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No recomendado para menores de 7 años Comando Actualidad - Un extraño en mi casa - ver ahora
Transcripción completa

Buenos días, Felipe, ¿cómo estás?

Vais de intercambio de casas. Sí.

¿Dejas que extraños entren en tu casa

y duerman en tu colchón? Sí.

Tú abres tu casa para cuidar los hijos de otros.

-Exactamente.

¿Dejaría usted en manos de desconocidos

su casa o sus hijos?

Sobre todo la primera vez dices: "¡Ostras!

Voy a meter a alguien que no sé ni quién es".

Y te puedes hacer la película que quieras.

Mi ropa, mis toallas, mi colchón, mi casa...

Entras en la intimidad de la gente.

Lo van a ver, nuestra intimidad al descubierto

puede ser un filón para muchos.

¿Quién es esta preciosidad?

Pues es la hija de una clienta.

Vengo a recogerla, sus papis están trabajando.

Son 30 euros la hora, de media, lo que cobra, más o menos, en España

una organizadora profesional.

La cuestión es que yo sola no hubiera hecho esto.

Necesitas algo así. El empujoncito.

"Un extraño en mi casa", hoy en "Comando actualidad".

Ha habido veces que me han faltado cosas.

Y ha sido gente conocida.

(Música)

Intercambiar su propia casa para viajar gratis.

Eso es lo que hacen ya muchos miles de españoles.

Somos el segundo país del mundo con más casas a nivel de intercambio

y ese es el caso también de Francisco,

que está preparando ahora la suya para cedérsela a un desconocido.

Francisco, estás arreglando tu casa contrarreloj.

Te tienes que ir de aquí,

porque llegan tus inquilinos de intercambio.

Sí, señor.

Nos gusta dejar la casa como nos gustaría encontrarla.

Esto es totalmente gratuito. Sí.

Es totalmente gratuito, es un intercambio de casa.

¿No hay dinero? Precisamente por eso nos gusta.

(RÍE) Nos permite viajar sin dinero.

-No es solo porque se viaja gratis, sino porque se viaja de otra manera.

-Sí.

-Se viaja conociendo a la gente, viviendo en una casa, no un hotel.

Te integras en el sitio al que vas.

Entra en tu casa un desconocido. ¿Es peligroso?

¿Por qué va a ser peligroso?

Yo no te voy a negar que, sobre todo, la primera vez

dices: "¡Ostras! Voy a meter a alguien que no sé ni quién es".

Y te puedes hacer la película que quieras.

Pero luego piensas un poco más y dices:

"Si la gente lo que quiere es seguir viajando gratis,

pues va a hacer todo lo posible por poder continuar".

Las votaciones que luego haces son importantes.

Si tú te encuentras la casa sucia, te la encuentras rota...

Lo vas a poner, y ya está.

Venga, vamos a tirar esto.

Y esta es mi casa.

Este es el salón, por aquí.

Que es donde más tiempo se suele pasar de ocio.

Aquí está la luz.

Y esta es la cocina.

¿Y así es como se la vais a dejar a vuestro inquilino?

Hombre, le voy a intentar fregar los platos.

Porque acabo de comer hace dos minutos.

Pero se la vamos a dejar limpita.

Lo que hacemos es, a través de este portal...

Esta es la página: "guesttoguest.es".

Tú aquí te has registrado.

Y para registrarte tienes que poner tu casa.

Sí.

Funciona a través de unos puntos virtuales.

(TIMBRE) Ya está aquí la invitada.

-Hola, ¿qué tal? -Hola.

-Aquí tengo a los amigos filmando. -Hola.

Muy buenas, de "Comando actualidad". ¿Qué tal? ¿Cómo estás?

Encantado, soy Mario, ¿y usted? Juan.

-Dejad las maletas aquí si queréis. -Vale.

-Sí, aquí, que no estorben. -Nos vamos a llevar las mantas.

¿Cuánto tiempo te vas a quedar aquí?

Tres días, el domingo nos vamos.

¿Cuántos puntos te cuesta quedarte aquí?

Creo que 420.

-Creo que son 187. -Algo así.

La aplicación te sugiere un precio. Tú luego lo puedes cambiar.

Según cómo sea tu casa.

-Yo las he bajado de precio para que me venga gente

para tener más puntos.

La de Castellar, la de Tarrasa y la de Salamanca.

Estas son tus tres casas. Sí.

Fíjate, 246 puntos.

Es que es una casa muy grande, para mucha gente.

Puntos por noche.

Te tienen que pagar cada noche que se quedan.

Bueno, te tienen que ceder. Sí.

Vosotros os vais y cedéis esta casa. Correcto.

Pero vosotros, simultáneamente, no os vais a la casa de Ana.

Puede darse el caso, o no. Por eso está la moneda.

-Esta vez no. -No es necesario.

Esta vez nos vamos a casa de sus padres a visitarles.

Sí, es el cumpleaños de mi padre, y aprovechamos.

-Aquí tenemos un baño. -Vale, perfecto.

Y, al fondo, la habitación pequeña, donde se va a quedar tu hijo.

Como no teníais sábana, os hemos dejado una sábana.

No traía, no.

El edredón, y aquí hay otro baño.

Si te hace falta algo de sábanas extra o toallas

en los dos cajones de abajo...

¿Dónde has llegado a estar con el intercambio?

Hemos estado en Montreal...

-Viajamos mucho por EE.UU. -Washington.

Nos gusta mucho el continente americano.

¿Nosotros hemos salido fuera con esto?

No, lo único que hemos hecho ha sido irnos a Menorca,

que fue nuestro viaje más especial.

Menorca, Huelva, Barcelona, Burgos, La Rioja...

¿Todo ha ido sobre ruedas? Siempre.

Quizás la gente que practica esta modalidad

son gente algo distinta, yo pienso.

Son gente algo más civilizada.

Gente que no se les ocurrirá coger una cuchara y llevársela.

-Hola, Pucca.

Ya sé que te llamas Pucca y te voy a cuidar.

¿Pero el gato se queda?

-Está puesto en el anuncio: la mascota viene con la casa.

-Tienes la clave del wifi,

tienes cómo funciona el lavaplatos y la lavadora,

las advertencias sobre Pucca...

Tiene prohibido entrar en los dormitorios.

¿No puede entrar en los dormitorios? No.

Lugares de interés, farmacias, teléfonos útiles...

En la página web que os ha puesto a vosotros en contacto,

después, cuando termine esta aventura,

os tenéis que valorar. -Exacto.

Eso es obligatorio y es la referencia

que siguen otros usuarios. Hombre, claro.

Haces lo posible para puntuar bien.

A no ser que haya un problemón, te da un poco de cosa...

¿Les voy poner cuatro estrellas pudiendo poner cinco?

Parece que...

¿Cuántas estrellas tienes? Nosotros cinco.

¿Puedes cuantificar cuánto te has podido ahorrar

en esos nueve o diez viajes que has hecho de intercambio?

Pues nosotros nos gastamos un promedio de 100 euros

cada vez que vamos a un hotel.

Pues calcula, hemos viajado muchísimo.

Sobre todo cuando vamos a EE.UU., que estamos tres o cuatro semanas.

Bueno, chicos, os vais de casa. Ya nos vamos.

-A Manzanares. Ciudad Real. -Pasadlo muy bien.

Hasta luego, gracias.

Hasta luego.

(Música)

No todo es compartir tu propia casa.

También hay mucha gente que decide intercambiar su segunda residencia

para irse gratis de vacaciones.

(Timbre)

Buenos días, Felipe. ¿Cómo está? Bien.

Os vais de intercambio de casas. Sí.

Os queda un buen rato de camino, tengo entendido.

Cuatro horitas hasta Garrucha.

Esta es mi familia. Estábamos desayunando.

Ella es mi mujer Sara. Muy buenas.

-Hola, buenas. -Los pequeños, Alba y Felipe.

Y ahí está el mayor. Muy buenas, ¿qué tal?

¿Quieres aceite?

¿Eh?

¿Le tienes mucho cariño a Garrucha?

Sí, le tenemos cariño a esa zona. Hemos estado dos años muy buenos.

Él trabajaba como profesor en Cuevas del Almanzora.

-¿Tienes ganas de ir a la ducha?

(RÍEN)

A ver...

"GuestToGuest".

Este es tu perfil, este es tu apartamento,

pero has puesto de gancho una foto de una cascada impresionante

que tenéis en Aldeaquemada.

Sí, lo he puesto para atraer a más turistas que quieran venir.

Esto es un espacio amplio.

Tipo "loft".

Esta página donde se anuncia le pone un precio a tu casa.

Le han puesto 75... "Guestpoints",

la moneda de intercambio en esta plataforma.

Y con estos puntos, tú te vas de intercambio.

Mira, yo tengo en mi cuenta 1058 "guestpoints".

¿Cuántas veces has intercambiado ya este apartamento?

Pues no lo he hecho todavía ninguna vez

pero cuando te registras, la página te da puntos de cortesía.

Y si te haces usuario verificado, te dan también más puntos.

O sea, que tú este fin de semana viajas por la cara.

Sí, realmente sí.

Aquí es donde vais vosotros, la casa de Isabel, Garrucha, España.

Y os cuesta 136 "guestpoints", como dices tú.

Sí, con vistas a la playa, un sitio espectacular.

Felipe, ¿tú compartirías la casa en la que tú vives,

esta, ahora mismo, si pudieses?

Con la mano en el pecho, piénsalo: ¿sí o no?

Quizá la casa no.

Venga, vamos.

Y este es el apartamento.

Queríamos tener un salón grande para hacer fiestas familiares.

Ahí tienes el dormitorio. Sí.

Una barra aquí para tomarse una copa, un vino, una cerveza.

Sí, sí. La cocina, totalmente terminada.

¿Hay miedo a un inquilino indeseable?

No hay miedo porque existe una fianza.

¿Cuánto te cobran a ti en Garrucha por fianza?

Me cobraron 700.

Pero yo hablé con la propietaria y se bajó a 200 euros.

¿Qué se lleva la página web?

La página se lleva el 3 %

Eso sí que pagas: el 3 % de esa fianza.

Estamos hablando, si son 200 euros, unos seis euros se lleva la página.

Y, aparte de eso, también tiene un seguro

que es cuatro euros al día.

Total, ¿cuánto? ¿30 euros? No, menos, 18 euros por los dos días.

(Música)

(LLORA)

Bienvenido a Garrucha. Gracias. Hola de nuevo.

-Espera, espera.

No hay ascensor, ¿no? No, no hay.

Pero ahí tengo que ir yo porque ahí él se va a caer.

Ahí, ahí, probando los colchones.

Mario, fíjate. ¿Sí?

La verdad es que está muy bien.

Perfecto.

¿Habéis intercambiado ya mucho esta casa?

No, es la primera vez que se ha intercambiado.

Porque es una casa totalmente renovada

y acabamos de ponerla en la página.

Con Internet y todo. Lo tenemos ahí.

Con ese playazo.

La verdad es que es una playa espectacular.

De dos kilómetros. Fíjate qué playa,

¿Cuánto te has ahorrado?

Yo creo que, por lo menos, en alojamiento, 150 euros seguro.

(Música)

Andalucía es, junto con Cataluña,

la comunidad autónoma con mayor número de casas

registradas para el intercambio.

Esa ha sido la elección de Maricarmen,

que llega ahora mismo de Barcelona a Sevilla

para disfrutar de vacaciones en una casa particular.

Muy buenas, Maricarmen. Buenas, ¿qué tal?

Bienvenida.

Vienes tú solita este fin de semana de vacaciones

a la casa de una desconocida. Exacto, sí.

¿Cuántos intercambios llevas?

Creo, si no recuerdo mal, que son 13.

¿Dejas que extraños entren en tu casa

y duerman en tu colchón? Sí.

Así suena chocante. Mira si es reciente,

que la semana pasada tuve cuatro días a una sevillana y una marsellesa.

Yo me quedé en casa, que me fue muy bien,

y ella durmió en mi cama.

Un momento.

Tú lo que haces en muchas ocasiones es compartir techo.

No intercambias solo casa, sino que, además,

te quedas durmiendo con ellos. Sí.

Claro, hago amigos. ¿Y no les importa?

No, no, no. No.

Son gente abierta, si no, no haríamos esto.

(Música)

(Timbre)

La propietaria no está en casa, es francesa, te la ha dejado,

y hay una persona que te va a dar...

Me abrirá la puerta y me dará las llaves

un amigo de ella, supongo.

Oye, es una casa antigua. Está bonito esto.

Primero... Mira, hay ascensor y todo.

-Hola, buenas tardes. -Hola, ¿qué tal?

-Alejandro. Bienvenida. -Mucho gusto. Maricarmen.

Muy buenas, yo soy Mario, de "Comando actualidad".

¿Cómo estás? Muy bien.

La persona que ha contratado esta señora francesa

para que tú le hagas la bienvenida. Exactamente.

-Perdona por la tardanza. -No se preocupe.

¿Te subes? Venga.

Bueno... Hola.

-Este es mi compañero. -Hola, mucho gusto.

-Manuel. -Maricarmen.

¿La propietaria os ha contratado para dar el servicio?

Exactamente.

A diferencia de las empresas de gestión de apartamentos turísticos

solamente nos dedicamos a servicios complementarios a la estancia.

-Este es el cuarto. -Muy bien.

Tienes toallas. Te hemos dejado la colcha puesta.

Una vez se acabe, lo que tiene que hacer usted

es dejar las sábanas y toallas en esta bolsa azul.

-Vale. Y coger unas limpias. -Correcto, así es.

Este es el patio.

En caso de que fume, puede fumar aquí.

¿Cuánto cuesta contrataros con esta bienvenida?

Pues ella necesitaba nuestra ayuda y hemos actuado.

Va desde 12 euros hasta 18 euros.

Por nueve noches que te quedas tú aquí en Sevilla,

¿cuánto crees que te has ahorrado?

Hombre, bastante.

Yo no estoy alerta de los precios del hotel,

pero entre 50 y 70 euros diarios.

Entre 500 y 700 euros fácilmente.

El intercambio de casas se ha convertido

en tu mejor red social para conocer gente.

Pues sí, es verdad.

Porque a mi edad no me voy a las discotecas,

ni me voy a ningún sitio, pues una manera de convivir

es relacionándote con gente de esta manera.

Bueno, mira qué bien esta habitación.

(Música)

En España existen unos 40 organizadores profesionales.

Personas que cobran por organizar nuestras casas.

¿Dejaría usted que un extraño metiera mano en su armario

por 30 euros la hora?

(Música)

Esther, ¿qué llevas ahí en la moto?

Te veo muy cargada. ¿Qué es todo esto?

Esto es, en teoría, para organizar zapatos.

Y aquí hay otra bolsa también.

Sí, eso es para guardar trajes que no utilizamos.

Esther, tú eres organizadora profesional.

Sí. ¿Y esto qué es?

En tu piso llega un momento que hay caos,

que no sabes qué hacer con las cosas, vas acumulando.

Y llega un momento que te saturas y no sabes por dónde tirar.

Yo lo que hago es sacar este embrollo.

Vas a entrar en una casa. Sí.

¿En cuál? Está aquí arriba.

Es un matrimonio de 70 años, más o menos.

Lo que haremos es organizar un vestidor.

(Timbre)

-"¿Sí?". -Asunción, soy Esther.

(Zumbido puerta)

-"¿Ya está?". -Sí, gracias.

-Hola. -Hola, soy Esther. ¿Qué tal?

Pasa, pasa.

Hola, Asun. Hola.

¿Qué tal? Soy Julia, de "Comando actualidad".

Encantada.

Y esto es su casa. Podemos pasar, ¿no?

Sí, sí, pasad.

Este es su vestidor. Este es.

¿El suyo y el de su marido? Sí.

Esta parte es suya y esta parte es mía.

¿Y qué pasa? ¿Esto no lo ordenan desde hace mucho tiempo?

Bueno, es que yo no soy ordenada, de entrada,

Las cosas las voy dejando, pero no hay el orden que quisiera

o que ella me va a proporcionar.

-Yo lo cojo así, como si fuera a peso.

Todas las piezas.

Lo que vamos a hacer es dejarlo todo encima de la cama.

Esto es para tirar porque es muy viejo.

-Vale, pues nada, lo tiramos.

-¿Te lo pones? -Hombre, en verano sí.

Yo pregunto. Si es en verano, pues verano.

-Esto lo guardo. -¿Lo guardas? ¿Te lo pones? ¿Seguro?

-Bueno, no sé, a lo mejor sí. -¿A lo mejor sí?

Bueno, hacemos un "a lo mejor".

Claro, esto es lo más difícil. Cogemos apego a los objetos.

Sí, a veces tienes la parte más sentimental que práctica.

-¿A ver esta? -Te tiene que venir pequeña, ¿no?

Sí, esa tírala, va.

¡Eugenio! ¡Eugenio!

¡Ven un momento, porfa!

Y este es el otro desorganizado. Yo soy.

Usted también tiene ahí guardada su ropa.

Desde hace mucho tiempo.

¿Desde hace cuántos años no se organiza su armario?

43 o por ahí.

Son 30 euros la hora, de media, lo que cobra Esther

y lo que cobra en España una organizadora profesional.

30 euros la hora. Es un dinero.

Indudablemente.

Si después lo encuentro fácil, quizá sí esté bien invertido.

Lo malo es que después no encuentro las cosas.

Y el problema será volver a dejarlo como estaba.

-Esto fuera. -Fuera.

Pañuelos, somos "Doña Pañuelos" y nos los guardamos todos.

Tiene usted afición por los pañuelos.

¿Cuántos pañuelos tiene? Muchos, porque no tiro ninguno.

-Esta camiseta no la tiro. No, no. -Vale, vale.

¡No tira usted nada! -Me cuesta mucho tirar.

La cuestión es que yo sola no hubiera hecho esto.

Necesitas algo así. El empujoncito.

O sea, que también te ayuda...

Bueno, a 30 euros la hora ya te puede ayudar.

(RÍEN)

Oye, que viene el fontanero y solo mirar te cobra 50.

También es verdad. Y nada más mira.

-Y camisetas de las que te pones debajo cuando hace frío.

Estamos en un cajón un poquito más íntimo.

-Sí.

Esto de abrir las puertas de una parte tan íntima de su casa,

como es un ropero, a una persona ajena,

¿cómo lo lleva?

Es que yo no lo entiendo de ese modo, lo entiendo de otro.

Para mí, abrirme sería abrir mis sentimientos.

Eso es abrirme. Esto es ropa.

Luego, una vez acabe esta forma de orden,

esto va a quedar ordenado pero hay que mantenerlo.

Por eso aprendo. Si no, ¿de qué?

¿Se ve usted manteniendo el orden? Regular.

Una organizadora profesional como tú, ¿nace o se hace?

Bueno, no sé, yo he nacido.

¿Has nacido organizada? Sí, desde pequeña ya organizaba.

Vivimos en una sociedad de consumismo y acumulación.

¿Hasta qué punto esto favorece un negocio como el tuyo?

De hecho, imagino, que gracias a esto

hoy día una organizadora profesional puede tener mucho más trabajo.

Hoy en día, comprar ropa a los precios que puedes comprarla...

Hay tiendas con precios muy económicos.

Y dices: "Con que solo me lo ponga una vez"

Pero el "solo me lo pongo una vez" pueden ser muchas piezas,

y eso satura nuestros armarios.

Porque no entra una pieza y sale otra.

Entra una pieza, y entra a otra, y no sale ninguna.

Otra de las dificultades con las que lidias

debe ser el espacio reducido. Sí.

Ahora vivimos en unas ciudades donde el metro cuadrado es muy caro.

Claro. Los espacios son pequeños.

Eso también, entiendo, que da trabajo.

Hombre, claro, no es lo mismo tener un vestidor de este tamaño,

que no es una gran habitación, pero sí que lo es,

esto prácticamente no lo tiene casi nadie,

a tener simplemente un armario en una habitación

donde tiene que entrar todo.

El desorden, dicen, que es creatividad también.

Pues muy bien, quien sea creativa con desorden, pues que lo sea,

pero a mí no me va.

-No, ese lo dejo. -Este lo dejas. Vale.

-Y el rojo. -¿El rojo también?

-Sí, son mis colores. -Es tu color.

He ido a alguna casa con muchos pañuelos.

Aquí tiene uno, dos, tres, cuatro... Claro, mucha vida.

Cinco, ahí debe haber otros 15. 20 o más.

La mitad no se los va a poner.

Para alguien que le gusta el orden, guardar algo que no te vas a poner...

Bueno... Va en contra de tus principios.

Sí, uno de mis mandamientos.

No acumulo nada que no me vaya a poner.

Bueno, a ver, vamos a sacar...

-¿Te ayudo, niña? -A ver...

En EE.UU. hay unos 5000 organizadores profesionales.

En España, de unos años a esta parte,

está empezando. (ASIENTE)

¿Tú puedes vivir de esto ahora mismo,

exclusivamente de organizar los espacios en casas de otros?

Yo tengo otra actividad profesional.

Me quedaba tiempo libre en mi actividad profesional

y decidí hacer esto porque, realmente, es mi hobby.

Hala, el boñigo... Y ya está.

-Lo pones aquí. -Es lo que haré el boñigo.

Ya está.

Esto es lo último que colocar. Sí.

Es la parte más sentimental de su ropera.

-¿La ponemos aquí arriba? -Sí, vale. Yo sé que está ahí.

¿Por qué es importante colocar todas las perchas así,

en esta posición, en esta dirección?

Porque es mucho más fácil. ¿Por qué es más fácil?

A ver, saca tú la ropa.

Saco una y hago así, ¿no?

Pero es un acto mucho más forzado que este.

Vale. Por mí, no sé.

¿El resultado? Muy bien, fantástico.

¿Puntuación? Un diez.

¿Un diez? ¿Y tú cómo lo ves? -Claro, para mí ahora ya es el diez.

(Música)

Esther, tu jornada, entonces, continúa organizando

otro espacio en otra casa. Sí.

(Timbre)

-Hola, buenas. -Hola, ¿qué tal?

¿Cuántos metros cuadrados tiene esta casa, Olga?

Unos cuantos.

Soy muy desordenada, pero bueno.

Es un caos, está de trastero. Literalmente.

Todo lo que molesta, se guarda aquí.

Es una habitación estudio, pero librería...

Sí, dejó de serlo y... Y habéis ido acumulando objetos.

Hemos ido acumulando.

Por ejemplo, esto lo sacamos de la habitación de la niña.

Vino a parar aquí hasta encontrar un sitio para guardarlo.

Las fotos de cuando la niña era pequeña.

Todavía están todavía para buscarles espacio.

Eso son gafas que tengo que reciclar pero no encuentro dónde darlas.

Son gafas antiguas mías. ¡Anda, y las graduadas!

Estos son documentos de casa. Escrituras, los seguros...

Y ahí arriba hay botes de cristal.

Mi madre me dice que tengo síndrome de Diógenes.

¿Qué quieres? ¿Que esto se convierta en qué?

A ver, mucho no puedo hacer.

Porque los libros son los libros y no los queremos tirar.

Entonces, simplemente, despejar todo un poco

y que me quede más estético.

¿Es bisutería o qué es? Bueno, etiquetas...

-Esto lo podemos tirar. -Vale.

¿Estos palos? Sí, me los encontré en una playa.

No me acuerdo de dónde, pero los traje.

Tú vas por el mundo recogiendo cositas.

Bueno... (RÍE)

¿Se agobia una al ver todo esto? Sí, mucho.

Es la caja de los trastos, como ves.

-¿Esto es para tirar? -Sí.

-¿Esto? -No, que está a medio hacer.

¿Eso qué es? No sé...

Un cartón que reciclé y estaba pintando y haciendo cosas.

Pero no está acabado todavía. Por si me va a servir para algo.

(RÍE)

-Tenemos la mesa despejada.

Si quisiéramos trabajar hoy, podríamos hacerlo.

-¿Ahora nos ponemos con la estantería esta de aquí?

Claro, aquí tiene DVDs, y no tiene DVD.

¿Ella no tiene reproductor?

O sea, que es un artículo totalmente inútil ahora.

-Y ahora todo lo que necesites está en Internet.

-"Mujeres al borde de un ataque de nervios".

Sí, es un clásico.

-"Mar adentro", "Amelie"... -También.

-Se está animando mucho esto.

¿Es todo para tirar? Sí.

¿Todo lo que hay en la mesa? Estos no, los guardo. Lo demás.

Pero si no los puedes ver, ¿no? "Love actually" y otras películas.

Bueno, tal vez en la Play.

Este es el momento más difícil y gratificante de la organización.

-Sí, sí. Para ella no sé, para mí mucho.

-No, también. Como tampoco hay nada que sea mío.

¡Pues a la basura!

Os voy a ayudar un poco porque aquí mucho material.

Para arreglar este despacho al completo, al 100 %,

¿cuánto tiempo tienes que dedicar?

-Mínimo, son dos días de trabajo.

Esto puede salir caro, ¿eh, Olga?

Me pondré yo mañana por la mañana hasta que venga ella.

(Música)

¿No cansa pasarte todo el día organizando las casas de otros?

No, relaja. (RÍE) Ahora vamos a la tuya.

Tengo dos adolescentes.

¿Dos? Dos gemelos.

Hombres y de 16 años.

Este es mi mundo.

La casa de una organizadora profesional.

Como estamos viendo, está bien organizada.

Debería estarlo, si mis hijos no han desordenado nada.

Hemos llegado y hemos dejado las chaquetas por aquí tiradas...

De hecho, tiene sitio para todo.

¿Qué tal? ¿Tú eres? Yo soy Carlos.

¿Este es el armario de un adolescente?

Hijo de... De una organizadora profesional.

Le ha tocado lo que le ha tocado como madre.

Podría ser peor.

Y este el cuarto de Mauro.

No me puedo creer que en una habitación adolescente,

por muy ordenada que sea vuestra madre,

no tengáis un rincón de caos. ¿No lo hay?

A ver, cuesta mantenerlo, pero no hay.

-No hay. -Y si hay, dura poco.

-Por la noche se tiene que acabar el caos.

La cocina.

En la que no hay ni un vaso fuera de lugar.

No, porque tienen su sitio. Todo tiene su sitio.

Fíjate, las magdalenas.

Claro, tiene todo su sitio. El café, el pan del día...

Se puede reciclar.

Tú aquí juegas perfectamente a encajar.

Es como el "Tetris".

Tú esto lo ves organizado, ¿verdad? Sí, claro.

Parece un piso piloto, casi.

Que siga vuestra casa tan ordenada.

-Muy bien, gracias. Hasta luego. -Adiós.

(Música)

(GRITOS DE KARATE)

(GRITOS DE KARATE)

Carmen Noguera, ¿cómo estás? Muy bien.

Encantado. Igualmente.

Eres campeona de España

de una modalidad parecida al karate.

Karate-Do Goju-Ryu.

Y dietista a domicilio.

Es decir, te metes en las casas de los vecinos

para decirles qué comer y cómo. Correcto.

Gente que no puede ir, por horario, a clínica

o, directamente, no le interesa ir a clínica

y quiere que yo vaya a domicilio.

(GRITOS DE KARATE)

Creo que es muy bueno compaginar las dos cosas, que me gustan mucho.

Entonces, se me hace muy ameno.

Aunque a veces termine a las 22:00 o 23:00

y empieza a las 8:00.

Coincide con el horario laboral de la gente.

(GRITOS DE KARATE)

-Hasta luego. -Hasta luego.

(Timbre)

-"Puerta abierta. Por favor, cierre después de entrar".

Buenas noches o buenas tardes. (RÍEN)

Adelante.

Cuéntame. ¿Qué tal la semana? ¿Has pasado hambre?

-No.

-¿Ansiedad? -Tampoco, no, para nada.

-¿Te has saltado la dieta? -El fin de semana sí.

(RÍE)

¿Cuándo fue la primera vez que contactaste con Carmen?

Pues por febrero o así.

-Arriba.

-Me he portado bien, ¿no? -Muy bien.

-Vale, en esta semana has perdido 800 gramos.

No hemos llegado al kilo, pero nos ha faltado poco.

Hemos bajado bastante de masa grasa, lo que queríamos.

Esta no es una báscula como la que tenemos en casa.

No, te dice el peso, agua, masa grasa, masa muscular...

Realmente, ¿por qué lo haces?

Pues cuando contacté con ella era porque quería bajar de peso

puesto que mi trabajo es de oficina y es un poco sedentario.

Y por poco que comía, al final, no conseguía perder peso.

Entonces, gracias a que ella me dijo:

"No estás haciendo bien los hábitos de alimentación.

No se trata de no comer, sino comer lo que necesitas

y en los momentos en que lo necesitas".

-Has perdido un centímetro.

-¿Sí? -Sí.

Mejor. Todo lo que sea perder...

-El día que siempre pongo de legumbres, lentejas o algo así...

-¿Te apetece? -Sí.

-Un plato pequeño.

Esto no es una dieta estricta.

La palabra "dieta" parece que asusta,

pero no es nada más y nada menos que hábitos de vida saludables.

¿Y se encarece el precio si no se cumple la dieta?

(RÍEN) Por suerte no.

No, no.

Si no, yo creo que no la llamaríamos mucho.

Bueno, guapa...

-Pues nos vemos en una semana. -Perfecto.

-Hasta luego. -Hasta luego.

Carmen, ¿se gana uno mejor la vida como profesora de artes marciales

o como dietista?

No te voy a engañar, como dietista se gana más.

Los días de semana, por ejemplo, está de 10 a 15 euros.

Las dietas, cada dos semanas, de 20 euros a 25, más o menos.

Cada mes, a lo mejor se puede elevar a 30.

Hay gente que quiere que le vea una vez al mes.

(Timbre)

-Buenas. -Muy buenas.

Hola. ¿Qué pasa?

No sé qué hora tenemos, pero... Las 21:30.

21:30 y acabas de llegar. ¿En qué trabajas, Gloria?

Soy teleoperadora ahora mismo.

Soy filóloga hispánica, pero trabajo de teleoperadora.

Aquí vienen los deberes.

(RÍEN)

Y ver si los deberes hechos están bien o no, es el problema.

¿Por qué habéis tenido la necesidad de que alguien que venga a casa?

Nosotros empezamos, sobre todo, para aprender a comer.

Porque, al final, comes lo que te parece.

Nosotros, por ejemplo, pasamos el verano y tal,

que engordamos un poco,

y empezamos a cenar sándwiches vegetales.

Y yo decía: "Pues no adelgazamos".

-Lo compramos todo "light". -Vegetal, todas las noches.

Él se volvió un poco loco con las etiquetas.

Todo "light", a ver cuántas calorías tiene todo,

y a comparar, pero no... -Pero no valió.

No funcionaba, y entonces le dije:

"Antes de que te vuelvas un talibán de la comida",

que empezó un poco,

"vamos a buscar a alguien que nos asesore

a saber, sobre todo, qué comer, cuándo y en qué cantidades".

Más o menos.

Y ahí fue cuando la conocimos a ella.

Y que viniera a casa fue una bendición

porque los horarios...

No sé si la diferencia de precio es muy diferente

en el caso de Carmen o una clínica,

pero en todo caso os compensa que venga aquí.

-Sale incluso más económico. ¿Ah, sí?

Sí.

¿Y tenéis un objetivo concreto?

-Yo sí, él no tanto. -Yo no.

A mí me quedan tres o cuatro kilos.

Igual este mes no me he portado muy bien.

Antes de subirme, me confieso.

(Pitido)

-Sí que te voy a renegar. -Lo sabía.

-¿Cómo lo sabes? Cuéntame, ¿qué ha pasado?

-Pues no es que lo haya hecho tan mal, pero no sé...

Tampoco lo hemos hecho tan mal este mes.

Es que una semana estuve en Madrid y no hiciste mucho.

Ya, eso sí.

Y yo menos, porque ya que la empresa me pagaba la comida,

no iba a comer ensalada.

Hemos desinstalado la aplicación del móvil.

Es verdad, el "JustEat" ya ha desaparecido de nuestra vida.

Tenéis una aplicación de comer a domicilio

que la habéis borrado.

Sí, porque se nos estaba yendo de las manos.

¿Ah, sí? ¿Con cuántas frecuencia?

-Dos veces a la semana. -¿Ah, sí?

(RÍEN)

(Pitido)

-¿Qué tal? -Has bajado bastante.

Hemos perdido un kilo de grasa abdominal.

Estamos en dos.

Empezamos a mirar para comprar todo "light".

-Por ejemplo, queso rallado "light". -Los quesitos son bajos en sal.

-Todo "light", intentamos hacer todo lo más...

Llegué a comprar hasta arroz integral.

-Que no había manera de hacerlo. -Se quedaba superduro.

Ahí fue cuando dijimos: "Vamos a llamar a alguien".

Es verdad, el arroz fue el punto de inflexión.

La zanahoria en tiras. Y maíz, muy poquito.

Una cucharada pequeña.

Como lo dijo ella. Que el maíz engorda.

Mi intención es que tengan, mínimo, dos platos.

Porque no es lo mismo meter en las mismas calorías todo el plato

porque si no parece que veo menos cantidad.

(Música)

Carmen, en España hay unos 9000 nutricionistas,

pero ¿hay mucha intromisión?

Sí, puede ser. Como está muy en auge ahora,

sí que hay gente que está trabajando en gimnasios.

Te dan un pequeño curso de cuatro dietas

y estamos luchando contra eso.

Yo tengo pacientes que me han llegado a decir:

"Mira, Carmen, yo he dado con este caso.

He tenido un efecto rebote abismal".

O "ya peligraba mi salud", con un análisis de sangre.

Entonces, han acudido a mí.

(Timbre)

-Buenas tardes. -Buenas tardes, Ángel.

-¿Qué tal? -Cuánto tiempo.

-Sí. -Toma asiento.

-Muchas gracias. ¿Qué tal la dieta? -Pues nada, muy bien.

No venimos a por gafas, ¿venimos a tu trabajo?

Exactamente. A tu centro de trabajo.

Imagino que, por horas, prefieres que Carmen venga aquí

en horario laboral. Claro.

La actividad que nosotros tenemos, en una óptica y siendo autónomos,

pues el problema que tenemos es que el horario es muy limitado.

¿Por qué te decidiste a llamar a Carmen?

Pues porque después de hacer tanto ejercicio

y hacer tanta actividad, no me encontraba bien.

De hecho, cuando llegaba a casa con los críos,

me encontraba cansado, no podía atenderlos como yo quería.

Y decidimos en un momento determinado:

"Algo está fallando, vamos a plantearnos qué".

La alimentación, en el deporte, es el 80 %.

Éramos más de carnes e hidratos de carbono complejos.

Y la verdad es que hoy día tomamos pescado

y una dieta equilibrada, más o menos.

Te encuentras mucho mejor.

-No te muevas.

Hemos perdido, te vas a sorprender, cinco kilos.

Claro, ¿ves? Te había dicho yo que...

Haciendo las cosas bien, más o menos, la cosa funciona.

Carmen, ¿a la hora de perder peso hay que hacerlo gradualmente?

Sí, no quiero unos altos picos.

Sí que intento que todos los meses sea periódico, el mismo peso.

Es verdad que los primeros meses es cuando más se pierde.

-Hasta el mes que viene. -Hasta el mes que viene.

Hasta luego.

(Música)

Adela, te estás preparando para el trabajo.

Para el trabajo. ¿Y a qué te dedicas?

Pues soy cuidadora infantil.

En mi casa.

Cuidadora infantil, en mi casa.

Lo que ahora se entiende... Como "madres de día".

Aquí vienen cuatro niños, tres niños...

Y yo los cuido, en mi casa.

Ellos vienen a mi casa en vez de a una guardería.

Tú abres tu casa para cuidar los hijos de otros.

Exactamente.

Navarra es la primera comunidad autónoma española

que reguló el trabajo de las madres de día.

Sí.

¿A qué empezó todo? ¿Por qué aquí? Todo empezó

a través de un proyecto europeo

para la conciliación entre familia y trabajo.

¿En qué año? En el 2003.

Es ella, ¿ves?

(Timbre)

-Hola, buenos días. -Hola.

¡Marina! ¡Buenos días!

-Venga, Marina, abajo.

-A ver, señorita.

¿Me das un beso, que me voy a trabajar?

Dame un beso. ¡Mua!

¿Te quedas con Adela? ¿Sí?

¿Cuánto tiempo tiene Marina? Va a hacer dos años el domingo.

¿A qué te dedicas, Natalia? Yo soy dentista.

¿Y por qué traer a tu hija a una madre día y no una guardería?

¿Por qué lo decidiste? Pues varias razones.

La primera es, como no tenemos familia aquí

porque somos de fuera,

teníamos que buscar un sitio que fuera flexible por los horarios.

Y también era importante que no se pusiera mucho enferma.

Los virus en las guarderías, al final, son más niños,

y normalmente se ponen enfermos, los mandan a casa y demás.

¿Una madre de día es un poco más caro que una guardería?

Sí, pero el trato no es igual.

Adela es una segunda mamá.

Ahora sí, un beso.

Hala, adiós.

-Adiós. -Hasta luego.

-Mira, Marina, ahora me llevas a casa.

Esta es la comida de Marina. Sí.

Cada padre trae la comida, de eso tú no te ocupas.

No, se la guardo y se la voy dando.

Mira, trae un plátano, que se comerá dentro de nada.

Con el almuerzo. Sí.

Después, trae su verdura, que le encanta.

Pescado, verdura... Además, Marina come muy bien.

¿Y la cocina jamás la utilizas cuando hay niños en casa?

No, yo no cocino nunca.

No, porque piensas que se pueden... Yo qué sé, el horno.

No.

(Timbre)

-Mira, Marina, ¿quién viene? -Oihan.

¡Viene Oihan!

A ver, ven.

Oihan es el otro niño que ahora cuidas.

Sí. Ahora mismo cuidas dos niños.

¿Hasta cuántos niños puedes cuidar? Hasta cuatro.

Cuatro es el tope para una madre de día.

Buenos días. Hola, Oihan.

Se ríe totalmente.

Mira, Oihan, cuántas cosas.

Adiós.

Uy, qué bien, hoy me da besito.

Hasta luego, gracias.

-Paciencia. Hasta luego. -Gracias.

¿Qué requisitos de formación tienen que tener las madres de día?

Por lo menos aquí, en Navarra.

Tenemos que tener Educación infantil, algo de Pedagogía...

Puede haber todo ese tipo de formación.

¿Tú en qué te formaste?

Educación infantil, hace mucho. Entonces no se llamaba así.

¿Y la casa, el espacio? Tu intimidad, tu casa, tu privacidad

la has tenido que adaptar a este trabajo.

Esta habitación solo es para que jueguen ellos.

Viene un inspector cuando quiere, cuando le apetece.

Y tienes que tener la casa adaptada, que los enchufes estén tapados...

La ventana tiene seguridad.

No llegan, pero también tiene llave de seguridad.

¿Y qué otras zonas tienes que tener como madre de día para ejercer?

Pues una zona de descanso. ¿Una zona de descanso?

¿Aquí quién duerme la siesta?

Concretamente, ahora, Marina cuando quiere.

¿Quieres dormir en la cunita? -No.

-Ella quiere dormir en su silla, ¿verdad, Marina?

-Toma, un queso para comer.

-Gracias. ¿Me lo como yo? -Sí.

-Ahora te quieres sentar tú. -Al sofá.

Ellos se cuelan hasta el salón de tu casa.

Pueden entrar en tu dormitorio... Van por todas partes.

Es su segunda casa, es la idea. Sí.

¿Cuál es tu tarifa?

¿Qué precio tiene una madre de día, a media jornada, como estos niños?

En madres de día, nosotras, que somos siete,

hay una tarifa plana, que son siete horas.

Esa tarifa son 420 euros.

420 euros al mes.

Esa son 420 euros al mes.

¿Y cuánto cuesta, de media, una guardería en Pamplona?

Creo que es algo más barato.

Lo que pasa es que la atención es mucho más personalizada.

¿Ahora aquí qué hacemos?

¿Quieres dormir?

Uy, alguien se ha hecho cacota.

-¡Yo! -Sí.

(Timbre)

Buenas. ¿Qué tal?

Hola, ¿me estabas esperando?

-¿Eso qué es?

-Para mí. -No.

-¿Para quién es esto? -Para Marina.

-¿Solo para Marina?

Cristina, tú eres una de las tres hijas de Adela.

Sí. ¿La mayor?

La mediana.

Trasto.

¿Dónde está la trasto?

-Están muy dispersos.

(NIÑA CHILLA)

Una pier... na.

Una.

Luego la otra.

Y ahora...

Oihan hoy está jugando a su aire.

Adela, las madres de día, en tu caso,

¿tenéis algún tipo de referente pedagógico?

Nuestro sistema de siempre ha sido respetar muchísimo al niño.

Que es un poco Montessori, entre otras cosas.

El niño aquí tiene sus juguetes.

Tiene la opción de que escoja lo que quiera,

no se marcan los tiempos.

No hay un tiempo para leer, ni un tiempo para pintar...

Se va haciendo lo que ellos van eligiendo.

Hala, a almorzar.

Aúpa.

-A ver cómo te limpias la boquita.

¡Muy bien!

Hola.

Hola, hola.

¿Qué tal? ¿Quién ha venido?

¿Quién ha venido?

¿No hay límites a la entrada de personas en esta casa

durante la jornada de trabajo?

No, aquí yo solo permito que vengan mis hijas.

Mira, Oihan.

(Música cumpleaños)

Mira, mira, Oihan.

¡Bien! ¡Bravo!

¡Bravo!

¿Cuántos años cumples, Marina? ¿Cuántos cumples? Dile a Julia.

¿Cuántos? ¡Dos! ¿Dos años?

¿Qué significa este trabajo para ti?

Para mí, aparte de que es mi medio de vida hoy en día,

para mí el trabajar no es un esfuerzo hoy por hoy.

Y creo que es lo más importante que puedes tener.

¿Te cojo un trocito de tu bizcocho de cumpleaños?

¿Esto? Vale, ya está.

-Le puedes dar un poquito más grande. -Toma, dale este.

-¡Dáselo más grande!

(Timbre)

¿Quién viene?

-¡Hola! ¡Hola! -¿Quién viene?

-¿Qué tal? -El abuelo.

Hola, ¿qué tal? ¿Cómo estás?

Los padres trabajan y usted viene a recogerlo.

Tengo tres nietos. ¿Tiene tres?

Tengo suerte de que compaginan bien los trabajos

con los colegios y guarderías,

y de mí echan mano pocas veces.

Dicen que en España 7 de cada 10 abuelos

cuidan de sus nietos.

¿Los abuelos se estresan con eso de cuidar a los nietos?

Sí, conozco casos.

-¡Adiós! -Di: "Adiós, Oihan".

-Dale un besito a Oihan.

¡Adiós!

Adiós, guapa.

(LLORA)

A ver, cariño, no llores. ¿Dónde está el chupete?

El chupete...

Mira, así. Y yo me quedo aquí contigo, ¿vale?

¿Quieres estar un poquito echada?

¿Te cuento una historia? ¿Quieres? (ASIENTE)

Vale, ¿me das la manita?

Ahora vamos a contar el cuento...

Hola. -Hola.

Eres el padre de Marina, ¿no? Sí.

Está durmiendo tu hija, creo.

Adela, que está aquí el padre de Marina.

-Voy.

(EN VOZ BAJA) Ay, no, se ha despertado.

-Cumpleaños feliz. -Cumpleaños feliz.

A veces se levanta llorando

y en vez "papá" o "mamá" dice "Adela".

¿Sí? Sí, sí.

¿Y cómo lleváis eso?

Bien, al final, pasa muchas horas con ella.

Es normal que esté a gusto. Mejor.

¿Y no se enferma tanto como otros amigos que tengáis

con hijos en guarderías?

¿Nunca tiene mocos? Mocos alguna vez.

Pero creo que ha faltado... ¿Cuánto llevamos? Más de un año ya.

Tenía cuatro meses y va a cumplir dos.

-Un año y seis meses, y ha faltado... -Una gastroenteritis.

-Hala, hasta el lunes. -Adiós.

-Adiós. -Di "adiós", Marina.

(Música)

Los españoles pasan en su centro de trabajo

una media de 1700 horas al año.

65 más que los alemanes, por ejemplo.

Largas jornadas de trabajo que nos impiden llegar a todo.

Hoy en día proliferan empresas que se dedican a hacer

los recados y servicios de toda la vida

para todos aquellos que, por falta de tiempo,

no pueden hacerlos.

(Música)

-Vengo a por Martina. -Ahora mismo te la saco.

Gracias.

-¡Hola! Mira, mi niña.

Hola, tesoro.

-¿Cómo ha comido? -Se lo ha comido todo.

-¿Sí?

-Sí, muy contenta, ha jugado con las amiguitas.

Muy buenos días.

Antes de irnos, ¿quién es esta preciosidad?

Pues ella es la hija de una clienta.

Vengo a recogerla, sus papis están trabajando.

Di "hasta mañana".

Venga, vamos, tesoro.

Vamos a jugar ahora.

¿Cuánto tiempo llevas, Belén, dedicándote a esto?

Pues montamos esto en el 2009.

Vendemos nuestro tiempo para la gente que lo necesite.

¿Y normalmente la gente qué es lo que necesita?

Necesitan de todo.

Nosotros funcionamos muy bien el tema de la limpieza de hogar.

El tema de canguro, tienen que conocerte,

porque todo el mundo tampoco...

La gente es muy reacia a dejar a los niños con desconocidos.

Venga, que vamos con mamá.

Mira, toma.

¿Y eres madre? Sí, soy madre.

¿Y cómo lo llevas?

Bien, tengo un marido estupendo que se encarga mucho de todo

y es el que está a cargo del peque.

Ya está, tesoro.

(NIÑA LLORA)

Ya vemos con mamá.

Por Dios, qué sofocón.

¿Qué quiere mi niña?

Vamos a coger... Ahí.

Le voy a hacer una ensalada a los padres,

que traen pescado para hacérselo yo a la plancha.

Y les voy a hacer yo una ensalada para que al llegar lo tengan listo.

Porque todos los días les dan las 16:00 o las 17:00 comiendo.

¿Tú cómo vas planificándote?

No sé si estás en esta empresa tú sola

o tienes más ayuda. ¿Cómo lo haces?

Hombre, tengo ayuda, claro.

Intento hacer las máximas cosas yo,

para llevarme el dinero yo, claro está.

¿Y antes a qué te dedicabas?

Te va a hacer un poco de gracia.

Hace un montón de años, yo siempre he dio la "vepo".

¿Entiendes? "Ve por esto, ve por lo otro".

Y digo: "Oye, ¿y si le saco un poco de provecho a esto?".

Pues a raíz de ahí salió.

En este caso, al matrimonio, ¿cuánto le puede salir

la recogida de Martina, más la comida,

y el estar aquí hasta que lleguen?

En torno a los 12 o 15 euros la hora es lo que solemos cobrar.

¡Uy, mira quién viene!

¡Hola! ¿Qué tal? Muy buenas.

¿Qué pasa?

-Mira, se ha comido una fresita. -Sí.

¿Besito a mamá?

¿Qué pasa, cómo estamos?

La primera vez que dejas a Martina en manos de Belén,

aunque la conozcas, ¿se sufre un poco?

Sí, quieras o no, es mi única niña.

Pero con ella, con total confianza.

Nos ayuda muchísimo tanto en el trabajo,

con la niña... -¡Mamá!

Ya, mamá, ya, mamá.

-¿Qué te puedo decir?

Ella ha estado aquí el 24 y el 31 a las seis de la mañana

para quedarse con mi niña. ¿Ah, sí?

Sí, la niña tenía fiebre, y para no llevársela a su casa,

ni a casa de las abuelas, ni molestar.

Ella ha estado aquí a las seis de la mañana,

que son días de muchísimo trabajo.

Claro, porque tenéis... Una pescadería.

¿Una pescadería? Sí.

Claro, y época navideña...

El 24 y el 31 cogemos marisco y todo ese tipo de cosas.

Pues si no fuera por ella...

Te va a cambiar Belén, ¿vale?

-Mamá... -No, mamá.

El gasto que puedes hacer semanal o mensual compensa

porque la conoces, tienes confianza, tiene llaves, cualquier urgencia...

Claro que sí, tanto trabajo...

Ella nos echa una mano también en el trabajo.

Aquí es lo que puede, la verdad.

La mitad de mi sueldo lo pagan ellos. (RÍEN)

¿Quieres salir a la casita a jugar?

Vamos a la casita, venga.

Mira, aquí está el carrito de fuera.

Belén, ¿tú tuviste esta ayuda con tu hijo?

No, no la tuve.

Lo que nos pasa aquí, tanto a Kelly, como a mí y a muchas madres,

es que vivimos a las afueras.

Entonces, no tenemos mucha ayuda.

Adiós, tesoro.

-Venga, hasta luego. -Hasta luego, gracias.

¿Qué toca ahora?

Pues nos vamos a ir a recoger pescado a una pescadería.

Es una pescadería que tiene un grupo de WhatsApp hecho.

Por la mañana cuelgan un vídeo, y la gente le encarga el pescado.

Hola, buenas.

Juampe, venía por el pedido de Raquel.

-Ahora mismo, Belén, un segundito, se lo pongo a esta muchacha.

Aquí tiene usted, señora.

Antes de marcharnos, ¿cómo está usted?

Yo divinamente.

¿Divinamente? ¡Hombre!

Estamos ya en vísperas de Navidades y hay que funcionar bien.

Se manda mucho el tema de urtas, besugos, lenguados...

Gambitas frescas, esto es gloria bendita.

Por la mañana montamos el mostrador con los precios, todo organizado,

y mandamos un vídeo con todos los productos

y empieza la gente a decir: "Juampe, prepárame esto".

El vídeo de hoy.

Este es el vídeo que haces. Por la mañana.

Explicamos un poquito lo que tenemos hoy,

la variedad, el producto, procedencia y demás.

Y, en este caso, Belén hace este servicio del recado

para los que no pueden venir. Eso es.

Las ventas han aumentado un 20 o un 30 %.

¿Un 20 o 30 % solo con esto? Sí, entre semana.

Hasta luego.

-Hola, buenos días.

Mira, venía a traerte el pescadito de Juampe.

¿El pago es directamente a la pescadería

y luego tú ya negocias esa parte con la pescadería?

Sí, a mí me paga Juampe y Kelly. No tienen nada que ver los clientes.

Bueno, Raquel, nos vamos. Cuando necesites algo, ya sabes.

¿Sabes si en España hay más negocios que se dediquen a lo que haces tú?

Sí, además, tenemos un grupo de WhatsApp

y tenemos una web que se llama "Recados Unidos".

Estamos de casi todas las provincias.

Y, por ejemplo, a mí me hace falta algo de Barcelona,

pues me pongo en contacto con Ana, que es de allí.

Si me hace falta algo de Madrid, Pepe en Las Rozas.

¿Qué toca? Toca llevarle a una chica

que es diseñadora de moda flamenca.

La máquina de cortar tela la tenía averiada.

El servicio técnico está en Sevilla

y como ella es de las afueras, le pilla mal recogerlo.

Como un servicio de mensajería pero para ya.

¿Qué tenemos nosotros? El "para ya".

(Timbre)

-Hola. -Hola.

-Encantada, soy Belén. -¿Qué tal?

-Pues mira, aquí vengo a traerte... -La cortadora.

Este va a ser el traje que va a cerrar la colección.

Que lleva una cola de dos metros

con un cuerpo hecho totalmente a mano.

Y, sobre todo para los trajes de flamenca,

necesitamos la cortadora.

Que Belén tenga esta empresa nos ahorra mucho tiempo.

Mira, pasa, el taller lo tenemos aquí abajo.

Madre mía.

No deja de ser tu casa, un lugar íntimo,

y si no viniera Belén, viniera otra persona,

¿le dejarías entrar? ¿Le dejarías las llaves?

Me lo tendría que pensar.

Llegan las temporadas y meto aquí a mujeres a trabajar.

Mujeres que llevan muchos años ya conmigo.

Y, entonces, claro...

Ha habido veces que me han faltado cosas.

Y ha sido gente conocida.

No es lo mismo que te den una confianza

con una responsabilidad empresarial a que sea el vecino.

(Música)

Estamos en Los Pajaritos.

Un barrio que no siempre ha tenido la mejor fama del mundo.

Pero también es barrio vecinal de toda la vida.

De todas maneras, nosotros acudimos donde se necesite.

¿Cómo estás? ¿Qué tal? -Bien.

Eres Marga.

Tú eres peluquera, tienes tu negocio.

Pero colaboras con Belén. Con Belén.

Este servicio, por ejemplo, de peluquería,

yo no soy peluquera.

Marga, desde hace muchísimos años, trabaja para mí.

(Timbre)

-"¿Sí?". -Soy Marga.

(Zumbido puerta)

-Hola, María, buenas tardes. -Pasa, hija.

-¿Qué pasa, cariño? -Aquí estoy.

¿Le puedo dar dos besos? Dos, tres, cuatro y seis.

(RÍE)

¿Cómo está, María? ¿Bien? Pues mira, hijo, aquí.

¿Por qué ha llamado a Marga y Belén? Para que me pongan guapa.

Yo he ido siempre a peinarme pero ya no puedo.

¿Por qué? Porque ya...

Estoy con la cadera y eso y ya no puedo, hijo.

-María, tenemos que ponernos donde yo pueda ponerte el enchufe.

Ahí.

¿Me siento contigo, María? Ahí conmigo, siéntate.

Que no se te pegue la cojera. (RÍE)

¿Y cuántas veces viene Marga? ¿Una vez por semana?

Siempre me ha arreglado ella una vez por semana.

Y todos los meses me teñía.

¿Toda la vida a qué te has dedicado tú, María?

Yo me he dedicado a darle la metadona...

Me arreglaron los papeles para darles la metadona a los que estaban malos.

Aquí en esta zona, en Los Pajaritos. Ahí, sí.

Me da mucha pena, porque ella venía a la peluquería.

Nos animaba la peluquería con todos los cotilleos.

Y ahora, pues hombre, para mí es un placer venir a su casa,

pero sí me da pena.

María es un terremoto, ahora se ve así y está mal por eso.

-Adiós, María, mi vida. -Adiós, hija.

Como ves, el día de hoy está siendo movidito.

Todos los días no son así.

¿Puedes compaginar...? Un segundito, perdona.

(Móvil)

¿Sí, Ana? ¿En la tintorería de dentro del Más?

Me pilla de camino y te lo llevo. Venga, gracias. Hasta ahora.

-Hola, buenos días. -Hola, ¿qué tal?

-Venía a recoger un traje. -Sí, lo he preparado.

-Me ha dicho que eran 20 euros, ¿verdad?

Sí.

En este caso sí que haces tú el pago en efectivo.

Sí, porque me acaba de llamar Ana con las prisas.

"Hazlo que luego yo te lo doy". Claro, sí.

¿Cuántos llaveros tienes, Belén?

Pues el de ahora llevo mucho tiempo con él.

Date cuenta de que Ana le hemos pintado,

le hemos hecho albañilería, muchas cosas. Por eso lo tengo.

¡Eh!

-Has llegado tú antes. -Sí.

-Perdóname, no me ha dado tiempo. -No te preocupes.

¿Qué tal?

Gracias, cariño.

Fede, de "Comando actualidad".

¿Cómo estás? Ah, hola.

Hemos irrumpido antes que tú en llegar a tu casa.

Yo confío en ella. ¿Ah, sí?

Si entra en casa, de confianza seguro.

Tengo dos hijos, trabajo muchas horas,

estoy todo el día en la calle, me voy de aquí a las 7:30.

Ayer mismo llegué a las 23:00.

-Como fuera... -Empalma un día con otro.

El horario es ininterrumpido.

La intimidad se pierde porque no te queda otra.

No tienes más remedio.

Como cuando necesitas limpieza, llamas a gente de confianza.

Entonces, con esto, hasta la próxima.

Otro día me traes un pescadito, ya sabes, cosas que tú me traes.

-Vale, perfecto. Pues nada, Ana, muchísimas gracias.

Muchas gracias y que se lo pase el chico bien en la boda.

-Gracias. -Hasta luego.

  • Un extraño en mi casa

Comando Actualidad - Un extraño en mi casa

13 dic 2017

Duermen en nuestra cama, se hospedan en nuestras casas, dan de comer a nuestros hijos, ordenan nuestro armario o nos dicen lo que tenemos que comer. Por necesidad o para ahorrar metemos en casa a extraños que realizan las tareas que antes hacíamos nosotros mismos. Nuestra intimidad se ha convertido en una oportunidad de negocio para muchos.

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