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No recomendado para menores de 7 años Centro médico - 29/11/18 (1) - ver ahora
Transcripción completa

He conseguido hablar con tu hijo Marcos,

ha ido Ramón a verle y dice que está bastante bien.

Pero vamos,

que es que se acaba de pegar hace poco con un chaval.

Julia ya está bien; pero tiene otros dos hijos.

Y de verdad,

parece que solo se ocupa de la pequeña.

A lo mejor es la que necesita ahora más atenciones, Lucía.

Ya.

A lo mejor lo que me está molestando es que...,

Bueno...

Volver a sentir lo que sentías, ¿no?

Me temo que la terapia no esté funcionando

y haya vuelto a beber.

Y yo, de verdad, si ha vuelto a beber es que no...,

no sé qué voy a hacer

porque yo no puedo criar a mi hija yo solo.

Ramón...

No. ¡Yo no puedo criar a Julia yo solo!

¡Y tampoco puedo abandonar a Berta!

Ya, Ramón, pero...

Ya. ¡Es que no la puedo abandonar!

Escúchame: es la madre de mi hija, ¿entiendes?

Y no le puedo hacer esto ahora.

Pero claro, si ha vuelto a beber...

Que seguro que se encuentra bien;

que solo son imaginaciones tuyas, ¡hombre!

Si tengo cualquier problema te aviso.

¿Quién era ese?

¿Cómo que quién era ese?

Ese es un oncólogo que es una eminencia en su campo.

Ya, bueno. Pero que ¿qué quiere?

No quería nada;

estábamos hablando de un paciente, ya está.

Es que prefiero que te vayas de mi casa.

Que no quiero que te lo tomes como algo personal.

Es simplemente que siento que necesito más espacio.

Es solo eso, de verdad.

¡Papá!

¡Llama a un celador, corre!

Papá... Papá, ¿me escuchas?

¿Quieres algo, has desayunado?

No, no.

¡No me mires así!

Odio que me miren con lástima, por favor.

Además, no se ha muerto todavía.

Vamos a darle una oportunidad.

¿En serio que todavía no se ha ido?

No, Rocío, todavía no se ha ido; sigue en casa.

Pues tú verás lo que haces.

Pero vamos, yo creo que te estás equivocando con ella.

Silvia, Belén es un bicho.

Es que me duele la boca de decírtelo. Que parece que no quieres aceptarlo.

Rocío, cada vez pienso más como tú. Pero no la puedo echar de casa.

-Silvia, que no se trata de eso. -¿Entonces de qué se trata?

Se trata de que ya le has dicho que se vaya de tu casa

y todavía no lo ha hecho.

Y espero que lo haga pronto, ¡punto!

Vale. Pues vas lita;

porque esa no te va a hacer ni puñetero caso.

Mira, ¿quieres un consejo?

Dime.

Echa a Belén de tu casa a patadas.

No puedo hacer eso.

Silvia, sin remordimientos.

Échala de tu casa a patadas

y que se vaya ya a tomar viento fresco de una vez.

De verdad, es que yo no te entiendo.

¿no te acuerdas de cuando te quitaron las zapatillas de la taquilla?

¿De que cuando te desapareció el reloj de tu casa...?

Rocío, me acuerdo.

Pero no tengo pruebas de que haya sido ella.

¡Ah, no!

¡Qué casualidad que todas esas cosas te empiezan a pasar

justo cuando le dijiste que se fuera de tu casa!

Que Belén tiene una forma un poco extraña

de gestionar el rechazo, te lo digo yo.

Mira, Rocío. Sé que tienes razón

pero no puedo echarla

después de todo lo que ha pasado con el cáncer.

Silvia, que eso es chantaje emocional.

Pues puede que lo sea, pero ponte en su lugar.

Bueno...

Por lo que ella ha pasado

es una historia que tú y yo no nos podemos ni imaginar.

Yo ya te he dicho lo que pienso.

Y además, que estoy segura que todas esas movidas raras y lo de los robos,

es que van a ir a más.

¡Es que estoy segura!

Pues yo espero que no vaya a más.

Y también espero que se vaya pronto.

¡Y no le voy a insistir!

Pues yo que tú insistiría.

Y más con Aníbal, vamos:

no me quedo yo tranquila con una loca así

en casa con mi hijo...

Perdón; necesito ayuda.

-¿Qué te pasa? -¿Qué has tenido, un accidente?

La mano, la tengo muy hinchada y me duele bastante.

-Pero ¿qué te ha pasado? -Me ha mordido una serpiente.

Venga, vamos. Vamos a ver esa mano.

Toma, Carmen.

¿Pasas tú esto a Dirección, por favor?

Sí. No te preocupes; yo me encargo.

¡Buenos días!

¿Tienes el listado de mis pacientes, Carmen?

-En la consulta lo he dejado. -Ah, muchas gracias.

Buenos días, ¿eh?

Buenos días. ¿Tú qué tal, bien? ¿Qué tal?

Bien, bien. ¿Qué tal el día? Bueno, empezando.

Igual que yo.

¿Cómo está Julia? ¿La enana cómo va?

Ah, pues muy bien; ahí sigue, creciendo.

¡Berta!

-¡Hola! -¡Hola!

Pero ¿qué haces aquí?

¿No deberías estar en el centro?

Sí. Lo que pasa es que me...,

hemos salido en una actividad así, con otros internos y...

Pero bueno, no vengo por mí, es por Jaime, que...

Bueno, perdón, Ramón, él es Jaime, mi terapeuta.

¡Ah, vaya, Jaime! Encantado de conocerte. Por fin.

Oye, que muchísimas gracias, ¿eh?,

Por todo lo que estás haciendo por Berta.

Bueno, yo soy Lucía,

que soy terapeuta, también. Que soy psicóloga. Encantada.

-Perdón, su..., su ex. -Ah, sí, claro, Lucía.

Bueno, pues nada, yo me voy, que tengo mucho trabajo. Venga.

Bueno, Jaime. Pues tú dirás. ¿Qué pasa?

No sé, que estábamos en el campo, en una actividad todos,

y de repente ha empezado a encontrarse mal y...

Tengo un dolor aquí desde hace unos días,

pero es que hoy ha ido a peor.

¿Y has tomado algún tipo de calmante?

Sí. Pero no me hace nada.

Bueno, y hoy además

es que me he dado cuenta de que, al orinar, pues sangro un poco.

Es que a lo mejor es un cólico nefrítico, no...

Sí, podría ser. ¿Algún síntoma más?

No sé.

Pues igual he perdido algo de peso, estoy muy, muy cansado.

Pero claro, es que con el dolor, pues...,

no, no duermo casi por la noche.

Bueno, pues vamos a hacer una cosa:

te vamos a hacer unas analíticas y vamos viendo. ¿Te parece?

Carmen, ¿me guardas esto? Sí, claro.

Venga. Vente conmigo, Jaime. Vamos por aquí.

Bueno, Jaime se ha portado de maravilla conmigo.

Sí, gracias a él he salido del pozo ese en el que estaba metida y...

Y bueno, no voy a dejarlo tirado ahora, ¿no,

que me necesita él a mí?

No sé, dicen que es de bien nacido ser agradecido, ¿no?

Pues... Pues eso.

-Te duele, ¿no? -Sí. Sí duele.

Noto la mano tan hinchada que parece que me va a explotar.

Es que la tienes muy caliente.

¿Cuándo te mordió la serpiente?

Media hora más o menos.

¿Y seguro que no te acuerdas de cómo era, de la forma, el color,

el tamaño o algo, lo que sea?

No. Ya, ya os he dicho que no. Fue todo muy rápido.

Tiene 37.

Bueno, ¿y qué estabas haciendo para que te mordiera una serpiente?

Soy jardinero y estaba desbrozando unos matorrales ahí, a las afueras.

Y al mover unas malas hierbas noté que algo me mordía.

O sea, me dolió tanto que no pude ver a la serpiente.

Pero, pero era larga.

O sea, ¿que entonces sí la viste?

Bueno, tampoco es que la viera. Es que me lo dijo mi compañero.

-Y, ¿dónde está? -¿La serpiente?

-No, hombre. Tu compañero. -Pues ni idea.

Me trajo aquí al hospital en su coche y habrá vuelto al curro.

Pero bueno, el enfermo soy yo, ¿no?

¿Qué más da dónde esté mi compañero?

No, no.

Es que es importante,

porque nos puede ayudar con la descripción de la serpiente.

-¿Y eso qué más da? -No da igual.

Porque en caso de que te haya mordido una serpiente exótica,

que se le hubiera escapado a alguien,

que no sería la primera vez que pasa,

tenemos que ponerte un antídoto específico.

¿Y entonces?

Pues te vamos a hacer una analítica,

te pondremos tratamiento analgésico y un cabestrillo

para que tengas la mano un poco elevada.

Y... ¿Y ya está?

Es que no podemos hacer nada más

hasta que no sepamos qué tipo de serpiente te ha mordido.

Bueno, ¿Y no es más fácil

ir probando antídotos hasta que uno funcione?

-No funciona así. -¿Ah, no?

No. Porque estos antídotos, para serpientes venenosas,

son muy potentes.

Son tóxicos, pueden tener efectos secundarios,

incluso podrían producirte alguna reacción alérgica.

No nos la podemos jugar así.

En resumen:

que no podemos estar jugando a la ruleta rusa

con estas cosas.

Vamos a ver, yo no soy tonto,

si supiera qué serpiente me ha mordido, lo diría.

Pero es que no lo sé.

Espero que todo esto quede en un susto.

Porque si no, menuda movida.

Si es que todo ha salido mal.

Y mira que sabía que podía salir mal.

Pero nada. No aprendo. No aprendo, tío.

-¿Sí? -¿Se puede?

Pasa.

Dime qué necesitas. Tengo muchísimo trabajo.

-¿No tenías una reunión? -Eso estoy preparando.

Cuéntame.

Es el informe de los últimos análisis de Imanol.

Ya no es cuestión de meses, Ángela, es cuestión de días.

Tu padre se muere.

Qué rápido está yendo todo, ¿no?

Más de lo que esperábamos.

Lleva inconsciente un par de días,

pero no responde a la medicación y cada vez se le ve más molesto.

Lo sé.

Entiendo que es una decisión difícil

pero llegados a este punto,

creo que no tiene sentido que siga sufriendo.

¿Sabes una cosa?

No recuerdo lo último que me dijo cuando hablamos,

antes de quedarse inconsciente.

Ángela, necesito que me autorices la sedación parénquima.

Sé perfectamente lo que tenemos que hacer.

No podemos ayudarle

y no quiero que siga sufriendo. Pero...,

todo esto es muy difícil.

Es la decisión más dura que he tenido que tomar en mi vida.

Es que yo no sé qué tiene de malo.

A ver, que no es que tenga nada de malo, Lucía.

No te entiendo, chica.

Pero es que a mí no me parece nada raro, ¿no?

Que yo quiera hablar con ella.

¿Tú qué quieres, hablar con Berta o estar cerca de Ramón, la verdad?

A ver, Clara, por favor, ¿eh?

¡Que no es eso! No tiene nada que ver.

Que lo que no quiero ser es una mal educada.

Pero ¿una mal educada por qué?

Porque antes los vi en recepción

y me parece que me fui de una manera un poco fría, no sé.

Mira, no me hagas reír, porque eso era un cuadro, ¿eh?

Tú, Ramón, Berta..., el terapeuta invitado...

Por favor, si parecía una fiesta del pijama.

Ya. Pues no sé lo que parecía.

Pero yo lo que quiero es hablar con ella

para ver qué tal le va en rehabilitación.

Vale. Pues nada, chica, tú misma.

Dime una cosa:

si decidiera sedarle,

¿en un momento dado podría ...

... recuperar la consciencia, verdad?

A ver, es realmente difícil que en estas circunstancias...

Ya. Pero podría, ¿no?

Quiero decir:

no estamos anulando completamente la posibilidad de que despierte.

Bueno, técnicamente

cabría la posibilidad de que momentáneamente

recuperara algunos niveles de conciencia, sí.

Vale, gracias. Ya está.

Es todo lo que quería saber.

¿Entonces?

Está bien.

Tienes mi consentimiento.

Adelante con la sedación.

Necesito que lo firmes.

Ángela, no deberías aferrarte a la idea de que va a despertar.

Estamos haciendo esto

para que pase sus últimos días de la mejor manera posible.

Lo sé, Carlos.

Lo tengo claro.

¿Estás bien?

Estoy bien, sí.

Hubiera preferido no tener que tomar esta decisión nunca, la verdad.

¿Has pasado la noche aquí?

¿Has estado con Imanol?

Sí.

Bueno, cualquier cosa que necesites me lo dices, ¿vale?

Gracias.

Ah, por cierto:

voy a la habitación del terapeuta.

Pero ¿le han ingresado?

Sí; hace unas horas.

Mira ahora mismo iba a prepararle para una biopsia renal.

¿Y eso?

Pues que le dolían mucho los riñones,

le hemos hecho una eco y una analítica,

y resulta pues que sí

que tiene alteraciones inespecíficas.

Así que...

¿Sabéis cuál es la causa?

No. Bueno,

por eso Ramón le ha pedido la biopsia,

a ver qué pasa.

Vale.

Pues ojalá que no sea nada. Ya ves.

Eh, bueno.

Yo tampoco me preocuparía mucho por el terapeuta, la verdad.

¡Madre mía! Bueno, venga. Vamos.

-Sí, sí. -Luego me vengo.

Hola...

No me mires con esa cara, ni te hagas el tonto, chaval.

Si he visto cómo te mordía la serpiente.

-¿Qué haces aquí? -Buscarte.

¿Cómo me has encontrado?

Pues la verdad es que ha sido bastante fácil.

Porque es el hospital más cercano a mi casa.

-¿Y qué?

Bueno, pues que supuse

que tus colegas te habrían dejado aquí tirado.

Oye, a mí no me ha dejado tirado nadie ¿te enteras o no?

O te largas de aquí o llamo ahora mismo a la policía.

¿La policía?

Bueno, pues oye, por mí perfecto lo de la policía.

La verdad es que

estoy deseando contarles cómo os habéis colado en mi casa

y cómo me habéis amordazado para quitarme mis serpientes.

¿Sí?

Pues cuéntale eso

y yo les cuento quién eres realmente.

Un vulgar traficante de animales.

Venga...

No me vengas ahora con la tontería y la batallita

de los animalistas y tal y cual, porque, ¿sabes lo que pasa?,

que es que yo ya me lo sé.

Vais de superhéroes

y lo único que sois es unos vagos.

Unos...

Unos vagos, sí.

Una panda de vagos

que no tiene ni puñetera idea de animales.

¿Y tú sí, no?

O sea, ¿a qué narices has venido?

He venido a salvarte la vida, chaval.

¿Ha salvarme de qué?

La serpiente que te ha picado es muy venenosa.

Si no te ponen el antídoto adecuado, en un par de días estarás muerto.

-¿Vas en serio? -Totalmente.

Pero si haces lo que te voy a decir,

yo les diré a los médicos de qué serpiente se trata

y..., podrás salvarte.

¿A cambio de qué?

Yo solamente necesito recuperar mis serpientes.

Pero bueno, eso sí,

para ello necesito que me des nombres y direcciones

de los desgraciados que han entrado contigo en mi casa.

Esto es un farol, ¿no?

Es un farol, ¿verdad?

No, chaval, no. No es ningún farol.

Mira, en unas horas

te van a empezar a salir ampollas en las manos,

vas a tener vómitos, diarreas con sangre,

se te va a empezar a hinchar todo el cuerpo.

Un asco, de verdad, créeme.

Te voy a dejar mi número, ¿vale?

Te dejo el número y tú piénsatelo.

Piénsatelo y me llamas,

antes de que no puedas ni hablar, ¿vale?

Fuera de aquí. ¡Lárgate!

Es que...

Sabemos que este tío

es un traficante de serpientes exóticas.

Y le hemos denunciado muchas veces;

incluso hemos conseguido que la policía fuera a su casa.

Pero nunca encontraron nada.

Así que decidimos nosotros ir en busca de las pruebas;

y la cagamos.

La cagamos a lo grande.

Ay, lucía, te estaba buscando. Hola.

¿Cómo está?

¿Ya se sabe algo de la biopsia de Jaime?

¿Qué Jaime? El terapeuta de Berta.

¡Ah, no, no!

Todavía estamos a la espera de los resultados.

Que yo te buscaba por otra cosa.

Vamos a ver:

¿qué vas a hacer?

¿Se lo dirás a Ramón, no?

Pero vamos a ver,

¿tú qué quieres que le diga,

que su nueva novia estaba dándose besos aquí,

por las habitaciones del hospital?

¡Que no!

Pues chica, por ejemplo.

Que no se lo voy a decir, no me voy a meter ahí.

Vale. O sea,

¿que le vas a engañar entonces?

-No. No soy yo la que le estoy engañando, ¿eh?

Ah, no, qué va.

Se lo ocultas, que para el caso es lo mismo.

Tú me dirás.

Que me voy a mantener al margen y ya está.

Vamos a ver, por favor, Lucía.

Tú sabes mejor que nadie

que Ramón está haciendo todo lo que puede por esta relación,

¡por favor!

Pues precisamente,

como sé que está haciendo todo lo que puede por esta relación,

no quiero meterme.

Porque ya me he metido y he salido escaldada.

¡Y ahora me voy a callar!

muy bien

¿y qué vas a hacer, callarte y quedarte así, de bracitos cruzados?

¿Por qué no se lo dices tú?

¿Yo? Pero ¿yo que pinto aquí?

¡Si eso es una cosa tuya!

Pero ¿se lo vas a decir o no?

Vaya panorama.

En la analítica he visto leucocitosis y una alteración en la función renal.

Me he pasado a primera hora por el box

y la verdad es que no tiene nada buena pinta, Silvia.

Tiene fiebre, ¿no?

Sí. Tiene 39.

Y lo peor no es eso,

es que le han salido unas ampollas en la mano

y se le ha empezado a hinchar el brazo.

Así que yo creo

que es que se le ha infectado la herida.

Pues sí.

Eso y que el veneno está empezando a hacer su efecto.

Que no funciona el tratamiento.

Así que no sé qué más puedes hacer.

¿Qué buscas?

Que es que no me lo puedo creer.

-Pero ¿qué buscas? -¡Pues que aquí tampoco está!

-¿El qué, Silvia, hija? -Pues un anillo que tengo.

Que lo dejo todas las mañanas en la taquilla antes de trabajar,

y después me lo pongo al salir del hospital.

Y en la taquilla no está, y digo: pues estará aquí.

Pero es que tampoco está.

-No está, ¿no? -No.

Pues ¿qué quieres que te diga?

Bueno, a ver, tampoco pasa nada. No..., no es para tanto.

Silvia: aquí, en tu casa...

Rocío, por favor, no empieces, ¿eh?

No, es que qué quieres que te diga.

Pero es que tú sabes quién está detrás de esto perfectamente.

Bueno, ¿qué quieres que te diga?

¿Que nos vamos a empezar a rayar desde primera hora de la mañana?

Pues no me apetece.

Bueno, vale. Ya no te digo más nada.

-¿Sí?

Vale. Sí, sí, sí.

Ahora mismo vamos para allá.

Venga, hasta ahora.

Rocío, es Adrián. Que está peor. Vamos.

¿Cómo está?

Taquicárdico e hipotenso.

Tiene muchas ampollas en la mano y se le ha hinchado todo el brazo.

La herida está infectada.

Vamos a hacerle una analítica de control

y a sacar unos hemocultivos

y le ponemos ya un antibiótico intravenoso.

De acuerdo.

Venga, gracias.

Es..., estoy muy cansado.

Me..., me siento fatal.

Adrián, tranquilo; ya estamos aquí, ¿vale? Te vamos a ayudar.

Voy a poner el suero fisiológico a chorro; y le quiero monitorizado.

Dadme algo, por favor; me muero.

Adrián, escúchame: no te vas a morir, tranquilo.

-¿Qué temperatura tiene, Ana? -Ha subido a 40.

Ha subido un punto en media hora.

Adrián ¿has sangrado al orinar?

Le..., le, le, le, ¿le habéis llamado? Llamadle.

¿Le habéis llamado? Ya...

Adrián, tranquilo, ¿vale? escúchame.

Te estoy preguntando si has sangrado al orinar.

-Le sondamos también. -Vale.

¿Qué hacemos?

-Es que tendríamos que poner un antídoto, Rocío.

Pero sin saber qué serpiente le ha mordido...

Con el trabajo que cuesta conseguirlo.

Almohada, almohada, almohada, almohada... Para quieta.

Adrián, tranquilo. Mírame, mírame.

Ya... Llama. Almohada, almohada...

No te preocupes por la almohada.

Almohada. ¡Llama! Llama al almoha...

¿Qué le pasa a tu almohada?

-la Almohada, se..., se..., se... -Silvia, tiene tarjeta.

Sí. Lla..., llama, llama.

¡El número de tu compañero, Adrián!

Llama, llama.

Adrián, ¿es el número de tu compañero?

Llama, llama... El me... Llama...

Adrián tiene la clínica típica de un envenenamiento grave;

porque se altera la coagulación de la sangre

y por eso le han salido esos hematomas en la piel.

Rocío ya ha estado llamando

al número de teléfono que nos dio

pero no contesta nadie.

-Hola. -Hola, Lucía.

-¿Estás solo? -Berta ha bajado a desayunar.

Pero pasa, no te quedes ahí.

-¿Cómo estás? -Bueno..., un poco regular.

Pero vamos, tengo unos dolores...

Pero no saben lo que me pasa.

Me han dicho que te han hecho una biopsia.

¿Ya tienes los resultados?

No. No me han dicho nada.

-Gracias por preocuparte. -Nada.

Está muy bien también que tengas alguien que cuide de ti.

Berta la verdad es que se está portando muy bien conmigo.

No..., no me esperaba algo así.

No sé cómo decirte esto.

Ayer os vi.

¿Qué viste?

-Os vi a Berta y a ti aquí besándoos, de casualidad, vamos.

Porque pasaba por aquí.

-Lo siento. -Nada, no.

Si a mí no me tienes que pedir perdón.

Yo no soy nada de Berta.

Pero tú eres su terapeuta.

Te juro que...,

que nunca me había pasado algo así, ¿eh? Te lo juro.

Es que..., me he enamorado de Berta.

Pues mayor razón para dejar de tratarla.

Sí. Si lo sé, lo sé. Se lo he dicho muchas veces, sí.

Pero es que ella quiere que sigamos con la terapia.

Sí, pero es que eso no ayuda.

Ya, ya, ya.

Yo le he propuesto continuar con otro terapeuta.

Pero es que se niega.

Y, además, cada vez que se lo digo,

se pone muy nerviosa.

Ya. Pero tendrás que convencerla. Porque esto no, no va a funcionar.

Las cosas no funcionan así.

Yo lo que tengo miedo es que, con todo esto,

vuelva a desequilibrarse.

Eso es lo que más me preocupa.

No sé.

Yo creo que podríamos ser...

-Jaime... -No sé, bus...

Tienes que pensar en lo que es mejor para ella.

O eres su pareja o eres su terapeuta.

Y si seguís estando juntos,

yo creo que deberíais decírselo a Ramón.

-¡Ooh, oooh, ooh! -¿Qué pasa?

-¡Ah, qué dolor! -¿Dónde?

-¡Ah, ah! -Espera. Tranquilo.

Tranquilo, que voy a avisar a alguien.

Me preocupan los coágulos que ha expulsado por el pene.

Bueno, pero eso es normal en un paciente con fallo renal.

Ya, pero ha tenido un sangrado muy intenso, ¿eh?

Lo que es más grave es que ha dejado de orinar.

¿Le habéis sondado?

Sí y también hemos empezado con el tren de lavado.

Perfecto.

Hay que disolver esa obstrucción.

¿Tú crees que seguirá expulsando más?

Pues eso espero. Para eso hacemos el lavado.

De todas formas, vigiladlo y me mantenéis informado.

Muy bien.

Oye, ¿y la biopsia?

Pues la biopsia aquí la tengo.

Pero nada, ha dado todo negativo.

Y ¿entonces?

Pues entonces mal.

Porque si no encontramos el origen del sangrado,

la cosa podría complicarse.

¿Tan mal lo ves?

Pues la verdad es que sí.

Vamos a hacerle una cistoscopia y..., no sé.

Me temo que esto acabe con un trasplante de riñón,

la verdad.

Eh, Ramón. Dime.

Dime, ¿qué, qué pasa?

No, nada. Es una tontería. Es que...,

te quería contar algo, no... Pero bueno.

¡Bueno, dime, clara! Por favor, que tengo prisa. Dime.

Ya, no. Si es de..., es de un amigo, ¿sabes? Es que...

¿Un amigo? Sé algo de él...

¿Y?

Pues, pues que,

que me he enterado de algo muy fuerte.

Y la verdad, que no...

Que no sé cómo se lo voy a decir.

¡Clara, por favor! ¿Y?

Ay, mira, de verdad, déjalo.

Que es una tontería, como te he dicho.

Bueno, que ya hablaremos más tarde, ¿vale?

Me voy, que tengo mucho que hacer.

Venga, luego te veo. Adiós.

¡Madre de Dios!

¿Otra vez aquí?

Pasaba cerca

y me he acordado de que todavía andarías por aquí.

Pero bueno,

la verdad es que

no creo que te quede mucho para dejar el hospital.

¿Qué quieres ahora?

solo quería saber qué tal estabas, cómo te iba...

Pues ya ves cómo estoy.

-Bueno, pero eso es porque tú quieres.

Déjame en paz.

¿Qué quieres ahora?

En el fondo tienes mucha suerte, ¿sabes?

-Mucha más de la que tú te crees. -No sé.

La misma serpiente que te mordió a ti,

le mordió a un amigo mío en Colombia.

Vale ya, por favor.

Lo único que te puedo decir es que él, a estas alturas,

ya estaba criando malvas.

Déjate de rollos, tío.

Ya está.

Tienes qué decirme qué serpiente me mordió.

Tienes que decírselo a los médicos.

Estoy deseando hacerlo.

¿Y a qué esperas?

Ya sabes lo que tienes que hacer. Tú me das y yo te doy.

¿Y qué les vas a hacer a ellos?

Mira tengo cosas mucho mejores que hacer

que mancharme las manos

con los pintamonas de tus amigos.

No quiero que les pase nada.

Tranquilo, solo quiero las serpientes.

Solo queríamos salvarlas; son buena gente.

¡¡Claro!! ¡Por eso están aquí, acompañándote!

¡Porque son muy buena gente!

Eso no es así.

Mira, chaval.

Tus amigos te han dejado tirado.

Y yo soy el único que te puede salvar la vida.

O tú o ellos.

-¿Seguro que no les vas a hacer nada? -¡Elige!

Imanol...

Hola, Ángela.

¿Estás preparada?

-Estás segura, ¿verdad? -Sí.

¿Podéis dejarme un momento, por favor?

Claro.

Hola, papá. Estoy aquí, contigo.

Vamos a ayudarte

para que no tengas más dolores, ¿vale?

Quería darte las gracias por todo el tiempo compartido.

Nos queda pendiente bailar Mediterráneo.

Pero lo haremos.

Algún día.

En algún lugar.

Descansa.

¡No, espera, espera!

¿Qué pasa?

Para, mira.

¡Se está despertando!

No puede ser.

¡Me está apretando la mano!

Papá... Papá, ¿me oyes?

¡Hola!

¡Estás guapa!

Triste, pero..., pero guapa.

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Centro médico - 29/11/18 (1)

29 nov 2018

Docuficción basada en un exitoso formato internacional que recrea cada día dos historias basadas en casos clínicos reales, curiosos y atractivos. A través de siete personajes fijos -cinco médicos y dos enfermeras- los espectadores irán conociendo los casos que llegarán a las consultas.

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