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Para todos los públicos Cocina con Sergio - Pizza a la crema de puerros, parmesano y jamón cocido - ver ahora
Transcripción completa

Hoy vamos a hacer la masa de la pizza, vamos a amasarla,

a trabajarla bien,

con una crema de puerros, jamón cocido y aceitunas,

y además con ese toque crujiente de albahaca.

Pepa, ¿apetece? Apetece.

O sea, la pizza ni la compramos ni la encargamos,

la hacemos en casa.

Por supuesto, vamos a hacer esta pizza

con todos los productos que nos da este simpático amigo.

¿Qué haríamos sin los productos derivados del cerdo?

En este caso, jamón cocido, pero podríamos haber usado

cualquiera de los que tenemos por aquí.

Mirad bien todo lo que nos da.

Una masa sencilla, relleno y elige lo que más te guste.

Hoy elijo el jamón de York, el jamón dulce o jamón cocido,

son tres formas de llamar a un mismo producto.

Es ese jamón picado e infiltrado con unas soluciones salínicas.

Se supone que se le ocurrió a un carnicero de York,

en Gran Bretaña, y de ahí se extendió por toda Europa.

A España tardó en llegar un poquito,

nos tenemos que remontar al siglo pasado, a los años 30.

Nos llegó por Girona, en realidad por la localidad de Figueras,

en los años 30.

Desde allí nos llegaba un poco todo lo más vanguardista,

lo que venía de Europa.

Y si hablamos de Europa, se dice por ahí que hay dos Europas,

La Europa de la cerveza y el jamón cocido

La Europa de la cerveza y el jamón cocido

y la Europa del vino y el jamón curado,

que es donde encajaríamos nosotros.

Hablabas antes de otros productos cárnicos.

Tendríamos que hacer un poquito de historia con las salchichas,

tendríamos que irnos a Viena y a Frankfurt

que son la cuna de las salchichas.

La salchichas cocidas de cerdo,

la primera salchicha fue la escaldada de Viena,

era ya popular por la época de Napoleón,

y dicen que fue un inmigrante vienés que se fue a Frankfurt

y llevó la receta de la salchicha, pero la modificó a su gusto,

y fue quien inventó las salchichas de Frankfurt,

la popularizó entre la gente.

Y si hablamos de salchichas tenemos que saltar el Atlántico

e irnos a EE.UU., a Chicago concretamente,

porque durante la expo universal del 1893 hubo un vendedor ambulante

que fue a quien se le ocurrió la idea de los hot-dogs.

Él se puso a vender salchichas envueltas un bollito de pan

con tomate y mostaza.

Lo que yo no sé si hoy, tengo mis dudas,

a nuestro amigo le van a gustar los refranes,

esos dichos populares que Pepa siempre prepara.

Lo voy a dejar aquí por si acaso se enfada un poco, porque claro...

Empieza tú.

Cuando no hay jamón ni lomo, de todo como.

Ahí tiene razón Pepa, si no hay, no hay.

Jamón catado, jamón mediado, y jamón mediado pronto acabado.

De la tierra al jamón y de la mar el salmón.

Al viajero buen jamón y pan casero.

Allí se me ponga el sol donde me den vino y jamón.

Con jamón y buen vino se anda el camino.

¿Cómo no se va a andar? Es una gasolina estupenda.

Y el pan para rematar, ¿qué más queremos?

Hoy el jamón va a jugar desde luego en otro contexto

distinto al habitual, pero va a estar muy rico.

Hay una hierba aromática que hoy no podía faltar,

podríamos poner cualquier otra, pero...

Si hablamos de pizza, ¿de qué hierba aromática estamos hablando?

De orégano, evidentemente, esto desde parvulitos de cocina.

Me encanta el aroma, además, es una de las hierbas

que si os pasáis un poco echando no pasa nada.

Y van de la mano, orégano, albahaca...

Por eso veíais ahí la pinta de la albahaca

diferente a lo habitual.

Sí, ahora venid conmigo, porque tenéis que mirar muy de cerca

los ingredientes que necesitamos para hacer nuestra pizza casera.

¿Te digo la verdad, Pepa?

Sí, estoy preparada.

Miedo me da llevarme a Pepa al ala de los postres.

¿Has visto lo que hay ahí? He visto y lo he probado.

Hoy tenemos unos bizcochos muy especiales, muy caseros,

hechos con todo el cariño, sabor, aroma, textura,

y a mí, por ejemplo, este de arándanos me vuelve loco.

Pero os he de confesar una cosa, no los he hecho yo.

No, los ha hecho un amigo del programa, se llama Carlos,

vive en el Burgo de Osma,

y poco a poco se está haciendo un hueco entre los comerciantes.

De hecho, pertenece a la asociación de artesanos alimentarios

de Castilla y León, ha ganado muchos premios,

y esperemos que con este bizcocho de mantequilla

y con este de chocolate y arándanos consiga triunfar.

A nosotros nos ha conquistado. Le mandamos un beso desde aquí.

Y Carlos, aquí estamos para cuando nos quieras mandar una cosita.

Entre los chocolates que hace Carlos,

que son una auténtica delicia,

de todos los sabores, regaliz, frambuesa...

y los bizcochos, nos cuesta mantener la línea,

pero felicidades por un producto de calidad y artesano.

Y esto también lo has comprado, las he probado y están buenísimas.

Perdona, ¿cómo que las he comprado también?

¿Desde cuándo compro un postre que vamos a hacer?

¿Habéis visto cómo es?

Dice, están buenísimas, las has comprado.

No me lo puedo creer. Bueno, vale.

Familia, hoy vamos a disfrutar con unas pastas...

del sabor nos quiero ni contar.

Pastas muy sencillas de hacer y vamos a disfrutar un montón.

Mirad qué buena pinta.

Seguid las recomendaciones al pie de la letra

porque están de muerte.

Aquí de momento hay siete y una partida.

Las ha contado, cómo es.

Por supuesto que las he contado, había 12 y quedaron estas.

Tú medirás. Bueno, entre Laura Lavín, tú...

Había 12.

Es que no soy yo sola, y tú también le das.

Vamos a por la pizza ahora mismo,

en cuanto esté hecha os la podréis comer.

Me voy a mi sitio.

Vamos con el paso 1, va a llevar una crema muy suave de puerro

que nos va a dar mucho sabor, suavidad, textura.

Vamos a cambiar, en lugar de poner una base de una salsa de tomate

o añadir gran cantidad de quesos para que queden fundidos,

haremos una crema densa con el puerro.

Por tanto, mantequilla que vamos a poner en la sartén.

¿Toda?

Sí, que se vaya derritiendo poco a poco.

Al 4 tenemos el fuego, ya sabéis que se quema con mucha facilidad.

Este puerro que he cortado en forma de cruz y lo del lavado,

mi consejo, en cuanto tengáis un poco de puerro troceado echadlo.

El puerro va a enfriar, va a liberar agua

y nos va a preservar esa mantequilla para que no se queme.

Por eso, no esperéis a veces a tener todo el producto troceado,

rápidamente echáis el puerro y bajará la temperatura.

Es un pequeño truco, cuando veáis que se empieza a quemar algo,

no esperéis al final, lo echamos y salvamos.

Voy a terminar de cortar lo que queda del puerro,

siempre, ya sabéis, insisto, muy bien lavado.

Si en lugar de puerro te gusta más la cebolla,

sigue los pasos exactamente igual, y en lugar de añadir el puerro,

tendríamos una crema de cebolla.

Si te gustan las chalotas, o las cebolletas...

os van a ir muy bien.

Este puerro que vaya cayendo poco a poco,

que vaya quedando bien ponchado, y luego lo vamos a triturar.

No lo vamos a colar, si el puerro está bien pochado

y se tritura perfectamente, nos va a quedar una crema.

Y ahora, sin miedo, puedes subir el fuego,

porque lo normal es que ahora la temperatura baje de forma radical

y nos quedemos por debajo de la necesaria.

Por un lado, puerro pochando, aceite de oliva,

toque de sal y cuando ya esté pochadito,

espolvoreamos un poco de harina, cubrimos con la leche

y dejamos cocer.

Sería como una versión de bechamel pero aromatizada con puerro,

una crema.

Hay otra opción, cuando ya esté hecha la crema,

si quieres que te quede más densa, retira del fuego,

añade una yema de huevo y te queda mucho más rica.

Paso 2. Vamos con la elaboración de la masa de la pizza.

Tenemos agua, la mitad de agua que de harina,

por tanto hemos puesto 150 g de harina, 75 ml de agua,

unos 4 o 5 g de levadura de panadero, la sal,

un chorrito de aceite, que a mí personalmente me gusta ponerlo,

y harina.

Ingredientes que podemos tener en casa sin ningún problema.

Mi consejo es el siguiente.

Podemos hacer en la encimera un volcán con la harina,

y en el interior introducir los ingredientes,

o bien a la inversa.

La levadura la pongo en el bol, incorporo sal,

añado aceite de oliva, un chorrito generoso,

que se note ese oro líquido que tenemos

y del que podemos presumir, y los 75 ml de agua.

De esta manera, a mí me gusta hacer el volcán y amasar.

Pero porque tiene su significado. Pero así manchamos un poco menos.

Lo primero que voy hacer es mezclar levadura y sal

con ese toque de aceite.

Lo mezclamos bien y a añadimos harina, el doble.

¿Qué tal va el puerro? Muy bien.

Es una masa muy sencilla,

que tampoco queremos que esponje como si se tratase de un pan,

con que coja un poquitín nos va a ir bien.

Añadimos poco a poco la harina hasta que nos quede una masa elástica,

homogénea, que se pueda amasar.

Luego, cuando ya esté hecha una masa,

conviene trabajarla un poquito en la encimera,

ahí sí os lo recomiendo.

Veis que rápidamente une y ya va a ir a la encimera de trabajo.

El bol nos queda prácticamente limpio,

y es una manera más limpia de trabajar en casa.

La encimera está totalmente limpia, por supuesto.

Siempre que trabajemos una masa en cualquier encimera,

por supuesto, desinfectada, bien limpia.

Veis que en el bol no ha quedado prácticamente nada,

es una forma muy limpia de trabajar.

Y ahora, en la encimera vamos a trabajar esta masa.

Hay que trabajarla muy bien, ¿no? Intentando que no queden grietas.

Porque lo de lanzarlo al aire...

No, eso lo dejo para los profesionales,

sobre todo para esa gastronomía italiana tan rica y buena.

Deberías intentarlo como profesional de la cocina.

Pasa que arriba tenemos unos cuantos focos,

habrá como unos 40,

y a lo mejor se queda pegada y la ponemos al grill,

pero mucho menos apetecible.

Lo que estamos haciendo es dar calorcito, vamos amasando,

trabajando bien, veis cómo vamos mezclando todos los ingredientes,

le vamos dando esa textura.

Con el calor humano, la levadura va a empezar a fermentar

y se va a agradecer, aunque pondremos una capa muy fina.

Esta ni hemos manchado demasiado ni mis manos están muy manchadas.

Luego está la opción más radical, y si hay peques en casa...

Os va a tocar aspirar luego,

pero se lo van a pasar bomba, merece la pena.

La experiencia que tiene Pepa.

Yo hago jornadas de masas y acabamos todos rebozados.

Esta masa ya va quedando totalmente homogénea,

tiene elasticidad, la acabamos de mezclar,

le falta todavía un poco de amasado y va quedando homogénea.

A esta le voy a dar un poco más de amasado, pero antes,

con un poco de harina que queda la pongo en el puerro,

te voy a poner un poco más para rehogar con el puerro.

Cubriremos con la leche y a cocer, por lo menos unos ocho minutos.

Ve removiendo.

Leche fría, luego hay una pregunta muy curiosa sobre la bechamel,

quedaos con esa idea, leche fría.

Simplemente que remueva Pepa, que cueza un poco,

y yo me quedo amasando... ¿Ya me está echando?

Es una forma muy diplomática de decir, Pepa,

que te espera el cerdito allí.

Me espera el cerdito, el jamón de York,

que hoy es el protagonista de nuestra cocina,

ese ingrediente al que nos gusta dedicar el tiempo.

Os tengo que dar datos de producción, pero antes,

una curiosidad.

Cuando llegó a España, os dije que era a finales del siglo XX,

entonces se tomó como un producto dietético,

lo recomendaban los médicos para aquellas personas

que estaban o convalecientes o un poco delicadas del estómago,

y si hablamos de producción tenemos que decir que en España

se crían al año ni más ni menos que 26 millones de cerdos.

Eso, haciendo cuentas, sale a 52 millones de jamones,

otros 52 de paletas y un enorme montón de salchichas.

Hablando de elaborados cárnicos

en España producimos 1 millón de toneladas al año.

190.000 son de jamón curado, 170.000, de jamón cocido,

y 140.000 t de salchichas de cerdo, ahí es nada, y de consumo, bueno,

solo de jamón cocido y derivados del cerdo

los españoles nos comemos cerca de un kilo al mes,

lo que viene a ser 12 kilos al año. No está nada mal, claro.

Por la cifra se nota que tenemos buen producto.

Cuando tomamos lomo adobado la plancha, una chuletas de Sajonia

como tenemos aquí, morcilla, en fin, es que claro, hay tantas formas

y tantas variables para degustarlo...

Es saludable y lo tenemos que incorporar,

lo tenemos que tratar bien en nuestra dieta.

Se trata de elegir una buena parte del cerdo,

combinarla muy bien en nuestros platos y, como dice Pepa,

un kilo al mes no está nada mal.

Por tanto lo introducimos en la dieta,

y vamos a seguir con el paso tres, que te espera un escudo protector...

La que vamos a liar con la fritura.

Cada vez que se trata de freír, a mí no me deja

más que la cuchara salvo cuando se trata de freír verdura.

Sabes que confío plenamente en ti,

pero a la hora de freír perejil, tomillo...

Yo me preparo. No hemos hecho nada todavía.

¿Pero no está caliente ya?

Sí, no, espérate, que no hemos llegado.

Qué miedosa, ya está en el paso tres preparada.

Cuando vayamos a freír una hierba que tenga gran cantidad de agua

tened preparada la espumadera para sacarlo y una tapa,

es mi consejo, ¿por qué?

Porque mirad, ya tengo lavada la albahaca, está totalmente seca,

debe estar seca del todo, porque si no entonces

incrementamos que ese aceite salpique.

Vamos a coger, como veis, de tres en tres o de cuatro en cuatro,

que estén un poco separadas, cogemos nuestra tapa,

lo echamos y lo dejamos ahí.

¿Qué ocurre? Que las primeras salpicaduras de aceite

se quedan en la tapa.

No nos mancha en exceso, en este caso, la placa,

y solo salpica el principio.

En cuanto se calma, ya la tenemos calmada,

ya podemos retirar con cuidado y ha sido el primer golpe.

Ahora simplemente así le vamos dando la vuelta, que no se dore demasiado.

¿Cuál es el resultado?

Que va a quedar crujiente, igual que un cristal.

Aquí tengo algunas ya hechas, mirad qué buena pinta.

Quedan transparente.

Sí, no dejes que se hagan mucho más que esto, muy crujientes.

A esta le queda nada, se hace muy rápido.

Le quedan cinco segundos, que no se dore.

Por otro lado la crema de puerros vemos cómo va reduciendo,

ya tengo una triturada.

Esta la vamos a dejar unos minutos más y luego, huele muy bien,

la vamos a triturar y la sazonamos, así de sencillo.

Dentro de este paso tres he adelantado un poco la masa.

Esa masa que veíais la he estirado con las manos,

no he utilizado rodillo, simplemente le he dado forma circular,

y como le vamos a poner una crema de puerros, los bordes, como veis,

los he levantado ligeramente, he hecho un pequeño bordillo.

Paso cuatro del plato, tenemos la base de la pizza,

y mirad, voy a extender todo el sabor de esta crema de puerros,

una crema muy suave, mucho.

El puerro ha pochado muy bien, está totalmente triturado y cambiamos.

En lugar de poner, como yo decía, un poco de nata, quesos

u otro producto, hoy el puerro es protagonista,

una crema de puerros.

Vamos a crear una base, mucho aroma, y mi consejo,

una vez que la masa ha reposado y extendemos esta base de puerro

no vamos a tardar demasiado en meterla al horno,

porque se puede reblandecer un poco esta masa.

Por ese motivo el horno tiene que estar bien caliente,

en torno a 200-210°, alegría, calor,

pero antes por aquí vamos a repartir aceitunas,

tenemos unas cuantas para decorar.

Ponemos aceitunas negras y sin hueso.

Si las queréis verdes, perfecto.

Si no os gustan las aceitunas, pues bueno,

unos tomates cherry tampoco van mal.

El caso es que tenga un complemento para decorar,

dar color y, por supuesto, sabor. Termino de trocear estas aceitunas.

¿Cómo van las hojas de albahaca?

Pues no me he atrevido, porque como hacen mucho ruido

te voy a interrumpir.

Tranquila, el ruido que vais a oír, ahí está, así me gusta,

esa es mi Pepa, sin miedo.

Dentro de unos segundos lo hará seguro que sin el escudo,

que te veo venir. Es fácil, ¿verdad?

Muy fácil, y la verdad es que está muy bueno,

y luego la presentación es preciosa.

Pues simplemente un poco más de aceitunas

y vamos a poner el jamón, pero os voy a dar un truco

para que el jamón se reseque menos en esta pizza, el jamón cocido,

y para que decore más.

Vamos a limpiar el cuchillo, la tabla, y lo que vamos a hacer

con el jamón es lo siguiente.

Cogemos varias lonchas, por ejemplo estas dos,

las voy a enrollar, hacemos un cilindro

y ahora vamos cortando porciones, pequeños círculos.

Son pequeños discos de jamón.

Al estar enrollado se va a deshidratar menos,

va a decorar también, y va a llegar al plato mucho más rico.

Si os parece vamos poniendo esos pequeños discos de jamón,

repartidos por toda esta base de pizza.

Nos falta el queso y el orégano.

Como veis, sabores por todos los rincones,

y nos lo vamos a llevar al horno a esos 200-210°

unos 12 minutos más o menos.

En casa iréis viendo cómo se va dorando la masa,

cómo va cogiendo aroma y sabor. Fijaos la pinta que tiene.

¿Has visto cómo va quedando?

El queso, venga, vamos a crear una capa de parmesano

que se va a fundir, que va a dorar un poco

y que va a cubrir todos los ingredientes aportando mucho sabor,

y si cogíamos ese toque de orégano. Echa sin miedo, Pepa.

La pobre me espera por aquello del ruido. Todo controlado.

Espero a que hagas una pausa, pero no callas ni debajo del agua.

Hombre, tengo que explicar cómo se hace esto.

Es que se te ocurre freír a unas horas...

Familia, esta va al horno.

Ahora vamos a ver cómo nos ha quedado

y cómo presentamos la nuestra.

¿Cuántas tienes más o menos, unas cuantas?

Sí.

Bueno, mi consejo, empiezo horneando en la parte más baja del horno

para que se haga un poco por abajo y luego ya puedo subir a la mitad

para que termine el grill de hacer su trabajo.

Ahora vamos a ir con la presentación.

Ahora te aviso que voy a ir allí, por si quieres hacer alguna,

que tenemos la pizza allí. Si quieres echar alguna...

Paso cuatro, terminamos con la presentación.

¿No me has dicho que ocho?

Pues me quedo quieta, que no me quiero quemar.

Ya puedes apagar el fuego, no hay ningún problema,

y venga, vamos a presentar.

Unas me han quedado más verdes que otras, ahora me explicas el por qué.

¿Sabes qué ha pasado con las últimas?

Que el aceite empieza a estar muy caliente,

y es conveniente, cuando se empiecen a dorar, en casa,

retirar un poco el aceite, dejar que se atempere,

porque si el aceite coge mucha temperatura

ya nos quema en lugar de dejar crujiente.

Ahora, con mucha suavidad por encima puedes poner un papel de cocina

para que absorba el exceso, y vamos a presentar la que tenemos aquí.

Vamos a cortar un par de porciones,

fijaos, una masa muy crujiente por abajo, con ese toque de jamón,

y el puerro, que es el protagonista.

Si os parece hacemos lo siguiente, vamos a colocar una aquí, otra,

por ejemplo esta, la cruzamos por aquí.

Esta la cruzamos por encima.

Tranquila, no me mires así, que ahora te voy a dar un trozo.

Tengo ganas de probar la crema.

Está por aquí, y ahora, ¿con qué vamos a decorar?

Vamos a coger las más bonitas. Puedes poner ahí unas cuantas.

Esta, por aquí, la vamos a poner aquí, un poco,

y ahora haz un pequeño "bouquet". Un ramito.

Simplemente le pondremos a la albahaca una pizca de sal,

y no me digáis que en casa no se pueden hacer estas pizzas

con el sabor que más os guste,

y si queremos que los peques tomen un poquito de producto de la huerta,

pues ya lo habéis visto, les metemos esa crema de puerro,

que no hay ningún problema.

Yo creo que vamos a poner una más y nos la llevamos.

Si se parte la albahaca es que está muy bien hecha.

Felicidades, Pepa. ¿No te ha pasado nada?

Es una valiente. Venga, coge el mantel, que nos vamos.

Familia, eso sí, en caliente, nada más salir del horno

a disfrutar de ella, que es de lo que se trata.

Venga, esa pizza con la crema de puerros, toda vuestra.

Lo que el ojo no ve nos muestra una pizza muy cremosa,

jugosa, con esa crema de puerro, el jamón cocido, las aceitunas

y la base muy crujiente.

Según nos vamos acercando pensad en esa combinación de sabores.

Observamos como todo el reborde de nuestra pizza se va dorando

gracias al toque parmesano del queso y, por supuesto,

el toque crujiente de la albahaca.

Programa de servicio público. Por eso abrimos la ventana

para escuchar vuestras dudas, sugerencias,

que lo pasamos muy bien cuando nos enviáis las fotos

para ver cómo os han quedado los platos.

¿Qué dudas han surgido hoy?

Vamos a leer la de María del Amor Fernández.

Bueno, la bechamel.

Antes, cuando hacíamos la crema de puerros

os decía que echaba la leche fría.

Cuando hemos rehogado esa base con mantequilla, aceite y harina,

cuando ya lo hayamos trabajado un poquitín

a mí personalmente la leche o el líquido que vayamos a utilizar

me gusta que esté fría.

Añado la leche fría y, muy importante, coger la varilla,

trabajar con la varilla para que de esa manera

no quede ningún grumo, la importante varilla, Pepa, toda tuya.

Me la iba a tirar. Lo conozco, está todo el día botando la varilla.

Es clave para que no nos haga grumos.

¿Qué hace la leche fría? Deshace muy bien la harina

y luego nos da tiempo a que vaya poco a poco cociendo.

Hay a quien le gusta echar la leche caliente.

Yo digo que cada maestrillo tiene su librillo.

A mí la leche caliente, tienes que estar mucho más rápido

porque rápidamente te hace grumos, tenemos que tantear un poco.

A ver, ¿dónde podéis mandar vuestras dudas, consultar las recetas,

esa escuela de pastelería que tanto os gusta?

Pues en nuestra página web.

Mira, aquí la tengo, una página estupenda

donde hay un avance de las recetas del próximo fin de semana,

donde se pueden recuperar todas las recetas,

más de 230 que llevamos o por ahí, en vídeo y en papel,

para que tengáis vuestro propio recetario,

la escuela de repostería y el enlace para mandar vuestras dudas.

Estamos deseando que os metáis, que la disfrutéis

y que paséis un buen rato recorriéndola.

La escuela de pastelería, donde el paladar de Pepa

se deleita probando masas, bizcochos, en fin...

Por eso ella hoy va a trabajar la masa, te va a tocar.

Fenomenal. Bueno, unas galletas.

Hicimos hace no mucho unas cookies, vamos con otra variedad.

Vamos a mezclar, remueve en pomada 170 g de mantequilla.

Os digo lo de siempre, de aquí van a salir muchas galletas.

Podéis hacer la mitad de la receta, que no pasa nada. Un toque de sal...

¿Pero la mitad exacta? En repostería hay que ser muy exactos.

Tiene que ser proporcional, si hacemos la mitad

o una cuarta parte, proporcional.

Una pizca de vainilla, marchando, 75 g de azúcar glass,

ve trabajando poco a poco, parece que nunca se va a mezclar,

pero sí que se va a mezclar, y 200 g de harina. ¿Qué ocurre?

Según vamos aportando temperatura,

la mantequilla se va fundiendo y va atrapando.

Ahora que crees que lo tienes todo hecho

llegan los 200 g de harina y seguimos trabajando, trabajando.

Os digo lo mismo que antes con la masa de la pizza que hacíamos.

Esto luego lo volcamos en la encimera y lo trabajáis bien.

Ponte un poco a la izquierda.

Esa masa, cuando ya están bien trabajada

y la tenemos prácticamente hecha

nos va a quedar como esta que tengo aquí.

Mi consejo, envolverla en papel film en forma de cilindro,

y vamos a meterla en la nevera

para que la mantequilla se enfríe un poco.

Una vez que ya ha quedado el cilindro cogemos yema de huevo,

pintamos el contorno de la masa, como si fuera el pegamento,

pintamos todo el recorrido encima del papel,

así no manchamos nada y luego tiramos el papel,

y una vez que hemos pintado con la yema de huevo,

vamos a quitar el papel, y lo vamos a rebozar en azúcar moreno,

haciendo una capa dulzona, muy rica y muy crujiente.

Lo pasamos así por azúcar moreno.

Una vez que ya queda bien impregnado

vamos a empezar a cortar porciones,

porque vamos a hacer un pequeño contorno

gracias a la yema y al azúcar.

Vamos cortando así, ahí tenemos ya una,

que colocaremos sobre el tapete que irá al horno.

El horno, que esté bien caliente, 185-190°,

cortamos porciones más finas o más gruesas según os gusten,

y una vez que estén en el horno unos ocho minutos

el resultado de estas galletas es el que tenemos junto a Pepa.

Mirad, las galletas quedan con el contorno dorado

y la galleta, bien horneada. Y están riquísimas.

Nos hace Pepa el resumen y ahora las probamos.

Por supuesto que sí, apuntad en casa.

Estos son los ingredientes que necesitamos

para hacer la pizza a la crema de puerros, parmesano y jamón cocido,

y esta, la receta paso a paso.

Paso uno, rehoga el puerro picado muy finamente con mantequilla.

Cuando se poche, añade una pizca de harina,

riega con la leche fría y deja cocer ocho minutos hasta que espese.

Tritura y reserva.

Paso dos, mezcla en un bol la levadura, el agua,

un chorro de aceite, sal y harina.

Mezcla bien hasta obtener una masa homogénea

y deja reposar 10 minutos en un lugar cálido.

Paso tres, extiende la masa sobre una bandeja de horno,

reparte por encima la crema de puerro,

las aceitunas troceadas, el jamón cocido

y el queso parmesano rayado.

Espolvorea con orégano y hornea unos 12 minutos a 200°.

Paso cuatro, sirve las porciones de pizza

acompañadas por unas hojas de albahaca frita.

Bueno, por aquí ya va oliendo muy bien,

voy a sacar la delicia que tenemos en el horno,

¿y a quién se la vamos a dedicar?

Se la vamos a dedicar a Esther Reyes,

que nos ha escrito desde Argentina.

Te voy a leer el correo, que es muy cariñoso.

"Un beso grande desde la Argentina. Quería saludarte y felicitarte

por tu programa de televisión, que es muy bueno e ilustrativo,

lo miro siempre, y me gusta la dupla con Pepa".

Debe ser el dúo.

Desde aquí te mandamos otro beso y un matecito a tu salud, ¿vale?

Un beso a Argentina, claro que sí, y bueno, familia, ya lo sabéis,

Canal Internacional. Sábados y domingos...

... "Cocina con Sergio", no os lo podéis perder,

ni aquí ni al otro lado del Atlántico, ni en ningún lado,

hasta el próximo.

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Cocina con Sergio - Pizza a la crema de puerros, parmesano y jamón cocido

22 mar 2015

INGREDIENTES:

150 g de harina

75 ml de agua

5 g de levadura panadero

1 puerro

20 g de mantequilla

1 vaso de leche

100 g de parmesano

300 g de jamón cocido

30 g de aceitunas negras

2 ramas albahaca (frita)

Aceite, sal

Orégano seco

PASO 1. Rehoga el puerro picado muy finamente con mantequilla. Cuando se poche, añade una pizca de harina, riega con leche fría y deja cocer 8 minutos hasta que espese. Tritura y reserva.

PASO 2. Mezcla en un bol la levadura, el agua, un chorrito de aceite, sal y la harina. Mezcla bien hasta obtener una masa homogénea y deja reposar 10 minutos en un lugar cálido.

PASO 3. Extiende la masa sobre una bandeja de horno, reparte por encima la crema de puerro, las aceitunas troceadas, el jamón cocido y el queso parmesano rallado. Espolvorea con orégano y hornea unos 12 minutos a 200º.

PASO 4. Sirve las porciones de pizza acompañadas por unas hojas de albahaca frita.

 

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