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Para todos los públicos Cine en TVE - Anacleto, agente secreto - ver ahora
Transcripción completa

(Chicharras)

(Motor lejano)

(Graznido)

(Música intriga)

(Reventón)

Demasiado viejo para esto.

(Continúa la música)

Puto desierto...

¿Nombre en clave? Anacleto.

Aquí no se puede fumar.

Maldita ley antitabaco.

Hace tiempo que no viene nadie por aquí.

A veces, uno tiene que venir personalmente al culo del mundo

para limpiar la mierda.

¡Anacleto!

¡Llevo 10 años encerrado aquí por tu culpa!

Te voy a... te voy a... ¡Mierda!

¡No se me ocurre nada ahora! ¡Joder!

-¡A mí tampoco! -¡Yo tenía una buenísima!

-Parece que eres un hombre muy popular por aquí.

Mi club de fans.

Voy a echarles de menos cuando me jubile.

Yo sí, yo sí que me la he apuntado...

Sí... Pero ahora así, leída, pierde toda la fuerza.

(Chirrido)

(Música tensión)

Anacleto...

Vázquez...

¿Qué han pasado? ¿30 años?

Se te nota. Tú, sin embargo,

estás mucho mejor con ese pelazo.

Veo que has pensado mucho en mí.

Cuando uno tiene un único objetivo en esta vida,

tiene que dedicarle un tiempo. No te preocupes.

Vengo a trasladarte a otra prisión más pequeña

y más sucia. Tendrás los próximos 20 años

para decorar tu nueva celda con tus dibujitos.

(Música intriga)

¿Sabes lo que es una pena? Que vayan a cerrar el GP,

parece que ya no sois... necesarios.

Tantos años luchando contra criminales como yo

y, al final, acaban contigo los recortes.

Te veo muy irritable conmigo. Anacleto,

llevo 30 años en la cárcel por tu culpa.

Créeme, irritable no es la palabra.

Ahora podrás pasar más tiempo con tu hijo.

Porque tienes un hijo, ¿verdad?

(Música tensión)

Es increíble de lo que se entera uno en una celda de aislamiento.

¡No vuelvas a hablar...!

(Estruendo)

Ah, ah...

Venga, la radial, rápido. Se me ha olvidado.

¿Qué coño dices? Córtame las esposas.

Joder con la máscara de los huevos...

Es que con lo del bazuca se nos ha pasado ese tema.

El Carnicero y el Molécula...

Veo que te sigues rodeando de los mejores.

¿Cómo era esa frase que solías decir?

¿Anacleto nunca falla?

Bueno...

Ahora mismo no parece muy acertado, ¿verdad?

Tampoco se puede decir que tu plan haya salido redondo, que digamos.

Tú no sabes en qué consiste mi plan.

Voy a acabar contigo y con tu hijo. ¡No!

Esto solo acaba de empezar.

¡Oh!

(Música intriga)

Ya te vale, córtate un poco con el peta, ¿no?

Pero si no nos ve nadie... Coño, un respeto,

que soy tu jefe y te lo estás hincando

a cara de perro tú solo. Toma, jefe.

Vaya jefe...

(ESCUPE)

Ah...

Otra dura noche de curro. Ya ves...

Si le hubiera hecho caso a mi padre,

ahora estaría limpiando mierda de vaca en la masía.

Anda, ponte otro capítulo.

Ahí va.

(Música intriga)

¿Qué hacemos? No lo sé, el jefe eres tú.

Sí, pero no soy un dictador, te pido tu opinión.

Pues yo no me veo bajando ahí a partirme la cara

con esos bicharracos, ¿eh? ¿Llamamos a la Policía?

Uf... Cuando lleguen, esos televisores están en Ucrania.

Hay que hacer denuncia, papeleo... Mucho lío.

La empresa ya cuenta con esto, ¿no? En el precio se incluye algún robo.

¿Qué somos? ¿Vigilantes?

Pues vigilamos, pero no nos peleamos tampoco.

Bueno, pues vigilado está. ¿Ponemos una peli?

(Canción en inglés)

(Claxon)

¿Puedes bajar un poco la música, por favor?

Claro.

(Clic)

Duerme tranquilo.

Hemos tenido una noche dura hoy. Nos han medio robado...

Bueno... En el hospital, en cambio,

hemos tenido una noche muy tranquila.

Hemos estado todo el tiempo tocándonos las narices.

Total, como los viernes noche, la gente no hace el loco

ni tiene comas etílicos ni accidentes...

Claro... Y mira que podría llevar

una hora en la cama, pero no. No sé,

prefería venir a buscarte al culo del mundo.

Vale. A lo mejor, solo como idea, ¿eh?

Te podías sacar el carné de conducir de una vez.

Jo... Si ya lo sé, pero es que no tengo tiempo.

Como trabajo de noche...

(Frenazo)

¿Por qué paras el coche si no hemos llegado?

Tenemos que hablar.

(RESOPLA)

Adolfo, estoy cansada de discutir siempre lo mismo.

Pues nos callamos. Mira, hago así y ya estoy callado.

No, no, no... Ese es el problema. Que nunca dices nada

ni haces nada. Te pasas el día tirado en el sofá.

Sofá, película, manta... Parece que eso es lo único

que quieres en la vida. A ti también te gusta.

¿Y cuando vemos las temporadas de series?

Que nos ponemos ahí con unas mantas y unas pizzas.

Está... está bien.

Pero yo no quiero vivir en un sofá... y lo sabes.

Sí... Ya me he sacado mi billete

para la India. Hostia...

Ha salido otra plaza en Médicos del Mundo

y esta vez, lo siento, pero no voy a esperar a que tú te decidas.

Es que te iba a acompañar. ¿Sí?

Sí, pero no ha surgido el momento. ¿No?

No.

¡En seis años! No sé qué ha pasado.

Pero si no tienes ni el pasaporte.

(MURMURA) Yo tengo pasaporte.

Yo lo siento mucho.

Te quiero. Joder, y yo con...

No, espera.

Pero sé que tú nunca te vas a mover de aquí.

Y yo... necesito otras cosas.

Necesito aventuras y emociones.

(TITUBEA) Sé que contigo nunca las tendré.

¿Qué me estás diciendo con todo esto?

¿Que me estás dejando?

Está decidido, me voy en una semana.

Hasta entonces, estaré en casa de mi madre.

¿Y yo qué? ¡Que me dejas aquí!

En medio de la nada. No, perdona,

te acerco donde quieras.

Pero lo nuestro se acabó.

(Portazo)

(Derrape)

(Tono de llamada)

Papá, ¿me vas a contestar por una vez en tu puta vida?

(Teléfono)

(Música intriga)

(RESPIRA AGITADAMENTE)

(Disparos)

(Música acción)

No.

No quiero alfombras, gracias.

Podemos pedir rescate a España. Ah, habláis español.

Os propongo un trato. A ver...

Me dejáis el "jeep", las armas

y todo el dinero que tenéis encima y os quedáis aquí,

en medio de este puto desierto, sin agua ni provisiones.

Aquí viene la parte buena. Me comprometo

a que, antes de abandonar el país, visitaré a vuestras mujeres.

Ojo, no me malinterpretéis, hablo de algo muy sutil.

Darles una cena romántica con champán, velas...

Ellas lo disfrutan y lo agradecen tanto

que terminarán poniendo a vuestros futuros hijos mi nombre,

Anacleto.

¿Qué os parece el trato? ¡Anacleto!

(GRITAN EN ÁRABE)

¡Ah!

(Música acción)

Anacleto nunca falla.

(TELÉFONO) "¿Nombre en clave?".

Anacleto.

(Teléfono)

"Jefe, es Anacleto". -Anacleto, ya era hora.

¿Por qué has tardado tanto?

La partida es sagrada. He tenido que hacer pareja

con Rentero, que es incapaz de apoyarme

cuando voy de farol a la grande. Parece mentira que sea un espía.

Jefe, conocían la ruta, nos estaban esperando.

No puede ser. ¿Y Vázquez? Han reventado el furgón

y ha escapado. Sabe que tengo un hijo, jefe.

"Hay que proteger a Adolfo". ¡Vamos, vamos!

¡Quiero un dispositivo especial! ¡Cerrad las fronteras!

¡Quiero una lista de los pasajeros de todos los vuelos

que vayan a despegar! -Jefe, hace años que no tenemos

presupuesto para agentes en la frontera.

Debería saberlo. -Ah...

"Necesito que me mande un helicóptero".

Claro, en un helicóptero, con jacuzzi incorporado.

¡No tenemos presupuesto para helicópteros! ¡Debería saberlo!

Tendrás que salir solo, ya sabes cómo están las cosas.

No me fastidie. Mande a alguien a vigilar a Adolfo.

Bueno, mandaré a un par de agentes.

Pero sus horas extras van a salir de tu finiquito.

(RÍE)

Demasiado viejo para esto.

(Música acción)

(Música animada)

Tío, hazme caso, es una zorra. Si no la necesitas.

Estamos bien aquí con los copazos, los colegas,

mujeres sexualmente abordables... Mira, cacahuetes gratis.

Soy alérgico, me como un cacahuete y se me para el corazón.

Me muero.

Pero me da igual. Pues a mí no.

¡Ya no hay cacahuetes! Mira a tu alrededor,

mira el mujerío, ¿también te dan alergia las mujeres?

Ninguna me gusta. Ninguna es como Katia.

Supéralo, tío, supéralo ya. No, Katia, que está ahí,

que acaba de pasar. ¿Eh?

Vámonos.

¡Esa zorra me va a oír!

¡Martín, no! ¡Ven aquí! ¡Martín!

(RÍE)

¿Y tú qué? ¿Que te vas? A la India, ¿no?

A salvar el mundo, como Gandhi. Y Adolfo ¿qué?

¿Eh? ¿Gandhi hubiera dejado a su novio tirado en la carretera?

¿A ti qué más te da cómo rompemos o dejamos de romper?

Pues me da... Porque resulta que el chaval

es mi amigo y mi subordinado. Y si hay cosas

que no se atreve a decírtelas, te las digo yo.

Fíjate, creo que el chaval es mayorcito

y no necesita que nadie le defienda y mucho menos tú.

¿Ves? Ahí lleva razón. ¿Nos vamos, Martín?

Mira, te escapas... porque están aquí tus amigas que si no...

Que si no, ¿qué?

¿Me ibas a pegar? A lo mejor sí.

Y luego, cuando te hiciese daño, ¿qué ibas a hacer?

¿Ibas a ir corriendo a mamá como has hecho siempre?

¡Si no me has ganado una pelea en tu vida!

Ah, ¿no? ¡No!

(Golpe)

¡Ah! ¡Imbécil!

Muy bien...

¡El pelo no! ¡Ah!

¡El pelo no!

(Música animada)

¿Qué mierda pasa aquí? Nada, no se preocupe,

es una pelea de hermanos. Ya sabe cómo son estas cosas.

No. Ah.

(GRITA)

¡Ah!

-¡Oh!

Ah... -En los huevos, ¿eh?

Siempre hace lo mismo. Va al pelo o a los huevos.

(RESPIRAN AGITADAMENTE)

(RÍE)

Tía, tú estás muy loca, que nos podía haber matado.

(RÍE) No sabes cómo le necesitaba.

Vaya, que este se ha llevado la que me tocaba a mí, ¿no?

Os la estabais rifando entre mi hermano y tú.

(RESPIRAN AGITADAMENTE)

(SE BESAN)

(Risas lejanas)

(Motor)

Con lo que hemos sido... y ahora aquí, haciendo de niñeras.

-Ya te digo.

¿Te acuerdas de aquella misión en la Antártida?

-Ah... ¿Y cuando nos dispararon con misiles de uranio?

(RÍE) ¿Y la que lio el doble del rey en aquella misión en Bulgaria?

¿Y la momia de Paconia? -¡La operación Heliotropo!

-Oh... ¿Y la misión Tormenta en la Luna?

-Ah... La verdad es que hemos sido grandes.

-Sí...

-Lo que pasa es que no tenemos ninguna foto.

-No, es verdad, pero no importa. Está todo aquí.

(Disparos)

(Grillos)

Eh, Adolfo...

¿Qué haces?

Pues no sé, ¿abrazarte?

(RÍE)

Que ya sé lo que ha pasado, que te lo has pensado mejor.

Este es el clásico polvo de reconciliación, ¿no?

Huy, no... No, Adolfo, no es...

Es el clásico polvo de despedida.

Si me voy en una semana.

¿Cómo? Perdóname si te he confundido.

La despedida en el coche fue tan sosa que...

he pensado que mejor así.

Pues me voy. ¿Dónde? Si esta también es tu casa.

(LLORA)

(Chirrido)

(Música intriga)

(Chasquido)

(Continúa la música)

¿Qué quieres? Quieres robar, ¿no?

Coge la tele. La grande, ¿la quieres? Toda para ti.

¿Quieres mis tarjetas? El número es muy fácil, 1234.

Toma, en el cajero de la esquina no te cobran comisión.

(Golpe)

Ah.

(RESPIRA AGITADAMENTE)

Hostia, hostia...

(Crujidos)

(SE QUEJA)

(Cristales rotos)

Oiga, ¿está usted bien?

Vale, róbeme, pero no me pegue. ¡Ah, ah!

Hostia, lo que ha hecho.

Un momento, hablemos.

No. Vale.

(GRITA)

(Cristales rotos)

Bueno, lo dejamos aquí, ¿no?

¡Ja! No, no, no.

(Golpes)

(Ladridos)

(Música intriga)

Ah...

(FORCEJEAN)

(TOSE)

(Continúa la música)

(SE ATRAGANTA)

(Espray)

(Cristales rotos)

(Música tensión)

Katia, Katia...

¡Katia, coño, que creo que he matado a un chino!

(Grillos)

(ASIENTE)

Que a lo mejor habría que ir a la Policía.

A ver qué piensan o que ha sido sin querer, pero...

(Golpe)

(Pájaros)

(SUSPIRA)

(SUSURRA) Adolfo...

¿Qué te has hecho la cara?

(TITUBEA) ¿Do... dónde?

Ah...

¡El chino!

Espera aquí.

(SUSPIRA)

Bueno, pues ya no está, pero aquí había un chino.

Entró por la puerta y empezó a pegarme.

Que yo pillé cacho. Allí, volé.

De repente, yo empecé a devolvérselas.

Aquí le tiré.

Pero muy bien. Que esto es por los videojuegos

porque nunca me he pegado. Adolfo, ¿por qué te has hecho eso?

¿Es para darme pena autolesionándote?

Katia, te juro que no he sido yo, que había un chino muerto aquí.

Que estaba todo esto lleno de sangre.

Que me agarró de aquí...

y le di con tu vibrador en la boca.

(TARTAMUDEA) ¿Cuánto hace que tienes esto?

No me cambies de tema. Vale.

¿Qué te has hecho la cara? Pero que te juro que...

Mira, mira, cómo me he hecho yo esto.

Cuando te dije lo de aventuras y emoción, ¿pensabas que era esto

a lo que me refería? ¡Te juro que es verdad!

Por favor, no hagas esto más raro y más difícil de lo que ya es.

No, Adolfo...

No vamos a volver.

(Chirrido)

(Tráfico)

(Música intriga)

¡Adolfo!

Papá, ¿qué haces aquí? He pensado que hace mucho tiempo

que no pasamos un día juntos, así que he decidido

llevarte a casa, prepararte tu comida favorita

y charlar de nuestras cosas.

¿En serio? ¿Tú qué crees?

Vengo de entregar un pedido en la charcutería,

pero ya que estoy aquí...

¿Y esas bolsas? Nada...

Me voy del piso temporalmente porque...

O sea, Katia y yo hemos pensado que ahora es lo mejor.

¿Te ha echado?

Bueno, nos hemos separado. Y te ha pegado.

Si es que no sé para qué te lo cuento.

¡Espera!

Ya te llevo yo. Pues vale.

Pero no te voy a contar nada. Porque no estoy hablador

y luego te burlas. Muy bien.

Déjame las bolsas, que tengo la parte de atrás

llena de embutido y me lo vas a machacar.

Hala, la dejas tú.

(Música tensión)

A la India, ni más ni menos. No se puede ser médico aquí, no.

Se tiene que ir a la otra punta del mundo.

Y se queja de que no tengo carné de conducir.

Soy soso, que quiere aventuras...

Ella tampoco es una fiesta que cuando propongo jugar a la Play,

me dice: "Estoy cansada del hospital".

¿Quién es la aburrida? ¿Por qué no te sacaste el carné?

¿Por qué no me llevaste a practicar como prometiste?

Eso fue cuando tenías 18 años, has tenido tiempo de sobra.

¿Por qué nunca me dices cosas positivas cuando estoy mal

y siempre metes caña? Dime...

"Hijo, es una zorra. Se va a arrepentir.

No se merece un tío como tú. Se va a quedar sola". ¡Dime eso!

Podría, pero no me gusta mentir.

O sea..., con mamá siempre eras así de agradable, ¿de verdad?

Con tu madre...

Eras un niño y ya no te acuerdas, pero tu madre sí que tenía

un talento natural para meter el dedo en la llaga.

Después de este momento emotivo y familiar, me voy a dormir.

(Música tensión)

(Chicharras)

(Continúa la música)

(Golpe)

¡Sapristi! Ay, ah...

¿Qué hay, Sapristi? ¿Eh?

Ven, ven aquí. Buen perro, Sapristi.

Adolfo...

¡Adolfo!

Estarás muerto de hambre.

Si quieres, preparamos algo para comer.

No te preocupes, hijo, ya me encargo yo de todo.

(Chirrido)

(Música nostálgica)

(VOZ INFANTIL) "El otro día, nevó un montón.

Y fue muy díver porque hice un muñeco de nieve en el huerto.

Cuando vino papá, dijo que parecía un mondongo

con boca y nariz.

Entonces, le he dicho ¡que lo que sí que era una mierda

eran sus fuets de los cojones! Y que se los podía meter

por el culo el muy hijo de puta. A papá no le gusta nada

que diga 'hijo de puta', pero yo seguí gritando:

'Hijo de puta, hijo de puta...'. Hasta que me ha encerrado

en mi cuarto el muy cabrón. ¡No voy a volver a hacer

un muñeco de nieve nunca!".

(Gallo)

(Teléfono)

¡Sí! "¿Todo OK?".

Todo limpio.

¿Sabemos algo del paradero de Vázquez?

"Déjamelo a mí, lo mejor es que os queréis vosotros

ahí tranquilos hasta que se calmen las cosas".

Bueno.

(Música tensión)

(RESPIRA AGITADAMENTE)

(GRUÑE)

(Música peligro)

(GRITAN)

(Música acción)

¡Ah!

¡Uh!

(Continúa la música)

(GRITA)

(Mugido)

(Disparos)

¡Ah!

Ah...

(Música tensión)

(Música videojuego)

(Ruido metálico)

¿Qué es ese ruido? ¿Qué estás haciendo?

Ah...

(JADEA) Nada, hijo, estaba cogiendo unos cacharros

y se me ha caído esta olla.

(RESOPLA) Qué raro eres, de verdad.

¡No, no! ¡No te preocupes! Ya lo recojo yo.

Pero si no tenía ninguna intención, venía a por las galletas.

(SE QUEJA)

(Música videojuego)

Hostia, papá... ¡Has vuelto a comprar galletas con nueces!

¡Casi me da un ataque de alergia!

(Motor)

No tengo mucho tiempo para explicaciones, ¿eh?

Pero ¿por qué estás haciendo eso? Pues no pensaba decírtelo,

pero... supongo que ya no importa.

Soy agente secreto.

¿Agente secreto?

¿De qué estás hablando? Pues la verdad.

La masía es una tapadera, llevo años trabajando para el GP.

¿El GP? ¿Qué es eso? ¿Qué quiere decir eso?

Pues no sé, el nombre de la agencia, qué más da.

Se lo inventó el Jefe. ¿El Jefe? ¿Y ese quién es?

Es un nombre en clave. Ah, es un nombre en clave.

¿Y el tuyo?

Anacleto.

Anacleto, agente secreto. ¡Venga ya! Te lo acabas de inventar.

No te acerques, no te acerques. Ya...

Vamos a ver, hijo... En serio, no tenemos mucho tiempo.

Pero dime la verdad, papá, ¿qué eres?

¿Qué eres? Un psicópata, ¿no?

(Música intriga)

¡Sabía que algo raro estaba pasando! Todo el día solo, papá.

Aquí encerrado, solo con el perro ese de mierda.

Pues he desarrollado... un odio irracional por la sociedad.

Te gusta matar, trituras a la gente. ¿Qué coño dices?

Joder, si es que lo pienso... ¡y das el perfil!

Qué perfil ni qué perfil. ¡No digas sandeces!

El perfil, papá. Un hombre solo, siempre ausente,

que habla raro... ¿Quién dice "sandeces" hoy en día?

Me parece que estás desvariando.

Mírame a los ojos y dime que los embutidos con los que llevas

toda la vida cebándome, no tenían carne humana.

Que no sabían mejor porque fueran caseros.

Era por la carne...

¿Crees que esa teoría es más creíble que la del agente secreto?

(Tiros)

¡Al suelo!

(Estruendos)

¡La ETA!

(GRITA)

¡Ya están aquí!

(GRITA) ¿Pero qué coño está pasando?

Entonces, ¿qué? Caníbal, agente secreto...

¿Te va quedando claro?

¡Yo qué sé con quién estoy! ¿Por qué nos atacan?

¡Son los secuaces de Vázquez, mi archienemigo!

Tu... ¿qué? ¿Tu archienemigo?

(CHISTA)

(Silencio)

¿Qué dices?

¿Dónde vas ahora?

(Música misterio)

Chicles... ¿Guardas chicles ahí?

Toma, están entrando. ¡Dispara a matar!

Papá, tú estás loco. Yo no puedo hacer eso.

¡Que sí que puedes!

Adolfo, mírame a los ojos. Estás un poco desconcertado

con todo esto, pero estás preparado. Papá, que soy "segurata"

del ElectroMark, que no llevo ni porra...

Confía en mí, yo te entrené. ¿Que me entrenaste?

¿Cuándo me entrenaste tú a mí?

Toda la vida.

¿No te acuerdas?

(Música animada)

Vamos a volar, verás qué divertido.

Hace mucho tiempo que se acabó,

pero es que hay cosas que nunca se olvidan.

(Tiro)

¡Ah! Por mucho tiempo que pase.

(Continúa la música)

Eres un puto psicópata.

Sabía que tarde o temprano le sacarías provecho.

¡No tenías ningún derecho! Con el chino no te vino mal.

¡El chino! ¡Yo lo sabía!

(Tiros)

¡Sabía que no lo había soñado! ¡Katia no me cree!

(Disparos)

Ah, uno menos.

¿Pero qué haces que te comes un chicle ahora?

(SUSURRA) Es un chicle-bomba. ¡Cúbrete!

(Pasos)

¡Cuidado! ¡Dispara!

La suerte del principiante.

¿Pero en qué me has convertido? Tenemos que irnos.

Ya, pero es que están todos muertos y los he matado yo.

Esta gente tendrá... familia, tendrán conocidos...

Pon que cada uno tiene un hijo. ¿Tú sabes cuánta gente triste

será eso? ¿No has sentido nada? Sí...

El retroceso. O sea, que tú eres de hielo.

Si te tranquiliza, piensa que eran ellos o nosotros.

Es que no he hecho nada. Le caigo bien a la gente.

No de que quieran ser mis superamigos siempre...

Pero no quieren matarme. Es culpa mía.

Vienen a por ti porque quieren hacerme daño mí.

(RESOPLA) Pues para el caso que me haces,

más les valía haber ido a por el perro.

¿Dónde está? Yo qué sé, es tuyo.

¡Sapristi!

¡Sapristi!

¡No, no, no! ¡Quieto, quieto, quieto!

¡Al suelo!

(Estruendo)

(RESPIRA AGITADAMENTE) Sapristi...

Tenemos que irnos de aquí inmediatamente

y olvídate de la masía para siempre. De la masía me olvido rápido,

pero no voy contigo a ningún lado. Yo me voy a la Policía.

¡No tengo mucho tiempo para discutir!

¡Ni yo tampoco!

Reconoce que te habías puesto un poco cabezota.

(CON DIFICULTAD) No te jode...

Y encima fumas... ¿Qué?

Que digo que encima fumas. Has fumado de toda la vida.

Vale... Mamá ¿qué era? ¿Ninja?

Espía.

La mejor hasta el día de su muerte. Queríamos que estuvieras alejado

de todo esto. Por eso, lo mantuvimos en secreto.

Esto, para ti, es el pan de cada día.

¿A cuántos has matado en tu vida?

Qué más da. Venga, ya que estamos,

prefiero que me lo cuentes. A ver...

¿Más de 10?

(SUSPIRA) Pues, hombre, sí, más de 10,

pero todos se lo merecían.

¿Más de 50? Si lo piensas, sí. Más de 50.

¿Más de 100? Supongo... Sí, unos cientos.

¿Cómo que unos cientos? ¿Unos cuatrocientos,

unos trescientos...? Menos de mil.

¿Te quedas más tranquilo así? Pero qué dices...

Que eso son cifras de genocidio. Tampoco es para tanto.

Si lo prorrateas por los 30 años que llevo trabajando,

tocan como dos o tres al mes. Ah, bueno, claro,

si lo prorrateo, me quedo mucho más tranquilo, papá.

Mira tú, que llevas cuatro en dos días.

(Música tragaperras)

(MEGAFONÍA) "75.

9.

22".

(Pasos)

El dinero todavía no ha llegado mi cuenta.

Antes, necesito que hagas una última cosa por mí.

¿Qué más quieres? Os dije dónde estaba la masía.

He traicionado a uno de mis mejores agentes,

a mi amigo, mi pareja de mus. Lo sé y lo valoro,

pero las cosas se han complicado.

¿Qué letra es esta?

(LEE) "Goma-2 ECO".

Es una G, está bien claro. ¿Os podéis callar, por favor?

-Esos explosivos no pueden salir del GP.

Yo ya he cumplido mi parte del plan. Venga, el maletín.

(Golpe)

¡Jo...! Qué pesaditos, por Dios.

-A partir de ahora, tendrás que buscarte la vida tú solo.

¿Pero...? ¿Pero qué es esta gilipollez?

(CARRASPEA) Bueno, cuando estaba en la cárcel,

mis secuaces decidieron invertir todo el dinero del botín

en el Fórum Filatélico. Pero, vamos,

que esto se va a revalorizar. O sea, que de aquí a unos años,

vas a ser millonario... casi seguro.

En unos meses. ¡Déjate de excusas!

Tienes 24 horas para encontrar el dinero.

Si no, utilizaré todos los recursos a mi alcance para acabar contigo.

-¡Ya está bien! Aquí no se puede fumar,

¿no lo sabéis? Que es un bingo. -Ya me voy, señora.

-Ya te tenías que haber ido, pero hace mucho rato.

¡Línea! "Han cantado línea".

(Música intriga)

¡El GP!

Esto es igualito que el Pentágono, ¿eh?

Y sé que este edificio no sale en libros de arquitectura

ni en las revistas turísticas, pero te aseguro que es el pilar

sobre el que se sustenta el país. Pero... esto es Correos.

(Teléfonos)

¿Compartís oficinas con ellos? Los recortes...

Ya ni la seguridad nacional es prioritaria.

Papá, ¿cuánto cobras? Hombre, hay un sueldo base

y, luego, un porcentaje variable. Sí, pero a final de mes,

con las pagas extras y tal. ¿En cuánto se te queda?

(MURMURA) 1500...

¿En serio? ¿Brutos? Hay que sumarle los sexenios.

Pero si cobras menos que yo de vigilante.

(Chirrido)

La tortilla de patata siempre es redonda.

Venga ya, ¿en serio? ¿Esto es la contraseña?

¿Qué tiene de malo?

(Pasos)

Muy bonito el sitio, papá, muy moderno. ¿Dónde está la gente?

Es la hora del café. Ah, claro, que sois funcionarios.

Alguien está trancando la puerta. Esto me huele a chamusquina.

¿Chamusquina?

(Música intriga)

Joder...

(Continúa la música)

Veneno.

Joder, papá, pues suerte que nos hemos venido.

Yo aquí me siento superseguro. ¿Ahora qué? ¿Tienes un plan?

Hay un lugar...

Un punto encuentro en caso de emergencia.

Si hay algún agente vivo, irá para allí.

(Golpe)

Maldición...

¿Qué haces? ¿Eh? Nada...

Le estoy mandando a Katia un WhatsApp con la foto

de los agentes muertos estos...

para que vea que lo del chino es verdad.

Eran mis amigos.

Al menos, podrías fingir que te importa.

Pues sí podría, sí.

Pero es que no me gusta mentir.

(Chirrido)

(Música tensión)

(Disparos)

¡Ah!

¡Arriba!

(SUSPIRA) Estos no son del GP.

Papá, te han dado. ¡Tienes un tiro ahí!

Vázquez...

Hombre, Anacleto, tú por aquí. ¿Qué tal el paseo por el desierto?

Habéis matado a todos mis amigos. Te juro por Dios que no voy a parar

hasta que acabe con vosotros.

(Música tensión)

¡Los quiero vivos!

¡Por la escalera!

(SUSURRA) Quieto.

¡Por aquí!

(Música acción)

¡Atranca la puerta! ¿Qué?

¡Por aquí! ¿Qué? No, no, no.

Yo no me subo.

Vamos, no nos queda otra. ¡Venga! ¡Yo ahí no me subo!

(Golpes)

¡Abrid, abrid!

(Música peligro)

Ni de coña, yo no salto. ¿Cuándo pesas?

80 kilos.

Sobre el toldo del camión, resistirá.

Son 85, el toldo no me aguanta. Confía en mí, hijo.

Anacleto nunca falla. ¡No!

¡No, no, no!

(Golpes)

¡Hostia, papá!

(SUSPIRA)

¡Venga, que no ha sido para tanto! ¡Son 90 kilos!

¡Tengo los huesos muy pesados...! ¡De toda la vida!

(Cristales rotos)

(GRITA)

(Golpes)

No te vengas arriba. A tu edad,

yo me tiraba de mucho más alto. Ah, ya...

(Tiros)

(RESPIRA AGITADAMENTE)

Tenemos que ir a un hospital. Al hospital no, demasiado peligroso.

Ah, papá...

(Tiro)

Oh, huele que alimenta. Me ha salido muy rica.

Os vais a chupar los dedos. ¡Yo quiero muslo!

También quiero muslo, no te jode... Ya está la lista.

-Pues yo también quiero muslo. Es mi despedida.

Pues despídete del muslo. Pues despídete de tus dientes.

Bueno, ya está bien, por favor... Que hay pollo para todos.

A ver si podemos comer como una familia normal.

(Timbre)

¿Y ahora quién coño es?

-¿Quieres? Para tu despedida...

Ya voy yo. Sí, vete tú, hija.

¡Oye!

Qué pesaditos...

¡Adolfo! Hola...

La sangre no es mía, es mi padre. Le han pegado un tiro

y se muere. ¿Me ayudas? ¿Ya estás con tus tonterías

para llamar la atención? Que no. Mira cómo está.

¡Dios mío! ¡Hay que llevarle a un hospital!

(CHISTA) Katia, no podemos. Baja la voz.

¿Cómo que no podemos? ¡Voy a llamar a una ambulancia!

Katia, espera, escúchame.

Han intentado matarnos. Nos están buscando.

(VOZ LEJANA) ¡Katia! ¿Qué haces?

¡Nada, mamá! ¡Es Adolfo! ¡Dile que pase,

que hay pollo de sobra! -¡Pero le toca pechuga!

Esto te va a costar un poco creerlo, pero es que mi padre...

es agente secreto.

Por favor...

(GRITA) ¿Pero qué hacéis? ¿Entráis o no?

Papá... ¡No, mamá! ¡Vamos al cuarto...!

¡A hablar! A hablar, dice... ¡A follar!

¡Van a follar! Aquí, en vuestra casa, el día de la despedida.

Antes del postre, están follando ya. -Estás celoso

porque no ha venido a verte a ti. A ver si superas

todos los complejos que tienes con tu hermana.

Tienes 33 años. -A lo mejor tiene algo que ver

que me vistieras con su ropa hasta los 12 años.

-¡El 2x1! Había que aprovecharlo. ¡Venga! ¡A comer!

Esto es una locura, necesitaría anestesia y un quirófano.

Ah, ah... ¡Oh! Tranquilo, ya está.

Sujétalo, sujétalo... ¡Ah!

(Llama a la puerta)

Adolfo, no vuelvas a caer, ¿eh? Es normal que estés sensiblote

porque se va, pero sé fuerte. Ya sé que te la chupa increíble

y todo y lo del dedito que te hace, pero aguanta ahí.

¿Le has contado a mi hermano lo que hacemos en la cama?

Es que pasamos mucho rato encerrados, se acaban los temas,

pero siempre te dejo por las nubes. ¿Sí?

¡Ah!

Ya está, ya te lo está haciendo, ¿no? Ya has caído.

(GRITA)

¡Martín, entra, joder! ¡Te necesitamos!

Hombre, no sé, que somos hermanos... No digo yo que no haya fantaseado

alguna vez con la situación, pero es que me parece muy fuerte.

Entra, coño. ¡Hostias! ¿Pero qué habéis hecho?

¡Cógele las piernas! ¿Eh?

(Gritos)

No se te ocurra decir nada, ¿eh? -Pero si yo nunca digo nada.

-¿Quién se empeñó en la educación liberal?

En hablar de sexo en casa, en "El País Semanal"... ¿Quién?

¡Un par de hostias a tiempo, eso es lo que hacía falta!

-Entonces, la masía, los fuets, el look este así como de payés...

¿Todo esto era una tapadera?

Eso parece.

¿Toda tu vida ha sido una mentira?

Básicamente, sí. Joder, tu padre es muy crack.

(Teléfono)

¿Qué haces?

(CHISTA)

Podrían estar rastreando. ¿Y si es alguien de la agencia

que puede ayudarnos? Por eso mismo...

¿Quién persigue a Jason Bourne? Los de la agencia...

¿Y en "Misión imposible"?

No lo sé, no las he visto. No lo sabe.

No las controla. ¡Esto pasa siempre!

Te acusan de ser un traidor y, luego, te están tendiendo una trampa.

Lo que hay que hacer es demostrar la inocencia de tu padre.

Si no podemos demostrar nada. Estuvimos ahí, todos muertos.

¡Ahí lo tienes! ¡Todos muertos menos tu padre!

Van a pensar que el asesino es él. ¡Esto es de manual, cojones!

Ah... Papá.

¿Dónde estamos?

(Tráfico)

(RONCAN)

(Puerta)

Si se infecta, vas a tener que ir a un hospital sí o sí.

Ya lo sé, no es la primera vez.

¿Me das una calada?

No sabía que fumaras.

Bueno, porque nos conocemos tanto.

No.

¿Cómo has podido engañarlo así? ¿Y qué iba a hacer?

Solo quería protegerlo.

No sé, yo no sé hacer de padre, dar abrazos y esas cosas.

Lo mío es ser agente secreto.

Pues si no hubieses sido tan secreto, a lo mejor,

Adolfo no sería tan aburrido. Ya...

Y tú no habrías tenido que dejarle. Es una pena.

Ay...

Está claro que sois una familia de quejicas.

(RÍE)

¡Estoy rodeado de ineptos! Una cosa os pido y fracasáis.

Si quieres que algo salga bien, tienes que hacerlo tú mismo.

La llave Allen. Vamos a ver...

Y digo yo, ¿no se podría comprar el mueble ya hecho?

¿Ah, sí? ¿Y con qué dinero? ¿Dónde está mi botín, eh?

¿A quién se le ocurre que un sello, un puto sello, pueda costar 1000 E?

Vamos...

Además, no es tan complicado.

Basta con seguir estas sencillas instrucciones.

Sencillas por los cojones.

Ojalá hubiera existido esto hace 30 años.

Me hubiera ahorrado mucho dinero decorando guaridas.

(Teléfono)

¿Sí?

Ah... Muy bien.

¡Los tenemos!

Están en casa de su novia. Rápido, a por ellos.

Pero ¿acabamos el mueble y vamos a por ellos

o vamos a por ellos y ya acabaremos el mueble?

Porque a esto, aún le queda.

¿Dónde está mi padre? No... No lo sé.

Cuando me dormí, estaba ahí. Fumando.

¿Papá?

Buenos días. Buenos días.

Hola, buenos días. Papá, ¿qué tal? ¿Cómo estás?

Pues mucho mejor.

Me he levantado esta mañana muy temprano

y he decidido preparar el desayuno para compensar las molestias.

Riquísimo. Tomaros un zumo.

A ver, Martín, de un trago.

Pero ¿les has contado lo que ha pasado?

Ay, sí, qué horror.

Antes te atracaban sin más, pero ahora navajazos y todo.

Y a un señor tan mayor...

El mundo se ha convertido en un sitio muy peligroso.

Muy bien. Pues ya está. ¿Ya está qué?

El ácido pentotálico de los zumos debe haber hecho su efecto.

¿Nos has envenenado? No. Solo drogado.

Nos has metido un suero de la verdad.

Pero... ¿y nuestra conversación de anoche?

Muy agradable, Katia,

pero eso no significa que pueda fiarme de ti.

Ahora podré hacerlo. Papá, son amigos.

Es que estás descontrolado. Pero bueno...

-¿Qué pasa? No lo entiendo.

-¡Pero no bebas más, hombre! ¿No te han dicho que tiene suero?

¿Pertenece o ha pertenecido usted a alguna organización?

Fui socio del Círculo de Lectores,

pero solo porque la chica que vino a ofrecerlo a casa

estaba de muy buen ver. -¡Ah! ¿Te parece bonito?

¿Y tú, Katia?

Cuando comenzaste a salir con mi hijo,

¿te gustaba de verdad o tenías algún motivo oculto?

Eso es personal. No se lo digas.

Empecé a salir con él para putear a mi hermano.

¡Lo sabia! La celosa es ella. ¿Lo ves, mamá?

-Ya veo, ya...

Pero luego empezaste a gustarme de verdad.

No es momento para terapia de pareja.

Un poco sí. Tengo preguntas. ¿Todavía me quieres?

Claro que te quiero, pero yo quiero ser tu novia, Adolfo, no tu madre.

Me habría encantado que te vinieses conmigo,

poder viajar juntos y hacer mil cosas.

Ya, ya, ya. Que seas un hombre, como tu padre.

¡Hala! ¿Hala, qué? Hala, nada.

Que esto va a cambiar. Te lo prometo.

Siempre estás igual. Otra vez con eso.

Pero esta vez es verdad, me he tomado el suero,

no puedo mentir. Tu zumo no tiene suero.

¿Para qué lo dices? Tú siempre ayudando, de verdad.

Gracias, papá. No iba a drogar a mi hijo.

Ya te he dicho que no era momento para terapias de pareja.

Estamos en otra cosa. Martín, ¿alguna cosa que ocultar?

Bueno, hay... Hay una cosa...

Hace dos años, atropellé a una señora mayor con la Vespa.

Y me di a la fuga.

Siempre pienso que no es para tanto, porque ya era muy vieja

y, seguramente, le quedaba poco.

Pero no pasa un día sin que sepa que esa señora está muerta

por mi culpa. -Hijo mío...

-No te preocupes, hijo.

Esa señora no murió.

-¿Cómo lo sabes? -Porque yo la maté.

Ella quería denunciarte.

Iba a destrozar nuestra familia y no podía consentirlo, así que...

fui a su casa para intentar convencerla,

discutimos y una cosa llevó a la otra y...

Y, al final pues... se cayó por la ventana.

-Ay, qué disgusto. -Desde entonces, no...

No he vuelto a ser el mismo. -Sí, sí, bebe, bebe.

En realidad, llegó viva al hospital.

En cuanto describió a su atacante, comprendí que eras tú y...

Y supe lo que tenía que hacer.

Una dosis un poquito más alta de morfina y...

Al enfermero lo acusaron de negligencia.

Pero lo hice por nuestra familia.

Luego te quejabas de mis secretos. Joder, ya ves.

¿Y tú, mamá?

Hace dos años que trabajo para Vázquez pasándole información.

¿Qué? Me dijo que si veía, le avisara.

Y así lo he hecho. Ya vienen. Están al caer.

Pero mamá...

Me contactó desde la cárcel y pagaba muy bien.

-¿Pero cómo es posible?

-Mejor eso que ser una asesina gilipollas como vosotros.

Habéis necesitado tres veces para matar a la misma vieja.

Tenéis mucho que callar, ¿eh?

Ya están aquí. Claro.

¿Qué hacemos?

(Música intriga)

Pero tío, dale más para arriba. Qué torpe eres, coño.

Joder, menos mal.

¿Dónde están? -Se han escapado por la ventana.

Me han pedido que os entretenga, que os diga

que han avisado a la Policía y rodeado el edificio.

Es mentira, están desesperados. Casi no les quedan balas.

-Habéis tardado mucho. Échame un poco.

(Música, disparos)

Yo me encargo de estos mequetrefes. Iros al punto de encuentro.

¿Dónde está eso? En la Estación del Norte a las dos.

Yo que sé, no me lo habías dicho. Papá, estás herido.

Y un poco viejo. ¡Iros!

Vale, vale, vale.

¡Joder!

(Música)

¡Eh, eh! ¡Perdón!

Vienen acá.

(Continúa la música)

Por ahí.

(Continúa la música)

Vete, Katia. Y tú, ¿qué vas a hacer?

Voy a acabar con ellos.

Y me voy a apuntar a la autoescuela.

Sí, pero vete, vete. Sí, sí.

Estoy preparado.

Perdona, son míos. Ah, sí.

Me lo quedo todo. Muchas gracias.

(Música)

(Voces)

(Continúa la música)

¿Todos a la vez?

Pues todos a la vez.

Tanto karate y tanta polla.

Pringado. Ah... Ah... ¡Ah!

¡Ah!

(RÍE)

¡Martín!

¿Dónde está Adolfo? No lo sé.

Los he perdido, corren mucho.

Nunca he podido con mi hermana. Joder, me gana en todo.

Espero que hayan ido a la estación. Ah... Ah, sí, el punto de encuentro.

Bueno, bueno, bueno...

Nos ha costado lo nuestro, pero al final lo hemos conseguido.

Estoy muy orgulloso de vosotros, muchachos.

Y ahora, por fin, la venganza que llevo 30 años planeando.

¿Quién coño es esta gente? Soy el malvado Vázquez.

Y estos dos son mis secuaces.

Me duele que no sepáis con quién estáis hablando.

Yo sé quién eres. Vázquez. Sé las cosas que has hecho.

Sé que ahora quieres hacerme daño

y luego matarme para putear a mi padre, que es tu archienemigo.

Creo que no le va a importar.

Hemos tenido una relación distante, no ha habido mucho cariño.

Cuando no estaba haciendo de agente secreto,

se dedicaba a los fuets. No me hacía mucho caso.

Tiene mucho aprecio al perro, pero ya le has matado,

así que la venganza consumada ya está.

Si os queréis ir a vuestra casa, tranquilos, nos adaptamos.

¿Y tú eres el hijo de Anacleto?

Esperaba, no sé, algo más... de aguante, de valentía...

Qué va, has sido muy patético.

Me da rabia haber planeado todo esto para alguien tan cobarde.

No es por cobardía, es por ayudar.

¿Dónde está Anacleto? No lo sé.

¿Me vas a obligar a coger unas tenazas y arrancarte la lengua?

Hoy que vengo de blanco. Adolfo, aguanta, no se lo digas.

Es fácil decirlo, no es a ti a quien van a torturar.

¿Vas a vender a tu padre a la primera de cambio?

A la primera, no,

pero si me tortura, es muy probable que cante.

Valoro si me salto el sufrimiento extremo.

A nosotros nos ahorra trabajo.

Todo lo que le cuesta, ya no lo hace.

Todo lo que le suponga tener que apechugar con algo

o enfrentarse... A ver, nos estamos yendo del tema.

Vale que me hayas dejado por no tener carné de conducir,

pero aguantar una tortura... Que no es el carné, ¡que es todo!

¿Sabes dónde está el padre de tu novio?

Exnovio, me dejó ayer. No te hagas la víctima.

Sí me hago la víctima. Me va a torturar.

Aprovecha la tortura para escaquearte.

No me escaqueo, que estoy atado. Qué bien te viene, ¿eh?

¡Basta!

¡Ah! ¡Mi ojo! ¿Qué ha pasado?

¿Qué tengo en el ojo? ¿Qué has hecho?

¿Qué tengo en el ojo? Joder, Adolfo, quítamelo.

¡Hostias! ¡Quítamelo!

Joder, qué exagerada es. ¡Que la has dejado tuerta!

¿Tuerta? Bien.

Y ahora que tengo tu atención, dos cosas.

Una, no voy regalando abrazos por la calle, ¿no?

Por eso no me llaman el encantador Vázquez.

Me llaman el malvado Vázquez.

Porque soy un auténtico cabrón hijo de puta.

Claro, tiene sentido. Y dos, creo que ya ha quedado claro

que quiero saber dónde está tu padre.

Así que o me lo dices o le saco el otro ojo.

En el punto de encuentro. Estación del Norte. A las dos.

Muy bien, porque tengo una sorpresita para vosotros.

(Música intriga)

Por supuesto, el punto de encuentro es la estación.

Mantenemos un perfil bajo, nos confundimos entre la gente,

los controles de seguridad son menos estrictos

y accedemos a toda la red viaria europea.

Brillante. Sí, claro. Vamos, por aquí.

La mítica taquilla, donde guardas armas, pasaportes

y divisas de todos los países.

En realidad, es una muda. ¿Una muda? Una muda.

¿Hemos venido hasta aquí para que te cambies de ropa?

Hemos venido aquí siguiendo el protocolo de emergencia,

pero, de paso, me cambio, que para eso tengo una muda.

¿En serio? ¿Hay una para mí?

La verdad es que hacía mucho tiempo

que no me probaba una prenda tan suave.

(RÍE) Cuanto más estiras, menos planchas.

Un euro... Dame un euro, por favor. Que solo es un un eurillo.

Gimeno, tranquilo, hombre, viene con nosotros.

¡Anacleto! No coincidíamos desde aquella misión en El Cairo.

¿Cómo estás? Bien.

Qué buena caracterización, nunca hubiera dicho que fuera un agente.

-Sí, bueno, son muchos años perfeccionando el personaje.

En realidad, a día de hoy,

casi gano más pidiendo que con el sueldo del GP.

¡Jefe!

Le daba por muerto. Por los pelos.

Ha sido una masacre, Jefe. ¿Y este?

Es un amigo de mi hijo. Habíamos quedado también aquí.

Pero no ha aparecido. Tranquilo, tu hijo está bien.

Le tengo en lugar seguro.

Gimeno, tenemos que hacer una averiguación.

¿Cómo es posible...? ¡Quieto!

Aquí no se mueve nadie.

Anacleto, suelta la pistola.

Ha estado compinchado con Vázquez desde el principio.

Por eso conocían la ruta del convoy, por eso descubrieron la masía,

la casa de Katia y el trabajo de mi hijo.

Es el traidor, el típico traidor. Lo vengo diciendo desde hace rato.

-Gimeno, fue Anacleto. Él liberó a Vázquez.

Sino, ¿cómo te explicas que saliera con vida del desierto?

Llevamos toda la vida siendo pareja de mus.

Ha puesto la misma cara que cuando envida grande

con medias de pitos. Está mintiendo. ¿Por qué iba a hacer algo así?

Has visto lo que ha ocurrido. Ha acabado con el GP.

Porque Vázquez es impredecible. ¡He perdido a todos mis agentes!

Se le ha ido de las manos, Jefe. Anacleto, no seas inconsciente.

Somos dos contra uno. No tienes ninguna posibilidad.

Le voy a proponer un trato.

Usted me dice todo lo que sabe de Vázquez

y yo voy a matarle.

¿Pero qué clase de trato es ese?

Uno justo. Coño...

-Joder, Anacleto, ¿cómo sabías que no iba...?

No sabía si ibas a apretar el gatillo.

Pero sabía que no ibas a disparar. ¿Cómo?

El abrazo... Qué hijo de puta. ¿Por qué, Jefe?

Después de todos estos años... Solo quería salvar al GP.

Quería jubilarnos a todos.

El mundo nos ha sobrepasado. Nos hemos quedado obsoletos.

Necesitábamos una amenaza que solo pudiéramos resolver nosotros.

Con Vázquez en la calle, el GP volvería a ser imprescindible.

-¿Y pensaba que se podía fiar del malo?

Como plan, es un poco una mierda, ¿no?

-Una mierda para ti, hombre. -Que yo vengo aquí a aportar, ¿eh?

¿Dónde está Vázquez?

¿Dónde tiene a mi hijo? No sé.

No lo sé, Anacleto, no lo sé, te juro que si lo supiera te lo diría.

Está diciendo la verdad.

Gimeno, llévatelo. No te preocupes, me encargaré de él.

-La he cagado, Anacleto.

(Gritos)

Eso es cosa de Vázquez. Acaba con él, como en los viejos tiempos.

Ya nada es como en los viejos tiempos.

¡Pero bueno!

¡Una Beretta! Como la de Bruce Willis en "Jungla de cristal".

"Yipi ka yei", hijo de puta.

(DOLORIDO) ¡Ah! Ah... Ah... Ah...

(GRITA DOLORIDO)

(Música, gritos)

¡Aléjense! ¡Adolfo!

¡Váyanse, que exploto! ¡Adolfo!

¡Papá! Papá, que me han puesto una bomba.

Quieto, quieto. Vale. Quieto. ¡Quieta!

Sí, sí.

Perdone, ¿es usted Anacleto, agente secreto?

Sí. Esto es para usted.

Vázquez. (RÍE) "¡Premio!".

¿Qué le has hecho a mi hijo? "¿Yo? Nada de nada. Vas a ser tú.

Sí, eso es una bomba.

De plutonio líquido y Goma-2, para ser exactos".

Qué hijo de puta malnacido.

"Si intentas separarlos, explota. Si intentas desactivarla, explota.

Si intentas soltar los cierres del chaleco, explota.

Y si pasa una hora, explota.

Solo hay una forma de evitar que arrase con todo".

Matando a Adolfo. "Exacto.

El mecanismo está sincronizado con su corazón.

Si este deja de latir, la bomba se desactiva.

Un souvenir que me traje de mi última visita al GP".

Tranquilos, todo va a salir bien.

"Créeme que me encantaría quedarme para ver si aprietas el gatillo.

Lamentablemente, estoy a punto de llegar al aeropuerto. Tú decides.

Puedes venir a por mí o pasar sus últimos minutos con tu hijo.

En cualquier caso, tenme siempre presente".

Vázquez. ¡Vázquez!

(Sirenas)

Lo siento. Se me ha ido de las manos esto.

Por mi culpa te has quedado tuerta. Te van a poner un parche.

Los niños te van a llamar pirata por la calle.

Te van a quitar el carné de conducir.

Cállate, por favor, todo eso da igual. Vamos a estallar.

Lo siento, es imposible. Nunca había visto nada igual.

La única manera de que no explote... Ya sé la manera.

¿Estas paredes aguantarán la explosión?

Hemos evacuado la zona. Bueno, todo el mundo fuera.

¿Dónde vais? ¡Pero que es mi hermana!

-Vamos, vamos. -Que es mi mejor amigo.

Yo debería estar ahí. Oiga, que no se pueden rendir.

Papá, no la saques, guárdala hasta luego.

Me vas a disparar, ¿no?

Puede que sea lo mejor, así se salva Katia.

Podrás coger tu avión a la India. Manda huevos...

Tengo 30 años y no le ha dado tiempo a hacer nada.

Claro, todo el día en el sofá... No he viajado, no he hecho locuras.

¿Ahora lo piensas? Viajar está sobrevalorado.

Para no gustarte, en casa no has estado.

Toda la vida por ahí, salvando al mundo,

y a mí... ni puto caso.

Mira, ya que me voy a morir, te lo suelto y me quedo tranquilo.

Los agentes secretos no tienen hijos.

James Bond no tiene hijos. Jason Bourne tampoco.

Por algo será. ¿A que no lo pensaste?

La verdad es que no. Pues haberlo pensado.

Sucedió así, sin más. Antes no planeábamos nada de nada.

Y, de repente, ahí estabas tú,

cogiéndome la pajarita con tus dedos.

Supertierno, papá.

¿Sabes lo que me ha pasado en los últimos dos días?

Me han zurrado, me han disparado, le han sacado un ojo a mi novia

y le van a quitar el carné.

Y tengo una bomba conectada a mi corazón.

Así que perdona que no me emocione.

Igual los agentes secretos, como sois supervalientes,

no tenéis miedo. Yo ahora mismo, estoy que me cago.

Claro que conozco el miedo, lo sé de sobra.

He sido agente toda mi vida

y he hecho cosas que asustarían a cualquiera.

¿Y sabes qué? ¿Qué?

¿Sabes cuál fue el día que más miedo pasé?

A ver.

Pues no fue el día que me dispararon en el estómago

cuando se murió tu madre,

fue cuando te comiste aquellos cacahuetes.

Me acuerdo como si fuera ayer.

Ya habías cumplido 4 años y tenías los dientes separados.

De repente, te hinchaste como un globo. No podías respirar.

Yo no sabía que eras alérgico.

Ese miedo...

El miedo que pasé cuando creí que no llegarías vivo al hospital,

fue el peor.

Hasta hoy.

Joder, eso ha sido muy bonito.

¿Qué pasa? Hombre, ¿te vas ya?

No digo que te inmoles conmigo, pero quédate un rato más, ¿no?

Vuelvo en seguida, tranquilos.

(Música)

¿Pero adónde va? ¡Ayuda!

Necesito ayuda.

¿Qué coño hacías? ¡Que faltan cuatro minutos!

Tenemos que provocarte una parada cardiaca.

Tómate los cacahuetes

y la reacción alérgica hará el resto.

Cuando te quiten la bomba, te inyecto el antihistamínico.

¿Tiene sentido, Katia?

Sí, sí tiene. No, no... No lo sé. No es mi especialidad.

Se os olvida la parte en que mi corazón se para y muero.

Puedo reanimarte con un masaje cardiaco.

¿Qué dices? Tú no sabes. ¿No hace falta un desfibrilador?

Sí... ¡No lo sé! ¿Tenemos otra opción?

Tendrás que confiar en mí.

A tomar por culo.

Papá, si me muero... Tranquilo, tranquilo.

(Música)

¿Qué? Joder...

¿Qué? ¿Qué pasa?

A lo mejor no ha sido buena idea comerte toda la bolsa, hijo.

Hombre, tarde. Tarde.

¿Crees que es momento de putearme ahora o qué?

Perdona. Joder...

¡Hostias! No dejes que me entierren así.

No te vas a morir. No te preocupes. A mí me da igual. Que me incineren.

Es mi última voluntad. (RESPIRA CON DIFICULTAD)

(Pitidos)

Ya está, se ha parado. ¿Ya está?

Katia, vete. ¡No! No me voy. No me voy.

Me quedo, puedo ayudar. Ahora viene lo más difícil.

(Música)

Boca.

Vamos, hijo. Venga, no me hagas esto.

Boca.

Venga, joder.

¡Vamos!

Respira.

Adolfo... ¡Vamos!

Papá, joder, que ya está.

Adolfo, hijo. Creo que me ha roto una costilla.

Al final, no te vas a librar de la autoescuela.

¿Otra vez empiezas con los reproches? Que ha estado a punto de morir.

¿Qué clase de zorra insensible se comporta así?

Esto no ha terminado. Vázquez sigue suelto.

Será malvado, pero no se entiende lo que hace.

Organiza todo esto, ¿y no se queda a ver cómo acaba?

¿Qué querías que hiciera? ¿Que se quedara a verlo?

(Música)

Aún está en el edificio. Voy a por él.

Espera, espera, ¿dónde vas? No puedo dejarle solo.

Está herido, está mayor. Es mi padre, me necesita.

Ten mucho cuidado.

Por favor. Oh...

¿Y a mí, qué? ¿A mí no me vas a dar ni un abrazo?

(Continúa la música)

Joder, papá, que soy yo. Joder... ¿Qué haces aquí?

Nada, que el pensado:

"Baja al parking y róbate un coche, ¿no?".

¿Qué voy a hacer? Estás herido. He venido a ayudarte.

Joder...

Estoy preparado.

Pues vamos.

Estoy preparado.

(Continúa la música)

(GRITA CON RABIA)

¡Vamos!

(Música, disparos)

No le des más vueltas.

Ahí donde le ves, ese poca cosa era un hijo de puta. Cuidado.

El Carnicero ha vuelto.

(Música)

Vale, ¿y ahora qué hacemos? No lo sé.

Hombre... Pues si nos quedamos aquí, el Carnicero nos fríe.

Necesitamos un coche para salir.

Ahí están las llaves.

No. ¿Se te ocurre algo mejor?

No, que ya voy yo. Que no quiero que te pasen más cosas por mi culpa.

Cúbreme.

(Música)

Este.

Sube. Papá, así no puedes conducir.

Pues ya me contarás, porque tú no sabes.

Déjame a mí. No. No, no, no. No. No...

Y ahora, enséñame.

Pisa el pedal izquierdo, mete la primera

y levanta el pie despacio, vamos. Ahora, de repente, no lo veo claro.

Has hecho cosas increíbles, Adolfo. Te has peleado, has disparado,

te has tirado de un edificio, has sobrevivido a una bomba,

me has aguantado a mí toda la vida, estás preparado para esto, puedes.

Venga, pisa el embrague. Mete la primera.

¿Pero adónde vas? Es hacia el otro lado.

¡Hostia! ¿Qué hago? Marcha atrás. Pisa a fondo.

Vamos a por él.

Para ser la primera clase, no está nada mal.

El próximo día, te enseño a aparcar en batería.

Coño.

Vázquez. ¡Sal!

(Música tensión)

Esto tiene mala pinta, ¿no?

Bueno... Pero no te preocupes, te vas a poner bien, ¿de acuerdo?

Ahora que sé quién eres,

quiero contarle a todo el mundo que mi padre es un agente secreto.

Entonces, dejaría de ser secreto.

Vale, pues no se lo digo.

Perdona.

Por todas las mentiras.

Da igual, papá, no importa. Sí importa.

Solo quería protegerte de todo esto.

Por eso me inventé que era charcutero.

A mí los embutidos siempre me han gustado.

Uno especialmente. A tu madre le salían mejor.

Pues lo de mamá me habría gustado saberlo antes también.

Cuando murió, no supe llevarlo bien.

Por eso, cuando me metía contigo o te insultaba

o me reía de ti,

era para hacerte más fuerte.

Pues yo no lo pillaba.

Y mírate ahora.

Ahora no quiero morirme, coño. Joder, papá...

Estoy muy orgulloso de ti.

Lo siento...

si alguna vez te he fallado.

(Música triste)

Anacleto nunca falla.

(Música)

Muere, hijo de puta.

El truco del reguero de sangre.

A tu padre le hubiera dado vergüenza.

No te atrevas a hablar de él. ¡No te atrevas tú!

Él era un digno adversario y tú eres una broma.

Todos los hijos sois una decepción. Por eso yo no he tenido ninguno.

Y ni los tendrás.

Hijo de...

(Música)

Adiós, Vázquez.

Ya no estás entre nosotros, querido amigo,

pero siempre nos quedará el recuerdo

de aquellas pequeñas cosas que te gustaba hacer.

Ir a la estación, ponerte camisas limpias, el mus,

echarnos drogas en el zumo...

Pero Martín, que lo conocías de un día.

Bueno, vale, pero a mí nunca me engañó,

conmigo siempre fue de cara.

Papá, descansa por fin aquí.

En secreto, tal como viviste.

Joder, qué grande.

Katia, tenemos que hablar.

Cuando quieras. Ahora mismo, en el coche.

Claro.

¿Me puedes llevar?

A mí todo esto me ha abierto los ojos

y veo claro que tengo que dar el paso.

¿Sabes lo que he hecho esta mañana? Vas a flipar.

Me he apuntado a la autoescuela. ¿Qué te parece?

Y me voy contigo a la India.

A la India o donde quieras. Que quieres viajar, viajamos.

Que quieres tirarte en paracaídas, nos tiramos.

Vamos a vivir aventuras.

Soy un hombre nuevo. Estoy que no me reconozco.

Adolfo, perdóname, pero...

me he dado cuenta de que estaba totalmente equivocada.

¿En qué? Pues en todo.

Entiéndelo, tantas peleas...

Me han secuestrado, me han atado a una bomba,

me han jodido el ojo,... Y, bueno, todavía...

Todavía estoy intentando asimilar lo de mi madre, la chivata.

Ya... En fin, no sé,

me he dado cuenta de que no voy bien por aquí.

Yo lo que necesito es paz, tranquilidad y reposo.

Vale.

Entonces, ¿a la India ya no vamos?

Como te hacía tanta ilusión... Ya, no, y me sabe fatal.

Pero he tenido que aplazarlo, necesito quedarme un tiempo en casa.

Vale. ¿Y nosotros? Nosotros nada, Adolfo.

Ahora mismo, necesito un novio normal, sin sobresaltos.

Poder cenar tranquilamente los sábados en el sofá

con la manta y el DVD y...

Y veo que contigo eso ya no va a ser posible.

Lo siento.

Espero que ahora por fin te convenzas de que es una zorra.

Bueno... ¿Y ahora qué hacemos?

(Música)

El objetivo está a 100 m.

Calculo 15 hombres armados protegiendo al emir.

Mantén tu posición. El helicóptero llegará en 20 minutos.

Que empiece la fiesta.

(Música)

"Repito, mantén tu posición,

los refuerzos llegarán en 20 minutos".

Confirma recepción del mensaje.

"Confírmame respuesta, por favor. ¿Me oyes tú a mí? ¿Me oyes?".

No... No estoy recibiendo confirmación de la respuesta.

-¿Nombre en clave? Anacleto.

¡Anacleto! (HABLA EN OTRO IDIOMA)

Os propongo un trato.

(Música)

Chicos, creo que no me está oyendo, ¿eh?

No está recibiendo mis indicaciones.

Por favor, dejad lo que estéis haciendo

y venid a arreglar esto.

No hay red, no hay señal. La red está saturada.

¿Podéis parar de descargaros mierdas, por favor? Lo hacéis en casa.

¿Que no tenéis wifi en casa? ¡La vida de un héroe está en juego!

¡Está en el puto Oriente Medio! ¡Puede morir!

¡Hay chacales!

Amigo, amigo...

(Música)

Cine en TVE - Anacleto, agente secreto

15 jul 2017

Adolfo es un agente de seguridad de 30 años que no está pasando por su mejor época. Su novia de toda la vida le ha dejado porque lo considera un hombre sin ambición alguna y por si no fuese suficiente, tiene un problema más grande: ha descubierto que su padre es un agente secreto.

Contenido disponible hasta el 3 de abril de 2027.

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