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No recomendado para menores de 7 años Centro médico - 30/11/18 (1) - ver ahora
Transcripción completa

¿Estás bien? -No. No estoy bien, no.

Yo le veo bien. -Sabes que es puntual.

Sí, lo sé. Pero quiero aprovechar el tiempo que esté despierto.

Vamos a olvidarnos de la sedación, ¿eh?

No consientas que me manden al otro mundo antes de tiempo, ¿eh?

Ni que me seden y esas historias; a no ser que Ángela lo pida.

Que está destrozado por dentro

y solo quiere seguir viviendo para hacer feliz a su hija.

Pues entonces, es decisión suya.

Pero ¿y eso no te parece egoísta por su parte?

Pero que todos somos egoístas:

Ángela por no querer despedirse de Imanol,

y tú por querer despedirte con tal de dejar de sufrir.

Imanol no se merece seguir sufriendo.

Quería comentar un tema personal sobre Belén Ariday.

¿La enfermera?

Sí. Ha tenido unas reacciones muy raras.

Tampoco podemos hablar con ella porque,

cada vez que sacamos el tema, ella salta con que ha tenido cáncer.

¿Belén? Belén no ha tenido cáncer. -Belén nunca ha tenido cáncer.

Yo creo que se lo ha inventado todo.

Que es una mentirosa compulsiva.

Que ha mentido desde el principio sobre su vida, sobre la enfermedad.

A mí es que todo esto me parece demasiado loco.

Ya lo sé que es demasiado loco.

Pero primero malmete sobre ti,

después te roba para llamar tu atención.

Y luego es capaz de mentir sobre una enfermedad como el cáncer.

Es que esta mujer no tiene límites.

¿Es el piloto?

Sí. Le hemos sacado del avión en camilla

con un fuerte dolor abdominal.

Soy la doctora Marco. ¿Desde cuándo tiene el dolor?

Llevo dos o tres días con molestias.

Ya. ¿Y cómo son esas molestias? Descríbalas, por favor.

Notaba unos pinchazos en la barriga,

se pasaban enseguida; pensaba que eran gases.

Pero hoy me ha dado un dolor mucho más fuerte de lo normal

en pleno aterrizaje.

Casi tenemos una desgracia.

Vaya... ¿Lo atribuye a algo que haya comido?

No creo. He comido lo mismo de siempre.

¿De dónde venía el vuelo?

De Nueva York.

Casi que no he salido del hotel

y he comido lo mismo que el resto de la tripulación.

Están todos bien, o eso creo.

Ya. ¿Y habrá viajado por más países, me imagino?

No. Siempre hago la misma ruta: Barajas, John Fitzgerald Kennedy.

Venga. Pues vamos a explorarle. ¡Ah!

¡Chiripa!

¡Párate, Chiripa! ¡Que te pares, ¿eh?!

¡Chiripa!

Tranqui, tranqui, que ya me he parado. Me rindo.

(Respiraciones aceleradas)

Esta vez te has pasado, macho.

No te vas a librar del trullo ni de chiripa.

Te van a tener que cambiar el mote.

(Respiración entrecortada)

¿Qué, quieres que te diga tus derechos

y todo eso de que puedes estar en silencio o ya te lo sabes? ¿Eh?

¡Chiripa! ¿Me estás escuchando?

¡Chiripa! Chiripa, truquitos a mí no, ¿eh? ¡Que nos conocemos!

¡Ay, madre! ¡Chiripa! ¡Chiripa, dime algo!

Sí, Jefatura. Necesito una ambulancia. Sí. Acabo de detenerlo.

Eso es. Chiripa, ¡Chiripa! Chiripa,

respira... Chiripa...

¿Tiene alergia a algún medicamento?

Pues no creo.

Vale. ¿Algún antecedente médico quirúrgico de interés?

Eh... Lo normal. Pero no, quirúrgico no.

Pero médico bueno, pues varicela de pequeño,

algún esguince jugando al pádel hace un par de años...

Sí. Pero me refiero a algún antecedente médico

que guarde relación con el dolor abdominal que tiene hoy.

Pues no creo. Pero ahí está el historial, ¿no? Usted es la médico.

Échele un vistazo y a ver si puede encontrar algo

que tenga alguna relación.

Que para eso ha estudiado medicina 20 años.

¿Fuma? -no. Pero hago mucho ejercicio.

Ya. ¿Bebe?

Bueno, cerveza con la comida, vino y copazos cuando salgo por la noche.

Mm. Ya. ¿Ha bebido hoy?

No. Llevo siete horas en un avión. No nos lo permiten.

Muy bien. ¿Medicación para algo, consume alguna droga?

Alguna pastilla para dormir.

Es que los pilotos tenemos unos horarios

que no son muy compatibles con el sueño. Todo el día con el jet lag.

Claro. Pues desabróchese la camisa, que le voy a explorar.

Creí que no me lo ibas a pedir nunca.

Si usted no se toma esto en serio, tampoco tendría por qué hacerlo.

Perdona. Es que te veo tan joven y tan guapa que...

¿Quiere que le atienda otro médico? No, no.

Pero podemos tutearnos, ¿no?

Yo preferiría que no. Bueno, bueno.

Ya te he dicho que hago mucho ejercicio.

Sí. Por lo que veo también toma mucho el sol.

Es que en cuanto puedo me escapo a Ibiza.

El otro día estuve en un "vis club".

Pero solo un par de días porque es que se me pega mucho el sol.

Ibiza es como mi segunda casa.

Si alguna vez quieres ir, dame un toque;

porque te aseguro que conmigo

se te van a abrir todas las puertas de la isla Pitiusa.

Sobre todo, las más secretas. ¡Ah, duele!

¿Ahí? ¡Ah, ah!

¿Le duele más cuando le aprieto, ahora?

¡Ah! ¿O al soltar?

¡Ah! Al soltar. ¿Sí?

Sí. A ver, voy a hacerlo otra vez.

¿Ahora? M.

¿O ahora? - ¡Aa! Al soltar.

Parece una apendicitis.

Voy a pedirle una analítica de sangre y una ecografía abdominal.

¿Una apendicitis? Sí.

Qué tontería, ¿no?

Hombre, pues por cómo le duele, no parece una tontería.

Bueno, me refiero a que bueno, que no es complicado, ¿no?

Que me abren, me lo quitan y listo, ¿no?

Es una operación y tiene un posoperatorio

de entre una semana y un mes.

No. Tiene que ser menos porque es que yo la semana

que viene vuelo a Nueva York.

Ya. Pues tendrá que ser lo que nosotros consideremos necesario, ¿m?

Te voy a proponer una cosa:

¿por qué no te pides unos días,

te llevo en cabina y te enseño

el mejor restaurante de comida caellou de la ciudad?

Ya le he dicho que preferiría que me hablara de usted.

La actitud que tiene este paciente creo que hubiese sido un error

confrontarle directamente.

Y además prefiero esperarme a tener pruebas.

Pero el caso es que presenta fetor enólico.

Es decir, que le huele el aliento a alcohol.

Y no creo que eso sea compatible con pilotar un avión.

Buenos días. -Buenos días.

Y ¿podría quitarle las esposas? No puedo reconocerle así.

Sí, claro.

¡Ay, qué alivio! -A ver. Sí.

Acabo de detenerlo.

Estaba siguiéndolo cuando he visto cómo le robaba el bolso a una señora.

Con la técnica clásica del tirón y echar a correr.

No ha sido un robo, que ha sido un hurto.

El bolso estaba encima de la mesa

y me lo he llevado sin violencia ninguna.

Eso se lo explicas al juez.

A ver si te cree cuando la testigo

y yo mismo le digamos que se lo arrancaste del brazo y la empujaste.

Esta vez no te libras del trullo.

¿Podemos volver a lo que le pasa, por favor?

Es que no es lo mismo un robo que un hurto.

Porque dependiendo de una cosa o de la otra puede acabar en la cárcel.

Ya. Pero sinceramente a mí eso no me importa.

Sí, sí, claro. Tiene razón, perdone. Le cuento: Estaba persiguiéndole.

Y en mitad de la persecución ha sentido que...

Bueno, cuéntaselo tú, ¿no?

Hombre, pero si es que ¡no me dejas meter baza!

Hemos empezado una carrera que ni en las olimpiadas.

Y vamos, que ha sido..., y me he quedado sin aire.

Ha sido como que..., como que me ahogaba.

Ha empezado a ponerse pálido y fff.

Vamos a ver: ¿lo cuentas tú o lo cuento yo? Hombre...

Es que tú no sabes si te estabas poniendo pálido

o no porque no te veías.

Pero es mi historia, joé. Vamos, que me ahogaba.

vale, vale. Un momentito, por favor. -Este no es el procedimiento habitual.

Primero tendría que haberlo llevado a comisaría.

Y luego traerlo por consulta ordinaria.

Pero me he asustado al verlo así y lo he traído por Urgencias.

¿Tiene problemas cardiovasculares?

¿Y eso qué es? Problemas del corazón.

Porque he escuchado un soplo.

No me asuste. ¿Eso es serio?

Bueno, ya veremos. ¿Fuma?

Sí. Desde los 13 años llevo con el maldito vicio.

Ja. Si fuera solo ese...

Eh, que yo no me meto ya nada, ¿eh?

Puede hacerme las pruebas que quiera; que verá que estoy limpio.

Y si ya no consumes, ¿por qué sigues robando?

Que no era un robo, que era un hurto.

¿Es la primera vez que le pasa?

¿El qué, que me pillen llevándome un bolso?

No. Que se quede sin aliento.

Eh..., no sé; llevo unos días como que parece que...,

como que me falta el aire.

Sobre todo cuando me tumbo.

Pero vamos, que el otro día tuve que dormir en el sillón.

A lo mejor por eso se me han hinchado las piernas.

A ver, vamos a echarle un vistazo a esas piernas.

Le vamos a tener que hacer una radiografía de tórax y unos análisis.

O sea, que vamos a pasar aquí el día, ¿no?

Probablemente.

Oye, ¿tú no te estarás inventando todo esto

para no tener que ir a comisaría, no?

Ojalá.

(Llaman a la puerta) Hola. ¿César, verdad?Sí.

Muy bien. Pues he venido para sacarle sangre, ¿eh?

¡Pero qué manía tenéis en este hospital de llamarme de usted!

¿Tan mayor soy? ¿Prefieres que te tutee?

No hay ningún problema, ¿eh? M.

Muy bien. ¿Y esa segunda jeringa?

¿Esta? M.

Es un analgésico. Es que me han dicho

que tienes un fuerte dolor abdominal, ¿no?

Bueno, no tan fuerte.

Casi que te iba a pedir que, en vez de analgésico,

me trajeras algo de beber.

No puedes beber ni comer nada. Estás a dieta absoluta.

Por si te tienen que meter en quirófano, ¿sabes?

M. ¿no puedo beber?

Pero vamos, que si quieres, te pongo un poquito de suero para hidratarte.

Pues mira: me podrías hacer un favor y pedirte tú algo de beber

y brindar a mi salud.

Te lo agradezco pero,

ni podemos beber ni traer bebidas alcohólicas a los pacientes, ¿eh?

Pues la clínica a la que acostumbro a ir en Marbella

tiene un servicio de habitaciones que te trae lo que quieras.

Que para eso somos todos adultos. Pues aquí no, ¿eh?

Pero...

Eh. Y fin de la conversación,

que tengo muchos pacientes que atender todavía.

¿Te dan miedo las agujas? No.

Pues me alegro. Hala, súbete un poquito la manga... Ahí está.

¡Ay!

Ah. ¡Hola! ¿Estás mejor?

Mejor que, ¿que cuándo? No he estado peor en toda mi vida.

Voy a subirte esto un poquito más, ¿eh?

Oye, sí. ¿Por qué no lo subes a lo bestia y así me puedo ir de aquí con,

con una sonrisa maravillosa, m?

Ya verás cómo dentro de un momento empiezas a notarlo.

A ver si es verdad.

Porque cada vez que subís el goteo ese, me suben a mí los dolores.

Oye, ¿no será que estáis subiendo solo el suero y me la estáis calando,

sí, para ver el efecto placebo? -¡Uy, ¿placebo!?

(Llaman a la puerta) Placebo... ¿Permiso?

Te he estado buscando toda la mañana.

Y como no estabas en el despacho, pensaba que estarías aquí. -Claro.

Disculpe, que no son maneras de irrumpir en una habitación.

No, no. Si así me distraigo. Verás.

Dime.

Quería que concertáramos una reunión porque quiero hacer un proyecto

que creo que puede ser muy interesante para el hospital.

Pues no sé si voy a tener tiempo.

¿Qué proyecto?

A ver: quiero crear un departamento de investigación de neurología,

con células madre.

Creo que tenemos el personal adecuado para poderlo hacer;

y con una inversión mínima podríamos

sacar adelante un departamento puntero

que nos significase ante otros centros.

No sé lo que significa para ti una mínima inversión.

Pero después del escándalo de la atleta,

deberíamos mantener un perfil bajo.

Precisamente por eso te he venido a buscar. ¿Eh?

Y necesitamos fijar una reunión para que te explique los presupuestos,

las líneas de investigación...

Bueno, pues las hipótesis del trabajo, todo eso.

No creo que sea el momento, ¿m?

Ya. Pero ¿no es el momento de mi proyecto o de tener una reunión?

De ninguno de los dos.

¿Cómo que no es el momento?

(Pitidos intermitentes)

Bueno, eh..., ya me contarás cuándo es el momento.

No me ha entretenido nada ese pájaro.

Guapo. - Guapa tú. No. Tú.

¡Silvi! ¡Que no te he visto en toda la mañana!

Ya. Es que estoy muy liada.

Venga, pues vamos a desayunar y me lo cuentas.

Qué va. No, no puedo. Que sí.

Me dices dónde has dormido esta noche, tía.

Que no, que hablamos luego en casa, Belén.

bueno, pero ¿no me vas a contar dónde habéis dormido Aníbal y tú?

Es que no hay mucho que contar.

Bueno. Que bueno, que fuimos a cenar a casa de mi madre,

se nos hizo tarde y nos quedamos allí a dormir.

Ya está. Ya, ya. Es que no..., ¿no viste mis llamadas perdidas?

Las he visto esta mañana porque me dejé el móvil en el coche.

Y como ya nos íbamos a ver en el hospital,

digo: ¿qué sentido tiene llamarla, no?

Ya, ya. ¿Y no pensaste que a lo mejor me podía estar, no sé, preocupando?

Sí, sí. Si tienes razón.

Pero es que ya sabes cómo son las cosas con el niño: entre el baño,

la cena, mi madre todo el día por medio...,

tengo que estar atenta a mil cosas y... Ya.

Bueno. No sé, es que me hubiera gustado para quedarme tranquila,

¿eh?, que me hubieras llamado cuando se hubiera dormido.

Porque total, yo qué sé, que vivimos juntas y no nos vemos casi.

Ya, Belén. Ya te he dicho que tienes razón y que lo siento, ¿vale?

Hablamos luego en casa. Venga.

Vale. Oye, ¿te pasa algo conmigo? -No.

De verdad que no... ¿Te pasa algo conmigo y no me lo quieres contar?

No, Belén. No me pasa nada.

Y si me pasara, no creo que este fuera el lugar ni el momento

para hablarlo, ¿no te parece? -¿Te he hecho algo?

No lo sé, Belén. Dímelo tú.

¿Por qué no estás registrada en el centro oncológico

donde supuestamente te trataron?

¿Cómo dices?

Sí. Que allí no tienen tu ficha, ni tus datos, nada.

Que no saben nada de ti.

Pero... O sea que, que... ¿A qué viene esto ahora?

Belén, ¿no te parece muy raro que no tengan ninguna constancia de ti?

Vamos, que a lo mejor te lo has inventado.

Mira: yo no sé de dónde has sacado esto.

Pero me parece alucinante que te creas

que me he podido inventar algo así, tan serio.

O sea, ¿que lo niegas?

Desde luego. Pero, ¡pero vamos!

Es que... Que te, te habrás equivocado de centro, ¡yo qué sé!

Que no me he equivocado de centro, Belén.

Conozco perfectamente esta historia

porque me la han contado más de mil veces.

Lo que quiero es una explicación. O sea... Belén.

¿Tú sabes qué cara se me quedó

cuando me dijeron que te habías inventado lo del cáncer?

¿Cómo has podido jugar con algo tan serio y más después de todo

lo que hemos compartido juntas?

No sé por qué no estoy registrada.

Ya lo comprobaré.

Pero no entiendo cómo, cómo me has podido estar investigando. O sea...

¿Es así ahora cómo nos tratamos tú y yo últimamente?

Que yo no te he estado investigando.

Entonces esa información ¿de dónde la has sacado?

Eso da igual. No. Sincérate. Rocío, ¿no?

Lo importante, Belén, es que me has mentido.

Sí. Seguimos en el hospital. Pues no lo sé, cuando pueda.

¿Le importa irse a hablar fuera, por favor?

Oye, que te tengo que dejar. Luego te llamo.

Perdón, es que era de comisaría. ¿Sabe si nos queda mucho tiempo?

Depende cómo vaya la cosa.

Pero en la radiografía ¿no han visto nada?

En la radiografía hemos visto

que Antonio tiene el corazón agrandado

y eso podría indicar una insuficiencia cardiaca.

¿Tú te llamas Antonio? Sí.

Bueno, solo mi madre, que en paz descanse, me llamaba así.

Oye, tú ya podrías haber mirado mi nombre en el DNI, ¿no?, alguna vez.

¿Y desde cuándo llevas tú el DNI encima?

(RÍE) Eso es verdad. ¡Ay!

A ver, esto que le estoy haciendo es un ecocardiograma

para ver su corazón en movimiento. Ah.

Mire. Ahí lo tiene. ¿Lo ve? Sí.

A mí como si me dice que es mi riñón. ¿Está sano, tiene buena pinta?

Pues tiene el ventrículo izquierdo aumentado de tamaño.

Y el paso de sangre a través de la válvula aórtica está restringido.

Ah, y eso... ¿Y eso qué quiere decir?

Pues eso quiere decir que no pasa toda la sangre que debería.

No. Si ya. Ya me parecía a mí que algo no andaba bien por ahí.

Pero yo pensaba que era de los pulmones.

Como llevo tanto tiempo fumando...

¡Oh!

Eso tampoco ayuda. Así tiene la válvula aórtica como la tiene.

¡Ayy!

Bueno, ya se puede vestir. ¿Ya nos podemos ir?

No. Le voy a hacer un TAC torácico

para valorar bien la estructura de la válvula.

He visto de camino aquí que se estaba ahogando al caminar

y eso no es una buena señal.

Pues vete tú para allá y luego yo voy si eso ya luego, ¿eh?

Casi que no. Anda. Dame las manitas. ¿Eso es necesario ahora?

Es lo que marca el protocolo en estos casos.

Esto es un sitio accesible y abierto.

Y es mi responsabilidad que no se produzca ningún intento de fuga.

Lo entiendo. Pero para que no ocurra eso,

les vamos a trasladar a una habitación cerrada

y así usted se puede relajar con el protocolo. Ah, gracias.

Dale las gracias, ¿no? Que lo dice por ti.

Sí, gracias, doctor.

¿Se ha quitado el oxígeno? -Sí. Vuelva a ponérselo, por favor.

Se, se, se. Un momento, un momento, un momento.

¿Para qué quieres eso? ¿El qué?

Que te he visto cogerlo.

¡U, uuu! Pues no sé, pues... Por si nos servía para algo.

Claro, claro, claro... Claro.

claro. Gracias.

¡Ay! Anda, tira.

¡Silvia! ¡¡Silvia, Silvia, por favor, ¿quieres saber la verdad?!! ¡Pues sí!

Sí. Es verdad, no..., no he pasado un cáncer, me lo inventé.

No sé cómo no se te cae la cara de vergüenza.

Pues sí, sí. Me da vergüenza.

Belén, es que no es que me hayas mentido.

Es que eres una manipuladora y me has tratado como a una tonta.

No, no, no, no... Eso no es verdad.

Yo nunca he querido manipularte ni creo que seas tonta.

No. Más bien todo lo contrario, Silvia. Por favor.

Pero entonces, ¿para qué te has inventado que tenías cáncer

si no ha sido para manipularme?

Por miedo.

¿Miedo de qué? Miedo a que te alejaras de mí.

Pero ¿qué me estás diciendo?

Si cuando me dijiste lo del cáncer nos acabábamos de conocer.

¿Qué querías, darme pena?

Pff. ¡Yo qué sé! No, no lo sé. La verdad, no lo sé.

Es que no sé cómo se te ha ocurrido algo así.

Es que tú no lo puedes entender.

No, no. Claro que no lo puedo entender.

Porque a mí nunca se me ocurriría decir que tengo cáncer

para llamar la atención. No.

Porque tú siempre has tenido amigos. Pero yo no.

A mí me cuesta relacionarme con la gente, ¿sabes?

Normal que te cueste, si te inventas ese tipo de cosas,¿no?

Es algo que me pasa desde que era niña. Y yo no sé si es porque...,

no sé, soy muy aburrida o soy muy sosa

o tengo una personalidad muy rara. No lo sé. No sé el por qué.

Pero es lo único que sé hacer.

O sea, es lo, lo único que me funciona. Es dar pena.

Pues ya lo siento, Belén.

Pero, con la edad que tienes y más siendo consciente de tu problema,

lo normal es que hubieras ido al psicólogo, como todo el mundo.

Que te lo hubieras trabajado un poco, ¿no?

Yo ya sé que nuestra amistad ha empezado con una mentira.

Pero todo lo que hemos vivido juntas, todo eso es real, Silvi.

¡Soy yo! Ya. Pero es que ya no me fío de ti.

Por eso me fui anoche a dormir a casa de mi madre.

No, mira. Ya está. Lo olvidamos Empezamos de cero.

Ya está todo aclarado. Ya está. ¿Vale?

Belén, lo siento mucho, pero tienes que irte hoy de casa.

Bueno, sí. Ya lo sé que me tengo que ir. Estoy buscando; ya lo sabes.

Hoy. -¿Hoy?

Pero ¿dónde me meto hoy? Pero déjame unos días, no sé.

Si necesitas dinero, yo te dejo todo el dinero que necesites.

Pero te vas hoy.

Está bien. No quiero estar donde no me quieren. Me voy a ir hoy.

Tenga, doctor.

Clara, ya tengo los resultados de las pruebas de César.¿César?

El piloto. Ah.

Tiene la PCR y los leucocitos por las nubes.

Y la ecografía ha confirmado el diagnóstico.Apendicitis.Sí.

Muy bien. ¿Y has venido a verme por...?

Mira. También le he hecho la alcoholemia.

Tiene el alcohol alto en sangre.

Las transaminasas elevadas y un hígado graso en la eco.

Vamos, que es bastante obvio que padece algún grado de alcoholismo.

¡Uf! Pero si te lo iba a decir.

Si olía a alcohol que tiraba para atrás.Pues venía de pilotar.¿Qué?

Que yo sepa, los pilotos tienen que pasar un test médico antes de volar.

Por lo que tendrían que haber detectado a César

niveles de alcoholemia si los hubiese tenido.

Y en la ambulancia que han venido no creo que haya bebido.

Así que creo que está claro que ha bebido durante el vuelo.

Y esto es algo muy serio.

Ya que, por la profesión del paciente,

ha puesto en riesgo la vida de muchas personas.

Así que vamos a consultarlo con Dirección los pasos

que tenemos que seguir.

¿Crees que recuperará la consciencia?

No lo sé. Puede ser.

Mientras no le sedemos, puede ir y venir. Ya.

Él me dijo expresamente que no le sedáramos, salvo que lo pidas tú.

¿Te ha dicho eso?

¿Que lo pida yo? Sí.

Pero ¿cómo voy a pedir algo así si no es su voluntad?

Bueno, su voluntad, su voluntad es complacerte, Ángela.

Él sabe que tú quieres estar con él todo el tiempo posible

y no va a hacer nada para acortar ese tiempo. Por mucho que sufra.

Porque lo está pasando realmente mal.

Pero va a sufrir porque te quiere.

Está en tu mano que deje de sufrir, Ángela. No me he despedido de él.

Pues ojalá se despierte y puedas despedirte.

Pero, si no lo hace en uno o dos días, piénsatelo.

Puedes hacer que no sufra tanto.

Vega. ¿Tienes un momento?

¿Es muy urgente? -Es por una cuestión de presupuestos.

Es importante, pero... -Pregúntale a Herrera, por favor.

Claro, sin problema. -Gracias.

¿Un piti no tendrás? -¿Qué?

Un cigarrito. -Aquí no se puede fumar.

Tampoco se tiene por qué enterar nadie, ¿no?

¡Que no! Que yo no fumo.

Ah. Pues para no fumar, no estás muy en forma, ¿eh?

Que, que..., que casi no me pillas y yo estoy hecho polvo.

Te he pillado, ¿no? Pues entonces.

Ja. A ciertas edades es difícil enfocar, ¿eh?

¿Cuántos años tienes? -Los que a ti no te importan.

Yo creo que tienes... Yo te echo 57 o 58.

¡Oh! ¿Menos, no?

Ff. Eh, 56, 55...

¿No fastidies, somos quintos? ¿Tú también tienes 55 años?

Eh... Creo que sí, pero nunca me acuerdo. Yo soy del 63. ¿Y tú?

También.

Ah... Pues estás hecho una pena, ¿eh?

Perdona que te lo diga.

Oye, ¿a los polis no os hacen unas pruebas

para ver si estáis en forma o algo así?

¿Te puedes callar un rato? Que tengo que mandar un mensaje.

Sí, sí. Claro.

Eh... ¿Y qué hacemos, a qué estamos esperando?

Que no me he enterado bien.

A que nos den los resultados de las pruebas.

Ah... No, no, no sirvo para esto. No. No tengo paciencia.

No me gustan los hospitales.

Casi hubiera preferido que me hubieras metido en el trullo.

Pues búscate algo para entretenerte.

No tengo nada.

Tenía, tenía un bolso de charol ideal.

Que seguro que dentro había un teléfono moderno de la leche...

Pero lo he tenido que tirar mientras me perseguías, jodío.

NO te combinaba nada con esos pantalones.

(RIENDO) Muy buena, ju, ju, ju... Eso es verdad.

Yo no sé de qué me río. Le has dado un susto a esa señora, la pobre...

Va. Esa señora ha recuperado su bolso de 200 euros.

¿Tú te crees que le importan mucho los 50 euros esos

que tenía en la cartera?

Pues no lo sé. Pero era su dinero. ya está...

Toma esto. Toma esto, a ver si te entretienes de una vez y te callas.

¿Tú sabes leer? -¿Me lo preguntas en serio?

Pues claro que sé. Pero vamos, no me he leído un libro nunca, vamos.

Pues este está muy bien.

No estará tan bien.

Porque llevamos aquí un montón de horas y ni lo has abierto.

Es que no leo cuando estoy de servicio.

Ah. Y ¿de qué va?

De un ladrón de diamantes.

(RÍE) ¿Y le trincan?

Porque si le pillan no me interesa, ¿eh?

Prrr, no lo he terminado todavía pero, siempre los trincan al final.

Anda...

Ya tenemos los resultados del TAC torácico. Ah, ¿y?

Se aprecia una calcificación extensa de la válvula y de la arteria aorta.

Y, ¿eso es grave? -Bueno, es un problema serio, sí.

Vamos a tener que operar. -Madre...

Hemos tenido una sesión clínica.

Algunos médicos eran partidarios

de practicar un recambio valvular aórtico tradicional

abriendo el esternón.

Pero es muy peligroso debido al mal estado de la aorta

y a la mala salud del paciente.

Así que hemos decidido hacer un TAVI,

que es un implante valvular aórtico transcatéter.

Le introduciremos una válvula nueva a través de un catéter,

y después cerraremos la arteria femoral izquierda,

que es por donde hemos entrado y así nos evitaremos abrir el esternón.

Gracias. Ya le llevo yo, ¿eh?

Se lo he dicho al celador y te lo repito a ti.

Puedo andar perfectamente. Me duele la barriga, no las piernas.

Ya. Pero hombre, es el protocolo.

Vienes de Preoperatorio, ¿no?

¡Yo qué sé! Si me llevan de acá para allá como si fuera una maleta

y nadie me dice cuándo me van a operar de una vez. ¿Tú lo sabes?

Pues no.

Pues habla con quien tengas que hablar.

Pero a mí me tienen que operar ya.

Ah, y que me dejen andar libremente,

que esto parece una cárcel en vez de un hospital. Ya.

Pero es lo que te acabo de decir. De verdad, es el protocolo.

Tienes que esperar en tu habitación.

¿No podemos pasarnos por la cafetería cinco minutitos a tomar un aperitivo?

¿Tienes hambre?

No. Pero es que a esta hora apetece una cervecita fresquita.

Bueno, es que una cervecita apetece en cualquier momento, ¿no?

Ya. Normalmente a una persona con dolores de apéndice no.

Pero vamos...¿A qué te refieres?

Vamos a ver: desde que estás aquí

no has parado de pensar en tomarte una copa.

Porque aquí no hay otra cosa que hacer.

Bueno, mira. Yo no tengo que estar dándote explicaciones

como si fueras mi madre, ¿sabes?

En eso tienes razón.

Que ya eres mayorcito para saber lo que quieres.

¿Pues sabes lo que te digo?

Que me lleves a mi habitación y que te enteres

cuándo me van a operar de una vez;

porque mi compañía aérea está esperando

que les diga cuándo me reincorporo.

Cada vuelo que me salto es una pasta que pierdo.Ya.

Pero es que en esta vida hay cosas más importantes que perder dinero,

¿sabes? Por ejemplo perder una licencia de piloto.

¿De qué estás hablando?

Pues que, sinceramente, creo que tienes un problema con el alcohol.

Pero ¿tú de qué vas?

O sea, pero ¿tú qué sabes de mi vida para saber si bebo o no bebo?

O sea, que ahora, porque me apetece tomarme una caña, ¿soy un borracho?

Vamos a ver: cuando llegaste aquí tenías alcohol en sangre

y las transaminasas muy altas.

¿Sabes lo que quiere decir eso? Ni lo sé ni me importa.

Pues te lo voy a decir yo:

que tienes daño hepático y que seguramente está causado

por consumir alcohol.

No quiero seguir hablando de esto.

Muy bien. Ah, pasa.

¿Has visto a ese chico?

Tiene 30 años y ha tenido un accidente de tráfico.

El camionero contra el que se estrelló iba conduciendo

bajo los efectos del alcohol.

Y ahora tiene una lesión medular muy severa.

¿Sabes cómo se comunica? Soplando con una pajita.

¿Y sabes cómo hay que alimentarle?

Con una sonda gástrica. ¿Podemos irnos ya?Sí.

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Centro médico - 30/11/18 (1)

30 nov 2018

Docuficción basada en un exitoso formato internacional que recrea cada día dos historias basadas en casos clínicos reales, curiosos y atractivos. A través de siete personajes fijos -cinco médicos y dos enfermeras- los espectadores irán conociendo los casos que llegarán a las consultas.

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