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Para todos los públicos Cocina con Sergio - Conejo asado - Ver ahora
Transcripción completa

(Música cabecera)

Hoy vamos a disfrutar de un plato muy sencillo, muy económico,

rápido de elaborar, conejo asado con salsa dulce y mazorcas de maíz.

Pepa, ¿qué dices a eso? Palomitas.

No, palomitas, no.

Bueno, pensándolo bien, igual luego te invito a palomitas.

Y a una peli. No, porque...

Hacemos una cosa, pagas tú la peli y yo llevo las palomitas.

Las palomitas que vamos a ver luego

son más caras que una entrada de cine.

También es verdad.

Pero maíz, esas mazorcas pequeñas, las podéis encontrar sin problema.

Las marcas un poco a la plancha, las pones de guarnición

o también, anda que no está rico cuando hacemos una ensalada,

abrimos nuestra lata de maíz, lo repartimos por encima

y está delicioso o, por ejemplo, tengo debilidad,

cuando en verano a Levante, esas mazorcas frescas

hechas en ascuas y te la vas comiendo, me apasiona.

Por lo tanto, si quieres maíz y palomitas,

hala, aquí tienes. Sí, para aburrir.

Un dato que, a lo mejor, no os acordáis:

es el cereal más cultivado del mundo.

Uno diría que el trigo o el arroz, pues no, es el maíz,

pero hay un pequeño porcentaje destinado al consumo humano,

el resto va para hacer un montón de cosas,

porque se fabrican cosas biodegradables,

pero, sobre todo, para dar de comer al ganado, a las aves...

¿De dónde viene el maíz? A ver...

Me voy a poner poética. Estad preparados.

Afina el oído, no pienso cantar, pero a ver si te suena de algo:

"Donde brilla el tibio sol con un nuevo fulgor,

dorando las arenas donde el aire es limpio aún,

bajo la suave luz de las estrellas".

¿Te suena de algo? Te invito al cine.

Tengo futuro como cantante.

No, que me ha gustado tanto que te invito al cine.

Os pediría que os fijarais en Nino Bravo.

Es la canción "América", una de las que más famoso le hizo.

Nino Bravo no se llamaba así, se llamaba Luis Manuel Ferri Llopis,

era valenciano, murió 28 años,

pero nos dejó una herencia maravillosa,

unas canciones increíbles y entre ellas "América",

porque de ahí es de donde viene el maíz,

pero lo descubrió Colón en su segundo viaje,

aunque se sabe que los incas ya lo conocían.

Se cree que los cultivaban hace más de 8000 años en México.

Primero se descubrió en México,

después se extendió el cultivo por todo el continente,

desde Canadá hasta Chile.

Era junto a la patata y la quinoa, que ahora todo el mundo la consume,

que se ha venido también para España,

pues era parte de la dieta básica de aquellas culturas.

En las tumbas incas se han encontrado mazorcas

hechas como ofrendas a los dioses. Buen producto.

Era un producto de calidad que había que ofrecer a los dioses.

Colón lo descubrió en su segundo viaje y lo trajo,

pero luego cuando Hernán Cortés en 1519 viajó y llegó a México,

pudo comprobar lo importantísimo que era el maíz para esas culturas.

Lo tomaban frito, en tortas, bebían maíz fermentado,

bebida con mucho índice alcohólico.

En Perú recuerdo una sopa riquísima con el choclo,

si mal no recuerdo, choclo, creo que así se denominaba.

Trocitos de maíz con calabaza, patata, algo de yuca

en una sopa espectacular,

de esas sopas contundentes y bien ricas.

Lo otro que tú dices, la chicha, no..

Lo probé, pero tampoco... No sé cómo se hace ahora,

pero en tiempos era masticándola y escupiéndola.

Fermentando. Exacto, así fermentaba.

Dicen que está buena.

Ese maíz mexicano sirvió durante la Guerra Civil

para abastecer a toda la población del bando republicano,

fíjate si fue importantísimo.

Nos llegaba desde allí

y de allí viene un dicho que utilizamos mucho:

"A falta de pan, buenas son tortas".

No había trigo ni forma de hacer pan,

pues se hacían tortas de maíz para combatir un poco la hambruna,

un poquito, porque anda que no se pasó mal en la guerra.

Historia y alimentos totalmente vinculados, de la mano,

y son los que han dado como resultado estas anécdotas

o estos refranes. Sino, mira aquí y ve las palomitas,

¿a qué lo asocias? Lo que he hecho al principio.

Cine, totalmente. Por supuesto.

Ese invento de consumir palomitas en el cine viene también de América,

de Estados Unidos, y es bastante reciente, de 1947,

pero hay que decir que son un invento muy antiguo,

los aztecas ya las hacían en tiempos de Hernán Cortés

y en América tienen nombres muy curiosos.

En Cuba, rositas, también pochoclos, pipocas, cotufas, cabritas

y la que más me ha gustado es cómo la llaman en Guatemala,

poporopos. Poporopos

Creo que por el ruido que hacen al abrirse.

Por ahí van los tiros,

porque la que se lía en la sartén cuando empiezan "pla, pla, pla".

Sin ánimo de despertar una carcajada a Pepa, os voy a contar una cosa.

En mi huertito eché unos granitos de maíz,

no sé lo que pasará, os lo contaré. Que van a venir los pájaros.

No, los enterré.

Bueno, familia, hoy no tenemos hierba aromática,

no tenemos un condimento como tal,

hoy lo que voy a incorporar al plato son unas cebollitas en vinagre

que luego, salteadas, va a reforzar el sabor,

nos dará aroma y le va a ir muy bien a este conejo que tenemos.

Por lo tanto, Pepa, si nos das los ingredientes...

Por supuesto.

Venid conmigo y repasamos la lista de ingredientes

a ver si los tenéis en casa y podéis cocinar a la vez.

Empezamos, para hacer nuestro plato necesitamos:

Mucho color, mucho aroma.

En la guarnición podéis elegir o bien las baby pequeñas,

las zanahorias que vienen en frasco

o podemos seleccionar unas pequeñas como estas de ramillete,

pero que tengan algunas hojas, que nos ayudarán a decorar.

Pepa, ¿cómo empezó el programa? Fue al grano, "Quiero palomitas",

pues tengo palomitas, no hay ningún problema,

porque hoy, el postre, un bol de palomitas.

Otras, te has matado, ¿eh? ¡Qué barbaridad!

No me he matado, tú tranquila, que no vamos a ver ninguna película.

Estas palomitas, hoy en la Escuela de Pastelería,

aprenderemos a convertirlas en bombones

y terminarán teniendo un sabor a menta.

Espera, que me voy a estirar, mira. Que queda mal...

Estirarse es de mala educación. Me lo has pedido. Soy obediente.

Estad preparados, porque cuando saque el postre,

estas palomitas bañadas... Ya veréis cuántas van a quedar.

Vamos con el plato, con ese paso 1 muy sencillito.

El conejo que tengo, como veis, porciones grandes.

Os lo he dicho más de una vez, cuando hacemos, por ejemplo,

pollo o conejo al ajillo, siempre las pociones grandes,

porque una vez que quede sellado por fuera,

en una porción grande,

tengo más opciones de que quede jugoso en el interior.

¿Qué sucede? Si son trozos pequeños, si me paso en la cocción,

si empiezan a deshacerse,

la textura, el sabor, cambia por completo,

por eso, es una cuestión personal, el conejo, porciones grandes.

Es mejor poner 2 grandes que 5 o 6 pequeñitas,

pero así corremos menos riesgo

de que se pase, se deshidrate o se deshaga.

Lo primero en este paso 1... Aceitito.

Un pelín de aceite, prepárate, que el teppanyaki es tuyo.

Todo lo que quema, para mí. Que no, que le coges el puntito

y esto va sobre ruedas. ¿Ya me puedo poner?

Puedes repartir las porciones de conejo tal cual.

Simplemente, lo vamos a terminar en el horno.

El teppanyaki lo tenemos a 200°, repartimos el conejo,

solo para que selle, no pretendo que se termine de hacer aquí.

También podríamos triturar ajo, romero, un poco de aceite,

lo aliñamos el conejo, y lo podríamos terminar,

pero necesitaríamos menos temperatura,

a 180 quedaría bien,

porque hasta que esta carne se haga en el interior,

si lo queremos hacer en el teppanyaki,

necesita más tiempo a menos temperatura.

Como lo vamos a hacer en el horno, más temperatura, que selle y ya.

Vamos a repartir un poco de jamón por encima.

Jamón, que luego, con la espátula lo vas a recoger

y lo pondremos en esta fuente al horno.

Las cebollitas también las puedes repartir

para que se vayan dorando. Me iba al maíz.

Las has metido en esta probeta... Me ha costado Dios y ayuda.

Me está costando sacarlas... Sácalas de golpe.

Que no puedo. Ahí están.

Está todo medido, calculado todo al dedillo.

¿Tú te crees que en cocina se puede presentar así las cosas?

Cebollitas en vinagre con un alto poder saciante.

Cómo ha saltado, ¿lo has visto? No le gusta la temperatura.

Como veis, de momento, vamos a marcar así el conejo.

Irá cogiendo el sabor de ese jamón

y el toque del vinagre de las cebollitas también ayudarán.

A media mañana, te entra hambre, cebollitas o pepinillos en vinagre,

tienen poder saciante, te calma el hambre.

En cuanto que le des la vuelta y esté dorado,

fuente, sal, pimienta, horno.

El horno, 180° unos 20-25 minutos. Te quedas vigilando.

Por otro lado, en el paso 2 vamos a ir con la salsa.

Una salsa muy muy sencilla de elaborar.

Empiezo poniendo un toque de aceite de oliva,

poca cantidad, no hay que abusar,

y voy a hacer un picadillo con las chalotas.

No lo haré demasiado fino porque la salsa la vamos a colar.

Es una salsa que vamos a colar y que va a quedar todo el sabor

de la chalota, de la albahaca, pero no vamos a ver ningún trocito.

Cuando hay peques en casa que analizan las salsas,

"Tiene cebolla, tiene ajo". Y revuelven y apartan...

Pues no vamos a dejar rastro,

va a quedar todo el sabor, toda la esencia.

A mí me gusta colar las salsa, alguna vez,

la salsa pide que se vean, no sé, uvas pasas,

o si hemos hecho un picadillo que queremos lucir, lo dejamos,

pero en este caso, no verán nada de nada,

solo el aroma y el sabor de la chalota.

Chalota que hace unas década me contaba un chef amigo, retirado,

que cuando llegaron las primeras chalotas al mercado,

era como el oro, trabajan con ellas con un cuidado, con un mimo...

Incluso las guardaban con tanto cariño,

que alguna vez se las encontraron que habían soltado el brote.

Era como un tesoro.

Si las hubieran plantado en tu huerto...

No hay problema.

Tendríamos una generación de chalotas...

Me comprometo a traer foto de las cosas que planto.

Eso debe ser de Halloween. Que no, ya lo verás.

Un erial.

Toquecito de sal y ahora la albahaca.

Un ramillete de albahaca, al igual que el perejil,

hacemos una bolita, le damos una pasada rápida.

La albahaca nos va a dejar un aroma muy refrescante, agradable.

Marchando ese toquecito de albahaca.

Qué frescor que da... Según se trocea la albahaca fresca,

espectacular. Toda la cocina.

Otras veces os digo: "Hierba seca, fresca, elegid la que más os guste",

en el caso de la albahaca, siempre que podáis, fresca.

Seca pierde mucha gracia.

Por un lado tenemos esa chalota que se va haciendo poco a poco,

simplemente, voy a dejar que se vaya haciendo

y mira qué color tan bueno que tiene ese conejo.

Ya se va dorando. Ese ya le puedes dar la vuelta,

porque en breve nos lo vamos a llevar al horno.

Es un sellado rápido, se queda la proteína bien cocinada por fuera

y se termina en el horno.

Trucos que os voy a dar.

Esta salsa podríamos dejarla reducir

y al final obtendríamos cierta densidad, es lo que queremos,

una salsa es un elemento con un toque viscoso

para poder salsear, es la definición de una salsa,

con sabor, aroma, esa textura, pero lo que vamos a hacer,

ya que antes hablábamos de maíz, tengo aquí un toquecito de maíz,

harina de maíz refinada.

Voy a utilizar un poquitín que voy a poner así en al caldo.

Cuando queráis espesar.

Como está frío, remuevo bien hasta que se deshaga.

Como está frío, rápidamente se disuelve

y no queda ni un grumo.

Cuando tengáis que espesar una salsa porque no os ha quedado muy allá,

no tiene la densidad ideal,

un poquitín de harina de maíz refinada, la disolvéis en el caldo,

en el vino o en el agua, se lo echáis y espesa en el momento

y no va a dejar sabor.

La salsa, como la chalota ha caído un poquitín,

subo el fuego, voy a añadir el jerez,

marchando el jerez.

Dejamos que cueza un pelín para que ese alcohol marche,

pero la salsa, os podéis imaginar, chalota, aceite de oliva,

albahaca y jerez, cuatro ingredientes básicos

que van a dar un sabor 10.

Mi consejo es que el jugo que libere el conejo durante el horneado,

que le podemos echar un poco de agua o vino,

irá a la salsa y potenciamos todavía más el sabor.

Estas porciones ya las puedes poner sobre la bandeja.

Venga. Sobre la fuente, aceite, un poquito.

Echas todo lo que hay ahí.

El teppanyaki lo bajo de temperatura

porque tiene que trabajar un poquito más.

Ahí están esas porciones.

Toquecito de sal y de pimienta, que también le vamos a poner.

Esas cebollitas que no se te escapen,

porque ahora quieren escaparse. Saltan, sí.

Se me va una, ¿ves? No pasa nada, al interior.

Antes de que Pepa se vaya a dar los datos,

esto lo voy a meter en el horno, voy a incorporar en la salsa

el caldo con ese toquecito de harina de maíz

y lo dejaremos cocer unos 6-7 min, que vaya reduciendo,

cargado de sabor.

Parte del caldo va a la salsa y parte, por encima, al conejo.

Me quedo metiéndolo en el horno... Y yo me voy al bodegón.

Venga, datos por ahí.

Antes os he dicho que el maíz es el cereal

más cultivado del mundo, pero en España no,

en España es el tercero por detrás del trigo y la cebada.

Está subiendo el consumo porque es uno de los pocos cereales

que tiene 0 % de gluten,

se puede consumir por los celíacos sin ningún tipo de problema.

En cuanto a datos,

casi 5 millones de toneladas al año producimos.

La Comunidad Autónoma que está a la cabeza es Castilla y León.

Menos del 20 % de lo que se produce es para el consumo humano.

Dentro de ese 20 %, 150 000 kg de maíz natural,

en mazorcas consumidas a la brasa. Muy ricas.

Casi 750 000 kg cocido o en lata, un poco procesado,

como lo tomamos en la ensalada, desgranado, en lata.

Algunas mazorcas las veis envasadas al vacío,

que vienen con un proceso de precocción, un precocinado,

que luego rematamos en una sopa troceada,

marcadas vuelta y vuelta

o, cuando llegue el momento, en la barbacoa vuelta y vuelta,

aunque no hay que abusar de las barbacoas.

Luego, las latas de maíz,

que vienen muy bien para enriquecer, por ejemplo, una ensalada,

o el propio aceite de maíz,

que en algunas elaboraciones de repostería, no viene mal,

porque da un sabor muy suave y nos ayuda en algunas masas.

Fijaos todo lo que nos da y, por supuesto,

si se termina estirando Pepa,

nos podemos llevar las palomitas al cine y disfrutarlas.

Venga, que lo que suena bien es ese conejo que está en el horno.

Ya va, poco a poco, haciéndose.

Vamos con el paso 3.

Por un lado, el teppanyaki lo hemos bajado de temperatura.

No le vamos a poner nada más de grasa,

es decir, el aceite, la mínima cantidad que le pusimos.

Ahora, repartes las mazorcas y las zanahorias

de manera que, las mazorcas como ya vienen cocidas,

que se doren, ni más ni menos, y las zanahorias, como son finitas,

también, que se hagan un poco, vuelta y vuelta,

que queden al dente, dulzonas en el centro.

Repito, o bien las compramos de las minis minis

o si compramos un ramillete como este, las pelamos,

las lavamos bien y dejamos esas hojas que decoran.

Mira qué parrillada tan sencilla.

Un toque de sal, que te voy a dar.

Y que se vayan haciendo.

Si ves que en algún momento necesitas un poco más de...

Aceite, te lo digo. Echas un chorrito.

Hemos hablado del teppanyaki, pero si lo hacemos en una sartén...

Temperatura media. ¿Cuánto bajamos de temperatura?

Temperatura media, en la vitro o en la inducción...

Al 6. Más o menos.

Una parrillada, simplemente, hoy es guarnición,

pero aquí las zanahorias, las mazorcas,

cogemos unos tomates cherry, por ejemplo,

y unos espárragos verdes

y nos marcamos un primer plato o una cena espectacular.

Muchas de las guarniciones que ponemos en los platos,

se pueden convertir en primeros platos

o platos principales.

Estas, en breve, le das la vuelta. Por otro lado, vamos con la salsa.

Fijaos la salsa lo que ha reducido, no queda prácticamente nada.

Esto, ahora mismo, no es salsa, es casi casi un puré.

Una reducción, esa mínima cantidad

que pusimos de harina de maíz refinada,

nos ha dado este resultado.

El jugo que ya aparté de ese conejo,

he adelantado el paso para que lo veáis en casa.

El jugo que ha desprendido el conejo en el horno.

Exacto, he recuperado parte del jugo,

se lo vuelvo a añadir,

la salsa vuelve a recobrar vida y ahora dejamos un hervor.

Como había reducido mucho, en cuanto que dé el mínimo hervor,

cómo huele esta salsa, la tenemos lista.

¿Has visto cómo huele? Riquísimo.

Mi consejo, seguro que más de uno diréis:

"¿La trituro, no la trituro?" ¿Tú qué harías, Pepa?

A mí me gusta ver los trocitos. Bien, bueno,

la podríamos dejar con los trocitos, no hay ningún problema,

pero si trituramos la salsa, esa chalota se va a difuminar,

nos aportará un poco más de agua

y nos va a rebajar mucho el color de la propia salsa,

porque va a aportar más agua y, al triturar, entrará aire,

va a oxigenar la salsa, se va a venir un poco abajo.

Mi consejo es colarlo directamente, no trituréis, sino colad.

Antes, voy a poner un poco de aceite,

sobretodo en la zanahoria.

En la presentación, podremos las pequeñas,

da la vuelta a aquellas dos que se hacen muy rápido.

Vamos a colar la salsa como hemos dicho.

Vamos añadiendo, en un colador.

Fijaos qué buena pinta, una auténtica delicia.

Una salsa muy fácil de hacer, muy muy resultona.

Ya la tenemos totalmente colada.

Una vez que la tenemos colada, decidimos.

Que, por ejemplo, no nos gusta el punto de densidad,

pues simplemente presiono un poco, no mucho, con esto suficiente.

Y la salsa, una vez colada, decidimos.

"Creo que le vamos a dar un toque más", sin problema.

Volvemos a poner sartén al fuego,

para que veáis la presentación en ese paso 4.

Añadimos la salsa, que parece caramelo, mirad.

En cuando que dé un hervor, de la sartén al plato

porque esa salsa ya ha reducido,

el toque del vino dulce lo va a agradecer,

el sabor de la carne de conejo.

Recordad, no ha hecho falta poner demasiada cantidad de sal

porque ya llevaba jamón y el jamón ya nos aporta.

Simplemente, vamos a dejar... nada, 10 segundos de hervor.

Voy a traer el plato de presentación

y vamos con la presentación del plato.

Aquí ya tengo parte de conejo asado.

Sacaré un plato para no manchar los bordes.

¿Qué os parece si hacemos esto?

Cogemos, por ejemplo, esta tajada, qué buena pinta.

Una por ahí... Y esta paletilla de conejo, así.

Que caiga un poquitín. Quieta por ahí, muy bien.

Vamos a incorporar también parte de las cebollitas y el jamón,

todo el sabor que nos ha ido dejando las cebollitas y ese jamón.

Qué buena pinta. Qué pinta, sí.

Un guiso sencillísimo.

Parte de la salsa.

Ahora, de las que tienes por ahí, te voy a dar un plato,

y me das dos mazorquitas, esa está muy bonita,

un par de mazorcas... Esta por ahí.

Y un par de mazorcas.

Marchando para la presentación. Muy bien, suficiente.

Vamos a colocar, mirad, una de las zanahorias,

esta que es la más delgadita, la colocamos en un lado.

Una mazorca acompañando, la vamos a colocar así, medio caída,

y la otra aquí, no voy a poner nada más.

La salsa que tengo preparada...

Un poco de esa salsa que ha quedado como si fuese caramelo.

Mirad qué espectáculo de salsa. Pepa, no te quiero ni contar.

Presentamos por ahí.

Una carne muy sana, muy económica,

fijaos en qué delicia se convierte.

Marchando, nos lo llevamos a nuestro rinconcito de presentación.

Le pondremos camuflada un toque de albahaca

y, familia, a disfrutar de este platazo.

¿Qué te parece, Pepa? Que tiene una pinta espectacular.

Venga, a disfrutar de él.

Lo que el ojo no ve nos muestra

cómo esa parrillada de zanahoria y mazorca

ha quedado al dente, dorada, ideal para acompañar el conejo.

El conejo que va con una salsa con mucho aroma,

con una densidad ideal, las cebollitas, el jamón,

y que baña cada una de las tajadas de ese conejo dorado por fuera

y muy jugoso en el interior.

Llega el momento en el que Pepa abre el correo de par en par,

busca esas dudas, sugerencias, fotos que nos enviáis

y las resolvemos, por ejemplo.

La duda que nos manda Luiondevilla, supongo que será su alias.

Vamos con ella.

Qué rico cuando hacemos albóndigas de pescado, bacalao,

cuando combinamos pescadilla, lenguado, gallo, langostinos...

Por un lado necesitamos ingredientes que nos den sabor, pimienta,

el sazonamiento, frutos secos, cebolleta...

Añadimos clara de huevo para unir todos esos trozos,

pero sin un espesante, eso no hay quien lo maneje.

Yo recomiendo poner muy poca cantidad

de puré de patata en polvo,

muy poco porque tiene un poder espesante potentísimo.

Añadimos un pelín, lo trabajamos bien, dejamos reposar,

las puedes moldear,

te quedarán jugosas y no se van a deshacer.

Fríelas ligeramente antes de incorporar en la salsa

y así, albóndigas de bacalao para disfrutar.

Qué fácil, solo era una clave.

Si queréis mandar cualquier duda, tenéis una página web:

Encontraréis el enlace donde mandar esas preguntas

para que Sergio las resuelva en el programa.

¿Nos vamos a la Escuela de Pastelería?

Está deseando. Ven conmigo, deja la tablet por ahí.

Vamos a aprender a hacer un postre simpático, resultón.

Por un lado, palomitas, compradas o hechas al microondas o sartén,

pero es importante que una vez hechas,

no os las comáis, lo digo por Pepa, y segundo, que se enfríen.

He fundido al baño maría chocolate blanco y negro.

Está en su punto, fijaos qué caída tiene.

Ahora vamos a hacer lo siguiente

y lo que haga lo vas a repetir todas las veces que quieras.

Cogemos las palomitas, las introducimos en el chocolate

y con dos tenedores o dos brochetas,

las bañamos ligeramente,

no hay que tenerlas demasiado tiempo para que no se ablanden,

quiero que la palomita mantenga esa textura.

Vamos a bañar la palomita, escurrimos bien el sobrante.

Una tercera... Ahora harás unas poquitas más.

Una vez que las hemos puesto sobre papel de horno,

irán a la nevera para que este chocolate se enfríe.

Te dejo los tenedores.

Voy a hacer las blancas, para que tengamos de las dos.

Cuanto todavía el chocolate tiene brillo,

no se ha solidificado del todo,

he molido un poco de caramelo de menta.

Chocolate, menta y palomita.

Esa molienda se lo pongo por encima

cuando ese chocolate todavía tiene textura.

Con las de chocolate blanco, la misma operación.

Escurres un poquito, dejamos reposar

y, mi consejo, al chocolate blanco no le pongáis menta.

Al negro le va muy bien, al blanco las dejamos sin más.

¿Sabes qué le iría bien al blanco?

¿Te acuerdas esas fresas bañadas en chocolate blanco con violetinas?

Otro tipo de caramelo, le va bien. No es tan fácil como parece.

Como tiene formas tan raras... Se tiene que colar por el interior.

Este papel de horno, sobre una bandeja o papel,

lo metéis en la nevera

y el resultado, mientras que Pepa saca esas, mirad.

No os quiero ni contar,

cuando de postre pongáis estos platos con las palomitas.

El chocolate ha solidificado, muy crujiente.

Te dejo que las pruebes si nos haces un buen resumen.

Me dejas que me las lleve. Tengo tres niños...

Se te van a derretir. Bueno, ahora hablamos.

Vosotros atentos, que repasamos cómo hemos hecho el plato de hoy.

Estos son los ingredientes para hacer el conejo asado

con salsa dulce y mazorcas de maíz y esta la receta paso a paso.

Paso número 1: dora el conejo en la plancha

junto con el jamón picado y las cebollitas en vinagre.

Una vez sellado, hornea 25 min a 180°.

Paso número 2: pica finamente la chalota y la albahaca.

Sofríe, riega con el vino, deja reducir

y añade el caldo con una pizca de harina de maíz diluida.

Mantén al fuego 8 min hasta que reduzca.

Paso número 3: cuela la salsa

y dora las zanahorias y mazorcas en la plancha.

Paso número 4: sirve el conejo salseado

y acompañado por las zanahorias y el maíz a la plancha.

Hablábamos antes de nuestra web, es momento de mostrarla.

Una web donde están todas las recetas que hacemos.

Fijaos qué mosaico de recetas, más de... Casi 250 recetas.

Imaginaos el tiempo que os podéis pasar cocinando

y disfrutando con los platos que hace Sergio.

No os lo perdáis, www.rtve.es/cocinaconsergio.

Una web pensada y hecha para vosotros.

Y el platito, ¿qué? Tenías razón,

no me las llevo porque se van a derretir.

Te las llevas en el estómago, ¿no? Familia, "Cocina con Sergio".

Os esperamos los fines de semana. Hasta luego.

Adiós, hasta el próximo programa.

Si lo has vaciado. Tenía hambre...

(Música créditos)

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Cocina con Sergio - Conejo asado con salsa dulce y mazorcas de maíz

24 oct 2015

Sergio Fernández nos propone cocinar en casa un conejo a la plancha acompañado de jamón picado y cebollitas en vinagre. Todo aderezado con una salsa de chalota, albahaca y vino. De guarnición, zanahorias y el maíz a la plancha.

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