Presentado por: Mario Picazo Dirigido por: Mario Picazo y Oriol Gispert

Aventuras, viajes, curiosidades y algunos peligros. Son los ingredientes de 'Climas extremos'. El meteorólogo y presentador Mario Picazo viajará a los lugares más insólitos de la Tierra para convivir con sus habitantes y mostrarnos cómo ellos conviven normalmente con una meteorología extrema.

¿Se imaginan cómo es la vida en Oymyakon, Siberia, a 50 grados bajo cero? ¿O cómo viven los habitantes de Terranova, soportando más de 200 días de niebla al año? ¿Cómo experimentan el paso de un tornado en Oklahoma?

Son solo algunos de los lugares del mundo a los que  viajará el meteorólogo y presentador Mario Picazo en el programa ‘Climas extremos’, un programa de extraordinarias experiencias climatológicas en los lugares más recónditos de la tierra

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Para todos los públicos Climas extremos - Oymyakon, el pueblo más frío del mundo - Ver ahora reproducir video 54.05 min
Transcripción completa

Este es el corazón de Siberia.

Si se para el coche y tienes problemas te buscas la vida

porque aquí, en medio de la nada, es que no hay nada.

Este pueblo, visto desde el baño...

¡Oooh!

¡Ay, coño!

Tiesos como un palo, todo está tieso aquí.

Duros como una piedra.

Como los vascos... ¡Aaah!

Hay que alimentar a la naturaleza.

(Grita).

Subtitulado por Teletexto-iRTVE.

Siberia, al este de Rusia.

Es pleno invierno.

Quiero llegar al pueblo más frío del mundo,

quiero conocer a sus habitantes.

Gente capaz de vivir

con temperaturas que rondan los 50 grados bajo cero.

Sobrevuelo la República de Saja.

Mi destino esOymyakon, el pueblo que tiene el récord mundial de frío:

71,2 grados bajo cero.

Casi cuatro veces más frío que el congelador de mi casa.

¿Es posible vivir así?

Esto si que es frío y lo demás son tonterías.

Ust-Nera, primeras sensaciones con este frío intenso.

Lo primero la nariz, se te queda congelada,

los pelillos de dentro la nariz se quedan ahí pegados,

te cuesta respirar.

Se queda la garganta muy seca

porque la temperatura es bajísima ahora mismo:

41 bajo cero.

Voy a seguir con el termómetro aquí para saber hasta donde llego.

Hemos hecho nuestra primera escala en Ust-Nera

y nos hemos tenido que quedar aquí, que es el único hotel del pueblo,

en una habitación que parece un zulo.

La cama un poquito dura, la verdad que incómoda.

Y encima, desde que llegamos ayer

tenemos aquí a un oriental que lleva 12 horas durmiendo,

no se ha movido; esperemos que esté vivo.

Al final, el misterioso durmiente resulta ser mi intérprete.

Se llama Sergei

y al parecer todavía le queda algo de sueño en la recámara.

Mejor para él,

nos quedan más de doce horas de viaje para llegar a Oymyakon.

Que calentito,

cómo se agradece el calorcito, aunque sea por unos segundos.

Cualquiera la encuentra ahora.

¡Treinta y ocho!

La verdad es que no es una temperatura demasiado baja,

está bien; 38 bajo cero se puede soportar.

Antes de volver a subir, Sergei me explica una costumbre Saja.

Para que la naturaleza, que es lo que prima aquí en Siberia,

nos cuide en este viaje hasta llegar a Oymyakon,

me ha dicho Serguei que tenemos que alimentarla.

Naturaleza, por favor cuídanos

en este largo y peligroso viaje que tenemos hasta Oymyakon.

Un poco de pastel de verdura y un poco de vodka ruso.

Perfecto, ya veis.

El conductor tiene cara de cansado, no sabemos cómo va a ir el viaje.

Esperemos que controle la carretera porque está completamente helada.

Que no se nos duerma por el camino.

Para mayor tranquilidad mía, Seymon, el guía y copiloto,

se toma un chupito de vodka tamaño familiar.

Esta es una carretera helada y el conductor va...,

en España iríamos a 2 km por hora, ¡aquí van a 80!

Espero que controle, ¿controla?

Este es el corazón de Siberia, de Yakutia,

un territorio salvaje, virgen, puro,

aquí se respira una tranquilidad increíble,

esto es una gozada.

Esta es la autopista de Kolima,

también conocida como la "carretera de los huesos".

Dicen que aquí, cada cinco pasos, hay un cuerpo enterrado:

los cuerpos de los prisioneros siberianos

que la construyeron bajo durísimas condiciones de frío.

Vamos hacia Oymyakon

y me acaba de decir Sergei que ayer estuvieron a 60 bajo cero.

A ver lo que nos encontramos.

Aquí fuera, ahora mismo: 45,7 grados bajo cero.

A medida que avanza el viaje descubro dos cosas.

Una: que Siberia es preciosa.

Y dos: que a Boris, el conductor,

no le importa escuchar la misma canción durante horas.

Nuestro conductor y nuestro intérprete Sergei

son de lo más eficiente a la hora de dormirse.

Dicen: "vamos a descansar 15 minutos",

se quedan ahí tirados, sobados en segundos, míralos...

Lo malo es

que el motor de la furgoneta también decide echarse una siesta.

Si se te para el coche y tienes problemas,

ya te puedes buscar la vida

porque aquí, en medio de la nada, no hay nada.

¡Sergei, arráncalo! ¡Sergei, arráncalo!

Hace tres días que salimos de Madrid,

pero después de cuatro vuelos, 8.000 kilómetros,

y cientos de miles de baches, finalmente, llegamos a Oymyakon.

Como en el pueblo no hay hoteles,

nos instalaremos en la casa de una familia.

Estamos contentos de estar aquí después de tantas horas de viaje.

Tiene buena pinta, very good.

Buen provecho, buen provecho.

Hacía falta algo caliente para el cuerpo

después del palizón de viaje que nos hemos pegado, ¿verdad?.

Está concentrado con la sopa.

La señora está ahí seria mirándonos a ver si nos gusta la sopa.

Está muy buena.

Me sorprende

el gran contraste de temperatura dentro y fuera de casa.

El frío es tan extremo que congela las pompas de jabón.

Mira, mira.

Aquí las casas están muy bien acondicionadas, la verdad,

pero una de las incomodidades

es que para ir al baño tienes que salir fuera, a la calle,

porque las tuberías se congelan y no hay agua corriente en la casa.

Voy a ir al baño.

Que le voy a hacer, hay que salir fuera,

y eso que hoy aquí en Oymyakon hace un día excepcional

porque estamos a unos 37 grados bajo cero,

para ellos es como si fuera una ola de calor.

Me ha dicho la señora que el baño está por aquí fuera,

en una de las casetas.

Ahí está, ya lo he visto.

Este es el baño.

¿Hello?

Como podéis ver

se trata ni más ni menos que de un agujero en el suelo.

Casi se puede contar por días:

lunes, martes, miércoles, jueves, lo que ha caido.

Oh, que frío.

El olor es insoportable y eso que estamos a 37 bajo cero.

No me quiero ni imaginar lo que supone venir aquí al baño

en pleno mes de agosto, cuando llegan hasta los 40 grados.

Oh, Dios mío.

No podéis ni imaginaros lo que supone ir al baño aquí.

Primero porque te tienes que bajar los pantalones, como todo el mundo,

pero también porque el papel que hay en el baño está congelado.

Me han dicho

que la mejor forma de tener una buena panorámica de Oymyakon

es subirme a esta torre,

que yo creo que no ha subido nadie desde hace tiempo.

De hecho se ve bastante desgastada y hecha polvo.

Incluso en el ayuntamiento me han hecho firmar este documento

que dice que no se hacen responsables

de lo que pueda pasar si subo a la torre.

Pero voy a subir

porque tengo ganas de ver Oymyakon desde arriba y enseñároslo.

Está además congelada.

Es más fácil subir que bajar.

Bueno pues ya estoy llegando arriba,

queda poco.

El problema es que el suelo se mueve.

Esto es el fondo del valle.

¿Qué ocurre?

Que cuando el aire frío de lo alto de las montañas

baja por su propio peso hasta aquí,

acaba aquí, en el fondo, donde está Oymyakon

y aquí se queda durante días y días enfriándose.

Además aquí no hace prácticamente nada de viento

y eso hace que el aire no se mezcle,

porque cuando se mezcla, se enfría menos.

Pero como está aquí abajo, se enfría días y días,

al final la temperatura más baja la tenemos aquí,

justo en el fondo del valle, que es donde está Oymyakon.

Quedo para hablar con Valery, el hombre del tiempo de Oymyakon,

aunque no sé si su vehículo es el más cómodo

para mantener una charla de meteorólogo a meteorólogo.

¡Dice que suba, no se cómo lo voy a hacer!

¡Nos vamos a matar!

Valery, no puedo.

¿Lo vas a llevar tu? ¿Yo? ¿Cómo?

Yo te aguanto, venga.

¡Aaah!

¡Me voy con Valery!

¡Ay coño!

El buey pesa 700 kg

y, curiosamente, se llama Miguel, como mi hijo.

63 bajo cero, la más baja que ha medido,

aunque aquí el record está en 71,2 bajo cero.

Se adaptaría, pero aquí en verano solo hay un mes.

Nueve meses de invierno, un mes de verano,

y dos de...,

sí, dos de entre medias.

¿Qué pasa tío?

Quiere ser el protagonista.

Valery quiere enseñarme su garita meteorológica.

Y aquí están los termómetros que lo registran todo.

Máxima, mínima, temperatura actual.

Sólo hay termómetros.

La variable meteorológica aquí estrella es la temperatura,

porque no hay ni barómetro ni hidrómetro,

solamente temperatura.

Ahora aquí no cae nada,

por lo tanto, el pluviómetro está totalmente vacío.

Lo máximo que han tenido aquí de nieve son 45 cm.

Como es un sitio tan seco,

tampoco es que aquí haya nevadas muy copiosas.

Según el..., como se llame, el "falómetro", el palo de Valery,

hay 20 cm de nieve.

Me contaba Serguei que aquí, en las casas de Oymyakon,

cuando la gente se queda sin agua, agua líquida por supuesto,

ponen estas banderitas rojas a las afueras,

para que el camión cisterna pase y les abastezca de agua.

Esta casa se ha quedado sin agua y por esto tiene su bandera roja.

En este gélido lugar, la única forma de sudar

es jugar el típico partido de solteros contra casados.

No tengo ni idea en qué equipo estoy jugando.

Lo único que sé

es que soy el primer español que juega con ellos.

(Hablan en otro idioma).

Una vieja creencia local dice

que quien se baña en el río Indigirka

purifica el alma.

Lo suyo es hacerlo en verano,

cuando la temperatura llega a los 20 grados, que no es el caso.

Lo malo es que ahí fuera hay 43 grados bajo cero

y que el río Indigirka, aunque no está congelado

porque tiene aguas termales, está a dos grados centígrados.

Vamos a ir allá.

Esto desde luego, una y nunca más.

Un chapuzón y nada más, ¿eh?

¡Aaah!

(Grita).

¡Yo creo que más que purificar se me ha congelado el alma!

¿Con que purificar, eh?

Yo creo que se me ha quedado el alma en el Indigirka.

No es tanto el chapuzón en sí sino cuando sales,

que a 43 grados bajo cero, se te queda todo...,

se te hiela la piel.

Cierro que hace mucho frío.

Estoy de suerte,

el joven alcalde ha organizado un sarao en honor a Tamara,

mi anfitriona.

Le entrega un premio por su labor de promoción de la cultura local.

Concretamente una tetera.

Al homenaje le sigue una banda de pop saja

―con el alcalde a la guitarra-,

y otros destacados exponentes de la escena musical local.

(Cantan en otro idioma).

(Cantan en otro idioma).

Aplausos

La familia Krivoshapkin me abre las puertas de su casa

para ver cómo es el día a día de un niño del pueblo.

Parece que a estos niños no les importa el frío.

Y pensar que en España

cuatro copos de nieve ya crean alarma

y muchas escuelas cierran.

Es la hora del recreo en el colegio de Oymyakon

y como aquí hace tanto frío en la calle,

pues están todos por aquí, por el pasillo,

porque esto realmente se convierte en el patio de los niños.

De hecho hay zonas como esta que están un poco más acondicionadas

con un jardincito,

donde los niños también pueden pasar un rato

y sentirse como en un jardín.

Ya veis que hacen los 100 metros libres por el pasillo

por eso son tan largos.

Incluso, vais a ver que aquí en el suelo,

sobretodo para las niñas,

porque este es un juego más de niñas,

tienen pintadas las rallas

y aquí están jugando como harían normalmente en España

los niños en el patio fuera del colegio.

Acercaros, acercaros, venid, mirad, venid.

(Cantan en su idioma).

Bravo.

Nos hemos metido aquí dentro, en la calefacción de Oymyakon,

y al que acabáis de ver ahí echando carbón se llama Afanasi,

que, por cierto, está aquí 24 horas al día.

Si Afanasi no trabaja y nadie mete carbón aquí dentro,

no habría ni colegio, ni podrían ir al centro cultural,

ni tampoco al gimnasio.

O sea, que el trabajo de Afanasi es vital

para que Oymyakon se mantenga caliente.

Ya huele mejor.

Una colada, no es que se sude mucho en Oymyakon, porque hace frío,

pero en algún momento tenía que lavarme

algunas prendas íntimas.

Lo que suelen hacer es tender la ropa para airearla un poco

y luego cuando se ha aireado un poco la meten dentro de casa.

Por cierto, me hace gracia, porque las pinzas en cada país...,

aquí son pequeñitas y cortas.

Y los calcetines que empezaban ya a cantar un poquito.

Esta de aquí es la casa de Tamara,

en la que nos hemos hospedado aquí en Oymyakon estos días.

Esta es la parte de fuera.

Lo primero que te encuentras cuando entras en una casa como esta

es lo que nosotros, los que hemos venido de España,

llamamos la zona de transición.

Estamos a unos 10 grados bajo cero donde uno entra,

para que el frío luego no se meta en la casa de golpe.

Voy para adentro que ya va haciendo un poquito de frío.

La verdad es que las casas aquí son muy agradables

porque la temperatura dentro está entorno los 20 grados,

o sea que se está bien.

Estos son pequeños depósitos y es un simple mecanismo

para que vaya cayendo el agua como un cuentagotas,

porque aquí el agua no abunda dentro de las casas

y tienes que cuidar mucho la cantidad.

Aquí también te lavas los dientes, te peinas, haces todo aquí.

Tamara,

que es una experta documentalista en temas de la región,

siempre habla mucho de la temperatura, del récord,

y aquí nada más entrar tienes plasmado el récord.

Los reyes, Santa Claus, el símbolo del Polo del Frío

y este es como un Santa Claus ruso.

Vamos a entrar al salón.

Aquí está nuestro super traductor-intérprete Sergei.

Nuestro guía de la zona, que es Simon,

que creo que ayer se pasó un poco con el vodka

y sigue ahí tumbado en el sofá durmiendo un poco.

Está feliz el hombre ahí tirado.

Esta es nuestra habitación.

Aquí hemos pasado ya varios días durmiendo, en Oymyakon.

Es nuestro pequeño fortín

donde tenemos montado por una parte el equipo,

para ir visionando y viendo lo que hemos grabado.

Y las tres camas, de los tres cerditos...

Una cosa curiosa de las cocinas, si os fijáis,

es que aquí no hay nevera, porque la nevera está fuera.

Tampoco hay grandes comodidades:

no tienen microondas, ni lavavajillas, no tienen lavadora.

Aquí es todo muy sencillito pero desde luego muy acogedor

porque esta cocina es un sitio estupendo.

Aquí la calefacción funciona constantemente

porque si no las tuberías, incluso las de dentro de casa,

acabarían congeladas.

Esta es una zona donde ellos calientan su comida

y este que veis aquí es el depósito de agua,

que van llenando o bien con hielo

o con agua que trae un camión del río

y de esta agua se van abasteciendo para cocinar, para lavarse,

para cualquier cosa que haya que hacer dentro,

menos el cuarto de baño que se utiliza fuera.

Me había dicho Tamara que la dejara ventilando unos minutos

pero no he tardado más de cinco, cinco minutos...,

mira como se me han quedado los calcetines, tiesos como un palo,

todo está tieso aquí.

¿Pero esto qué es?

Mi toalla, parece una tabla de planchar más que una toalla.

De todas formas,

aunque la hubiera dejado aquí fuera la ropa se hubiera secado

porque eventualmente, aunque se congele,

pasa de estado sólido a estado gaseoso directamente.

Estos son mis calzoncillos térmicos,

seguramente, en menos de cinco minutos ya estaban así.

Los voy a tener que secar un poco dentro de casa

porque si no,

me parece que me voy a quedar sin calzoncillos.

Cuando los retoños de la familia Krivoshapkin

vuelven del cole,

la madre los espera con la típica merendola saja.

Las niñas están tomando una energética sopita de reno,

que es una de las cosas que se comen aquí mucho.

Y Victoria ha preparado muchas otras cosas para comer:

unas galletas estupendas, una ensalada de zanahoria o de col.

Un mes al año, que es bastante, estas niñas se quedan en casa

porque la temperatura está por debajo de los 52 bajo cero,

o sea que son muchos días sin colegio por la temperatura.

Por lo visto, no pasan frío,

dicen ellas, cuando van al colegio

y están acostumbradas a temperaturas muy bajas.

Hace una temperatura horrible para una actividad al aire libre,

pero Sergei organiza una salida de pesca

con su amigo Egor.

Se ve que es un crack con la red.

O sea que la técnica de hoy consiste, por lo que me ha contado Egor,

en hacer dos agujeros, que es lo que hemos hecho,

y pasar una red por debajo del hielo

que es la que vamos a utilizar para pescar.

Ahora sólo hace falta que caigan los peces.

Que lo haga con la mano,

prefiero usar la pala porque con la mano, un poco de frío.

El hombre está ahí,

metiendo las manos dentro del agua que está ya casi congelada.

Míralo ahí, feliz, riendo, sacando el pescado tranquilamente.

Nuestra primera pesca, ¡bien!

No llega para todos ¿eh? Creo que es para el aperitivo.

Este es enorme.

No se si se oye, pero están duros como una piedra.

Hace diez minutos que los hemos pescado.

Bueno, 17 pescaditos para la cena de esta noche no está nada mal.

Venga Egor, vamos allá.

Olev, el marido de Tamara,

convierte nuestras capturas en una especie de sushi siberiano.

Acaba de hacer un brindis por nosotros.

¿De un trago?

¡Aaah pescao, pescao!

Mamá, esta señora es como tú, no para de cocinar.

La única palabra que he aprendido desde que he llegado es "tomtuc",

que es que no puedo más de lo lleno que estoy.

(Habla en otro idioma).

Va entrando cada vez mejor esto, está más suave ya.

¡Toing!

¡Toing!

49 bajo cero, ¡joder!

Llevo varios días comiendo como un ceporro

estas superenergéticas comidas que nos da Tamara

y hoy me he levantado con ganas de salir a pegar un trote,

aunque a 49 bajo cero como estoy ahora mismo

me temo mucho que la carrera va a ser cortita.

¡Jolín, que frío!

¡Oh, que frío, se me congelan los mocos!

Las pestañas...

Me vuelvo a casa.

La carrera ha durado 33 segundos,

ha sido el récord mundial de Oymyakon a 49 bajo cero.

Nos vamos a ver cómo los chavales del pueblo

juegan a uno de sus d..., ¡ay que frío!,

uno de sus deportes favoritos.

¡No puedo ni hablar del frío que hace!.

Hoy es sábado

y la gente aprovecha para reunirse a practicar su deporte estrella,

que resulta ser bastante más sensato que mi footing.

¡Vaya paliza que me está dando el chino!

Se me van todas las bolas.

Muy bien, me ha dejado a cero no, a dos.

No puedo ni respirar, me ha dejado hecho polvo.

Después de dejar el pabellón español bien alto,

voy a conocer a Mikhail, criador de caballos

y uno de los hombres más ricos del pueblo.

(Habla en otro idioma).

¿Cómo?

O sea que esto es un desodorante nato,

se lo mete debajo el sobaco, absorbe ahí el sudor,

y te quedas limpio.

Esto sí son guantes y lo demás son tonterías.

¿De qué están hechos?

¡De perro, vaya!

Lo difícil con estos guantes es coger las riendas,

es un poco complicado.

En Oymyakon el caballo es el mejor amigo del hombre;

es un buen animal de carga, un medio de transporte barato

y, siento decirlo,

al final acaba convirtiéndose en los mejores bistecs de la zona.

Se me ha quedado enganchada la bota.

Muy bien, ¿eh?

Muy bien, muy bien, te has portado muy bien, pobrecito.

Esto es un dulce típico de la región de Saja,

Está congelado, pero es leche helada;

como no, no podía estar de otra forma.

Aquí empieza a atardecer

y esta noche va a ser otra vez muy fría en Oymyakon.

Lo que pasa es que a estas horas la temperatura es bastante agradable

aunque estamos a 41 grados bajo cero.

Como podéis ver, todas las chimeneas de las casas ahora mismo funcionando

y no paran las 24 horas prácticamente.

Hello.

(Habla en su idioma).

Las nietas de Tamara vienen a casa por lo menos una vez a la semana,

a veces dos y días festivos

y ella se encarga de enseñarles lo que es la cultura de Oymyakon,

cosas de la zona tanto de naturaleza,

como de historia, de cultura, música y otras cosas.

A la nieta pequeña de Tamara, Eina,

está claro que le gustan los caballos.

Caballo. "Cabaillo".

Lo curioso es que ocurren en verano, utilizan muchos más colores,

porque si tuvieran que pintar el invierno sería siempre blanco,

no usarían más que un color.

O sea que dibujos de verano con caballos

pero siempre con motivos más veraniegos que invernales.

Ahora mismo hay 35,7 grados bajo cero, ¡es frío!

¡Qué frío!

Cuando miras la temperatura te quedas más congelado todavía.

No es una temperatura que moleste tanto aquí

porque las temperaturas llegan a valores mucho más bajos,

por esto queríamos aprovechar esta noche

para dar un paseo por el pueblo y vamos a ver lo que pasa

porque aunque es un pueblo pequeño, de 900 habitantes,

algo tendrá que mostrarnos.

Música

El sábado por la noche

el centro cultural se disfraza de discoteca.

Aquí, en las horas extra

haciendo de fotógrafo en Oymyakon con los locales

y ahora mismo me bajo

porque voy a echar unos bailes con las mozas del pueblo.

Según me cuentan,

en el pueblo se tienen tan vistos que es imposible ligar.

Los romances suelen surgir en los festivales de verano,

a los que viene gente de toda la región.

Por suerte, se encienden las luces

y se organiza un juego de chicos contra chicas.

(Habla en su idioma).

La versión etílica de piedra, papel y tijera

me convence de que es hora de retirarse.

En mi penúltimo día en el pueblo

Valery, el meteorólogo, me ha pedido que le acompañe a por hielo.

Su moto tiene 28 años y, a juzgar por la emisión de gases,

Valery no es muy partidario de las ITV.

¡Oooh!

¡Oh!

Creo que nunca he pasado tanto frío como en este momento

porque aparte de los 49 bajo cero que hace, íbamos rápido en la moto.

El frío más intenso que he vivido en mi vida.

Tengo las manos congeladas.

¡Oooh!

No puedo más.

No noto los pies, no noto las manos; esto es mortal.

Todo sea por un pedazo de hielo.

Antes de ir a por hielo, que lo vamos a hacer en un momento,

Valery ha venido al río Indigirka porque él es el que se encarga

de controlar la capa de hielo que tiene el río,

para controlar el volumen también.

Más o menos aquí hay como medio metro de hielo.

Ha estado picando fuerte.

Lo engancha ahí, tiene forma de baño.

Aquí sí que iría yo al baño, tiene forma de retrete.

¡Como los vascos!

Como aquí no hay agua corriente,

Valery tiene que hacer esto cada semana.

Aunque, con lo que hemos cogido y sufrido hoy,

por lo menos tiene agua para lavarse y cocinar durante diez días.

Esta es la entrada de la casa

y además es importante que la calefacción esté aquí,

la leña,

porque cuando abres la puerta, ya ves lo que entra por aquí,

parece que hayamos abierto la nevera de casa

y es que fuera la temperatura es mucho más baja.

No es la parte de fuera del todo de la casa,

pero esa zona de transición estará a 10 grados bajo cero,

o sea que cuando sales de aquí enseguida notas el frío

y cuando entras, está la calefacción,

que es una gozada tenerla porque los pies los traes congelados

y lo primero que he hecho es ponerlos aquí para calentarlos

porque los tengo tiesos como un palo.

Qué bueno, ¿esto que es?

Helado de mora.

Lo más curioso es que Valery ha salido fuera para traérmelo.

¿Con leche? Lo hacen con leche

y aquí con el frío que hace en pleno invierno, comiendo helado.

Está bueno,

tiene moras locales, algún pelillo pegado,

pero está buenísimo.

Para la última cena me acerco a la única tienda del pueblo.

Quiero comprar unas botellas del mejor anticongelante ruso.

Ya sabía yo que habría como ocho tipos de vodka

y el experto Sergei me ha dicho

que el mejor de los vodkas que venden aquí se llama "Monarchy",

"Monarquía", el vodka de los monarcas.

Aparte de vodka y pepinillos aquí puedes comprar cebollas,

y hasta puedes comprarte el traje de comunión;

todo en la misma tienda.

Esto es como un gran almacén pero en miniatura.

Como despedida, el alcalde nos organiza un homenaje

con hechicera incluida.

Aplausos

(Habla en otro idioma).

Mario Picasso.

He aquí el certificado de que hemos llegado al Polo del Frío, Oymyakon.

Los primeros españoles que llegamos aquí

y los primeros que ponemos pie en Oymyakon,

en este Polo del Frío.

Gracias.

Y como colofón, el Joselito ruso.

(Canta en su idioma).

Después de varios días de frío intenso,

y de no ducharnos porque la verdad es que ya sabéis

que aquí en las casas de Oymyakon no hay agua corriente

y uno no puede ducharse,

pues ha llegado el momento de disfrutar de una "baña"

que es lo equivalente en Rusia a una sauna.

O sea que yo voy a disfrutar, lavarme un poco...

me meto dentro, que aquí hace un frío que pela.

90 grados dentro de la sauna, de la "baña" rusa que se llama.

Aquí tenemos unos cuencos donde echamos agua caliente

y una de las tradiciones en Rusia que a mi me llama la atención

es que el que está en la sauna

físicamente se flagela con estas hojas de chopo

que de alguna forma te masajean, te limpian,

que es lo que está haciendo ahora Sergio.

A ver Sergio..., te flagela y te salpica, vamos.

Fuera hay 43 grados bajo cero

y lo normal es salir para que los poros se contraigan,

dicen que es muy sano para la circulación

salir y tirarse en la nieve.

O sea que , en un minuto, vamos a salir fuera de la sauna,

yo por lo menos,

voy a experimentar este contraste de 133 grados centígrados.

Es el cambio de temperatura más brusco que puedas tener,

creo que en cualquier sitio del mundo.

(Grita): ¡Oymyakon!

Una vez y no más, por favor.

Pero Uri, el cámara -y en teoría un buen amigo-,

me obliga a repetirlo por si acaso.

Sospecho que le está cogiendo el gusto

a esto de verme sufrir.

(Grita).

(Grita): ¡Dios mío!

Cena de despedida con los amigotes de Oymyakon.

Como en todas las ceremonias aquí en Oymyakon,

antes de comer, antes de hacer nada,

hay que alimentar a la naturaleza y alimentar al fuego.

Ahí va el pastelito y ahí va vodka.

¡No me he quedado sin pestañas de milagro!

Esto que veis aquí es vodka, que no puede faltar en la mesa.

Esto es hígado de caballo...

¡Sorry!

Aquí hay una especie de pastelitos que están hechos de harina,

infusión de moras que dicen que es muy afrodisíaca,

grasa de caballo que se come tal cual.

Una mesa de lo más completa y todo hombres,

porque ni una mujer, aquí invitada hoy al festín, en fin.

Hombres, vodka y afrodisíaco,

desde luego no parece una buena combinación.

¡Salud!

Y van dos.

Son especialmente caseras y cuidan mucho a sus hombres.

Salud.

Tres.

(Todos): Salud. Salud.

Muy bien, lo han aprendido ya.

Cuatro..., cinco.

Estoy sobado ya.

No sé cuál es el límite de alcohol permitido para manipular ballestas,

pero Ivan nos da una clase práctica de cómo cazar conejos.

Estamos en el punto más emblemático de Oymyakon,

el lugar donde los pocos que llegamos aquí al Polo del Frío,

a este extremo del frío, venimos a hacernos la foto de rigor.

Enhorabuena, Sergei. ¡Che, nazdarobia!

Acaba mi viaje, pero no quiero irme del pueblo

sin despedirme de alguien muy especial.

Se trata de Chiyskaahn, el Señor del Frío.

Dice la leyenda que el invierno nace en sus manos.

Luego se lo pasa a Papa Noel, que lo hace llegar a toda Europa.

Por fin he encontrado al auténtico Polo del Frío.

Chiyskaahn ¿cómo estás?

¿Sabías que somos los primeros españoles

que hemos llegado aquí?

Oye, por cierto,

¿no tienes calor con toda esa ropa?

¿No te pesan los cuernos? ¿Me entiendes, no?

Climas extremos - Oymyakon, el pueblo más frío del mundo

54:05 06 ene 2016

Mario Picazo se adentra en Oymyakon, en la República de Saja, Siberia. Es el pueblo más frío del mundo. Aquí el termómetro ha registrado la temperatura más baja en un lugar poblado: 71, 2 grados bajo cero. Durante los meses de invierno la temperatura mínima ronda los 50 grados bajo cero.

Histórico de emisiones:
03/01/2012

Mario Picazo se adentra en Oymyakon, en la República de Saja, Siberia. Es el pueblo más frío del mundo. Aquí el termómetro ha registrado la temperatura más baja en un lugar poblado: 71, 2 grados bajo cero. Durante los meses de invierno la temperatura mínima ronda los 50 grados bajo cero.

Histórico de emisiones:
03/01/2012

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  • 54:04 28 ene 2016 En Terranova,Canada, Maria Picazo nos muestra como se puede vivir en el lugar con mas niebla del mundo. Histórico de emisiones: 18/01/2012

  • 54:50 20 ene 2016 Climas extremos visita esta semana Quillagua, el pueblo más seco del mundo, situado en el desierto de Atacama. Su pluviómetro solo ha recogido medio litro de agua en los últimos 40 años e incluso, en algunas zonas del desierto, no cae una gota desde hace 400 años. La humedad relativa del lugar suele estar entre el 10% y el 15%. La fría corriente de Humboldt que bordea la costa oeste de América del Sur, un perpetuo anticiclón y la orografía del lugar, son los ingredientes principales para que Atacama tenga el récord de desierto más seco del mundo. Histórico de emisiones: 24/01/2012

  • Tornados en Oklahoma

    Tornados en Oklahoma

    54:22 13 ene 2016

    54:22 13 ene 2016 El estado de Oklahoma, en el corazón de Estados Unidos, es el que más tornados registra por kilómetro cuadrado al año. Situado en pleno centro del callejón de los tornados, que se extiende desde el sur de Canadá hasta el Golfo de México, es el lugar idóneo para que se junte el aire húmedo que llega desde el Golfo con aire más frío y seco procedente del norte. Hasta aquí se traslada esta semana el equipo de 'Climas extremos', un lugar en el que se forman las tormentas más intensas y virulentas del mundo y en el que solo los expertos son capaces de anticipar si pueden o no llegar a generar un tornado. Un lugar en el que, durante más de medio año, la gente vive pendiente del cielo más devastador de la tierra. Histórico de emisiones: 11/01/2012

  • 54:05 06 ene 2016 Mario Picazo se adentra en Oymyakon, en la República de Saja, Siberia. Es el pueblo más frío del mundo. Aquí el termómetro ha registrado la temperatura más baja en un lugar poblado: 71, 2 grados bajo cero. Durante los meses de invierno la temperatura mínima ronda los 50 grados bajo cero. Histórico de emisiones: 03/01/2012

  • 1:35 04 ene 2012 Mario Picazo coge el aión y se planta en Siberia, en Oymyakon. Al llegar, el termómetro no miente: 50 grados bajo cero.

  • 1:03 23 ene 2012 Climas extremos y Mario Picazo se van al desierto de Atacama, en Chile. Su pluviómetro sólo ha recogido medio litro de agua en los últimos 40 años. Hay zonas del desierto donde no cae una gota desde hace 400 años. La humedad relativa del lugar suele estar entre el 10 y el 15%. La fría corriente de Humboldt, que bordea la costa oeste de América del Sur, un perpetuo anticiclón y la orografía del lugar, son los ingredientes principales para que Atacama tenga el récord de desierto más seco del mundo.

  • 1:17 23 ene 2012 Antes de salir de viaje hacia el desierto de Atacama, Mario Picazo, el presentador de Climas extremos, se bebe medio litro de agua. Es el equivalente a todo lo que ha llovido en 40 años en el pueblo más seco del mundo, Quillagua.

  • 00:31 27 dic 2011 En nuestro primer programa viajaremos hasta Oymyakon, en la República de Saja, Siberia. Es el pueblo mas frío del mundo. Aquí el termómetro ha registrado la temperatura mas baja en un lugar poblado: 71, 2 grados bajo cero. Durante los meses de invierno la temperatura mínima ronda los 50 grados bajo cero. Oymyakon es el pueblo mas frío por varias razones. Su continentalidad, su elevada latitud, su altitud de unos 700 metros y su posición geográfica en el fondo de un valle entre montañas. Factores fundamentales para que al aire se enfríe más que en ninguna otra población del mundo. Seremos los primeros españoles en visitar este pueblo. De la mano del simpático guía e intérprete Serguei y hospedado en casa de la entrañable Tamara, Mario estará varios días en el pueblo pescando, buscando hielo, bañándose en el río, experimentando una sauna rusa, bailando en la discoteca con las mozas, cabalgando a lomos de un buey de 700 kg llamado Miguel,¿Mario sufrirá el frío más extremo que se pueda experimentar, pero lo compensará con muchos chupitos de vodka.

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