www.rtve.es /pages/rtve-player-app/2.17.1/js/
2987267
Para todos los públicos  Cocina con Sergio - Tarta de romanesco a los tres quesos - ver ahora
Transcripción completa

Y hoy, familia, desde "Cocina con Sergio",

os invitamos a una tarta de romanesco a los tres quesos.

Plato especialmente dedicado

a nuestro buen aceite de oliva extra.

¿Y por qué de oliva, dónde está, en la ensalada?

¿Pero cómo que dónde está? En la ensalada, en el pastel.

Y uno de los mejores productos de España lo tenemos aquí

representado con un aceite campeón.

¡Cómo huele! ¡Huele que es una exquisitez!

Directito de Jaén. Así da gusto,

pero no te hagas la loca: te mandé deberes.

Le puse deberes a Pepa, sobre el aceite precisamente.

Y yo, que soy muy bien mandada, los he hecho. Una copia...

Así me gusta, ¡cómo trabaja! ¿Cuáles son?

Buscar refranes relacionados con el aceite.

Más de 60 hemos encontrado, eh. Como, por ejemplo...

¿Disparo el primero? "Si quieres llegar a viejo,

guarda aceite en el pellejo".

"Aceite abundante, buen año por delante".

"Aceite de oliva, todo mal quita".

"Año heladero, año aceitero".

"Bendita la aceitera que da para casa y para fuera".

"Con aceite de candil, mil males curar vi".

"La mejor cocinera: la aceitera".

"Quien tiene olivares y viñas, bien casa a sus niñas".

"Sin tierras ni olivares, qué sería de las ciudades".

Y así podríamos seguir uno, otro... Es más, tengo hasta un poema.

¿También? Esta chica, cuando le pone uno deberes...

"El Mediterráneo acaba donde el olivo deja de crecer".

Porque hablar de Mediterráneo, por supuesto,

es hablar de nuestro aceite.

Pero no de ahora sino, por ejemplo, la Antigua Atenas.

Que debe su nombre, precisamente al aceite. Os cuento:

A ver, estaban Palas Atenea y Poseidón

peleándose por quién daba nombre a la ciudad de Atenas;

entonces Zeus intervino y dijo: "a ver, el que traiga

el producto más útil para la humanidad

será quien le dé nombre a la ciudad".

Poseidón presentó un caballo muy fuerte, muy vigoroso

y Palas Atenea una rama de olivo.

¿Quién ganó? Palas Atenea. Por eso Atenas se llama Atenas.

Aquí tenemos el olivo, claro. Además, un árbol resistente,

lo que aguanta, lo generoso que es, la cantidad...

Con muy poquito cuidado,

¡de aceitunas que nos da! Y es que, claro,

producto como decíamos antes: "oro líquido" de nuestro país.

Una especie de galardón, fíjate.

Incluso en los juegos olímpicos, los ganadores de las pruebas

eran ungidos con aceite, se les ponían ramas de olivo

en la cabeza; incluso si las pruebas eran duras

les daban toneladas de aceite

para celebrarlo, como la medalla. ¿Oro líquido...?

De hecho, te diré: el olivo, de momento, me ha dado fruto

en casa. Del resto de los frutales ha sido el único que me ha dado

aceitunas. Pero, bueno... Es que a ti lo del campo...

Se te da mejor la cocina. Ya veréis,

ya veréis mi producción.

Camiones vamos a necesitar. Espérate, hablando de salud;

mira, en la antigua Babilonia se decía

que era una fuente de salud, ya lo sabían

y a los médicos se les conocía como "asu",

que significa 'conocedor de aceites'.

Y ahora, ¿nos ponemos con los ingredientes?

Sí, vamos a repasar en esa dieta mediterránea un producto

que nos va a dar gran sabor, que nos va a ayudar

a incrementar aroma, a disminuir el consumo de sal.

Y pondremos un toquecito de sésamo,

que veíais mezclado con la rúcula;

un toque de sésamo que nos va a venir muy bien.

Venga, pues lo incorporo a la lista de ingredientes.

Y venid conmigo que os voy a leer todo lo que necesitamos

para hacer nuestro plato de hoy. Un plato curioso,

con una verdura que, además, no es muy utilizada.

No es muy utilizada pero cada vez se ve más en los mercados

y está muy rica. Venga, venid

que os leo la lista.

Para hacer nuestro plato, necesitamos: 10 g de piñones,

Para hacer nuestro plato, necesitamos: 10 g de piñones,

medio romanesco, dos cebolletas, 20 g de pasas,

100 g de tres quesos diferentes, un vaso de nata, cuatro huevos,

rúcula, aceite de oliva, sal, pimienta,

una plancha de pasta quebrada y sésamo tostado.

Y bueno, familia, ya nos conocemos, tenemos confianza

y es vuestra cocina. Como decimos: servicio público,

si no, no tendría sentido.

Y dentro de esos secretos os voy a contar uno más, Pepa ni lo sabe.

Cuando los hijos de Pepa le piden chuches,

no quieren que vaya Pepa, quieren que vaya su padre,

porque Pepa se las come. Los niños prefieren con papá

y así no se las comen, pero hoy... ¿Que no?

No, no se las come. Pero hoy está de suerte

porque en la escuela de pastelería vamos a aprender a hacer nubes.

Esas nubes de chuches que compramos.

Una receta muy sencilla con la cual peques y grandes van a disfrutar.

¡Uh, cómo se deshace esto, qué bueno! ¿No?

¿Pero tú pa qué coges esa?

Bueno, ya me has dejado a la altura del betún.

Y luego, además, estoy cumpliendo un mandato internacional,

a petición de un oyente, del otro lado del Atlántico.

¡Ya lo que faltaba, utilizaros a vosotros, los de casa,

para comerse los dulces! Es verdad, lo prometo,

luego leo el correo, de verdad. ¿Cómo está la nube?

¡Está buena! ¡Qué peligro tiene!

Bueno, familia. Está mala y así me meto contigo.

¿Que me meto con ella? ¡Con el cariño que yo doy a Pepa!

Voy a coger mi cuchara y me callo. Vamos con el paso uno.

Paso uno de este pastel de romanesco.

Bueno, en lugar de romanesco puede ser coliflor

o brécol. Pero hoy, mirad esos ramilletes,

¡a mí me parecen preciosos!

Sólo he cortado la base del tallo

para que se queden un poquito así, de pie.

Intentad que sean de tamaños similares.

Algunos al final saldrán más pequeñitos.

Pero, como veis, al cortarle ese poquito de tallo;

más o menos se nos quedan de pie.

¿Qué vamos a hacer? Cocción.

Recordad que a la coliflor, siempre en el agua de la cocción

poned una pizca, un chorrito de leche.

¿Qué va a hacer la leche durante la cocción? Blanquear,

va blanqueando los ramilletes

y luego os queda más bonitos y suaves de sabor.

En el caso del romanesco, no hay que echar nada.

Simplemente agua, a punto de hervir,

toquecito de sal... vamos a hervir estos ramilletes unos 8 minutos.

Y una vez que estén hervidos, refrescamos,

para que se queden bien, con un color vivo

y los tendremos en su punto, para el pastel.

Los vamos echando y mirad, ¡son preciosos, parecen pirámides!

¡Preciosas, pequeñitas, verdes!

Bueno, pues si lo veis en el mercado:

cocción como la coliflor, exactamente igual.

Si vais a elaborar coliflor, con el romanesco.

¿Y el olor más...? Un poquito más calmado

Aunque se va a notar que en casa estáis haciéndolo.

Más cositas. Por otro lado, tenemos sartén,

voy a subir el fuego, en torno al seis.

Pondremos chorrito de aceite y tenemos que dar sabor

a ese pastel con una base de cebolletas, frutos secos

que nos va a ir muy bien. Por tanto lo que siempre recordamos:

te voy a poner ahí los piñones. Y en cuanto se empiecen a dorar...

Me das una voz: ¡Sergio, las cebolletas,

que se queman los piñones!

Ponemos los piñones, vamos a... ¿Son delicados, se tuestan rápido?

Como le ocurre a las nueces, a las almendras.

En general el fruto seco... ¿Por qué, por el aceite que tienen?

Claro, ayuda y acelera que se doren.

Además, se doran rápido por fuera. Por otro lado, cebolletas.

Las tengo por aquí, ¿y qué vamos a hacer? Trocearlas.

NO hace falta que vayan pequeñitas, pero tampoco gruesas.

Mirad, cortamos a la mitad...

Cuando empiezan a sonar, ten cuidado que se queman.

Si ya me pasó el otro día, que tuve que quitar alguno...

No me lo puedo creer. ¿No te enteraste?

¡Qué bien... qué bien lo disimuló! Pepa está cogiendo esas tablas,

como algún alumno en las escuelas de hostelería

que, cuando algo le sale regular...

Hay que camuflarlo para que eso no se vea. En fin...

Pequeña picaresca. Pero, bueno, queremos todos a Pepa

y siempre la vamos a perdonar.

Si nos lía alguna, la perdonamos.

Bueno, tú vete preparando y deja de pincharme a mí.

Cebolleta, como veis, troceada. Y lo que os repito cada programa:

en casa tenedlo un poquito más de tiempo, aquí aceleramos un poco.

Pero esa mínima cantidad de cebolleta

nos va a aportar sabor a ese pastel;

el fruto seco también, al dorarse incrementa sabor,

por supuesto que sí. La cebolleta va a dar su aroma, soltará agua,

para que esos piñones no se quemen.

Y luego unas uvas pasas que, a su vez, van a absorber

parte del agua de la cebolleta. Todo tiene una lógica en la cocina.

Pues venga, marchando la cebolleta; ya han cogido los piñones color...

Cuidado, es verdad que se queman... Con mucha facilidad.

Venga, voy a terminar de añadir por ahí.

Un toquecito... toma la sal, añade un poquito,

para acelerar, como siempre, ese proceso.

Si en lugar de cebolleta queréis poner otro producto,

pues por qué no añadir también un picadillo de judía verde.

No le iría mal; un pelín de apio,

zanahoria. Es decir, podéis ir a la nevera,

abrir el cajón de las hortalizas

y cualquier hortaliza que veáis, que os gusta,

que más o menos se puede rehogar

y que tiene un sabor agradable, lo podéis añadir.

Bueno, pues esto ha roto a hervir; en breve lo refrescaremos

y las uvas pasas. Uvas pasas que tengo por aquí

y que te voy a incorporar para que ya se vayan hidratando,

poco a poco con la humedad

que va a ir liberando esa cebolleta. Por lo tanto,

como veis, muy sencillito ese paso uno y ese paso dos:

cocción, por un lado;

y por otro, el sofrito.

Pero, claro, este pastel necesita una base.

Una base que, me da igual que sea

una base hojaldrada, pasta quebrada...

La pasta quebrada, ¿la base cuál va a ser?

Harina, mantequilla, huevos...

Si es dulce, un poquito de azúcar y si es salada, una pizca de sal.

Pues bien, la podemos elaborar en casa.

De hecho una vez enseñamos en la escuela de pastelería.

O bien la podemos comprar hecha. En cualquier caso,

he cogido un molde, un molde que tengo ahí.

De cristal, de silicona, lo que tengáis por casa, eh.

Este molde me lo voy a llevar aquí;

lo voy a engrasar ligeramente con un poquito de aceite de oliva.

Extenderé esa masa para que no sea muy gruesa,

forraré el molde y luego ya todos los ingredientes

se añaden sobre la masa

y al horno, no tiene más.

Son pasteles que podemos dejar hechos la víspera, sin problema.

Y cuando llegan los invitados, en frío o en caliente, tipo quiche.

¡Mira qué están ricas! ¡Buenísimas!

La hagas de lo que la hagas: verdura, de beicon...

Siempre es un producto bastante bueno.

Pues veis, he engrasado bien con un poquito de aceite.

Y ahora, la pasta quebrada que la tengo por aquí.

Harina... pásame el bol que tienes por ahí.

Siempre que vayáis a estirar en casa pasta quebrada,

harina, un poquitín de harina siempre.

Es mejor que nos sobre un poquitín de harina en la encimera

a que nos encontremos que se nos pega por todos lados

y que no hay quien maneje la masa.

Siempre me gusta darle una pequeña capa de harina,

mover así la masa para que se impregne

y en el rodillo, pues también, podemos echar un pelín de harina

y vamos a garantizar correr menos riesgo de que se nos pegue.

Vamos estirando primero, vamos dando un poco el largo.

Y luego vamos dando el ancho, ¿qué tal va el sofrito?

Muy bien. Viento en popa la cocción...

La pasta quebrada recibe el nombre porque es muy delicada

y suele romperse a veces y quebrarse con facilidad.

Bueno, vamos a amasarla con mucho cuidadito,

dándole siempre el largo y el ancho...

Me voy a quedar estirando bien la masa,

aproximadamente 2 mm de grosor como veis.

Le voy a dar un poco más de ancho y largo.

Me quedaré también vigilando el sofrito.

Muy bien, claro que sí. Y el romanesco y ahora me uno...

Que se va a la joyería, a por el oro líquido.

Claro, venid conmigo que vamos a volver a este bodegón de aceite.

Os decía antes que viene de Jaén, de una finca que está en Rus,

en uno de esos municipios

donde tienen unos olivares privilegiados.

Pero en realidad lo comercializa una empresa

que está ubicada muy cerquita de aquí,

de TVE, de Prado del Rey, está en Pozuelo de Alarcón (Madrid).

Por cierto, si os interesa podéis visitar esa finca.

Es un aceite de oliva virgen extra,

de primerísima calidad según recoge una tradición familiar...

Pues fíjate, datada en 1675.

¿1675? Sí, señor.

Recogida temprana de la aceituna, sin filtrar,

procedimientos mecánicos de lo más avanzados.

Y esa extracción del puro zumo que se hace

nada más recoger la aceituna,

se envasa inmediatamente y luego ya se distribuye sin intermediarios,

directamente de los productores. A quien quiera comprar, tienen web.

Si os interesa, pues lo buscáis que os vais a encontrar

de primerísima calidad

que os va a dar un sabor a vuestra cocina espectacular.

Producto de primera, muy cuidado, muy mimado,

por eso está aquí, porque merece la pena su consumo

y, la verdad, que la cultura del aceite me encanta.

Cada vez en las casas va a más.

Incluso, pues ya cada uno va entendiendo.

El picual para una elaboración,

el arbequina para otra, el cornicabra para esto otro...

Es decir, la cultura del aceite; porque al igual que tenemos

distintos tipos de vinos,

distintos tipos de queso, también de aceite.

Es que somos una potencia mundial. Y en aceite, fíjate,

sólo en número de hectáreas: más de dos millones y medio

de hectáreas dedicadas al cultivo de olivos...

De olivares impresionantes,

de distintas variedades de aceituna.

El 60% están en Andalucía. Y en cuanto al consumo,

pues 423 millones de litros nos tomamos en España;

en total 115 son de aceite de oliva virgen extra

y venimos a salir, por barba, pues como a cinco litros por año.

O sea que no está mal, eh. Creo que de los datos más altos.

Y nada más y nada menos que tenemos 260 variedades

de aceitunas... Y cada una produce un aceite único.

Único... sabor, aroma... Con un sabor reconocible.

Desde luego que tenemos que tener siempre un buen aceite como estos,

en casa. Un producto en el que invertir.

¿Nos ponemos con el plato?

Vamos con ese paso número tres.

Porque ya se acerca el momento de meter la tarta en el horno.

Y recordad que me quedaba estirando la masa quebrada.

Muy importante:

cuando vayáis a meter pasta quebrada en el horno,

presionad bien con los dedos para que quede ligeramente adherida...

¿Y hace falta aceitarlo o no?

Un poco, yo le ponía antes una película muy fina

de aceite o de mantequilla, le va a ir muy bien.

No tengáis miedo en presionar bien la pasta

sobre el molde, ¿por qué? Porque luego se va a calentar

y como tiene una película de grasa,

se va a separar y no habrá problema.

Y ahora os doy dos opciones, una opción:

podemos encender el horno, calor abajo, meter el molde sin nada,

lo que se denomina cocer en blanco. Dar un golpe de cocción,

se va a quedar la pasta quebrada crujiente

y luego meter los ingredientes encima.

Pero si el horno está caliente, ponemos los ingredientes

y nada más meterlos, se introduce al horno,

también se puede. ¿También se queda crujiente?

¿Mi consejo cuál es? Añadimos los ingredientes,

metemos al horno y los últimos 4-5 minutos

pondríamos la tarta en el suelo del horno,

abajo del todo para que la parte de abajo se quede más crujiente.

Doy las dos opciones. ¿Cómo vamos montando la tarta?

Tenemos el romanesco hervido.

Y lo primero, vamos a ir colocando romanescos,

como si hiciésemos una plantación.

¿No quedan bonitos en pastel...? Parece un huertito.

Además, luego vamos a ir cortando y el propio romanesco nos avisará

de, aproximadamente, las porciones,

por dónde tenemos que ir metiendo el cuchillo.

Sin miedo de quedarnos sin raciones.

Así cada uno tiene una porción más o menos aproximada.

Bueno, pues venga, plantamos bien nuestros romanescos.

Ahí los tenemos, de momento con estos, suficiente.

¿Qué más vamos a incorporar en nuestro pastel? Pues...

El sofrito. Lo que has cogido.

Añade sin miedo el sofrito por encima,

metiéndolo entre los huequitos muy bien...

Pues el sabor de la cebolleta, de los piñones, de las uvas pasas.

Al fin y al cabo es aportar toquecitos crujientes, dulces,

ese punto al dente del romanesco, hay que "jugar"

con sabores, texturas y demás.

Espero que a todos les toque igual.

Venga, apura bien ahí, ¡ahí te quiero ver!

¡Ahí te quiero ver, hermosa! ¡Hala!

Pues ahora vamos a introducir queso.

Decíamos tres quesos; bueno, elegid los que tengáis por casa.

Yo voy a jugar con distintos sabores; tengo uno semicurado,

un queso que va fundir muy bien como el cheddar,

con esa tonalidad naranja que nos va a aportar colorido...

Si os gusta el queso. Que resulta que no quieres queso,

no hay problema, podríamos hacer la tarta sin los quesos.

Y luego quiero dar un subidón de sabor con queso azul.

Un queso azul... echaré en menor medida,

personalmente me gusta bastante;

pero si en casa gusta menos, no pasa nada, echamos menos.

Ahora los quesos los vamos a ir...

los mezclamos un poquito y los vamos a repartir por encima.

Esos quesos que van a dar mucho sabor, aroma

y un punto cremoso bien rico.

Se van a fundir en un principio, claro.

Pero cuando se enfríe la tarta,

por eso decía que en frío o en caliente,

se van a quedar solidificados, se van a quedar unidos

y va a ser más fácil porcionar.

Pero, claro, para que sea tarta, salga compacto y bien,

necesitamos una mezcla, que hemos empleado más de una vez.

Algo que cuaje. Huevos... claro, un toque de sal.

Un toquecito de sal y un toquecito de pimienta.

Un toque de pimienta...

Marchando ahí ese toque de pimienta.

De hecho, bueno, es una versión con romanesco.

Por ejemplo, a nuestro productor

le encanta el romanesco a la plancha.

A cada uno le gusta de una manera. O por ejemplo con ajo.

Se está riendo, mírale... Se ha aficionado

todo a la plancha, pero le gusta mucho.

El romanesco le damos un hervor

y lo podemos marcar a la plancha con ajo

y... oye, un plato de dieta saludable.

Vamos a incorporar un chorrito de nata,

que no la queremos o con menos calorías,

no pasa nada: un poquito de leche.

Huevos y leche. Ahí lo vamos introduciendo...

Batimos bien, trabajamos bien.

Y ahora, lo que os decía: si añado aquí la mezcla,

como no lo he horneado previamente, y si lo hubiese horneado lo mismo,

desde que añado la mezcla, rápido al horno

porque si no la masa absorbe la humedad

y luego no nos queda bien la cosa.

Venga, añadimos así, sin miedo... parece un huerto auténtico, eh.

Vamos añadiendo, regando aquí este huertito.

¿Luego sube o no sube? Va a subir un poquito

pero como no tiene levadura

va a hacer el amago de subir pero luego se viene abajo.

Venga, pues voy abriendo el horno. Abrimos.

Al principio, voy a hornearlo, mirad, en torno a 175-180.

Pero luego lo voy a bajar, eh, para que no se dore demasiado.

Unos 30-35 minutos.

Recordad: cuando empiece a estar ya más o menos hecha,

la ponemos luego abajo,

en la parte baja del horno y ya se termina de hacer.

Por otro lado, esto para lavar... Venga.

Mirad, tengo la rúcula en un bol.

Pues simplemente la rúcula vamos a incrementar,

vamos a dar mucho más sabor con un toquecito de sésamo.

Sésamo que nos va a dar un toque muy rico. Los frutos del pastel,

en lugar de haberlos puesto, por qué no, haberlos puesto aquí.

Y no os quiero ni contar si doramos un poquito esos piñones,

esas uvas, un poquito de nueces, almendras.

Y una vez que están templadas o frías, a la ensalada.

Le va a ir muy bien.

Toquecito de sal y toquecito de pimienta también.

Ahí está, suficiente.

Y el oro líquido, ese oro líquido

que os hemos presentado tan bueno,

que no debe de faltar en nuestros platos, dieta mediterránea, eh.

Potenciando nuestro producto, marca España,

¡y es que tenemos unos productos excelentes!

Y tenemos que presumir de ellos.

Venga, mezclamos un poquitín,

así, que esas semillitas de sésamo, como veis, se vayan repartiendo...

Y con esto, suficiente.

Lo pondremos de acompañamiento, pero tengo ya por aquí

una tarta terminada; me la llevo a la tabla para trocear.

¡Mira qué crujiente ha quedado, pese a ponerlo todo al principio!

¡Mira qué bonito, muy crujiente! Vamos a hacer...

A intentar, con sumo cuidado... ¿Te traigo el plato?

Ahí, mira voy a sacar una porción.

Aquí... mira, los quesos se han fundido. Ahí está.

Tengo por aquí otra. A ver, que no se nos rompa.

Aquí, quieta... ahí está. Mirad.

Porciones, como veis, muy agradables, con una textura...

Fijaos la textura, eh. Encontramos los quesos fundidos,

encontramos la uva pasa, el romanesco...

Vamos, un bocado exquisito.

Pues nada, simplemente vamos a... Vamos a poner aquí

una cuñita. Aquí ponemos una cuña... ahí.

Y vamos a colocar otra porción, por ejemplo esta que tenemos aquí.

Esa de las pasas se ve muy bonita. ¿Te gusta?

Claro. Vamos a cortarla así, un triángulo.

Ahí está, pues mira, van asomando más pasas y mirad los quesos...

Venga, este se lo vamos a poner así, medio montadito.

Ponemos el toquecito de la rúcula.

Rúcula con el sésamo, que le va a dar un punto agradable,

un punto muy bueno.

Y siempre que los platos vayan acompañados

de algún producto en crudo, como la rúcula,

y aliñados con un buen aceite como el que os hemos presentado,

os digo que sin duda vais a triunfar en la mesa.

Venga, unas hojitas de rúcula; voy a poner estas a este lado.

No más, de momento así más que suficiente.

Y aquí tenemos el sésamo; venga, pondremos un toquecito

de sésamo alrededor del plato

y no le voy a poner nada más. ¡Mira qué bonito!

Ni más ni menos, nos lo vamos a llevar a la mesa.

Cojo el plato, preparas tú el mantel

y solamente esto necesita una cosa:

que os sentéis en casa, cuchillo y tenedor

y a degustarlo. Que no os gusta, decía antes, el romanesco,

coliflor; que no queréis coliflor, brécol.

Que no quiero ni brécol ni quiero ninguna col,

pues venga, unas zanahorias, una calabaza...

Una tarta de hortalizas de mil y una maneras.

Lo que el ojo no ve nos muestra esa base de pasta quebrada

que, como veis, está cocinada, se ha hecho.

Esa mezcla cremosa de la nata, el huevo, los quesos fundidos

que han atrapado perfectamente a los frutos secos,

así como el propio romanesco.

La parte de arriba, más crujiente;

y esa guarnición, esa combinación perfecta

del intenso sabor de la rúcula con el sésamo

y el buen aceite de oliva.

Y este programa no tendría sentido si no abriésemos de par en par,

lo convirtiésemos en servicio público. Y una de las cosas:

dejad vuestras dudas, vuestras sugerencias,

vuestras fotos. Como hace Pepa, que abre el correo,

ve vuestros mails y...

Vengan de donde vengan, porque el siguiente nos viene

de un lugar maravilloso que quiero que veáis en imágenes. Ven

y deja ver, mira. Tegucigalpa, en Honduras.

Nos ha mandado un correo muy cariñoso

Margaret James y dice...

Os leo... la verdad, hay que recrearse en el paisaje.

¡Qué bonito, lo conozco bien!

Me encanta verte cocinar, pero me cuesta porque no sé

cómo hacer la conversión de gramos a tazas y cucharadas.

Por favor, ayúdame con esto.

Bueno, querida amiga... Tegucigalpa, San Pedro Sula,

Valle de Ángeles... Honduras, país que conozco muy bien.

Pues, por ejemplo, en Internet, si buscas, vas a encontrar tablas

donde la conversión de tazas a gramos viene muy bien explicado.

En función del volumen, vas a ver cómo, aproximadamente, una taza

de harina, más o menos son unos 140-150 gramos;

en cambio, de azúcar va a estar rozando los 190-200 gramos.

En función del volumen y del peso específico del producto

será más o será menos. Pero esas tablas vienen muy bien,

las puedes imprimir, las pones en la nevera

y cuando hagas la receta, ahí las tienes.

Ya que estamos al otro lado del Atlántico,

aprovecho para saludar a la Rep. Dominicana,

más concretamente a José Manuel Magallón

que ha mandado un correo cariñosísimo.

Y él es el de la recomendación internacional.

Miedo me da. Dice que le gusta mucho tu cocina,

que es muy sencilla, fácil, que te sigue siempre.

Y dice que me dejes comer más, sobre todo los postres,

que resulta muy gracioso.

Allí te voy a mandar a Pepa, verás cómo cuesta

mantenerla, sobre todo con los dulces.

Un beso. Damos la vuelta al mundo, Canal Internacional, claro que sí.

Bueno y vamos con la escuela de pastelería. Hoy: nubes.

Nubes que vamos a hacer... las chuches que Pepa se comía.

Por un lado, tenemos dos claras de huevo,

que está la batidora trabajándolas,

las está montando a punto de nieve. Cuando estén,

temperatura ideal. ¿Aparte qué es lo que tengo?

Mirad, tengo un almíbar.

Un almíbar en el cual he puesto 100 ml de agua, 60 g de azúcar

y ahora voy a incorporar dos o tres láminas de gelatina,

que tengo como veis, hidratadas en agua.

Las voy a añadir; como está todavía caliente,

veis que rápidamente se funden.

Y lo mezclamos muy bien. Un toquecito de vainilla

o el aroma que más os guste le va a ir muy bien.

Yo voy a poner una pizca, mínima cantidad de vainilla.

Va a aromatizar, a dar un sabor muy agradable.

Bueno, pues remuevo muy bien, muy bien este almíbar

y, si poquito a poquito, observáis, se va poniendoblanquecino.

Claro, la gelatina se va enfriando y lo que hace es atrapar

ese almíbar, lo convierte en una gelatina.

Pues cuando veáis que empieza a ponerse blanquecino,

¿qué vamos a hacer con el almíbar?

Pues se lo vamos a ir añadiendo a las dos claras,

poquito a poquito, así, que lo vaya cogiendo.

Y una vez que lo tengan las claras, ese merengue con gelatina,

dejad que esté un ratito. Es decir,

que se reparta la gelatina por todas las claras,

que atrape las burbujas de aire y nos quede con un poco de textura.

Evidentemente, si no tenéis una batidora como esta,

a mano se puede hacer sin problema o con la varilla de la batidora.

Cuando esta mezcla haya atrapado la gelatina;

lo dejáis 4-5 minutos que se enfríe,

lo dejamos reposar, ¿qué nos vamos a encontrar?

Pues esto que tengo aquí, como veis, ni más ni menos:

un bloque del merengue, donde la gelatina ha atrapado

las burbujitas. Pues ahora vamos cortando...

Pues si queréis rectángulos, si queréis triángulos, dados...

Y lo vamos a ir pasando por azúcar glass.

Y dejamos secar sobre un plato, sobre un mantel.

Y aquí tenemos unas nubes como las que Pepa se comía...

Y las que se va a comer ahora mientras se hace el resumen.

El plural para luego, que me voy a comer otra.

Atentos en casa que vamos a recordar,

paso a paso, cómo hemos hecho el plato de hoy.

Estos son los ingredientes que necesitamos para hacer

la tarta de romanesco a los tres quesos.

Y esta la receta, paso a paso.

Paso número uno: cuece el romanesco en agua con sal

8 minutos aproximadamente.

Una vez tierno, refresca en agua fría y reserva.

Paso número dos: sofríe los piñones,

la cebolleta picada y las pasas.

Extiende la masa quebrada con ayuda de un rodillo

y forra con ella un molde ligeramente engrasado.

Paso número tres: reparte por el interior de la fuente

el romanesco hervido,

el sofrito y los quesos cortados en tacos.

Cubre con los huevos batidos con nata, sal y pimienta

y hornea 35 minutos a 170”.

Paso número cuatro: sirve el pastel cortado en porciones

y acompaña el plato con una ensalada de rúcula,

aliñada con sésamo, aceite, sal y pimienta.

Hoy, antes de despedir, quiero que os fijéis en unas fotos

que manda una espectadora que se llama Tamara.

Bueno, por favor... ¡Mira qué pintón!

¿Dónde hay que ir a tomar esto? No lo sé porque no lo pone.

Pero nos escribe: "soy Tamara, una fiel seguidora

y os mando la receta del pudin que nos enseñaste.

¡Muy fácil de elaborar y me salió riquísimo!".

O sea, no sólo tiene buena pinta. ¡Está de nota, Tamara!

Y dónde nos puedes mandar, nos podéis mandar

fotos, sugerencias... O consultar recetas que hacemos.

Pues facilísimo, a nuestra página web que es estupenda:

www.rtve.es/cocinaconsergio.

Una página abierta a vosotros, donde recuperar los vídeos,

donde mandar vuestros saludos... Todo lo que queráis.

Vuestras dudas, ahí estamos. Los platos de hoy, los postres.

Y ya lo sabéis, familia, sábados y domingos

"Cocina con Sergio", que no os podéis olvidar,

que lo pasaremos bien y haremos cosas buenísimas.

Hasta luego. Venga, todo para ti, anda.

No, ahora quiero probar el pudin.

Pues hala, come el pudin.

  • A mi lista
  • A mis favoritos
  • Tarta de romanesco a los tres quesos

  • Compartir en Facebook Facebook
  • Compartir en Twitter Twitter

Cocina con Sergio - Tarta de romanesco a los tres quesos

08 feb 2015

INGREDIENTES:

1 romanesco

2 cebolletas

10 g piñones

20 g pasas

100 g  tres quesos en aceite

4 huevos 

1 vaso nata

Aceite de oliva, sal, pimienta

1 plancha pasta quebrada

Rúcula

Sésamo tostado

PASO 1. Cuece el romanesco en agua con sal 8 minutos aproximadamente. Una vez tierno, refresca en agua fría y reserva.

PASO 2. Sofríe los piñones, la cebolleta picada y las pasas. Extiende la masa quebrada con ayuda de un rodillo y forra con ella un molde ligeramente engrasado.

PASO 3. Reparte por el interior de la fuente el romanesco hervido, el sofrito y los quesos cortados en tacos. Cubre con los huevos batidos con nata, sal y pimienta y hornea 35 minutos a 170º 

PASO 4. Sirve el pastel cortado en porciones y acompaña el plato con una ensalada de rúcula, aliñada con sésamo, aceite, sal y pimienta.

ver más sobre "Cocina con Sergio - Tarta de romanesco a los tres quesos" ver menos sobre "Cocina con Sergio - Tarta de romanesco a los tres quesos"
Programas completos (265)
Clips

Los últimos 358 programas de Cocina con Sergio

  • Ver Miniaturas Ver Miniaturas
  • Ver Listado Ver Listado
Buscar por:
Por fechas
Por tipo
Todos los vídeos y audios

El administrador de la página ha decidido no mostrar los comentarios de este contenido en cumplimiento de las Normas de participación

comentarios.nopermitidos