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Para todos los públicos Cocina con Sergio - Alitas adobadas en salsa de cola - ver ahora
Transcripción completa

(Música cabecera)

Para hoy tenemos unas alitas adobadas

que las vamos a hornear.

Y las vamos a bañar con una salsa de bebida de cola.

Bueno, Pepa, fíjate qué brillo, qué color, qué pintaza tiene.

Pues es lo que más me llama la atención, el colorido.

¿Cómo has conseguido que estén tan naranjas?

Es que el adobo es el protagonista. Aparte de dar sabor, aroma,

nos da ese color, ese intenso color

que, por ejemplo, el lomo adobado, el chorizo

o estos pinchos, en las alitas también

nos va a aportar esa tonalidad que te gusta.

Porque, ¿qué es el adobo? Realzar el sabor natural

de un alimento sumergiéndolo en un preparado,

que lleva, generalmente, muchas especias.

La principal es el pimentón. ¿Para qué sirve?

Sirve para conservar

y también sirve para ablandar los alimentos.

La conservación era muy importante.

¿Y de dónde nos viene el ingrediente principal del adobo, el pimentón?

Viene de América Latina. Se lo dieron a Colón

los indígenas del Caribe en su segundo viaje,

en 1493, y él lo trajo a España

y fue quien se lo enseñó a los Reyes Católicos.

¿Dónde? En el monasterio de Yuste.

Porque en plena travesía quiso hacer una promesa a la Virgen,

y les citó allí para enseñarles algunos productos

que nos llegan de América. Gracias a los viajes de Colón,

tenemos en España alimentos como, por ejemplo,

la judía, el girasol, el tomate, la calabaza, el fresón, el cacao,

la vainilla, la piña, la papaya, el aguacate, la guayaba

y la chirimoya.

Los jesuitas se encargaron después de extender el consumo de pimentón

prácticamente por toda España. Desde el monasterio de Guadalupe,

como decimos, pero también en Murcia.

Los frailes jerónimos extendieron la producción del pimentón

desde el monasterio de La Ñora a toda la vega del Segura

hasta llegar a convertirse en la principal fuente de producción.

Allí se creó el primer gremio de exportadores de pimentón molido,

que venía de una evolución

del gremio de pimentoneros de Murcia.

En toda España se consume, como decíamos,

pero no solo relacionado con las carnes.

Y no solo relacionado con estos puntos donde llegó primero.

En zonas también de producción de productos de cerdo,

como puede ser Castilla y León, Aragón, Cataluña...

Porqué está muy relacionado con la matanza.

Producto muy arraigado a nuestro recetario.

Si buscamos recetas de hace unos siglos,

el pimentón ayudaba a dar esa gracia a los platos.

Mira lo que escribió Ángel Muro en 1892

en su "Diccionario culinario":

"Ha llegado para todos los habitantes de España,

sobre todo en Castilla la Vieja, un artículo de primera necesidad

como la sal y el aceite de oliva". No le faltaba razón.

Está en todas las cocinas del mundo.

Está en todas las cocinas del mundo. En España, protagonista sin duda.

Porque cualquier plato que hagamos, por soso que nos quede,

hacemos un sofrito con aceite, pimentón y unas gotas de vinagre,

y la cosa cambia. Realza.

Aroma por todos los rincones.

Precisamente, hoy lo tenemos muy fácil.

Da igual que elijáis picante, dulce...

Vamos a coger un poco de pimentón que incorporaremos

a los ingredientes de estas alitas de pollo

que veíamos con los tomatitos y la salsa de cola.

Pepa, nos tienes que contar los ingredientes.

Los ingredientes que necesitamos para nuestro plato de hoy son...

Bueno, plato muy socorrido.

Sobre todo a los más peques les va a gustar.

Esas alitas al horno con su adobo, con un toque picante.

La salsa de cola, una salsa muy sencillita.

Y los tomates, que se van a asar poco a poco.

Se fundirá el queso por encima. Y ya que hoy estamos

con un plato con toques más modernos,

bebida de cola, un poquito más informal,

vamos a rematar.

Vamos a poner de postre unas tortitas al limón.

El sirope, el que más os guste. Un menú infantil.

Sí, más o menos. A los niños les gusta la cocina.

Hoy aprenderemos a elaborar unas tortitas...

Pepa, las vas a hacer tú en el teppanyaki. Prepárate.

Mira qué bien. De momento he hecho cuatro.

Te aviso que se están enfriando.

Has dicho que podemos poner el sirope que queramos.

Sí, pero después de cocinar.

¿Ya te lo quieres comer? Claro.

Es que se ha guardado el sirope. No me digas lo que vas a hacer antes

y así no vengo prevenida. Pero si con 48 horas ves el guion.

Ya sabe qué postre hay, y ella se compra su sirope.

Vengo con la cuchara, con el sirope...

Luego pondremos el sirope. Pero ¿ni un poquito?

No. Si quieres un poco de nata...

De hecho, nuestra regidora ha montado nata,

que también le quiere poner. Ya decía yo que oía...

Poned lo que queráis a las tortitas, pero vamos a aprender a hacerlas.

Bueno, pues lo dejo aquí.

Y nos vamos ahora a cocinar. A preparar este plato

muy sencillito de elaborar. Vamos a empezar con la salsa.

En el paso 1, vamos a elaborar una salsa.

Tenemos cebolla, tenemos la bebida de cola...

Un poquito de azúcar moreno, que dejaremos caramelizar un poco.

Y luego añadiremos un poco de aceite.

Puedes traer el aceite. Y lo primero, la cebolla.

Vamos a cortar la cebolla en brunoise.

Es decir, dados pequeñitos.

Corte sin llegar al final, ¿de acuerdo?

Veis que he dejado ahí como medio centímetro.

Le damos un corte en horizontal

y vamos haciendo unos cortes pequeños

para que nos deje mucho más sabor.

Puedes poner aceite, Pepa. ¿En el cacito?

Ahí tienes el aceite. Lo ponemos en el cazo.

Y empezaremos a sofreír esta cebolla.

Lo que siempre digo, si la tabla está bien sujeta,

no baila, no resbala, si el cuchillo está afilado,

el corte de los productos es más fácil.

Voy a poner la cebolla. Al principio, puedes subir el fuego.

Lo puedes poner incluso al ocho, sin miedo.

Luego irás controlando para que no se nos vaya.

La otra media cebolla, misma operación.

Aunque la voy a cortar en dados pequeñitos,

no haría falta, porque la salsa la vamos a colar bien

y no se va a ver ni un solo trozo de cebolla.

Seguimos cortando la cebolla.

Y al principio, vamos a pochar esa cebolla.

Ya va poco a poco sonando. Señal de que se está cocinando.

Sí, así que aviva. Aviva, dice.

Sí, sí, sí. A ver si se te quema el ajo.

Bueno, cebolla, que ya tenemos troceada.

Me tengo que vengar de lo del sirope.

Me ha gustado eso de "aviva". "No te entretengas con la cebolla".

Marchando ahí la cebolla.

Aunque parezca mucha, esta cebolla, bien pochada,

se va a quedar en nada. Marchando eso por ahí.

No te pongas muy encima del recipiente,

que no quiero que llores. Ya lo sabes, ¿eh?

Esa regla de que los primeros segundos de pochado

es cuando más podemos llorar sobre la cebolla. Importante.

En el paso 1, la elaboración de la salsa.

La cebolla, que se vaya pochando.

Cuando veas que ha reducido, que ha pochado,

que se ha quedado blandita, añadimos azúcar,

damos un ligerísimo subidón de temperatura,

es decir, subimos para que medio caramelice.

La bebida de cola, y que reduzca.

Luego le pondremos un toque de kétchup,

un poquito de mostaza, y una reducción.

Y el jugo que dejen las alitas después del asado

también se lo pondremos. Imagínate qué sabor.

Esta salsa... Me imagino a mucha madre

arrugando la nariz, diciendo: "Uy, bebida de cola".

No, no, no. Habitualmente, aunque hacemos una salsa verde

o una holandesa, hoy hacemos una más moderna.

¿Qué le ha pasado a Sergio? Pensando en los peques.

Venga, la cebolla marchando por un lado.

Por otro lado, ¿qué hacemos? Un adobo rápido, un adobo exprés.

Sobre todo pensando en si un día tenéis que adobar carne

de manera muy rápida y no tenéis un adobo tradicional.

Vamos a poner primero en el mortero unos dientes de ajo

con un poco de sal para que agarren y no resbalen demasiado.

Los vamos a machacar un poco así.

Esos dientes de ajo, que les he quitado el brote,

el brote interior que tenían. Quieto, no te escapes.

Tú, adentro. No quieren ser machacados.

Simplemente, los vamos a machacar un poco.

Ahí está.

Solamente con este golpe de mortero que les hemos dado

ya van a liberar mucho sabor, mucho aroma.

Los vamos a poner en el bol. Rotos sin más.

No mucho más machacado, porque así los podremos retirar

sin ningún problema. Ahora, aceite de oliva.

Vamos a incorporar aceite de oliva. Ahí está. Marchando aceite de oliva.

Pondremos aroma con clavo que tengo por aquí.

Me voy a llevar también la pimienta y el pimentón.

Como veis, no le pongo orégano.

A un adobo tradicional no le puede faltar

el toque de orégano, un aroma de laurel...

Este va a ser exprés, como os decía. Toquecito de pimienta.

Vamos a poner unos clavitos. Con eso es suficiente.

Toquecito de pimentón.

Además, hemos cogido pimentón picante.

Un poco de pimentón picante, ahí está,

para que nos dé ese toque final a la hora de elaborar.

Removemos muy bien. Ahí está.

Veis cómo se ha mezclado todo y cómo empieza a oler.

Nos va recordando un adobo,

pero, repito, una versión muy sencilla y muy rápida.

Si queréis hacer un adobo tradicional, perfecto.

No hay ningún problema.

Ahora lo que vamos a hacer es añadir estas alitas

con un poquitín de sal. Esta es la pimienta, esta es la sal.

Un toquecito que le vamos a poner así de sal.

Y las vamos a dejar. Mi consejo es...

Como decía antes, si lo dejáis la víspera,

mejor que mejor, pero si al menos están media hora sumergidas

las alitas en este adobo, como va a ser un adobo rápido,

qué menos que media hora. ¿Qué tal va la cebolla?

Va en ello, va en ello. Vale.

Ahora, déjame, que voy a coger por aquí un par de cucharas.

Ahí está. Las vamos a remover bien.

Mirad cómo va cogiendo ese color rápidamente.

Va cogiendo todo el pimentón, el aroma del clavo,

el aroma del ajo, la pimienta y ese toquecito de sal.

Mirad qué buena pinta tienen y no llevan más que unos segundos.

En cuanto vayan cogiendo más aroma, no os quiero contar cómo estarán.

Esto, por un lado.

Por otro lado, incorpora el azúcar moreno.

Subimos el fuego a tope. Lo podéis poner al nueve.

Vamos a poner el fuego a tope.

El azúcar va a empezar a semicaramelizar un poco

y va a ser el espesante. Nos va a ayudar a espesar.

Como la salsa que te gusta a ti de frambuesas,

que ponemos un caramelo, que luego espesa...

Buscadla en la web. Nos ha quedado muy rica.

Una salsa que parte de una caramelización.

Muy sencilla y muy rica. Bueno, pues el azúcar...

Vamos a incorporar... Ahí está, marchando.

Vamos a poner la bebida de cola. Tiene que reducir.

Nos va a dejar ese toque dulzón. Vamos a añadir...

Por aquí tenemos un toquecito para reforzar más el sabor aún.

Oye, por si hay diabéticos o gente que se quiere cuidar,

¿podríamos poner bebida de cola light?

Podríamos poner bebida de cola light y no hay ningún problema.

¿Y en lugar del azúcar moreno?

Podríamos poner una pizca, mínima cantidad, de harina

como espesante. No ocurre nada. Y ahora, esta salsa.

Vamos a dejar que vaya reduciendo, que vaya concentrando y espesando,

y luego colaremos. Voy a repartir las alitas

en una placa de horno, y mientras, seguro que tienes datos que contar.

Por supuesto que sí, venid conmigo.

Os decía que el pimentón es el principal ingrediente del adobo,

que el pimentón viene de América. Pero "adobo" en América

no tiene el mismo significado que aquí.

Por ejemplo, en México significa salsa de chiles.

En Costa Rica es igual a marinar.

En Venezuela es una sal condimentada.

En Venezuela, precisamente,

al pimentón como lo conocemos nosotros

lo llaman pimentón español, para ellos es pimiento normal.

El pimentón y el adobo lo asociamos siempre con la carne.

Va muy vinculado a la carne. También se puede hacer el pescado.

Por ejemplo, ese cazón de Cádiz. Qué rico, madre mía.

Que tanta fama tiene. El cazón es, en realidad,

una especie de tiburón. No demasiado grande,

pero puede alcanzar los dos metros y vive a bastante profundidad.

Puede llegar a los 100 metros. Y una vez condimentado,

en esos cucuruchos de cartón, qué bueno está.

Uno tras otro. Y aunque hemos hecho una versión,

un pequeño giro, a un adobo tradicional,

cuanto más tiempo esté el producto sumergido en el adobo,

mejor que mejor. De ahí esas costillas, por ejemplo.

Esos costillares que vienen adobados que los podemos hacer al horno,

o marcar en la barbacoa, y que están de lujo.

En el caso del uso del pimentón, ya lo sabéis,

aunque va muy bien cuando hacemos un sofrito,

se quema con nada.

Es un producto que viene deshidratado.

Se quema a la mínima. Mi consejo: calentad el aceite,

retirad la sartén, añadís el pimentón

y con la temperatura residual se termina de cocinar.

Si no, se quema. Y en el caso de los adobos,

cuanto más tiempo metáis... Si por lo menos es la víspera,

o con dos días de antelación, la carne o el pescado

sumergido en el adobo, es un método de conservación.

Aparte de lo que decías de ablandar la carne y dar sabor,

tenemos que aprovechar y sacar toda la esencia de ese pimentón.

Que no falte al menos el pimentón en nuestra despensa.

Y desde luego que la que tenemos en marcha no falta.

Vamos con el paso 3. Por un lado, la salsa,

fijaos cómo va reduciendo. Qué olor, qué rico.

Qué color, qué aroma. La vamos a dejar un minuto más

y en breve colaremos la salsa. Esto, por un lado.

Por otro lado, vamos a repartir las alitas de pollo

en una bandeja de horno. Voy a coger estas por aquí.

En la misma bandeja vamos a colocar tomates.

Los tomates, fijaos, van a ir de la siguiente manera.

Les partiremos a la mitad,

les pondremos un poquito de sal y de pimienta,

y se van a hornear. La diferencia, ¿dónde está?

En el horno, a 180 grados, las alitas van a necesitar,

aproximadamente, unos 18-20 minutos.

Los tomates en 10-12 minutos van a estar.

Primero las alitas, y luego ya... Exacto.

Aunque lo voy a poner junto, porque así los tomates

se impregnarán con un poco de sabor. Cuando pasen esos 10-12 minutos,

retirad los tomates. Vale.

Acércame los tomates, por favor. Estos tomates que tenemos por aquí.

Y el queso, imagino. Y el queso también.

Los vamos a cortar a la mitad, así, los tomates.

Y este, marchando por aquí. A la mitad.

¿Qué vamos a hacer? Pues mirad.

Lo primero, un toque de sal y pimienta

sobre cada uno de los tomates. Sal y pimienta. Ahí está.

Y una capa generosa de queso. Queso...

Un emmental, un cheddar o incluso alguna cuña de queso,

aunque sea más intenso de sabor,

en casa, lo podéis rallar un momento antes,

lo ralláis, colocáis esta capa generosa encima de los tomates

y vamos a dejar hornear. Lo que sucede es que el tomate

se va fundiendo y deja una capa muy agradable.

El tomate, según se va asando, se va a quedar blandito.

No hace falta, no hay que esperar a que pierda textura

ni que pierda cuerpo. Si el tomate se deshace del todo

no queda bonito en la presentación. Un poco marchando el queso

y si queréis poner alguna hierba aromática orégano le iría muy bien,

la albahaca también. Otra opción que os dejo.

Por encima un toquecito de pimienta para que cuando ese queso se funda

y haga una capa esté mucho más rico.

Va a quedar como un crujiente de queso.

Venga, marchando por ahí.

Y ahora lo vamos a colocar junto con las alitas.

Ahí vamos a meter este..., este por aquí...,

tenemos otro justo aquí, ahí está, y otro en el centro.

Marchando. Ya sabéis, la diferencia está en el tiempo de horneado.

Los tomates 10 o 12 minutos y retirada

y las alitas 18 o 20 minutos más o menos.

Este queso que nos ha quedado por aquí también, que se ha caído,

lo aprovechamos. Venga, esto lo voy a meter al horno.

Mientras tanto la salsa, que ya ha reducido, la vamos a apagar.

Vamos a apagar la salsa y la vamos a colar.

Vamos a colar esa salsa. Podríamos triturar y colar,

pero al triturar la cebolla va a liberar gran cantidad de agua

y nos va a dejar un color muy pálido.

Y va a perder textura. Por ese motivo la salsa, Pepa,

empieza a colarla por aquí. Aquí tienes la cuchara de la salsa.

Y esto va marchando al horno.

La salsa... Podríamos dejar los trocitos.

Podríamos dejar los trocitos.

Pero una salsa pasada queda mucho mejor.

Vuelca todo, si quieres,

y en el propio colador vas trabajando esa mezcla.

La diferencia siempre entre colar directamente una salsa...

colar una salsa directamente... o triturar,

en el triturado las hortalizas que han entrado

a formar parte de la salsa van a soltar agua

y cuanto más tiempo estemos triturando

más pálidas nos van a quedar las salsas.

Salsas de tinta de calamar muy triturada

sucede que se quedan como grises.

Salsas de un marrón intenso se quedan demasiado pálidas.

Mi consejo es no hacerlo. Colarlo y ya está.

Sí que es cierto que muchos me preguntáis que qué hacemos

con todo lo que ha quedado en el colador.

Se puede utilizar para alguna salsa tipo bechamel.

Si tiene muchos trocitos de carne, de hortalizas,

para hacer unas croquetas podría ir bien,

pero en este caso colócalo aquí y ya tenemos la salsa.

Mira qué color ha quedado. Una densidad muy buena

y con el sabor no os quiero ni contar.

A esa salsa, además de todos los ingredientes que visteis,

el toque de mostaza, el kétchup, el azúcar...,

tengo aquí unas alitas horneadas. Y el jugo que liberaron,

ese saborcito, lo aproveché y se lo puse al plato.

Esto en el paso tres. En el paso cuatro toca el montaje del plato.

Pues por aquí tenemos el plato y vamos a empezar a llevarlo.

Si se nos enfrían las alitas, Pepa, poco conseguimos.

Que estén en su punto.

Una cosita, vamos a colocar una alita por aquí, por ejemplo,

colocaremos otra ahí

y por ejemplo este muslito de aquí,

vaya pinta que tienen. Están... Un colorido...

Están pidiendo que las degustamos.

Y una última que colocaré aquí así y otra cruzada.

A mí las alitas, personalmente, es un plato que me apasiona, pero...

necesito tiempo.

Me gusta bien ir sacando toda la carne

y apurar bien los huesitos y disfrutar. Mirad qué pintaza.

Por un lado las alitas y por otro los tomates.

Este ha quedado bonito. Vamos a colocar justo el tomate aquí.

Verás el queso. Un crujiente de queso.

Vamos a ponerle un toque verde

con esas hojas de albahaca y la salsa.

La salsa, Pepa, que para cualquier tipo de barbacoa va muy bien.

La podríamos dejar espesar más,

pero para que impregne bien así va bien.

El sabor de esa salsa de cola. Como va bañando cada una de las alitas.

Y ponemos otro trazo por aquí y nos la llevamos a la mesa.

Por supuesto que sí.

Pepa, nosotros ponemos el plato

y vosotros ponéis el cuchillo y tenedor o con las manos.

Con las alitas están permitidas las manos.

Trae el plato, Pepa, que pongo por aquí el mantel

a degustar y a disfrutar.

Un plato muy sencillo de hacer, económico y supersabroso.

Lo que el ojo no ve nos muestra esa finísima capa de queso crujiente

y el tomate asado que será la guarnición de las alitas adobadas

que después de haber pasado por el horno

como veis quedan muy brillantes y muy jugosas en el interior,

brillantes y doradas por fuera

y bañadas por la salsa de la bebida de cola.

Ya sabéis que a nosotros nos encanta que este programa

lo hagamos entre todos y por eso damos tanta importancia

a vuestros correos, vuestras sugerencias, vuestras fotos...

Toca hablar de correo, resolver duda, y voy a abrir

con la que nos ha enviado Leo desde Lleida. Te va a gustar.

Claro que sí. Lo podemos hacer de muchas maneras.

¿Te acuerdas de las chips de calabaza que hicimos una vez?

Bueno, pues láminas muy muy muy finas de calabaza

e incluso si lo cortamos en tiras podríamos enharinar y freír

y quedan finas, muy crujientes que está muy rico.

Las láminas directamente quedan muy bien, pero superfinas.

Podemos cocer la calabaza una vez pelada, escurrir bien,

que quede muy espesa, lo pasamos por el pasapuré

obteniendo un puré muy denso, incorporamos un toque de sal,

un toque de pimienta y un pelín de harina

y lo removemos bien y entre papel y papel de horno

con el rodillo pasamos y dejamos una finísima película de ese puré.

El horno en torno a 130 a 140°

y lo dejamos unos 15 o 20 minutos

hasta que se deshidrate y se cuartee.

Lo dejamos enfriar y tenemos un crujiente naranja sabor calabaza.

Y eso vale también para un puré de patata o...

Con la patata violeta, te acuerdas, la hacíamos y la estirábamos.

Pues probarlo en casa aquellos a los que se interese.

Pasamos al correo que manda Maritere desde Segovia.

Vamos a ver si esa confianza sigue, si sigues confiando.

Para hacer unas magdalenas de leche, muy sencillo.

En un bol mezclamos 100 g de azúcar con dos huevos.

Batimos bien, 100 g de azúcar y dos huevos.

Añadimos 100 ml de aceite, ralladura de limón o de naranja

que va muy bien y unos 5 g de gasificante.

Seguimos batiendo muy bien, muy bien,

y cuando ya está esa mezcla añadimos otros 100 ml de leche.

Son magdalenas de leche. Y por último 180 g de harina.

Nos ha de quedar una masa homogénea, como siempre,

que no esté muy espesa ni muy líquida.

Rellenamos los moldes de magdalena y sigue el mismo proceso de cocción

que con el resto de las magdalenas. Esperamos la foto, sin duda.

Y la próxima el roscón de Reyes, que es dificilísimo, a ver si sale.

Es un reto que te mando. ¿Dónde podéis mandar vuestras dudas,

donde podéis consultar todas las recetas que ya hemos hecho,

que son más de 250, donde están los vídeos para recordarlo,

ese cuestionario donde Sergio nos resuelve muchas dudas?

Pues en nuestra web.

www.rtve.es/cocinaconsergio. Es una web para disfrutar

y para estar un ratito.

Está llenísima de cosas que os van a encantar.

Así que reserváis un huequito y la disfrutáis.

Y ahora, familia, nos vamos a la escuela de pastelería.

Bueno, pues para estas tortitas al limón

vamos a utilizar los siguientes ingredientes,

ingredientes que ya tenemos por aquí medidos y repartidos.

La elaboración es muy pero que muy sencilla.

El huevo siempre cascado previamente lo añadimos

y añadimos los 50 g de azúcar.

Junto con estos ingredientes ya podemos incorporar los aromas,

aromas que van a ir en forma de ralladura de limón,

ahí está, marchando.

También pondremos un toque de vainilla, poquito,

para que hagan buen maridaje.

Que no se haga uno protagonista y el otro no.

Y vamos a añadir también un poquitín de este gasificante.

Con 3 g es suficiente.

Para que estas tortitas cojan un puntito esponjoso.

Batimos bien y a continuación añadimos...

leche y harina. Perfecto.

Lo puedes echar de golpe. Leche fría que va de golpe.

Y la harina también la puedes añadir. Sin miedo.

Esta mezcla trabajadla bien.

Como la leche está fría

la harina se va mezclando sin ningún tipo de problema.

Batimos bien, veis cómo se mezcla

y cómo los grumitos van desapareciendo. Batidlo un ratito.

En casa, por lo menos dos o tres minutos.

Esta mezcla, según va pasando el tiempo, va a espesar un poquitín.

Por eso mi consejo es batir y dejar reposar.

Va a quedar un poco más espesa y los aromas se van a intensificar.

¿Cuánto tiempo y a cuánta temperatura?

A temperatura ambiente, tapado con papel film

y unos 10 minutillos más o menos.

Así el limón y la vainilla van a dar más sabor.

Yo aquí ya tengo una mezcla que ha reposado y ahora,

ni más ni menos, que tengo el teppanyaki encendido,

engrasado ligerísimamente, vamos a añadir...

ahí, marchando, por ahí va una y la otra.

Vamos a ponerla aquí arriba. Marchando la otra.

Al principio mi consejo es no moverlas demasiado.

Que se queden tranquilas, que no se estresen. Así dejamos...

Que estén quietas.

Si ves que queda muy líquido y que no quedan redondita la forma

le falta harina. Si echamos la mezcla y es un pegote

que ni para atrás ni para delante le falta leche. Tenéis que compensar.

Los bordes se van cocinando y no permiten que se expanda demasiado.

Dejamos tranquilamente que se vayan cuajando los bordes

y en breve vamos a ver cómo empiezan a salir burbujitas.

Vais a ver cómo van saliendo poquito a poquito burbujitas.

Cuando los bordes ya no se pegan en la espátula

están empezando a cuajar. Las dejamos un poco tranquilas.

El gasificante va hacer su trabajo.

Según le va dando temperatura va a empezar a subir.

Ya van duplicando el tamaño.

Las acabamos de poner y ya están duplicando el tamaño.

Yo pensaba que habías usado molde.

Pepa me preguntaba si había usado molde.

A veces no quedan muy bonitas porque andamos quitando y poniendo.

Me pongo nervioso y enredo y no quedan bien.

Mirad las burbujitas que le van saliendo a esta.

Todas las burbujitas y no la hemos tocado.

Los bordes, si os dais cuenta,

despacito con la espátula vamos un poco dándole, poco a poco,

y una vez que hemos pasado la espátula,

da igual que sea en sartén o en teppanyaki,

cuando ya está totalmente levantada... media vuelta.

Qué bonita.

¿Te animas con esa o prefieres echar el sirope a las que tenemos hechas?

Bueno, mira,.... que casi echas sirope...

Mi consejo..., mirad, la misma operación.

Levantamos y vuelta muy rápido.

Y ya las vamos a dejar esponjosas y que se terminen de hacer.

De momento vamos a poner sirope a las que tenemos hechas.

Poquito. Y nos haces el resumen.

Atentos en casa, que vamos con el resumen del plato de hoy.

Estos son los ingredientes que necesitamos

para hacer las alitas adobadas en salsa de cola.

Y esta la receta paso a paso.

Paso número 1: sofríe la cebolla en un recipiente con aceite.

Cuando se poche incorpora el azúcar, sube el fuego a tope

y añade el refresco de cola, el kétchup y la mostaza.

Mantén la cocción 10 minutos y cuela.

Paso número 2: machaca los ajos en el mortero

y mézclalos en un bol con el aceite, el pimentón, clavo y sal.

Añade las alitas y déjalas macerar por lo menos media hora.

Paso número 3: corta los tomates por la mitad,

sazona con sal y pimienta, cubre con una capa de queso rallado

y colócalos junto a las alitas en una fuente.

Hornea todo junto a 180°. A los 10 minutos retira los tomates

y mantén el pollo otros ocho minutos más.

Paso número 4: sirve las alitas acompañadas del tomate,

riega con la salsa de cola

y decora cada plato con unas hojitas de albahaca.

Bueno, yo, como Maritere.

Me he venido arriba así que déjame la espátula.

Te paso la tarjeta

y tú saluda a Mirta que nos ha escrito desde Asunción.

Bueno, pues como dice Pepa... Muy bien, Pepa.

Mirta nos manda este mensaje: "Gracias por el lindo programa,

no me pierda ninguno. Sabios consejos en lindo español,

el idioma que nos hermana. Sigan así".

Un beso, Mirta y te vamos a mandar estas tortitas de forma...

Un poco frías van a llegar. Te vamos a mandar mucho cariño,

que es mejor, que eso sí que te va llegar.

Familia, os esperamos en "Cocinar con Sergio" con platos,

postres, ideas y buen humor y a pasarlo bien.

Sácalas que se te van a quemar. Familia, nos vemos.

Hasta el próximo programa. Te han quedado muy bien.

¿Has visto?

A lo mejor se te pega un poco, pero hazte con ella.

(Música créditos)

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Cocina con Sergio - Alitas adobadas en salsa de cola

28 nov 2015

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