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No recomendado para menores de 7 años Comando Actualidad - A mesa puesta - ver ahora
Transcripción completa

(Teléfono)

¿Dígame? Un cuarto de chocos y un cuarto de gambas rebozadas.

-Hola, buenos días. Aquí tenéis la comida.

Qué pintaza tiene esto, ¿eh?

Un pisto excelente.

¿El menú a cuánto sale? A 5,50.

¿Desde cuándo ustedes usan este servicio de catering?

Para octubre, dos años.

¿Qué has perdido? Pues un poco de todo.

Hemos descubierto el futuro de la gastronomía.

Has pasado de trabajar en una consultoría

a crear una empresa de comida a domicilio.

Sí, ahora mismo tenemos 18 platos y tres postres.

Vengo a por el pedido 7664.

Los pedidos nos han aumentado, más o menos, un 40 o 50 %.

¿40 o 50 % de clientes? Sí.

Somos una empresa que nos dedicamos a traer la comida a empresas.

-Es como tener un restaurante pero en el trabajo.

Pascual, tú eres el repartidor de pescado frito a domicilio.

Había que buscarse un trabajo y me lo he inventado.

¿Por qué cada vez pedimos más comida a domicilio?

Atún teriyaki con arroz al sésamo.

Me llevo un plato a la oficina, al microondas y ya está.

Cuando llegas a casa, ponerte a cocinar...

-Si te compras lechuga, comes lechuga toda la semana o se te pone mala.

Pues hoy tenemos arroz con pollo.

Las carrilleras de cerdo, que salen buenísimas.

Es una reserva que puedes tener en la nevera.

¿Cuánto te gastas a la semana? Unos 30 y pico euros.

A mesa puesta, hoy, en "Comando actualidad.

Tres minutos y medio.

Y ya está.

(Música)

Van en bici, llevan una caja a la espalda

y seguro que se ha cruzado con ellos en más de una ciudad de España.

Son repartidores de comida a domicilio.

Trabajadores autónomos que compaginan

sus estudios u otros trabajos con este de repartir

para sacarse un dinero haciendo kilómetros.

¿Ha salido un pedido ya? Sí.

¿Cerca o lejos?

No demasiado lejos, voy a Pelayo. A tres minutos para mí.

¿Trabajas en algo aparte de esto? ¿O esto es tu...?

Yo, bueno, soy abogado. Vale.

Pero sigo estudiando, estoy haciendo un máster.

Y mientras hago el máster, me pago la vida con esto.

No pierdas tiempo, tienes que ir rápido.

Exacto.

Hasta luego.

Esta es una de las paradas

que tenéis en Madrid los repartidores.

Aquí esperamos a que nos entren pedidos.

Vosotros sois trabajadores autónomos.

¿Cuánto cobráis?

Pues cobramos en Deliveroo 8,50 la hora, fijo.

Si hacemos dos pedidos la hora.

Y a partir de dos pedidos la hora, nos pagan 4,25 por pedido.

Tú, por ejemplo dices: "Yo quiero trabajar tres horas".

Tú eres autónoma y pides un turno de tres horas.

¿Ellos te dan pedidos durante las tres horas o no?

No necesariamente.

Para que te hagas una idea, yo pido turnos 40 horas semanales

y siempre pido más de lo que realmente necesito

porque sé que me van a dar menos. Vale.

Esto es porque sois muchos. Somos muchos.

Y esta empresa os garantiza dos pedidos a la hora.

Sí.

¿Cuánto pagáis de cuota de autónomo?

Pues los primeros seis meses se pagan 50 euros.

Sí. A partir de los 6 meses son 133.

Y creo que es a partir de los dos años,

yo todavía no lo tengo claro, pasan a ser 289.

El problema fundamental que veo

es que cuando promocionan este tipo de trabajo,

cuando vas a la charla informativa,

te lo venden como un trabajo a realizar a tiempo parcial,

compaginable con estudios, por ejemplo.

Pero si tú trabajas 20 horas semanales,

más o menos, de promedio vas a ingresar entre 400 y 500 euros.

Calcula que si estás pagando la tasa reducida, 50 euros,

más luego los impuestos que te quitan trimestralmente,

tanto de IVA como de IRPF,

más o menos, mensuales te quedan unos 250 euros que pagas el Estado.

Si estás ingresando 400 o 500, las cuentas no salen del todo bien.

Esto tiene que ser un sobresueldo a otro trabajo.

¿Cuántos años tienes? -20.

¿20? 20 años.

¿Y estudias? Sí, Criminología.

Empecé a trabajar aquí porque quería comprarme un coche

para irme con mi chica por ahí y tener un poco de independencia.

Ya me compré el coche,

y ahora trabajo porque quiero ir a una academia de inglés.

También hace falta en casa, siempre viene bien el dinero.

¿Respetan los coches o no? No.

No, todos los días discuto con alguien.

¿Sí? Con los taxistas me llevo mal.

¿Estás contento con este trabajo? Sí, la verdad es que sí.

Los horarios es lo que más me gusta

porque cojo lo que yo quiero, no tengo un horario fijo.

Si un día no quiero venir a trabajar,

lo suelto y le doy la oportunidad a otro "rider" de que trabaje.

¿Qué haces además de esto?

-Soy profesora de patinaje en un colegio.

Y luego, aparte, enredo con luces y audiovisuales.

¿Dónde ganas más dinero?

¿Como profesora de patinaje o como repartidora?

Como repartidora.

(Mensaje)

Aquí ha entrado un pedido ya.

Entonces, abrimos la aplicación...

Y nos manda a Lola & Co., que está en calle Gravina.

Que está muy cerquita.

Tú solo repartes por zona centro, ¿verdad?

Cada uno tenéis una zona.

¿Cuánto tiempo tienes desde el restaurante al cliente?

Un margen como de media hora

desde que el cliente pide el pedido hasta que lo entregamos.

Esto es un invento maravilloso,

si tuviera el brazo un poco más gordo.

Porque así me baila.

Casco. Vale.

Y eso que por centro de ciudad no hace falta casco,

pero tú lo llevas. Sí, ya me caí el otro día.

Y el problema al caerte de cabeza es la mochila.

Al llevarla colgada, cuando te caes, viene para adelante.

Ayer me volví a caer y me di con los piñones de la bici

pero ya está mejor.

He tenido la rodilla de todos los colores.

¿No llevas rodillera?

Si utilizas rodilleras, ¿por qué no coderas?

Si te pones coderas, ¿por qué no las manos?

Iríamos armados.

(Música)

Miriam, ¿cuántos kilómetros te haces al día?

Normalmente te sueles hacer 40 al día.

¡40 kilómetros!

Yo pensaba que era mentira. Decía: "¿Cómo vamos a hacer tantos?

¡Eso es mentira!".

Y me empiezan a enseñar una aplicación, y otra y otra.

40, 50, el mínimo 20 kilómetros en un turno corto.

Yo antes dormía fatal.

Y últimamente, desde que estoy con la bici,

termino a las 11 o las 12, llego a casa, me ducho y hago...

Todo el mundo me dice: "¡Estás superdelgada!".

Ya, pero no es que no coma, es que no paro.

(Música)

Semáforos, paramos. Todo el rato.

En algunas zonas de Madrid hay carril bici, como esta.

Este lo han puesto nuevo y me parece un peligro.

¿Un peligro? Sí, mira.

El carril bici, ahí hay un taxi, se meten los coches...

Madrid no es una ciudad concienciada para bicis.

No.

¿Te han robado alguna vez? Sí.

La bici, el móvil hace dos semanas...

Estamos haciendo ahora una asociación de ciclomensajería nacional.

¿Sí?

Entonces, quieren hacer seguros

para que nos cubra tanto a nosotros como si pillamos a alguien,

si tenemos un accidente, si nos roban la bici...

Entonces, ahora la atas donde buenamente puedes.

Sí, en el sitio más rápido. Vamos a aprovechar para atar la tuya.

Ahora.

Ahora cuando llegamos al restaurante es cuando le damos a "confirmado".

Buenas.

Vengo a por el pedido 7664.

Este cliente ha pedido una croquetas, la ensaladilla...

Casi el 80 % del mercado de la comida a domicilio

lo tienen copado las pizzerías y los chinos.

Vosotros no sois ni pizzería ni chino.

Nosotros somos un restaurante de comida española,

más mediterránea. Vale.

Hemos aumentado un 40 o 50 %.

¿40 o 50 % de clientes? Sí.

¿Esto os hace ganar clientes luego? Sí.

¿Qué media de dinero se gasta alguien

que os pide a domicilio?

Pues unos 28 euros, más o menos. De media.

Se puede pedir todo. ¿Qué es lo más difícil de pedir?

Lo más difícil de pedir, quizá, puede ser el entrecot.

¿Por qué pensáis que ha aumentado tanto

la comida a domicilio?

Yo creo que la gente hay veces...

Por ejemplo, el fin de semana le apetece no cocinar,

pero tampoco le apetece estar en un sitio con mucho barullo.

Entonces, la gente pide la comida de una carta de un restaurante

y se puede montar un servicio perfecto en su casa.

-Lo marcamos como recogido,

y ahora es cuando nos dice adónde vamos.

Esta es una caja térmica también. Sí.

Está acondicionada para no perder temperatura.

Está muy acondicionada.

¿Y aquí qué llevas tú?

Pues aquí llevo, como trabajo también por la noche,

pues llevo unas mallas largas, la chaqueta...

Por si refresca.

Luego, la batería externa que nos dura para cuatro cargas.

Para no quedarte sin móvil. Para no quedarme sin batería.

Una vez que te quedas sin batería, tienes que dejar de trabajar.

Te habrás encontrado con clientes de todo tipo, ¿no?

Sí. Algunos majos, algunos un poco bordes.

-"¿Hola?". -Buenas, Deliveroo.

-"Sí".

-Buenas. -Hola, ¿qué tal?

-Aquí tienes. -Muchas gracias.

-A ti.

No sé si sueles pedir habitualmente a domicilio o no.

Sí, bastante. Soy muy vago en la cocina.

(RÍEN)

¿Nos dejarías pasar? Sí, claro. Adelante.

Venga, gracias.

Últimamente curro mucho desde casa

y tengo otros amigos que son autónomos también

y viven por la zona, y muchas veces nos juntamos en casa de uno u otro

a la hora de comer.

¿Tú a qué te dedicas? Soy guionista.

¿Qué media te gastas, no sé si al mes, a la semana,

de comida a domicilio?

Pues depende de lo exquisitos que nos pongamos.

Esto me ha salido por unos 30. ¿Esto son 30?

Sí, a lo mejor lo hacemos una vez a la semana.

80 o 100.

¿Al mes? Sí.

¿Es más caro por pedir a domicilio o igual que el restaurante?

Aquí ya te cobran un plus de dos euros y medio por traértelo.

Hay mucha variedad ahora.

sí, antes era opción "A" y "B", no había muchísimo más.

Es verdad que hoy en día puedes pedir casi de todo,

de cualquier tipo de dieta.

Si quieres asiático, indio, incluso comida española.

Tema de propinas. ¿Te dan, no te dan?

¿Te viene bien, no te viene bien?

Suelen dar, a veces.

Tienes dos maneras de dar, por la aplicación o en mano.

Las propinas no sé si luego cotizan.

Hay que pagar impuestos. Si nos la dan en mano, no.

Pero si nos la dan por la aplicación, entra dentro de la factura.

Claro.

Tienes que pagar la parte del IRPF como si fuera otra cosa.

Preferimos que nos la den en mano.

(Música)

Vamos a conocer ahora el cerebro, la base de operaciones

de una empresa que conecta a casi 2000 restaurantes de toda España

con más de 1000 repartidores y sus respectivos clientes.

(Música)

Buenos días. Hola.

Busco a Diana Morato, directora general

de esta empresa de reparto a domicilio en España.

Aquí estoy.

Yo he tenido que llamar para buscarte

a la habitación Salmorejo. Esto no sé por qué es. Cuéntame.

Pues como sabes, nosotros nos dedicamos

a trabajar con restaurantes.

Entonces, cuando nos mudamos a estas nuevas oficinas hace 3 meses

preguntamos: "¿Cómo os gustaría llamar a las salas?".

Siendo un equipo español, obviamente,

la mayor parte de las ideas eran de comida española.

Está sala Chipirón, por ejemplo.

Aquí tenemos la habitación Tiramisú, al lado de Bar Paella.

El concepto de cómo se ha hecho esta oficina

es el recorrido que haría nuestra comida.

El cliente hace el pedido, normalmente utiliza el móvil.

¿Qué tanto por ciento de pedidos os hacen por móvil

y qué tanto por ciento en la web?

Pues estamos hablando del 70 % con el móvil ya.

Vosotros sois una "startup", una empresa de reciente creación.

¿En cuántos países estáis? Estamos en 12 países.

Hemos hecho la expansión internacional

en un período de diez meses.

¿Cuánta gente tenéis contratada?

Pues en España, en estos momentos, tenemos ya más de 80 empleados.

Y por otro lado, también está la parte de los restaurantes.

Ellos, cuanto más venden, más gente necesitan

dentro del restaurante y más contratan.

Repartidores. ¿Cuántas solicitudes recibís?

Muchas.

Depende un poco del momento del año,

pero de media podemos que recibimos, solo en España,

alrededor de 600 semanalmente.

Esta sala es donde aquellos que se han apuntado

y que quieren venir a conocernos porque están interesados en repartir,

pues les contamos cuáles son las condiciones del reparto.

Bienvenidos, chicos.

Ya hemos terminado los vídeos explicativos.

Ahora lo que nos gustaría es daros ya el equipo.

(Música)

El negocio de la comida a domicilio facturó el año pasado en España

más de 1100 millones de euros.

Las pizzas y las hamburguesas siguen siendo

los productos más demandados,

pero cada vez la oferta es más variada.

(Música)

-Déjalo un ratito para que escurra bien.

Parte de este "pescaíto" frito se sirve a domicilio.

Sí.

Estamos en la freiduría más antigua de Sevilla.

La más antigua. ¿Cuántos años tiene?

Desde 1904.

¿Desde 1904? Son 113 años.

¿Tú qué generación eres de la familia que se dedica a esto,

a freír pescado frito? Creo que la cuarta.

Tú eres la quinta generación que se dedica a freír.

Sí, estamos en ello.

Yo estoy estudiando y a la vez trabajando.

-Él es arquitecto, ya se ha graduado.

Pero en esta casa se hace de todo.

Sí, además, mi madre nos lo enseñó muy bien.

Decía que la mejor universidad es un mostrador.

¿Cuál es el secreto para que el pescado esté crujiente?

El aceite virgen. ¿Ese es el secreto?

Uno puede estar apurando el aceite hasta que ya se huele.

-Cada cosa tiene su tiempo.

Aquí como solo freímos pescado, sabemos cómo lo quiere el cliente.

Ya el hijo ha aprendido bien el oficio.

Claro, es que es arquitectura. Por si la cosa no funciona.

Dice que se va a Alemania y allí abre una freiduría

y no le va a faltar trabajo.

Vosotros freís lo que os piden. Aquí no se tiene pescado frito.

No, es que lo das templadito y no lo quieren.

Precisamente porque el pescado frito se tiene que comer crujiente,

e incluso ardiendo. Es que yo no lo quiero...

¿Cómo haces que llegue crujiente? ¡Que llega!

(Teléfono)

Sí, ¿dígame?

Hola, ¿Pascual?

Un cuarto de chocos y un cuarto de gambas rebozadas.

¿Por qué habéis apostado ahora por ofrecer el servicio a domicilio?

¿Y que llegue el pescado frito...? Porque conocemos a Pascual.

¿Quién es Pascual? Es nuestro repartidor.

Este es el pedido que te han hecho.

El 40 % de los españoles hace un pedido a domicilio a la semana.

Y se gasta una media de unos 6 euros.

¿Aquí cómo funciona esto? ¿Cuánto se puede gastar un cliente?

Nosotros más.

-De eso échame otra. -¿De qué?

Porque no me gusta. Mira, ¿ves?

Al cogerla, no me gusta.

Porque se ha roto, y si se rompe ya no se entrega.

No, ni al que esté aquí. No, no, no.

-¡Hola! -¿Qué hay? ¡Buenas!

-Mira, aquí está todo ya. -Arquitecto, ¿qué pasa, tío?

Aquí estamos.

Pascual, ¿tú eres el repartidor del pescado frito a domicilio?

Sí, efectivamente.

¿Es posible que el pescado frito llegue crujiente,

como se tiene que comer, a casa? Por supuesto.

Es que si no, no llevaríamos cuatro años.

Por desgracia no podemos ir a pueblos

ni a códigos postales muy a la periferia

porque el pescado llegaría templado.

Este negocio solo es posible en un entorno céntrico de Sevilla.

Por eso trabajamos con cinco establecimientos.

La problemática es que si quieres comer un buen pescado,

tienes que ir a un buen restaurante o a una freiduría,

y el problema es que en la freiduría siempre hay cola.

Puedes pedir el producto en la web,

los catálogos de las cinco freidurías los tienes ahí,

nos hacen el pedido a través de WhatsApp

y acordamos la hora.

Manolo nos ha recomendado a 30 o 40 clientes.

Al cliente que le vas a llevar ahora.

-Y a toda su familia. -Sí, esto es boca a boca.

La gente no se fiaba al principio.

¿Tú ya le conocías de antes? No, yo lo conocí cuando vino.

Cuando quería montar la empresa. Además, es de confianza.

¿Costó que te convenciera? A mí no, ¿verdad? Para nada.

Es que se le ve.

Se ve la gente informada de verdad. Se ve la gente formal.

El pedido a domicilio entiendo que sale más caro que aquí.

-Un poquito más. ¿Cuánto puede ser, más o menos?

El pedido mínimo que hacemos es un kilo.

Un kilo pueden ser cinco euros más.

Cinco euros más de lo que cuesta aquí.

Efectivamente, así es.

-¿Nos vamos? Venga, Mari, nos vemos. -¡Nos vemos!

¿Esto lo repartes en moto? Sí.

¿Siempre? ¿O también, a veces, en coche?

En coche, con pedidos grandes.

¿Tiene algún truco especial? en verano ponemos un ventilador

para que saque el aire caliente de dentro hacia afuera.

Ese es el truco.

No se puede condensar el calor dentro.

Si no, provoca que haya agua y el pescado no llega bien.

Para que llegue crujiente y perfecto a casa,

el pescado tiene que estar aireado.

Le tiene que dar un poquito de aire, y sacar el aire caliente de aquí.

¿Cómo lo hacemos? Pues abrimos esto...

Ah, estos tres agujeros. Esto es de submarino.

No te voy a decir de dónde lo saqué, pero es de un submarino.

¿Se trabaja más de noche que de día? Siempre más de noche.

A mediodía son empresas las que nos llaman.

Ahora lo vas a comprobar tú.

Sí, aguanta todavía. ¿Cuánto tiempo has tardado?

¿Ocho minutos?

¿Qué hace un exmilitar y excomercial

dedicándose a transportar pescado frito a domicilio?

No solo lo transporto, hago de todo.

Aquí soy el hombre orquesta.

Llevo el tema de Internet, la página web, todo lo gestiono yo.

Había que buscarse un trabajo y me lo he inventado. Pues ya está.

¿Te imaginabas que la cosa iría bien o no?

La verdad es que yo me imaginaba que en dos años

iba a ser millonario. ¿Sí?

Sí, pero no. (RÍE)

Yo pensaba que no iba a estar repartiendo pescado,

que iba a estar mucha gente repartiendo para mí.

Pero todo se andará, poco a poco.

(Timbre)

-Hola, ¿Pablo? -"Sí, te abro".

(Zumbido puerta)

Yo trabajo solo los días de poco trabajo,

cuando hace falta trabajar más, estamos hasta tres.

Porque tú eres autónomo. Somos autónomos.

Yo y mis compañeros son autónomos también.

¿Te llevas un fijo más una comisión en función de lo que vendas?

Por este pedido, por ejemplo, ¿cuánto te puedes llevar?

Un pedido pequeñito de un kilo y algo, 4 o 5 euros.

También las propinas tienen que ser muy buenas.

Ah, luego hay propinas de clientes. Hombre, no se exige.

-Buenas noches, Pablo. ¿Cómo estás? -Hola, muy bien.

-Aquí tienes, tu pedido. -"Pescaíto", ¿no?

-Sí. -Gracias.

Pablo, tú eres uno de los clientes habituales de Pascual.

Sí, llamamos de vez en cuando.

¿Por qué eso de pedir a domicilio pescado frito?

Pues, principalmente, los que tenemos familia con niños pequeños,

que a estas horas no podemos salir de casa,

nos viene muy bien hacer una llamadita

y en un ratito lo tenemos aquí perfecto.

Hasta luego. Hasta luego.

En una noche buena, ¿cuántos pedidos te puedes hacer?

¿Un repartidor solo? Sí.

Entre 15 y 20.

¿Hay días que se pide más que otros? Sí.

¿Cuáles son los días estrella? De jueves a domingo.

(Música)

Dicen las estadísticas que al 70 % de los españoles

les gusta cocinar, pero no tiene tiempo.

El negocio de la comida a domicilio ha crecido en el último año un 7 %.

La mitad de los pedidos ya se hacen a través de Internet.

(Música)

José Joaquín, buena parte de tus verduras, de tu producción,

la vendes a domicilio, ¿no? Sí.

¿Por qué?

Gran parte de la producción la vendemos a domicilio

porque buscamos canales cortos de comercialización.

Teníamos el huerto de autoconsumo, ecológico pero de autoconsumo.

Nos iban demandando, fuimos ampliando,

y hoy día contamos con 16 hectáreas.

Trabajamos con varios caterings que se dedican cada vez más

a servir a domicilio. La gente, hoy día, no tiene tiempo

y lo que quiere es la comida preparada, y sana.

¿En los últimos años has notado también

que tengas más demanda de este tipo de empresas de comida a domicilio?

Bastante más,

tanto en la venta directa que hacemos a particulares,

que repartimos en toda España,

como a empresas que se dedican a elaborar.

¿Tú también eres consumidor de comida a domicilio?

Yo no soy consumidor de comida a domicilio

porque yo produzco y me gusta meterme en la cocina,

igual que mi mujer.

¿Se negocia igual el precio

con una empresa de comida a domicilio

que con un particular? Hombre, las calidades son distintas.

Porque cuando tú haces para alguien que elabora,

pues le vale una cebolla un poquito más fea,

un calabacín un poquito más grande, el volumen es bastante superior.

Entonces, no es igual que preparar una cajita pieza a pieza,

que pesa 100 kilos.

Un negocio como este,

¿sin la venta a domicilio podría funcionar?

(SUSPIRA)

Yo creo que no.

Aquí viene mucha gente a comprar directamente.

Pero estamos hablando de un 2 % de las ventas que se hacen.

Esta calidad la mandamos a un servicio de cocina que elabora.

Esta calidad no la mandamos a los particulares.

Estos calabacines tan grandes no se enviarían.

No se enviarían. No por malos, porque yo sí me lo como en mi casa.

Por ejemplo, este calabacín es el típico que se manda.

El tamaño ideal.

Este calabacín no le teme nada a este,

pero la imagen no vende.

Hay que darle el servicio que quiera el cliente.

(Música)

Hola, encantado.

La verdurita ecológica.

Calabacines, para crema, riquísimos.

Esto es lo que han costado. Toma el albarán.

Manuel, tú eres el jefe de esta empresa

dedicada a la comida a domicilio, ¿no?

-Eso es, sí.

¿Por qué crea usted un negocio de comida a domicilio?

Pues o creé porque yo viví solo durante un tiempo.

Me divorcié y tuve que tal.

Y claro, al final, te acabas aburriendo de hacer comidas.

Que si filetes de pollo vuelta y vuelta, de ensaladas...

Y mi madre me mandaba un táper superrico congelado.

Tenía que descongelarlo, pero era una pasada.

Cuando te comías unas lentejas de esas...

Y dije: "Lo que está pasando aquí le estará pasando a mucha gente".

El hecho de que trabajéis con productos ecológicos...

¿Los productos ecológicos encarecen el producto?

Porque la verdura ecológica es algo más cara.

Sí la encarece.

Lo que pasa es que nosotros compramos bastante cantidad

porque tenemos bastantes clientes y llegamos a acuerdos

con José Joaquín, que habéis estado hablando con él,

y con otros proveedores para que nos salga más económico.

¿Cuántos platos tenéis vosotros en catálogo, digamos?

Pues tenemos más de 100.

En el último año se facturó en España

unos 1100 millones de euros y eso supone un 7 % más.

¿Por qué cada vez va a más?

¿Por qué? Porque está claro que es muy fácil.

Eso tú lo tienes en tu casa guardado en el frigorífico

y solamente tienes que sacarlo y cocinarlo.

Veo que aquí hay mucha gente en la cocina.

Sí.

¿Cuánta gente trabaja aquí ahora? Dentro de la cocina somos unos seis.

¿Cuántos de los que estáis aquí luego cocináis en casa?

¿Os preparáis la comida vosotros? (RÍE) Yo soy el primer cliente.

Porque tengo estas dos semanas un pedido

y cuando llego a casa estoy cansado.

Ya estás hasta aquí de estar cocinando.

Claro, entonces lo caliento y ahorro mi tiempo.

¿Llevas años trabajando aquí tú?

Casi un año. ¿Casi un año?

¿Antes habías trabajado en restaurantes?

En Italia, en una pizzería.

Digo yo, que no debe tener nada que ver

un restaurante, una pizzería,

con una cocina industrial de estas características.

Creo que somos la mejor cocina en este campo.

(RÍE) Es la verdad.

Tú lo que quieres es que el jefe te suba el sueldo.

-No, no. -Si sigue así, se lo subo.

(RÍEN)

-Yo todavía me cocino un poco. ¿Sí?

¿Se está perdiendo un poco el gusto ese de cocinar en casa?

Sí.

¿Por qué? ¿Falta de tiempo?

Falta de tiempo, uno llega cansado del trabajo.

¿Somos unos comodones o no?

Sí. ¿También?

Hoy en día cuesta mucho trabajo, mucho esfuerzo.

Luego, limpiar y hacer la compra.

Son muchas cosas que te ahorras con este tipo de cocina.

¿Esto que estáis haciendo ahora qué es? ¿Una tartera de arroz?

No, son unos pimientos rellenos con una base de arroz. Y una salsa.

Esa es la receta, ahí viene todo el pesaje en gramos.

Cómo tenemos que enmarquetarlo todo.

-Eso lo hace él, que es el jefe de cocina.

¿Tú eres el que diriges esta orquesta?

Sí. Con estos músicos.

Músicos buenos.

¿Tú de dónde eres? Soy de Brasil.

Brasileño. "Brasileiro" andaluz.

(RÍEN) No, sí, soy andaluz.

¿Esto qué es?

-Son unas bandejas de salmón con crema de queso.

-Esto está a una temperatura, se le quita el aire y se queda así.

¿Y cómo aguanta 15 días esto en estas condiciones?

¿Lleva colorantes, conservantes...? No lleva absolutamente nada.

Si veis aquí algo de eso en la cocina os pago un millón de euros.

Esto, simplemente, si os dais cuenta, hace vacío.

Esta ya ha cogido vacío.

Está caliente, luego lo ponemos y lo enfriamos también

y eso lo que le da es esa caducidad.

Porque una vez envasado, ya no pueden entrar bacterias.

Nosotros vamos creciendo cada año, se va notando.

Al principio un poco más, ahora vamos también creciendo,

un pelín menos, porque también hay más competencia.

Cada tres meses sale una nueva ahora. Yo no sé por qué...

¿Lo tienes calculado esto? Sí, se ve.

José, tú eres el que se encarga de repartir

la comida de esta empresa. Sí.

¿El negocio de la comida a domicilio va a más?

Sí, actualmente estamos repartiendo alrededor de unos 1500 o 2000 envíos.

¿Al día o a la semana? Al día.

¿Al día? ¿Por toda España? Por toda la península.

-"¿Sí?".

-Hola, traigo un paquete para Isabel Fernández.

-Buenas. -Buenas tardes.

-¿Isabel Fernández? -Correcto.

¿Y hace tiempo usted que usa este servicio?

¿Que compra la comida ya hecha?

Bueno, no siempre, alguna veces también cocinamos.

¿Normalmente qué hace? ¿Un pedido cada 15 días?

Bueno, cada 15 días, depende de lo que pensemos hacer

en esos 15 días. Claro.

Mira, pues hoy tenemos arroz con pollo.

Esto está muy rico.

Las carrilleras de cerdo, que salen buenísimas. Con patatitas.

¿Y todo esto es para usted sola?

No, no, es para mi marido, para mí, y para otras personas.

Lo gastas primero,

pero tienes más, es una reserva que puedes tener en la nevera.

¿Con esto se ahorra más dinero, realmente?

Bueno, no sale caro. Sale muy bien de precio.

Y para una persona sola, yo lo pedía todos los días.

(RÍE)

Claro que no cocinaría para mí sola.

Y en un pedido así, ¿cuánto se puede gastar?

Entre 30 y 40 euros, más o menos.

¿Y ahora a comer o no? Sí, ahora a comer.

(Música)

"Efrén".

-"Le doy las gracias al jurado por esta oportunidad.

Y, sobre todo, por haber conocido a toda esta gente,

que son espectaculares".

(Aplausos)

"He aprovechado una experiencia muy positiva para mí,

he trabajado con gente magnífica.

¿Y quién sabe? Lo mismo cambio en el futuro".

Vaya que si lo ha cambiado, Efrén. Un poquito sí, la verdad.

Has pasado de trabajar en una consultoría

a crear una empresa de comida a domicilio.

Sí, más o menos, ha sido así.

Cuando yo salí del programa,

yo quería esa primera oferta de trabajo

para consultoría y para hacer transacciones.

Pero quería probar lo que era un restaurante,

y me fui a hacer unas prácticas con Jordi.

Con Jordi Cruz, en el Abac, en Barcelona.

Exactamente.

Entonces, viendo cómo se trabajaba al vacío en alta cocina, digo:

"¿Si esta gente se envasa al vacío ciertas cosas

y las va sacando a lo largo de la semana

en un menú de 200 euros por plato,

por qué yo no hago esto y me lo llevo a trabajar a la consultora?

Efrén, tu idea ha sido la de llevar comida casera

como la que estás cocinando ahora mismo

al domicilio del que lo quiera pedir.

Lo puedes encontrar en cualquier buen restaurante,

y, simplemente, meterlo en un táper y llevártelo para toda la semana.

Ese año y tres meses que estuvisteis solos tu socio y tú,

¿en qué consistió? ¿Qué hacíais? Pues hacíamos todo.

Cocinábamos nosotros, envasábamos nosotros.

Al principio incluso hacíamos nosotros el reparto

Prácticamente, el primer año sin cobrar un céntimo,

con todos los ahorros que teníamos acabados,

y pasamos de ser tres personas en marzo del año pasado, a 27 hoy.

Ya veis que es un plato supersencillito.

Es un plato donde tenemos un curry verde tailandés

con un chipirón supertípico español planchadito, y unas verduritas.

(Música)

¡Buenos días!

Hola, ¿qué tal? Muy buenas.

Este es mi socio.

¿Qué tal? Encantado. Juan Carlos, "Comando actualidad".

Él era el que cocinaba, y tú el que le dijiste:

"Oye, cocinas muy bien, vamos a vender a casas".

Claro.

Pero él se pringó las manos también, cocinaba conmigo.

¿Ah, sí? Sí.

¿Cuántos años tenéis? Porque parecéis muy jovencitos.

-Yo 27. -Y yo tengo 28.

Pero bueno, del mismo año los dos.

Sois valientes para empezar tan jóvenes.

Nuestro riesgo era pagar el alquiler a fin de mes

y comida, por lo menos, teníamos.

Hola, ¿qué tal? Eres director de arte.

¿Y el resto de gente que estáis en la oficina?

-Pues tenemos a Charo en recursos humanos.

Irene es la responsable de atención al cliente.

Ana en nutrición, Raúl en tecnología,

y Agus el director de márquetin.

Todos los pedidos que recibís vosotros son "online"

a través de esta web. Sí.

Cada semana cambiamos la carta entera.

Cada jueves hay una carta 100 % nueva.

Ahora mismo tenemos 18 platos y tres postres.

Se hace el pedido semanal.

Tú haces tu pedido con tus cinco o seis platos

para la semana, están en la nevera, y los calientas cuando quieras.

Buenos días, señores. Muy buenas. Buenos días.

Tú ahora aquí ya no cocinas.

Yo sí que intervengo bastante en el desarrollo de producto

y por dónde vamos a tirar la siguiente carta, los platos,

hago las pruebas,

pero en el día a día no estoy en la producción.

Ahí está Manu. Nuestro jefe de cocina.

Vente para acá. ¿Qué tal?

Juan Carlos, "Comando actualidad". ¿Qué tal?

Te pillamos en plena faena. Aquí.

¿Nos enseñas lo que cocinas? Por supuesto.

Hacemos un marinado de chipotle

con ajo, aceite de oliva, zumo de lima, y chipotle.

Lo trituramos todo y dejamos el pollo marinando 24 horas.

Estamos guisando también un pollo, de la receta de la abuela de Andrés.

Miguel, que lo teneos ahí risoteando, un arrocito de pulpo.

¿Cuánto tiempo llevas aquí trabajando?

Creo que soy el más antiguo, llevo un año y pico.

Antes cocinaba en un restaurante,

y bueno, ya sabéis cómo es la vida de la hostelería.

Y necesitaba dar un cambio a mi vida, pasaba mucho tiempo en el trabajo.

Aquí trabajas de lunes a viernes. De lunes a viernes.

¿Fines de semana no? No.

Y eso para alguien que se dedica a la cocina como tú...

Eso no se paga con dinero.

Aitor, muy buenas. Muy buenas.

¿Llevas mucho tiempo trabajando aquí?

Pues llevo un año y unos meses. ¿Y cómo llegaste?

Pues empecé aquí de prácticas.

¿Ahora estás de prácticas? No, ya estoy contratado.

Enhorabuena. Gracias.

¿Por qué la cocina? ¿Te gusta de siempre?

No, yo llegué aquí de rebote.

Mi sueño era otro. Yo quería ser militar.

Pero después de mucho tiempo intentándolo,

al final me tiraron por un tatuaje, no conseguí entrar,

y como en mi caso siempre he llevado bien lo de la cocina,

mi tío, por ejemplo, era cocinero,

pues me empezó a gustar un poquillo e hice un curso de cocina.

Aquí nos pilláis haciendo el "brownie".

Está Álex Mérida glaseando el "brownie".

-Tirándole el chocolate. -Buenas.

Y después terminamos con un poquito de Sal Maldon por encima.

¿Eso es sal? Es Sal Maldon en escamas.

Para potenciar el sabor del chocolate.

El sector de la comida a domicilio en España crece.

Está en ello, sí.

Es curioso, en un país donde nos gusta cocinar mucho,

y con los bares y restaurantes. Exactamente.

Nos gusta cocinar, pero también estar por ahí.

La gente no tiene tiempo para nada.

Le quitas de ir a la compra, le quitas de cocinar, de fregar.

Somos como sus madres.

Miguel, listo para meterlo en el abatidor.

-Sí, correcto. Esto es importante.

Sí, es una de las partes más importantes del proceso.

Digamos que hacemos una subida muy fuerte de temperatura

de cualquier producto...

Subimos y lo metemos al abatidor para que tenga una bajada muy fuerte.

Para que esas posibles bacterias o microbios

que tenemos en el ambiente, se neutralicen y se mueran.

Es decir, para que pueda durar más tiempo.

¿No se le echa conservantes? De ningún tipo.

¿Eso ya está por debajo de cuatro grados?

Sí, esto ya está todo para sellar.

¿Ya está? Ya está preparado.

Ahora nosotros lo metemos en una caja

y se lleva a cámara de frío.

¿Cuánto puede durar este plato? Dos semanas.

¿Cuántos clientes tenéis a la semana?

Serían unos 4000 platos por semana.

¿Esto puede seguir creciendo?

Sí, claro.

Puede seguir creciendo y va a seguir creciendo.

Al final, conseguimos hacerlo en un fuego de vitrocerámica,

luego en seis fuegos en un obrador pequeñito,

lo estamos haciendo en 16 aquí...

Pues vamos a ver por cuántos hay que multiplicar los fuegos.

-Tú no lo pruebas. -Muy buenas.

Toca repartir, ¿no?

Jesús tiene su propia empresa, y nosotros trabajamos con él.

¿Siempre has sido repartidor de comida a domicilio

o repartes lo que toque?

Nosotros somos una empresa de transporte

y repartimos lo que nos toque,

pero somos especialistas en frigorífico.

Muchas gracias.

Os dejamos con el jaleo. Hasta luego.

Hasta luego.

Mira, llevas unos cuantos. Vamos con unos cuantos, sí.

Tenemos un fijo por reparto.

Cada vehículo cobra un estipulado por reparto.

¿Cuanto más vendan ellos, mejor para vosotros?

Mejor para nosotros, porque vendremos más vehículos y más conductores.

En los últimos años se vende cada vez más comida a domicilio.

En los últimos, lo único que se va moviendo

es el tema de Internet y cosas a domicilio.

¿Se nota en vuestras empresas? Sí.

(Música)

Adelante.

-Hola, muy buenas. -Aquí te lo traigo.

Muchísimas gracias.

¿Qué tal? Muy buenas. Nosotros somos de TVE.

Muy buenas, ¿qué tal? ¿Qué has pedido?

Pues un poco de todo.

¿Cliente muy habitual de este tipo de comida?

Pues hace más de un año.

Trabajo mucho, como todo el mundo ahora.

¿De qué? En una agencia.

Entonces, normalmente al mediodía, aunque tenemos tiempo para comer,

de facto es mentira.

Una de dos, o me cocino en casa y me llevo el táper yo,

y eso pasa el 0 % de las veces. (RÍE)

O prefiero tirar de servicios como ellos,

porque, al final, para hacerte tú la compra

tienes que ir al supermercado, hacer la compra...

Para mí es mucho tiempo, yo no tengo.

Atún teriyaki con arroz al sésamo.

El arroz, por ejemplo, no se puede juntar con la salsa.

Pues vienen en dos.

Me llevo un plato a la oficina, me pongo los dos,

tres minutos al microondas y ya está.

Arroz con rabo de toro y setas...

No sé, cosas que también yo no me haría. Vivo solo...

¿Cuánto te gastas a la semana? Solo comer, 30 y pico euros.

Comer y cenar, a lo mejor el pedido no llega a 50.

¿Te compensa por dinero?

Pues me compensa, sobre todo, por el tiempo.

Lo que voy a hacer, para ahorrarnos el fregar,

porque hay mucha gente que lo emplata,

y yo a veces lo hago, le hago unos agujeritos en el táper,

y directamente al microondas.

Vamos a poner tres minutos y medio.

Ya está.

(Pitido)

Mira, voy a coger una setita.

Está muy bueno.

Está buenísimo.

(Música)

Voy perdiendo gasolina.

A punto de estrellarme otra vez.

Una pizza fue lo primero que pudimos pedir en casa

para comer sin cocinar, ¿se acuerdan?

Tres décadas después,

el negocio de la comida que llama a nuestra puerta

mueve el año en todo el mundo 100 000 millones de euros.

Y va a más.

Dándonos motivos donde nunca los busqué.

El tiempo avanza decidido

desde el campo enemigo sin detenerse.

José del Barrio, buenos días.

Buenos días, Juan Carlos. Juan Carlos, "Comando actualidad".

José del Barrio, para que la gente te conozca,

tú fuiste el creador de La nevera roja,

una empresa que... ¿qué es lo que hacía?

Era una plataforma de restaurantes de comida a domicilio.

La plataforma más grande cuando la vendimos, en enero de 2015.

La fundamos en 2011 Íñigo Juantegui y yo, mi socio.

Primero la web, y lo que tuvo mucho éxito fue la app.

En aquel momento, cuando lo lanzamos, una app parecía algo futurista.

Hablamos de 2011.

Utilizamos la televisión para empujar esas descargas de la app

en el año 2014, y tuvo mucho éxito.

Y bueno, decidimos vender.

El precio era bueno y...

¿De qué precio estamos hablando? Fueron 80 millones de euros.

Por 80 millones de euros vendisteis vuestra empresa.

Correcto.

En la que invertisteis 20 000 euros entre tu socio y tú.

Bueno, nosotros sí. Algo más a lo largo de la historia.

Pero luego vinieron otros inversores,

y al final fueron varios millones de euros.

¿Por qué una aplicación de comida a domicilio

vale o se vende por 80 millones de euros?

Teníamos en aquel momento casi 5000 restaurantes.

Estábamos generándoles 40 millones al año.

¿Habla un poco del futuro creciente que tiene la comida a domicilio

en un país como España? Por supuesto.

Yo recuerdo perfectamente, en 2010, al hablar de comida a domicilio:

"Vamos a dejar nuestro trabajo para montar esto".

La gente decía: "Aquí se toman tapas, cerveza, tortilla y poco más".

Pero sí que vemos que está cambiando a una velocidad muy rápida.

Sobre todo lo que llaman los "millennials"

tienen una forma de consumir muy diferente, con apps.

Sandra, buenos días. ¿Qué tal todo?

-Muy bien.

Yo soy Juan Carlos, de "Comando actualidad".

¿Qué tal, encantado?

-Eduardo es socio de la gestora, y presidente,

y Pablo es director financiero.

Parte del equipo que os dedicáis a invertir

en empresas de nueva creación que utilizan las nuevas tecnologías,

muchas de ellas de comida a domicilio.

Tiene que tener una realidad

donde demuestre que su negocio es viable

o, al menos, tiene la apariencia de serlo

y con datos que podamos analizar.

No financiamos ideas.

Hoy en día, invertir en comida a domicilio en España,

en empresas de las que os vienen, ¿puede ser rentable?

Seguro que sí.

Lo que ocurre es que también hay mucha más competencia.

¿Os sorprendió que La nevera roja se vendiera por lo que se vendió?

Los precios los fija la oferta y la demanda.

Entonces, si el precio fue el que fue es porque lo valía.

¿Ahora mismo en España puede haber una futura Nevera roja

que se esté incubando ahora mismo? Sin lugar a dudas.

O se está incubando o existe ya, no lo sé.

Estamos viendo un auge claro en el número de emprendedores

y empresas interesantes para invertir.

-¿Qué tal, chicos? ¿Cómo estáis? -Buenos días.

Sebas se encarga de lo que llamamos "sourcing"

o de buscar oportunidades con emprendedores.

A día de hoy, ¿cuántos pedidos de comida a domicilio

se hacen de forma "online", a través del móvil?

Entre 15 y el 20 % de los pedidos.

Calculo que en torno a 20 millones de pedidos.

¿Y cuando empezó La nevera roja, esta situación...?

Cuando empezó la Nevera roja no había posibilidad de pedir "online".

Los únicos eran Telepizza, y lo estaba haciendo bien.

Pero Telepizza representa un 25 % del total de mercado.

Por lo tanto, más o menos,

la penetración "online" en aquel momento

no pasaba del 4 o 5 %, y todo venía de Telepizza.

-Vale, bueno, pues revisar los viajes previstos...

¿Quién va a Barcelona la semana que viene?

-Yo.

Estas es una de las empresas en las que habéis invertido.

-Correcto. -Es una empresa en París.

Los menús, en general, son plato.

Cosas, como ves, muy apetecibles y muy sencillas de pedir.

Refrigeran la comida

de tal forma que llega al usuario en unas condiciones muy buenas

y el usuario, en dos minutos, solo tiene que calentar la comida.

Con una aplicación supersencilla

y a futuro la idea es que pueda tener incluso modelo de suscripción,

de tal forma que no tengas ni que hacer pedidos.

¿Cómo está el sector de la comida a domicilio hoy aquí?

Pues en plena ebullición.

A nivel mundial también está ocurriendo,

y en España lo estamos viendo claro.

Algunas de las mayores empresas a nivel mundial

se están lanzando incluso a vender comida a domicilio

que es algo que no hacían. ¿Eso qué quiere decir?

Pues es un mercado muy grande.

De hecho, a día de hoy somos 100 000 millones de euros

a nivel mundial.

Y muy atractivo, no olvidemos que la comida

es uno de los productos que puede generar más recurrencia.

¿Hay mucha competencia?

Sí, pero también el premio potencial es cada vez más grande.

El mercado crece a mucha velocidad.

(Música)

Han encontrado una salida laboral con la comida a domicilio.

Cocinan y reparten menús pueblo por pueblo.

En las zonas rurales, donde el paro femenino

está unos 15 puntos por encima de la media nacional,

esto es algo más que un servicio de catering.

(Música)

Gloria, Leonor.

Cocineras y repartidoras de menús a domicilio por pueblos.

Sí.

¿Qué hay de menú hoy? Pisto y merluza en salsa.

No está mal. Y de postre, nectarina.

No suena mal. No.

¿Por qué un negocio de cocina a domicilio

en una zona rural? Pues porque hay muchas carencias.

Nuestro negocio va enfocado a gente mayor.

Sobre todo. Sobre todo.

O sea, vosotras servís los menús a 40 kilómetros alrededor.

35 o 40 kilómetros. ¿A cuántos pueblos equivale eso?

-Te hablo de entre 15 a 20. -15 o 20 pueblos.

Porque hay pueblos que hay uno, en otros igual hay cuatro.

Pero tienes que ir mucha distancia. Yo hago 75 kilómetros todos los días.

¿Conocéis a todos perfectamente, a vuestros clientes?

Hombre, perfectamente no.

Pero bueno, hacemos una labor social al final.

Porque hay mucha gente que está sola todo el día.

Entonces, llegas con la comida,

y algo tienes que hablar con ellos, no te queda más remedio.

Aunque vayas con el tiempo muy ajustado.

-¿Dónde está? -En la lata.

En la lata.

Un servicio como el que hacéis vosotros,

¿tiene más sentido en una comunidad autónoma

como Castilla y León?

Que es una de las comunidades más despobladas

y, además, es la comunidad que más habitantes ha perdido

en los últimos cinco años.

Sí, señor. Palencia sobre todo.

¿Sí? Palencia muchísimo.

Toda la gente joven se va, porque aquí no hay nada.

No hay trabajo. No hay trabajo.

Y lo poco que hay, pues mal.

Anteriormente, era ganadera. ¿Tú eras ganadera?

Sí, con mis hermanos tuvimos una granja de ovino.

Y agricultura.

¿Vosotros sabíais cocinar o no? -Sí, hombre.

Yo, la verdad, estuve trabajando siete años en Santander

en un restaurante.

Y cuando empezasteis, ¿cuántos clientes teníais?

Porque ahora tenéis unos 75. Empezamos con tres.

Tres personas.

Tres personas. Pero bueno, poquito a poco...

¿A todos se les hace el mismo menú cada día?

Sí.

Aquí no va a gusto del consumidor. No.

Estos son los nombres de los clientes que tenéis.

De los que tienen algún problema.

Del que es diabético, que no le gustan las salchichas,

del que no le gusta el yogur...

Aquí los diabéticos: María, Inés, Gloria, Isacio, Felipe...

¿Y esto va a más? Yo espero que sí.

Espero algún día estar aquí 5 o 10 personas trabajando.

Me haría muchísima ilusión.

¿Ese sería tu sueño? Pues sí, me encantaría.

Gloria, ¿y el menú a cuánto sale?

A 5,50. El bono mensual, 165 euros.

¿Cómo se consigue ofrecer esto tan barato?

Bueno, unas veces se compensa con otras.

Tenemos buenos proveedores, nos dejan buenos precios.

Y con muchos clientes.

-Buenos días, Jesús. -Buenos días. ¿Qué tal?

Aquí estamos. Jesús, tú eres proveedor.

Ellas están haciendo un servicio a la sociedad de esta zona,

muy envejecida, que de otra forma no se podría hacer.

Bueno, aquí traemos dos cajas de producto.

¿Qué traes hoy?

Como veis, hoy traemos unos chorizos.

Oye, no comen mal. Artesanos.

¿Tú imaginabas que un negocio como estos podría funcionar aquí?

Cuando te contaron el proyecto por primera vez, ¿qué?

Bueno, pues todo son cosas que es cuestión de intentarlo.

Y poner mucha ilusión.

Me han dicho que los proveedores son generosos.

Bueno, intentamos serlo.

Hay que ajustar también la cosa. Hay que ajustar todos

para que ellas puedan ajustar precios y dar un servicio y un precio

acorde a las posibilidades.

Claro, porque la carne, barata tampoco es.

No es barata, pero bueno.

Se puede ajustar siempre un poquito más.

-¿Todos llevan hoy nectarina? -Sí.

Todos menos el abuelo, que se lo hacemos triturado.

Ah, se lo hacemos triturado. Vale.

Pues entonces...

Loreto, tú eres otra de las que está en este negocio.

Formas parte de la Federación de Asociaciones de Mujeres Rurales.

Lo que se conoce como FADEMUR. Exacto.

Es una labor social la que se está haciendo aquí,

llevando la comida a domicilio.

No sé si estará valorado o no.

Pero para mí es muy importante

y yo creo que algún día nos lo agradecerán

el servicio que hacemos. Que si no hay mucha gente...

Todos los días comerían lo mismo, prácticamente.

No, están comiendo todos los días casi lo mismo.

Gente que te hacen la comida. Al final, llega a ser tan rutinario.

Pues me hago hoy una perola de puré y como hoy, mañana y ceno. Aquí no.

¿Cómo se financia todo esto? La ayuda de agrupación local.

Son fondos europeos. Aquí no ha habido más ayuda.

Empezamos a servir.

Oye, qué pintaza tiene esto.

Un pisto excelente.

Para mí es muy gratificante.

Yo siempre que veo tantas bandejas, es muy gratificantes.

Es un esfuerzo.

Aquí en esto, el salario tampoco es nada grande.

¿No se llega a los 1000 euros? No, no.

¿Estos son platos especiales? Son de fibra de vidrio.

Ah, vale. Y se pueden meter en el microondas.

¿Quiénes son? ¿Las que faltaban? Sí.

Vosotras llegáis a última hora a repartir, ¿no?

-Sí. -Vamos a ir metiéndola.

Aquí el tiempo es importante.

¿Cuántos pueblos visitas tú?

Yo ahora mismo tengo que visitar diez pueblos.

Me suele llevar unas dos horas y media.

¿Cuántos kilómetros son eso? Pues alguno más de 100.

¡Uf! Sí.

¿Eso casi cada día? No, eso lo suelo hacer alternando.

Un día sí, un día no. Eso es.

De tal forma que llevo una bandeja en caliente para el día

y la otra va en frío

para que ellos, al día siguiente, lo puedan calentar.

¿Lo repartís en estas furgonetas? Sí.

Están preparadas, no hay ningún problema.

Además, como estas bandejas son como piezas que encajan,

una vez que las ubicas bien no hay ningún problema

en que se muevan.

¿Es complicado encontrar trabajo las mujeres aquí en la zona rural?

Aquí en la zona rural es complicado porque hay lo que hay.

Las posibilidades son poquitas,

y yo creo que ahora mismo se requieren ideas.

Yo creo que es el momento de emprender.

En tu caso, ¿cuántos pueblos llevas?

Pues me parece que son 14.

Venga, pues te vamos a acompañar.

¿Tú siempre haces la misma ruta? Siempre hago la misma.

¿Aquí cuántos clientes tienes? Aquí, ahora mismo, hay siete.

-Buenos días, Julia. ¡Jesús! -Buenos días.

¿Desde cuándo ustedes usan este servicio de catering?

Para octubre, dos años. ¿Y por qué?

Pues mire, porque nos trajeron a esta niña con tres meses y medio.

Es hija de un sobrino mío.

Yo andaba estresadísima.

Porque nosotros, encima, no hemos tenido hijos.

Te quiero decir, que yo estaba acostumbrada

a tener todas las cosas hechas. Claro.

A su hora y todo esto.

Y el día que no me faltaba una cosa, me faltaban tres.

Con la niña, se le revolvió todo. Sí.

Entonces, le pregunté a la vecina de al lado,

que le trae también, y lo pedimos y estoy encantada.

Por lo menos tienes la comida hecha.

Y puede dedicarse a otras cosas. Pues sí.

Eso a ella.

Solo. (RÍE)

¿Ustedes saben el menú que les toca cada día o no?

¿O es sorpresa? -No, es sorpresa.

-Mira, esto es un servicio increíble. -Te lo traen a casa... Mira, pisto.

¿Gloria es como una más de la familia?

Sí, por supuesto.

(RÍEN)

Lo estoy viendo.

Bueno, pues hasta mañana. Hasta luego, buen provecho.

-Adiós, gracias.

-Buenas. Mamá, te traigo a la televisión.

Muy buenas. Gírate.

Hola, buenas.

Aquí la hija que le trae la comida a casa.

A casa me la trae. Más comodidad imposible.

Ya no se puede tener más, hijo. (RÍE)

Tiene unas hijas muy echadas para adelante.

Han salido finas.

(RÍEN)

También yo trabajé mucho,

y los cascos dicen que salen a la botija.

(RÍE)

Ahora en confianza, entre usted y yo.

¿Está buena la comida o no?

¿Cómo no va a estarlo? (RÍE)

Si no, no les encargaba.

(RÍE)

¿Cuando no le gusta algo lo dice? -Lo dice, sí.

Hoy sí que le ha gustado. ¿Sí?

-El pisto le gusta mucho. -¡Ah, sí!

(RÍEN) Se le ha iluminado la cara.

¿Y usted es el marido?

¿Qué te parece este negocio que han montado?

Bueno, pues una salida al mundo rural buena.

Los hombres lo tenemos mal, las mujeres algo peor.

Y con esta, es una salida.

Me voy.

-Venga, hasta luego. -Hasta luego.

(Música)

Hasta ahora, llevar el táper al trabajo

era la manera más casera que teníamos de comer.

Pero están cambiando nuestros hábitos de consumo.

Y crece el número de empresas que se disputan

que comamos de restaurante sin salir de la oficina.

Buenos días, os voy a hacer la presentación.

Somos una empresa que nos dedicamos a traer la comida a empresas.

Comida preparada que viene ya elaborada

para calentar en el microondas y que comáis.

Hemos traído estas pequeñas muestras para que probéis y catéis la comida.

Adelante, podéis empezar a hacerlo.

Mientras os explico en qué consiste el servicio.

Tú vendes tu empresa de esta manera.

Vienes por las oficinas haciendo cata

y explicando en qué consisten.

¿Normalmente quién te llama?

¿Te llaman los empleados a nivel particular?

¿Te llama la empresa?

En este caso, nos ha llamado el área de recursos humanos,

interesados en buscar un proveedor de alimentación saludable

para sus trabajadores. Vale.

¿Vosotros, hasta ahora, dónde comíais? ¿O dónde coméis?

Aquí, en el "office".

Comida de táper, de casa. Sí, nos la traemos.

¿Tú qué estás probando ahora? A ver, cuéntanos.

Bueno, esto es un marmitako. ¿Sí?

Con atún y patatas.

¿Tu rodaja de merluza podemos verla? -Sí.

Vale, ¿qué tal está? Ah, pues no queda mucho.

No, no queda nada. (RÍEN)

¿Por qué llamar a una empresa que os traiga comida?

-Por ahorrar tiempo, sobre todo.

Y luego, si vas a un supermercado,

normalmente encuentras precocinados, y hay que cuidarse un poco.

Esto, de alguna manera, Ibón, es precocinado.

Dices que viene del País Vasco, sois una empresa vasca.

¿Esto cuánto tiempo lleva cocinado?

Bueno, nosotros cocinamos en el País Vasco

y lo envasamos con una técnica, que es atmósfera protectora.

Lo que hacemos es extraer el oxígeno y meter una mezcla de gas inocuo,

de forma que ralentizamos el deterioro del producto.

Aguanta hasta 15 o 18 días.

¿Hasta 15 o 18 días? Correcto.

Porque a vosotros se os puede pedir esa misma mañana "online" en la web.

Eso es, tenemos la página web.

Vemos la variedad de platos que tenéis

y cada uno elige el que le parezca, el que le guste.

Exactamente. También tenemos una app para el móvil

desde donde también se pueden realizar los pedidos.

En el País Vasco damos servicio a más de 150 empresas.

También estamos en Zaragoza, y ahora estamos en Madrid.

¿En Madrid cuánto tiempo lleváis? Unos meses.

¿Hay un número mínimo de empleados que tengan que pedirlo

para que vengáis?

Sí, tenemos un pedido mínimo que es muy asequible.

Realmente, con la gente que estáis hoy aquí

vais a superar ampliamente el número mínimo.

-Que aproveche. -Gracias.

He visto que el menú que hacéis, el precio que tenéis es muy ajustado

y yo no sé luego con qué margen trabajáis vosotros.

Estamos hablando de un precio de 6,48, IVA incluido.

Bueno, al final, es volumen lo que buscamos.

Cada vez más unidades, y eso nos da ese beneficio industrial.

¿Y ahora dónde vamos?

Ahora os voy a enseñar, en Colmenar Viejo,

la cocina donde hacemos toda la comida diariamente.

Venga.

(Música)

Hola. Hola.

Carlos, estás preparando ensaladas que hoy mismo se van a comer.

Hoy se reparten, efectivamente. Recién hechas.

¿Cuántas empresas? Pues repartimos hoy a seis empresas.

¿Lo que repartís a empresas qué es?

Parte hecho al día por vosotros, y parte os viene del País Vasco.

Exactamente.

Esta ensalada tiene un valor calórico de 155 calorías por 100 gramos.

155, que esto no es nada. Nada.

¿Esta fruta para dónde va?

Es un pedido que nos hace una empresa para un desayuno de los viernes.

El dueño de la empresa quiere agradecer a sus trabajadores.

Entonces, todos los viernes nos manda una nota, un pedido.

¿Qué parte es la que os viene del País Vasco

y que hoy van a comer las empresas?

Pues el resto de primeros sin segundo en la oferta gastronómica.

Claro, porque no todos los empleados piden ensalada de primero.

Claro, tenemos mucha variedad.

Por ejemplo, hay empleados que os han pedido ensaladilla rusa

con salsa de mostaza. Eso es.

Eso es un menú saludable, un menú ligero.

Alubias blancas con verdura.

Así tomas legumbres pero no consumen grasa.

Exactamente.

Pescados... Aquí tenemos filete de merluza

que también es menú ligero

para empleados que no quieran comer grasa.

Tenemos un menú normal.

Lomo adobado, Cordon Bleu, salsa de tomate, pimientos rojos...

Puedes ver que no son platos que haces en casa

para comer al día siguiente. Es una cosa más elaborada.

Es como tener un restaurante, pero en el trabajo.

(Música)

Jaime, ¿cuánto tiempo llevas en esta empresa,

repartiendo comida para empresas? Pues ahora en junio haré un año.

Ahora mismo, ¿cuántas empresas tienes en Madrid?

Entre unos días y otros. No todos los días piden todos.

Ahora mismo tenemos unas 30.

Hola, buenos días.

Aquí tenéis la comida.

¿De qué es esta empresa?

Trabajamos en "software".

¿Cuánto tiempo lleváis solicitando los servicios de esta empresa?

Tres semanas o un mes.

¿Semanas? ¿Un mes? Muy poquito. Sí, cuando lo descubrimos.

¿Y hasta entonces cómo comíais? ¿Qué hacíais?

-Pues táper o por la zona. -Táper.

¿Cuánto os costaba?

¿Cuánto se gastaba uno de media antes de esto?

Depende, había días de 15 y había días de 10.

Pero una media de 10, 11, 12.

A la hora de buscar una empresa que os sirva menú para comer,

¿qué criterio habéis seguido? ¿Qué necesitáis?

¿Qué busca un empleado para que le traigan la comida?

Más que nada, la variedad también, que tenga comida sana...

-Cuando vives solo, si te compras una lechuga,

o comes lechuga toda la semana o se te pone mala.

Aquí hoy tengo ensalada y mañana lentejas.

Yo siempre lo veo a él mirando las calorías.

"Hoy quiere este, que tiene menos calorías".

Y yo: "Va, come lo que te gusta".

A ver si me pongo un poco en forma. (RÍEN)

Estás en operación bikini, ¿no? Siempre.

(RÍEN)

A la hora de pagar este dinero, siete euros,

o pagar 10 o 15 en la calle, entiendo que esto supone un ahorro.

Pero traerse táper, más comida casera que eso, no hay.

Cuando llegas ahora a casa, ponerte a cocinar...

Vale. No apetece.

¿Cómo se aprovecha ese tiempo que se gana?

Ocio.

Ocio. Más cervezas. (RÍEN)

-Gimnasio, limpieza... -Bueno, es verdad.

(RÍEN)

(Música)

  • A mesa puesta

Comando Actualidad - A mesa puesta

27 jun 2017

Casi la mitad de los españoles pide comida a domicilio una vez a la semana. Impulsado por la falta de tiempo, los nuevos hábitos y las pocas de ganas de entrar en la cocina, el negocio de la demanda de platos preparados y de entrega inmediata se ha disparado en nuestro país.

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