Miércoles a las 22.30 horas
Tienen una clientela fija y apenas competencia, pero es difícil que alguien les suceda en sus oficios. Aunque parezcan de otro tiempo, siguen existiendo oficinas y comisarías en las que aún se trabaja con máquina de
escribir, fincas que se calientan con carbón, y quien prefiere hacerse un traje a medida aunque le cueste mil euros más y tarde un mes en lucirlo. ¿Quién les ofrece sus servicios?