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Para todos los públicos Cocina con Sergio - Salmorejo de remolacha y melón con jamón - Ver ahora
Transcripción completa

(Música cabecera)

Hoy vamos a disfrutar de un plato muy, pero que muy sencillo,

un salmorejo de remolacha acompañado de melón con jamón.

¿Dónde está el melón? ¿Y el jamón? Tú confía en mí.

Aunque no lo veas muy claro, por melones no será.

Fíjate, tenemos aquí, piel de sapo,

cantalupo, galo, y algunos familiares.

Algunos parientes de las cucurbitáceas. Yo veo otro melón.

¿Dónde? De aquí para arriba.

Ya estamos, le ha dado por ahí. Cabeza de melón,

es lo que se dice habitualmente cuando uno tiene pocas luces.

Depende a quién se lo apliques. Yo lo digo en broma.

Aparte que los científicos han investigado

y eso de la relación del tamaño de la cabeza

con el coeficiente intelectual no está muy demostrado.

Puedes tener la cabeza como un piano y ser un poco cortito de luces.

¿Cómo te ha dado a ti llegar a esa conclusión?

He visto hasta cuánto podría pesar una cabeza humana si fuera de melón.

3-4 kilos. 5.

¿5? Madre mía.

¿Cuánto pesa una cabeza humana

rellena de cerebro y todo lo que tiene que tener?

¿6? No, 8 kilos.

Ya solo el cerebro pesa 1,5 kilos, telita, telita.

Si os interesa, meteos en Internet, porque los modos de medición

son surrealistas.

Ya sabéis en qué dedica Pepa el tiempo libre.

He dedicado más tiempo libre a encontrar

testimonio gráfico antiguo y muy artístico del melón.

El melón siempre se ha considerado un manjar,

y de hecho, tenemos un cuadro de Murillo.

Se pintó allá por 1600 y pico

y se titula "Niños comiendo uvas y melón"

y da testimonio de la exquisitez que ha sido el melón en la mesa.

Dulce, se puede endulzar con miel, en fin, es un manjar

que veneraban, por ejemplo, en el Antiguo Egipto.

Se cree que se cultivaba hace ya 5 000 años por lo menos.

Las aguas del Nilo regaban los melonares

en la misma época, por ejemplo, en la que ellos

empezaron a domesticar el caballo, el dromedario

y también la misma época en la que se creó

el calendario de los 365 días, nuestro calendario de hoy.

Hay testimonio también gráfico de melones representados

hace 4 500 años, fíjate si ya se cultivaban de antiguo.

Curioso, 4 500. Los romanos lo veneraban.

Creen que era una obra del dios Apolo,

una de sus obras maestras junto con el Sol,

por los beneficios para la salud que aportaba el melón.

El sabor y lo bueno que era para la vida,

aparte de lo rico que estaba, era una especie de premio.

Esta creencia la heredan los árabes, que decían:

"Sacia tu hambre con melón y te llenarás de luz".

En tiempos de Carlo Magno, ese reino enorme

que empezaba en Alemania y termina en España,

Carlo Magno intentó revolucionar la agricultura,

y mandaba qué es lo que se tenía que plantar.

Entre lo que él mandaba estaba el melón,

aunque él lo llamaba pepino, era más pequeñito.

¿Por qué sabemos que era más pequeño?

Porque luego un poco después Colón lo llevó a América,

y hay un testimonio que le da tamaño y decía que no era más grande

que una naranja de mesa. Eran pequeñitos.

Yo, de todas formas, no voy a plantar melones.

No me van a salir. Aquí tenemos de sobra.

¿Alguna curiosidad? Curiosidades, por ejemplo,

nombres de variedades, además de la que tú has mencionado,

tenemos el boeuf, el bandolero, el cantalobo, el capitol,

honey moon, que tiene que ser dulcísimo.

Luna de miel.

En cualquier caso, no solamente, fijaos, variedades,

todas las posibilidades que nos dan, miles de posibilidades,

y hoy el plato ya lo vamos a bordar.

Tú lo tenías claro, va por ahí.

Vamos a ver los ingredientes, a ver si está o no el melón.

Vamos a jugar a una adivinanza.

¿Cómo se llama cuando un melón te sale bueno, muy bueno?

Rana, no, ha salido, lo tengo en la punta de la lengua,

espera. Pepino, si lo tienes ahí.

Tengo el pepino, pero no sabía que también se puede.

Vamos a dar los ingredientes.

¿No tendrás trucos para mejorar un melón un poco reguleras?

Le ponemos un toquecito de pimienta, pimienta molida,

y lo dejamos reposar, macera y le va a dar un poco más de sabor.

Hoy el ingrediente que vamos a añadir al plato

serán unos altramuces, unos altramuces que luego pelaremos

y añadiremos por encima de ese salmorejo.

Pero antes Pepa, cuéntanos qué vamos a utilizar para hoy.

Venid conmigo y leemos la lista de los ingredientes.

A ver si los tenéis en la nevera y podéis hacer el plato.

¿Los ves cómo había melón? Que no me creías.

Aquí no se veía. Irá en versión brocheta,

y el melón en vez de ir así, a ver si yo parto unas lonchas

y le pongo jamón, está riquísimo, cuidado.

No te van a dar el premio al mejor cocinero.

Vete tú a saber, que no te ponga un buen jamón y melón,

a ver si eso no se lleva el primer premio.

Como veis en brocheta, el jamón irá en polvo,

y ese salmorejo curioso a base de remolacha,

pero todo este menú lo vamos a acompañar de postre,

con unas roquitas, unas rocas que vamos a aprender a hacer,

con chocolate, anacardo, y ya veréis luego

que le pondremos un toque ácido.

Podríamos denominarlas roquitas ácidas,

masticamos, mordemos el chocolate, y al final, en el paladar,

nos va a dar ese toque ácido. A ver.

¿Has ido al cajón de las chuches de los niños?

No, no lo voy a desvelar, y no metas el dedo ahí.

Las chuches. No, no es eso.

No, que va. De verdad.

Ya está desvelando los secretos. Se ponen impares.

¿Tú has contado bien? Por eso te digo, sobra una.

Siempre ella echando cálculos para lo que le viene bien.

Esa va a ser tuya, déjala ahí.

Luego veremos lo sencillo que son, y ahora vamos con el paso 1,

un plato muy sencillito de hacer, donde la remolacha

va a cobrar protagonismo.

Ojo, salmorejo, tomate, ajo, aceite, un poquito de pan,

huevo, vinagre, sal.

Claro, al salmorejo tradicional vamos a darle un giro de 180 grados.

Al igual que hacíamos un gazpacho de fresón,

que no le poníamos tomate, son variedades con las que jugamos.

¿Qué vamos a hacer? Muy sencillito.

En la jarra de la batidora vamos a añadir lo primero los ajos,

importante, me gusta quitar la puntita de los ajos.

Si veis algún trocito, como en este caso en mal estado,

lo vamos a retirar, y ese brote lo vamos a abrir

por si tuviese.

Lo vamos a quitar y nos va a ayudar a que quede más suave,

a que repita menos.

Simplemente, le damos unos cortes grandes

y a la jarra de la batidora.

Consejo que siempre os doy cuando hacemos

ajo blanco, salmorejo y demás.

Al principio puede ser que lo hagamos

y nos resulte que no está muy fuerte.

Esto macera, esto cuando enfría pega un subidón

que no os quiero contar.

Más de una vez hemos dicho sí, sabe un poco a ajo,

espérate que repose y ya verás.

La remolacha ya cocida vamos a introducirla.

Me gusta dar unos tres o cuatro cortes.

La hélice tiene fuerza de sobra, pero siempre que podáis

y utilicéis robot de cocina o jarra de batidora,

si añadimos los ingredientes un poco troceados,

vamos a facilitar el arranque.

En este caso la remolacha es muy tierna, viene ya cocida,

por lo tanto, os lo podéis imaginar.

No os quiero ni contar lo saludable de esta elaboración.

Toda la remolacha triturada, todo el sabor, podéis imaginar

ese toque de vinagre que le vamos a poner, el ajo.

Del pan que tenemos aquí, Pepa,

acerca, por favor, dos rebanadas de pan

que también ahora añadiremos.

Voy a terminar de poner toda la remolacha,

pondremos un toque de sal, un toque de vinagre,

esto lo quito de en medio.

Fijaos en el colorido de la remolacha.

La verdad que cuando hacemos una ensalada

o cualquier elaboración y ponemos remolacha,

salta a la vista el color. Hay que tener cuidado

porque se mezcla el color con el resto de ingredientes.

Sí, sobre todo cuando ponemos ensaladas.

Los frutos rojos, las remolachas y demás

se lo ponéis al final.

Vamos a poner el pan.

En este caso, he cogido pan de molde sin corteza,

la mitad del pan.

¿Puede ser el pan duro que tengamos en casa?

También, pero si podemos quitarle la corteza

nos va a quedar mejor.

La yema que tengo aquí del huevo duro, como veis, ya ha cocido,

la yema del huevo también la voy a introducir,

para que nos ayude a dar sabor, por supuesto,

y nos va a ayudar un poco a espesar, nos va a quedar más rico.

Sal, vamos a poner sal, que tenga buen sabor,

pero recordad, ojo con el vinagre, ojo con el ajo,

porque según vaya reposando.

Ya me he encontrado más de un caso de este ajo blanco

me ha quedado tontorrón.

En este caso, un gotita de vinagre de Jerez y agua,

vamos a poner un chorrito de agua y a triturar, ni más ni menos.

Como veis, más fácil la elaboración no puede ser,

pero ¿qué ha pasado Pepa con el aceite?

Esto debería de llevar un poco de aceite.

Yo se lo pondría. Tú se lo pondrías, ¿verdad?

¿Qué le hacemos normalmente a los gazpachos y a los salmorejos?

Lo ponemos al final, porque si lo ponemos desde ya,

¿qué ocurre? Como una mahonesa, va a hacer burbujitas de aire,

va a emulsionar y va a quedar con un color más molido.

Todos los días se aprende algo en este programa, qué bien.

Pepa, en estos tres años que lleva, cada día aprende algo.

Bueno, vamos a ir poco a poco triturando,

que lo vaya poco a poco cogiendo.

De vez en cuando paramos, porque nos tritura la parte de abajo,

y le cuesta coger la parte de arriba.

Siempre apagadlo la batidora, nosotros vamos a ayudar,

vamos a mover, porque a veces coge aire

y le cuesta un poquito.

Ya lo triturará, que ya verás lo bonito que quedará.

Ya, ya, ahí está.

Lo va cogiendo, de vez en cuando no pasa nada,

coge un pelín de aire.

Vosotros siempre paráis.

Además, estas jarras en cuanto se abren, se destapa, ya no tritura.

Tiene tanta fuerza que coge un poco de aire.

Vamos a seguir dándole, triturando.

Añadiremos un chorrito más de agua que nos está pidiendo

y ya que se vaya haciendo.

Si lo tritura muy bien no hace falta triturarlo luego.

Colarlo, si lo queremos colar mejor que mejor.

Ahí lo tenemos, lo tenemos ahí en marcha.

Por un lado, que esto se vaya triturando.

No lo voy a rematar, que el ruido no nos deja hablar.

Más cositas, ¿qué vamos a hacer con el melón?

El melón, en este caso, he cogido la variedad cantalupo.

En casa, el que tengáis, aprovechadlo,

y con la cucharilla vaciadora vamos a ir sacando estas bolitas de melón.

El cantalupo lo he elegido por el color,

este color naranja intenso que nos va a decorar muy bien.

Os podéis imaginar el toquecito morado de la remolacha,

el toquecito naranja del melón.

Siempre que podamos, vamos a ir jugando,

colorido que no falte.

Encima, este cantalupo ha salido muy, muy dulzón,

por lo tanto le va a ir de maravilla.

Voy a ir sacando estas bolitas de melón,

y mientras tanto, Pepa, el jamón, que tenemos por ahí,

que está deshidratado.

O bien le dais un golpecito al microondas

o bien le metéis al horno.

Le puedes moler una vez que esté deshidratado.

Microondas en 2 minutos, a potencia media,

lo tenéis deshidratado.

En el horno, temperatura suave, unos 150 grados,

dejáis el jamón sobre una bandeja de horno con papel

y él solito se va a ir deshidratando,

de manera que una vez que ya se seca, se enfría,

se queda como si fuese láminas de papel,

y en cuanto Pepa lo meta en el mortero,

se rompe, va crujiendo, le vas dando bien a ese jamón,

porque queremos polvo de jamón.

Ahí está el tema del melón con jamón,

que decía Pepa que le faltaba el melón, el jamón,

pero que le pasaba algo.

Una vez que esté bien molido ese jamón,

rebozaremos las bolitas con ese toque de jamón.

En este paso dos, sacamos bien todas las bolitas de melón.

Pepa, yo me quedaré haciendo bolitas, bolitas,

le daré una última molienda a ese jamón,

a ti te quedaba algún dato curioso sobre el melón,

incluso con el melón con jamón.

Más que quedarme datos, me traen recuerdos,

aquella época en la que era un plato tan típico,

que incluso se ponía en las bodas

o en los momentos de fiesta en familia.

Un buen melón y un buen jamón hacen una fusión perfecta.

Hablábamos antes de consumo, de producción,

pues los datos de producción del mundo son importantes.

Se producen al año, ni más ni menos, casi 32 millones de toneladas.

España está en el puesto número 7 en cuanto a volumen de producción.

Hablamos de 866 000 toneladas al año.

Las comunidades autónomas más productoras

Castilla La Mancha, Murcia, Andalucía

y exportamos una cantidad importante,

410 000, casi la mitad de todo lo que producimos

y consumimos el resto, unas 410 000 toneladas.

Venimos a salir a unos 9 kilos por cabeza,

lo que viene a ser unos dos melones hermosos al año.

A mí me parece poco, yo creo que cuando traemos uno

le damos la vuelta pitando.

Además, en casa se compran melones grandes

y caen rápidamente, porque cuando sale dulzón,

empiezas una rodajita, otra, otra,

y sobre todo el sinfín de elaboraciones,

incluso en repostería.

Un melón con una cremita de Oporto, le va a ir de lujo,

o la versión del melón salteado, un poco de azúcar, semicaramelizado,

en dulce, en salado, el melón no puede faltar en nuestras mesas.

Económico, cunde un montón y a casi todo el mundo le gusta.

Además es una fuente de vitaminas y es muy diurético.

Está muy recomendado.

Elegid la variedad que más os guste y disfrutad de él.

Incluso podemos coger melón, trocearlo en dados pequeños,

los metemos en una bolsa de congelación al congelador,

y que se congele del todo, sin prisa.

Transcurrido un tiempo de congelación,

incluso 2-3 días,

lo sacamos, le añadimos una pizca de azúcar,

y un pelín de ralladura le lima.

Añadimos yogur, trituramos bien y tenemos un granizado de melón...

que no os quiero ni contar.

En esa trituradora.

En esta, por ejemplo, entre otras. No sé yo, ¿eh?

No confía, pero que coge aire... Que se ha quedado ahí la pobre...

traumatizada, ¿eh?

Vamos con el paso tres y vamos a decorar.

Podríamos poner un poquito de pan frito cortado en dados

y quedaría muy bonito, pero vamos a hacer

esta especie de tirabuzones que veis aquí pequeñitos,

tampoco muy grandes, porque si no se hacen muy protagonistas

y tampoco...

Un poquito de pan frito, y una de dos,

o lo cogemos y lo cortamos en dados pequeñitos,

o con el rodillo mirad.

Aplastamos bien el pan así...

Por los dos lados.

Esta rebanada de pan se nos queda, como veis,

en una microrebanada muy finita, muy finita

y mirad lo que tengo por aquí.

Tengo unos aritos, unos cilindros que otras veces hemos empleado

en pastelería, ¿verdad?

Este le vamos a dejar por aquí.

Ni más ni menos que cortaremos así unas tiras más o menos

de un centímetro.

Me voy a quedar con la parte más bonita, la parte central.

Ahí lo tenemos.

Y simplemente es enrollar.

Lo enrollaremos un poquitín en el aro.

Aquí lo tenemos.

Que coja un poquitín de forma, ni más ni menos.

Veis que es como una especie de tirabuzón.

Como le cuesta un poquito pegar en los bordes,

simplemente pondré un poquitín de agua.

Presiona bien los extremos, que se queden pegados,

y freímos con la parte de los extremos hacia el aceite.

¿Con rulo y todo? Con rulo y todo. Claro.

Uy, madre. A mí esto me da miedo. Tranquila, que no pasa nada.

Con la parte de los extremos...

Hacía abajo. Se va a freír rápidamente y la misma operación.

Voy a dar un poquitín de... ¡Ah, pues no pasa nada!

Si digo que no pasa nada es que no pasa nada.

Como para fiarme estoy yo.

Cuando se dore por un lado le daremos la vuelta y ya está.

Toma. Aprieta bien. Este se nos ha roto. No pasa nada.

Todos los recortes, no os preocupéis,

que ya sabéis que van a ir para salmorejo,

para triturar o demás...

La misma operación con este. Presionas los bordes.

Luego le daremos la vuelta. Esto lo voy a dejar por aquí,

de momento. Más cositas, mirad. Los altramuces.

Simplemente los vamos a pelar. Los vamos a añadir luego

como elemento decorativo, pero los vamos a pelar.

En cuanto le hacemos una pequeña incisión, salen sin problema.

Vamos a utilizar dos o tres. Importante, quitar el hollejo, ¿eh?

Porque va a ser un elemento decorativo.

Va muy bien ese tono amarillo al plato.

Únicamente en el paso tres los vamos a pelar

y con esto ya más que suficiente.

Los altramuces, que aunque los ponemos como aperitivo,

también como elemento decorativo de los platos va muy bien.

Y en este paso tres, que hay mucha tarea en el paso tres,

Pepa, tenemos el jamón, que lo hemos molido, ¿verdad?

Simplemente ahora mirad. Las brochetas...

Vamos a hacer lo siguiente. El jamón, que ya está molido,

lo vamos a extender y simplemente, vamos a hacer el melón con jamón

que tú no veías muy claro por dónde andaba.

Mirad. Simplemente así... Vamos a dar...

¡Hala, qué bonito!

Y nos vamos a llevar en la brocheta el sabor... Voy a coger un plato.

El sabor de ese melón con el sabor del jamón.

Así se trata de decorar los platos, ¿eh?

Estoy segura de que más de uno este fin de semana

pone ese aperitivo.

Pensabas que era otra fruta, ¿verdad?

Porque así, al ser bolitas naranjas tan chulas...

Es que le pones difícil, ¿eh? Así. Simplemente.

No tiene más misterio.

Rebozamos esas brochetas y listo para llevar.

Voy a hacer otra más y nos vamos a poner con la presentación.

El paso cuatro, ya lo sabéis. Presentación que tenemos que cuidar.

Recordad el ingrediente que nos faltaba.

El aceite. El aceite.

¿Dónde está? Simplemente voy a echar

un poquito de aceite por la parte de arriba.

Y que lo vaya cogiendo.

Ahí lo va cogiendo.

Ahí está. Con esto ya es suficiente.

Ahí lo tenemos, bien.

Justo se lo hemos puesto al final.

Fijaos cómo clarea un poco. Pero menos.

Mucho menos que si le echamos desde el principio.

¿A esto le doy la vuelta? Le das la vuelta con cuidado

y vamos con el montaje del plato.

Tengo aquí un plato que he cogido hondo.

Le añadimos nuestro salmorejo.

Fijaos qué pinta.

Voy a coger papel.

Ahí está.

Simplemente, que dore un poquitín.

En cuanto dore un poquitín ese pan, ya lo tenemos.

Cojo papel por aquello de no manchar los bordes, ¿eh?

Vamos a añadirlo así, mirad.

Ahí lo tenemos. Suficiente con eso. Fijaos qué pintaza que tiene.

Qué color más bonito. Y el sabor nos quiero ni contar.

Espesito, como tiene que quedar.

Vamos a colocar, mirad, una de estas brochetas,

la vamos a colocar ahí, despacito, apoyada.

Decías: "Yo el melón con jamón no lo veo por ningún lado".

Es que está asomando.

Vamos a colocar por aquí un toquecito de pan,

un pelín de esa clara de huevo que tenemos troceada.

Y tres o cuatro altramuces para acompañar.

Al fin y al cabo, ¿qué es? Un plato muy refrescante,

muy ligero, y muy fácil de hacer.

Vamos a colocar así unos altramuces y listo para llevar.

Este hay que sacarlo ya, ¿eh?

Más misterio, un salmorejo de remolacha.

Que no os gusta la remolacha, que lo queréis hacer con tomate,

como el de toda la vida, pues seguís los pasos del salmorejo

tal cual lo hemos elaborado, quitamos la remolacha,

ponemos tomate, pero la presentación la hacemos exactamente igual.

Nos lo llevamos a la mesa.

Estos han ido retorcidos, muy bien.

En cuanto se enfríen, porque ahora no os digo nada de cómo están.

El cilindro está muy caliente. El pan también.

En cuanto se enfríen, quitamos directamente

y podemos decorar gazpachos, salmorejos y demás.

Nos llevamos el plato.

Aquí solo falta disfrutarlo, saborearlo,

cuchara en mano y listo para tomar.

Lo que el ojo no ve nos va a mostrar ese salmorejo con densidad.

Con esa textura homogénea.

Como veis, perfecto de sabor, no os quiero ni contar.

El acompañamiento perfecto, aparte de la clara de huevo troceada,

la brocheta.

La brocheta con el toque dulce del melón y el jamón deshidratado

que va a hacer que sea un complemento de diez.

Llega el momento de que este programa sea un programa interactivo

de verdad. De responder a las dudas que se os plantean

cuando os ponéis delante del fogón, ¿verdad?

Cada día me lo ponéis más difícil, porque mandáis y mandáis dudas

y a mí me gusta seleccionarlas.

Ni duerme, ni duerme. Ni duermo.

Les seguiremos dando salida, no os preocupéis.

Venga. Vamos con la primera.

La que nos ha mandado Nati desde Castellón de la Plana.

Muy sencillo. Vamos a pelar la cebolla.

La vamos a cortar en aros y los vamos a separar,

porque se quedan como unidos en cada loncha.

Los vamos a dejar sumergidos en leche fría, con un poco de sal

y un toque de pimienta. Por lo menos 20 minutos.

Los dejamos ahí, los escurrimos, los pasamos por harina,

un colador para quitar el exceso de harina.

Los freímos en aceite bien caliente y ya verás qué aritos tan ricos

vas a poder saborear. ¿En serio?

Pues eso lo voy a probar yo.

Vamos con otra duda.

La que nos ha mandado Tina desde Benavente.

Mira, como yo.

Ya somos tres.

Otro para ti.

Hay una espuma muy sencillita con tres ingredientes.

Por un lado montas nata. Nata de montar.

35, 38 % de materia grasa con azúcar.

Aparte vamos a fundir chocolate con un pelín de mantequilla.

Que nos quede como una salsa de chocolate.

Cuando esa salsa, una vez retirada del fuego,

ya se empieza a atemperar, tiene que estar atemperada,

casi fría, porque si lo ponemos en caliente se corta la nata,

se lo vas a añadir poquito a poquito a la nata.

Los bates ligeramente, no en exceso, lo dejas enfriar

y tienes una versión de espuma sencillísima

que te va a quedar de lujo sí o sí.

Pues la voy a probar. ¿Dónde pueden mandar las dudas?

A nuestra web.

Una web en la que tenemos ya más de 260 recetas para vosotros.

Las podéis ver en video, podéis descargarlas para imprimirlas.

están todos los trucos de cocina, están las recetas que más os gustan

a vosotros. Www.rtve.es/cocinaconsergio.

Y ese enlace para que nos mandéis vuestras dudas y luego aquí

el maestro cocinillas os las resuelva.

Y ya que el chocolate nos gusta a casi todos,

vamos a la Escuela de Pastelería a disfrutar

de esas roquitas con el toque ácido.

A pastelería.

Vamos con estas rocas muy sencillas.

Si el salmorejo que hemos visto de remolacha

es sencillo de hacer, las rocas, con ese toque ácido,

no os quiero ni contar.

Vamos a repasar los ingredientes.

Tenemos aquí 75 gramos de anacardos que simplemente he machacado

en el mortero. Están semimolidos, no del todo.

Luego 10 o 15 g de polvos pica pica, de los que toman los peques

con la piruleta.

De esos que tenía Abraham en el cajón y ya no tiene.

Por ejemplo. O esos que cuando vamos a las chuches vienen

en distintos envases.

Cuanto más piquen, mejor. Polvos pica pica.

Y luego 200 g que tengo aquí de chocolate negro fundido.

Lo he fundido al baño María, como veis. Y un toquecito de sal.

Por lo tanto, cuatro ingredientes muy básicos.

Os diré más. Si quieres cambiar los anacardos por avellanas,

por almendras o piñones, podéis hacerlo sin ningún tipo de problema.

¿Qué vamos a hacer?

En este chocolate vamos a incorporar los anacardos.

Los vamos a añadir. Ahí están.

¿En qué proporción? 75 gramos, más o menos.

Y 200 g de chocolate.

Lo vamos a mezclar bien. Lo vamos a remover en casa.

Removedlo un poco para que este chocolate

se vaya atemperando.

Justo cuando veáis que empieza a estar atemperado,

no solidificado, pero sí atemperado, ¿qué vamos a hacer con el chocolate?

Vamos a ir haciendo roquitas.

Incluso a este chocolate le faltaría enfriarse un poquitín más.

Porque ¿qué ocurre?

Que al enfriarse un poquito más va a quedar con más volumen.

Nos va a quedar con un poquito más de volumen.

Pero vosotros lo dejáis enfriar un poquitín más.

Yo os voy a hacer el ejemplo.

Lo vamos mezclando y poniendo montoncitos del chocolate

con los anacardos.

Muy sencillos.

Ponéis una placa grande, papel de horno

y vais haciendo estos pequeños montoncitos.

Cuando tengáis varios elaborados, le va muy bien el toque salado

al chocolate. Va a reforzar más el sabor.

Un toquecito de sal como mínimo. Dejo caer nada...

La mínima cantidad.

Ahora sí, por encima, antes de que se enfríen,

le vamos a poner ese polvo pica pica.

Le ponemos el toquecito de polvo pica pica

y a la hora de saborear estas roquitas, ¿qué nos encontraremos?

El sabor del chocolate, ese golpe en el paladar

del polvo pica pica y la gracia de la sal.

¿Una vez fríos qué vamos a obtener?

Una vez que se hayan enfriado, vamos a obtener estas roquitas

que nosotros vamos a degustar mientras que Pepa hace el resumen.

Digo nosotros por todo el equipo. No, ya, ya.

Tampoco creo que vaya a ser muy generoso.

En casa atentos que luego discutimos esto.

Vamos a repasar el plato de hoy.

Estos son los ingredientes que necesitamos para hacer

el salmorejo de remolacha y melón con jamón.

Y esta la receta paso a paso.

Paso número uno.

Tritura la remolacha con el ajo, la yema de huevo cocida,

pan y vinagre.

Añade agua si está muy espeso y el aceite al final de triturado.

Paso número dos.

Con la ayuda de una cucharilla vaciadora,

extrae bolitas de melón e insertarlas en una brocheta.

Muele el jamón previamente deshidratado

y reboza con él las brochetas.

El paso número tres.

Estira el pan de molde con la ayuda de un rodillo,

córtalo en tiras finas, enrolla de una en una

formando espirales sobre el rodillo metálico,

y fríe en aceite caliente.

Paso número cuatro.

Sirve una base de salmorejo de remolacha,

coloca a un lado una brocheta de melón con jamón

y decora con la clara de huevo cocida y unos altramuces.

Este programa llega tan lejos donde permite la red.

La vuelta al mundo. Da la vuelta al mundo.

Y por eso nos llegan correos...

De cuanto más lejos llegan más te quieren.

A ver, vamos con ello.

Vamos con el correo de Fanny desde Milán.

"Desde hace más de dos años estoy en Milán por asuntos de trabajo,

entre tanta pasta, de cuando en cuando me regalo una paella

y un cocido de los de antes, o mejor dicho, de los de allí.

Y entre plato y plato me hago alguno de tus deliciosos postres.

Sergio, me encanta vuestra escuela de pastelería.

Gracias por tus lecciones y vuestra compañía.

Besos, Pepa. A 1500 kilómetros de distancia, tan lejos y tan cerca".

Pues claro que sí. Además nos encanta

que a veces el programa te sientas un poquito más cerca de casa.

Claro que sí.

Fíjate Nerea, que está en Tokio, Japón.

"Magnífico programa de cocina. Casi todo lo que sé

de cocina de verdad, cocina profesional,

te lo debo a ti, Sergio.

Y gracias a Internet, seguirte es muchísimo más fácil.

Cuando el año que viene pase por Madrid me encantaría visitaros

y comprobar que todo es tan real como parece.

Besos de una telespectadora fiel aunque lejana.

Vente. No dejes de seguirnos.

"Arigato". Más o menos. Creo que se dice así.

Damos la vuelta al mundo. Canal Internacional,

programa de servicio público.

Ya lo sabéis. Si queréis disfrutar de platos,

postres, ideas, de un buen momento...

"Cocina con Sergio". yo también quiero disfrutar, ¿no?

Claro que sí, todos, todos. Ya vamos con ello.

Familia, os esperamos. Hasta el próximo programa.

No nos falléis, ¿eh?

¿Todas a la vez las quieres? Una para Fermín, ¿y el resto?

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Cocina con Sergio - Salmorejo de remolacha y melón con jamón

12 dic 2015

En el el programa de hoy el plato principal que se cocina es Salmorejo de remolacha y melón con jamón.

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