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No recomendado para menores de 7 años Centro médico - 28/11/18 (2) - ver ahora
Transcripción completa

-Ángela.

Es lo que nos temíamos.

-La metástasis. -Mm.

Le ha producido una masa en el cerebro

y eso es lo que le está provocando presión intracraneal.

De ahí el desmayo. -Lo sé.

-Ya. Pero... tengo que contártelo.

Es el protocolo. Eres la pariente más cercana.

La presión puede ir en aumento,

disminuyendo los niveles de conciencia.

Lo único seguro es que la metástasis sigue adelante.

Que hay que prepararse para lo peor.

-Gracias.

-Lo siento mucho.

No puedo creer que haya pasado justamente hoy.

-¿Algo más?

-No. Eso es todo por ahora.

Si te puedo ayudar con lo que sea...

-Al parecer no puedes. ¿No?

-Ángela, si necesitas ayuda, de verdad...

(#Música#)

-Todo esto era un nuevo comienzo.

La oportunidad de tener una familia normal.

Aunque fuera solo un rato.

La familia que nunca tuve.

Justo hoy, que le iba a presentar a Raquel...

Pero el sueño se acabó.

¡Qué manera de despertar! ¿Eh?

Y esta es la realidad.

Mi padre...

Se muere.

(#Música#)

-¿Así que estás aquí?

¿Te importa que me siente?

-No. Siéntate.

-Es que quería...

Quería hablar contigo de lo que ha pasado antes con Herrera.

-Mejor lo dejamos, ¿vale?.

-Es que no sé por qué te ha molestado tanto lo que he hecho.

-Bueno, pues piensa, a ver si se te ocurre algo.

-¿En serio, Pepa?

Es que... no sé.

No sé cómo hemos llegado a este punto,

donde tenemos que medir cada palabra que decimos.

No lo entiendo.

-Andrés, no necesito que vengas y me salves.

No necesito que des la cara por mí. ¿M?

-Vale, pero estarás de acuerdo conmigo que Matías se estaba pasando.

-¿Y qué crees?

¿Que no soy capaz de pararle los pies a Herrera, o qué?

-Que sí, claro que sí. Si no me refiero a eso.

-Es que no quiero discutir con él. ¿Vale?

Me da igual lo que piense.

Es más, tengo razones para no entrar al trapo.

¿Lo entiendes?

-Vale no, no lo había visto así.

Y tienes razón.

Pero, de todas maneras, no sé.

¿Tan..., tan malo es que dé la cara por ti?

-A ver. No quiero que des la cara por mí.

No te lo he pedido.

Eso es lo más importante.

Y si te digo que por favor pares y dejemos de discutir,

entonces paras y dejamos de discutir.

¿Vale?

-Vale, vale. Está clarísimo. Si lo quieres así, así lo haremos.

-Vale.

-Es que este Matías también, no sé...

Ya ves tú qué más le dará si te has tropezado con algo

o si te ha fallado la rodill...

-Andrés, tengo esclerosis múltiple. ¿Vale?

Por eso me ha fallado la pierna.

(#Música#)

-¿De verdad?

¿Pero te has hecho las pruebas, o...?

-No, qué va. Te lo digo porque hoy me encuentro un poco rara.

Pues claro que me he hecho las pruebas.

¡Es que algunas veces pienso que..., que crees que soy idiota o algo así!

-Pepa, no creo que seas idiota. No no es eso.

Lo siento. Lo siento muchísimo.

Dime qué puedo hacer.

-Nada.

No podemos hacer nada.

(#Música#)

-Es que claro, ahora... Ahora lo entiendo todo.

Por eso hacía cosas y decía cosas que no...

Que no tenían sentido,

o bueno, que yo no las entendía en ese momento.

No. No se lo merece.

Que a ver, que nadie se lo merece, tener una enfermedad así, pero...

Pero ella la que menos, porque es maravillosa.

Esto es una enfermedad horrible, y muy cruel.

(Suspira)

No sé por qué no me dijo nada.

Por qué no lo compartió... A lo mejor...

No sé, le podría haber ayudado de alguna manera, pero...

Pff... Es horrible, de verdad.

-Estamos haciendo todo lo que está en nuestra mano.

-Pero no funciona.

Yo cada día me encuentro peor.

Yago,

voy a ser absolutamente sincero con usted.

La situación es muy grave.

De hecho, las próximas horas son decisivas para saber si...

Si va a poder salir de esta crisis o no.

¿Quiere que avisemos a alguien?

-No.

Voy a morir, ¿verdad?

Voy a hacer todo lo que esté en mi mano para que eso no ocurra.

-No quiero morir.

No quiero morir, no estoy preparado, doctor.

Por favor, no quiero morir.

Por favor.

(#Música#)

-No me libro de ti, ¿eh?

¿Es que no hay más médicos aquí, aparte de ti y la niñita esa?

¿Encontraste a Conguito?

-Mejor que me ocupe de usted, que no de encontrar a un gato. ¿No cree?

-Pero... -¿Cómo se encuentra?

-Pero es que...

¿qué clase de persona no puede encontrar a un gato viejo y bizco?

¡Ah, mira, mira, ahí está!

¿Pero no lo ves? ¿A qué esperas? ¡Cógelo, cógelo! ¡Conguito!

-A ver. Tranquila, tranquila, Dolores, tranquila. Tranquila, ¿vale?

Tranquila, respire, tranquila.

(Suspira)

-He mirado cada rincón de este maldito hospital.

Cada pasillo. Cada planta.

Y ni rastro del gato. Bueno.

Ayer esperé, al acabar la jornada, y revisé todas las plantas.

Y nada, no está. Se habrá escapado el gato, yo qué sé.

(Respiración agitada)

-Tiene 39 de fiebre.

-¡Ahí está! -Vámonos, vámonos.

-Esto es lo que le puede estar provocando

el estado confusional y de alucinación.

Vamos a tener que repetirle la radiografía

para ver cómo está evolucionando la neumonía.

¿OK? Vale, vamos. Tranquila, Dolores. Tranquila.

(#Música#)

-¿Llevas aquí toda la noche?

-Sí.

-¿Quieres algo? ¿Has desayunado?

-No, no.

Estoy bien.

-Mira, vamos a hacer una cosa.

¿Por qué no te vas a comer algo?

O mejor, ve a la sala de descanso,

date una ducha, échate un rato...

Me quedo yo con él, tranquila.

-Que no, que no. Me lavo un poco la cara y ya está.

-Ángela, déjame ayudarte.

-¡Que no necesito ayuda!

Estoy bien.

-No lo parece.

-Pues lo estoy.

No me mires así.

Odio que me miren con lástima, por favor.

Además...

No se ha muerto todavía, ¿no?

Vamos a darle una oportunidad. Por favor.

(#Música#)

¿No tienes más pacientes?

-Sí, alguno me queda. -Pues ve con ellos.

(#Música#)

-Ya me advirtió Imanol sobre esto. Ya me lo dijo.

Y... no paro de pensar en ello.

Me dijo, mi hija nunca admitirá que siente algo.

Yo, en el momento...,

me pareció que era muy duro con ella,

pero... es que tenía toda la razón.

Ángela es así, pase lo que pase.

Es como si le diera vergüenza sentir algo.

Fue dura con Imanol, y ahora lo está siendo conmigo.

(#Música#)

Espero que no sea así con su hija, la verdad.

-No creo que hubiera problema.

Lo único..., que no sé.

Tengo que mirar la agenda del próximo mes.

Pero bueno, podría ser. Parece interesante.

Y, además, esto es en... Esto es en este sitio...

-¡Conguito!

¡Conguito, cariño! ¡Ven con mamá!

-Si me disculpas un segundo, ahora vuelvo.

(Suspira)

Dolores, por Dios. Por Dios.

¿Se puede saber qué hace usted aquí?

Tiene que estar en su habitación.

Tiene un estado muy delicado.

Dolores, ¿me está escuchando?

-Habrá que buscar a Conguito, ¿no?

Y, si no lo haces tú, pues ¿a quién le toca?

¡Conguito!

-Venga, venga, venga. Venga. Vamos. Vamos a la habitación, ¿vale?

A ver, de verdad.

Yo me estoy ocupando de buscar a Conguito,

se lo prometo.

-¡No estás haciendo nada!

¿Qué te crees? ¿Que soy una vieja idiota?

No tienes alma, ¿eh?

Intentar engañarme así.

-Venga, vamos a la habitación.

-Voy a denunciar... a todos.

Al hospital. A ti. A todos.

¡Por perderme al gato!

-Esa sí que es buena, Dolores.

Hay que llevarle a una sala de Imagen,

hay que hacerle un TAC. ¿Vale?

Porque no hay manera de que me haga caso.

-Pero ¿qué hace? ¿Por qué me toca?

-Dolores, escúcheme.

O me acompaña por las buenas,

o este señor tan amable

va a tener que atarla a la cama, ¿eh?, y sedarla.

-No son capaces. -¿Quiere comprobarlo?

Venga. Venga, Dolores.

Ay, de verdad.

(#Música#)

-Venga, Manolín.

Que seguro que no es para tanto.

¿Te meto la mantequilla un poquito en el microondas?

-¿Eso pretendía ser un chiste?

-Sí. Muy malo, ¿no?

Seguro que si me concentro puedo hacerlo mejor.

Dame un segundo.

Es que la mantequilla no es fácil para hacer chistes.

-Rafa. Que no tengo el día, de verdad.

-Bueno, perdona. Pero... ¿Puedo hacer algo?

-Pues sí.

Puedes dejar de intentar alegrarme, por ejemplo.

Es que no estoy alegre. Hay días que son así.

-Pero ¿ha pasado algo? ¿Quieres que hablemos?

Ya sabes que soy mejor dando consejos que haciendo chistes.

-Pues...

¿Sabes cuándo temes contarle un secreto a alguien?

-Eh... Sí.

-¿Mm? Que te da muchísima vergüenza, no se lo quieres contar, y un día,

te armas de valor, se lo cuentas,

y luego te sientes mucho peor. ¿Te ha pasado eso alguna vez?

-¿Alguna vez? Cientos.

-Qué mal mientes, Rafa.

-¿Miento peor que hago chistes?

-Sí. -Pues no, no...

No me ha pasado nunca, pero... ¿Sabes qué?

A lo mejor es porque en el fondo...

no era tan importante que esa persona supiese tu secreto. ¿No crees?

-¿Cómo? -Es más. Fíjate lo que te digo.

Yo creo que lo que te pasa con esa persona

no tiene nada que ver con tu secreto.

Es algo más... Es algo más profundo.

Tú hazme caso.

¿Te cambio la...? ¿No?

(#Música#)

-Dolores, ¿Cómo estamos?

-Ni... Yo no sé tú.

Pero yo estoy mucho peor después de tanta prueba.

-Bueno, ya tenemos los resultados de todas esas pruebas.

En el TAC no se aprecian lesiones sugerentes de hemorragia,

ni tumores ni infecciones cerebrales.

Y la radiografía que acaban de hacerle,

pues está más limpia que la anterior,

así que parece que al tratamiento está respondiendo bien.

-Si es que no sé por qué me han hecho tantas pruebas.

El doctorucho ese pierdegatos, que de verdad.

Qué manera de gastar el dinero para nada.

¡Ay!

-Bueno. Ojalá fuera así.

Pero me temo que no, Dolores.

Porque...

esa fiebre y esa confusión tiene que venir de algún lado.

Y... la analítica nos dice que tiene los leucocitos elevados.

-¿El qué? ¿Y eso duele? -No.

No. Eso no, pero la punción lumbar que tenemos que hacerle,

un poquitín.

-Ah, no. De ninguna manera.

¡Pero si yo estoy genial!

Yago, ¿Qué tal? ¿Cómo se encuentra?

Le veo con mejor aspecto.

-Pues sí, pues mucho mejor, doctor.

Qué bien. ¿Sigue con los dolores?

-No. No, no, no, nada.

Es... Es como magia.

¿Magia? No.

Eso significa que el tratamiento

ha dado resultado y ha vencido a la bacteria, ¿eh?

Eso se llama medicina. No magia.

-Ya. Por cierto. Entonces, ¿ya está?

¿Ya estoy fuera de peligro?

Sí, en principio, sí.

Lo mejor de todo es que este tipo de tratamiento suele tener secuelas.

Pero... no en su caso.

Así que ha tenido mucha suerte.

-Lo que le digo, magia.

Bueno, vale. Pero esta vez se la compro.

-Por cierto, ¿Cómo está Imanol? ¿Mejor?

Pues verá, Imanol sigue inconsciente.

Y entre usted y yo...

No pinta bien.

-Pobre hombre.

Y el día que iba a conocer a su nieta.

Si existe Dios es un tipo cruel, ¿eh?

(#Música#)

Ff... La última vez que hablé con él le traté fatal.

Ah, no creo.

Quizás fue una sensación, ¿no?

-No, quiso darme un buen consejo y...

Le traté fatal. Le llamé viejo.

Mmm... Ay...

Y lo peor es que era un buen consejo.

Soy un idiota.

Igual ahora es demasiado tarde para pedirle perdón.

Pues si me admite mi opinión,

creo que la mejor manera de repararlo

sería seguir ese buen consejo.

-Puede ser, sí.

Yago, tenemos que aprovechar el tiempo que tenemos.

-Eso está claro, doctor.

Me alegro mucho... Ver que está tan bien.

-Muchas gracias.

En un ratito paso a verle.

-Vale. ¿Eh? Intente descansar.

-De acuerdo. Gracias.

(#Música#)

-Hola, Dolores.

A ver. Le cuento.

El líquido de la punción lumbar salió turbio.

Y eso no me gustó en principio, así que lo mandé analizar.

Y resulta que tiene una infección causada por el virus de la neumonía.

Y el hecho de que se marchara a casa no ayudó nada.

Porque al interrumpir el tratamiento de antibiótico intravenoso,

la cosa se complicó,

y la infección pasó de la sangre al sistema nervioso central.

Que eso es lo que le provocó los síntomas de confusión.

-Ah, pues... Pues sí que estoy enferma.

Pero... A mí me sigue preocupando una cosa.

-¿El qué?

-Conguito y el resto de mis gatos.

-A ver, Dolores.

Que yo entiendo que quiera cuidar de sus gatos.

Pero usted es lo primero.

Y sobre todo si no tiene quien les cuide.

-Ah... -O se cuida usted,

o sus gatos quedarán más solos que la una.

-Eso es verdad.

Pobrecitos míos, como falte yo.

-Pues ya sabe, a cuidarse.

Y a hacernos caso. Que sabemos lo que hacemos.

-Tú sí que sabes.

No como el doctorucho ese.

Ese no tiene ni idea de nada.

-El doctor Herrera es uno de los mejores médicos

que conozco, Dolores.

Y usted no debería juzgar tan a la ligera.

-No me vas a convencer.

Ese no tiene ni idea de nada. A ver. ¿Ha encontrado a Conguito?

¿Lo ves?

Cuando encuentre a Conguito, hablamos.

(#Música#)

-Cuídese.

(#Música#)

(Llaman a la puerta)

-Perdona.

Es que me ha entretenido un paciente.

-Ah, vale. No, no te preocupes, no pasa nada.

-¿Qué tal?

¿Cómo te encuentras?

-Ff... No quiero hablar de eso, ¿vale?

-Pepa, sabes que estoy aquí, ¿verdad?

Para lo que necesites.

Es que no entiendo por qué no me has contado nada antes.

A lo mejor podría... -Pues no...

No te lo he contado porque no podías hacer nada, Andrés.

Se lo he contado a quien he querido.

Es mi enfermedad, ¿no?

Deja que la gestione como yo quiera.

-Sí, sí, claro, si no me refiero a eso.

Es solo que... es una enfermedad tan horrible que...

No te lo mereces, Pepa. -No... No... A ver.

No me compadezcas, ¿vale?

Eso sí que no. No.

-No, pero no te estoy compadeciendo, de verdad. Solo... -Aunque claro.

Tiene sentido.

Viendo nuestra relación, tiene sentido.

-¿Cómo que viendo nuestra relación?

-Bueno. Nuestra relación era como una...

Como una burbuja.

Y funcionaba.

Dentro de la burbuja todo era perfecto.

De hecho, yo te veía como a alguien que me necesitaba.

Primero necesitaste mi cariño,

luego vino lo de la operación de la chica atleta

y necesitaste mi apoyo...

Y era perfecto porque yo me centraba en tus necesidades

y no en mi enfermedad.

Y funcionaba.

-Dime que no me estás dejando, Pepa.

En serio, Pepa, así no, por favor.

-¡Pero si para ti también era una burbuja!

Te servía para aislarte de tus problemas,

de tu matrimonio,

de tus problemas en el trabajo...

Pero ha explotado, Andrés.

Esa burbuja ha explotado,

y no, no vamos a sobrevivir fuera de ella.

-No me lo puedo creer.

No me lo puedo creer, que...

Que esté pasando esto y precisamente ahora.

-Es lo mejor.

-No, Pepa, esto es lo peor.

-¿Pero tú crees que esto es fácil para mí?

-¡Es que no lo entiendo! No lo entiendo. De verdad.

-Pues no necesito que lo entiendas.

Con que lo aceptes... Es suficiente.

-¿Y por qué ahora? ¿Por qué precisamente ahora?

-Porque... Porque estoy enferma.

Y está yendo a peor.

Y necesito cuidarme, y...

Y contigo no puedo.

-¿Pero por qué no?

¿Por qué no, Pepa? Podemos cambiar.

De verdad, podemos intentarlo al menos. Déjame... No sé.

Que, aunque sea por una vez, sea yo el que te cuide.

Por favor.

-Tú tienes que cuidar a Begoña.

Ya sé que no la quieres, pero...

Acabáis de perder un bebé.

Y ella te necesita.

-Y yo te necesito a ti.

-Pues... yo ya no estoy disponible.

Lo siento. Es lo que estoy tratando de decirte.

Lo nuestro no puede ser.

(#Música#)

Si Andrés supiese lo que siento en realidad...

(Suspira)

Me ha costado muchísimo hacerlo.

Pero es lo mejor para los dos.

Esto lo tenía que haber hecho antes.

(#Música#)

-Fff...

(SUSURRANDO) ¡Qué cansancio!

-Día largo, ¿eh?

-Sí. Un día largo.

¿Qué tal va la loca de los gatos?

-Dolores. Se llama Dolores. Y está mejor.

Está reaccionando al tratamiento.

Yo creo que en breve le daremos el alta.

-Pues mira qué bien. Así podrá estar con todos sus gatos.

-Ah, por cierto, ¿encontraste a...?

¿Cómo se llamaba, el gato? -Conguito.

-Conguito. -No, no. No lo he encontrado.

Aunque lo he estado buscando durante dos días.

Vamos. Es que me he preocupado más del dichoso gatito

que de mis propios pacientes.

Que parezco un veterinario. Es increíble.

-Bueno, tienes suerte de ser médico y no veterinario.

Porque, como trates a los animales como tratas a tus pacientes, ya...

te habrías llevado algún arañazo, ¿eh?

-En serio, de verdad, que sí.

-No me lo puedo creer.

Sí, sí, debe de estar buscando un médico o algo, porque...

-No, no te metas, que te van a acabar liando.

¡No! Ven aquí... Pfff...

-Herrera, es una urgencia. Te necesitan.

-¿Ves? Si es que te lo he dicho, te lo he dicho.

Pero no. Yo hoy ya he hecho mi guardia y no voy a hacer más.

No. Lo siento.

Que llamen al doctor Silva, y que él empieza la guardia, y que la haga él.

-Escucha. Tienes que ser tú porque necesitan un veterinario.

-¿Cómo? ¿Cómo que un veterinario?

-Que creo que encontraron a Conguito. -Naaaa... ¿En serio?

-Sí. -¿Dónde?

-En la cafetería. -¿No es una broma?

-No, no. -¿No? Muchas gracias.

Venga. ¡Hasta luego!

(#Música#)

-Ay...

(#Música#)

-¡Hola, Conguito!

Bueno.

Lo peor de todo, al final, es que, si lo piensas bien,

Dolores y yo nos parecemos mucho más de lo que a mí me gustaría.

Los dos tenemos alguien a nuestro cargo.

Y por el que haríamos cualquier cosa.

Ella por sus gatos, y yo por Daniel.

Y aunque parezca que no, es lo mismo.

Porque todo lo que hacemos es por amor.

Hola, cosita. Muy bien.

-¿Listo?

-Listo. ¿Dónde es? -En el municipal.

-Mm... ¿Cogemos mi coche, o cada uno en el suyo?

-¿Vamos en el tuyo y luego me acercas al mío? ¿Te parece?

-Claro, o te llevo a casa. Como prefieras.

-Oye, Carlos, ¿qué tal Imanol?

-¿Imanol? Eh... Sigue igual.

Inconsciente.

Nnn... No hay mucho que se pueda hacer por él, la verdad.

-Ya. Y... ¿Vega cómo lo lleva?

-¿Ángela? Pues...

¡Imagínate!

Está perdiendo a su padre cuando acaba de recuperarlo.

Está sufriendo mucho. Pero como es así, pues... -Ya.

¿Quieres quedarte en el hospital? No sé.

Igual no es el mejor momento para ir a ver una comedia y...

De verdad que, si quieres acompañarla,

lo entiendo perfectamente.

-Oye. No hay nada que me pueda apetecer más en este momento

que ir al teatro contigo. ¿M?

De hecho, llevo desde ayer pensando en esta cita.

De amigos. De amigos.

-Me gusta oír eso, cita.

-Espero que lo sea, porque si no,

me voy a llevar el chasco más grande de mi vida.

Mm... Si hasta me he comprado unos pantalones nuevos. Mira.

(#Música#)

De hecho, los compré en el juicio. Eh...

(#Música#)

-Hola. -Hola.

-Eh... Yago Linares.

Eh...

Usted debe ser la hija de Imanol, Andrea. -Sí.

No. Ángela. Ángela.

-Bueno. Conocí a su padre hace unos días.

Vino a visitarme a la habitación.

Lo siento mucho. -Gracias.

Yago.

Sí. Mi padre me habló de usted.

-Eh... Tutéeme, por favor.

-Claro. ¿Cómo estás?

-Bien. Bien, bien. Ya... Ya me han dado el alta.

-Me alegro. -Sí. Bueno...

Tengo un mieloma múltiple, pero...

Por lo visto, ya estoy fuera de peligro.

-Ánimo.

-Bueno.

Será duro convivir con ello, pero...

Al final he decidido volver con mi familia al pueblo.

-Mm...

-Y era eso lo que venía a decirle a Imanol.

Porque es gracias a él, ¿sabe?

Si no hubiera sido por él...,

yo me muero en la calle por cabezón y...

Y por lerdo.

Es buena gente.

-Sí. Lo es.

-No lo voy a olvidar nunca.

Me mata no habérselo podido decir...

Y eso lo voy a llevar siempre ahí.

-Ya somos dos.

Yo tampoco le he dicho muchas cosas.

Por orgullo, por...

Por miedo...

Por estupidez en realidad.

Y ahora que no sé si voy a volver a hablar con él...,

Me pesa todo.

-Él lo sabía.

-¿El qué?

-Todo.

Lo sabía todo.

Igual me meto donde no me llaman.

Pero el otro día, cuando...

Cuando era yo el que iba a morir,

él me dijo que aprovechase para estar cerca de los míos.

Yo no le hice caso, claro.

Me estaba muriendo.

Lo que quiero decir es que...

Me dijo que él lo había hecho.

Y que ahora ya podía morirse en paz después de haberte conocido.

Sentirse tu padre...

Es lo mejor que le había pasado en la vida.

Por eso vuelvo al pueblo.

Para estar cerca de los míos.

¿Puedo acercarme a él? -Claro.

(#Música#)

-Gracias, amigo.

Tu hija es un cielo.

Y te quiere.

Que lo sepas. Te quiere.

(#Música#)

Adiós.

-Adiós, Yago.

(#Música#)

-Noto la mano tan hinchada que parece que...,

Que me va a explotar.

-¿Cuándo te mordió la serpiente?

-Media hora, más o menos.

-¿Y seguro que no te acuerdas de cómo era?

¿De la forma, el color, el tamaño, algo, lo que sea?

-No. Ya... Ya...

Ya os he dicho que no.

Fue todo muy rápido.

-Lleva inconsciente un par de días,

pero no responde a la medicación y...

Necesito que me autorices la sedación paliativa.

-¿No estamos anulando completamente la posibilidad de que despierte?

-Tengo un dolor aquí desde hace unos días,

pero es que hoy... ha ido a peor.

¿Y has tomado algún tipo de calmante?

-Sí, pero... no me hace nada.

Bueno, y hoy, además, es que me he dado cuenta de que, al...,

Al orinar, pues... sangro un poco.

-Es... Que, a lo mejor, un cólico nefrítico.

Un...

Sí. Podría ser. -¡Oh, oh!

-¿Qué pasa? -¡Ay, qué dolor!

-¿Dónde? -¡Ah, ah!

-Espera. Tranquilo.

Tranquilo, que voy a avisar a alguien.

-Estoy muy cansado.

Eh... Me... Me siento fatal.

-Adrián, tranquilo.

Ya estamos aquí. ¿Vale?

Te vamos a ayudar.

Voy a ponerle suero fisiológico a chorro.

Y le quiero monitorizado.

-Dad... Dadme algo, por favor, me...

Me muero.

-Adrián. Escúchame. No te vas a morir. Tranquilo.

Subtitulado realizado por María de Carmen Casado Rubio

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Centro médico - 28/11/18 (2)

28 nov 2018

Docuficción basada en un exitoso formato internacional que recrea cada día dos historias basadas en casos clínicos reales, curiosos y atractivos. A través de siete personajes fijos -cinco médicos y dos enfermeras- los espectadores irán conociendo los casos que llegarán a las consultas.

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