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Para todos los públicos Cocina con Sergio - Solomillo relleno hojaldrado con salsa de fresas - ver ahora
Transcripción completa

Hoy vamos a preparar de manera muy sencilla

solomillo relleno con queso y nueces hojaldrado

y salsa de fresa.

Bueno, Pepa, tu pasión por las fresas.

A mí esa salsa me recuerda a una que hicimos

con una receta de bacalao que triunfó en la cocina.

Efectivamente, con el bacalao pusimos una salsa de fresas.

Va a ser diferente, pero sobre todo

la importancia que juegan los frutos rojos.

En repostería, ni digamos. En una tarta con su merengue,

con sus frambuesas... O una milhoja, que también hicimos.

Espectacular.

Pero en la cocina salada, cuando hacemos salsas,

en ensalada también, pero esas salsas que...

Va a tener un giro esa salsa, pero para carne va a ir de lujo.

Esos frutos rojos, que no falten. Y seguro que tienes datos.

Pues sí. Concretamente, de este fruto rojo.

De la fresa, o del fresón en este caso.

Ya en la antigua Roma, se le asociaba a Venus, al amor.

Seguramente por el color y la forma.

Podría recordar a un corazón.

Ya entonces se le atribuían propiedades afrodisiacas.

Aún hoy persiste en algunos que creen que las tienen,

pero no hay evidencia científica. Que nadie se atraque

esperando tener resultados, porque los científicos

siguen sin descubrir esas propiedades.

En fin, es lo que hay, esos tópicos en los alimentos.

Sabéis que nos gusta remontarnos en la historia,

en el origen. ¿Dónde se cree que crecieron

las primeras fresas silvestres? Bastante cerquita.

En los Alpes. Había costumbre de perderse en el bosque.

Comida limitada, había que tirar de recursos limitados.

La gente se perdía buscando todo tipo de frutos rojos.

Los recursos del bosque. Claro.

Y de ahí, de tiempos de Roma, viene una frase

del gran Virgilio: "Latet anguis in herba".

Que significa: "La serpiente se oculta entre la hierba".

Aún hoy se podría aplicar. No exactamente literal, pero...

Pero más o menos hay que tener cuidado.

Exactamente, gente peligrosa.

Para buscar el origen de la fresa cultivada

nos tenemos que ir más lejos, a Norteamérica,

a la América de los indios.

Nos situamos en 1620, aproximadamente.

Esos primeros colonos británicos a bordo del Mayflower.

Les llamó mucho la atención que cultivaban

y lo que comían los indios, que eran estas frutillas.

Ellos las llamaron frutillas

y todavía en muchos países de América

se siguen llamando así. A nosotros nos cabe un gran orgullo.

Los americanos son los primeros productores mundiales de fresa,

pero nosotros, en comparación la extensión del país y tal,

somos los segundos productores. No está mal.

Ese fresón, sobre todo. Esa producción.

Como veis, tenemos una gran representación.

No solamente fresón, tenemos frambuesas,

grosellas, arándanos... Tú decías forma de corazón.

Nos ha venido un fresón que fíjate...

Madre mía. Es un talismán más que un corazón.

Sabor y aroma por todos los rincones.

Pues la mayor parte del fresón que se produce en España

se produce en Huelva. Luego damos los datos de producción.

Pero también hay un rincón más al centro de la península

donde, si os fijáis por el oído, os podéis situar,

y donde se produce un fresón buenísimo.

Tienen un tren que nos lleva.

¿El "Concierto de Aranjuez" os suena?

Vámonos a Aranjuez. El tren de la fresa, ¿eh?

Recomiendo una visita, sobre todo con niños.

Ese tren, ¿verdad? De los de antaño.

Despacito ese recorrido. Y visitar, por supuesto, Aranjuez,

donde hay una buena escuela de hostelería, y está muy bien.

El fresón hoy va a jugar en la salsa.

Pero vamos a poner decoración al plato,

y para decorar aún más, hoy tenemos ajonjolí negro.

Fijaos, estas semillas nos van a ayudar

a que ese hojaldre que vamos a cocinar

decore, dé un poquito de sabor y juegue con las texturas.

Porque son aromáticas, no tienen sabor.

Tienen un toque agradable. Antes, nos cuentas los ingredientes

y nos ponemos a cocinar ya.

Con todo esto, ese solomillo hojaldrado,

que además podemos rellenarlo.

Introducirlo en hojaldre, hornearlo.

Dejarlo, si queréis, la víspera hecho.

Y luego, lo cortamos, salseamos y listo para llevar a la mesa.

O, vais a ver que no es complicado, lo empezamos a elaborar

y cuando vayan a llegar los invitados,

golpe de horno y va a estar de lujo.

Y el postre, fijaos, algo que todos tenemos en casa

o que hemos probado: un yogur.

Vamos a partir de un yogur cremoso,

al cual vamos a incorporar un toque crujiente.

Este toque crujiente con copos de avena.

Como veis, se ha roto el crujiente encima del yogur.

Va a ser más agradable este yogur

porque los aromas se van a ir desprendiendo

poco a poco por ese crujiente.

El postre, lo que te has currado es el crujiente, ¿no?

Claro, la excusa era el yogur. A Pepa la veo que va al grano.

Ha estado probando el crujiente de avena,

y ha dicho... Está bueno.

Dos o tres lonchas, y ha dicho: "¿Para qué yogur?".

Con algo lo tendríamos que poner. También. Con café.

Aunque podríamos haberlo hecho en versión pasta o tulipas.

Mira qué bien se me dan las pastas.

Algo pasó ahí con las instrucciones que no encajó la cosa.

Que sacar la bandeja del horno y yo somos incompatibles.

Y tú, obediente con el horno. Bueno, familia,

vamos con el paso 1 de este plato, muy sencillo.

El teppanyaki empieza a estar caliente.

Y aquí, el solomillo. ¿Qué he hecho con él?

Le he quitado un pelín, las puntas,

que, por supuesto, aprovecharé. No podemos desperdiciar nada.

Esas puntas las aprovecharé para cualquier sofrito

que las quiera saltear.

Voy a hacer un corte aquí. Así.

Ahora, por favor, Pepa, pasa las nueces que tenemos ahí.

¿La bandeja entera? No, las nueces y el queso.

Las nueces y el queso. Si lo sé, cojo una bandejita.

Me las puedes pasar directamente. Queda fatal, pero bueno.

Vamos a meter aquí...

el queso y las nueces. Las nueces, simplemente,

las vamos a trocear y a introducir dentro.

Y también queso. Fijaos, queso y nueces.

En ensalada va bien, pues para el relleno del solomillo

también le va a ir muy bien.

Voy a cortar unos trocitos de queso. En ese caso, un queso azul.

Pero si en casa tenéis un queso curado o semicurado,

también va a ir bien. Lo presiono bien.

Ahora, lo giro. Esas las puedes dejar ahí.

Luego las terminaremos de usar. Ahora, cogeré bacón.

También valdría jamón curado. ¿El queso te lo quito?

Sí, por favor.

Y ahora, simplemente vamos a albardar,

es decir, rodear con... Hazlo despacio,

que todo el mundo me pregunta cómo se hace y no lo sé explicar.

Hoy, el bridado no lo voy a hacer como ese que te gusta

de ir dando el giro, porque es tan pequeña la pieza

que simplemente voy a atar, no a bridar como otras veces.

No os preocupéis, que si habéis preguntado cómo se brida...

Haz un vídeo pequeño para la web. Venga, vale.

Despacito. Tomo nota.

Lo vamos a albardar. De esta manera vamos a conseguir

que nos quede más jugoso... Este lo podemos dejar aquí.

Y que cuando lo pongamos en el teppanyaki

no se deshaga demasiado. El bridado va a ser muy rápido.

Va a ser muy ligero. Así, hacia un lado.

Ahí está. Ahora lo vamos a cruzar

hacia el otro lado directamente. Hoy es un bridado exprés.

Otras veces le voy dando la vuelta con la mano,

pero esta cuerda luego la voy a quitar

nada más entrar al hojaldre. Quiero que mantenga un poco.

Por eso no hago un nudo muy fuerte. Ponemos un pelín de aceite ahí.

Vale. Añadimos un poco de aceite.

Y lo vamos a sellar. Simplemente sellar,

no lo vamos a castigar mucho. Lo tenemos a 190,

que no es la potencia máxima. Lo vamos a mimar un poco.

Que se vaya sellando. Cuando calcules que ya está,

con la espátula le vamos dando la vuelta.

En una sartén, ¿a qué potencia tendríamos que ponerlo?

Si vuestra placa tiene, por ejemplo, del 1 al 9,

calculad un 6 o un 7. Vale.

Sin prisa, lo puedes dejar que vaya sellando.

Lo vas dejando sellar.

Y vamos a garantizar que esa proteína, esa carne,

vaya quedando un poquito hecha, y que, posteriormente,

el queso y las nueces queden en el interior.

Y gracias al bacón, que se lleva el contacto directo,

no se nos va a quedar seco el solomillo.

Fijaos qué sencillo. Lo podríamos dejar hecho en casa.

Marcado incluso. Y cuando llegue la hora

de que tienes gente en casa para comer,

lo envuelves en hojaldre y al horno.

Pero así, elaborado y marcado, listo para guardar.

Paso 1, que vaya Pepa controlándolo.

En breve, daremos la vuelta. El paso 2: vamos con la salsa.

Y como siempre, me gusta dar trucos. No desperdiciar nada.

Imaginad que este solomillo, como apuntaba Pepa,

lo hacemos en la sartén. La grasilla que queda en la sartén,

los sabores que va a depositar... Para la chalota.

Exacto, lo aprovechamos para la salsa.

En este caso, como quiero que veáis los dos pasos,

el paso 1 y el paso 2... He puesto un poco de aceite.

¿Le voy dando la vuelta? Venga, con mucho mimo.

Mete bien la espátula para que no se rompa.

Por otro lado, ¿qué estoy haciendo? Vamos a cortar las chalotas.

Esta salsa se va a colar. Hoy no vamos a hacer hincapié

en el corte de la chalota. Quiero que me deje aroma,

que me deje sabor. Tú apuntabas al principio

que recibimos muchas cartas... Gustó mucho ese bacalao

con salsa de fresas. Era una receta muy original.

A la gente le llamó la atención. El sabor va muy bien.

Otra versión un poquito diferente de esa salsa

es la que haremos hoy ni más ni menos.

Esa chalota, con un poco de aceite. Puedes poner una pizca de sal.

Por favor, Pepa. Un poquito de sal.

Los fresones, mirad, les he quitado las hojas.

Bien lavados, los he cortado a la mitad.

Cuando la chalota caiga ligeramente, un poco, ni más ni menos,

incorporaré azúcar. Subimos el fuego a tope.

Dejamos caramelizar ligeramente. Añadimos las fresas, el vino

y dejamos que vaya reduciendo poco a poco.

De esa manera conseguimos una salsa muy sencilla.

Fijaos, aroma, la chalota, que es muy suave.

El toque del espesante, que otras veces hemos empleado.

Bueno, la salsa que te gusta, la salsa de frambuesa.

Buenísima. La del caramelo de frambuesa.

Cada cosa tiene su sabor, su aroma...

Cuánta salsa llevamos ya, ¿eh?

Esto, marchando.

Ahora que estamos dejando hacer la chalota

y que tenemos aquí el rollo sellándose,

quiero hablar un poco con una amiga del programa.

Nos ha escrito un correo cariñoso. Muy bien.

Pero está preocupada porque cree que no nos llevamos bien.

Que me regañas mucho. Uy, que no.

A ver, que somos amigos. Nos llevamos fenomenal.

Aquí estamos de broma, porque es fin de semana,

venimos aquí a aprender a cocinar y ya está.

No busques tres pies al gato, que nos llevamos bien.

Bueno, a veces mal, pero siempre es en broma.

¿Quién supervisa tus ensaladas a la hora de la comida?

Pues tú. Y se chiva que como de todo.

¿Quién te avisa cuando aparcas el coche en doble fila?

¿Quién me pega sustos por teléfono? Que no, que nos llevamos muy bien.

Que nos llevamos muy bien.

Hay que pasárselo bien, hay que estar divertidos

en la cocina y en todos los ámbitos de la vida,

que bastante complicada es como para no echarse unas risas.

Imagínate si tenemos que venir fines de semana

y no somos buenos compañeros, imagina el panorama.

Dios nos libre. Ahora, con cuidado, ese solomillo que ya está sellado

lo colocamos en esta placa y va a ir al horno.

Lo terminamos en el horno. Perdón, lo vamos a sacar,

que se enfríe. Al horno irá luego, pero con el hojaldre.

Ahora es importante que se enfríe un poco.

¿Esto lo apago? La puedes apagar.

Si yo esto en caliente lo pongo sobre el hojaldre,

el hojaldre tenderá a ablandarse, a deshacerse, a romperse.

Por eso lo saco, lo dejo que se enfríe.

Le quitaré las cuerdas.

De esa manera no habrá ningún problema.

Por otro lado, el caramelo empieza a tomar color.

Voy a añadir también el fresón.

El fresón, en cuanto empiece a notar el calor,

empieza como a deshacerse, empieza a liberar poco a poco agua.

Lo mismo que le ocurre a las frambuesas.

Ya tenemos el toque caramelizado. Ha sido muy poca cantidad de azúcar.

No mucha, ¿eh? Un toque caramelizado.

El fresón, que veis cómo empieza a brillar.

A ablandarse. Se ablanda rápidamente.

En cuanto este fresón se ablande, un poquitín, unos segundos...

He preparado el vino rosado. Venga.

Ese vino rosado que le vamos a añadir.

Ni más ni menos que se trata de una salsa

que va a espesar por concentración.

Vamos a dejar que vaya cociendo, cociendo, cociendo...

Gracias al azúcar, nos va a dar un toque con cierta densidad.

El fresón también va a aportar, cuando reduzca, cierta densidad.

Una pizca de sal, lo colamos bien, y una salsa muy sencilla.

Aquí no lo vamos a tapar porque se tiene que ver.

Pero en casa... ¿Tampoco? Yo quiero que evapore.

Va por reducción. Añadimos el vino.

Todo. Ahí, con alegría. Muy bien.

Y ahora dejamos que el fresón vaya cociendo,

que vaya reduciendo todo. Lo trituraremos, lo colaremos,

y una salsa muy sencilla que, cuando haya reducido,

le va a ir muy bien. Le doy a esto un golpecito.

Voy quitando la cuerda al solomillo, y a ti te esperan los frutos rojos.

Y me esperan más datos.

Decía antes que en España somos los segundos productores mundiales.

Menudo honor. Pero no hablé de cifras concretas.

El 90 % de toda la fresa que se produce en España

se produce en Huelva.

Un total de producción de 312 000 toneladas al año.

Y el 85 % de toda esa cantidad la exportamos fuera.

Nosotros solo nos comemos, bueno, solo, es un decir,

136 millones de kilos al año.

Venimos a salir en torno a tres kilos por persona y año,

que no está mal.

La mayoría de este consumo suele ser en primavera.

Cuando empieza la temporada y estamos todos con las ganas

de probar el fresón.

Hay métodos de cultivo que permiten comer fresón

durante todo el año y de muy buena calidad,

pero esas primeras fresas como que nos animan.

Qué rico. Desde luego que el fresón es una autentica maravilla.

Si tenéis oportunidad de encontrar la fresita,

la fresita auténtica, la silvestre pequeñita,

el aroma es espectacular.

Casi del tamaño de la frambuesa, más o menos.

Más chiquitita, yo la he cogido mucho por Vienuesa.

Está muy rica. Una auténtica delicia. Y el juego que nos da.

Yo siempre que voy al mercado me traigo la caja de dos kilos

de fresón porque sé que de una u otra manera

le voy a sacar partido.

Observad qué bodegón, que no solamente como alimento,

como ingrediente, sino una fuente de salud.

Hablando de fuentes. Habíamos dejado ahí

el solomillo muy solito. Cómo hilamos, ¿no?

Así, de repente. De fuente a fuente. Pues sí, vamos con el paso tres.

Pepa está sufriendo por el solomillo.

Claro, lo tenemos ahí desarropadito y hay que meterlo en el hojaldre.

Mirad. La plancha de hojaldre que tenemos por aquí.

Ahora qué vamos a hacer. Muy sencillo.

La voy a pasar con la cuchara directamente.

Así, con mucho cuidadito.

Colocamos ahí ese solomillo albardado.

Fijaos qué buena pinta y el sabor que va a tener

gracias a el bacón y ese relleno que le hemos puesto.

Venga, le vamos a dar media vuelta. Ahí está.

Sujeta el papel, por favor. A ver.

Y lo voy a centrar. Perfecto.

Los bordes. Podemos, simplemente, retirar un poquitín los bordes,

el exceso de hojaldre, que, como el otro día aprendimos,

esto lo podemos recuperar en un momento dado

para hacer cualquier elaboración.

Ahora simplemente aquí sellamos un poquito los bordes,

hacemos un poquito de presión, y para que nos quede más bonito,

cogemos yema de huevo, así, un poquito de yema de huevo,

y vamos a pintar. Pintamos bien.

Podríamos haber batido todo el huevo entero.

¿Qué sucede? Que luego en el postre vamos a utilizar solamente la clara.

Así terminamos aprovechando, lógicamente.

Pues sí, claro. Hay que buscarse recetas

que cuadren unas con otras.

La clara para una cosa y la yema para otra.

Pintamos bien.

Si podéis guardar la yema para estas elaboraciones

mejor que mejor porque la yema tiene más color.

Vamos a hacerla unos cortecillos de pan, más o menos.

Ahí está.

Ahora el ajonjolí negro, pásamelo,

y el paso tres, como veis, muy sencillito.

Simplemente vamos a decorar, nos va a dar un toquecito de sabor,

así que mirad qué bonito. Decora un montón.

Qué fácil, si es que es facilísimo al final.

Es muy muy fácil. El horno recalentado.

Calculad el horno. 180-190 grados.

Al principio, mi consejo es que el hojaldre vaya,

que empecemos el horneado en la parte baja del horno.

Empezamos en la parte baja del horno para que la capa de abajo

se haga lo más rápido posible y luego lo ponemos

en mitad del horno.

180 grados, calor arriba y abajo unos 12 minutos.

¿Por qué he enfriado...? Hemos dejado que se tempere el solomillo.

Porque el hojaldre es muy delicado. Si lo ponemos en caliente,

como lleva el hojaldre mantequilla, vamos a ver cómo se deshace

y no queda bien. Claro, claro.

Por ese motivo, cuidado. Hay que tenerlo en cuenta

siempre que utilicemos hojaldre. Este luego lo metemos en el horno.

¿Cómo nos va a quedar? Tengo uno terminado

que os voy a enseñar. Ha dorado, yo he cortado una porción.

Por un lado este y por otro mirad la salsa.

Cómo la salsa ha reducido y ha cogido un color...

Está impecable. Está colada

Vamos con el paso cuatro. Tenemos la rúcula.

Llévatela para allá, Pepa.

Vamos a ir con la presentación.

La rúcula, simplemente, ya sabéis que cuando montamos un plato

y tiene protagonismo, como en este caso la salsa,

simplemente el aliño que me gusta poner, es una pizca de sal,

simplemente un poco de sal y un chorrito de aceite.

No le pongo vinagre por una sencilla razón, para que no nos robe

demasiado protagonismo. Un golpecito de aceite de oliva

y el toque de sal.

Si puedes coger cuchara y tenedor de ahí,

y vamos con la presentación. Mirad.

Con mucho cuidadito voy a ir cogiendo una porción.

Mi consejo...

Mirad. yo lo he dejado un poquito más hecho de la cuenta.

Sé que a algunos de vosotros ver la carne poco hecha

no os gusta demasiado.

Que queréis la carne poquito hecha, pues unos diez u once minutos.

Que la queréis un poquito más hecha, nos podemos ir a 13 o 14.

Yo lo he dejado...

Yo sé que alguno de vosotros... Dira: "¡Qué crimen!". Pues nos.

Esa carne poco hecha no os gusta.

Para no herir sensibilidades, la hemos dejado un poco más hecha.

No pasa nada. Va a la pila. A ver, que te cojo otro.

Cogemos otro, luego lo lavamos, y la rúcula,

que la vamos a poner a un lado.

Simplemente así. Aliñada con el aceite.

Ahí está, sin nada de vinagre. No le quiero robar

nada de protagonismo al plato.

Simplemente vamos a ponerlo ahí. Simplemente acompañando un poquitín.

Siempre conviene que algún alimento crudo acompañe al plato cocinado.

Lo dicen los nutricionistas lo importante que es.

Y nuestra salsa de fresón.

Vamos a poner unas gotitas y yo creo que lo tenemos listo

para llevar a la mesa.

¿Qué te parece? Que tiene una pinta buenísima

y un colorido...

Ya que tenemos el ajonjolí negro le pondremos un poquito por encima

a la rúcula y todo tuyo, te lo puedes llevar.

Perfecto. Preparad cuchillo y tenedor.

Hoy vamos con este solomillo hojaldrado

relleno de queso y nueces. Buen provecho.

Lo que el ojo no ve, nos muestra el detalle

de la salsa de fresón con una densidad ideal.

Alimentos protagonistas, las nueces y ese queso azul

que van en el interior del solomillo.

Solomillo que ha quedado con gran aroma

y gran sabor.

Para rematar, con el hojaldre que envuelve todo ese solomillo

y el toque de ajonjolí negro.

Momento de resolver vuestras dudas, ver vuestras fotos,

escuchar vuestras sugerencias y quién mejor que Pepa,

la que más controla de informática del mundo.

Me lo leo todo. Lo de controlar es mentira,

pero leérmelo sí que me lo leo.

Vamos con el primer correo de hoy, que nos lo ha enviado Pedro Raga,

desde La Habana, Cuba.

Otro muy fuerte para ti, para La Habana.

Podríamos hacer un programa monográfico o varios sobre el arroz.

Pero así, de manera rápida, te diré.

El tipo de arroz es importante. Influye.

Rehogar ligeramente el arroz cuando tenemos el sofrito,

por aquello de que cada grano se impregne con un poquitín de grasa

va a ayudar a que luego la cocción no se deshaga tanto.

No removerlo en exceso también va a ayudar,

luego la medida, la cantidad de líquido.

Normalmente dos veces, dos veces y media

es una cantidad, dependiendo del tipo de grano, ideal.

Claro, pero para el vietnamita, que es lo que tienen más al uso...

El tema es el siguiente. En torno a dos y medio

va a ir bien, pero cuanto más líquido tenga eses arroz,

el arroz sigue absorbiendo humedad hasta que el grano se deshace.

Por eso es muy importante.

Si es necesario, si dudas, siempre quédate un pelín corto

de caldo, de líquido, que excedernos,

porque todo lo que sea excedernos,

el grano sigue bebiendo, bebiendo y al final eso...

Queda ensopado, como dicen allí.

Ya nos contarás qué tal te queda el próximo arroz.

Mucho cuidadito.

Vamos a pasar al correo que nos ha enviado Josefina Rivas

sobre las natillas, que, por cierto,

no sé si lo sabréis, pero es que es el postre

más visto de "Cocina con Sergio".

Triunfaste por todo lo alto. Bueno, bueno.

El que más se ha descargado. Sí, sí.

Nos cuenta Josefina...

Querida amiga.

El otro día, hace no muchos programas,

hacíamos islas flotantes.

Esas claras, las batíamos bien, hacíamos un merengue consistente

y ese merengue lo escaldábamos ligeramente con un poquito de agua.

Pero las claras se pueden congelar en un recipiente de plástico.

No lo llenes más de tres cuartas partes

porque durante el proceso de congelación va a dilatar,

tened mucho cuidado, no metáis nunca cristal ni nada por el estilo

porque puede reventar, pero esas claras se pueden congelar.

Posteriormente las descongelas y para espesar cualquier crema,

para montar, no hay ningún problema.

Disfruta de las natillas, que cuando llevan solamente la yema,

se denominan natillas finas y están mucho más ricas.

A ver. ¿Dónde podéis ver todos estos consejos?

¿Todas las recetas que ya ha hecho Sergio

en este programa de fin de semana, que son más de 250? Ya está bien.

No está mal. En www.rtve.es/cocinaconsergio.

Una página interactiva hecha y pensada para vosotros.

Mirad, que os lo enseño aquí. Tenéis el próximo plato

que vamos a hacer, tenéis las diez recetas más vistas,

que estoy segura de que os va a encantar esta sección,

los trucos de Sergio.

Esos trucos para solventar esos momentos de:

"¡Ay, que no me sale a mí esto!".

Hay un montón de cosas que tenéis que disfrutar,

porque, como os digo, está hecha para vosotros.

Claro que sí.

Servicio público, familia. Ahora llega a un rinconcito

que os gusta un montón, la Escuela de Pastelería.

Vamos a repasar los ingredientes que utilizaremos

para ese crujiente que acompañará al yogurt.

Todo esto bien combinado y horneado nos va a dar una capa crujiente

riquísima.

Lo primero que vamos a añadir en el bol, la mantequilla,

que está en pomada, como veis.

Como su nombre indica. Pomada.

Vamos a añadir también, junto con estos 25 gramos de mantequilla,

25 gramos de azúcar glas y los 25 gramos de copos de avena.

En un principio parece que es muy dificil mezclar todo esto.

Se va quedando, pero si vamos presionando, poquito a poquito,

vuelve a salir y se va repartiendo.

Ya está prácticamente toda fuera.

Vamos dándole golpecitos. Ya la tenemos fuera.

Cuando veáis que la mantequilla está mezclada con el azúcar glas

y con los copos de avena, añadimos la clara de huevo,

seguimos removiendo bien un poquitín

y ahora, poco a poco, incorporaremos la harina.

¿Veis cómo rápidamente la clara de huevo ya nos da una densidad

muy ligera, añadimos poquito a poquito harina.

Vamos removiendo.

Ya tenemos la base. Esa base para el crujiente.

Esto por un lado. ¿Qué vamos a hacer con este crujiente?

Mirad. Pongo el yogurt aquí. Voy a poner esto aquí

y la bandeja de horno la puedes colocar aquí.

Encima de la tabla.

Tengo papel de horno.

Vamos a volcar la mezcla en el papel de horno.

Cuanto más lo extendáis, más finito será ese crujiente.

Ese es mi consejo.

Ahora, con cuidadito, lo vamos extendiendo.

Vais viendo cómo los copos de avena se van viendo.

El grosor como más os guste. Mi consejo es extenderlo bastante.

El horno que esté encendido a 170-175 grados.

Calor arriba y abajo.

Este crujiente lo vamos a meter aproximadamente unos ocho minutos.

¿Y cuál va a ser el resultado? El resultado de este crujiente...

El sabor de los copos de la avena...

Va a quedar como este que tengo por aquí.

Mirad. Os lo pongo a un lado.

¿Mi intención cuál es?

Romperlo para decorar.

Lo vamos rompiendo, veis lo crujiente que ha quedado.

Lo mezclaremos, lo batiremos con un poco de vainilla en polvo.

La presentación final, fijaos. Ese yogurt batido muy cremoso

con un toque de vainilla, el crujiente por encima

y el resumen de Pepa que viene ya.

¿No me vas a dejar probar un poquito?

Después. Bueno, venga.

Apuntad en casa muy clarito y muy rapidito

el resumen del plato de hoy.

Estos son los ingredientes que necesitamos

para hacer el solomillo hojaldrado con salsa de fresas

y esta la receta paso a paso.

Paso número uno. Haz un corte al solomillo

y rellénalo con taquitos de queso y nueces.

Albarda con el bacón y márcalo a la plancha

por ambos lados.

Paso número dos. Sofríe la chalota,

y cuando se poche, añádelo azúcar y deja caramelizar.

Riega con el vino y mantén al fuego

hasta que reduzca. Sazona y cuela.

Paso número tres.

Envuelve la pieza de solomillo en hojaldre,

sella bien los bordes, pinta con la yema de huevo

y decora con el ajonjolí negro.

Hornea doce minutos a 180 grados.

Paso número cuatro.

Corta el solomillo en porciones, salsea ligeramente

en el último momento y decora el plato con rúcula

aliñada con aceite y sal.

Oye, muy bueno. ¿Te gusta?

Bien, bien...

Ahora lo que tendríamos que probar para seguir endulzándonos el paladar

sería lo que nos ha mandado Isabel y Encarna.

Fijaos en la foto.

Nos cuentan que hace unos días nos preguntaron

cómo se tenía que hacer el merengue italiano,

que no tenía mucha fe que le respondiéramos,

pero que lo hicimos por la tele y les hizo una ilusión tremenda.

Siguieron el consejo y les ha quedado genial,

como podemos ver en la foto. Les vamos a mandar un beso.

Dicen que eres una gran persona.

Me van conociendo.

Familia, "Cocina con Sergio". Os esperamos los sábados aquí,

para cocinar todos juntos. Lo vamos a pasar muy bien.

No nos falléis. Adiós, hasta el próximo.

Ahora termínatelo ya. Por supuesto, y eso también, ¿vale?

(Música créditos)

  • Solomillo relleno hojaldrado con salsa de fresas

Cocina con Sergio - Solomillo relleno hojaldrado con salsa de fresas

31 oct 2015

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