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Para todos los públicos Cocina con Sergio - Salmón con crema de cigalas y rosas de cebolla - ver ahora
Transcripción completa

Bueno familia, hoy marchando salmón con crema de cigala

y rosas de cebolla. Una combinación 10.

Las cigalas pueden ser frescas o congeladas.

Y vais a hacer un recorrido mágico con una buena amiga, la cebolla.

Mira, la cebolla. La vamos a ver ahora.

Ahí la tenemos en primer término.

Qué alimento tan barato y tan humilde.

Humilde e imprescindible. Prácticamente el 85% de mis platos

lleva como ingrediente esta hortaliza de condimentación.

Va a aportar sabor, aroma y que bien cocinada y mimada

se hace un ingrediente rey.

De hecho, cómo cambia la cosa si en un guiso,

la cebolla se ha pochado bien y ha dejado todo el sabor.

En cambio, si algún día no ponemos cebolla,

la cosa cambia.

Luego os hablaremos de ellas porque estas son de lujo.

Estas son mañicas

y las únicas con denominación de origen protegida.

Luego os explico un poco más de dónde han llegado,

de dónde vienen y qué características tienen.

Ahora lo que vamos a hacer

es un recorrido histórico por la cebolla.

"Allium cepa",

hay más de 500 especies relacionadas en esta familia.

¿De dónde viene? Unos dicen que de Asia,

otros que del norte de África, pero lo que sí que está claro

y hay testimonio gráfico de ello,

es que los egipcios la valoraban muchísimo.

En esos jeroglíficos que ves ahí

se han encontrado algunos jeroglíficos donde se ve

cómo hacían ofrendas a los dioses con cebollas.

Ellos pensaban que eran un símbolo de vida eterna.

Por aquello de las capas que nunca se acaban.

Esas creencias las pasaron a los griegos

que se las daban a los soldados

porque consideraban que les daban fuerza

y vigor en la batalla, también a los romanos.

Y fueron los romanos los que la extendieron

por todo el Mediterráneo.

Si ya venimos a nuestros tiempos y hablamos de literatura,

cómo no hablar de dos grandísimos poetas

como son Miguel Hernández, con esa "Nana de la cebolla"

tan bonita, en la que se acuerda de su niño

que estaba preso y pasando hambre.

También Pablo Neruda, a quien estamos viendo en imágenes,

que tiene una oda a la cebolla maravillosa.

Si podéis, leedla.

Pues te quiero decir una cosa y no te rías.

Con los consejos de nuestros amigos mañicos,

que sé que me los van a dar,

este año me gustaría plantar cebollas en mi minihuerto.

No garantizo nada.

Ya le podéis mandar buenas cepas porque este es un desastre.

Yo lo voy a intentar.

Ya hablaremos para que me mandéis algo,

a ver cómo nace eso hay.

Familia pues junto con el plato de hoy,

vamos a seguir poniendo aroma.

Aunque habitualmente os hemos recomendado especias,

condimentos e hierbas aromáticas para reducir el consumo de sal,

hoy vamos a poner sal, pero una sal muy especial.

Una sal que viene especiada, mira qué bien huele.

Vas a adivinar lo que lleva. Pimienta.

Una combinación de escamas de sal con pimienta

que luego le pondremos al plato de hoy al final

para reforzar todavía más el sabor.

Pero antes, Pepa, cuéntanos qué vamos a utilizar.

Y ya que nuestros amigos, que luego repito

hablaremos de las cebollas, nos han mandado cebollas muy suaves.

Las he pelado y les he quitado dos o tres capas exteriores,

de manera que me ha quedado una cebolla más pequeñita.

Ni más ni menos, gracias a que tienen muchas capas.

Me he permitido el lujo de quitar alguna capa.

Capa que no se va a tirar. Luego se va a trocear

y se va a emplear para seguir dando sabor a nuestros platos.

Y si las capas cuando se cortan son circulares

con un agujerito en el centro...

¿Por qué tiene que ir todo hilado en nuestro guión?

¿Qué tenemos en la Escuela de Repostería?

No se parece un pimiento, pero es redondo.

Oye, podría ser una capa de cebolla hueca.

Ya está Pepa yendo al detalle, os dais cuenta.

Imaginación al poder.

Familia, hoy una receta muy sencilla de rosquillas con anís.

Pues yo creo que, por la hora que es,

voy a ir haciendo un café y las probamos.

A ti te vienen bien todas las horas.

Pepa siempre tiene la mínima justificación

para decir un café.

Pero tú para qué cocinas, para triunfar

o para pasar completamente desapercibido.

Nos vamos al paso 1. Sigue mis pasos.

Bueno, no lo sigas porque como lo sigas vas a acabar muy mal.

Vamos con esta receta que se divide en cuatro pasos muy sencillos.

Vamos con el paso 1,

hacer una crema muy sencillita de cigalas.

Una crema que tenga aroma, textura, color, sabor

y lo primero que vamos a poner es aceite.

Podríamos poner también un poco de mantequilla,

lo que más os guste. Subimos un poco al seis el fuego.

Vamos a emplear puerro pero, por ejemplo,

una cebolla suave como la que veíamos antes

también podría ir sin ningún tipo de problema.

Puerro cortado en cruz muy bien lavado,

siempre hay que lavarlo al máximo

aunque pensemos que está totalmente lavado,

por si acaso le damos una pasada, por seguridad.

Lo incorporo. Marchando ahí el puerro.

Que vaya pochándose poco a poco.

Junto con el puerro vamos a incorporar también...

Hemos pelado las cigalas, pues las cabezas de las cigalas,

todo lo que es cuerpo de la cigala.

Nos vamos a guardar su carne porque al final esa carne,

plancha vuelta y vuelta.

Vamos a disfrutar del sabor de una riquísima crema de cigalas,

pero aprovechando las cabezas para una cosa

y los cuerpos para otra.

Por lo tanto, aquí tenemos las cigalas.

Son cabezas duras, vas un poco rehogándolas.

Siempre que hago una crema

donde aparecen las cabezas de las gambas...

Las pinzas también.

Sí, las pinzas también para que nos deje más sabor.

Pensad que luego guardamos unas pinzas para decorar.

Hay que colarla muy bien.

Siempre que aparezca la cabeza de algún crustáceo

nos va a dejar mucho sabor,

pero recordad que es muy importante

que posteriormente lo colemos bien.

Fíjate el aroma que sale ya y no tiene nada.

Aroma y humo, qué no veo.

Vamos a poner un toquecito de esta sal especiada.

Si no la tenéis no pasa nada,

por eso ponemos pimienta en la receta.

Si no, sal y pimienta normal.

No hay que agobiarse porque no tengamos un ingrediente.

Te voy a poner la calabaza. Nos va a reforzar, sobre todo,

el color.

Nos va a ayudar a que un poquitín espese la crema,

aunque luego os contaré un secreto para conseguir que esa crema

coja cierta textura y quede mucho más espesa.

Cuidado que las cabezas son duritas.

Ve moviendo. Luego solamente faltará incorporar,

en cuanto que lleve eso un rato rehogando,

un pelín de brandy, dejamos que se evapore,

tomate pelado y troceado

y fumet que he hecho con unas cabezas de gambas.

Primero dejaré que ese sofrito a Pepa le quede bien.

Os decía, trucos.

Podríamos incorporar un poco de harina

para que espese la crema,

pero la harina nos va a aportar un poco de sabor.

Si buscamos un elemento de ligazón un poco más neutro,

tenemos arroz. Simplemente añadimos

unos granos de arroz, rehogamos y dejamos cocer.

El grano se va a pasar, abrir por completo

y al triturar esa crema con los granos de arroz

va a espesar.

No nos va a dejar prácticamente sabor.

En cambio, si utilizamos otro tipo de espesantes

puede aparecer ese sabor fuerte. Va oliendo bien a cigala la cosa.

Bien, bien.

Las cabezas están dejando todo su sabor.

Añado el brandy, cuidado con ese primer golpe

que va a salir. Todo el alcohol va a marchar.

Ahí está.

También incorporo los tomates pelados y troceados.

Sigue rehogando sin miedo

que cuanto más sabor tengamos en la base,

mejor que mejor.

Aparte, las cebollas que yo os decía

que les he quitado varias capas para que me queden más pequeñas.

El paso 2, vamos con las rosas de cebolla.

Dicho así parece algo muy complicado,

pero no lo es.

Emplearemos unas brochetas, no muy grandes.

De este tamaño, medianas. Unos 5 o 6 cm aproximadamente.

He escogido cebollas de las dulzonas,

de las suaves. Mirad, con el cuchillo

y sin llegar al final voy a dar unos cortes,

primero hacia una dirección.

Giro la cebolla y en la otra dirección.

De manera que veis que no apuro y no llego abajo del todo,

es un corte superficial. Repito la operación.

Mirad qué fácil y observad luego el resultado

que es muy bonito.

Queda muy bonito. Uno puede pensar

que cómo me voy a comer este pedazo de cebolla.

Esto merma. Cuando hacemos un guiso

me lío a echar cebolla y luego os digo

que estéis tranquilos porque se queda en nada.

Repito, giro la cebolla y termino de dar los cortes

sin llegar al final del todo.

Ahora, cada una de las cebollas

las vamos a clavar en la brocheta. Parecen las manzanas de feria,

pero no os recomiendo que os comáis esto hasta que no esté cocinado.

Estas quizás porque son dulces y suaves.

A mí en las ensaladas me gusta mucho.

En ensalada la cebolla suave es una maravilla.

Ahora tengo harina.

Simplemente, lo que voy hacer

es pasarlas un poco por harina para que un poco de harina

penetre en el interior de cada una de las cebollas.

El aceite lo tengo preparado.

Aceite que en un principio no esté muy caliente

para que esta cebolla se vaya cocinando

y se vaya abriendo. Nos va a quedar como una rosa.

Por lo tanto, aquí tengo el aceite. Voy a introducir estas dos.

Veis que empieza burbujear.

Ahora subo las cebollas en torno al seis.

Que se vayan pochando al principio despacito

porque si el aceite estuviese muy caliente,

no conseguiríamos el efecto que nosotros queremos.

Luego nos quedaremos con la más bonita.

Voy a bajar el fuego.

No te preocupes, no hace falta que lo bajes.

Lo que vamos a hacer es regar con el fumet.

Vale. Incorpora el fumet que tienes allí.

Ahora yo decía el arroz como espesante.

Vamos a incorporar un poquito de arroz

y vamos a dejar que cueza. Échalo todo, sin miedo.

Añadimos un pelín de agua. Como veis, mínima cantidad de arroz

y a cocer hasta que veáis

que el arroz está totalmente abierto.

Me quedaré como siempre vigilando y tu vete a vigilar las cebollas,

no vaya a ser que se las coma alguien.

Venid conmigo porque tenemos

mucho que contar sobre estas cebollas.

Os diré que son las únicas con denominación de origen protegido

de toda España.

Cebollas, como decía antes, muy dulces.

Son de una zona muy pequeña de Zaragoza.

Es cebolla Fuentes de Ebro.

Se caracterizan fundamentalmente porque son muy suaves.

Una vez ingeridas no dejan ese regusto

que a veces dejan otras cebollas y es un poco desagradable

porque esta uno comiendo cebolla toda la tarde.

En este caso no.

Otra de sus características es su color.

Y nos dicen desde la denominación de origen protegida

que advirtamos que estas cebollas están en el mercado desde junio

y julio hasta final de año.

Y que después no se pueden encontrar y habrá que esperar

hasta la siguiente campaña.

Producto de máxima calidad. Quedaos con su nombre.

Además, decíamos que es la más suave.

En una ensalada, maravillosa.

Si cortamos aros, los sumergimos en leche,

escurrimos bien, salpimentamos, enharinamos

y freímos.

Calamares de campo, en este caso calamares del Ebro.

También en los guisos, ese pochado lento con la tapa,

sin prisa.

Y la otra versión, las rosas que se están friendo por ahí.

Otro dato más que os va a hacer gracia.

Una curiosidad.

Nos han contado que esta cebolla es tan dulce

que se puede caramelizar sin necesidad de azúcar.

La dejas pochando lentita y el resultado es el mismo.

Ahora vamos con lo que es la producción general de cebolla

en España.

Producimos 1.200.000 toneladas al año.

Entre las comunidades que más destacan están Andalucía,

Castilla y León, Castilla-La Mancha.

Consumimos 350 millones de kilos al año

y venimos a tocar en torno a ocho kilos por persona.

A mí me parece muchísimo.

Pues a poner cebolla en la vida,

que sin cebolla los platos no saben igual,

y si son de esta calidad, mejor que mejor.

Bueno, pues cebollas de primera calidad,

solo una temporada en el mercado,

y procedentes de la huerta del río Ebro.

Pues así de buenas van a ser las rosas famosas,

ya lo veréis, familia.

Venga, muchas gracias por este producto tan bueno

y vamos a continuar en el paso tres con el plato.

Tepanyaki, plancha o sartén, lo que tengáis en casa.

Lo que vamos a hacer es una gota mínima de aceite,

poca cantidad, porque vamos a marcar ligeramente el salmón.

El salmón ya de por sí es graso,

pero una grasa cardiosaludable, no hay ningún problema,

ojalá tomásemos ese tipo de pescado

al menos cuatro o cinco veces a la semana.

Vamos a empezar a dorar ligeramente,

quiero que quede jugoso en el interior,

y por ese motivo está la plancha a 210°.

Le iremos dando vuelta y vuelta, es decir,

en cuanto se dore por abajo le vamos a dar la vuelta,

voy a poner unos trozos más, y Pepa, te vas a ir encargando

de marcarlo por todos lados, que quede bien sellado.

Como veis no pongo porciones muy grandes,

pero sí que sean todas del mismo tamaño por una sencilla razón,

porque así las tenemos todas controladas

y luego a la hora de presentar en la mesa va a ir la cosa mucho mejor.

Las colas de las cigalas simplemente les voy a dar unos golpes,

y venga, también a dorarlas vuelta y vuelta, no más.

¿Le doy la vuelta a este un poquito? Perfecto.

A estos primeros ya, pero en vez de tirar del producto

hay que arrastrar con la espátula, y se despega.

En cambio si lo que hago es golpear o no meter bien la espátula

corremos el riesgo de que algunos se puedan romper.

Siempre sin miedo. Bueno, esto ya está liquidado.

Mirad qué color tan bonito están cogiendo,

un color dorado muy bonito.

Lo dejamos de medio lado y vamos dándoles la vuelta.

Como es muy poquito el tamaño, como es una cantidad pequeña,

se va a hacer muy rápido.

Además el inconveniente del salmón es que si nos descuidamos

pasa de estar jugoso, sabroso y delicioso

a estar seco y que no le guste a nadie.

Por eso le puedes volver a dar la última vuelta.

Me quedo sin plancha, me salgo.

Veo que vas, vas, así que te voy a poner un tepanyaki de 12 m.

Bueno, mientras que Pepa le va dando al salmón por otro lado, mirad.

Tenemos por aquí las cebollas.

Han mermado prácticamente a la mitad,

están muy blantitas y han cogido formas como veis de rosas,

muy dulzonas.

Al ser suaves y haberse ponchado primero

y, posteriormente, haber quedado bien hechas,

se ha ido concentrando el sabor.

¿Recuerdas que decía que podían llegar a caramelizar sin azúcar?

Aquí está la prueba.

Les pondré un toque de orégano, que le va muy bien,

aparte de que va a decorar.

Ya veis, una idea, también los aros de cebolla...

Pero más que rosas las veo como tulipanes.

Ya he dicho que hoy tú ibas mucho al detalle.

Esto es aproximativo, no hay que entrar tampoco en botánica,

porque me pillaríais, y más con lo bien que se me dan

los productos de la huerta, pero tulipán, rosa, da igual,

un buen producto dulzón, que se va a mezclar

con esa crema de cigala tan rica.

Voy a sacar un plato, porque en breve vas a empezar

a sacar todos los productos.

Al salmón le queda una cara y a mí me queda poco espacio.

Mira, el pequeño en nada lo sacas.

Ese color rosado en el centro, de lujo.

Las colas de cigala, 10 segundos, no más,

ya pueden empezar a salir.

Muy importante, familia, cuando en casa tenemos el pescado dorado,

no lo maltratéis, no lo mováis demasiado,

porque corremos el riesgo de que se nos empiece a deshacer

y que se nos pase.

Yo ya casi, los que son un poco más pequeños los puedes sacar ya.

Les falta una cara.

Pero con el calor que les queda, mira qué color tan bueno, perfecto.

Por otro lado tengo aquí la crema de cigala.

Se ha colado muy bien, se ha salpimentado.

Como veis un color naranja, una suavidad y un aroma

que no os quiero ni contar.

En ese paso tres lo único que he hecho ha sido triturar,

colar, y quitar de en medio del colador

y todo lo que me quedó para que se vea la cocina más despejada

y en el paso cuatro vamos a empezar ya a montar

un plato cargado de aroma, de decoración, de gracia,

de guarnición, y por ese motivo me voy a traer

el plato de presentación,

el orégano que se ha caído lo quito de en medio

y vamos con el plato, muy sencillo.

He elegido un plato trinchero pero que tiene una pequeña superficie

que nos va a ir muy bien para colocar esta crema de calabaza,

perdón, de cigala.

Primero añadimos un poco. Yo lo pongo de forma decorativa.

Evidentemente en casa tampoco pasaría nada

por servir de primero un poco de la crema de cigala

y luego el salmón, pero que sepáis que le va a ir muy bien

a este toque de salmón empaparse del sabor de la crema de cigala.

Vamos a poner este que he visto por aquí, que me gusta,

en el centro, y este lo colocamos a su lado.

Luego una cola de cigala, por ejemplo esta, qué pinta,

qué escándalo de plato.

La voy a poner a un lado, mirad qué bonito.

Vamos a poner ahora con sumo cuidado una rosa, por ejemplo esta,

y la vamos a poner a un lado del plato, asomando,

lo romántico que queda ahí una rosa,

y os prometía que guardábamos una pinza de esas cigalas,

que la vamos a poner justo aquí

para que se vea lo que lleva la crema.

Toque mínimo de esa sal que hoy empleábamos,

esa sal especiada, que la vamos a poner por encima del salmón.

Cogemos un toque verde, que no falte, mínima expresión verde,

pero siempre un toque verde va a decorar

y va a dar una presentación diez,

y un poco, una mínima cantidad alrededor del plato.

Nos lo llevamos a la mesa y,

familia, salmón, cebolla, cigala, ¿qué más queremos?

Pepa, el plato para mí, marchando.

Plato de lujo aunque con ingredientes que no son de lujo.

Ya has visto nuestra cebolla, bien económica,

y nos hace estas rosas tan bonitas.

Familia, disfrutad de algo sencillo y económico.

Lo que el ojo no ve nos delata un marisco

y un pescado perfectamente sellado, jugoso en el interior,

con esa capa dorada en el exterior como se puede observar,

bañado ligeramente por una suave crema de cigala

que va a intensificar el sabor para rematar con el dulzor

que ha concentrado nuestra rosa de cebolla.

Bueno, familia, llega el momento del consultorio,

servicio público donde vuestras dudas,

sugerencias y fotos quedan resueltas, vemos las fotos, etc.

Mandáis el mail, Pepa lo selecciona y yo intento resolverlos si sé.

Vamos con las preguntas de hoy.

La primera nos la manda Mariam, y dice así.

Pobrecita. Tranquila, te vamos a ayudar.

Por un lado, si los recipientes son de acero inoxidable,

cuando hayas terminado de cocinar

mi consejo es tener siempre un estropajo nuevo para rascar bien,

que nunca queden mate sino brillantes,

porque esa capa mate mínima que se queda ahí

luego nos puede provocar que se agarre el alimento.

Segundo, si son antiadherentes no hay problema, y por último,

en casa, aunque yo aquí no lo hago para que lo podáis ver,

siempre que los recipientes estén tapados

va a concentrar todo el vapor y es más difícil

que nos quedemos sin medio líquido.

Se va a concentrar el sabor y el vapor.

Incluso cuando pochamos hortalizas,

si lo tapamos se va a concentrar también ese vapor.

Sigue estos consejos

y que los guisos te sigan saliendo de lujo, que seguro que es así.

Venga, y nos lo cuentas, a ver qué tal te ha ido el consejo.

Vamos con la pregunta de Isabel Royuela.

Tiene una pinta buenísima, a ver cómo lo hacemos.

Bueno, la cosa promete. Puedes hacer una crema de limón.

Creo que hace no mucho hicimos una crema de naranja.

Cambiamos la naranja, ponemos un poquito menos de limón,

ya que es más fuerte, ese bizcocho bien empapado en el almíbar

y para bañarlo por fuera, mirad,

puedes fundir al baño maría 100 g de chocolate para postres

con unos 50 o 60 g de mantequilla.

Se templa al baño maría hasta obtener una salsa homogénea.

Esa salsa se separa del fuego, dejas que se atempere un poco,

pones la tarta encima de una rejilla,

por ejemplo la que viene para el horno o el microondas,

báñalo sin miedo y esta mezcla se va a quedar crujiente,

perfectamente bañado.

Conserva en la nevera, y a la hora de llevar a la mesa

Pepa y yo nos apuntamos, que lo sepas.

Yo me apunto desde ya.

Si nos mandas un trocito, yo, encantada.

¿Dónde dejamos las dudas?

En nuestra página web, que es un portal de cocina maravilloso.

Mirad, lo tengo aquí abierto.

Tenemos las recetas que vamos a hacer próximamente,

las que ya hemos hecho, que tenemos más de 200 a vuestra disposición.

Las podéis imprimir, podéis recuperar los vídeos

y recordar cómo se hacía un poco más fácilmente.

Tenéis ese enlace para dejarnos los correos

y por supuesto también nuestra escuela de pastelería.

Es una página que tenéis que visitar sí o sí.

Nos ha faltado una pregunta,

¿cómo evito quemarme cuando estoy cocinando?

Muy sencillo, con el juguete de Pepa.

Lleva todo el día jugando con su patito.

No lo quería sacar porque me daba vergüenza,

pero el pato tiene hambre y se lleva un impuesto revolucionario.

¿Veis lo que digo, que no desaprovecha ningún hueco?

Bueno, os voy a dar una receta básica

para hacer unas rosquillas de anís muy, muy ricas.

Vamos a poner un huevo,

que como siempre cascamos previamente en un bol,

con 60 g de azúcar. Removemos muy bien el huevo con el azúcar.

En casa, lo que siempre digo,

cuanto más tiempo estemos trabajando las mezclas, mejor que mejor.

Vamos a incorporar también unos 6-7 gramos de gasificante,

anís en grano y ralladura de cítrico, naranja o limón.

Junto a esta mezcla incorporamos 40 ml de aceite, un aceite suave,

y 40 ml de leche. Mezclamos bien la base de ingredientes,

y cuando esté todo bien mezclado

y se empiecen a combinar los sabores y aromas

incorporaremos poco a poco 200 g de harina, harina de repostería,

que sea un poco más floja que la que se utiliza para el pan.

Vamos mezclando hasta obtener una masa homogénea.

Un truco, masa blanda, rosquillas más jugosas.

Masa muy seca, apelmazada, rosquillas que nos van a quedar

un poco más secas.

Por lo tanto, recordad, masa blandita, rosquillas jugosas.

Trabajamos bien la mezcla hasta que nos quede con esta textura.

Vemos que está muy blandita, que se nos pueden pegar

al formar las rosquillas.

Mi consejo, os untáis aceite en la mano y formamos las rosquillas.

El aceite, que no esté muy caliente, templado tirando a calentito

para que dé tiempo a que el gasificante crezca

y nos queden esponjosas.

Las freímos por ambos lados y luego las podemos rebozar

con un poco de azúcar glass.

Sobre esta receta podéis poner

el aroma y el sabor que más os guste.

Pepa ya tiene el chocolate.

Yo sé que después del chocolate van las rosquillas,

pero antes haznos el resumen, por favor.

Venga, al patito luego le damos un poquito también de rosquillas,

porque mira como tiene el chocolate,

pero vosotros en casa dejaos de patos y apuntad,

que vamos a repasar cómo se hizo el plato de hoy.

Estos son los ingredientes que necesitamos

para hacer el salmón con crema de cigalas y rosas de cebolla,

y esta es la receta paso a paso.

Paso uno, sofríe el puerro con las cabezas de las cigalas,

mantén al fuego para extraer todo el sabor

y añade la calabaza y el brandy.

Cuando se evapore el alcohol

incorpora el tomate pelado y picado y el arroz.

Rehoga, añade el fumet y deja cocer unos minutos.

Paso número dos, corta la base de las cebollas en cuadrícula

pero sin llegar al final, pasa por harina,

ensarta en una brocheta y fríe a temperatura media.

Paso tres, corta el salmón en tacos regulares

y dóralos en la plancha junto a las cigalas.

Tritura la crema y cuela.

Paso cuatro, sirve el salmón sobre una base de crema

y decora el plato con las colas de las cigalas

y las rosas de cebolla.

Bueno, ha quedado de foto.

¿Te ha gustado cómo han quedado los platos?

No hablaba de los tuyos, hablaba de los de Asun.

Asun, vamos a ver tus fotos. Seguro que te han quedado bien.

Mira, ¿es verdad o no? Bueno, bueno, bueno...

Yo a esto le metía mano ya. Y yo.

Días de frío, cuchara...

Ya sabéis que tengo debilidad por la cocina y la comida.

En fin, os voy a leer el correo que nos ha mandado Asun,

una espectadora, que dice así.

Me llamo Asun y quiero daros las gracias

por todos los platos que colgáis en la red.

La verdad es que es la primera vez que me dedico a realizar un plato

por falta de tiempo, pereza,

o simplemente porque no tenía los ingredientes para hacerlos,

pero hoy se han dado todos los parámetros

y me he puesto con ello, y el resultado ha sido genial.

Aquí tenéis la prueba. Un abrazo a todo el programa.

Otro para ti y enhorabuena, porque lo has hecho fenomenal.

Por supuesto, Asun, mil gracias por estar ahí,

a todos los que nos veis desde cualquier rincón del mundo,

Canal Internacional, que de repente nos llegan correos

desde Australia, Colombia...

Mil gracias por todo ello, y ya los sabéis,

nuestro programa es un servicio público

donde podemos aprender platos, postres, respondemos a los mails...

Productores, nos mandáis vuestros productos, aquí los mostramos.

Sábados y domingos... ... "Cocina con Sergio",

un programa abierto para todos.

¿Que os sale un plato bonito? Hacéis una foto y nos la mandáis,

que estaremos encantados de enseñarla.

Hasta el próximo programa. Adiós.

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Cocina con Sergio - Salmón con crema de cigalas y rosas de cebolla

10 ene 2015

PASO 1. Sofríe el puerro con las cabezas de las cigalas. Mantén al fuego para extraer todo el sabor y añade la calabaza y el brandy. Cuando se evapore el alcohol, incorpora el tomate pelado y picado y el arroz. Rehoga, añade el fumet y deja cocer unos minutos.

PASO 2. Corta la base de las cebollas en cuadrícula, pero sin llegar al final, pasa por harina, ensarta en una brocheta y fríe a temperatura media.

PASO 3. Corta el salmón en tacos regulares y dóralos en la plancha junto a las cigalas. Tritura la crema y cuela.

PASO 4. Sirve el salmón sobre una base de crema y decora el plato con las colitas de cigala y las rosas de cebolla.

INGREDIENTES:

1 lomo de salmón

3 cigalas

1 puerro

50 g calabaza

¿ copa brandy

1 tomate

Fumet

4 cebollas pequeñas

Harina, aceite

Orégano, pimienta molida

Sal de pimentón

 

 

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  1. Sara

    En la receta de roscos de anis, donde puedo poner licor de anis

    14 nov 2018
  2. Sara

    Hola. Quisiera poner licor de anís a ésta receta, como lo sustituyo , por algún liquido? Un saludo

    14 nov 2018
  3. Sara

    Hola, si quisiera poner licor de anís , se sustituye por algún liquido de la receta. Un saludo

    14 nov 2018