas

el 21 de junio de 2023.

Guiñas los ojos al decir esa fecha, ¿por qué?

Porque no la quiero ver, porque no quiero que llegue nunca.

Tú conoces ese mundo

porque a tu exmarido lo conociste dentro.

¿Por qué entras tú en la cárcel, María?

Por estafa. Por estafa.

Por firmar papeles que no se deben.

¿A qué condena te enfrentaste?

Dos años y diez meses.

¿Cuánto tiempo estuviste dentro? Un año.

¿Sabías de su pasado?

¿Cuándo te enteras de que tenía delitos de sangre?

Tardó, tardó en contármelo.

Cuando me lo contó yo ya estaba enamorada de él

y decidí darle una oportunidad.

Yo he tenido que oír que cuando él salga de prisión

es un ciudadano de pleno derecho,

y a mí, personalmente, no me lo parece,

porque él ha tenido una oportunidad de hacer las cosas bien,

y no la ha aprovechado.

Yo lo que siento es que su libertad va a ser mi condena.

Mi condena y la de mis niños.

Su frase favorita era: "Ya sabes de lo que soy capaz".

Y las últimas palabras que me dijo fueron:

"Este cuchillo es más duro que el que usé,

así que ya sabes". Cogiendo un cuchillo

y haciendo el gesto.

Luego vino a la habitación y me dijo: "Que sepas que para mí estás muerta".

Y me hizo la cruz.

Él no me va a perdonar en la vida que le haya denunciado,

y por hacerme daño a mí, él es capaz de cualquier cosa.

Sabe que mi mayor deseo en la vida era ser madre,

y lo que me da miedo es que vaya a por los niños,

me muero del miedo.

¿Él está haciendo programas en la cárcel

para intentar salir, para intentar reeducarse?

Sí, él tras el homicidio,

hizo un programa de violencia de género en prisión.

Lo que intenta es ser un preso modelo

hacer todas las cosas bien, hacer todo lo que se le pide,

con el único fin de conseguir beneficios penitenciarios.

Tú, cuando sabes que él está en la cárcel

por matar a su novia,

¿piensas que podía hacer una vida normal después?

¿En ese momento piensas que puede rehabilitarse?

Sí.

Y ahora que eres tú la que le está denunciado

por maltrato, tienes amenazas de muerte,

¿piensas que se puede reinsertar?

No, no, lo digo...

completamente segura,

él no se va a reinsertar nunca. Al final...

Esto no se acaba con la cárcel,

hay que ir más allá.

Pero faltan mucho medios y falta...

que la reinserción en estos casos funciones de verdad.

Y si no funciona, si los expertos ven que no va a pasar,

que haya una serie de controles, de seguimientos

hacia ellos.

O penas más duras, u otro tipo de penas.

No lo sé, pero esto no puede seguir así.

El debate está en la calle,

los expertos aseguran que las terapias forzadas

no son útiles.

¿Hay garantías suficientes una vez cumplida la condena?

¿Existen delitos que necesiten más control?

Bernardo Montoya, el asesino confeso de Laura Luelmo,

ha pasado más de 20 de sus 50 años en prisión.

Dicen que su comportamiento en la cárcel era bueno,

pero nunca quiso acogerse a un programa de reinserción.

Bueno, estamos haciendo un seminario sobre reinserción.

¿Consideráis que es viable la reinserción de todo el mundo?

Santiago, buenas tardes. Buenas tardes.

Doctor en psicología, profesor de criminología

y política criminal.

Además, ha sido usted director de prisiones,

y ha trabajado como psicólogo dentro de ellas.

La primera pregunta la lanzaba usted a sus alumnos,

¿todos los presos son reinsertables?

Yo diría que todos no.

Cuando las personas, aparte de hacer el esfuerzo de cambiar,

que muchos lo hacen, salen a la comunidad,

se encuentran con que

quizá no tengan oportunidades para tener un empleo,

para ser acogidos en una familia, etcétera.

Lo que es frecuente, porque las penas, como es bien conocido,

son muy largas.

Ahora mismo en España, la prisión máxima

es la prisión permanente revisable.

Es cumplir la condena íntegra

de 25 o 30 años,

y revisar por si esa persona ha cambiado.

El último caso es el del asesino de Pioz,

que mata a sus dos tíos y a sus dos primos,

de uno y tres años.

Los informes dicen que esta persona es un psicópata de manual.

¿Son reinsertables?

Yo creo que estos casos son difíciles.

Pero los aspectos de personalidad humana,

que no liberan de la culpabilidad,

porque lo único que libera de la culpabilidad,

de acuerdo con la jurisprudencia, es el no saber lo que se hace.

Y la psicopatía, o la falta de empatía grave,

puede ser uno de los factores.

Francamente, creo que es un caso difícil,

pero no representa al promedio.

En España hay cinco prisiones permanentes revisables,

son cinco hombres y la media de edad son 35 años.

La estadística dice que hay muchos más hombres en las cárceles

que mujeres.

Una mujer por cada 12 varones. ¿El hombre es más violento?

Bueno, los varones somos...

Por naturaleza tenemos más riesgo de violencia.

Eso tiene que ver con aspectos hormonales,

genéticos... No es la única explicación,

también están los roles sociales que hay en la comunidad,

que atribuyen roles a unos y a otros.

Por cada chica que comete un delito en la adolescencia,

hay como mínimo cinco varones.

Rodrigo Rato es uno de los últimos delincuentes

llamados de cuello blanco en entrar en prisión.

¿Por qué delinquen los ricos? ¿Hay alguna razón?

La delincuencia no tiene su origen en la pobreza.

La mayoría de la gente que no tiene recursos no es delincuente.

Hay una relación más indirecta,

y tiene que ver con lo que se llama en criminología

la privación relativa.

Las personas a veces perciben

que no tienen todo lo que merecen,

y eso afecta a pobres y a ricos.

Uno puede ser muy rico, pero sentir que debería serlo más.

¿Qué es mejor, castigar o prevenir?

Ambas cosas son necesarias.

El castigo es necesario para la delincuencia grave,

porque la sociedad requiere ese castigo.

¿Cuánto cuesta la prisión?

Mantener un preso a lo largo de un año

no está por debajo de los 30 000 euros.

Probablemente más. Son 59 000 en España.

Pues ahí estamos, mucho dinero.

Tenemos un código penal que es de los más duros de Europa.

Sin duda.

Tenemos un promedio de 14 meses de cumplimiento,

en Francia y en Centro Europa es de siete meses, la mitad.

Y la tasa de reincidencia es análoga.

Cuanto mayor es la duración de la pena,

mayor es la reincidencia.

Por ejemplo, la sociedad española tiene una delincuencia baja.

El número de delitos en España es más bajo

que en los países de nuestro entorno, por ejemplo Francia.

Pero tenemos más presos en la cárcel.

En cambio, tenemos una proporción de presos

por población, superior,

tenemos en torno a 130 presos por 100 000 habitantes.

Mientras que Europa Central tiene entre 90 y 100.

¿Y qué hacemos con los violadores?

Dice la estadística que reinciden

entre un 18 y un 20 por ciento.

¿Funciona la castración química? Terapia farmacológica,

porque no hay castración.

Es una expresión excesiva, la castración es quirúrgica,

prácticamente no se aplica.

Eso tendría sentido para los delincuentes sexuales

si el origen único o preferente de la agresión sexual

fueran las hormonas.

Pero no son las hormonas, son más problemas.

¿Y el deseo de violencia de esa persona, y el deseo de venganza?

¿Y las distorsiones que tiene acerca de las mujeres

y de su rol en la sociedad?

Con todas esas premisas, un violador no debería volver a la sociedad.

No, la Justicia condena a los violadores a largas penas,

y durante el encarcelamiento de esas personas,

siguen tratamientos muy sofisticados.

Si se trabaja con esas personas,

bajamos esa tasa hasta cuatro o cinco puntos.

La ocurrencia típica son soluciones simplistas

en materia de delincuencia:

endurecer las penas, la castración química,

que no salgan de la cárcel...

Pero esto, realmente, no está acorde con los conocimientos

y tampoco con la ley.

-A jugar. Espera.

-¡Qué pedazo de cabrón!

Ya me la ha liado.

Buenas tardes, Mariano. Buenas tardes, Silvia.

Tú eres encofrador, trabajabas en la construcción,

se vino abajo el negocio con la crisis,

y acabaste condenado a nueve años de prisión.

Sí, nueve años y un día.

Cuéntanos por qué.

Porque tenía muchas deudas y estaba casado y con hijos,

y me ofrecieron hacer un viaje a Venezuela,

a traer droga a España. ¿Cuánto ibas a ganar?

Diez mil euros. Y me cogió la Guardia Civil

con la droga en la maleta.

¿Te arrepientes? Sí, claro.

Te arrepientes en el momento que te cogen,

antes no te arrepientes.

Fiestas a tutiplén, discotecas, cenas...

¿Cuando vas a buscar trabajo tú dices: "Yo he estado en la cárcel"?

No lo dices. ¿Por qué?

Si la gente oye la palabra cárcel, se echa para atrás.

Has cometido un delito y lo has pagado.

¿Los amigos son importantes cuando uno sale de la cárcel?

Lo más importante es la familia y los amigos.

Para ayudarlos, porque ellos se sienten despreciados por la sociedad.

¿Cómo se ayuda a un amigo cuando se sale de la cárcel?

Procurando estar al lado de él,

y quitarle de la cabeza las ideas que piensa de allí.

Y saber que hay gente a su alrededor que le sigue apreciando y queriendo.

-Yo creo en la reinserción de los presos.

Creo que cualquier preso, si se lo propone,

puede reinsertarse en la sociedad perfectamente.

-Que no todos son reincidentes y que no todos son malos.

¿Tú crees que la sociedad está preparada

para recibir gente que ha estado en la cárcel?

Toda la sociedad no, porque todavía hay mucho rechazo.

Normalmente la gente no quiere salir en la tele,

no quiere mostrar el rostro que tú nos estás mostrando aquí.

¿Por qué lo haces? ¿No tienes miedo a decir: "No me van a dar trabajo"?

Yo sé que he cometido un delito que no es suave.

Pero lo has pagado y tú cuentas tu experiencia,

para que la gente joven no cometa el mismo error.

Que no se fíe de los supuesto amigos.

Porque tienes amigos buenos y amigos malos.

Yo solo tengo amigos buenos.

Amigos buenos de momento.

Entre el cuatro y el cinco por ciento

de la población reclusa en España tiene una enfermedad mental grave.

Trastorno psíquico y cárcel es a veces un tándem incompatible

que intentan evitar en el penal de El Dueso,

en Cantabria, con programas pioneros.

En su patio, medio centenar de reclusos

practica uno de los deportes más agresivos y elitistas del mundo:

el rugby.

Buenas tardes. Chucho Mozimán,

el entrenador de rugby de los presos de El Dueso.

Has traído a España el deporte que triunfa en las cárceles de tu país.

Sí, es un proyecto

que lo hemos adaptado de lo que se hace en Argentina

con los Espartanos desde hace diez años,

y desde hace seis meses lo hemos incorporado a esta cárcel

con muy buenos resultados.

El rugby tiene la fama de ser un deporte de contacto,

de ser un deporte agresivo, violento.

Eso dicen, ¿es como echar leña al fuego?

Es verdad que hay que ser agresivo para jugar,

pero el rugby tiene reglas,

tiene normas que hay que cumplir.

Es un deporte de contacto, pero legal.

Escuchen, chicos. Vamos a hacer un calentamiento con Marco,

y un pequeño físico de unos 20 minutos,

bien concentrados, bien serios,

y después ya trabajan con Matías otra parte del juego.

-Un par de vueltas, suave, en grupo, muy juntos.

-Todos juntos.

-Eso es, bien.

Bien, Vladic, vamos.

Hasta que no acaba uno no sale el otro.

Chucho, ¿cuál es el perfil de los presos que están entrenando,

que están haciendo rugby contigo?

Aquí hay un bloque de máxima seguridad,

y esa gente no tiene acceso.

Los más peligrosos no podrían estar aquí.

Sí, están en un bloque de máxima seguridad,

y no tienen acceso ni a este patio ni al equipo.

Hay de todo, hay gente de delitos con lesiones, por drogas...

Han cometido errores.

¿Quién está costeando esta actividad?

Ahora mismo no tenemos ningún tipo de financiación.

¿Por qué lo haces?

Yo soy entrenador del equipo profesional de rugby

desde hace 11 años, me da muchas satisfacciones,

pero también encontré muchas satisfacciones aquí.

¿En estos seis meses de programa, tenéis datos de la reincidencia

de los presos que asisten al programa?

En Argentina hay un índice de reincidencia, de volver a delinquir,

de un 65%.

Del grupo de Espartanos repartido en cuarenta y pico de cárceles

en todo el país, esa estadística ha bajado a menos de un 5%.

Y nosotros estamos tratando de copiar y adaptar ese modelo aquí.

Te presento a Singa, de Singapur.

¿Cuántos años tienes? 41.

¿Cuánto tiempo llevas en prisión?

Haré un año y medio en enero.

¿Por qué estás en prisión?

Por tráfico de drogas.

¿Has estado en Singapur en prisión? En Singapur sí.

¿Hay mucha diferencia entre las cárceles de Singapur

y la española? Sí, mucha.

Si vienen mis amigos iban a flipar. Ah, ¿sí?

Tenemos campo de fútbol, cancha de tenis,

una mesa de billar...

Esto ni lo piensan en Singapur.

En Singapur no podemos llamar por la cabina,

no tenemos vis a vis íntimo, no tenemos economato, como aquí...

Lo que estoy haciendo bien aquí dentro

seguiré haciéndolo bien fuera.

Yo no quiero entrar en ninguna otra prisión.

-¡Presenta, ya, presenta!

Dravic. ¿Te puedo entretener mientras terminas el entrenamiento?

Me han dicho que te queda muy poquito para salir.

Así dicen, pero me queda todavía.

¿Cuánto te queda todavía? Hasta el año 2025.

¿Qué has hecho? 23 años en la cárcel.

Delito de sangre. ¿Asesinato?

Sí. ¿De dónde eres?

De Ucrania.

¿Durante este tiempo uno piensa en las víctimas?

Está claro, piensas en las víctimas, en los errores que has cometido,

pero las cosas en la vida son así, no puedes volver atrás.

Por lo cual, asumes los errores, cambias tu comportamiento,

y sigues adelante.

¿Tu nombre es? Jorge.

¿Cuánto tiempo llevas en prisión? Seis meses, más o menos.

¿Cuánto te queda? De momento hasta marzo.

Espero no tener nada más, porque hay otra condena que tengo

que está suspendida ya. Lo mío son todo temas de...

de lesiones por peleas.

Por tener la cabeza donde no debo y meterme en varias peleas,

me denunciaron y aquí estamos.

¿Qué hacías antes de entrar en la cárcel?

Era albañil.

Ahora estamos mejor, tengo la cabeza firme,

no me voy a meter en más peleas, aunque tenga la culpa yo.

Gorka, ¿tú cuánto más tiempo tienes que estar?

Me quedan tres años para poder estar en tercer grado,

y a pasarlos en semilibertad.

Tengo 42 años.

¿Qué estudiaste? Delineación industrial.

He estado trabajando muchos años. Ahora lo estoy retomando con la UNED,

haciendo educación social. ¿Qué pasó?

Puede ser que te deje el amor de tu vida,

a que tengas problemas familiares...

Están por medio también las drogas, la mala vida...

Depende cómo afrontes los problemas,

saldrás a un lado o acabarás en otro.

(GRITO DE GUERRA)

-Buenas tardes, ¿empezamos?

Venga, vamos sentándonos.

¿Qué tal? ¿Cómo estáis?

Buenas tardes, Miguel Mateo. Hola, Silvia, buenas tardes.

Médico de familia dentro y fuera del penal de El Dueso,

y responsable del programa de atención

a presos con algún tipo de enfermedad mental.

Personas con enfermedad mental, sí.

¿La cárcel y la enfermedad mental son compatibles?

Hay una realidad,

que hay muchas personas en los sistemas penitenciarios

que tienen problemas de salud mental.

Nos guste o no, eso es así.

Las instituciones penitenciarias

entre cuatro o cinco veces más, respecto a la población general,

tienen personas con problemas de salud mental.

¿Y las cárceles están preparadas? Si tuviera que responder sí o no,

diría que no es lo lógico,

que una persona con esquizofrenia crónica,

con una disfunción muy importante acabe en la prisión

pudiendo haberlo evitado.

Estamos haciendo una actividad que es una sesión de grupo

para conductas adictivas que lo hacemos por telemedicina.

Nuestra colega, la doctora Usieto que está en Torrelavega,

en su consulta. -Buenas tardes.

-Estoy en el Hospital Sierrallana de Torrelavega.

¿Cuál es el perfil de la persona en prisión

con alguna enfermedad mental?

En prisión se encuentran absolutamente todos los diagnósticos

que podemos encontrar en la comunidad.

Ahora bien, la prevalencia de adicciones es muy elevada.

Con consumos que se mantienen incluso dentro de la prisión.

Un objetivo de este programa es ayudarles

a tomar conciencia y comprender lo que es la adicción,

comprender su enfermedad.

Os vamos a dejar para que sigáis la sesión,

y vamos a hablar con los pacientes que hay fuera.

Muchas gracias.

Fernando y Ángel, antes de que entréis a la sesión con el doctor,

quería preguntaros qué tal estáis. Bien.

-Sí, nos encontramos bien.

¿Participáis en estas sesiones cada lunes?

¿De qué te sirve a ti? Me sirve para muchas cosas.

Si no entro aquí, a saber cómo habría acabado.

Habría acabado muerto o de cualquier manera.

¿Por qué? Porque lo mío era todos los días.

¿Alcohol, drogas? Estaba borracho todos los días.

Las 24 horas del día.

Ángel, ¿cómo te vienen estas sesiones, cuál es tu problema?

El problema es que dejé las drogas,

y al salir a la calle terminé metido en el alcohol.

¿De dónde eres? Soy de Valencia.

¿Y has elegido El Dueso? Sí.

Lo has elegido tú, ¿por qué?

De tener un patio abierto al mar y al campo, pues...

te hace sentir de otra manera.

Por el hecho de que llevo bastantes años en prisión.

¿Cuánto tiempo has estado?

33 años. Entré con 22 y tengo 55.

¿Y qué es para ti la reinserción?

Para mí es una palabra mayor.

Eso es para mí una palabra mayor. Explícame eso.

Uno tiene que tener claro que quiere llevar la reinserción adelante.

Después de los permisos viene lo difícil.

Con los permisos te vas a casa,

tienes la ayuda de la familia, la comida...

Pero lo difícil es vivir en la calle.

Aquí hay algunas cosas pequeñas que se nos escapan.

El champú, el jabón, la luz...

Yo llego a mi chabola enciendo la luz y nadie me pasa la factura.

Llega fin de mes y la cárcel me proporciona un lote higiénico,

¿me entiendes?

Y he estado cinco meses en casa de mi hermana,

y me di cuenta de esas pequeñas cositas.

Es un problema personal que yo tengo.

Tantos años en la cárcel, me he acostumbrado a vivir en prisión.

-Jesús, nos toca. -Vale.

-Buenos días. ¿Cómo estás? -Bien.

Buenos días Miguel Ángel. -Buenos días, Jesús. ¿Qué tal?

-Bueno, ya sabes... ¿En qué consiste

esta conexión con el psiquiatra, Jesús?

A veces a nosotros, a los reos, nos viene mucho mejor

no tener que levantarnos a las cinco o seis de la mañana

para que la Guardia Civil nos baje al hospital,

y lo veo un adelanto bueno.

Pangando por todos los años que llevo en prisión.

¿Cuántos años llevas en prisión? Ahora mismo 18.

¿Y cuántos tienes? 44 años.

¿Por qué vienes al psiquiatra dentro de prisión?

Soy bipolar y me dan ataques de ansiedad.

Se me queda la mente en blanco y no sé lo que hago.

¿Fue la enfermedad la que te trajo a prisión?

No, fue por problemas de drogas.

Empecé muy joven y ese fue mi problema.

¿Tú qué no habrías hecho ahora que sabes?

No probar nada, como mucho el hachís.

Soy consumidor de hachís, es todo lo que consumo ahora.

He logrado por lo menos... Quitarte de todo lo demás.

Exactamente. ¿Cuánto te queda?

Me quedan seis años y medio.

Estoy cansado también. Estás cansado de la cárcel.

Pero mucho.

Quieres salir. Claro, quiero salir

y cuidar de las niñas, de mi hermana y de todos.

Toca amueblar la cabeza y tirar adelante.

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Comando Investigación - Cárcel y reinserción

10 ene 2019

El programa investiga cómo se trabaja por la reinserción, abre las puertas de cuatro centros penitenciarios. Reclusos, psicólogos, juristas, funcionarios de vigilancia, expertos criminalistas, expresidiarios, educadores y directores de prisiones responden a una cuestión candente: ¿todos los presos son reinsertables?. Se muestra también cómo se aborda la adicción a las drogas en prisión o los tratamientos de trastornos mentales graves y se entrevista, por primera vez para televisión, a uno de los presos considerado más peligrosos de España. Cuenta su experiencia durante 17 años de aislamiento, habla de las dificultades de volver a la calle, del arrepentimiento y critica al sistema penitenciario. Su historial, plagado de intentos de fuga, de homicidios y robos, le ha sumado 60 años de condena y fue inspirador del personaje de "Malamadre" en la película "Celda 211".

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