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Para todos los públicos Cine en TVE - Altamira - ver ahora
Transcripción completa

(Música suave)

Profesor. Marcelino.

¿No sería mejor mostrarlos en la conferencia?

Me han dicho que hay cierta resistencia.

La idea de unas pinturas tan antiguas es difícil de asimilar.

Van a causar sensación.

Estimados colegas...

Hay muchos expertos distinguidos.

Tal vez en España no podamos igualar la eminencia de Francia,

pero el buen Señor nos ha bendecido con un descubrimiento milagroso.

A partir de hoy habrá que volver a construir de nuevo

la historia de la humanidad.

(MURMULLOS)

Este descubrimiento desafía mis propias creencias...,

pero no me corresponde a mí exponerles los descubrimientos.

Aún no lo conocen,

pero seguro que pronto será conocido en todo el mundo

Señores, don Marcelino Sautuola. Marcelino, adelante.

(Aplausos)

Lo siento mucho. Será mejor que lo hagas tú.

Lo siento.

Gracias..., profesor Vilanova.

Yo...

Caballeros...,

para mí es un grandísimo honor.

Eh... Solo soy un simple soldado, pero aquí me tienen,

dirigiéndome a los generales. (RÍEN)

(Música lenta)

Parece bastante plausible sugerir

que estas extraordinarias pinturas,

que quizá representen a animales

nunca vistos en la zona desde la última glaciación,

que estas obras maestras,

daten de ese mismo periodo.

(Aplausos)

Gracias.

Me quito el sombrero ante usted, profesor Vilanova.

Nos ha asombrado.

No culpo a monsieur Sautuola, un simple aficionado,

por su fracaso en la comprensión de los principios básicos

de nuestra ciencia. No esperamos milagros.

Ya desaparecieron en la ilustración. (RÍEN)

Ya tenemos bien estudiado al hombre prehistórico

y debo informarle, señor,

de que en estos estudios no hay prueba alguna de murales.

Ni siquiera dibujos sencillos.

Por eso le instamos a visitar la cueva.

Nosotros también nos asombramos mucho...

Es imposible que unos primitivos con cerebro rudimentario

pudieran crear trabajos tan elaborados.

¿Niega la evolución, señor?

¡Claro que no! Pero si hay pruebas que...

¡Muéstreme esas cuevas que cambian la prehistoria tal como nosotros,

pobres ilusos, la entendemos! Es lo que pretendemos.

Todo está allí. En la cueva. Pero, un... un momento.

Esto. Puede ver el mismo animal en el mismo estilo

en una piedra pequeña que encontramos en la cueva.

¡No hablamos de obras portátiles,

sino de un fresco pintado por un Miguel Ángel paleolítico!

¡O tal vez una tribu entera llena de Miguel Ángeles!

No admite pruebas que desafíen su preciosa teoría

y eso no es hacer buena ciencia. ¡Este es un asunto muy serio!

Monsieur Harlé examinó las pinturas

y determinó que solo son burdas falsificaciones.

¿Qué? (GRITOS INDIGNADOS)

Monsieur Harlé declara que no se podrían haber hecho

sin luz artificial y que no hay marcas de hollín en el techo,

como hubiera sucedido al usar antorchas primitivas.

Es más, en las pinturas antiguas en roca,

el pigmento entra en la piedra,

pero en este caso está en la superficie y sigue fresca.

A veces el pigmento está por encima de una capa de calcita.

Y en algunos casos está por debajo de la calcita.

¡La prueba! ¡Esta es la prueba encontrada en el lugar!

¡Pintura fresca! ¿Esto qué es?

No, no, no, no, por favor. ¡Ese no es el caso, por favor!

Concuerdo en que la frescura de la pintura

es un hecho sorprendente, pero consideren que la cueva

estuvo cerrada durante miles de años, quizá decenas de miles.

¡Vieron a su pintor pintando en la cueva de Altamira! ¿Lo niega?

No tengo ni idea de qué está hablando, señor.

Señor, no puede taparse los ojos.

Va contra la ciencia, contra la verdad.

Monsieur Cartailhac, puede ser el descubrimiento de nuestra era.

¿Ni siquiera va a ir a verlo? ¡Señor!

Ya sé que me encontraré, señor. ¡Es un falsificador!

¡Debería avergonzarse!

(Barullo)

(Música suave)

¿Papá?

(Gritos)

¡Has dejado un rastro terrible!

¡Eran estudios técnicos! ¡No pensé que podría acabar así!

¡Parece que trabajes para ellos! ¡Se lo ha servido en bandeja!

Podía quitarle todos sus argumentos. Menos la luz. La luz no lo...

No entiendo por qué no hay marcas de hollín.

(Piano, gritos)

De verdad que lo siento. ¿Qué puedo hacer ahora?

Nada. Nada. Ya has hecho más que suficiente.

¿Qué hace? ¿Pero qué está haciendo? ¡No! ¡Pero, por favor!

¡Suéltame! ¡Por favor!

¿Por qué tuviste...? No tiene que destruir...

(GRITAN A LA VEZ) ¡Basta! ¡Ya es suficiente!

¡Hizo lo que pediste!

Yo quise pintar allí. Yo enojé al oso de la cueva.

Encontré al bisonte. Todo es culpa mía.

Le odias porque él quiere a mamá.

María...

A tu habitación.

A tu habitación ya.

La odio. Odio tu cueva. Desearía no haberla visto nunca.

¡Te odio! ¡Te odio! ¡Te odio!

¡María!

¡María!

(Ruido animal)

(Música lenta)

Lo siento mucho.

Madame, he conocido a falsificadores y gente que encarga falsificaciones.

Es algo inevitable en mi trabajo. Sé que tú no...

Sí, pero siempre se falsifican obras esperadas.

Una de una serie u obras ya existentes.

Así el mercado las demanda.

Pero nadie falsificaría nunca

algo tan original, tan improbable...

como el bisonte de Altamira.

Gracias, Paul.

Eres un buen hombre.

Él es un buen hombre.

Un visionario.

El tipo de hombre que siempre despierta

la envidia del hombre pequeño.

He escrito a Ratier...

para disculparme. Yo también te pido disculpas.

He hablado con monseñor acerca de mis temores con María.

Tienes razón.

Nunca quise decir que no sirvieras como padre.

No debería tenerla cerca. Soy un idiota.

O, peor aún, un mentiroso.

En todos estos años nunca ha salido de tus labios

una palabra que supieras que no fuera cierta.

Conchita, Conchita, por favor, Conchita.

¿Por qué ibas a hacerlo ahora? (SUSPIRA)

Para conseguir hacerme un nombre.

Para que los otros prehistoriadores parecieran idiotas.

Para conseguir la gloria para España.

España.

Tan bonita y...

tan injusta.

Hacer ver que... un descubrimiento tan importante

podía ser obra de... un simple español.

Sé que ninguno de esos puede ser el motivo.

Conchita... Creía en la ciencia con dogmática fe

olvidando que está hecha por el hombre, a su propia imagen.

Arriesgué... todo lo que quería... para nada.

Perdóname.

¿Adónde vamos? A confesarnos.

¿Es que has pecado? A la ciudad, por favor.

Perdóneme, padre, porque he pecado.

Hace dos días de mi última confesión.

Desde entonces he descubierto su traición, padre.

¿O debería decir señor Tablanca? Debería darle vergüenza.

¡Cómo se atreve a acusarme!

Usted escucho mis confidencias y las usó contra mi marido.

Eso es traición.

¡No hablamos bajo secreto de confesión!

Usted y sus normas. Tergiversó mis palabras,

acusándolo de pervertir la mente de una niña.

Lo que hace su marido es revolucionar mentes irreflexivas

para que duden de la Iglesia.

¡Su cueva oscurece la luz pura de la razón divina

por una turbia casualidad!

Ya he leído sus artículos, monseñor Tablanca.

Me da igual volverlos a oír por muy bien que se exprese.

Mi labor es proteger la fe de la Iglesia.

Y la mía es deberme a mi marido, quien no tiene un ápice de falsedad.

¿Antepone su marido a Dios? A Dios no. Lo ante pongo a usted.

Debería confesarse, hija mía..., antes de hundirse más en el error.

¿Confesarme a usted, monseñor,

para leerlo en el periódico de mañana?

Mamá, a lo mejor tienes fiebre. No, estoy fría.

Ni una palabra a papá.

(Música suave)

(LEE) "Llevado a cabo por un simple aficionado,

este estudio puede ayudar a hombres de ciencia

a arrancarse el pelo de ignorancia

y demostrar, más allá de toda duda,

que estas pinturas son de origen prehistórico".

¿Esto qué es? -Se llama médula.

Es el mejor aceite para lámparas. -¿Por qué?

-Es limpio, constante y no deja marcas.

-¿Por qué no deja marcas? Buena pregunta.

Muy buena pregunta.

Eh...

Disculpe, Pasi, ¿me lo deja un momento?

María...

Oh...

¡Una lámpara!

(RÍE)

Esto es ciencia.

Una idea.

Un experimento.

Una prueba.

¿Ves lo bonito que es?

Sí, papá.

Si eres un buen científico,

nadie podrá arrebatarte la verdad. Amen a eso.

Ahora le podrás decir a Cartailhac qué se equivoca.

Tendrá que disculparse.

No será suficiente. Te acusó en público.

No... Él tiene más que perder.

No es fácil cambiar de dirección cuando ya tienes un rumbo.

Lo sé.

(SUSPIRA)

Piensa en el jardín.

Si las ramas cruzan el camino...

tienes que mover el camino.

Marcelino...,

¿por qué no...

me llevas a la cueva?

(Ruido)

(RÍE)

No me dijiste que las artistas eran mujeres.

Cierra los ojos.

Ven...

¿Preparada?

¡Ábrelos ya!

(ASOMBRADA) ¡Oh! (RÍE)

(Música suave)

Oh... Marcelino...

(Motor)

¿Ya sabe qué decir?

-Siempre admiré su atención al detalle,

algo extraño en un aficionado.

-¿Cree que exigirá una disculpa pública?

-Nunca ha manifestado una queja en público.

-Entonces su reputación está a salvo, profesor Cartailhac.

Ya hemos llegado.

Que la humildad ilumine su camino.

-Emilio.

-¡Mamá!

María...

Madame...

Soy el abad Breuil. Él es monsieur Émile Cartailhac.

-Señoras... -Monsieur...

Es usted justo como me lo había imaginado.

Hemos esperado mucho tiempo. Cierto.

Debería haber venido hace tiempo.

-El señor Sautuola habrá oído hablar de las pinturas

descubiertas en la Dordoña el pasado año.

No hay duda alguna sobre su antigüedad.

Estaban cubiertas por capas de tierra de más de 10 000 años.

Y eso es lo que los trae a nuestra casa

20 años después de arruinar el buen nombre de mi marido.

De todo corazón, me gustaría enmendar la injusticia que cometí con él.

¿Puedo disculparme en persona?

-Papá,

está aquí

Cartailhac.

No se lo puede decir a mi marido, monsieur.

Dígaselo al mundo.

Por favor, Mero.

Adelante, caballeros.

(Música suave)

(ASOMBRADO) ¡Ah!

"Durante los años posteriores al descubrimiento,

mi padre y toda mi familia nos sumimos en una gran tristeza

mientras la humillación y el rechazo público

llegaban tras las injustas acusaciones de falsificación.

Mi padre murió en 1889.

13 años más tarde, en 1902,

después del descubrimiento de varias cuevas en Francia,

Émile Cartailhac visitó Altamira y publicó su famosa disculpa:

'Mea culpa d'un sceptique',

reconociendo sus errores,

la honestidad de Marcelino Sanz de Sautuola

y la autenticidad y antigüedad de las pinturas.

Su honor fue al fin restablecido".

(Música suave)

(Música suave)

Cine en TVE - Altamira

26 dic 2017

En el mes de noviembre de 1878, una niña de nueve años, María Sanz de Sautuola, fue la primera persona en ver, después de miles de años, las pinturas de la cueva de Altamira. Y su padre, Marcelino, el primero en comprenderlas.

Contenido disponible hasta el 31 de octubre de 2029.

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