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No recomendado para menores de 7 años Comando Actualidad - Mala vida - Ver ahora
Transcripción completa

Una de tus obsesiones es la limpieza.

Yo tengo un trastorno obsesivo compulsivo,

nunca te sientes las manos limpias.

¿Te sientes diferente al resto? Un Asperger siempre es un actor.

Tu mal es agorafobia.

Lo que piensas es me voy a morir, me voy a morir ya.

Tienen fobias, manías, obsesiones.

Su vida es una carrera de obstáculos.

Foto sensibilidad, sensibilidad química múltiple.

Muchísimas gracias por abrirnos su casa y lo que eso conlleva.

¿Es como si un destello del metal le quemara?

Sí.

¿Cómo fue el enteraros de que tenía narcolepsia?

Se nos quedaba dormido en cualquier momento.

Es incontrolable el sueño que tienes.

No soportan los olores, la luz, la electricidad,

caen dormidos en cualquier lugar. ¿Cómo se puede vivir así?

No tengo mano izquierda, es verdad, con el señor he metido la pata,

le he dicho que tiene un traje feísimo,

es que lo tiene, es feísimo.

-Coges los cuernos.

Hay un 15% de la población que tiene miedo a volar.

-El terapeuta lo que hace es aumentar la cantidad de animales

y así vencer la fobia.

Mala vida, hoy en "Comando Actualidad".

¿Cuánto tiempo ha llegado a estar encerrada tu mujer en casa?

Meses.

(VIDEO) ¿Cuál es tu trastorno del sueño, Pablo?

-Mi trastorno es narcolepsia pataplejía.

Buenas tardes, Pablo. Buenas tardes.

Te conocimos hace unos meses en el hospital universitario de Álava,

cuando te hacían una prueba para ver tu sueño.

Sí.

Porque tú tienes narcolepsia y cataplejía.

Sí, las dos cosas. Cuéntanos, ¿cómo estás?

Buenos, vamos tirando, seguimos igual.

La enfermedad no tiene cura.

Ahora voy a coger la medicación para tomármela con café.

¿Qué tienes que tomar? Por la mañana tomo una de anafranil.

¿Eso para qué es?

Para el tono muscular, para la cataplejía.

Esto es para cuando te da una emoción, risa, llanto,

tu tono muscular cae.

Y estas son para el sueño. Para que no te duermas.

Si, al menos durante las tres o cuatro horas que dura.

¿Qué presupuesto tienes para medicina al mes?

Aquí está la jefa económica, ella lleva la economía de la casa.

Tu madre.

Al mes, de dos a tres cajas, cada caja vale unos 35 euros.

-Este es el que tomo por la noche que también es para las cataplejías.

Esta medicina entra dentro de la seguridad social

y no tienes que pagar más porque asistes a un ensayo clínico.

Sí, sino no las podríamos pagar, porque vale 12.000 euros al año.

¿Cómo fue el enteraros de que tenía narcolepsia?

Era porque se quedaba dormido en cualquier momento, comiendo,

de cualquier manera, igual estábamos hablando con él y se caía.

Antes de que le diagnosticaran, ¿sabíais lo que era la narcolepsia?

Qué va, no teníamos ni idea.

Aquí está tu padre. Ni por asomo.

No sabían ustedes lo que era la narcolepsia.

Ni lo sabía él y ni lo sabíamos nosotros.

Obligatoriamente tienes que vivir con sus padres,

no puedes estar solo. No, a autonomía propia no tiene.

-A durar otro ratito más.

En España hay unas 20.000 personas

que como tú, tiene narcolepsia y cataplejía,

pero solo un 10% es genético, hereditario.

¿En tu caso qué pasó?

En mi caso fue un accidente de coche,

rompí el coche contra la tapia de un bungaló,

me abrí la cabeza y desde ese día,

todos los días 40 minutos inconsciente

y sueño a todas horas.

-Tienes que convivir diariamente vas viendo los problemas,

las renuncias que tiene que hacer en la vida.

Tiene que desistir de muchas cosas que cualquiera puede tenerlas.

-Yo para ellos soy una carga, es como lo siento y como lo veo,

pero es que tampoco puedo hacer otra cosa.

Y gracias a Dios que están ellos.

Me empiezo a agobiar, pero todavía tengo que hacer cosas.

¿Estás agobiado, Pablo?

Sí, tengo que hacer cosas y cuando tengo sueño y tengo que hacer cosas,

me agobio. ¿Por qué?

Porque no sé si me va a dar tiempo de hacerlas,

y hacer las cosas con sueño, las haces desganado.

Empiezo a tener calor.

A descansar, es bueno tener la planta de los pies fría

para aguantar un poco más.

¿Por qué usas como recurso tener fríos los pies?

Por qué la mayoría de la sensibilidad del cuerpo

está en la planta del pie, y enfriando la planta del pie

mantienes más despierto el cerebro.

Se me cae hasta la aspiradora, a veces digo, que tío más torpe,

pero es que ya estoy cansado.

¿Te puedes quedar dormido de pie, Pablo?

Sí, ya me ha pasado, pero ya no porque llevo un control

para evitar que me pasen todas esas cosas.

Quedarte dormido de pie sabes que lo siguiente

es darte un piñazo en el suelo.

Noto que te ha cambiado el humor, estás como de mal humor.

Sí, eso nos pasa a todos los narcolepticos.

En cuanto empiezas a notar que tienes sueño

y no te paras a dormir, te sale la mala leche.

Se me pasa la ansiedad de que tengo que hacer cosas

y todavía no las he hecho, y ahora ya te relajas.

¿Y esta siesta te sirve para poder seguir después?

(SOMNOLIENTO) Para seguir un rato.

Así sí que ya no tengo ninguna disculpa.

¿Qué hacías antes de tu enfermedad?

Era transportista y repartidor, ahora ya no puedo.

Encontrar un trabajo de tres horas, que son las que estoy activo y bien,

es complicado.

Estuve recogiendo uvas, me quedé dormido y...

¿Te quedaste sin trabajo por eso? Claro.

Buenos días. Venimos a comprar el pan.

A nivel de relaciones sociales, ¿cómo te influye la enfermedad?

Salvo cuando hago los recados, mal,

porque aparte de que económicamente si no tienes dinero

ni ingresos de ningún tipo, no se puede ir a ningún lado,

ni se puede salir.

Este es el bote de salvamento. Es una petaca que se estanca,

porque si se cae al agua no le entra nada,

y aquí siempre llevo la medicación por si acaso.

Siempre, la de la cataplejía y la del sueño.

Las pastillas del sueño son como pilas,

me duran más o menos 4 horas, y eso, a medida que va pasando el tiempo,

se te va gastando, y cada vez tienes menos fuerza.

Estos son los documentos de tus análisis médicos.

Juicio y diagnóstico, narcolepsia cataplejía muy relevante.

Tienes un número de despertares menores de un minuto, es decir,

tienes dificultad de mantener un sueño reparador,

que te haga descansar. Claro.

Y así ya está preparado, y esto todos los días.

Es incontrolable el sueño que tienes.

(SOMNOLIENTO) Ya no tengo conversación.

¿No puedes hablar? Me cuesta.

-Tómate lo que te tengas que tomar y marcha a la cama, corre.

Chico, que vamos a tener que llevarte a cuestas a la cama.

Venga. ¿Te ayudamos, Pablo?

Tiene la casa cerrada a cal y canto, las ventanas apuntaladas,

no soporta la electricidad ni puede exponerse a la luz del sol.

El caso de Paquita es extremo, para ella y para su familia.

El timbre de esta casa no funciona.

Buenas, ¿Qué hay? Raúl. Baltasar, el marido de Francisca.

La luz apagada porque aquí la electricidad nada.

Bueno, solo la del frigorífico, está en toda la casa,

pero está desconectada. Pase.

Nos hemos lavado con bicarbonato,

no nos hemos echado ni detergente ni colonia.

Esta falta de luz está más que justificada,

nos lo explicaba tu padre.

Foto sensibilidad, sensibilidad química múltiple

y también a las radiaciones.

Voy a cerrar la puerta.

Este traje es para mí y este para Jaime mi compañero cámara.

Yo lo lavo todo, igual lo de mi mujer que lo de la cama,

con bicarbonato y vinagre.

En todas las puertas tenéis puesta una sábana quirúrgica, de hospital.

Baltasar, la enfermedad la padece tu mujer pero tú la sufres igual.

Yo la sufro bastante,

porque no puedo hacer nada más que dedicado a ella todo el día.

-A nivel familiar igual todos, porque mi hermano igual,

mis padres no puede disfrutar de sus nietos,

hacer una vida normal.

No se puede disfrutar ni un solo día de decir, voy a comer en familia,

ni casi pueden venir aquí. Al final sufren todos.

Apagamos ya mismo el teléfono.

Venimos en AVE desde Madrid

y por mucho que hayamos lavado la ropa con bicarbonato,

siempre se nos habrá impregnado cualquier tipo de...

¿Qué significa para ti la fecha 24 de septiembre de este año?

Un paso más.

Se ha reconocido que lo que tiene tu madre es una enfermedad.

Correcto.

Ahora, España es uno de los países

que acepta la SQM como una enfermedad,

y hasta ese día simplemente trataban a los enfermos como locos.

¿Ponemos el gorro? Sí.

Así es como lo tenemos que tener.

¿El baño lo tenéis también? Sí.

No hay nada que veamos en un lavabo de un cuarto de baño habitual.

Ni una colonia, ni un perfume.

Nada, solo los cepillos de dientes, la cuchilla de afeitar,

el jabón y el agua.

¿Por qué está tapado el grifo? Porque le hace mal.

¿Este brillo? Sí, le hace mal.

El espejo este lo tiene tapado

porque el acero inoxidable le brilla.

¿Es como si un destello del metal le quemara?

Exacto.

Ella hace la cama así, a oscuras. Es increíble.

Lo que es increíble también es tu fortaleza.

No, no es fortaleza, ¿no lo haría ella conmigo?

Creo que lo haría exactamente igual.

Nena, van a pasar estos señores.

Dice Paquita que si quieres ella puede salir ahí,

allí es donde se pone el oxígeno.

¿Puede salir usted, Paquita? Sí.

¿No la molestamos? No.

No sé si puedo darle la mano. No, porque si viene de la calle...

Entonces dese por saludada.

Somos de "Comando Actualidad", de TVE.

Antes de nada, muchísimas gracias por abrirnos su casa,

con lo que eso conlleva.

¿Cuánto tiempo padeciendo esto?

Esto empezó hace seis años, el día 22 octubre.

Y en la oscuridad llevo tres años y medio.

-Siempre le diagnosticaban colon irritable.

Posteriormente se ha visto que eso no era solo un colon irritable,

sino que ese colon venía por todo el tema de los químicos,

la exposición, la electro sensibilidad y todo eso.

-Y ahora, día a día, cada vez es peor.

Creo, Baltasar, que tenías ponerle una vacuna.

No sé si es el momento. Sí, me la debe poner.

¿Voy contigo? Venga.

Me da miedo... mi impulso es ayudarla, pero me da miedo tocarla.

Vamos a ir a por la vacuna. Gracias.

El frigorífico sin luz, pero funciona.

¿Esa vacuna cuántas veces se la tienes que poner?

Según, a veces tres, otras cuatro.

¿Al día? Si, al día.

¿Esta vacuna quién te la proporciona?

Me la proporciona la fundación Alborada,

nos la piden a Inglaterra y nos cuesta 300 euros.

En un mes se gasta, porque no puede respirar

y cuando se le pone, respira un poco mejor.

¿Y esto la seguridad social? Nada.

El hecho de que desde el 24 septiembre de este año 2014

se haya reconocido, ¿le da a ustedes una cierta esperanza?

No sé si a nosotros nos va a llegar,

y lo digo porque eso ha salido ahora, pero, ¿cómo van a poner eso?

¿Qué médicos hay preparados para esta enfermedad?

Voy a ponerle esto.

Si en algún momento estorbamos, dímelo, Baltasar.

No, estaría bueno.

¿Qué come Paquita?

Mira, eso es mío, esto no es ecológico,

porque yo tengo que tomar también otras cosas.

Pero ella, mira, la fruta toda ecológica.

Leche de avena, de soja.

¿Aquí que tenéis, Rocío?

Todas las facturas y análisis que le han ido haciendo

desde que empezó todo el proceso.

Si hablamos de facturas, ¿esto qué puede significar?

Muchísimo dinero, una ruina.

Lo de ruina creo que lo decís en sentido literal.

Totalmente.

Es desde cuando fuisteis a Inglaterra, 12.040 libras.

15.936 libras y suma y sigue.

¿Qué economía puede soportar esto?

Eso es todo lo que teníamos, y todo ha salido.

Nos habíamos buscado un porvenir y una vejez fabulosa

para que no le faltara nada a mis hijos y a mis nietos,

y se lo están llevando.

Aquí es donde pasas el día entero.

Esto es que si yo tuviera una cámara oculta,

lo he dicho muchas veces, la gente se echaría las manos a la cabeza.

¿Me la dejas? Sí, claro.

Una luz de leds enfocada hacia abajo.

¿Es aquí donde pasas las 24 horas del día?

Sí, claro.

El crucifijo lo tienes tapado, cabecero de la cama también,

los pomos del armario los tienes tapados.

Sí, porque me da brillo y el brillo de achicharra.

Lo tienes tapado, pero no te vale con una cortina,

¿por qué lo tienes que tapar con este tipo de papel?

Porque no huele. Aquí no entra nada.

Leer, ver la tele. Nada.

Ni mi marido, aquí no se puede ver tele.

Descanse, Paquita. (SOLLOZANDO) Gracias.

No la molestamos más.

Parece una casa deshabitada,

de esas que se dejan durante una larga temporada.

No la hemos visto, la hemos visto con una máscara y unas gafas.

¿Esta es tu mujer?

Sí, estamos en la boda de los hijos de unos amigos.

¿Cuánto hace de esta foto? Siete años.

Ya tenía la cara... ya no estaba bien.

-Buenas. -Buenas tardes.

-¿Qué tal? ¿Cómo estamos?

Soy José Miguel, de la fundación para la salud geoambiental.

Raúl, de "Comando Actualidad".

Te estamos esperando porque eres el que va a medir

todos esos elementos patógenos que hay en esta casa.

Eso es, vamos a hacer un estudio de salud ambiental.

Primero, tendría que conocer la casa,

lo que sí tendremos es que darle a alguna luz,

porque algunas de las cosas

las tengo que medir en la propia instalación.

José Miguel, ¿estáis notando que es un tipo de enfermedad

que va en aumento? Yo diría que sí.

Estamos rodeados de química, de ondas electromagnéticas,

rodeados de todo.

Y luego, el problema fundamental es el problema social, es decir,

es una cosa que estigmatiza.

Y en este caso, puedes ver que hay una familia que le está apoyando,

pero hay mucha gente

a la que han dejado sola su propia familia.

Enséñame un poco. -La cocina.

¿Cuál puede haber sido el detonante en el caso de Paquita?

¿Por qué de pronto es sensible a todo esto?

En todos los casos siempre hay un momento gatillo, es decir,

algo ocurre en tu vida que genera eso.

Por ejemplo, una exposición porque haces una obra en casa,

yo he visto un caso de esos.

Después de una obra en casa, como había mucho polvo,

esa persona empieza a enfermar y llega al extremo de Paquita.

Hablamos de enfermedades físicas, no psíquicas.

No, hablamos de una reacción biológica, física,

que el cuerpo considera una agresión.

Ahora estamos midiendo las comunicaciones inalámbricas.

Es decir, WiFi, teléfonos móviles, teléfonos inalámbricos.

Pero si aquí no tienen. No, aquí no hay nada.

¿Esto es de los vecinos? Todo lo que entra es de los vecinos.

Oiremos un claqueteo.

(CLAQUETEO)

Ese claqueteo es un router WiFi, y seguramente no hay nadie en casa,

pero está en marcha.

(PITIDO FUERTE)

Esto es tecnología CSM. ¿Qué es eso?

Telefonía móvil con una potencia de 12 micro vatios,

no es una gran potencia, si fuera una persona normal sería nivel bajo,

pero para una persona con este problema,

esto es un nivel altísimo.

Esto mide campo eléctrico y campo magnético en baja frecuencia,

baja frecuencia es la frecuencia

que tiene la corriente eléctrica de casa.

Por ejemplo, esta lámpara tiene un valor más alto que la otra.

30.

30 V por metro, y está justo en la pared.

Está en la pared donde duerme Paquita.

Yo propondría anularla, quitarla.

Desde la fundación para la salud geoambiental,

que es el organismo para el que tú trabajas,

me imagino que daréis muchas pautas en ese sentido.

Pintura apantallante, cables,...

¿Qué inversión crees que tendría que hacer ahora Baltasar

en su casa para mejorar todavía más el bienestar de Paquita?

A lo mejor el tema de las instalaciones,

que habría que tocar todas, hablamos de 3000 euros más.

Vamos a exponernos a ir a la playa

que es lo único que puede hacer Paquita.

Sí, una hora y media al día. Y algún día, no siempre, ¿no?

El coche está con todos cristales tintados, y aparte,

hemos puesto la cartulina negra para que a ella

no le entre nada de sol por ninguna parte.

Y luego, se pone esas dos sábanas

para que el sol no le llegue a dar en la cara.

¿Y si yo quisiera ir en este coche? Imposible, aquí no se monta nadie.

Solo ella y yo.

¿Cuánto tiempo ha llegado a estar encerrada tu mujer en casa?

Meses y meses.

El rato que ella está aquí es una gloria para ella,

pero está pensando que dentro de media hora

tenemos que coger el coche y tenemos que irnos.

Y eso es lo que a ella le viene mal.

Ponte ahí, que si no el olor no te llega.

Este olor a mar a ti te da vida, ¿no?

Y no es lo que olemos nosotros, sino lo que tú hueles ahí.

Para nosotros es imperceptible, pero tú hueles química.

Paquita, yo solo puedo desearte la mayor mejoría posible.

Gracias, Raúl. Y que disfrutes de tu momento.

El síndrome de Asperger es una variedad de autismo

que afectan 3% de los españoles, sobre todo niños.

Dificultad para relacionarse, para mostrar sentimientos

e incluso para entender cualquier broma.

Pero, ¿qué pasa cuando te diagnostican Asperger

con casi 50 años?

Aquí tengo el aspecto del cielo,

que se vería ahora si fuese de noche,

las estrellas, las galaxias, los objetos que yo quiera,

y todos estos puntitos amarillos son asteroides.

Francisco, dicen que los que tienen síndrome de Asperger,

cuando se interesan por algo, casi se llegan a obsesionar con eso.

¿Es lo que te ocurre a ti con la astronomía?

Lo que pasa es que la palabra obsesión es un poco fea.

Suelo trabajar de 12 a 15 horas diarias, porque además,

me gusta el tema. ¿De 12 a 15 horas diarias?

Sí, delante del ordenador, analizando estas mediciones,

cuando acabo con esto, a lo mejor, escribo un artículo.

Cuando acabo, para no aburrirme, me dedico a la literatura,

cuando acabo, me pongo a componer música.

Todo el día activo.

Generalmente sigo estos asteroides, hago astrometría,

mido las posiciones exactas y las coordenadas exactas,

y se las remito al Planet Center que está en Harvard, en EE.UU.

¿Desde cuándo sabes que tiene síndrome de Asperger?

Me diagnosticaron en Galicia en el año 2009.

Yo sabía que era un poco distinto.

La gente me decía que tenía excentricidades.

Bueno, como todo el mundo.

Pero nada que fuese ir por la calle en pijama o dando brincos o voces.

¿Qué tal es tu día a día con el síndrome?

Me han enseñado a vivir de otra manera,

o sea, a mí me gustan los horarios.

Desde que me levanto hasta que me acuesto

sé qué voy a hacer en cada momento, y si es posible lo cumplo.

Me han enseñado tener plasticidad en cuanto a mis horarios,

mi manera de vivir, y sobre todo,

que el caos existe y es imprevisible. Y el caos existe.

Aquí tengo mi portátil,

en el cual es mucho más cómodo para mí trabajar y componer música,

hacer literatura.

¿Por qué pasas tanto tiempo en casa?

Porque en casa se está muy bien, en casa hay orden,

no hay perturbaciones externas.

Ahora lo que estoy haciendo es maquetar tres novelas.

¿Estás escribiendo tres libros a la vez?

Escribí uno junio, otro en agosto y otro en septiembre.

Este de un chico escocés con síndrome de Asperger

de un orfanato que va a Cambridge a estudiar.

¿Tiene algo de autobiográfico esta novela?

Totalmente.

Él es pelirrojo, y en Cambridge son todos rubios, ingleses.

Entonces, él destaca como una espiga en un campo dorado.

¿Te sientes diferente al resto?

Es que soy diferente, no es que lo sienta es que lo soy.

Lo que pasa es que si hace falta, puedo integrarme con los demás.

Un Asperger siempre es un actor, disimula.

Libros que se pueden comprar a través de Internet tengo tres.

¿En total cuántos has escrito?

He escrito, tanto como 20 no, pero por lo menos 15 sí.

No paras.

Es que trabajo, como he dicho antes, entre 12 y 15 horas diarias.

¿Qué haces en casa todo el día? ¿Lees? Aquí hay para leer.

Pero todos los días, ocho horas leyendo...

¿Qué más haces? ¿Te vas al parque? ¿A qué?

Algo tienes que hacer, algo útil.

¿Has estado casado? 19 años.

¿Ya no? Estoy divorciado.

¿Ha influido el síndrome de Asperger?

Por supuesto, en cuanto me diagnosticaron, casualmente,

a los pocos días empezó a moverse el tema, en secreto, yo no lo sabía,

y a los cuatro meses,

después de 19 años de un aparente y feliz matrimonio,

me encontré divorciado.

Vamos a hacer la compra.

Francisco, una de las pocas cosas por las que sales de casa, ¿no?

Hoy es día de compra, así que vamos al mercado.

Veo que a las gafas les has puesto un protector de sol.

Sí.

¿Te molesta la luz? Claro.

Yo, como a casi todo los Asperger, las luces intensas me molestan.

El día de hoy es de luz intensa.

Los ruidos intensos me molestan,

el camión, desde lejos ya me está molestando.

No me tapo los oídos porque van a decir vaya tío raro.

Te encuentras imprevistos, perros que ladran y lo hacen muy alto,

los ruidos, caos.

Lo de conducir, ¿qué tal lo llevas? Si tengo que ir a La Coruña, voy.

Como las autovías tienen mapa, no hay problema.

En las ciudades ya cuesta más trabajo,

si hay que entrar se entra, pero es un estrés,

y si no tengo la ruta prevista me entran sudores y calores.

Tengo que estar pensando dónde, cómo, hay coches detrás, delante,

te pitan, un guardia...

¿Aquí sigues siempre la misma ruta a la hora de comprar?

Sí, un cierto orden.

¿Te cuesta socializar? Sí y no.

Si hace falta hacerse el simpático, puedo hacérmelo,

pero prefiero marcar las distancias.

Pero te lo haces, no es que te salga.

Mi hermano me dice que tengo dos manos derechas,

no tengo mano izquierda.

Es verdad, por ejemplo, con el señor de antes he metido la pata.

Le he dicho que tiene un traje feísmo,

y es que lo tiene, es un traje feísmo.

Se lo he dicho, tendría que haberme callado,

pero bueno, se lo toma con humor. No va con malicia.

¿Esto te ha acarreado algún problema?

El no saber o no poder mentir.

Sí, más de una vez, pero como te digo,

la gente es muy buena en general.

Más de una vez me ha pasado que he ido a alguna ventanilla

de algún sitio público a hacer una documentación,

y empezar a preguntar y decirme el de la ventanilla,

Oiga, ¿usted es gilipollas o se lo hace?

No, es que yo soy así y así. Ah, vale, perdona.

Amigos con los que quedes a tomar un café a diario

o con los que te veas en Cáceres. No, no tengo.

Tengo amigos astrónomos con los que, de vez en cuando,

a lo mejor una o dos veces al año hacemos una quedada.

Pero salir habitualmente con amigos no, y tengo.

Te cuesta hacer la compra en sitios más pequeños

donde se establece una relación más familiar con el comerciante

que en un supermercado grande donde casi no tienes que hablar.

Exactamente, en un sitio pequeño te pregunta la dependienta

por tu mujer o tu familia, igual que el peluquero,

empieza a darme cháchara. No me conoces de nada.

En estos sitios más grandes yo mismo me sirvo los productos que quiero,

no hay tanto cotilleo.

¿Y te cuesta interesarte por lo que le pasa a los demás?

Totalmente, no sabría por dónde empezar.

De hecho, algunas veces hablo con mi hijo pequeño, David,

y un minuto hablando. ¿Es que no sé qué preguntarle?

¿Y el colegio? Bien. ¿Y la novia? Bien.

¿Y los estudios? Bien.

Ya se ha acabado la conversación, ¿qué más te pregunto?

Hola, cobra solo el pan, lo demás lo traía de casa.

-Sí, verdad, el resto venía puesto.

Gracias, hasta luego.

Esta tarde tienes que trabajar, ¿no?

Claro, esta tarde tengo la visita de un instituto.

Ahí tienes que hablar con gente.

Sí, pero tengo que hablar de lo que yo controlo y domino,

que es la astronomía.

Yo soy el que controla la situación, soy el que da a ellos,

y ellos están calladitos, reciben.

Yo, en todo momento controlo la situación.

En Trujillo no solo hay un gran casco histórico,

además, está el planetario en el que tú trabajas.

Exactamente.

¿Es aquí? Sí.

Francisco, ¿cuánto tiempo llevas trabajando aquí?

Dos años y medio.

¿Cómo encontraste este trabajo?

A través de la orientadora laboral del INEM.

Me dijo, no hay trabajo para nadie, y más con casi 50 años,

te va a costar trabajo, tienes que reorientarte.

¿Cuál es su especialidad de trabajo?

Mira la ficha y ve astrónomo astrofísico,

pues aquí en Trujillo necesitan un técnico.

¿Cómo es en este caso la situación?

Tú informas de que tienes síndrome de Asperger

o es algo que no hay que decir.

A mí me preguntaron, se te ve raro, hablas muy alto, no miras a la cara.

¿Qué te pasa? Tengo esto. ¿Es contagioso? No.

¿Es peligroso? No. ¿Te comes a los niños vivos? No.

Pues sin problema.

Buenas tardes soy Francisco,

el astrónomo astrofísico del planetario.

Dos proyecciones distintas de astronomía,

la primera es de iniciación a la astronomía,

que nos va a enseñar cómo es el cielo extremeño

y el español en general.

(VOZ PROYECCIÓN) En cada atardecer de mercurio vemos la corona solar,

algo que en la tierra solo puede verse

durante los eclipses totales de sol.

Hola, Carmen, buenas tardes.

¿Cómo estás? Bien.

Eres física en este hospital. Sí.

¿Qué hace una física en un hospital?

Pues los físicos hacemos muchas cosas.

Un tratamiento de radioterapia tiene que tener

la planificación de un físico, por ejemplo.

Tienes el síndrome de déficit de atención e hiperactividad.

El trastorno de déficit de atención e hiperactividad

tiene muchas manifestaciones.

El típico niño que está siempre en la luna, no se entera de nada,

y son los más difíciles de diagnosticar,

porque no dan problemas, pero no rinden.

Luego están los típicamente hiperactivos,

que tienen una atención normal pero son muy impulsivos,

niños que no pueden parar, o adultos, porque el problema

es que el trastorno sigue cuando es adulto.

¿Y a ti, cómo te afecta?

Mi atención es muy corta, muy reducida,

yo no me puedo concentrar mucho tiempo seguido.

¿Cuánto tiempo te puedes concentrar?

Yo estimo que cuatro minutos, y al cabo de cuatro minutos,

y además no cuando quiera, sino cuando me viene,

te quedas con una sensación de tener las cosas con pinzas,

y tienes que volver otra vez, y otra vez y otra sobre el mismo tema

para ir reuniendo el puzzle.

Tuviste que hacer un gran esfuerzo, por ejemplo,

para sacarte la carrera de física,

¿más que una persona que no tiene este trastorno?

Mucho más.

Y te lo han diagnosticado hace nada. Hace como año y medio.

¿Y cuántos años tienes si no es indiscreción?

48.

O sea, que durante 46 años y medio

has estado intentando saber qué te pasaba.

No, porque yo no tenía conciencia de que me pasara nada.

¿Descansas?

Yo, sí, mucho, porque te das cuenta

de que todo eso de lo que te has estado culpando,

esa sensación en cierto modo de inadaptación tiene una explicación,

y luego además cuando consigues un buen tratamiento

es de la noche al día.

Por ejemplo para conducir a mí me resulta muy difícil

prestar atención a todos los detalles de la carretera

o de la conducción que no son relevantes.

Por ejemplo ves una señal de radar y tengo que poner especial atención

en que aquí tengo que ir despacio porque hay un radar,

porque cuando para llegas al radar se te ha olvidado.

Pero eso puede llegar a ser peligroso para ti

a la hora de conducir.

Podría ser peligroso hasta cierto punto,

porque ya te digo que las cosas que son importantes sí,

porque te saltan.

Carmen, en tu día a día, ¿qué cosas tienes que tener en cuenta

para llevar mejor el trastorno?

Una cosa que para mí es muy importante es el orden.

Si aquí por ejemplo me empiezan a poner cosas

ya no veo mis llaves porque me resulta difícil elegir el estímulo,

me cuesta mucho esfuerzo.

La medicación, Carmen, ¿qué medicinas tomas?

Metilcinidato. Esto es un derivado de la anfetamina de hecho.

Es curioso, que un síndrome de hiperactividad,

que se supone que es tener mucha energía, se combata con más energía.

Lo que pasa es que esto en nuestro caso no nos pone nerviosos,

no nos excita, al contrario, nos relaja.

Para mí, que mi problema era la ansiedad,

fue empezar a tomar la medicación y sentirme de repente...

Es un alivio impresionante.

¿Carmen, y cómo te ha condicionado la vida este trastorno?

Da mucha inseguridad.

Cuando están diciendo algo estás pensando en cuatro cosas más allá,

cuatro pasos más allá de lo que se está comentando.

Se te ocurren bromas al respecto de lo que están diciendo

pero no las dices porque casi nadie las vas a entender.

Te puedes sentir rarito.

Y hay que aprender a llevarlo también.

Bueno, yo me siento un poco

como si hubiéramos sido corredores de maratón

y hubiéramos llevado una mochila de 30 kilos en la espalda

y no lo hubiéramos sabido ni nosotros ni los demás.

El azúcar... ¿Dónde está el azúcar? Debería estar en el mismo sitio.

¡Me la han cambiado!

Me la han cambiado de sitio y la puedo tener delante, que no la veo.

Y ya la has encontrado.

(SUENA TIMBRE)

-¿Qué tal, cómo estás? -Muy bien.

-Nos sentamos, ¿verdad?

Ángel, tu eres psicólogo especialista en este trastorno,

el déficit de atención e hiperactividad.

Se estima que un 5% de la población adulta tiene este tipo de trastorno.

¿En qué consiste?

Se caracteriza por la presencia de tres síntomas,

inantención, hiperactividad e impulsividad.

Nosotros nos encontramos en el día a día frases como qué me pasa a mí,

por qué soy distinto del resto,

por qué no me puedo enterar cuando mi compañero sí se entera,

y además los niños lo achacan sobre todo a la inteligencia.

No, yo es que no soy inteligente, y desde luego este trastorno

no tiene nada que ver con la inteligencia.

¿Tu hijo qué edad tiene? Ahora tiene 15 años.

¿Y hace cuánto que está diagnosticado?

Desde un mes después que yo,

porque empezamos a sospechar lo que le pasaba

cuando me diagnosticaron a mí,

empezamos a sospechar lo que le pasaba a él.

¿Esto es muy común, que cuando se diagnostica a un adulto

se den cuenta de que a su hijo le pasa lo mismo, o al revés?

Generalmente siempre empieza cuando diagnostican al niño.

Qué le pasa a mi hijo, yo no conozco nada de esto del TDH.

De repente me dicen que mi hijo tiene TDH

y resulta que yo también lo tenía,

y a partir de ese momento es cuando las familias empiezan a explicarse

el por qué de muchas circunstancias de su vida.

También hay ahora mismo una corriente y una opinión,

que se dice que se está sobrediagnosticando, es decir,

que lo que le pasa a mi hijo es TDH, TDH...

Realmente hay una corriente, y además potente,

que dice que eso no existe, que es una invención,

que son las farmacéuticas que nos quieren engañar

o malos padres que no sabe meter a sus hijos en vereda,

eso lo podéis ver por cualquier foro.

-Este trastorno es un trastorno real

y es un trastorno que incluso se puede comprobar

midiendo determinados niveles de sustancias en el cerebro.

El cerebro de una persona con TDH no tiene esos niveles bien regulados,

e incluso la medicación se centra en regular estos niveles.

-Es importantísimo tanto el entorno familiar como el social,

porque puede que tus síntomas se atenúen o que se disparen.

-Hasta la próxima. -Hasta la semana que viene.

¿Le daría miedo esto, salir a la calle,

traspasar la puerta de su casa, coger un avión?

Es lo que se conoce como agorafobia.

Quienes la padecen pueden tirarse años sin salir de su casa.

¿Hola, Serena?

Este entorno que estamos viendo ya es hostil para Serena.

Imagínense un ascensor de estas dimensiones, 1 m².

Hola, qué tal, soy Raúl, de "Comando actualidad". ¿Pasamos?

Sí.

Pasamos a la fortaleza de Serena, gracias.

Tu mal es agorafobia. Sí.

Yo puedo estar en un sitio con gente,

pero siempre y cuando esté cerca de mi casa

o de un sitio donde yo sienta que esté protegida.

Es decir, si ahora coges un AVE.

Lo primero, ¿podría cogerlo? No.

Vale, te plantas en Madrid, estás a 500 km de tu casa,

¿te sentirías insegura? Sí.

¿Físicamente te sentirías mal? Sí, sí.

Me coge como una gripe intestinal y necesito ir todo el rato al baño.

No quiero ni comer ni nada. Ya solo de pensarlo, tiemblo.

¿Qué es lo más grave que has pensado?

Me voy a tener que quedar recluida en mi casa,

no voy a poder salir nunca,

¿qué es lo que pasa por la cabeza de alguien que padece agorafobia?

Piensas que vas a seguir así toda la vida,

que te tienes que aceptar con lo que eres, con tus límites,

y ya piensas, nada, no encontraré novio,

porque quién me va a aguantar así. Me refugio en mis animales...

A Serena esta enfermedad la limita. Totalmente.

Le condiciona la vida. Totalmente. Coger un tren...

Ella tenía un amigo, un novio, que se quedaba como paralizada

en la estación porque no podía subir.

Empezaba a sudar, no puedo, no puedo, y si subía,

una estación o dos después tenía que pararse y bajarse al andén

porque ya no podía.

-Cuando voy a sitios siempre quiero saber dónde está el lavabo, todo.

¿Al cine vas? Sí, pero no podía al principio.

Es decir, te estás curando. Sí.

Estás en un estadio de la enfermedad...

Voy mejorando.

Tienes una terraza estupenda, ¿salimos?

El sitio donde estamos ahora es tu fortaleza,

el sitio donde te encuentras segura.

Lo que vamos a hacer ahora es salir a la calle, intentar coger el metro,

a lo mejor subir en un coche, visitar a tu terapeuta.

Todo eso para ti es una odisea. Sí.

Si ella tiene su propio su propio vehículo entonces se siente salvada.

Ella tiene que ir con su moto.

No puede subirse en un coche que no sea el de ella como por ejemplo.

Es decir, no te puedes venir con nosotros,

tienes que ir en tu moto por tu cuenta.

¿Y te pasa en todos los coches? Sí.

-Bueno, hasta luego. Hasta luego, Cuca, encantado.

Que vaya bien.

-Un día se me estropeó la moto y me dijeron que ya no servía de nada,

y yo dije, pues sin la moto no voy a poder ir a trabajar ni hacer nada,

y mi mejor amiga me compró una moto de segunda mano el mismo día.

¿Y mantienes muchos amigos o este hecho de tener la enfermedad?

No, contados.

Estamos en una rotonda gigante, con un parque al lado.

¿Cómo estás ahora? Bien, sí, porque es mi zona.

Si fuera otro sitio, no lo sé.

¿Dónde es la consulta, aquí?

¿Está abierto?

-Buenos días. -Buenos días.

-Adelante, hola, Serena, ¿qué tal, cómo estás?

-Muy bien. -Siéntate, por favor.

Doctor., Raúl, de "Comando actualidad".

Debemos decir que no es muy ortodoxo

que un psiquiatra y una paciente permitan ver cómo es una terapia.

Ustedes han dado su consentimiento. Exactamente.

Perfecto. Nos sentamos entonces. Sí, por favor.

Vamos a ver, Serena,

¿cómo ha ido tu exposición al metro estos últimos días?

-Bueno, el metro, he tenido tres avances,

pero lo del metro todavía no.

-¿Y has ido a aquel barrio que dijimos,

para tomar posiciones entre las callejuelas?

-Sí. He ido al Borne y al Hotel Vela.

-Muy bien. ¿Fuiste sola con la moto?

-Fui con la moto, sí, y con mi mejor amiga.

-Para ellos fundamental tener solución para tres ideas básicas.

Una, si me ocurre algo, ¿cómo me escapo?

La solución sería la moto.

Si me ocurre algo, ¿quién me ayuda? Su mejor amiga.

Y si me ocurre algo, cuidado con no hacer un numerito.

¿Es muy común la enfermedad que tiene Serena?

¿La parece mucha gente?

Los estudios epidemiológicos dan cifras en el mundo occidental

de alrededor de 5% o 6%, depende de los estudios.

Hay muchos casos leves que se escapan, y gente que disimula.

Yo lo cifraría alrededor del 10% de la población mundial.

Pensamos, agorafobia, miedo al espacio abierto.

Esa es la definición de diccionario.

Es el miedo a que se vuelva a repetir una experiencia

casi traumática como es la crisis de pánico.

Sería la misma reacción que tú tendrías

si ahora aquí entrase un leopardo.

¿En serio? La misma.

Serena nos decía, he estado un año sin salir de casa,

no podía buscar trabajo,

no he podido mantener relaciones sentimentales.

¿Hasta qué punto es incapacitante esta enfermedad?

Depende del nivel de gravedad, como siempre, pero es mucho, mucho.

Nota físicamente taquicardia, sudoración, temblor, malestar y,

lo más importante, en algunos casos sensación de muerte inminente,

es decir, de aquí yo no salgo si no es con los pies por delante,

o la sensación de me voy a volver loco.

Tengo medio pactado, no sé si lo vamos a llevar a cabo,

hacer ciertas pautas que usted también le indica.

Por ejemplo entrar al metro.

¿Eso lo podemos hacer o está contraindicado?

Lo podemos hacer porque ella ya sabe hasta dónde puede llegar.

Doctor, muchas gracias.

Nos vamos a dar un paseo pero la voy a dejar sola.

Bueno, lo que ella diga. Ella ya sabe lo que tiene que hacer.

-Adiós.

Llega el momento de la verdad. ¿Te ves capaz de bajar al metro?

De bajar, sí, pero ya el olor que transmite ahí abajo,

que cambia, ya me descoloca.

Estamos a tiempo, tú verás.

Bajaremos, pero hace como siete años que no bajo.

(CANTAN)

A ver, bajamos y miro a ver qué pasa.

Estamos ya en el andén, mira qué fácil.

Sí, sí. El problema no es este.

El problema es cuando llega el metro

y entonces me meto dentro y se cierran las puertas.

Afortunadamente no hay mucha gente, no es hora punta.

¿Entramos? ¿No? En el próximo.

Esto era una de las tareas o de los deberes entre comillas

que te encargó el doctor. No llegaste a hacerlo, no pudiste.

No.

¿Por qué cuentas esto en televisión?

Porque cuando lo explico, lo intento explicar a gente que conozco

de muchos años, a mis amigos y todo, y no me toman en serio.

Se piensan que es una tontería en la cabeza o que son caprichos.

No se lo toman como una enfermedad, que es lo que es.

No me veo capaz. ¿No?

Veo que sudas.

Es que ya el hecho de pensar que entro,

yo me lo imagino en mi cabeza, que entro, se cerró las puertas,

y entonces ya el corazón se me acelera y digo, quiero salir.

A Serena todavía le queda un largo camino para superar su miedo,

su fobia, pero aquí vamos a conocer a un grupo de personas

que ya ha superado la agorafobia y se puede decir

que han empezado a vivir de nuevo.

¿Se puede? Rubén, estamos con tres pacientes

que evidentemente han dado su consentimiento.

Ex pacientes.

¿Porque han superado ya este trauma? Sí.

Por lo menos su vida es bastante diferente

a como lo plantearon en un principio.

Adela, tú tenías agorafobia.

¿Digo bien tenías? Sí, sí.

¿Hasta qué punto te incapacitaba? Pues no podía salir de casa.

De pequeña no iba a las excursiones del colegio.

-Tus días exigen un esfuerzo brutal, o sea, el salir de casa,

que cuando estás a 200 m, te parezca que estás lejos,

es un esfuerzo brutal. Viajar es un esfuerzo brutal.

Tú eres psicólogo. Hemos hablado de este tema con un psiquiatra.

¿Son formas distintas de tratar la enfermedad?

No tiene por qué ser.

De hecho muchas veces tienen que ser complementarias.

Inma lo que tenía era fobia social.

Para ti enfrentarte a una cámara de televisión

tiene que ser un reto...

Sí, pero es que enfrentarme a la cámara de televisión

es otro de los retos que he tenido que superar,

porque para mí una cosa cotidiana era un reto.

Salir a la calle, ir al colegio, mi primer trabajo...

Lo mío era el miedo a lo que pensaran de mí,

a qué me estuvieran juzgando, pero todo negativamente.

-Yo podía salir de casa acompañado,

pero eso no evitaba que me dieran ataques de pánico.

Entonces mis días eran de cinco, 10, 15 ataques de pánico.

Empiezas a sudar a lo bestia, la respiración se desata,

el corazón se va a mil, y lo que sientes y lo que piensas

es que te vas a morir ya.

¿Cómo fue ese cambio? Imagino que paulatino,

pero de pronto ya empiezas a hacer cosas que no podías hacer antes.

Me imagino que es la vida.

Disfrutas de la vida como no lo hace la gente normal.

¿Ahora disfrutas como no lo hace la gente normal?

Disfrutas de todo, hasta de salir a dar un paseo

o ir en el autobús, lleno de gente, y tú vas como, qué bien,

voy en el autobús lleno, me están espachurrando

y no pasa nada, qué bien.

-Lo que más me ha hecho sufir es que no podía hacer cosas

que me gustaban.

Entonces yo me he sentido como si fuera una persona inválida.

¿Qué te has perdido? Muchas cosas.

Me he perdido eso, el ir a la universidad,

porque había mucha gente. Me he perdido tantas cosas...

Yo siempre pienso que he sobrevivido, no he vivido.

Hay miedos que nos condicionan la vida, miedo a conducir,

a hablar en público, a las arañas.

Una de cada cuatro personas que coge un avión tiene miedo a volar.

Para algunos terapeutas la mejor forma de superar estos miedos

es enfrentarse a ellos.

Buenas, ¿qué tal?

Te presento al doctor Baeza. Juan Carlos.

Encantado.

¿Hay mucha gente que tiene miedos hoy en día?

Bueno, se calcula que alrededor de un 20% de las personas

han sufrido o sufrirán a lo largo de su vida

algún problema, algún trastorno de ansiedad

con importancia suficiente como para tener que consultar.

Mirad, os voy enseñar en primer lugar lo que está por venir.

-En la realidad que está viendo el paciente

se mezcla un elemento virtual que son las arañas.

El terapeuta lo que puede hacer es aumentar el tamaño

o cantidad de animales para que interactúe con esto,

y así vencer la fobia.

De momento estamos tratando con arañas y cucarachas,

pero se puede utilizar con cualquier otro animal.

¿En qué medida ayuda a una persona que tiene fobia

a las arañas tenerlas encima?

Aumenta el realismo

y las posibilidades de experimentación e interacción.

Tienes hasta la sensación de cosquilleo.

Aquí tenemos los diferentes programas que podremos elegir.

Miedo a conducir, a las agujas, agorafobia, a hablar en público...

-¿Hola, qué tal, cómo estás? -Muy bien.

-Bueno, me alegro de verte.

¿Eres paciente del doctor? Sí, yo estuve haciendo una terapia.

Hacía más de 20 años que yo no volaba

porque tuve un episodio muy grave de claustrofobia.

-Siéntate aquí, por favor. Te vas a colocar las gafas.

Se puede elegir entre entrar al aeropuerto, facturar la maleta,

pasar por el detector de metales, dirigirse a la puerta de embarque,

embarcar y despegar. ¿Esto es lo que está viendo ahora María?

Eso es. Ella estaría caminando hacia la mesa de embarque

y ahora ya entraría en el finger para evitar el vuelo.

Entiendo que esto para la gente que tiene miedo a volar

debe ser complicado.

Sí, es uno de los momentos más difíciles o más críticos,

porque ya es inminente lo del vuelo.

-Este es el peor. ¿Sí, entrar en el avión?

Tres de cada cuatro personas que tienen miedo a volar

el miedo que tienen es a que se caiga el avión,

y una de cada cuatro personas, como es su caso,

su miedo es verse en un sitio, sufrir una crisis de pánico

y que pase algo grave para su salud física.

El miedo de María es estar en un sitio cerrado.

Exacto, encerrada en un espacio donde yo no controlo

y no puedo levantarme y salir de ahí, de ese espacio.

Esa era mi angustia y la que estoy sintiendo ahora.

-Te puedes quitar un poco las gafas.

¿Qué tal? Muy bien.

-Pues vamos al simulador. -Perfecto.

Pasad, por favor.

Aquí Jordi Ventura, que es el piloto que nos va a acompañar.

-Esta es mi oficina.

Parece un avión real.

Sí, y se comporta como un avión real.

Este es el paso previo de la gente que tiene miedo a volar

antes de subirse a un avión real.

Exactamente, para que entiendan y oigan cosas.

¿Cómo te llega la gente aquí?

Gente que está oyendo un sonido ya empiezan a sudar,

se ponen nerviosos solo con el sonido del motor.

Vas de copiloto y me vas a ayudar en el vuelo.

Jordi, esto que vemos de frente es Asturias.

Es Asturias. Está lloviendo.

Sí, el frente que está entrando ahora por el Atlántico,

la meteorología es la real, la que hay en este momento.

Está conectado a Internet y cada seis minutos actualiza.

O sea, que si ahora realmente está lloviendo en Asturias...

Está lloviendo en Asturias.

Un amortiguador, bombas de combustible.

Vas a cerrar la guarda, vas a poner cinturones y no fumar. ¿Te suena?

Sí.

Ventanas, vas a calefactar las cuatro ventanas, hacia abajo.

¿Viene bien saber tanta información para tranquilizar a la gente?

Sí, porque ahora va a ver cómo se programa el plan de vuelo

de una manera muy simple.

Ella misma va a conectarlo y ella misma va a volar el avión.

-Toda esta parte normalmente nosotros no lo vemos.

Entonces que yo pueda saber muchas cosas que está haciendo el piloto

me serán más familiares luego a la hora de sentarme en un asiento

y saber lo que está haciendo el piloto. Me ayuda.

¿Eso tranquiliza? A mí, sí.

Vamos a poner la luz de taxi, el resto está bien.

¿Nerviosa? -Un poco, impresiona.

-Coge los cuernos. 80 nudos.

Tira hacia atrás, sin miedo, ve tirando, ve tirando.

Ya va subiendo el avión, muy bien.

¿Te viene gente que necesita volar por su trabajo

y no puede por el miedo?

Sí, sí, hay mucha gente, por vacaciones,

tiene que ir de vacaciones

y quien sufre es la persona que no puede volar

y la familia que va con él,

o puedes llegar a un nivel más alto en tu trabajo

pero por no viajar no te aumentan de categoría, y es importante.

¿Cuánta gente tiene miedo a volar?

Hay un 15% de la población que tiene miedo a volar,

pero que es un miedo inasumible o que vuelan en muy malas condiciones,

es alrededor de un 6%.

¿Y es muy caro un tratamiento para superar ese miedo a volar?

El programa que nosotros hacemos se desarrolla en seis sesiones

y cuesta en torno a unos 450 o 500 euros.

-La baliza media, correcto.

Perfecto.

Mirad, todos los árboles que veis son chopos.

Por ahí transcurre el río Valderaduey...

Buenas tardes, Antonio y compañía.

Está enseñando tu pueblo a Antonio, a Eduardo, a Marina y a Encarni,

que habéis venido hasta aquí, ¿desde dónde?

Desde Barcelona.

Sois cuatro personas que tenéis diagnosticada una enfermedad mental.

¿Salir de vuestro domicilio es fácil, es difícil?

Para unos más fácil y para otros es más difícil.

Por ejemplo para Encarni esta excursión ha sido un reto.

Antonio decía que para ti esto es un reto, Encarni, ¿por qué?

Porque desde hace muchos años nunca había ido tan lejos.

¿Cuál es la enfermedad que te han diagnosticado?

Yo tengo un trastorno obsesivo compulsivo que ha sido muy grave.

Que ha sido muy grave, eso quiere decir que lo estás manejando.

Sí.

-Ahora vamos a entrar a la iglesia.

¿Qué es el trastorno obsesivo compulsivo?

Son obsesiones, sobre todo de miedos,

en mi caso por ejemplo miedo a que ocurran cosas catastróficas.

Ahora por ejemplo cuando me habéis puesto el cable...

El del micrófono.

Yo por ejemplo con los cables me da un poco de miedo

porque el mejor pienso que puede haber un cortocircuito o algo,

y que se puede producir un incendio, es una cosa irracional.

Te aseguro que no te va a pasar nada.

Claro, pero esto me lo aseguras tú y mucha gente,

pero en mi fuero interno hay algo que dice, cuidado, que a lo mejor...

Es como una duda.

-Bienvenidos a la iglesia de San Gervasio y San Protasio.

El Cristo es el siglo XII. Tiene la llaga, ha sufrido...

-Del siglo XII...

Marina, contigo no hemos hablado todavía. ¿Cuál es tu dolencia?

Yo tengo un trastorno límite de personalidad.

Es tener altibajos emocionales muy bruscos.

Hay una fuerte sensación de abandono.

Entonces te aferras emocionalmente a cualquier persona.

O sea, necesitas tener a alguien al lado emocionalmente.

Sí, buscar desesperadamente pareja o afecto.

¿Y eso qué ha implicado?

Que tengas malas relaciones, por ejemplo,

o que te aferras a cosas como el alcohol sexo.

¿Estás bien? Estoy un poco asustada.

¿Por qué?

Porque lo que más me cuestan son las relaciones sociales.

-De recuerdo, para que os acordéis de San Gervasio. Toma, Antonio.

-Gracias.

Una de tus obsesiones es la limpieza.

Sí. Me gustaría que todas las personas supieran

que uno de los primeros síntomas claros del TOC

es el lavado compulsivo de manos.

Nunca te sientes con las manos limpias.

Ostras, he tocado el grifo y está sucio, me tengo que volver a lavar.

Cada día igual.

En mi caso en el miedo no es hacia mí, es hacia cualquier otra persona.

Yo por ejemplo me lavo las manos,

no tengo la sensación de tenerlas limpias,

y si por ejemplo te toco mi miedo es que te puedas morir.

¿Que me pueda morir, no que me pueda ensuciar?

No, que te puedas morir.

Me gustaría decir que yo, a ver cómo le explico,

que tengo que agradecer mucho a mi familia,

y sin ellos además estaría muerta,

porque la primera depresión que tuve, sin saber nada, me cuidaron,

a mí me daban hasta de comer.

-Mira qué buenas, Carmen. -No, no puedo.

¿No puedes comer lentejas? No.

Bueno, a ver, lentejas, sí, porque estas llevan hueso de jamón.

Tomo una medicación...

Es una medicación que hace que no puedes comer...

Son antidepresivos de primera generación,

porque a mí realmente las medicaciones no me funcionan.

Estoy intervenida y hay muchas cosas que no puedo comer.

Aquí llevo, creo que son dos y dos electrodos,

y llevo un cable subcutáneo y aquí llevo una batería.

La cicatriz. ¿Esos electrodos qué hacen?

Cambian las descargas eléctricas que tenemos en el cerebro.

Dicen que las personas operadas ahora ya solo por la intervención

mejoran en la enfermedad entre un 40% y un 50%.

-¿Dónde vamos ahora, Antonio? -Ahora vamos a Villacreces.

Esto es como el mar de Castilla que llaman.

Tú has sido un poco el impulsor de traer al grupo hasta aquí, ¿por qué?

Yo tengo la ilusión, un proyecto que tengo

con algunas personas más de la asociación nuestra,

de hacer en este pueblo como una especie de símbolo

de la rehabilitación de un pueblo,

que podría ser el símil de la realización de una persona.

¿Este es el pueblo? Sí, señora.

Bueno, nos ponemos la gorra, aunque no haga mucho sol.

La idea es hacer aquí una ecoaldea donde pudieran venir personas

que tienen problemas de ansiedad, de depresión,

y pudieran pasar aquí temporadas, todo enfocado a las terapias,

a que las personas mejoren.

Aquí nada más que ves cielo y tierra, y eso es muy relajante.

-Todo el día sin parar.

-Pues ala, voy a ver un poco el ordenador.

Esta es la página web de la asociación que habéis creado

para ayudar a otras personas

que como vosotros tienen algún tipo de enfermedad mental.

Efectivamente, intentar mostrar un poco de esperanza a las personas

que tienen esta problemática, decir que hay alivio,

no sé si curación, pero al menos hay alivio.

A mí me ha condicionado mucho.

Aparte del sufrimiento que supone

me ha condicionado a nivel profesional.

Yo estudié una carrera que no he podido ejercer.

Luego me he jubilado antes de tiempo por este tema.

Lo positivo es que ayudar a otras personas

es de las mejores maneras de ayudarse uno mismo.

-Sacando una medicación, tengo todo esto.

Es medicación antidepresiva, ansiolítica....

Hay otro que no recuerdo muy bien para qué es,

otro es protector de estómago,

porque obviamente tomando todo este tipo de medicación

necesito protegerme el estómago.

¿Cómo ha afectado o afecta tu enfermedad en tu vida?

A ver, ¿cómo ha afectado?

Perder tres hijos de mi lado.

-Bueno, ahora me voy a duchar, y es algo de lo que más me cuesta.

La psicóloga dice que lo hago muy bien pero debo ser muy exigente.

Yo me cronometro todavía la ducha.

Lo lógico son 10 minutos y yo tardo entre 15 y 20, y no...

Porque necesitas sentirte limpia. Sí.

Me he traído el bikini, y si lo quieres ver...

Bueno, voy a decir imagino, pero diría que sé que hay muchas personas

que tienen esta misma problemática y que a lo mejor no saben

que puede ser el principio de un TOC,

y sobre todo no sentirte como yo llegué a sentirme, que estaba loca,

porque yo pensaba que lo que me pasaba a mí

no le pasaba a nadie más en el mundo.

La verdad es que poner esto encima de un baño no es fácil.

Necesitas sentir que tienes limpio el cabello.

Sí, porque si el pelo está sucio y me lo toca alguien, no sé,

pensaba que se podía llegar a morir.

En mi caso era extremo, sobre todo mis sobrinas, críos.

Tocabas cosas, te lo pueden tocar manos sucias, etcétera.

Si no me doy cuenta, bueno, pongo más del que hay que poner.

Lo primero que hago es así, pongo un poco por aquí,

y ahora empezamos el ritual.

Siempre empiezo por este brazo, y tiene que estar bien limpio.

Luego hay una cosa que me pasa, es que no me acuerdo

si me he lavado por ejemplo esta axila, y en otro momento diría,

pero la psicóloga me ha enseñado que si no me la he lavado no pasa nada.

Ahora no me acuerdo si me he dado en la barriga, que imagino que sí.

Sí.

Porque te puedes quedar enganchado, ¿sabes?

Uy, que no lo he hecho bien. Insistir, lavarte como...

Odiando lo que te pasa...

  • Mala vida

Comando Actualidad - Mala vida

22 oct 2014

Sus dolencias son invisibles o difíciles de diagnosticar, pero les hacen la vida casi imposible. Tienen fobias, miedo a salir de casa, obsesión por la limpieza o la seguridad. En otros casos el problema es puramente físico: no toleran el polvo, los olores, la electricidad, las ondas de telefonía, o sencillamente se quedan dormidos en cualquier momento y lugar. El día a día se les hace cuesta arriba, llevan una "mala vida"

 

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