www.rtve.es /pages/rtve-player-app/2.17.1/js/
2893294
Para todos los públicos Cocina con Sergio - Tempura de mejillones con espuma de tomate - Ver ahora
Transcripción completa

Hoy un plato de capricho muy económico y sencillo,

porque vamos a disfrutar de una tempura de mejillones

con espuma de tomate. Cuatro o cinco ingredientes

que tengamos por casa, donde el mejillón

será el protagonista.

Y el mejillón me has dicho antes

que estaba cocido,

¿cuánto tiempo has tardado en conocerlo?

La verdad que muy poquito. Coger un abridor, abrir la lata

y encontrarme con un producto 10. Fijaos que maravilla y escándalo

de mejillones jugosos y muy aromáticos.

Si a mí me dejas, me cojo la lata y "pin, pan, pin, pan...".

Tan ricos como cuando los cocemos en casa. De primera.

Por supuesto, claro que te dejo.

Pero antes, vamos a hacer un poquito de historia

y a deciros un poquito sobre este maravilloso bodegón

de mejillones que tenemos aquí. Vienen de Vilanova de Arousa.

Una llamadita y mirad lo que nos han mandado.

Luego hablamos de ello. Lo primero de todo es hacer

un poquito de historia. Si nos remontamos a los orígenes

del mejillón tenemos que hablar de 100.000 años de antigüedad

y de los celtas, que ya capturaban mejillón vivo

en el litoral gallego cuando estaba en bajamar.

Luego, fueron los romanos quienes empezaron a montar

criaderos artificiales de mejillones,

ya que este molusco era muy apreciado en el imperio.

Los guisaban con una salsa de pescado especial

que hacían por el litoral mediterráneo.

Felipe II fue el primero que trajo los mejillones de la costa

al interior, al Escorial seguramente.

Le gustaban muchísimo y como tenía un cocinero gallego,

pues decidieron empezar a cocinarlos en el interior.

Y desde entonces nos han acompañado en nuestra gastronomía.

Desde luego forman parte ineludible de la dieta mediterránea.

Sabía muy bien lo que hacía, ya que es un producto que nos da

mucho juego: empanar, en escabeche, un paté de mejillones...

Pues sí, la miticultura, lo que es la cría del mejillón,

se empezó en 1901 en Tarragona. Y luego allá por el 45,

se trasladó a la ría de Arousa. Y desde ahí, pues son los reyes.

Y por eso les vamos a dar hoy otro toque.

Un toque crujiente y la combinación que vamos a hacer,

va a ser de 10.

Además, le vamos a seguir poniendo aromas.

En algunas elaboraciones, en algunos escabeches aparece

el clavo.

Así es que, coge un poquito de clavo y disfruta de su aroma.

Hay que poner poquito. No hay que emocionarse.

Mi consejo es que cuando se triture la salsa,

retirar el clavo.

El aroma ha quedado porque si trituramos la salsa

con el propio clavo, puede aumentar muchísimo el sabor.

Vale, vale.

Cuéntanos qué ingredientes tenemos para hoy.

Venid conmigo para ver los ingredientes

que necesitamos para hacer el plato tan original de hoy.

Venga, empezamos.

Con todos estos ingredientes y unas cuantas hortalizas,

algo de harina, agua del grifo y mejillones.

Recordad, por cada kilo de mejillones

que compremos, lo que es la carne recién cocida

vamos a obtener unos 240 ó 260 g. No os quedéis cortos cuando un día

hagáis mejillones y vengan invitados a casa.

Podemos disfrutar de esos mejillones acompañándolos

con un trocito de un "plum cake". Hoy, en la escuela de pastelería

vamos a aprender una variedad, ya que hay muchas versiones.

Hoy, de plátano.

¿Dónde están las pasas?

Búscalas.

Pues no se las encuentro, ni las pasas ni frutas confitadas.

También quería pistachos y piñones. Pero bueno...

Si me dejaras probarlo igual las encontraba.

Amiga, por ahí van los tiros. Luego probaremos.

Un trocito de "plum cake", que tiene que estar muy esponjoso.

Como veis, ha crecido perfectamente.

Con ese sabor de plátano que tiene en el interior.

Mantequilla, azúcar, harina, huevos.

En fin, una receta que os va a servir

como base. De momento no se prueba.

Si yo es por encontrar los ingredientes secretos.

No, no. No hay ningún ingrediente secreto.

Lo que sí que tienes que hacer es empezar a trabajar

y ganarte tu trocito de "plum cake". Te doy tu cuchara como siempre

y vamos con esa receta, que como siempre viene dividida

en cuatro pasos para que sea fácil de hacer en casa.

Vamos a hacer una salsa de tomate casera muy sencilla.

Te voy a dar el ajo. Te doy un poquito de aceite.

Y partiremos de una salsa muy sencillita,

que luego trituraremos y colaremos para conseguir

esa mezcla final. Esa versión de una espuma

muy sencillita. El ajo yo creo que casi lo vas

a poder echar. Acto seguido,

te dejo a un lado la cebolla.

Muchas veces, por falta de tiempo comprar un brik de salsa de tomate,

pues nos ayuda mucho. Pero si podéis sofreír

un poquito de ajo, cebolla, algo de zanahoria.

Creamos una base. Tomillo, ¿por qué no?

Y un poquito de clavo, como le vamos a poner ahora a Pepa.

Incorporamos luego un par de tomates,

simplemente triturados, conseguimos una salsa

de tomate espectacular.

Es la primera vez que lo voy a probar con clavo, fíjate.

Le va a dar un aroma muy agradable. Como el tomate aporta cierta acidez,

por eso vamos a incorporar zanahoria,

para que su dulzor, aparte de darnos un color bonito

a la salsa, suavice el sabor.

Mientras Pepa sufre el ajo, la zanahoria la vamos a cortar

en cuartos y a su vez en láminas muy finitas.

Repito, la salsa se va a trocear, triturar bien y colar.

Por lo tanto, nos vamos a encontrar nada más que el color,

el sabor y el aroma de los ingredientes.

La cebolla, para adentro. A continuación, la zanahoria.

Mirad que sencillo. No tiene más.

Una salsa de tomate es combinar sabores y aromas.

Colamos bien y el placer de hervir un poquito de pasta

y hacer un buen arroz blanco, para salsearlo con esa salsa

de tomate casera... Incluso la podéis envasar.

Incluso congelar.

Si un día os decidís, hacéis bastante y luego a conservar.

Fíjate ya el clavo que aroma está dando.

Huele muy rico esto, sí señor.

A continuación, lo único que haremos será añadir

el tomate pelado y troceado.

Es una salsa que va espesar por reducción,

es decir, va a cocer, va a evaporar, se van a concentrar

todos los ingredientes. Y luego simplemente con triturar

y colar, suficiente. Una pizca de harina no le irá mal,

pero no la dejéis demasiado espesa.

¿Podemos ayudar con un poquito de sal?

Sí, un pelín de sal nos va a ir muy bien.

En casa una tapadera nos ayudará también.

Exacto, acelera el proceso de pochado.

Mirad que básico: cuatro ingredientes, hortalizas

que tengamos en casa y todo el sabor.

En breve, lo siguiente será añadir el tomate

y ya lo dejamos cocer hasta que cambie de color.

Ese rojo intenso se quedará en naranja,

avisándonos de que la salsa irá viento en popa.

Si al final queda fuerte, podemos jugar al azúcar.

Y recordad, antes de triturar quitamos los clavos porque,

al igual que el laurel, si no quitamos ciertos ingredientes

a la hora de triturar, quedará un sabor demasiado intenso.

Mi consejo, quitarlo.

Por otro lado, el paso 2. Tenemos los mejillones cocidos

y envasados, ya comprados.

Muy importante, como los voy a freír...

Parece extraño freír mejillones, ¿verdad?

Hay que secarlos bien. Por lo que en este paso 2 lo primero

será utilizar papel de cocina. El papel rápidamente se empieza

a empapar. Presionad bien y que el exceso

de humedad se quede en el papel.

Esa capa que va a rodear a cada uno de los mejillones

y nos va a dar el toque crujiente, esa tempura tan sencilla,

consiste en lo siguiente: harina de arroz que voy a incorporar

en el bol, vamos añadir también harina de trigo

a partes iguales. Quiero que tenga un sabor agradable.

Una pizca de sal y de colorante. No os compliquéis la vida.

El que tenemos para dar un poquito de color al arroz.

Añadimos un poquitín, para que nos dé un toque más bonito.

Mezclamos bien y poquito a poco añadimos agua fría.

Chorro fino. Con la mínima cantidad de colorante

fijaos como coge ya la cosa gracia.

Y cuando veáis que tiene, más o menos,

la textura de la miel cuando la sacamos del envase.

Yo siempre pongo el ejemplo de una bechamel.

Que no quede muy espesa.

Añadimos una pizca más de harina. Y ya lo tenemos.

Si luego por el motivo que sea cuando vayamos a freír

los mejillones vemos que la mezcla se va o se escurre,

no pasa nada, añadimos más harina.

Y si por el contrario queda muy espesa,

un poquito de agua. Ahí va el tomate. Remueve bien.

Los clavos siguen aquí. Luego habrá que buscarlos.

Mientras no los trituremos vamos bien.

Aceite caliente por otro lado y justo a su lado,

papel de cocina para evitar el exceso de grasa.

Vamos a freír esos mejillones

y a su vez impregnarlos con esa tempura.

La podéis aromatizar como más os guste.

Cojo losmejillones, cojo la mezcla

y vamos a empezar a freír. Despacito.

Estos mejillones ya han perdido parte de la humedad que tenían.

Ahora con mucho mimo, cogemos los mejillones

y se van metiendo en la mezcla.

Que queden bien cubiertos. Y al aceite.

Que nos queden bien doraditos.

Cuanto más tostada y durita nos quede

la capa de harina, más ricos estarán.

Pues Pepa, me voy a liar a freír

mejillón a mejillón.

Yo voy con más mejillones. Venid conmigo.

Habíamos quedado en que estos mejillones

venían de Pontevedra. La verdad es que tienen

una calidad espectacular. Os cuento más datos de esta empresa.

Esta empresa es una empresa familiar y pequeñita,

que además de utilizar género de primerísima calidad,

intenta que su labor sea sostenible. Utiliza pescado y mejillones,

todo procedente de la pesca sostenible.

Intenta impulsar la pesca local, es decir, ayuda a los pescadores

de la zona. Y además, todos los ingredientes

que utiliza para cocinar como los mejillones, estas navajas,

vegetales, vino, aceite... Todo es de cultivo ecológico.

Os recuerdo que viene de Vilanova de Arousa.

Les mandamos un beso y damos las gracias por mandar

un producto de primerísima calidad.

Además, a mí hay dos cosas

que me parecen excepcionales: primero, ecológico y segundo,

el respetar ese sostenimiento. Hay que hacer pesca sostenible

porque los recursos se agotan. Tenemos que mimarlos y cuidarlos.

Fijaos en el resultado. Unos mejillones en escabeche

carnosos, muy sabrosos y tan ricos como

los mejillones recién cogidos. Hay que apostar por estas conservas.

Mirad qué maravilla de mejillones y de navajas hay en la mesa.

¿Sabes cuántas toneladas producimos al año?

Casi 250.000. Consumimos 57 millones de kilos

de mejillones al año. Y 13 de esos 57 millones

los tomamos en conserva, como estos que veis aquí.

Y es que un día llegas a casa un poco pillado de tiempo

y quieres hacer una cena rápida, preparas una buena ensalada

y abres una o dos latitas de mejillones

y te quedas como un señor. Menú equilibrado, rápido

y saludable. Por lo tanto, hay que consumir

el producto envasado y enlatado. Mejillón y navajas de primera.

Vamos a ver cómo está nuestro. Vamos a por el paso 3.

Pero antes, observad esa tempura cómo ha quedado,

crujiente. Rodea a cada uno de los mejillones.

Las hebras que veis se las voy a dejar

porque me parecen decorativas. La gracia está en encontrarnos

un producto crujiente por fuera y en el interior,

muy jugoso y manteniendo el sabor del mejillón.

Por otro lado, antes de concluir este paso 3,

mirad la salsa de tomate cómo va. Va cambiando de color,

se va poniendo naranja. Esta misma, una vez triturada

y colada, la tengo por aquí.

Tenemos una salsa de tomate elaborada

y fría porque en el siguiente paso tenemos nata.

Nata semi-montada. Simplemente cogéis nata

y lo que vamos a hacer es una espuma casera.

Podríamos haber usado el sifón que otras veces hemos sacado,

pero pensando en quienes no tenéis sifón en casa,

hay una opción de hacer una espuma en frío.

Al igual que los mejillones los tomamos con salsas frías,

hoy vamos a tomarlos con una espuma fría.

Tiene que estar frío porque si está caliente...

La nata nos bajaría. Todo el trabajo a la porra.

Poco a poco, Pepa, ve echando aquí cucharadas

de esa salsa de tomate.

Quitamos entonces el clavo, trituramos y dejamos enfriar.

Vamos batiendo así. Ya tenemos la espuma naranja

y con un sabor intenso.

Una salsa casera con un color tan bonito.

Y no os quiero ni contar. El toque crujiente del mejillón

y la suavidad de esta espuma va a ser una combinación 10.

Si nunca lo habéis probado, probad. Os va a gustar.

Lo vamos a poner en frío. Suficiente.

Fijaos qué buena pinta. Un toquecito de sal.

Y simplemente nata de montar, por lo menos 33% ó 35%

de materia grasa. Ya la tenemos lista para su empleo.

Ahora vamos a utilizar una manga pastelera que vamos a rellenar

con esta espuma de tomate y vamos a por el cuarto paso.

Si queréis intensificar un poco más el sabor podríais hacerlo,

sin ningún problema, por ejemplo con un poco de pimentón.

Incluso también un toquecito de pimentón picante

y nos recordaría una salsa brava. Jugando siempre,

ya que puede ser un plato o una tapa.

Yo os doy ambas posibilidades para que en casa disfrutéis de ello

y lo pongáis como más os guste. Ojo, que si batimos mucho

se puede cortar la nata. La nata empieza a endurecerse,

a coger mucha consistencia y de repente, la fricción...

Esto déjalo allí que lo vamos a apurar luego.

Y puede suceder que por esa fricción que están

provocando las varillas sobre la propia nata,

se nos corta y tendríamos un problema.

Vamos con el emplatado. El paso cuarto es el emplatado,

en el cual he reservado unas valvas de los mejillones.

Vamos a coger, no obstante, una cucharilla de postre

y vamos a empezar con la presentación.

Como lo he dejado semilíquido, tenemos que tener cuidado.

Cortamos la punta de esta manga pastelera y empezamos a rellenar

las valvas. Sobre cada una de las valvas

vamos a ir echando esta espuma de tomate muy suave.

Cuando lo hagáis en casa y digáis que son mejillones

con tomate, se esperarán otra cosa.

Ahora Pepa, con muchísimo cuidado y suavidad vas a ir depositando

sobre cada una de estas mezclas...

¿Puedo hacerlo a "dedete" o tengo que utilizar

alguna cucharilla para que quede más estético?

Yo te he visto que antes te has lavado las manos.

Por supuesto, yo soy limpísima en la cocina.

En cocina las manos siempre muy limpias.

Vamos a ir colocando de la siguiente manera.

Incluso, estas hebras que decíamos

las pondremos para arriba. Que se vean.

Marchando. Y en el centro,

pues tengo perejil rizado lavado previamente.

Vamos a ir poniendo en el centro un toquecito verde que le va a ir

muy bien al plato.

¿Sabes que tiene una pinta estupenda?

En boca esto es un escándalo y una maravilla.

Si queréis dejar la espuma más espesa batís un pelín más

y dejáis más espesa la salsa de tomate...

Fijaos que tapa más original dando un giro completamente,

pero con ingredientes de casa. Tomate, ese toquecito de mejillón...

Y os preguntaréis. Los que yo he utilizado son

envasados y cocidos al vapor

¿Podríamos haber utilizado un mejillón en escabeche?

Sin ningún problema. Además el escabeche lo aprovechas

y se lo añades a la espuma.

¿No pasa nada porque esté más humedito?

Lo secamos bien antes.

Lo secamos bien siempre para evitar que salpiquen.

Muy importante, el aceite caliente de poco en poco.

Si el aceite no está muy caliente y echamos mucho mejillón de golpe

se va a cocer, va a salpicar y la vamos a liar.

Por lo tanto, muy importante tener la tempura

hecha por un lado. Tenéis la espuma por otro

y tenéis los mejillones que deben llegar crujientes

a la mesa. Cojo el plato,

tú coges el mantel y solo queda que lo probéis en casa.

Me adelanto porque tengo allí la tablet y si no, no te va a caber.

Perfecto. Plato, tapa o como más os guste.

Pongo el mantel.

Y marchando nuestros mejillones con la espuma de tomate.

Disfrutadla.

Bueno, fijándonos en lo que el ojo no ve,

vemos esa espuma de tomate que tiene textura ideal y aire en el interior.

La fritura es muy crujiente gracias a esa tempura,

sin un exceso de grasa. Veis cómo incluso ha hecho

esa decoración, esos filamentos crujientes.

Terminamos con el aroma y el sabor del perejil. Disfrutadlo.

Abrimos de par en par nuestro mail para solucionar vuestras dudas,

para ver vuestras fotos. Hoy había alguna foto por ahí.

Estad preparados que puede ser la vuestra.

Como siempre, servicio público. Resolveré vuestras dudas

y sugerencias ¿Por qué no haces un plato sin carne

y solamente hortaliza?

Mi sugerencia empieza por irnos a Costa Rica.

Vemos unos paisajes maravillosos, increíbles

¡Quién estuviera ahí ahora mismo!

Desde allí nos llega una consulta. Nos la ha mandado un espectador

que se llama Herbert Chacón.

¡Qué rico! Bueno, voy a empezar

por los pequeñitos. Cuando tengan un tamaño mediano

sécalos bien e incluso dales la vuelta como un calcetín.

Lo que hacemos con los chipirones.

Y cocínalos en una plancha bien caliente.

Pero cuando los calamares son grandes,

a mí me gusta limpiarlos muy bien, quitar la piel,

vaciarlos por dentro, darles la vuelta como si

se tratase de un calcetín. Y los podemos rellenar,

por ejemplo de un sofrito de verduras,

unos trocitos de carne, de beicon... Sellamos con un palillo lo que es

la punta. Se enharinan,

se doran por ambos lados y realizamos lo que es un guiso.

Un poquito de vino blanco, algo de zanahoria, algo de puerro.

Lo dejamos cocer por lo menos unos 45-50 minutos.

Dejas que se enfríe la mezcla un poco antes de trocearlos.

Puedes cortar lonchas de ese calamar relleno ¿Delicioso o no?

Yo no puedo hablar. Tengo la boca llena de agua.

Pruébalo. Y nos contarás.

Vamos con otro correo. Una pregunta que nos manda Manoli,

desde Zaragoza.

Muy bien, otra vía. Las empanadillas, te diré.

Podemos freírlas, pero también podemos pintarlas

con yema de huevo. El horno a 190° y se hornean.

Te van a quedar por fuera como si estuviesen fritas,

pero con menos calorías. Y si optamos por freírlas,

muy importante. Si son empanadillas congeladas,

pensar que salen -18° del congelador.

Por lo tanto, que el aceite esté bien caliente.

Las echamos de poco en poco y en cuanto lleven 30 ó 40 segundos

por un lado, les damos la vuelta. Si son hechas por nosotros,

la misma operación. De esa manera evitaremos rupturas

dentro del aceite. Porque si entran muchas,

bajará la temperatura del aceite y no se freirán, se cuecen.

Es cuando el contenido de las empanadillas se calienta,

se expande y rompe. Por lo tanto,

seguid estos consejos y os saldrán de primera.

¿Dónde podéis encontrar todos estos consejos y todas las recetas,

que llevamos más de 200?

Es una página que pretende ser vuestra casa. Es interactiva.

Un auténtico manual de cocina.

Tenemos las recetas que hemos hecho últimamente,

la escuela de pastelería donde se explica claramente

cada cosa que hacemos en el programa,

también podéis imprimir las últimas recetas

y recuperar los videos. También tenemos un enlace

donde esperamos vuestras dudas.

Disfrutad, porque es vuestra página,

vuestra cocina y vuestra escuela de pastelería.

Pepa estaba preocupada antes diciendo: "plum cake",

¿dónde están las pasas? Bueno, lo que vamos a aprender

es una base para hacer un "plum cake",

y a partir de aquí podéis añadir lo que más os guste.

Daditos de manzana, uvas pasas y ciruelas pasas...

Nosotros vamos a hacerlo con sabor de plátano.

Tenemos aquí 80 g de mantequilla "empomada",

no está fundida.

80 g de mantequilla y vamos a poner

la misma cantidad de azúcar.

Batimos bien para que se mezclen ambas elaboraciones.

Anda que no estaban bien de pequeños los bocadillos de mantequilla

y azúcar, cuando uno no engordaba.

Yo sí engordaba. No los probaba porque no me dejaban.

Vamos a incorporar un plátano maduro troceado

y vamos a intensificar el sabor con un toquecito de canela.

Añadimos también dos huevos. Y unos 6 g de gasificante.

Toda esta mezcla la trabajáis y mezcláis bien en casa.

Mezclamos bien hasta que se una. Añadimos por último 100 g de harina.

Mi consejo es batir esto bien para que coja aire

y quede una buena mezcla. Rellenamos con esta mezcla un molde.

160°-170° el horno, arriba o abajo. Ha de quedar espesa

y transcurridos unos 35 minutos, esta mezcla con sabor a plátano

y canela se convierte en esta que tengo aquí.

Pepa, haznos un buen resumen.

Atentos en casa que vamos a resumir paso por paso

cómo hemos hecho el plato de hoy. Luego probamos esto.

Paso número 1.

Sofríe el ajo con el clavo. Cuando empiece a dorarse,

añade la cebolla picada y una vez pochada, el tomate.

Mantén la cocción unos minutos, tritura, cuela y deja enfriar.

Paso número 2.

Mezcla en un bol la harina de arroz con la de trigo, el colorante,

una pizca de sal y agua hasta obtener una textura parecida

a una bechamel. Pasa los mejillones bien secos

por una tempura y fríelos en aceite caliente.

Paso número 3.

Monta la nata y mézclala con la salsa de tomate

bien fría. Coloca la espuma

en la manga pastelera y rellena las valvas

de los mejillones.

Paso número 4.

Sirve encima los mejillones en tempura

y decora el plato con el perejil rizado.

Nunca he visto unas coliflores tan grandes.

¿Has visto qué pinta? ¿Sabes quién nos las ha mandado?

Un espectador del programa que es majete, majete.

Se llama Luis Javier Escribano Pérez.

Recién venido de la huerta con las coliflores,

se nos ha puesto a posar. Con su foto del Atlético.

Nos manda un mail muy cariñoso, en el que se despide mandando

bendiciones. Me doy por bendecida

y te mando un beso enorme.

Esas coliflores en pequeños ramilletes las podríamos impregnar

con la tempura, freír y no os quiero ni contar.

El problema es que son tan grandes que tendríamos

para 100 ó 200 personas. Familias, ya lo sabéis.

Sábados y domingos vamos a aprender platos salados dando un giro

a un plato tradicional, como los mejillones de hoy.

La escuela de pastelería, donde podéis encontrar hoy

el "plum cake". En la web puede encontrar todo.

Una web que queremos que esté abierta

a vosotros. No solamente el fin de semana,

sino toda la semana, abierta a sugerencias y a platos.

Por lo tanto, servicio público en cocina. Los sábados y domingos...

"Cocina con Sergio", no os lo perdáis.

Vamos a estar aquí esperando y encantados de veros. Hasta luego.

  • A mi lista
  • A mis favoritos
  • Tempura de mejillones con espuma de tomate

Cocina con Sergio - Tempura de mejillones con espuma de tomate

06 dic 2014

INGREDIENTES:

1 k mejillones.

50 g harina trigo.

50 g harina arroz.

1 vaso nata.

4 tomates.

2 dientes ajo.

2 zanahorias.

1 cebolla.

Aceite, agua.

Sal, colorante paellas.

Perejil rizado.

Clavo.

PASO 1. Sofríe el ajo con el clavo. Cuando empiece a dorarse, añade la cebolla picada y, una vez pochada, el tomate. Mantén la cocción unos minutos, tritura, cuela y deja enfriar.

PASO 2. Mezcla en un bol la harina de arroz con la de trigo, el colorante, una pizca de sal y agua hasta obtener una textura parecida a una bechamel. Pasa los mejillones bien secos por la tempura y fríe en aceite caliente.

PASO 3. Monta la nata y mézclala con la salsa de tomate bien fría. Coloca la espuma en la manga pastelera.

PASO 4. Rellena las valvas de los mejillones, sirve encima los mejillones en tempura y decora el plato con el perejil rizado

 

ver más sobre "Cocina con Sergio - Tempura de mejillones con espuma de tomate" ver menos sobre "Cocina con Sergio - Tempura de mejillones con espuma de tomate"
Programas completos (265)
Clips

Los últimos 358 programas de Cocina con Sergio

  • Ver Miniaturas Ver Miniaturas
  • Ver Listado Ver Listado
Buscar por:
Por fechas
Por tipo
Todos los vídeos y audios

Añadir comentario ↓

  1. Un poco si, un poco no.

    Poner colorante de paella a ese plato es un pecado, aparte de un veneno quimico. Por lo demas es un excelente plato.

    14 ago 2017
  2. Susana Velazquez

    Querido Sergio disfruto aprender de un grande la elaboración de tan ricos menús. Gracias Susi Velazquez de Mendoza Argentina

    06 dic 2014