Cerca de 200 ballenas piloto y 7 delfines han quedado varados en las costas de King Island, una isla australiana. Familias enteras, junto a conservacionistas y funcionarios locales intentan salvar al mayor número de estos cetáceos. Sin embargo, sólo quedan con vida 54 ejemplares y las condiciones meteorológicas, con fuerte viento y mar embravecida, dificultan el trabajo de sacarlos de la playa (hasta ahora 14 han sido ya devueltos al mar).