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Para todos los públicos Cocina con Sergio - Conejo asado con crema de boletus y castañas - ver ahora
Transcripción completa

Cuando empiezan los días de frío, en otoño,

y nos encontramos con productos típicos de esta estación,

apetece disfrutar de un plato bien caliente, cremoso,

que nos sacie y nos reconforte del frío.

Tenemos conejo con crema de boletus y castañas.

Un plato desde luego muy de otoño,

como el bodegón que tenemos por aquí.

Fijaos, castañas, batatas, nueces,

también unas avellanas no irían nada mal.

Sergio, me pedías boletus, y he encontrado níscalos para aburrir.

¿Dónde vas con todo eso? Qué exagerada eres, Pepa.

¿Te digo de dónde vienen?

En realidad, nos los mandan tres niños muy monos.

¿Cómo se llaman? Miguel, Diego y Guillermo.

Vienen de un pueblo de Burgos precioso

que se llama Ontoria del Pinar, y son hijos de una compañera,

no sé si te sonará... ¿De una tal Pepa?

Sí, que también hace un programa de empleo.

¿Que entretiene a los niños los fines de semana cogiendo setas?

Esa misma.

Bueno familia, mirad qué maravilla. Campeones los tres.

Vaya recolección de níscalos,

que simplemente a la plancha o al horno al ajillo, o con patatas.

El níscalo también es protagonista en otoño, cómo no,

bien rico y sabroso.

¿Sabes lo que es encontrarte esto en el monte?

Se te salen los ojos de las órbitas.

Jamás pensé que tuvieses cestas tan grandes,

hay que llenar la cesta pase lo que pase.

Es que nosotros somos seteros, hijo. Desde luego que sí, así da gusto.

El otoño, una de las estaciones preferidas,

y una de las estaciones que la cocina ama con locura,

porque tenemos un sinfín de productos que a cuál mejor.

Y vamos a hablar un poco de la castaña.

Sí, que han sido protagonistas a lo largo de la historia

del ser humano, y esos días de frío,

castañas asadas... Qué maravilla.

¿Cómo llegaron a Europa?

Llegaron desde la antigua Turquía, de un territorio llamado Sardis.

De hecho, cuando llegaron a Europa se las llamaba las nueces sardianas,

precisamente por ese origen.

De ahí se introdujeron con fuerza en la dieta mediterránea,

y de hecho, hasta que no se descubrió América,

y cuando fallaban los cereales, era eso lo que comíamos,

castañas en guisos y en harina,

para hacer todo tipo de elaboraciones,

hasta que luego ya el trigo se daba mejor o ya llegó la patata.

Claro, alternativas, de hecho,

en Galicia he probado un guiso con judías pintas y castañas

que está de lujo. Espectacular.

La castaña que solo la relacionamos con asarlas, que está muy rica,

pero también podemos hacer cremas, puré, guisos.

¿De qué es época ahora?

Es época de recogida de castañas, y para muchos,

en muchos territorios de España, como por ejemplo en Galicia,

en León, en Extremadura, son los magostos,

fiesta de recogida de castañas y fiesta que se celebra asándolas

y degustándolas en la calle.

España no es el único sitio donde celebran este tipo de fiestas,

aunque a lo mejor tienen otros nombres que no sea magosto.

Bendita castaña, aprovechadla. Yo siempre insisto, las temporadas.

Cuando viene una temporada y nos regala un producto,

debemos sacar el máximo partido,

e incluso, podemos pelarlas hervirlas en un almíbar,

hacer frasquitos, en baño María,

y así tenemos castañas para todo el año.

Con este plato vamos a poner también aroma,

reduciremos un poco de sal y pondremos aroma.

Mira que aroma más rico tenemos por aquí.

¡Qué bonito!

Con estos anises estrellados vamos a dar mucho aroma,

mucho sabor, pero echaremos poco, que si no se hace protagonista.

Huele.

Lo incorporo a nuestra lista de ingredientes

y así podéis venir conmigo a adivinar qué necesitamos

para hacer el plato de hoy.

Como veis, porciones grandes del conejo,

para que una vez horneadas queden muy jugosas, sabrosas,

acompañadas con esa crema tan suave, muy aromática, muy de otoño.

Y las formas que veíais antes,

vamos a aprender a hacer esos conos de hojaldre.

El otro día con la pasta filo hacíamos un cilindro

que decoraba muy bien, hoy conos,

hay que buscar la fórmula para que el plato quede precioso.

Y en la escuela de repostería, ¿qué tenemos?

Más de una vez hemos degustado, que un día las aprenderemos a hacer,

las trufas. Así, en bolitas, las dejamos macerar un poquito,

y luego están riquísimas.

Incluso, las podemos hacer de muchos sabores.

Pero hoy, le toca el turno a otro tipo de trufa,

la que habéis visto sobre las tartas o de relleno de pasteles.

Una trufa ideal a base de nata montada para decorar y rellenar.

Ay, si yo te dejase meter ahí el dedo.

Tienes las cucharas bien escondidas, a buen recaudo. ¿A que sí?

Hombre que sí, porque si no, ya lo sabéis,

Pepa es imbatible con los postres. Te lo voy a boicotear.

No será la primera vez que me he equivocado

y he puesto sal en un postre.

Y también, voy a guardar, no solo las cucharillas,

sino la trufa fresca,

porque uno de sus enemigos es la temperatura excesiva.

Se puede cortar y no queda bien.

Y acto seguido, empezamos con nuestro plato.

Plato que lo dividimos siempre en cuatro pasos.

Vamos con el paso uno.

El recipiente está caliente, le puse poco de aceite,

pero te voy a dar el aceite por si ves que te pide un poco más.

Una crema muy suave, aceite de oliva,

pero si en casa queréis usar algo de mantequilla, no pasa nada.

La grasa que más os guste.

Aquí tengo el puerro metido en un recipiente con agua,

lo hemos lavado muy bien para quedarnos tranquilos

de que no tiene ningún resto de arena,

que sería nuestro peor enemigo. Vamos a cortarlo y lo pocharemos.

Fijaos, una crema muy fácil, no necesita muchos más ingredientes.

Ponemos una base de grasa, en este caso el aceite de oliva,

el puerro, añadiremos unas castañas, el boletus y acto seguido,

un poco de patata.

Y con todo esto, tenemos una crema muy de otoño.

Como veis, no he picado demasiado el puerro,

porque todo esto se va a triturar y a colar.

Ve removiendo.

Por tanto, va a quedar todo el sabor y el aroma,

pero ningún trocito pululando.

Los más peques de la casa, en las cremas,

mi consejo es que siempre vayan bien coladas.

Algún peque que otro, y no tan peque,

en cuanto se encuentra un resto por ahí,

una hebra del apio o el puerro... drama.

Es la excusa perfecta para no comer.

Lo colamos bien y luego, en boca, es mucho más agradable, más suave.

Junto con el puerro, tengo unos boletus.

Los guardé perfectamente,

¿te acuerdas que tuvimos un bodegón precioso de boletus?

Sí. ¿Cómo los has guardado para que te aguanten?

Han estado tapados con un papel un poquitín húmedo

en la parte baja de la nevera,

sin que hubiera cantidad excesiva de frío.

Y otra opción es trocearlo y confitarlo, es decir,

aceite a muy baja temperatura y se confitan.

O incluso los podemos embotar y tenemos ya el boletus preparado.

Vamos a cortar el boletus. ¿No le quitas nada?

Le corto un poco lo que es el tallo para que quede más bonito.

Y los limpio con un papel de cocina.

Mi madre les quita hasta la capa marroncita.

¿Lo ves, mamá, como no hace falta? No hace falta, que así nos da color.

Luego, también, con un paño de cocina húmedo,

limpiamos bien por si queda algo de arenilla.

Sumergirlos en agua no les va muy bien,

hay quien los lava directamente, no pasa nada,

pero no los dejéis muchísimo tiempo sumergidos en agua

porque esto lo absorbe y va a perder gracia.

Fíjate el aroma que está saliendo, el puerro, el toque de boletus.

Una auténtica maravilla.

Le pongo aceite. Dáselo si te lo pide.

Fijaos lo sano que está, en cuanto lo he troceado,

es de color blanco... Qué maravilla.

Ese color y esa dureza de la carne nos avisa que está en su punto.

Si no, se quedan muy babosos y tienden a romperse.

Marchando.

Siempre, las cremas, mantenemos a fuego no muy alto.

Al 6. De momento va bien.

No demasiado fuego, porque si no, conseguiríamos que el boletus,

o el puerro o lo que le pongamos se queme,

y no desprenderá tantísimo aroma y sabor como queremos.

Además, es una crema muy rápida, porque el puerro se pocha en nada,

el boletus es vuelta y vuelta y lo tenemos listo.

El boletus ya de por sí está rico, pero si le metemos unas castañas,

no os quiero ni contar.

Además, podéis pelar las castañas,

un golpecito de unos 40 segundos al microondas, le quitamos la piel,

o bien, podemos comprarlas cocidas como las que tengo por aquí.

Peladas, hervidas y para la crema es muy rápido.

Las voy a añadir y que se vayan deshaciendo.

Las vas rompiendo. Vale.

Fijaos, solamente con presionar un poco con los dedos ya se rompen.

Esa castaña nos va a dar sabor, color y ayuda a que espese un poco,

aunque también tenemos patatas como elemento para que espese.

Echo a continuación el toque de patata, no demasiada,

porque la castaña ya de por sí espesa.

Echamos un poco de patata y ya está la base de la crema.

Cubriremos con caldo y listo para cocer.

Una vez que la patata esté tierna, trituramos,

salpimentamos y colamos.

Te voy a dar el caldo, y cuando haya rehogado un poco,

añadimos el caldo y marchando.

Por otro lado, el paso número dos. Vamos a asar el conejo.

Muy sencillo. Placa de horno.

Mi consejo, el conejo trocearlo en porciones grandes,

queda mucho más jugoso, no se deshace tanto.

Colocamos en esta bandeja de horno el lomo del conejo

y los cuartos traseros, le ponemos un toque de pimentón por encima,

un toque de aceite de oliva y sal.

Durante el horneado, que lo tendré a unos 180°,

iremos regando con un poquitín de vino dulce,

para que luego quede jugo, una salsa muy sabrosa, y al final del todo,

ese jugo se añade a la crema para reforzar los sabores.

Por tanto, aquí, aceite de oliva.

Más natural no lo podemos hacer, manteniendo los sabores.

Toque de sal, y esto se va al horno.

¿A esto le puedo poner ya el caldo?

Sí, y nos despreocupamos, un toque de sal y a cocer.

El paso uno y el dos sin ningún misterio.

El conejo, como va en porciones grandes,

en torno a 180° con calor arriba y abajo,

lo mantendremos unos 38-40 minutos.

Me quedo supervisando y tienes el bodegón de otoño

que te está esperando. Clama tu presencia por allí.

Me voy a centrar en las castañas,

porque hay muchas cosas que decir sobre este alimento,

que ya os hemos contado que era un elemento clave

en nuestra dieta mediterránea, hasta que llegó la patata de América.

Pasaron muchos siglos.

Vamos a hablar de datos de producción,

si en el mundo se producen al año 1.500.000 t de castañas,

en España no nos quedamos cortos,

porque al año producimos 155.000 t de castañas.

A la cabeza de toda España está Galicia,

con un total de 90% de esas 155.000 t.

En Galicia están las castañas con indicación geográfica protegida,

que sabemos que significa que se ocupan desde que las plantan

hasta que llegan a la mesa del consumidor,

todo el proceso está controlado,

para que nos lleguen en estas condiciones de perfección.

Da gusto verlas.

Desde luego que sí, un control sobre cada una de ellas,

disfrutar de este producto e incluso, tengo amigos

que las pelan, las meten en bolsitas y las congelan, y a lo mejor,

en julio o agosto te haces un pollo asado con castañas y qué delicia.

Observad la frescura y la buena salud que tienen estas castañas.

¿Castañas has plantado tú? Con lo bien que se te dan estas cosas...

¿Tenemos cachondeito? Ya verás el día que tengan mis limones,

mis granadas, aceitunas ya he recogido... se va a enterar.

Virgencita, virgencita.

Pues voy a plantar un castaño, a ver qué pasa.

El humor de Pepa es así.

Familia, vamos con ese paso tres, muy sencillo, tenemos el hojaldre,

simplemente vamos a acompañar con algo crujiente.

Normalmente, cuando ponemos un plato con una crema o una salsa,

apetece mojar pan. Le va muy bien cuando ponemos un tipo de hojaldre,

un poco de pan o un trozo de pan frito.

Haremos cucuruchos de hojaldre, muy sencillos de elaborar.

Pepa, yo hago el primero y tú vas a hacer el resto.

Vale.

Tenemos el hojaldre. Cortamos una tira larga.

Ahora cojo el cucurucho y empiezo por la punta,

le doy un poco de forma y voy girando.

Cuando le hayamos dado la primera vuelta,

cerramos con los dedos la punta.

Moldeamos el hojaldre, y ahora, vamos un poco en diagonal

y ya lo tenemos.

Veis cómo van quedando las distintas capas de ese hojaldre.

Ni más ni menos es rodear,

el hojaldre se va a hinchar en el horno,

va a crecer y nos va dar una forma de cucurucho.

Pensaba que los ibas a sacar, y digo, ¿y ahora cómo se mantiene?

No, hay que esperar a hornear.

Te voy a dar otra tira larga, coge el cucurucho.

Mi consejo es que los cucuruchos estén un poco engrasados,

aunque ya el hojaldre aporta grasa, pero si están un poco engrasados,

luego se va a retirar con mayor facilidad.

El horno en torno a 180° y 190°.

Muy bien, calcula que te llegue para todo.

Perfecto. Sí, señora, mira qué bonito.

Es una guarnición muy sencilla, nos va a decorar.

Hoy no lo vamos a rellenar,

pero podríamos hacerlo con paté ibérico o con algo que nos guste.

Perfecto.

Te doy el siguiente, lo tumbamos ahí.

Mi consejo es que la parte final la ponemos boca abajo

y así no se nos abre. Te corto otra más.

Además, este tipo de molde no es caro,

a lo mejor conseguís media docena de ellos por 2 o 3 euros.

Por tanto, nos va a decorar y nos va a ayudar con el plato.

Repito, se podría rellenar de lo que más os guste.

No los vamos a pintar con yema de huevo ni nada,

tal cual están los metemos en el horno, va a quedar crujiente,

y luego se podrá retirar sin ningún tipo de problema.

Esos que hemos puesto aquí, mirad cómo quedan.

Aquí los tengo ya hechos. Qué chulos, qué bonitos.

Quedan perfectamente con la forma del cono.

Perfecto, además se pueden rellenar. Sí, hoy no lo haremos,

simplemente les pondremos un poco de cebollino dentro

u otro elemento decorativo, porque lo que quiero es romperlo,

mojarlo en la crema y muy rico. Tipo picatoste.

Y hablando de cremas, tengo ahí ya la crema triturada y colada.

Oye, a mí me huele un poco anís.

Claro, porque mirad, el anís estrellado que decíamos hoy

se lo puse justo al final en la crema,

que fuese una pequeña infusión.

¿Veis ese color marrón intenso del boletus y la castaña?

El sabor, no os quiero ni contar.

Ahora, esta crema, una vez que la hemos triturado y colado,

añadimos un toque de pimienta, pero no mucha,

porque sería una pena robar la intensidad y el sabor

de la castaña y del boletus.

Una pizca de sal y un chorrito mínimo de nata.

Paramos de momento, lo trabajamos bien,

rebajamos un poquito la tonalidad, y nos va a quedar más cremoso.

Vamos a ponerle un chorrito más.

Si en casa, por el motivo que sea, no queréis ponerle nata,

no hay ningún problema,

podemos prescindir de ella y dejar la crema sin más.

De hecho, alguna vez,

cuando hago alguna crema en casa para un acontecimiento

o incluso como entrante, sobre todo los días de frío,

en versión chupito, pones uno de crema de castañas y boletus

y es una delicia.

Te lo tomas directamente, y para empezar el menú va muy bien.

Y además suena muy bien, suena a alta cocina.

Chupito de boletus.

Por otro lado, mirar esos jamoncitos del conejo.

Fijaos qué brillo y qué color, gracias al pimentón,

y en este paso cuatro empezamos a montar el plato.

Muy sencillo.

Primero como base, tengo el cazo y siempre nos vamos a ayudar

de un platito, recordad ese detalle, es muy tonto, muy básico,

pero cuando un plato llega a la mesa sin que hayamos manchado los bordes,

se nota que ahí ha habido.

Que dé elegancia, que hemos cuidado el momento de servirlo.

Vamos a colocar primero la base

con ese sabor intenso de boletus y castañas.

Por otro lado tenemos el jamoncito,

que también lo voy a coger con sumo cuidado.

Tú, Pepa, me vas a sostener el platito para no gotear demasiado.

Lo colocamos justo aquí en el centro.

Vaya plato y vaya sabor que nos va a dar.

Vamos a colocarle también una castaña a un lado.

Ahí, tapando en la gotita. Sí, la mínima que ha caído.

Y más cosas, el cucurucho que teníamos de hojaldre.

Repito, lo podríamos rellenar,

pero creo que el plato ya tiene bastante sabor, es contundente.

Tiene la carne del conejo, tiene todo el sabor

que aporta la crema de boletus y lo que vamos a hacer es,

el toquecito verde que habitualmente pongo en los platos,

lo introducimos en el interior.

Y lo colocamos así, a ver si nos aguanta, no, lo pongo aquí.

Qué bonito.

Mirad qué plato, presentable, económico,

de otoño desde luego y cargado de sabor, de aroma y de texturas.

Carne jugosa que se va a ir juntando con esa crema.

Nos lo llevamos y lo presentamos.

Ningún misterio, plato con el que vais a triunfar,

y es una forma de disfrutar al máximo de una carne tan sabrosa

y rica como la del conejo.

Y observando los detalles que el ojo no ve, aumentándolo,

vemos esa crema de boletus y castañas.

Suave, muy sabrosa, con una textura ideal.

Esa carne de conejo con un brillo que nos avisa que el interior

está jugoso y el pimentón ha hecho su trabajo,

ha levantado el color y el aroma,

para terminar con más aroma aún con ese toque de anís estrellado.

Y en este momento, abrimos las ventanas de par en par

para resolver las dudas que dejáis día a día en nuestra web.

Empezamos con la pregunta que nos manda Amelia.

No tenemos que tirar nada,

pero mi consejo es que si vas a emplear solo las claras,

compra directamente briks que vienen de un 1/4 o de litro

a base de claras, de esa manera, no tendrás un excedente de yemas.

No obstante, si empleas solo las claras y te sobran las yemas,

bátelas ligeramente y las puedes congelar, y así,

transcurrida una semana o 10 días,

si quieres hacer una elaboración con las yemas

las puedes descongelar y emplear con toda normalidad.

Ya sabéis, nunca vamos a tirar nada.

Tenemos más dudas y esta te va a gustar, porque es un reto.

A ver. Nos la envía Marta de la Torre,

y nos cuenta que te sigue desde hace tiempo,

desde que un día te vio con su madre.

Bienvenida, Marta. Dice así.

Totalmente de acuerdo, Marta, muchas veces,

la verdad es que uno está unos días sin tomar carne o pescado

y nota que el organismo se depura.

Muy importante, tenemos la huerta hasta arriba de productos,

y simplemente, cualquier elaboración donde el pochado lleve chalotas,

puerro, apio o incluso podemos poner algo de hinojo y zanahorias.

Al fin y al cabo es introducir mucho sabor, por supuesto vitamina,

fibra, mediante todos los productos de la huerta.

De esa manera, podrás sustituir la carne sin problemas.

Y algún día haremos algún plato vegetariano, ¿no?

Cuenta con ello.

¿Dónde nos podéis mandar todas estas dudas?

A nuestra web.

Es maravillosa porque tenemos los videos

de las recetas que ya hemos hecho, llevamos un montón,

tenemos la escuela de pastelería,

tenemos todos los platos para poder recuperarlos

e imprimirlos directamente o recuperar los vídeos

y refrescar los detalles.

Es una página abierta a vosotros los siete días de la semana,

y merece la pena que la visitéis.

Vuestra web, servicio público, aprendemos a no tirar productos,

a sacar más partido de ellos.

En nuestra escuela de pastelería vamos a aprender a hacer trufa

para rellenar tartas, pasteles.

Hemos aprendido a hacer bizcochos y pastelillos.

Muy sencillo, por un lado 100 g de chocolate de postre

que pongo en este cazo.

Junto con este chocolate, añado 50 ml de nata y a fuego muy lento,

al mínimo, sin prisa, que no sufra, vamos a derretir.

Vamos a obtener una salsa de chocolate muy espesa.

Llega la parte más importante,

esa salsa de chocolate ha de quedar fría.

Este es el resultado, se ha enfriado y empieza a coger cuerpo.

Es muy importante que esté fría porque ahora llega la segunda parte.

Aquí tengo 250 ml de nata que como veis he montado, esta semi montada,

con 40 g de azúcar.

Ahora, Pepa, poco a poco, ve echando a cucharadas.

Qué responsabilidad.

Si este chocolate estuviese caliente, la nata se cortaría,

no valdría para rellenar ningún tipo de elaboración

y al final poco podríamos hacer con ella.

Es importante que esté fría.

Seguimos batiendo y vemos cómo se va endureciendo poco a poco.

Ojo, no os excedáis a la hora de batir,

porque la fricción que provoca las varillas va aportando calor,

y con ese calor, la nata se corta.

Ya lo puedes retirar, luego apuramos.

Ha quedado perfectamente mezclado y con un sabor espectacular.

Cuando ya tenga esta textura y la varilla haga dibujos,

lo metemos a enfriar a la nevera.

A última hora, le daremos un varillazo un rápido

y ya tenemos una trufa para rellenar tartas.

Mirad, la consistencia es esta, ya ha pasado por la nevera,

está durita e ideal para disfrutar o para comer a cucharadas.

Pero antes, Pepa, haznos el resumen que se te van los ojos.

Venga, en casa, atendemos muy bien para que pasado el resumen,

podamos probar las cosas tan ricas que hace Sergio.

Estos son los ingredientes que necesitamos para hacer

el conejo asado con crema de boletus y castañas.

Y está la receta paso a paso.

Paso número uno, pocha el puerro en un recipiente con aceite,

añade los boletus cortados, las castañas cocidas y la patata.

Rehoga unos minutos, añade el caldo y el anís estrellado

y deja cocer a fuego medio.

Cuando la patata esté tierna, tritura, cuela y bate con la nata.

Paso número dos, dispón los trozos de conejo en una fuente de horno,

espolvorear con pimentón, sazona con sal,

riega con aceite y hornea a 185°, unos 38 minutos.

Paso número tres. Corta hojaldre en tiras largas,

enróllalas sobre conos de metal y hornea 10 minutos a 180°.

Paso número cuatro.

Sirve el conejo sobre la base de crema de boletus y castaña

y decora el plato con los conos de hojaldre.

Hoy hemos tenido un programa tan otoñal,

no me digáis que no os iríais a unas playas paradisiacas...

Miami te propongo. Venga, si lo dice así, marchando.

Fijaos qué sitio, ¿no os iríais un ratito? Yo me iría.

Ahí, en ese sitio tan estupendo y con ese clima tan magnífico

vive Nereida, es una espectadora nuestra y nos ha mandado un correo.

Me encanta vuestro programa, lo espero cada fin de semana.

Vivo en Miami y trabajo en una compañía americana como chef

desde hace 11 años.

Vuestro programa es un referente súper especial para mí.

Muchísimas gracias.

Muchas gracias a ti por vernos y por disfrutar del programa.

Un beso, Nereida, y gracias a ti y a muchos que estáis ahí

todos los días siguiéndonos.

Hoy hemos cumplido el programa 200,

intentamos que sean programa de servicio público

donde abrimos la puerta a consejos, trucos, aportaciones, sugerencias,

y también, a la marca España.

Todos los productores que queréis potenciar vuestro producto,

aquí estamos para servir.

Por tanto, familia, "Cocina con Sergio"...

... un programa, además de ser un servicio público, divertido,

lo pasamos estupendamente.

No os lo perdáis porque os vamos a estar esperando.

Hasta el próximo. Hasta luego.

  • Conejo asado con crema de boletus y castañas

Cocina con Sergio - Conejo asado con crema de boletus y castañas

23 nov 2014

INGREDIENTES:

1 conejo.

100 g castañas cocidas.

200 g boletus.

30 g puerro.

1 patata.

1 vaso nata.

1 plancha hojaldre.

Vino dulce.

Caldo, aceite.

Sal, pimienta.

Cebollino, pimentón.

PASO 1. Pocha el puerro en un recipiente con aceite. Añade los boletus cortados en dados, las castañas cocidas y la patata. Rehoga unos minutos, añade el caldo y el anís estrellado y deja cocer a fuego medio. Cuando la patata esté tierna, tritura, cuela y bate con la nata.

PASO 2. Dispón los trozos de conejo en una fuente de horno, espolvorea con pimentón, sazona con sal, riega con aceite y hornea a 185º unos 38 minutos.

PASO 3. Corta el hojaldre en tiras largas, enróllalas sobre conos de metal y hornea 10 minutos a 180º .

PASO 4. Sirve el conejo sobre una base de crema de boletus y castañas y decora el plato con los canutillos de hojaldre.

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