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Para todos los públicos Cocina con Sergio - Milhoja de pollo y espárragos - Ver ahora
Transcripción completa

Hoy tenemos una milhoja, muy sencilla de elaborar,

con pollo y espárragos.

Lleva muchas sorpresas en el interior,

un sabor muy agradable y fijaos qué presentación.

Y si me tuvieras que decir un solo secreto,

¿cuál sería para que este plato quede perfecto?

Bueno, ese secreto queda muy claro cuando el producto,

la materia prima es buena.

En este caso, si seleccionamos carne,

un buen pollo de corral con ese color intenso, amarillo,

que se ha alimentado muy bien, ha estado a su aire, paseando.

Claro, todo el sabor se va quedando en la carne,

y cuando hacemos un plato es mucho más rico,

y la presentación fíjate.

La presentación la verdad es que era muy bonita,

hoy te voy a felicitar.

Y además te voy a dar la lista de refranes porque hay unos cuantos.

Eso que no falte.

El pollo está presente en el refranero español, pero vamos,

de principio a fin. Hay un montón.

A pesar de ser tan pollo, tienes más plumas que un gallo.

¿Por qué dices eso? Por nada.

Al pollo pión, duro cortezón.

¿Me estás amenazando? Jamás.

Cuando la zorra predica, no están seguros los pollos.

El que no arriesga un huevo, no saca un pollo.

Para el verano te espero, pollo tomatero.

Pollo de ocho meses, a la olla lo eches.

A falta de vaca, buenos son pollos.

Tan contenta va la gallina con un pollo o con ocho.

Qué maternal la gallina.

Prueba a quitarle un pollito a la gallina, parece un guepardo.

Igual el gallo.

Vamos a hacer un poco de historia, como siempre.

La gallina, ¿dónde se domesticó primero?

Hace unos 7000 años, quizás más, primero en la India,

después pasaron a China, Creta, Mesopotamia,

a través de la ruta de la seda. ¿Cuándo llegó a España?

Pasaron añitos, allá por el año 600 a. C.

Las primeras evidencias se han encontrado en Málaga,

de la cría, en la antigua colonia fenicia de Malaca.

Había por aquel entonces un plato muy típico

que incluía además del pollo, huevo, queso fresco, harina, miel y agua.

Estaría rico.

Damos un salto en el tiempo hasta la época de los conquistadores,

Pizarro, Colón... ¿Qué llevaban en los barcos?

Como en las pelis de Alfredo Landa. La gallina, el conejo, el cerdo...

Llegaron y los indígenas, por lo visto se quedaron alucinados,

lo menos los peruanos con Pizarro,

cuando vieron los primeros huevos de gallina,

no los habían visto nunca, aunque sí tenían aves y las comían.

Son muy graciosas las gallinas, a mí me resulta un animal simpático.

Es un animal muy práctico en el barco, que se pone mala,

te la comes, que no, va poniendo huevos.

Te veo viniendo a trabajar con gallinas en el maletero,

aunque en tu coche caben pocas gallinas.

Seguimos dando saltos en el tiempo, y nos vamos a Europa, París.

El pollo, hasta mediados del siglo XIX no tenía muy buena fama

de plato exquisito, era un poco popular.

Pero a mediados del siglo XIX,

en las mejores escuelas de cocina como Cordón Bleu,

empezaron a hacer platos exquisitos con pollo y triunfó.

Y de ahí, ya se consideró un alimento un poco delicatesen.

Si seguimos viendo imágenes, llegaremos a unas del maíz.

¿Y qué pinta el maíz con el pollo?

Pues nos tenemos que fijar en este pollo, en el de corral,

que tiene este color porque entre los ingredientes que come,

además de raíces y hojas, come maíz.

Buena alimentación, combinada con ejercicio, no para de moverse,

y ojo, decíamos que el pollo es producto económico,

pero se pueden hacer auténticos platos delicatesen.

Y cuando tenemos un producto muy bueno, muy bueno,

como los buenos perfumes, que van en frascos pequeños...

¿Vamos a pasar hambre o qué?

No, hoy vamos a ver que nuestro producto estrella,

el que vamos a emplear, el azafrán, va en un frasquito muy pequeño,

porque el trabajo que da y todo el sabor que nos va a aportar,

merece la pena. Te lo pongo en ingredientes.

Ahora os toca venir a vosotros para ver la lista de ingredientes.

Con todo esto montaremos la milhoja, cómo habéis visto,

esos filetes finitos.

Recortes, que a veces nos preguntamos qué hacer con ellos

cuando hago un filete bonito.

Lo emplearemos para hacer un paté, rellenaremos con los espárragos

y los pimientos de distintos colores,

haremos una salsa muy sencilla al jerez con ciruelas pasas

y el plato está garantizado.

Pero nos tenemos que ir a la escuela de pastelería,

porque podríamos tomar la milhoja y de postre torrijas.

Dicho así parece que estamos locos, milhoja y torrijas.

Claro, la milhoja es de pollo, no va a aparecer hojaldre ni nada.

Creo que está muy bien la propuesta.

Vamos a aprender a hacer estas mini torrijas muy jugosas

con un toque caramelizado.

Oye, y el caramelo ¿es tan crujiente como parece?

Claro, no se te ocurra tocar ninguna, ¿por qué?

Nuestra regidora Carmen y nuestra maquilladora Amalia

han dicho que las torrijas tienen nombre propio

y que no se van a tocar hoy. Carmen, Amalia, sobra una, para mí.

No, porque una de las dos, no digo quién, se va a comer dos.

Vamos con el plato y con los pasos.

Están pendientes de las torrijas.

Vamos con el paso 1, que va ser montar esas milhojas.

Muy sencillito. Pepa, te pasas a mi vera.

Y cojo mi utensilio. Exacto.

Vamos a empezar aprovechando los restos que pueden ir quedando,

recortes del pollo.

Yo he sacado filetes más o menos cuadrados,

aunque luego habrá que repasarlos,

y los trocitos que nos van quedando los trituramos.

Vamos a hacer un "falso paté" donde también pondré

un poco de clara de huevo.

¿Una entera?

Más o menos, le he quitado un poco, porque si no nos queda muy líquido.

Pongo un toque de pimienta, que nos va a dar un sabor muy rico.

Un poco también de nata líquida, no demasiada.

Si luego nos pide más, añadimos, pero con eso es suficiente.

Y teníamos el azafrán, lo he molido en un mortero,

y con un poquito de sal se convierte en polvo de azafrán.

¿Cuántas hebras? Es que luego la gente me pregunta a mí.

Como unas cuatro, el azafrán es oro,

oro que tenemos en nuestros campos y que no podemos desaprovechar.

Mira cómo cambia de color.

Con esto, suficiente.

Ahora, simplemente, con la batidora trituro

y hago una especie de paté.

Esto nos va a ayudar como relleno para elaborar esa milhoja.

Quiero que quede en el interior jugosa, compacta, con mucho sabor,

y todo esto lo conseguimos triturando la carne del pollo.

Como es obvio, está cruda, va entrar en el horno,

pero ya tiene repartida la sal, la pimienta, el azafrán

y esa clara de huevo.

Tráeme, Pepa, por favor, una cuchara sopera del cajón.

Esto ya lo tenemos, suficiente.

Siempre que vayáis a hacer algo de pollo, por ejemplo, relleno,

o de pescado, y tengáis recortes, hacéis la misma operación.

Pero da igual que sea pollo, recortes de merluza o gambas.

Lo trituráis con un poco de sal, pimienta,

algo de clara de huevo y nata.

Vamos a empezar a rellenar esas falsas milhojas.

Tengo una bandeja de horno donde pondré un poco de aceite de oliva,

y empezaremos poniendo los filetes de pollo.

Las partes que veáis que son un poco más feas para abajo.

Cada oveja con su pareja, y como los he cortado

y los he puesto así uno encima de otro,

los vamos repartiendo.

Al final, cuando ya esté horneado, no os preocupéis,

porque podremos recortarlo y quedarán más bonitas.

Ahí está, ¿veis ese paté que nos ha quedado?

Ese paté para comerlo así solo o sobre pan,

evidentemente tendríamos que cocinarlo. ¿Cómo?

Podrías meterlo un poco en el microondas,

le podrías dar un golpe de horno,

pensad que no es ni más ni menos que carne de pollo triturada,

no tiene más misterio.

O incluso, podríais hacer unas pequeñas formas,

como si fuesen hamburguesas pequeñitas,

y directamente lo marcáis en la plancha,

vuelta y vuelta y es otra opción.

Pero así, no tiramos nada, aprovechamos todo y con lógica,

siempre, aportando sabor.

Repartimos nuestro paté, primera lámina con este toque.

Acto seguido, coloco unos pimientos.

Los tenía de distintos colores, lo he salteados con aceite

y vamos a ir colocando los pimientos por un lado.

Mirad, una capa va a llevar los pimientos, de ahí lo de milhoja.

Una milhoja muy sencilla, bastante sana y cargada de sabor.

Se trata de utilizar técnicas muy sencillas

que luego nos den como resultado platos elegantes.

No os preocupéis si se sale algún pimiento o pollo por los laterales,

que luego ya nos encargaremos con el cuchillo de ir moldeando.

Ya tenemos la primera capa,

cubrimos con otra capa de este pollo de corral

con esa intensidad de color. Otra capa.

Ya tenemos la segunda parte.

Volvemos a repetir operación, presionamos un poco

y volvemos a extender el paté,

para que nos de ese puntito y esa base que deseamos.

Extendemos en la parte central que es donde vamos a poner

los siguientes ingredientes.

Y ahora, la siguiente capa os la imaginaréis,

vamos a poner ahí los espárragos.

Vaya color y vaya aroma que está dando el azafrán,

no os quiero ni contar.

Pásame un poco de papel de cocina, que vamos a ir con los espárragos.

Para que no nos quede demasiado elevado, muy grande,

los cortaremos.

Son espárragos que simplemente están hervidos.

Los que hervido unos ocho minutos

y refrescado rápidamente con agua fría.

Medimos el ancho, por ahí va bien.

Cortamos por aquí y repetimos la operación.

Y ahora, otra capa con los espárragos.

Quién nos iba a decir que el humilde pollo,

con unos espárragos, nos iba a dar esta delicia.

Me va gustando a mí, ¿eh?

Coloco esos espárragos,

y entre medias no hemos puesto nada más de sal, ¿por qué?

Porque ya la sal iba molida con el toque de azafrán,

y tampoco quiero que me quede demasiado salado.

Tened cuidado cuando hagáis un relleno,

que luego es muy difícil rectificar.

Termino de poner la última capa del pollo

y esto va a ir al horno, le añadiré un poco de aceite de oliva.

Sobre el pollo pondré papel de horno y le pongo peso encima,

para que durante el horneado se vaya quedando mucho más compacto.

¿Y lo del papel?

Para que no se pegue a la bandeja que hay encima,

esto es un truco. 185° o 190°.

Lo vamos a tener unos 14 minutos, que se vaya haciendo.

Aparte, os decía, el paso 2.

En el paso 2 vamos con una salsa muy sencilla,

una salsa que vamos a elaborar simplemente sofriendo las chalotas,

sube el fuego si quieres, Pepa, en torno al 6 o al 7.

Me voy a poner aceite.

¿Y qué es lo que vamos a hacer? Muy sencillo.

Las chalotas, las tengo ahí, déjame la que falta por cortar

y el resto te la vas a llevar todas. Te la echo ahí.

Pues vamos a sofreír, es una salsa muy rápida,

vamos a sofreír las chalotas. Vamos a hacer un picadillo.

Tenemos, como siempre os digo, varias opciones, triturar,

colar, colar solamente o dejar el sofrito de chalotas.

Hoy, mirad, voy a cortar las chalotas muy finitas

porque vamos a dejar esos trozos en la salsa.

¿Qué me interesa?

Que me quede la chalota muy bien pochadita,

que nos quede sofrita, bien hecha.

Bueno, pues voy a dar una pasada a toda la chalota,

ya puedes echar la que tienes ahí.

Un toque de sal y que se vaya haciendo.

La salsa en sí no tarda nada pero la chalota tiene que quedar

muy, muy, muy bien hecha.

Añado el resto de chalota y ya que tenemos el pollo

tenemos un bodegón superbonito, con pollo de corral,

con pollo normal, te vas para allá y yo me quedo vigilando.

No me dejas hacer nada. Es que te espera el pollo ahí.

Bueno, pues nada, me voy con el pollo,

que es más simpático que tú, que lo sepas.

Se nos ha quedado pendiente,

como siempre nos gusta dar los datos de producción,

de cría y de consumo en España.

A ver, al año se crían en España 1.400.000 t de carne de ave.

Eso incluye el pollo de granja, el pollo de corral,

las carnes blancas de ave, como el pavo, el pato.

Hay más de 9000 granjas dedicadas a la cría del pollo

en nuestro país.

Y el consumo, la verdad es que es alto.

Consumimos al año 672 millones de kilos de carne de pollo,

los españoles tendemos a salir a una media de unos 15 kilos al día,

¡Al año, perdón! Por día me costaría.

Reventaríamos. Es bastante porque resulta

que después viene la carne de cerdo, que son 11 kilos al año,

y seis kilos de carne de vaca y ternera.

Es decir, comemos bastante pollo.

Y para destacar pollos con calidad garantizada

pues, por ejemplo, el pollo y capón del Prat,

el pollo de Aragón, el pollo del Caserío Vasco

en esta comunidad autónoma y otros muchísimos

que están muy buenos pero que a lo mejor no tienen este sello.

Y, además, toda la posibilidad que nos da esta carne,

da igual, como decíamos, que vaya en hamburguesa, rellena,

a la plancha o unas alitas.

Unas alitas de pollo en plan caseras, bien fritas,

con un sofrito de ajo y unas gotas de limón,

una auténtica delicia.

Consumir pollo con toda la calidad, con todo el control,

una carne saludable que no puede faltar en nuestra dieta.

Y ya vamos a por el paso 3 del plato.

A ver.

Porque junto con esa chalota añadí esas ciruelas pasas muy troceadas

y ahora, ves, están doraditas.

Uy, casi se quema, ¿eh?

No, todo controlado, tranquila, tú confía.

Vamos a añadir el vino dulce en este paso 3

y vamos a dejar que evapore, importante, añadimos el vino,

subimos el fuego, lo ponemos al 9, que vaya dejando toda la esencia.

La ciruela pasa va a ayudar a dar color y,

solamente cuando ya haya reducido a tope, que el alcohol haya marchado,

pondremos un chorrito de nata, sal, pimienta ya tendremos una salsa,

una salsa 10 para este tipo de elaboraciones.

Por otro lado, acompañaremos con un toque crujiente,

con tiras finas de zanahoria este paso 3.

Como veis, tiras finas de zanahoria que ahora vamos a aliñar.

Simplemente, un toque de sal, algo de pimienta y aceite de oliva.

Como veis, muy sencillo.

A estos platos que van a llevar salsa,

que va a estar muy tierna la milhoja,

pues le va muy bien encontrarnos un toque crujiente,

cambiando la textura del plato.

La zanahoria, como veis, totalmente cortada, y ahora,

si le queréis poner un toque de vinagre, bueno,

se lo podríamos poner, pero como ya la salsa

va a tener sabor suficiente, toque de sal, toque de pimienta,

también te voy a echar aquí un toque de sal y toque de pimienta.

Puedes ir removiendo un poco.

Aceite de oliva para la zanahoria, ahí está, un chorro..

Y chorro de nata para Pepa.

Te voy a echar la nata y ahora sí es importante

que agites la sartén para que ligue rápidamente,

el alcohol ha marchado, va a ligar rápidamente y como veis,

la ciruela pasa nos empieza a espesar,

ayuda un poco a que esto caramelice.

Hemos dejado que el alcohol se marche.

Impotantísimo porque si no se nos cortaría.

Ahora ve moviendo.

Ahí está, vamos moviendo.

¿Por qué me dices que haga algo si lo haces todo tú?

Son los nervios, es que me lanzo, me lanzo,

huele tan bien esto que me lanzo.

¿Veis? No se ha cortado.

Ha cogido una tonalidad marrón, muy agradable,

y no vamos a colar la salsa,

la vamos a dejar con los trozos de chalota.

Tiene buena pinta y huele fenomenal.

¿Huele rico, verdad? Sí señor.

Por otro lado, familia, mirad.

Tengo una porción ya de la milhojas hecha.

La he dejado ya directamente en la espátula,

la he cortado en cuadraditos para servir.

Un truco que os voy a dar:

la piel de la pechuga la marqué a la plancha

y ha quedado muy crujiente.

Bueno, pues más o menos voy a ver, aproximadamente,

las medidas y ahora haremos así. Mirad cómo cruje.

Os doy la opción de, si queréis,

la piel la marcáis en la plancha o en la sartén para decorar al final,

simplemente aquellos que os guste ese toque crujiente

que nos aporta la piel.

La salsa ya, Pepa. La retiramos.

Ya la puedes apagar, suficiente, ha reducido.

Y ahora vamos a ir en el paso 4 montando el plato.

El plato que se compone de lo siguiente:

vamos a crear una base con la zanahoria, zanahoria aliñada,

ese toque de zanahoria que nos va a ir muy bien

y que tenemos con el aceite, sal y pimienta.

Como veis, no tiene ningún misterio.

Vamos a colocar así estas tiras de zanahoria, que sean finas,

hay que practicar, un buen cuchillo afilado es importantísimo

para conseguir esas tiras finas y además vamos a hacer como un nido,

a continuación, con mucho cariño,

esa milhojas de pollo que vamos a apoyar suavemente

sobre la zanahoria. Mira qué bonito queda.

Mira que color.

Filetes de pollo, aquí no hay nada más, ningún misterio más.

Le pondré un poco de aceite para que brille a la piel tostada

de la pechuga.

Siempre que los platos tengan un poco de brillo, va muy bien.

Como está crujiente, para que brille retiro ese exceso

pero ya me va a quedar todo el brillo.

Vamos a colocar la crujiente sobre esa milhojas que está caliente.

Ya solamente nos falta incorporar un toque de la salsa,

esa salsa que ha reducido, que tiene las ciruelas pasas,

que tienen todo el sabor.

Un par de ramilletes de cebollino que también nos va a decorar,

¿y qué os parece si colocamos, por ejemplo,

este así caído y ahora en la salsa hacemos lo siguiente?

Marcamos alrededor unas gotas por encima cruzando

y ahí tenemos nuestra milhojas muy sabrosa, muy jugosa,

con el toque dulce que nos va a aportar las uvas pasas.

Familia no queda más que disfrutar.

Cojo el plato, coge tú el mantel y esto nos sabéis,

según vamos cortando ese pollo jugoso, los espárragos,

el paté que le hemos puesto. Todo en uno en versión milhoja.

Vamos, ya te digo yo que los recortes se han quedado ahí

y han volado. ¿Han volado ya, verdad?

Pues marchando por ahí y a disfrutar, todo vuestro.

Lo que el ojo no ve nos da pistas de los sabores

y texturas que vamos a encontrar en el plato.

Comenzamos con esa zanahoria en su punto, crujiente.

Vemos las finas capas de pollo muy jugosos y el relleno,

ese paté con los pimientos, los espárragos.

Para terminar, otro crujiente,

con esa piel hecha a la plancha y bañada con la salsa de jerez

y ciruelas pasas.

Llega el momento de abrir vuestros mails,

de que nos mandéis sugerencias, aportaciones, cualquier duda,

fotografías que también la sacamos, por supuesto.

Pepa abre el correo en nuestra web y dice:

oye, esta pregunta, hay que resolverla ya,

que si no va a suceder un desastre en la casa.

Bueno, un desastre no lo sé.

A ver, vamos con el correo que nos ha mandado Pilar Mallada.

Tiene 2 dudas y las 2 dulces. Vamos a ver.

Bueno, podría ocurrir varias cosas.

Por un lado, si nos excedemos en cuanto a levadura,

aparte que el sabor si nos pasamos en gasificante al final no va a ser

tan rico, si ponemos mucha cantidad, claro,

en el interior del bizcocho se forman muchos alveolos,

muchas cavidades y luego se va rompiendo.

Si lo cortamos estando caliente también tiende a romperse mucho más.

Mi consejo, un poco menos de gasificante, lo dejemos reposar,

que se enfrie, compactará poquito más y será más fácil manipularlo y

siempre que puedas con un cuchillo de sierra.

Venga, pues vamos con la segunda duda.

Muchas gracias.

Las natillas, ¿por qué se cortan?

Muy sencillo: por un exceso de cocción.

Pensar que cuando están al fuego,

aparte de que tenemos que estar constantemente removiendo,

trabajando en esas natillas, si cuecen mucho, superan los 70°,

¿qué le pasa al huevo? Se cuaja.

Queda como cortado.

¿Significa eso que ya hay que tirarlas a la basura?

No. Se puedan arreglar.

Cuando se os corten las natillas, punto uno,

no dejéis que cuezan mucho, punto 2, que se han cortado.

Retiramos del fuego, dejamos que pierda un poco de temperatura,

añadimos un chorro de leche fría, cogemos batidora eléctrica,

trituramos y las volvemos otra vez a dejar con su punto inicial.

Así que ya lo sabes, que no se corten nunca más las natillas.

Bueno pero es que en repostería ya sabemos que las cantidades

y los tiempos de cocción tienen que ser exactos.

Y de hecho nos toca ahora ponernos manos a la obra.

Nos toca ahora unas torrijas en versión minicaramelizadas,

con un toque muy bueno, ya lo veréis.

Lo primero, mirad, vamos a ir por partes.

¿Qué tipo de pan utilizar para las torrijas?

Hay panes muy buenos que ya los venden para las torrijas,

pero vamos a partir de cualquier tipo de pan.

El pan es importante pero lo más importante para mí es el baño.

Mirad, yo aquí he hervido leche con azúcar, con aromas como canela,

piel de limón, piel de naranja y es muy importante que no tengáis prisa,

que sumerjamos los trozos de pan que se empapen por completo,

incluso tampoco pasa nada porque alguno se rompa,

alguno se tiene que romper.

Pero si una torrijas sale de este baño muy seca,

después de frita va seguir estando seca.

El baño en leche tibia, que se empapen muy bien,

tener las más o menos un minuto por cada lado.

Y estando muy bien empapadas las pasamos por un huevo

y se fríen en aceite caliente.

Un momento, para aromatizar la leche, ¿cuánto tiempo?

Pues que dé un hervor, que repose y va a coger sabor.

Una vez que están bien empapadas se pasan rápidamente por un huevo

y del huevo a aceite caliente.

Que esté bien caliente para que se doren por fuera.

Pero a estas torrijas les podemos dar un toque mucho más divertido.

Mira, yo aquí ya tengo unas torrijas terminadas,

muy jugosas en el interior y ahora vamos hacer lo siguiente con ellas:

les pondreé un poco de azúcar por encima.

Pepa, yo te voy a hacer una y tú haces el resto, ¿vale?

Vale.

Le ponemos azúcar por encima,

cogemos nuestro soplete y lo que vamos a hacer es caramelizarlas.

Mirad que capa caramelizada van cogiendo, ¿lo veis?

Así de sencillo.

No sé ni cómo se encienden y como se apaga.

Te lo voy a encender yo.

Sobre todo no lo enciendas mirando para mí,

eso sí que te lo pido por favor. Por medida de seguridad.

Te lo voy a dar encendido

y lo siento por nuestro compañero Nacho, el cámara.

Igual lo dejamos sin cejas.

Ala, todo tuyo, ya puedes caramelizar.

Tú no te acerques por si acaso.

Bueno pues mi consejo, las caramelizáis,

manten ahí, que no se te quemen.

El consejo, caramelizar justo un segundo antes de llevar al plato

para que la capa de caramelo llegue crujiente, sabrosa.

¿Y ahora para pagar?

Ya está, lo pagamos aquí, tranquilos, compañeros.

Haz el resumen y las probamos cuando se enfríen un poco.

Y cuando se disipe el humo.

Venga, apuntad en casa que repasamos paso por paso como hemos hecho

el plato de hoy.

Estos son los ingredientes que necesitamos

para hacer la milhoja de pollo y espárragos.

Y esta la receta paso a paso.

Paso número 1: corta los filetes de pollo formando rectángulos

y tritura los recortes con un poco de clara de huevo, nata, sal,

pimienta y azafrán.

Para montar la milhoja reparte entre las capas de pollo el paté,

los pimientos asados y los espárragos.

Hornea 190° unos 18 minutos.

Paso número 2: Sofríe la chalota bien picada con las ciruelas pasas

troceadas.

Paso número 3: añade el jerez y manten el fuego

hasta que se evapore el alcohol. Incorpora un chorro de nata.

Cuando espese sazona con sal y pimienta.

Paso número 4: sirve la milhoja de pollo

acompañada de zanahoria cortada en tiras muy finas

y aliñada con aceite, sal y pimienta.

Bueno pues ahora os voy a pedir que miréis a esta pantalla.

Y tú no intentes taparla.

A ver, a ver ahí, qué mono, mírale. Bueno, mira qué plato.

Una foto que nos ha mandado una amiga del programa,

se llama Tamara, nos escribe desde Ciudad real y nos dice:

te mando una foto de las albóndigas que nos enseñaste a hacer.

También te mando una foto que hice el año pasado contigo.

Decirte que eres un encanto, encantada de conocerte y Pepa,

eres también muy simpática, ver si se pudo conocer algún día.

Seguid así que yo os seguiré siempre.

Gracias y un saludo. Muchas gracias, Tamara.

Me imagino que serían una firma de libros, lo más probable,

así que la próxima te vienes, te vienes que te conozca Tamara.

Yo no escribo nada, así que no sé que voy a firmar.

Tú escribes todos los días la receta y luego nos haces en resumen.

Familia, ya lo sabéis, propuestas, sencillas,

económicas como esta milhoja de pollo hemos aprendido hacer hoy.

Trucos como una torrija muy jugosa con esa capa caramelizada por fuera.

Vuestros mails, vuestras fotografías, todo tiene cabida,

por supuesto que sí, ¿y dónde lo pueden enviar?

Pues a nuestra página web, la tengo aquí abierta.

Veis los platos que vamos a hacer, los platos que ya hemos hecho,

la escuela de pastelería, tenemos recetas para imprimir directamente,

tenemos esos vídeos para recordar un poco mejor como era cada plato.

En fin como una página muy completa en la que puede pasar uno un rato

entretenido, buscando recetas que hacer porque tenemos más de 200.

Una página que tenéis que visitar. Claro que sí.

Por lo tanto, sábados y domingos. Cocina con Sergio, no os lo perdáis,

que vamos a estar aquí como un clavo esperándoos.

Hasta luego. Hasta luego.

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