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Para todos los públicos Cocina con Sergio - Crema suave de ajo y chorizo con crujiente ibérico - ver ahora
Transcripción completa

y ese crujiente de jamón. ¿Qué te parece, Pepa?

Bueno familia, preparar la cuchara porque esto que parece

un nido con huevos de codorniz no es, ni más ni menos,

que una crema suave de ajo, chorizo con huevos de codornices escalfados

y ese crujiente de jamón. ¿Qué te parece, Pepa?

¿Dónde está chorizo? Yo no lo veo por ningún lado.

¿Pero cómo que no hay chorizos?

Tú no te cortes, come si quieres, si es por eso ...

Ah, bueno, y con el delantal con las tijeras.

Sí, me puedo poner a cortar.

¡Qué no hay chorizo me dice! Y tenemos un bodegón que ¡cómo huele!

Huele fenomenal. ¿Qué te pide el cuerpo?

Pues me pide sacar un cuchillo, no de aquí, sino del cajón,

y empezar a hacernos una tapita. A mí también.

Pero nos vamos a cortar, vamos con los refranes, que es lo nuestro,

de nuevo los deberes pero pocos, sólo para mí,

así que comparto contigo. A ver, a ver.

Arráncate, hijo mío.

"El chorizo no es dañino si se cuece en vino fino".

¡Qué bonito refrán! Muy bonito.

Un refrán elegante.

"Donde hay chorizos colgando, no falta el gato husmeando".

Este muy elegante no es. Yo diría:

"dónde hay postres no falta Pepa", bueno, en fin, déjalo.

"Al comer chorizos, llaman buenos oficios".

Y este que no rima pero queda muy bien:

"estás más bueno que el pan y más rico que chorizo.

Si estuvieras a mi lado serías mi único capricho".

Pero si yo estoy a tu lado, Pepa.

Bueno, no te lo tomes al pie de la letra.

Hay quien piensa, en casa, que nos llevamos mal, ¡por favor!

Ya, tenéis razón, no llevamos a matar.

Bueno, ¿qué? ¿Nos ponemos con la historia?

Te tengo que contar que chorizo viene de latín "salsicium"

que significa salado, por aquello que se cura con sal.

El hombre lleva 5000 años curando la carne en salazón,

desde que descubrió el método.

Antes, hasta el siglo XVII, tenemos que contar que los chorizos

eran o negros o blancos. ¿Por qué? Porque el pimentón viene de América

y hasta el siglo XVII no se extendió en la cocina

hasta el punto de usarlo en la elaboración de chorizos.

Hay una anécdota preciosa en lo que se refiere a la distribución

del chorizo: iba Carlos IV de cacería,

se encontró con un choricero por la zona donde estaba de caza,

le ofreció, le encantó, lo hizo proveedor de la Casa Real

y, desde ahí, el chorizo se hizo de alta cocina.

Era popular y lo empezó a consumir la nobleza.

Sabemos que para hacer un buen chorizo hace falta

un clima frío, frío. Por eso son tan buenos los chorizos de Pamplona,

donde también hacen una chistorra espectacular,

de León, de Segovia el chorizo de Cantimpalos,

y de Salamanca esos chorizos ibéricos.

Pero no solamente ahí, hay chorizo por toda España.

Efectivamente, por toda España producto de primera y, además,

el olor simplemente ... Es que el olor ...

Es de los productos que, aunque no los pudieses comer

porque no te da tiempo o no tienes cuchillo,

ya el olor alimenta.

Chorizo que, cómo habéis visto, aunque Pepa no lo ha visto,

va a llevar el plato. Va llevar el sabor, el aroma.

No me mires de reojo. Es que no se veía.

¿A ver, se veía o no se veía? Ya, ya luego lo veremos.

Lo que sí vamos a ver, familia, es el tomillo,

un poco de tomillo que vamos a poner ya veremos a qué.

Vamos a poner el tomillo: aromatiza mucho, huele muy bien,

nos va a ayudar a disminuir, como siempre, el consumo de sal

y antes de irnos al zoológico me tienes que dar los ingredientes.

Venir conmigo a ver en primer término

los ingredientes que vamos a usar en nuestro plato de hoy.

Necesitamos:

Nos vamos ahora a ver a Pepín. Pepín Pichitos.

¿No te gusta?

Vamos a ver a Pepín Pinchitos porque en la escuela de pastelería

vamos a animar a que los más pequeños tomen fruta.

Este simpático erizo es dos en uno: vamos a tomar frutos secos,

fruta muy aromatizada y si lo decoramos,

pues nos sale Pepín Pinchitos.

Pues me parece estupendo, un plato ideal para niños.

Estoy pensando que esto, para mis hijos,

no les llega ni a un diente. A ver, mis tres niños,

luego vienen también mis sobrinos que también son tres,

luego un amigo del mayor y otro amigo del mediano,

yo con una docena me apaño, vamos.

¿Quieres acabar con la producción de peras del Rincón de Soto

en un minuto?

Voy a poner esto aquí para Pepito Pinchitos,

que se va a aburrir hasta que le demos bola en el programa.

¿Tú te aburrías mucho de pequeña con los animalitos, no?

¡Que va! Tenía un rico mundo interior.

Bueno, familia, luego veremos si hacemos 12, 15 ó 20.

Ahora, con lo que vamos a ir, es con el Paso 1,

el Paso 1 de este plato.

Vamos a mantener el recipiente caliente.

Podemos subir un poco, en torno al cinco ó seis, el fuego.

Pondremos aceite de oliva y vamos a ir troceando los ajos.

Me da exactamente igual cómo los vayamos a trocear

por una sencilla razón: porque luego todo va ir triturado.

Por ese motivo, no hay problema en que los piquemos más o menos.

Si fuese para una elaboración en la que no lo vamos a triturar

insistiría y diría: vamos a cortarlo muy finito.

Por lo tanto, los ajos, los podemos laminar,

que se hagan bien, que mantengan todo el sabor,

pero que se queden bien dorados sin que cojan un exceso de color

para que no nos queden crudos. Si se quedan crudos, ya lo sabes,

el plato va a repetir, no nos va a gustar

y todo lo que más de una vez os he contado con el tema de los ajos.

Venga, vamos a darle una pasada a los ajos.

¿Tenemos el aceite, verdad? Tenemos el aceite.

Pues marchando esos ajos que se vayan dorando poco a poco.

Y, rápidamente, voy a incorporar los chorizos.

Como los vamos a cortar y los vamos a triturar

y a colar, vamos a conseguir un sabor de una sopa castellana,

que nos gusta mucho. Como luego se va triturar todo

y se va a colar, de ahí sale una versión casi de crema muy suave.

Por ese motivo decías tú: ¿dónde anda el chorizo?

Claro. Confía en mí, el chorizo anda ahí.

Vamos a terminar ya de trocearlo, vamos a darle bien a ese chorizo

y al ajo. De momento que se vayan dorando,

cogiendo sabor y la grasa que va a librar el chorizo,

nos va a ayudar a que el ajo no se nos queme demasiado.

Incluso, si lo tienes dorado, puedes bajar un poco el fuego y,

así, el chorizo se va haciendo poco a poco, sin ningún problema.

¿De momento huele bien, Pepa? Huele riquísimo.

Bueno, eso es muy buena señal porque todos los sabores,

todos los olores, como luego se van a triturar,

podéis imaginar, va tomar mucho más sabor todavía

y va a estar más rico.

Para dar esa textura de crema, hay cremas que se espesan con arroz,

otras con un poco de harina, patata, un poco de nata.

Nosotros, en esta ocasión, vamos a espesar con pan.

Si te ha sobrado pan duro de ayer, perfecto, es el ideal.

Si no, un poco de pan de molde, el pan que compremos el mismo día,

el pan que tengas en casa. Pero lo mejor un buen pan y duro.

Sí, un buen pan de molde, por eso he puesto rebanadas de pan de molde,

para que veáis que cualquier pan nos va a ir bien porque,

al igual que al gazpacho y al ajoblanco le ponemos un poco de pan,

aquí nos va ir muy bien.

Ese pan se tiene que ir hidratando también

y que vaya cogiendo parte de la grasa del chorizo

nos va a ir muy bien.

¿Que lo queremos más espeso? Un poco más de pan.

¿Que lo queremos más líquido? Menos pan.

Eso es ir jugando. El sabor no va a ser muy intenso,

va ser un sabor neutro.

De momento recuerda a una sopa de esos días de invierno

que apetece. Sopa castellana bien rica.

Como veis, el ajo no se ha quemado, es decir,

ese ajo, en cuanto que entró en contacto con la grasa y el chorizo,

ya mantuvo temperatura. Puedes subir un poco el fuego.

Cuando al principio estaba muy fuerte, hemos bajado.

Ahora subimos un poco y, de esa manera,

siempre controlamos el sofrito.

Errores que podemos cometer: que se nos queme el ajo.

Si se nos llega a quemar el ajo, luego, como lo vamos a triturar

va a saber más amargo, va a dar un sabor más fuerte.

La cosa va muy bien, parece que estamos haciendo migas.

La cosa va viento en popa.

Acto seguido, ¿qué más vamos a poner?

Pues pondremos una pizca más de aceite, un chorrito.

Yo aquí peleando para que no se pegue.

Y luego pondremos una pizca de pimentón

para reforzar aún más el color, el sabor y el aroma.

Y un caldo, un caldo de aves, de verdura,

un caldo que no nos dé mucho sabor, o un caldo con puntas de jamón.

Pero no le pongáis muchas puntas de jamón, que le dé solo un toque,

y lo dejaríamos cocer, trituramos y colamos

y tendríamos esa crema suave de ajo, chorizo, con ese toque de pimentón.

Paso 1. Pepa remando ahí.

Paso 2: por un lado vamos hacer lo siguiente.

Vamos a deshidratar.

Más de una vez os lo he explicado, con chacina, con jamón.

Vamos a deshidratar las lonchas de jamón,

las colocamos en un plato.

Para que nos queden bien deshidratadas las vamos a separar,

no monto muchas, voy dejando huecos, espacios para que vaya liberando

la humedad que tienen, la poca humedad que le queda

a este jamón pretendemos que la vaya soltando sin problema.

Van a ir al microondas.

Podríamos deshidratar con una plancha muy suave

y mantener en el horno, a temperatura 170 ó 160

o también el microondas.

Por lo tanto, tenéis varias opciones para deshidratar.

Lo vamos a poner dos minutos, aproximadamente,

a potencia media tirando a baja para que no se nos queme.

Yo voy a empezar en torno a 360 ó 400 y pondremos dos minutos,

que se vaya haciendo.

Prefiero mirar cómo va la cosa que, directamente, eso se me pulverice.

Y ahora le voy a hacer a Pepa una pregunta de examen y,

a estas alturas de la película, espero que la saque con nota.

Huevos de codorniz, una puntilla y un bol con un líquido.

Y ahora es cuando Pepa ... ponte, ponte, que yo sigo con el sofrito.

A ver. Pregunta de oro.

¿Pregunta de oro? ¿Cuál es la pregunta?

Para escalfar los huevos de codorniz,

¿qué hacíamos? ¿Qué proceso hacíamos?

Mira, por la parte más gorda del huevo le damos un piquito,

a ver si me sale, porque si me hago la lista fracaso, ya.

Ahí lo tienes, sin pinchar en la yema.

¿Y qué líquido hay en este bol? Hay vinagre.

Muy bien. Sí señora. Tiene un positivo.

¿No me mandas al rincón de pensar? No, de momento no.

Tú sigue, que tenemos muchos.

Hemos puesto un poco de pimentón, vamos a añadir el caldo.

Lo retiramos para este primer golpe, vamos removiendo bien,

fijaros qué color, el sabor os lo podéis imaginar en casa.

Y ahora a coger. Por lo menos vamos a estar 8 ó 10 minutos,

que vaya cogiendo y, a la vez que cuece, reduce.

Me quedaré pendiente de la sopa.

Te voy a echar un cable que veo que a velocidad de vértigo o no vas.

Tengo un cuchillo en la mano, yo de ti no me pondría borde.

El cuchillo me lo quedo, me quedo con los huevos de codorniz.

Me has dejado en un momento muy malo.

Estaba haciendo hueco porque sino pincho la yema al salir

y no es plan.

Los tendremos unos minutos en vinagre.

Veniros conmigo porque tenemos que hablar de chorizo.

Ya os he dicho todo lo que son los datos históricos sobre chorizo

pero si hablamos de producción y de consumo

la verdad es que os vais a sorprender.

En España producimos un total de 1.300.000 t al año

de elaborados cárnicos, de ellos,

un 10% son toneladas de chorizo curado.

Hay un total de 10 marcas de garantía de calidad,

calidad controlada, indicación geográfica protegida.

Y en cuanto al consumo, consumimos 578 millones de kilos

de elaborados cárnicos, salimos a 13 kilos anuales por cabeza,

que yo creo que está bastante bien,

no solamente hablamos de chorizo, de todos los elaborados.

Yo ha habido años que me he pasado de esa media.

¡Qué ricos están!

La verdad es que no hay chorizo que este malo.

Tienen ese olor y sabor y luego el juego que nos dan,

porque hoy el sabor que va a dejar en esta crema suave.

Simplemente marcadito vuelta y vuelta. Un crujiente.

Lo vamos a hacer ahora el crujiente con jamón,

pero lo podríamos hacer con chorizo.

La verdad que el humilde, sencillo, popular, tradicional chorizo

lo podemos emplear prácticamente en cualquier elaboración.

Estoy contigo, salvo en repostería que no lo veo.

Ojo, que una vez hicimos magdalenas ibéricas.

No sé si te acuerdas. No pongas caras, estaban muy ricas.

¿Estaba yo? No sé si fue contigo.

Yo creo que no.

Bueno familia, nos vamos con el paso tres.

Vamos a continuar con la receta.

Por un lado, la sopa ya está convertida en crema.

Triturada y colada. La puedes mover un poquito.

Mira qué textura. Una crema suave.

No es espesa, pero lleva todo el sabor de la sopa.

Esto por un lado, así de sencillo.

Por otro lado, el jamón deshidratado.

Mirad cómo ha quedado. Se rompe sin ningún misterio.

Vamos a romperlo un poquito así en el mortero.

Por eso yo decía que no esté muy fuerte de potencia

porque se nos iba a quemar. Si no tiene agua esto se quema.

Mirad, así con el mortero lo vamos a convertir en sal de jamón

que más de una vez os he explicado cómo hacer para aliñar ensaladas,

vinagretas y muchas elaboraciones.

Por otro lado, tengo una clara de huevo.

En este caso no de codorniz, de gallina.

Vamos a aprender a hacer un crujiente muy sencillo,

muy simpático y cargado de sabor.

Mirad, la clara de huevo simplemente la batiré un poco.

Incorporaré una mínima cantidad de sal,

ya que el jamón nos va a aportar casi toda.

Vamos a añadir también un poquito de tomillo

que nos dé el sabor.

Vamos a poner también nuestro jamón deshidratado.

Fijaos cómo cae. Y mezclamos bien.

Una vez que lo hemos mezclado

vamos introduciendo poco a poco harina para dar la textura deseada.

Quiero que el jamón sea protagonista

con la ayuda de ese toque de tomillo

que va a aromatizar y de la clara de huevo.

Vamos a trabajar bien e incorporamos un poco más.

Si le queréis dar algo de color,

una pizca de azafrán no le va a ir mal.

Al fin y al cabo es un crujiente. Es un elemento que va a enriquecer

y complementar el plato. Por eso le vamos poniendo harina

para que nos quede con ese toque crujiente.

El horno a 180° y una vez que tenemos esta pasta,

vamos a extenderlo.

Lo vamos a extender sobre papel de horno.

Cogeré una cuchara, lo extendemos bien y lo hornearemos.

Como su nombre indica,

que quede crujiente y un poco dorado.

A la hora de servir esa crema suave

vamos a disfrutar de todo el sabor del jamón.

Parece un poco magia porque si tú no ves el chorizo,

nadie tiene que saber que ahí hay chorizo.

Te hablan del jamón y tampoco lo ves.

Te lo vas a encontrar en forma de crujiente.

Es jugar con la cocina

y que al final podamos encontrar sabores,

texturas diferentes.

Voy a coger la espátula y extendemos.

Mirad cómo van saliendo poco a poco esos trocitos del chorizo.

Que la capa sea fina. Cuanto más fina mejor.

Ahora, también os digo que cuanto más fina sea esa capa

más riesgo tenemos de que se nos queme.

Claro, además la grasita que aporta el jamón igual contribuye.

Esto lo ponemos a lavar y me lo voy a llevar al horno.

Horno a 180°, calor arriba y abajo.

Tiempo, calculad más o menos unos cuatro o cinco minutos.

Hay que estar pendiente.

Claro. Es mejor que lo vayamos viendo

a que se nos queme

¿Cómo nos va a quedar ese que tengo ahí?

Aquí tengo uno terminado.

Mirad, es como si fuese un pastel crujiente con el jamón.

Mirad que buena pinta y el sabor no os quiero ni contar.

Simplemente como elemento decorativo.

Pero antes de ir al paso de la presentación,

tenemos que escalfar los huevos.

Tenemos agua y coge la varilla grande

que no está usada. Ahora mueve el agua.

Ya, formando un remolino ¿En el sentido que quiera?

Me da exactamente igual

mientras que mantengas ese movimiento circular.

Añadimos esos huevos que han estado en vinagre

y la fricción y el movimiento que genera el agua

los va a moldear. Se van a escalfar.

Como son de codorniz se escalfan en nada.

Subo un poco el fuego. Más fuerte, más fuerte.

Que te quede en la base un pequeño círculo.

Dale, dale más. Más fuerte, un poco más.

Levantamos la varilla y añadimos esos huevos

que veis cómo van bailando.

Aunque se paran, ya han quedado moldeados.

Le podemos seguir dando un poquito porque queremos que esos huevos

lleguen al plato en su punto. Es decir, que la clara haya cuajado

y la yema esté en su punto.

A su vera un bol que tengo aquí con agua fría

porque han estado en vinagre

y lo que yo quiero es paralizar la cocción.

Vamos a ver cómo andan. Mirad qué buena pinta.

No los voy a tener más. Quiero que luego cada comensal,

a la hora de disfrutar de ellos en la mesa, que los rompa.

¿En una sopa castellana qué hacemos? Añadimos los huevos por encima,

se medio escalfan

y es una gozada encontrarse la yema para romper.

Esta es la clave.

De hecho, ahora Pepa coge un platito pequeño

porque vamos a sacar uno de ellos

y lo vamos a romper para que veáis cómo tiene que llegar la yema.

O por lo menos, cómo creo que esa yema

debe de llegar al plato.

Como hemos paralizado la cocción vamos a coger este.

Lo voy a romper aquí. Toda la yema, miradla.

La forma del huevo es bonita, ovalada,

y luego nos encontramos la yema poco hecha.

Poco hecha pero ha estado a la temperatura suficiente

para poderla servir.

Hay que ayudarse de un pinche para poder hacer los huevillos.

A los niños, todos a la cocina y venga.

¿Cuánto hemos tardado en esto? Nada.

Nos vamos a llevar este bol para acá.

Tráete la espumadera, por favor Pepa.

Vamos con la presentación, paso cuatro.

Un poco de ajo, pan, algo de chorizo

y nos va a dar como resultado esta maravilla.

Cojo como siempre un plato. Removemos un poco.

Esa densidad como más os guste.

Si la queréis más densa, más densa,

más espesa, más pan o menos pan.

¿A que te recuerda a esa crema castellana típica

y deliciosa con su huevo escalfado, el pan?

Es una forma de sorprender y presentar muy distinta.

De momento no le voy a poner más crema.

Cojo los huevos. Vamos a poner por ejemplo cinco.

Los escurro bien. He paralizado la cocción,

pero no han perdido mucha temperatura

porque no les hemos dado tiempo.

¿Hay que hacer eso? ¿Hacerlos próximos a servir?

Sería lo suyo.

Habéis visto que no hemos tardado nada.

Hemos hecho una barbaridad, como 12 de golpe.

Te voy a dejar que corones con el crujiente, Pepa.

Lo voy a partir porque entero no se puede.

El crujiente presentadlo un minuto antes.

Voy a poner dos ¿A que me cargo un huevo?

No te cargues el huevo. Los comensales esperan, perfecto.

Ponemos un toquecito

y nos llevamos esta suave crema con su chorizo,

ajo y pan.

Tráete ese mantel y solamente familia, coger cuchara,

ir rompiendo los huevos de codorniz y esto es una delicia absoluta.

Marchando por ahí.

Lo que el ojo no ve nos muestra una crema suave con gran color,

con el pimentón, el chorizo, el huevo escalfado.

Veis esa yema que la he roto adrede para que veáis que está blandita

y se va a mezclar con la crema.

Todo esto va a quedar acompañado con ese crujiente de jamón curado

que nos va a dar mucho más sabor y una presentación 10.

Familia, momento en el cual abrimos de par en par la cocina.

Pepa abre de par en par su tablet, selecciona unos cuantos e-mails

y aquí los resolvemos.

Como cada día, de paso si nos queréis mandar fotos...

Luego os digo dónde y cómo,

pero de momento vamos a darle paso a los correos.

He seleccionado dos entre los muchísimos que nos habéis mandado.

Uno porque me ha hecho mucha gracia, ahora veréis por qué.

Y otro porque me ha parecido muy tierno y lo veréis también.

Vamos con el de Víctor González López.

Madre mía.

Yo creo que sé dónde está el error ¿Puedes darme un consejo?

Te doy las gracias anticipadas para ti y tu hermosa

y simpática ayudante

con mi reconocimiento desde la República Dominicana.

Un beso muy fuerte y muchas gracias.

¿Qué tal si nos hacemos un viaje a la República Dominicana?

Nos vamos a recorrer cada uno de los países

desde donde nos mandéis los e-mails.

Los garbanzos, primero y después de hidratarlos en agua tibia

y cocerlos partiendo de agua caliente

tienen que estar totalmente cocidos.

No demasiado hechos porque se deshacen.

Una vez que están hervidos

dejamos que se enfríen en el agua de cocción,

escurrimos y dejamos reposar sobre el papel de cocina

para que se sequen lo máximo posible.

Horno a 170° o 180°, por lo menos 25 o 30 minutos.

De esa manera se van a deshidratar, van a quedar tostados y crujientes,

pero al masticar muy tiernos.

Vamos con el correo que nos manda María del Carmen.

Un beso enorme también para vosotros.

Ánimo que os vais a hacer

con la cocina adaptada a las personas con intolerancia

o alérgicas. Yo me voy a encargar de este e-mail.

Claro que sí. Hay que preocuparse mucho

para que los peques que tienen cualquier intolerancia

coman de todo, pero buscando alternativas.

Lo que podemos hacer cuando elaboremos postres y demás

que Pepa diga, Sergio, alternativa a esto.

De hecho, nos vamos a poner ahora con ello.

Primera alternativa para intolerantes a la fructosa, ¿no?

Vamos a buscar una alternativa a cualquier tipo de azúcar.

Vamos a hacer un almíbar. Vamos a elaborar este almíbar y,

¿qué le vamos a poner? Más o menos lleva 1 litro de agua.

Vamos a incorporar 100 g de azúcar y ahora doy una alternativa.

Vamos a añadir 100 ml de anís destilado.

El alcohol se va a marchar, no os preocupéis.

Y dos o tres hojas de menta. Esto lo ponemos a hervir,

pelamos unas peras tipo conferencia y cuando haya hervido un poquito,

sumergimos aquí las peras

y en cuestión de unos 20 o 25 minutos

van a estar tiernas. Si no queremos poner nada de azúcar

o anís de licor, agua, unos granitos de anís,

unas hojas de menta y dejamos aromatizar.

Incorporamos las peras, continuamos la cocción

y luego al final podremos poner edulcorante líquido.

O simplemente, un almíbar básico para tartas,

lo mismo que os he dicho. Dejamos que reduzca,

que el agua se vaya aromatizando

y luego un poquito de edulcorante líquido.

¿Para qué has utilizado el almíbar hoy?

En este caso en un almíbar como este he hervido unas peras

porque vamos a convertirlas en simpáticos erizos. Muy sencillo.

Les he dado un corte en la base

y he dejado un poquito de la punta del rabito de la pera

que se va a convertir en nariz. Cogemos unas pepitas de chocolate

y las clavamos. Van a ser los ojos.

Y ahora, podemos comprar almendra laminada

o almendra en bastoncillos. Muy sencillo, Pepa.

Te voy a dejar que lo hagas tú con muchísimo cuidado.

Como la pera esta hervida y la he dejado enfriar,

vamos a ir clavando estas láminas de almendra

hasta que toda esta pera se nos convierta en un simpático erizo.

Pensando en aquellos peques que no les va mucho la fruta.

Pepa, líate a poner ahí.

Niños, os habíamos dicho antes que hoy merendábamos pera.

Pues hoy compartimos peras. De momento una para todos.

Aquí tenéis el resultado, aquí tenéis el erizo muy simpático.

Muy fácil de hacer, presentar y degustar

¿Mientras que pones unas almendras, nos haces un resumen?

Vale, atentos en casa que os resumo el plato de hoy.

Estos son los ingredientes.

Y esta la receta paso a paso. Paso número uno,

sofríe el ajo a temperatura media y cuando empiece dorarse,

añade el chorizo y el pan cortado en taquitos.

Espolvorea con pimentón, cubre con caldo

y déjalo hervir 10 minutos. Tritura y cuela.

Paso número dos, deshidrata el jamón en el microondas

dos minutos a potencia media

y cascar los huevos de codorniz en un bol con vinagre.

Paso número tres, muele el jamón en el mortero

y mézclalo con una clara de huevo, harina,

tomillo y sal.

Extiende la masa sobre un papel de horno

y hornea seis minutos a 180°. Pon agua en un recipiente

y cuando esté a punto de hervir mueve para que forme un remolino

y escalfa los huevos unos 30 segundos.

Refréscalos en agua fría.

Paso número cuatro, sirve la crema, coloca encima los huevos escalfados

y decora el plato con el crujiente ibérico.

Qué afanada que estás con los erizos.

Me han encantado.

En casa animaos a hacer los erizos y nos mandáis las fotos,

¿a dónde, Pepa? A nuestra web.

Una web donde están todas las recetas,

todos los trucos y donde está el enlace

donde podéis mandar vuestros correos de preguntas

y las fotos de los platos que hagáis.

Por lo tanto familia, sábados y domingos...

"Cocina con Sergio", nos lo pasamos fenomenal.

Os esperamos.

Termina el erizo. Es divertido y muy rápido. Te voy a poner 57 peras más.

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Cocina con Sergio - Crema suave de ajo y chorizo con crujiente ibérico

21 feb 2015

INGREDIENTES:

4 dientes ajo

40 g pan

130 g chorizo

12 huevos codorniz

1 clara huevo

20 g harina

3 lonchas jamón curado

Pimentón dulce

1 litro caldo ave

Aceite, sal

Tomillo seco

PASO 1. Sofríe el ajo a temperatura media y cuando empiece a dorarse, añade el chorizo y el pan cortado en taquitos. Espolvorea con pimentón, cubre con caldo y déjalo hervir 10 minutos. Tritura y cuela.

PASO 2. Deshidrata el jamón en el microondas 2 minutos a potencia media y casca los huevos de codorniz en un bol con vinagre.

PASO 3. Muele el jamón en el mortero y mézclalo con una clara de huevo, harina, tomillo y sal. Extiende la masa sobre un papel de horno y hornea 6 minutos a 180º. Pon agua en un recipiente, cuando esté a punto de hervir, mueve para que forme un remolino y escalfa los huevos unos 30 segundos. Refréscalos en agua fría.

PASO 4. Sirve la crema, coloca encima los huevos escalfados y decora el plato con el crujiente ibérico.

 

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