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No recomendado para menores de 7 años Comando actualidad - Lo que importa - ver ahora
Transcripción completa

Adelante. Bienvenidos a mi casa.

"¡Me ha tocado una casa!". "¿Qué me estás contando?".

Las llaves del paraíso. Sí.

Ah, el baño. Hermoso.

Cristales de climalit, ¿eh?

Una casa. Un riñón.

Correr. La familia.

Un futuro.

Vamos a hacer un trasplante de riñón.

Lo necesita él y se lo voy a dar yo.

Le vas a regalar vida a tu pareja.

Felicidades por la buena obra.

Vamos a recoger a papá. -¡Bien!

Ese es el avión que llega de Yibuti.

Le ves la cara y es ponerle rostro a algo

que llevas esperando, en nuestro caso, años.

A veces olvidamos las cosas que merecen la pena.

¿Es un buen riñón?

Es un magnífico riñón.

¿Ya sabemos si funciona? Este riñón está funcionando.

Imaginaos cuando despiertas en la cama de un hospital

y ves que la manta acaba en la rodillas y no hay nada.

Lo bueno es que no te huelen los pies.

¡Corre, que viene papá! (GRITAN)

Tenías ganas de verme ya, ¿no? Sí, ¿no?

¡Qué barriguita!

Cuatro meses sin esta gente se te hace un mundo.

Ya la tenéis en casa a Yang. Ya está.

Mañana a empezar de cero.

"Lo que importa", hoy en "Comando Actualidad".

¿Qué es lo que importa en la vida, Natividad?

Los hijos y los nietos.

Hola.

(Música)

Ayúdame un poco.

¿La bata la quieres? -Sí.

Por si hace fresco en los pasillos. -No cabe nada más.

Congenialidad. Lleváis 23 años juntos

y hoy es uno de los días más importante de vuestra vida.

¿Por qué? Pues sí.

Vamos a hacer un trasplante de riñón.

Él lo necesita y se lo voy a dar yo.

Le vas a regalar vida a tu pareja. (ASIENTE)

¿Y eso cómo se decide, cómo se toma esa decisión?

En la consulta del médico. -Allí mismo.

Básicamente. El médico te comunica

que necesitas un trasplante. Sí.

Si teníamos un donante y ella mismo dijo: "Voy a ser yo".

Ni te lo pensaste. No. ¿Para qué?

¿Para qué tomas medicación? Tensión, inmunosupresores.

¿A qué porcentaje te funciona ahora el riñón?

Al 15. Un 15% solo.

De 90 a 95% que tiene que estar una persona normal,

ahora estoy en 15%.

¿Físicamente cómo notas esos problemas renales?

Agotado, agotado.

Subir escaleras, hacer deporte.

Andar, que vas lento, lento.

Dices: "No puedo más". El corazón, muchas pulsaciones.

¿Esto os ha unido más, Eugenia? Claro.

Funcionábamos bien, ¿eh? Muy bien. ¡Se nota!

Si estuvierais a punto de divorciaros,

¿se lo hubieras regalado? Va a ser que no.

Te lo guardarías para los hijos. Seguramente.

¿Tú te replanteaste el hecho de que ella te donara...?

Me hubiera gustado más dárselo yo. Tú a ella.

Sí. Pero no ha podido ser.

Recibir es que cuesta más. Dices: "Hostia.

¿Dónde la he llevado? ¿Dónde la he puesto?".

Tú eres la hermana de Elías. La hermana de Elías.

Y has venido para ayudarles. Sí.

Para estar con ellos en el hospital. Sí.

Además, como tienen que ingresar los dos,

vas a hacer de cuidadora. Un poco, sí.

¿Cómo ha vivido la familia este momento?

Muy bonito porque ella le da el riñón a él.

Es un detalle que no sabemos cómo agradecerlo,

aunque sea mi cuñada.

¿La quieres más ahora? No, igual.

Siempre nos hemos llevado muy bien. -No, no la quiero más.

¿Te esperabas este acto de generosidad por su parte?

Sí. Sí.

Otras cosas las haces tan...

Simples. -Sí.

Mientras... -Lo importante es lo que es.

La de la mujer siempre va más cargada que la del hombre.

(RÍEN)

Te he oído suspirar, Elías. ¡Oh!

¿De cansancio? No, no, de emoción.

Bah...

Esa es la niña.

¡Hola!

Dile hola a Beatriz. -Hola.

¿Cuántos años tenéis?

Yo tengo 11. -Yo 14.

¿Echáis de menos ya a papá y a mamá?

Sí. -Sí.

Ahí está la abuela, ¿no? ¡Hola! Sí.

¿Estáis nerviosos?

Sí. ¿Sí?

Tu madre se emociona.

Está emocionada.

No pasa nada, todo va a ir perfecto.

Ya os llamamos desde el hospital después.

¡Adiós! -¡Adiós!

¿Qué tal? ¿Bien? -Bien.

Es vecina y amiga de ellos. Sí, y amiga.

¿Y estás esperando para verles antes de que ingresen?

Sí, he venido aquí por un congreso de trabajo

y aprovecho que estoy aquí para saludarles.

En el pueblo, que es un pueblo pequeño

donde viven Eugenia y Elías, ¿sois muchos los vecinos

que estáis ahí animándoles en momentos difíciles de su vida?

Por supuesto, pensamos en ellos. Aunque estamos lejos, estamos ahí.

Y cuando ella dijo que le donaba su riñón,

¿tú habrías hecho lo mismo por tu pareja?

¡Si la tuviera! ¡Ah!

¡Me lo plantearía!

¿Por quién donaría una persona un riñón?

Por un hijo. Por un hijo.

Eso indiscutiblemente. ¿Tienes hijos?

Sí, un hijo.

Y por un hijo donarías un riñón. Sí, y los dos.

Hola. -Hola. ¿Qué tal?

¿Cómo están? -Hola. Muy bien.

¿Qué? ¿Nervioso? -No, no.

El doctor Berman. Otro de los doctores, claro.

Hola, ¿qué tal? -¿Qué tal?

Encantado. -Bien.

¿Hay muchos casos en este hospital

de parejas que se donan vida de una a otra?

De hecho, es lo más frecuente,

el donante más frecuente es la pareja.

Es verdad que las mujeres son más solidarias.

Y en estas cosas también siempre dan más la cara.

Bueno, pues nos vemos luego.

Vale. -Hablamos luego.

Hasta luego. -Nos vemos.

Las donaciones en España son de 47 habitantes por cada millón.

¿De dónde viene esa solidaridad? ¿Es porque nos hemos dado cuenta

de que estas acciones son lo que de verdad importan?

La ONT ha hecho una labor excepcional.

La Organización Nacional de Trasplantes.

Y sobre todo los coordinadores, gente que está haciendo su trabajo

e intentando que cualquier persona que fallezca,

que son momentos tristes, que fallezcan dando vida.

Ella se va a someter a una operación también.

¿Entraña el mismo riesgo que la de Elías o son diferentes?

Es un concepto diferente

porque su esposo necesita esa operación,

mientras ella no la necesita; quiere decir que los riesgos

se minimizan al máximo con los donantes.

Si es un riesgo que no está minimizado,

no se hace el trasplante. No se hace.

Más del 70% de la gente que ya ha donado no donan más.

¿Ella va a poder hacer vida exactamente igual que hasta ahora?

Si no, no donaría.

Cuanto más joven sea el donante, más restricciones ponemos.

Una persona mayor lo que pueda hacer está ya más limitado;

pero cuando es una persona joven que tiene toda la vida por delante,

tiene que ser todo muy perfecto para que al final done.

Hola.

Buenas. -¿Qué?

¿Qué tal? -Cuñado.

¿Cómo va? ¿Estás bien, mamá? -Bueno.

¿Tú bien? -Bueno...

¿Os viene a ver más familia?

Mi madre. Su madre.

¿Cómo está? Bien.

Si Dios quiere. Tengo una cosita...

Porque tengo miedo que le suceda algo.

Tiene miedo.

Por los dos.

¿Qué le pareció cuando Eugenia dijo que le donaba uno de sus riñones?

Oh, qué contenta. Es como si fuera mi hija.

¿Quién dijo que todo está perdido?

Yo vengo a ofrecer mi corazón.

Tanta sangre que se llevó el río...

Que vaya bien. -Gracias.

Felicidades por la buena obra. -Muchas gracias.

No será tan fácil, ya sé que pasa.

No será tan simple como pensaba...

Elías, ya vas a entrar en el quirófano.

¿En qué piensas ahora?

Estaba pensando en mi mujer, en Eugenia.

En Eugenia. A ver cómo está y tal.

Ella ha bajado antes al quirófano. Sí, sí.

Y me imagino que bien, está en buenas manos.

Que vaya muy bien. Gracias.

Hala.

Adiós, guapo.

Yo vengo a ofrecer mi corazón.

Como un documento inalterable,

yo vengo a ofrecer mi corazón.

Y uniré las puntas

de un mismo lazo...

Doctor Alcalá, le van a extraer el riñón a Eugenia

y lo van a hacer vía intravaginal. Por la vagina, exactamente.

Lo vamos a sacar por el canal del parto.

El Clínic es uno de los hospitales de referencia

a nivel europeo en este tipo de intervenciones.

Sí, de hecho fuimos los primeros en el mundo en sacar un riñón

por la vagina para trasplantarlo luego.

La idea es que la paciente salga prácticamente sin ninguna cicatriz.

Hay un riesgo mínimo de muerte

que se estima en uno de cada 3000 donantes,

que se explica por supuesto.

Nosotros damos incluso la libertad de escape

a los donantes. No tienen ni por qué saber

que han sido ellos los que han desistido a la idea.

Nosotros podemos aducir cualquier tipo de razón,

de manera que el paciente siempre tenga la libertad

de poder decir no sin que sufra las miradas reprobadoras de alguien.

Me traen el riñón.

¿Es un buen riñón? Es un magnífico riñón.

Un perfecto regalo.

Es el trocito de vida que Eugenia le va a donar a su marido.

Sí. No hay regalo más democrático.

En el sentido de que tanto pobres como ricos, blancos como negros

tienen el mismo valor para todos nosotros.

Mejor regalo no se me ocurre.

Vamos a empezar la cirugía.

Con este robot se va a hacer, ¿no? Exacto.

Que es menos invasiva,

no requiere las manos del cirujano para nada.

No. Allí sí que se ha tocado

y hemos hecho una pequeña incisión de seis centímetros

por la que meteremos el riñón.

Vemos cómo entra el riñón con la incisión mínima.

Vale, perfecto.

Ahora el riñón está cogiendo volumen, eso es perfecto.

Está entrándole sangre, saliéndole. Ya estamos relajados.

¿Ya sabemos si funciona? Este riñón está funcionando.

Ahora veremos cómo produce orina.

Pero aunque no produjera orina, tampoco nos alarmaría.

No nos gustaría, pero no nos alarmaría.

¿Familiares del señor Panisello?

Soy la doctora Mosquera. ¿Qué tal? -Encantada.

Buenas tardes. Hola a todos. -Buenas tardes.

Ya está operado. Bueno, ha ido todo bien,

no hay nada que destacar.

No ha sangrado ni ha habido ningún problema.

¡Ay, madre! (RÍEN)

Estoy muy contenta. -Muy bien.

Ahora que ya sabe que la operación ha ido bien

y su hijo y su cuñada están perfectamente, ¿qué?

¡Ay, me los comería! (RÍEN)

A besos. -A besos.

A besos, claro.

¿Qué es lo que más importa en la vida, Natividad?

Los hijos y los nietos...

importan más.

(Música)

Yo estoy tan feliz

cuando te despiertas.

Vos me hacéis feliz,

hacéis el mundo brillar...

Conseguir una vivienda a un precio asequible

es una de las grandes prioridades de la mayoría de los españoles.

Es también el sueño que se ha hecho realidad para ocho personas.

Les ha tocado una VPO.

A partir de hoy van a tener una vivienda en el centro

con un alquiler irrisorio.

¿Les ha tocado a ustedes también? ¡No!

Ellas son de la Comisión del Mayor. Ah, vale.

Está la puerta ahí delante. Les hubiera gustado,

pero no les ha tocado. -¡Ay, si me hubiera tocado a mí!

¿Sería un día feliz para usted si le tocase?

Hombre, encantada de la vida.

El edificio se construyó en 1755.

Es una joya con pinturas murales que ha sido rehabilitado.

¿Mucho tiempo esperando esto? Sí.

Nueve o diez años aproximadamente. Nueve o diez años

participando en sorteos de VPO. Sí, sí.

¿Por qué dice usted que sí?

Porque ella es la que lleva... -Nosotros somos de la empresa,

del Instituto Municipal de la Vivienda.

Este sorteo es para mayores en riesgo de exclusión social.

Que no superan el IPREM, tienen una renta baja.

¿Eso cuánto es? Por saberlo.

No llega a 7000 o 9000 euros, depende de la unidad familiar.

Anuales.

¿Había perdido ya la esperanza, Aurora?

No, perderla no,

pero estaba decaída.

Decía yo: "Vamos a ver, vamos a ver".

Cuando recibe la noticia estaba sola.

Sí. ¿Qué hace?

Sentarme. (RÍEN)

¡Sentarme!

Manuel Estalona Córdoba.

-Muy bien, Manuel.

(Aplauso)

Cristóbal Contreras Barba

y Victoria del Campo Guerrero.

(Aplauso)

Aurora Moral Fernández.

(Aplauso)

El alcalde procede ahora mismo a la entrega de llaves

a todos los agraciados.

Aurora, ¿vamos a verla ya? -Venga, vamos a mirarla, mamá.

Que tengo aquí a la televisión.

A. A.

¡El tuyo! (RÍE)

Con el pie derecho. Venga.

¡Muy bien!

Esto sería el saloncito, ¿no? Sí.

Está muy bien.

Esta sería la cocina. Sí, esta es la cocina.

Ah, el baño.

Oh, qué hermoso.

Y el dormitorio es grande. Está bien.

¿Os han dicho exactamente cuánto vais a pagar

por esta vivienda en el centro?

Creo que son 90. 90 euros al mes.

Y va todo incluido. Todo.

La comunidad y el alquiler. De vivienda se paga poco,

pero más se paga de comunidad, como somos pocos vecinos.

¿Qué te parece? Está bien.

Muy bien. -Es muy bonito.

Súper bonito y tiene una luz además... Me encanta.

Bellísimo. Las puertas y todo. -No tiene oscuridad.

Hola.

A usted le ha tocado también una casa aquí.

Sí, señor. ¿Está contento?

Hombre, pues mucho.

¿La va a ver por primera vez con nosotros,

con la cámara de testigo? La primera vez.

Entre usted en sus aposentos, por favor.

Es su hermano, ¿no?

Este sería el salón. El salón.

Y aquí su dormitorio.

Oh, encantado.

Qué bonito. ¿Le gustan las vistas?

Oh, mucho.

Placa de ducha. -¿Eh?

La ducha. Placa de ducha.

Está muy bien. El sitio es estupendo.

¿Qué edad tiene usted? 78 años.

78 años.

Y le ha tocado la lotería.

Desde luego que sí.

Desde luego que sí, esto es una lotería.

Vamos, vamos.

(Música)

Gracias, hija.

Sacarina.

Muchas gracias, guapa.

No tienes ganas que yo me vaya para mi casa...

Brígida,

hasta la fecha te estabas quedando en casa de tu hija, Estefanía.

Sí. Porque no tienes techo.

No he tenido techo. Pero hoy por fin

te quedas en tu casa de protección oficial,

una casa que te ha tocado por sorteo.

Por sorteo.

Gracias a Dios. Y no cogía el teléfono.

Desde el Instituto de la Vivienda te llamaban porque te había tocado

y no había manera de localizarte. Nada.

No cogía el teléfono, eso es verdad. -Era un número largo,

como el de los bancos. -Eso es verdad.

Dijiste: "El banco, no puede ser".

Eso es verdad, hijo. Y era la última llamada

justo la mañana que lo cogí. Me dijeron:

"Si usted no nos cogía el teléfono hoy,

pasábamos a otra persona". No me lo puedo creer.

Perder una casa, como te ha tocado, en el centro de Málaga

más o menos... Vaya, vaya.

Por no coger el teléfono. Pa' suicidarme, te lo juro.

Tú como hija, que le toque a tu madre.

¡Bueno! Estaba trabajando en la otra cafetería

y veo cuatro o cinco llamadas perdidas de mi madre

y digo: "Algo pasa". Y la llamo, bueno,

era un mar de lágrimas. "¿Qué ha pasado, mamá?".

Lo típico, es que no podía hablar. "¡Que me ha tocado una casa!".

"¿Qué me estás contando?". Me pegué una panzada de llorar.

Eso fue un show, vaya.

¿La vas a echar de menos? Hombre, por supuesto.

Ella puede venir... -Voy a venir todos los días aquí

a darle por saco para que no se le olvide mi chichón.

(RÍE) Ella duerme con mi hijo.

Duerme con tu hijo. Es que no tengo más habitaciones.

Brígida, las llaves del paraíso. Pues sí.

Es chiquito, pero para mí como si fuera un palacete.

Cuatro años después de que perdieses la tuya

por culpa de las deudas, por un desahucio.

15 años pagando casa.

Ella ha sido desahuciada. Sí, sí.

La última que entró a recoger la última silla a la casa fui yo

y vi mi cuarto, la casa. Bah, eso fue...

Después de 15 años pagando la casa.

¿La hipoteca era muy alta o qué pasó?

Casi 600 euros.

Que no digan que no se quedan mal las personas,

se quedan muy mal.

De hecho, no puedo ver en la televisión

problemas de esa clase. De desahucios.

No, es que la quito, quito la televisión;

que no lo puedo ver.

Venga.

Nos vemos, guapa.

Esta noche si no puedes dormir, me llamas.

¡Me llevas al niño!

Vamos dando un paseíto. Vámonos.

Esto de aquí... Este es el bloque de 48 viviendas

que nos han dado a 48 vecinos. Pero esto no parece un bloque,

parece un ambulatorio. Podemos ver los vecinos arriba.

Estos son ventanas. Aquí hay dos plantas, una y dos.

¿La tuya cuál es? La baja.

"Centro de Envejecimiento Saludable".

Exactamente.

Lo tiene todo preparado para la tercera edad.

Aquí no hay jóvenes, hijo.

Adelante, bienvenidos a mi casa.

Aquí van las asistentas sociales en los despachos.

En los bajos ya tenéis a las asistentas sociales,

todo preparado para vosotros. Todo preparado.

¿Aparcamiento también?

Aparcamientos me parece que solo hay tres.

¿Para quién? Para las asistentas sociales

y la otra para la ambulancia. Para que solo tenga que venir

y recoger al de la pata mala.

Tenéis hasta el aparcamiento para la ambulancia preparado

por lo que pueda pasar, ¿no? Sí, señor.

Las vecinas han puesto sus flores y yo también.

Esta es mi casa.

Aquí voy a poner una maceta bonita, aquí otra.

Mira, ahí ya... Mira mi hija lo que me ha traído;

está loca porque me venga. Yo ya me vengo esta noche.

Con disimulo me están diciendo que me vaya.

Y yo estoy loca por quedarme.

Mira cómo lo vais a encontrar todo,

de esta manera.

Mira, yo ni soñando,

en mi casa no tenía estos muebles tan bonitos y tan modernos.

Mira qué cosa más bonita.

Aquí hubo personas que lloraron, entre ellas yo.

Ya no esperabas esto. Yo no.

Yo no.

Esto es domótica. No sé eso cómo se llama.

(RÍE)

Esto es por si tocan, yo veo.

Lavadora. Lavadora nueva; cocina entera.

El termo.

¡Vaya cuarto de baño! Mira el cuarto de baño.

Esto es para bañarse las personas mayores.

Ya me he traído yo mi camita.

Eso lo he comprado, esto también.

Cuánta luz, ¿eh? Luz de tarde. ¿Has visto?

Cristales de climalit, ¿eh?

Mira.

Unos 40 metros cuadrados. Más o menos.

Y recuérdame: 45 euros de alquiler,

45 euros de comunidad. 45 y 45 de comunidad, 90 euros.

Lo que de verdad importa, ¿verdad? Esto.

Cuando me dieron mis llaves, dije: "Ay, Dios mío".

Ahora sí tengo casa.

Esto, a ver.

Lo voy a poner ahí.

Verte en la calle con 62 años después de 15 años pagando...

Pues sí. ¿Lloraste mucho aquella vez?

A día de hoy no soy capaz de pasar por debajo del balcón.

Y eso es verdad.

Mis vecinas,

quedo con ellas en otro sitio, pero no me llego al bloque.

Se ha acordado de mí, hijo.

Yo estoy muy contenta.

Mira, ¿ves? Sí hay zapatos.

(Música)

¿Cuántos de ustedes tienen ahora mismo

a un ser querido fuera de nuestras fronteras?

Seguro que muchos.

Por estudios, por trabajo; algunos de van pocos meses,

otros se van para años.

Y cuando vuelven,

¿cómo se prepara uno para el reencuentro?

Mucho lío hay en esta casa hoy, ¿no?

Sí, estamos haciendo cajas ya porque en breve

nos mudamos a la que será nuestra casita definitiva.

¿Con quién te vas? Con mi marido.

¿Y tu marido dónde está?

Mi marido está en Yibuti, en África, de misión.

Yibuti está en el Cuerno de África, al lado de Somalia,

justo donde está toda la problemática de los piratas,

somalíes y demás y es una zona que siempre hay guerrillas.

Quedan muy poquitas horas, Ángeles,

horas para que regrese, ¿no?

Después de cuatro meses separados...

Se fue y, bueno, nos acabábamos de enterar del embarazo.

A ti ahora te está pasando de todo.

De todo. El embarazo, la mudanza;

que te viene hoy tu marido de África.

Menos mal que tienes aquí a tu madre.

Menos mal que tengo a mi salvadora, que es mi madre,

porque no sé qué haría sin ella. Claro.

Gracias.

Le he dicho que 2018 es un buen año. Claro.

De momento todas las cosas son buenas.

Se está cumpliendo su sueño de un tercer hijo;

tiene una casa nueva. Claro.

Se están cumpliendo muchos sueños.

Cuando él se fue, ¿ya habíais comprado la casa nueva?

No, todavía no. Ah, todavía no.

No. ¿Por qué?

Porque teníamos en mente poder hacerlo cuando él regresara

ya que la vamos a comprar gracias en parte a esta misión.

Es mucho tiempo fuera, pero gracias a esos ingresos extra

vamos a poder acceder a una compra-venta por fin.

Entonces la hipoteca os la han dado estando él fuera.

Sí, nos la han preconcedido estando él fuera.

Y lo has llamado, se lo has dicho. Claro.

Y todo a través de burofax, de firma electrónica y demás.

Claro. Para que cuando él llegase,

solo fuera a firmar la compra-venta a notaría y demás

y, bueno, poder adelantar todo.

¿Este pequeñito cuántos años tiene?

Él tiene 21 meses.

¿Hoy viene papá? (RÍEN)

¡Sí! ¡Sí, viene hoy!

¿En qué unidad está él? ¿Tierra, Aire?

Él está en el Ejército del Aire.

Está en Morón de la Frontera y su unidad se llama SEADA.

Esta me la ha mandado justo esta mañana

antes de montarse al avión. Ah, vale.

Tengo esta, que me gusta mucho. Esta es de Yibuti también, ¿no?

Sí, todas son de Yibuti. Y tú te has venido a vivir aquí

estos meses a ayudarla. Sí, el día que fuimos a despedirlo,

ese día me vine con la maleta. "Mamá, ve haciendo la maleta".

Dos semanas antes: "Mamá, que te vienes".

De hecho, mi nieto el mayor me decía: "Abuela, ¿cuándo te vas?".

Verás, él me adora porque yo estoy mucho con ellos.

Pero decía: "¿Cuándo te vas?".

"¿Por qué quieres que me vaya?".

"Porque si te vas, viene mi papá".

Lo que pasa que cuando él venga, librará unos días de su trabajo...

Para trabajar en la casa nueva. Él viene...

Digo: "Raúl, no eres muy consciente. Que sepas que aquí

no son solo los niños; ahora tenemos la casa nueva

que hay que hacerle muchas cosas". Claro.

Es una vivienda del banco y está bien,

pero hay que pintar, tapar agujeros. Y él es muy manitas.

Aquí está.

¡Hola! -¡Hola!

¡Hola!

¡Qué guay!

¡Qué emoción! -Estás atacada.

Atacada es lo de menos. -Venga, vamos.

¿Y tú quién eres? Ella es mi hermana.

¡Tu hermana!

Y vienes también... A maquillarme.

¿Cómo te habías imaginado este día? (SUSPIRA)

Como cuando estás en medio del desierto y ves un oasis.

Es que lo veía y no llegaba, que no llegaba.

Y decía: "El día que llegue no me lo voy a creer".

(Música)

¡Muy bien!

(Música)

¡Mateo!

¿Vamos a hacer una pancarta para papi?

Abre la manita. Abre la manita.

¡Ahora trae la manita!

¡Muy bien! -Levanta.

¡Oh! ¡Oh!

¡Muy bien! Muy bien, Mateo.

Mamá, ahora vengo, ¿vale? -Vale.

Vamos a recoger al hermano del cole, ¿verdad?

¡Hola, Raúl!

¿Sabes dónde vamos? -¿A dónde?

¡Vamos a recoger a papá! -¡Bien!

(RÍEN) ¿Ahora?

Sí, vamos a comer y nos vamos corriendo. Un besito.

Hola, Raúl. Este es tu mayor. Este es mi mayor.

¿Tú cuántos años tienes, Raúl?

Cuatro. ¿Cuatro años?

¿Cuánto tiempo hace que no ves a papá?

Pues...

50 días. ¡50 días!

Mira, lo cuenta por días.

Cuando se fue, teníamos que ir restando días

y llevamos restando días desde hace cuatro meses.

¿Qué le vas a decir a papá cuando lo veas?

Ven a jugar a la Play. A jugar la Play.

Raúl tiene cuatro años, Mateo casi dos.

Sí. Y no sé si viene niño o niña.

Otro niño. ¡Otro niño, tres chicos!

Nicolás. ¡Qué bueno!

Tres chicos.

(Música)

¿Quién viene, Mateo? -¡Papá!

¡Papá!

¿Y tú qué le vas a decir?

(Música)

Vamos, mira cuántos aviones.

Aquí va a aterrizar el avión de papá.

¡Hola!

¿A quién venís a esperar? A ver. A mi marido.

Tu marido. ¿Cuántos venís? ¿A quién te traes?

Mis suegros, sí. -Los niños.

Los niños.

¿Cómo se vive este reencuentro? Pues muy nerviosa.

¿Sí? No te puedo explicar, la verdad.

Son muchos meses; hemos pasado las Navidades, los niños.

Una época muy dura.

No la ha visto andar el padre. ¡No la ha visto andar!

No, y el año pasado no la vio nacer tampoco.

¿Cuántos años tienes? Nueve.

Nueve años. ¿Y has echado de menos a papá?

Sí. ¿Sí?

¿Qué tienes ganas de contarle? ¿Qué vas a hacer con él

cuando le veas? Darle un abrazo.

¿Y ustedes a quién venís a buscar? Esperamos a mi hijo.

A tu hijo. Vale, ¿cuántos venís? El marido de ella y sus hijos.

Tu marido y el papá de estos dos niños.

Y este es el regalito del Día del Padre.

¡Ah, qué bonito, un regalito por el Día del Padre!

¿Se lo has hecho tú?

En el cole. En el cole.

Porque el Día del Padre no estaba aquí.

Yo le he hecho una carta, pero la tengo en casa.

Bueno, se la das en casa. Sí.

¿Y qué le cuentas? Pues...

Que he estudiado mucho. ¿Sí?

¿A quién venís a buscar vosotros?

A mi hijo. -Mi yerno.

Mi novio. A tu novio.

Te has echado un novio que se te va de vez en cuando.

Ya, le gusta esto, ¿qué le vamos a hacer?

Es su trabajo. Claro.

Mira, él tenía muchas ganas de torrijas;

tenía ganas de tortilla de patatas y eso ya está.

Se lo tenéis preparado, ¡qué bueno! Eso ya está preparado.

¿Te has venido tú sola?

¿Sí? ¿Y a quién vienes a esperar? A mi prometido.

Estás emocionada, ¿no? Bueno.

¿Cuánto tiempo llevas con él?

Nueve años y medio. Nueve años.

Nos casamos el siete de septiembre.

No es la primera vez que se va. No, por desgracia no.

Creo que es la décima vez. Madre mía. ¿Y cómo lo llevas?

Pues mal.

Es que nadie se puede imaginar realmente lo sacrificado que es.

Ya.

El año pasado estuvo casi siete meses fuera;

entre que se va a Yibuti, entre que se va a EE.UU.

y distintas cosas que hace.

A mí mucha gente me dice: "Bueno, son dos meses nada más".

Ese "nada más" a mí me mata porque yo muchas veces

le digo a mis amigas, a mi familia:

"¿Tú qué haces en dos meses con tu pareja?

Tú vas al cine; vas a hacer la compra;

cuántos besos os dais en dos meses".

Pero yo al final eso no lo tengo ni él tampoco.

Muchas veces le dicen:

"¿Y por qué no dejas la aviación militar?".

Y él dice: "Es que estoy prestando un servicio.

Yo estoy en Yibuti evitando que sean secuestrados barcos;

estoy evitando que gente muera y para mí eso pesa más

que irme a una compañía civil aunque me paguen cinco veces más".

Y de alguna manera estás orgullosa. ¡Hombre, yo...!

Aunque llores aquí.

Para mí mi capitán es el mejor del mundo.

¿Ese es el avión?

Ese es el avión que llega de Yibuti.

Dile: "¡Hola, papi!

¡Bájate ya!

¡Bájate ya, papi!".

(Música)

(Risas)

¡Corre, que viene papá! (GRITAN)

¡Corre, que está allí!

Ahí está. -¿Dónde? ¡Ahí, ahí!

¡Está llorando!

¡Chiquillo!

¿Qué te pasa?

¿Qué? ¡Ven con papá! -¡Es papá!

Ven con tu papá.

Estás harto de verme por el vídeo, ¿verdad?

(Música)

¿Y la barriguita? -Muy bien.

¡Qué barriguita! (RÍE)

Tenías ganas de verme, ¿no? Tenías ganas de verme ya, ¿no?

Sí, ¿no? ¿Sí, hijo? -¡Sí!

Se hace muy duro, cuatro meses sin esta gente se hace muy duro.

¿Cómo te encuentras a tu Nicolás? A ver.

Vino a la primera eco y era un taquito lo que se veía.

Claro. Me fui y estaba delgadita

y ahora tiene una barrigota ahí.

Y además llegas y tienes casa, hipoteca y tienes todo ya.

Y te lo ha gestionado ella. Todo, todo.

El lunes firmamos la hipoteca y la verdad que muy contento.

Contentísimo.

A disfrutar y muchas gracias. A vosotros.

A ustedes. ¡Adiós!

(Música)

Si tienes un hondo penar,

piensa en mí.

Si tienes ganas de llorar...

Hola. Llego tarde.

Piensa en mí.

Ya ves que venero

tu imagen divina.

Sara, aunque no tengas pies, se puede practicar atletismo.

Por supuesto.

¿Cuánto llevas practicando este deporte?

Ya llevo tres años, desde el 2015.

En Río 2016 estuve representando a España

en el 400, en el 200 y en el 100 metros liso

y quedé quinta del mundo.

Es por el entrenador, por las ganas que le pongo.

Iba mejorando y en poquito tiempo me he colocado

en la elite del deporte.

Lo primero que haces cuando vas a entrenar

es ponerte estas prótesis que son de entrenamiento,

específicas para esto. Sí, exacto.

Este tipo de prótesis y este pie es para andar

y estas ya tienen otra forma,

más grande y con mayor palanca para poder trotar.

Frenar es complicado también, ¿no?

El problema es que si intentas frenar...

Te puedes caer. Tienes la posición y te caes.

Y como le digo a Carlos, hay que sacar los flaps

e ir frenando un poco como puedas.

Como frenes muy en seco, te la pegas.

(Música)

Hay gente que le pasa esto y no se plantea hacer deporte.

El problema es que no saben que pueden hacerlo.

El mayor problema es que muchos se quedan en casa.

Lógicamente, cuando sufren el accidente

es un impacto muy grande y muchos creo que no lo superan.

Entonces, el que lo supera, si le das un empujón,

al revés, se va muy arriba.

Te encuentras satisfecha haciendo algo que antes hacías

y te das cuenta de que el límite está en tu cabeza,

no en tu físico y eso te anima para venirte arriba, claro.

Venga. -¡Uno, dos, tres!

¡Vamos, Sara!

¡Oh!

Bien, ¿no? Bien, ¡para ser el tercero!

Carlos, he saltado más que ayer. -Sí. Estás muy motivada.

¡Es que tenéis que venir todos los días para motivarme!

Dentro de nada me voy a ir volando.

(RÍE)

¿Cuántas horas entrenas al día? Más o menos.

Pues... ¡Hola, Bruno!

Depende del entrenamiento. Tampoco es cuestión de horas,

sino de lo que tengo que hacer. A veces estás más pesada

y tardas más, pero en general dos horas y media o tres.

¿Cinco días a la semana? Sí.

Desde el accidente en 2011... En 2011.

Hasta que empezaste a hacer deporte, ¿cuánto tiempo pasó?

Pues cuatro años.

Al principio lo primero es adaptarte a las prótesis;

aprender a volver a andar.

Y también volver a tu vida anterior, al trabajo.

A ver si eres capaz, ¿no?

Y eso lleva un tiempo de transición. También aceptar tu nueva situación;

superar el drama, ¿no?

Más en la izquierda.

¡Qué exigente!

¿Hoy en día se puede vivir en España del deporte paralímpico?

Yo creo que no. Muy pocas personas,

quizá gente como Teresa Perales o David Casino,

que han ido a un montón de paralimpiadas

y han obtenido muchas medallas.

Pero en mi caso la verdad es que no.

Vamos a por piscolabis. Vale, perfecto.

Ahí. "Saraandressport".

Ahí está. Ya está.

Ahí, cógelo.

Este momento es el momento que me subo al podio

y me dan la medalla de bronce por los 400 metros lisos.

Del Campeonato del Mundo en Londres. En Londres.

Eso en 2017. Se te ve emocionada.

Uf, pensé que no iba a llorar y no pude parar de llorar...

al escuchar mi nombre.

Yo iba de las últimas la penúltima, ¿ves?

Sí. Aquí está la que gana.

Esta es la tercera, que a esta la adelanto,

y de repente...

Mira, esa eres, parece. Esta soy yo.

Pego el sprint final.

Aquí están las dos medallas de bronce.

(Música)

En Londres.

Tú aquí ya habías ganado. Ya había ganado.

(Música)

Aunque parezca raro, agradezco lo que me ocurrió.

Porque hace que sea lo que soy ahora gracias a lo que me pasó.

Y valoro mucho la vida,

lo que de verdad importa.

Y no hubiera llegado a esto.

Antes vivía, pero dormida digamos, ¿no?

Y desde ese shock es como que empiezas a vivir la vida

con los ojos de verdad abiertos y atendiendo a todo

lo que está ocurriendo. Valorando a la gente, a los amigos,

a la familia, a los que están todos los días.

Y eso no todo el mundo lo hace y es súper importante

que cada día vivas ese día porque al saber

que en un minuto puede cambiar tu vida,

hace que el resto sea mucho más importante.

Todo es más bonito.

Quizá parece raro explicarlo,

pero como que da sentido, ¿no?

¿Te acuerdas mucho de lo que te ocurrió?

¿O no quieres ni hablar de ello, pasas?

No, para nada, lo celebro como un segundo cumpleaños.

De hecho, tengo seis añitos ahora mismo.

Sí, lo celebro y me gusta como darle la vuelta.

Entre los Juegos Paralímpicos y el Campeonato del Mundo

tienes otro problema. Me detectan cáncer de tiroides.

Entonces me tienen que operar, me quitan toda la tiroides

y luego me dan yodo radiactivo.

Al año siguiente me detectan un tumor basocelular,

que también me tienen que operar.

Yo ya toco madera para que no me pasen más cosas.

Y con todo esto, ¿cómo puedes mantener la sonrisa permanente

que tienes siempre? Creo que las cosas que me ocurren

tienen que pasar por algo y creo que es mejor

la actitud positiva ante esas dificultades

que estar amargada, ¿no?

El año pasado participé en la Pasarela Cibeles.

Como astronautas que van a Europa,

como una constelación y tal.

Y les interesaban mucho las personas así como medio robots medio humanos.

Entonces nos apuntamos, claro, Alberto, otro chico y yo.

Y nos cogieron. Tengo la sensación

de que te apuntas... a todo. ¡A todo, sí!

¡Hola, chicos! (TODOS) ¡Hola!

Hemos visto tu pasión y este es tu trabajo.

Mi trabajo también es mi pasión.

Estos te enriquecen el alma.

Otra cosa, te dan la vidilla que te falta.

¿Has sido profesora siempre? Sí.

¿Sí? Lo tuve claro desde pequeña,

quería ser profesora. Ponía mis peluches y les daba clases.

¿La habéis visto competir, correr? Sí.

Corre mucho, ¿eh? Sí.

¿Cómo os quedasteis cuando la visteis?

Pues impresionados también.

Venga, empezamos los nombres en mayúscula.

¿Y cómo se escriben...

las mayúsculas?

¡En rojo! -En rojo.

Sara, ¿se puede compaginar este trabajo con ser paralímpica

e ir a los Juegos? Sí, a duras penas.

En el sentido de que haces mucho esfuerzo

y mi jornada laboral termina a las nueve de la noche.

Aquí estoy hasta las tres de la tarde y luego me voy a entrenar.

A lo mejor paso 16 horas con las prótesis

y eso imagínate el peso, la rodilla, la piel.

Entonces tengo que estar cuidándome mucho.

¿Cómo acabas cuando llegas a casa a las nueve de la noche?

Muerta, entro coma; creo que ni duermo.

¿Esta es la situación de tus rivales en los Juegos?

¿Trabajan o son profesionales de esto?

Qué va, son profesionales.

Les pagan por hacer deporte y pueden dedicarse

ocho horas a entrenar y el resto del día a descansar.

A ellas se les ve súper pletóricas y yo estoy destrozada, claro.

¡Los chicos!

¡Las chicas! ¡Vamos!

¡Todos!

Todos.

(Música)

Vamos a tomarnos un cafetito. Hora del café, ¿no?

Hora del café. Que toca, ¿no?

Es la directora del colegio.

¿Cuántos años lleváis con Sara aquí? Dos años,

tenemos la suerte de llevar dos cursos con Sara.

Es un colegio de escolarización preferente

de niños con discapacidad motora. Ajá.

Entonces, claro, Sara es una atleta paralímpica

y es un regalo que esté aquí. ¿Sara está aquí por eso

o ha sido casualidad? No, Sara es funcionaria.

Anteriormente no se lo había contado a ningún alumno.

Y con el apoyo de Carmen y Úrsula y en este cole

que me he sentido muy arropada, he podido descubrirme

y decir: "Pues lo cuento y se lo cuento a mis niños".

Yo creo que eso les hace ver otra diversidad;

quitarse prejuicios, miedos y ver que la discapacidad

es un hándicap, pero puede ser algo maravilloso

que en mi caso me ha llevado a unas paralimpiadas

o al Mundial de Atletismo. Claro.

Sara, vas a dar una charla ahora. Sí.

¿A quién y por qué? Es una charla a unos voluntarios

que van a ir a Méjico y Brasil en un voluntariado internacional

de la empresa Iberdrola.

Pues quieren que les motive, que vean otras realidades

y que vayan un poco con ganas para ayudar altruistamente.

Tú eres una de las organizadoras. Sí.

Esto es un voluntariado y van a ayudar

en Brasil y en Méjico a través de la educación

y la formación para que tengan mayores posibilidades de empleo

en el futuro.

Esta es una frase que es un lema para mí:

"Prefiero no tener pies y saber adónde voy

que tenerlos y estar perdida".

Imaginaos cuando te despiertas en una cama de un hospital

y ves que la cama, claro, estás acostumbrada a ver tus pies,

pero ves que la manta acaba en las rodillas y no hay nada.

Es en ese momento cuando me doy cuenta

de que podría haber estado muerta;

de que tengo una segunda oportunidad

y que tenía que disfrutarla.

Hay quien prefiere pensar: "Qué pena, he perdido mis pies".

Y yo pensé: "Ostras, qué bueno poder seguir sonriendo,

poder seguir amando; abrazando a mi familia; queriendo".

Y eso no me lo quita no tener pies.

Os voy a enseñar un vídeo de la segunda vez que anduve.

Como veis, con los médicos, con el fisio, con el protésico;

todos ahí arropándome.

Volver a sentirte como todo el mundo, a la altura de los demás,

pues es como que renaces.

Verte que eres más autosuficiente es increíble.

Pensé: "Voy a probar todos los deportes que me apetecen".

Y el surf diréis: "¿Cómo? Si no tienes pies".

Pues fácil, de rodillas.

(RÍEN)

Ahí voy, oye, no lo hago muy bien...

Esto es hace tres años, ahora giro y todo a la derecha...

Ahora quizá entendéis que prefiero no tener pies

y saber adónde ir que tenerlos y estar perdida.

Muchas gracias.

Hoy será, será mi primer día

y mañana también.

Y el resto de mi vida.

Hoy he ganado la batalla

a la montaña de la ropa sucia.

Hoy ninguna tarea me asusta,

ningún encargo me disgusta...

Sara, surf, atletismo.

Te has tirado en paracaídas, ¿no? Sí.

Me he tirado dos veces en paracaídas y la verdad es que me encanta.

Cada día pruebo una nueva cosa a ver porque el límite está ahí siempre,

pero aún no lo he encontrado.

¡Todo, creo! Con adaptación se puede hacer todo.

Lo más bonito que recuerdo del paracaidismo

es cuando las nubes te dan en la cara y te rozan.

Eso es increíble.

¿Lo bueno? Que no te huelen los pies. (RÍE)

Que no tienes los pies fríos por la noche;

que te puedes desarmar y entras en todos los lugares.

¿Lo malo? Cuando llueve y te oxidas.

Es la única pega.

¿Las tienes que comprar tú?

Las primeras sí las compré yo.

¿Son muy caras? Unos 10 000 euros cada pierna.

Muy pocas personas pueden acceder a un deporte.

Claro. Si no tienes medios.

A volar, vámonos. Disfrútalo.

¡Gracias! Adiós, Juan Carlos. ¡Adiós!

(Música)

Recorren miles de kilómetros para conocer a sus hijos.

Esperan meses, incluso años.

Y a veces, el deseo de ser padres no se cumple.

Casi 800 familias españolas emprenden cada año

el emocionante viaje de la adopción internacional.

¿Cómo es esa experiencia?

(Música)

Cuéntame, ¿qué queréis?

Una silla de coche. -¿Cuánto pesa el nene o la nena?

Alrededor de unos 20 kilos, 20 y algo

y medirá 1,16 cm por ahí.

Yo optaría por una silla de este estilo

porque seguro que te va a durar mucho tiempo.

Laura, estás a punto de ser madre adoptiva.

¿Cómo está una estos días previos? Histérica.

¿Por qué lo de ser madre adoptiva?

Por querer ser madre, eso lo primero.

Y lo segundo porque hay un montón de niños que ya están aquí

y que necesitan una familia.

¿De dónde es la niña?

De China. De China.

¿Cómo se llama? Yang Yang.

Y tiene siete años. Siete años, sí.

Los cumplió en agosto. Bueno, ya siete y medio.

¿Qué sentiste cuando la viste por primera vez?

¡Bah! No te lo puedo explicar.

Tú ves la cara y de repente es ponerle rostro

a algo que llevas esperando, en nuestro caso, años.

¿En qué lado la vas a poner?

Lo que vamos a ver es el espacio y el reclinado.

Tú ya tienes un hijo. Sí.

¿También adoptado? Sí, de Etiopía.

Y luego lo que llegue.

Si hay una tercera, pues una tercera. O sea, estás animada

a emprender otra adopción si se diera el caso.

Tenemos un proceso abierto en la adopción nacional,

lo que pasa es que va mucho más lenta.

Que vaya todo bien. -Muchas gracias.

Ya te contaré. -Venga.

¡Venga, chao!

(Música)

Laura, todo esto es para el viaje. Sí.

Son 15 días los que os vais a China. 15 días.

Alguno más, pero dos semanas. Te vas tú; tu marido, Marcos,

y también os lleváis a... A Rajesh.

Al hijo. Así se conocen desde el principio.

¿Y cómo está él? Muy nervioso.

La adopción de Yang no es una adopción cualquiera.

No, viene por la vía de Pasaje Verde. ¿Qué es eso de Pasaje Verde?

Son niños que tienen necesidades especiales

que pueden recuperarse en España con alguna intervención,

con medicación, terapias.

¿Y qué le pasa exactamente a Yang?

Yang en un principio viene con un prediagnóstico

de parálisis cerebral leve.

Tu marido está trabajando ahora. Está trabajando.

¿A qué os dedicáis vosotros?

Yo soy maestra

y mi marido es encargado de mantenimiento de carreteras.

¡Hola! -Hola, mamá. ¿Qué tal?

¿Qué tal? -Bien.

Me imagino que estarás de los nervios y haciendo maletas.

Sí. Estoy ya terminando. -Te traigo un montón de ropa,

es que me he vuelto medio loca.

Vale. -Es una monada.

¿Cómo está la futura abuela? Ay, un poco nerviosa.

Siempre has tenido claro que querías ser madre adoptiva.

Sí, desde siempre.

Cuando una niña te dice que quiere ser astronauta con diez años,

pues dices: "Bueno, vale".

"Quiero adoptar". Y dices: "Con diez años, vale".

Pero siguió y siguió y mírala. Dicho y hecho.

Sí. Ya has visto a Yang, ¿no?

Ay, es más bonita. (RÍEN)

Es preciosa.

¿Qué le traes? ¿Más ropa?

Será porque no tiene, imagino.

Imagino que tiene mucha, pero mira, por favor.

Es que lo he visto... Hombre, qué bonito.

Mira qué bonita va a estar mi niña.

Venga, que vamos a preparar ya todo.

Lo dejamos por aquí.

Madre mía la que tienes liada. -Tengo todo esto para meter.

Estos son libros de chino. "Expresiones para el día a día".

Cuando te vas a otro país, lo suyo es que conozcas un poco

el lugar al que vas. Claro.

Al principio, ¿cómo os vais a entender?

Claro, solo habla chino. Solo habla chino.

Pero los gestos se entienden en todos los sitios.

Ya vendrá y ya nos la comeremos a besos y a lo que haga falta.

Claro, se os ve en la cara que estáis ya deseando tenerla aquí.

Es muy emocionante, de verdad que sí.

Yo tengo recuerdos de cuando la asignación del niño,

qué emocionante, y cuando vino... No se me va de la cabeza.

Yo estoy loca por vivir esta situación otra vez.

Voy por la muñeca.

¿Esta es la habitación que va a tener Yang?

Sí. Esta es la habitación que tendrá Yang, que esta ya toda...

¿Esa muñeca qué es?

Esta la ha hecho Yang y es como una mini Yang.

(RÍEN)

¿Hay un poco de miedo de cómo reaccione ella

la primera vez que os vea? Sí.

Tú te metes en adopción y desde el primer momento

estás dispuesta a llegar hasta el final.

Pero nadie le pregunta a ese niño o se lo preguntan

cuando el proceso de adopción está muy avanzado.

Estos niños de repente se encuentran con que tienen un papá y una mamá

lo quieran o no lo quieran. Lo quieren la mayoría.

Pero de repente salen de todo lo que ellos conocen,

que será mejor o peor, pero es su círculo de confianza.

¿A qué distancia estás de Yang?

10 183 km desde Cuenca hasta Shanghái.

Después de todo lo que llevamos esperando,

10 000 km no son nada. No es nada.

Hola. -¡Hola!

Rajesh, "how are you?". -Bien.

Ven aquí. Esta es la otra parte de la familia

que faltaba por conocer. Aquí están los otros.

Hola, Rajesh, ¿qué tal estás? Bien.

¿Vienes del cole ahora? Sí.

Muy bien. Hola, ¿qué tal? Ricardo, de "Comando Actualidad".

¿Cuántas entrevistas y trámites habéis tenido que hacer?

Tienes que hacer un curso de idoneidad.

Sí. Es lo fundamental, lo primero. Lo primero.

Si no pasas ese curso, no hay nada que hacer.

Nada, entrevistas y tal.

¿Es caro un proceso de estos?

Unos 20 000 euros. La parte más cara es el viaje.

¿Uno llega a estar preparado a mentalizarse

por si esto no sale bien?

Creo que no te mentalizas nunca de que no vaya a salir

porque tú empiezas pensando que lo vas a lograr.

Si te dicen: "No sois idóneos, no podéis continuar",

yo lo pienso y creo que se te vendría el mundo encima.

El abrigo.

¿Cómo fue ese primer momento en que os comunicaron

que existía Yang?

Un poco de locura.

Bueno, un poco, bastante locura.

Estaba yo... No, estábamos dentro preparándonos para comer

y sonó el teléfono, salí... No lo esperábamos para nada.

Y, bueno, dijeron: "Una niña".

Y empecé a gritar: "¡Marcos, ven!". (RÍE)

"¡Que es una niña!".

Y me miraba: "¿Qué hablas?". "¡Es una niña china!

¡Que nos han llamado, que es una niña china!".

(Música)

¿Cómo estáis en estos momentos...

minutos antes de emprender uno de los viajes de vuestra vida?

¿No nos veis? ¡Fatal! (RÍEN)

Fatal, fatal, a punto de colapsar.

¿Estáis nerviosos? Muy nerviosos.

¿Sí? Mucho.

¿Qué es lo primero que vais a hacer cuando veáis a vuestra nueva hija?

Ganas tienes de cogerla, abrazarla, besarla,

pero hay que ir un poco con tiento.

Pero, vamos, soltar tensiones seguro.

No sé si llorar o reír... No sé.

Hola. -Hola.

Pasaportes, por favor. -Sí.

Gracias.

¿El destino final es? -Shanghái.

(Música)

¿Cuántas maletas facturan en total? -Tres.

Bueno, que os esperamos aquí en 15 días.

Sí. Ya nos veréis llegar a los cuatro.

Vais a hacer unos de los viajes de la vida.

Sí. Rajesh.

Hasta la vuelta, ¿eh?

Gracias. -Hasta luego.

(Música)

No, no hay nada mejor

que probar un primer beso

y más de ti.

Veo tantos colores...

¡Una, dos y tres!

¡Olé!

Estos son algunos de los primeros momentos

en los que Marcos, Laura y Rajesh han estado con su nueva hija

y su nueva hermana, Yang.

Han pasado 15 días en China y hoy vuelven a casa.

En tan poco tiempo

y no morir.

Tú puedes hacer

un gran nido

en mi universo...

Muy buenas, familia, ¿cómo estáis? ¿Cómo estamos? Nerviosos.

Ya están aquí, ¿no? Ya ha aterrizado la familia.

Sí. ¿Está nerviosa la abuela?

No, no estoy muy nerviosa, bueno, un poquito nerviosa.

¿Habéis venido muchos hoy? No, han venido los abuelos.

Los abuelos y sus tíos.

¿Qué vas a hacer, abrazarla, besarla?

No lo sé. Lo primero que surja.

Lo que pida la niña. Hay que tener en cuenta

que tiene casi ocho años.

Entonces, vamos a respetar un poco lo que ella sienta.

Cuida de mis labios,

cuida de mi risa.

Llévame en tus brazos,

llévame sin prisa.

No maltrates nunca mi fragilidad.

Pisaré la tierra que tú pisas.

Pisaré la tierra que tú pisas.

Ya tenéis en casa a Yang. Ya está. Sí, dos horitas más

y ya a casa. Felicidad completa ahora, ¿no?

Ahora ya sí.

¿Qué tal han ido los primero 15 días con Yang?

Los primeros tres o cuatro han sido un poco complicaditos

porque, claro, la pobre se tiene que separar de todo aquello

de golpe, en un momento.

Pero luego fenomenal, Rajesh ha sido una ayuda inmensa.

Mañana a empezar de cero.

Todos los esfuerzos, todo el camino duro vale la pena.

Sí, siempre, siempre.

El tiempo que estás esperando tienes subidas, bajadas,

pero abandonar nunca porque ya sabemos

que después merece la pena.

Cuida de mis manos,

cuida de mis dedos.

Dame la caricia que descansa en ellos.

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Comando actualidad - Lo que importa

21 may 2018

Comando Actualidad celebra su décimo aniversario con un reportaje especial. 'Lo que importa' es el retrato de cinco momentos emocionantes en los que cinco familias españolas cumplen un sueño: estrenar casa a los 60 años, donar un riñón a tu pareja, superar un cáncer, la llegada de un hijo en adopción y la vuelta a casa de un ser querido.

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