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No recomendado para menores de 7 años Centro médico - 27/11/18 (2) - ver ahora
Transcripción completa

Hola.

Hola, ¿cómo estás? ¿te duele el pecho?

Un poquito mejor, pero estoy bien.

¿Sí? pues tienes el ritmo cardiaco por las nubes.

Espera.

¿Podéis avisar al doctor Dacaret, que venga a las 219?

¿Estás solo? -Sí, ahora mismo sí.

¿Qué ocurre?

Tiene taquicardia y dice que le duele el pecho.

Vale, pues ponle antiarrítmicos intravenosos, ¿vale?

¿Dónde está tu madre?

Está un momento en el trabajo; pero me ha dicho que ahora volvía.

Mira, Jonás, si lo hubiera sabido, habría venido a verte.

De verdad, que estoy bien, no te preocupes.

¿Ah, sí? pues tienes una taquicardia muy fuerte,

a ver, escucha, aunque tengas la sensación

como que el corazón se te sale por la boca,

tranquilo, no te asustes que es normal.

No, no me asusto.

Bueno, te están poniendo un medicamento

y con esto lograremos rebajar el ritmo cardiaco.

¿A cuánto?

Pues no lo sé, Jonás, a unos 80 o 100 latidos por minuto más o menos.

Empiezo a sentir calor, un poquito. -Sí, es normal.

Hasta que se estabilice el ritmo cardiaco es lógico.

Vale.

Dacaret, mira esto, no estoy segura pero yo diría que eso es un flutter.

Es un flutter, sí. -¿Un qué?

Un flutter, Jonás, es una arritmia que hace

que el corazón bombee muy rápido y de forma muy ineficiente, ¿vale?

Mira, fíjate en el monitor. -Tiene como forma de sierra.

De sierra, tú lo has dicho, de esa manera reconocemos el flutter.

Ok.

Este chico tiene madera, ¿eh? -Sí que la tiene, sí.

Bueno, vamos a esperar a ver cómo evolucionas, ¿vale?

eso sí, tú tranquilo y relájate. -Vale.

Voy a ver si encuentro a tu madre.

Pero déjame un ratito solo aquí, que ahora vuelve,

que estaba llegando ya del trabajo.

Jonás, tienes un flutter, no es una broma, ¿de acuerdo?

es una insuficiencia cardiaca y creo que tu madre tiene que saberlo.

Ya.

Vale, vale, no la aviso, pero con una condición,

tranquilito y no te alteres.

Si me vuelven las taquicardias, os aviso

y me aplicáis un poquito más de antiarrítmico, ¿vale?

¿Qué, se decía así, no? -Sí.

Sí, exactamente así, Jonás. -Vale.

Hasta luego. -Nos vemos luego.

(Música)

¿Quieres que avise a alguien? -No.

¿Ni a tu madre, ni a tus hermanos? -No tengo a nadie a quién avisar.

Vamos, Yago; siempre se tiene a alguien.

aunque hayas discutido con él o no quieras verlo.

Ya.

Es el momento de arreglar las cosas.

Yago, mírame.

¿dónde está tu hogar, el de verdad?

En Galicia, en un pueblecito de pescadores de las Rías Bajas,

como verás, he perdido todo el acento.

Sí, pero el nombre te delata.

Vine a la ciudad con veintipocos, cuando terminé los estudios.

¿El bachillerato?

No, la carrera, aunque cueste creer,

me licencié en Publicidad y Relaciones Públicas,

pero claro, este no es el aspecto de un creativo publicitario, ¿verdad?

Discúlpame, perdóname, ¿eh? te había juzgado mal, sí.

Nada, pues me fichó una empresa superimportante y empecé a trabajar,

y a trabajar, de sol a sol, y me encantaba, era, era mi sueño.

Ya me imagino, ya.

Los chavales de mi barrio, en Galicia,

alucinaban cuando les contaba

que había hecho tal spot o tal anuncio,

era un poco el héroe de allí, ¿sabes?

Bueno, ¿y qué pasó?

Lo de siempre, la crisis, empezaron a echar a gente,

bueno, yo me había comprado un piso en pleno centro, un dúplex

y de repente pues lo tuve que dejar todo, el dúplex, el coche...

todo menos una cosa, la cocaína.

Y, ¿todavía eres adicto?

No, no, ya no, hace tiempo que me desintoxiqué,

pero, de todas maneras no sé de qué sirve;

si toda la gente piensa que soy un drogadicto, y además, pues...

¿Además? -Además me voy a morir igual.

¿Por qué no te vas al pueblo?

allí podrás tener un plato de comida y una cama,

si al final la familia es...

No, no, es demasiado tarde, ellos no saben cómo es mi vida ahora,

y la verdad, mejor así.

No, pues cuéntaselo y lo entenderán, estarán a tu lado.

Yago, no te puedes imaginar lo que la gente es capaz de...

¡No, no, no! no quiero que me vean así, Imanol, de indigente,

y para el tiempo que me queda, mejor así.

Pero si no lo sabes, el doctor ha dicho que es una posibilidad,

pero no es seguro.

Imanol, ¿tú me has visto las piernas? ¡que esto no se cura, hombre!

Bueno, ¿y entonces qué quieres hacer? ¿quedarte aquí y dejarte morir?

Exacto.

Entiendo que desde fuera pueda parecer que me estoy dejando morir,

pero no es así, para nada,

en cambio Yago, lo de Yago es distinto

porque él, es todavía joven y puede empezar desde cero.

Es verdad que tiene enormes heridas abiertas que curar,

y no solo en las piernas, pero yo ya he cumplido,

he podido conocer a mi hija y a mi nieta,

ya puedo morirme tranquilo.

(Música)

¿Qué ha pasado, Pepa? ¿qué ha pasado?

Que me ha fallado la pierna, Lucía. -¿A ver?

pero, ¿y este moratón? ¡esto no es de hoy!

No te lo había dicho,

pero me caí el otro día en el pasillo de Urgencias.

Pero, ¿te has hecho daño, estás bien?

Físicamente estoy bien; bueno, me hice esto

y me hice un rasguño en el codo.

¿Y qué pasa, que estás muy desmoralizada, no?

Es que estoy empezando a coger miedo, Lucía,

es que me da miedo subir las escaleras,

me da miedo levantarme de una silla,

es que no me fío de mi cuerpo.

Escúchame, estás teniendo un brote, ya te ha pasado otras veces;

y luego te encuentras mejor.

Es que no te he contado lo peor. -¿Qué pasa?

Ayer me caí me caí al lado de Vega. -Pero, ¿te vio?

Pues claro que me vio, si me estuvo ayudando a levantarme.

¿Y le dijiste algo?

Sí, le dije que había tropezado con mi propio pie,

ella..., claro, me miró que no me creía, obviamente.

Normal.

Hombre, yo dudo que sepa que tengo una enfermedad degenerativa,

pero sabe que no le estoy diciendo la verdad.

Escúchame una cosa, ¿no te parece bastante duro ya tener esclerosis

como para encima llevar el peso de ocultarlo?

Es que me da miedo hablar con Vega.

Pero, ¡que Vega es una persona muy razonable,

es que estoy segura que lo va a entender!

Pues claro que lo va a entender,

si yo también creo que lo va a entender,

pero yo quiero seguir trabajando, ¿entiendes?

quiero seguir trabajando,

a mí me sacas de este hospital y me da algo.

Pepa, si haces bien tu trabajo, no te pueden echar,

pero lo que es bueno es que hables con Vega;

porque, como se entere por otro lado, va a ser mucho peor, ¿eh?

que ya verás cómo te encuentras mejor.

Es que ya llevo tres caídas.

A lo mejor tienes que pedir una baja unos días, ¿no?

¡Bueno!

Hola. -Hola.

Estaba buscando al doctor Jonás, ¿cómo te encuentras?

Un poco cansado.

Bueno, es lógico, ¿eh? piensa que un flutter no es moco de pavo,

pero bueno, así, a primeras te veo, te veo tranquilo, medio bien.

Porque confío en vosotros y también porque...

¿Porque qué, a ver?

Porque no está mi madre dándome la tabarra.

Ya, bueno, te informo desde la experiencia

que todas las madres son igual de pesadas, ¿eh?

Ya, pero la mía más; que no me entiende.

¿Y qué es lo que no entiende?

Pues, nada, se piensa que soy prácticamente igual que mis hermanos,

que a mí solo me gusta el fútbol, las chicas,

pero a mí me interesan otras cosas.

¿Como la medicina, por ejemplo? -Exacto.

Es más, por ejemplo,

en mi cumpleaños le pedí que me regalase una entrada

para el Museo de la Ciencia,

¿sabes qué me regaló? -Dime.

Unos pantalones.

Ya, eso es típico, pero vamos,

las madres piensan que unos pantalones,

pues son más útiles, ya está. -Sí, supongo.

Oye, escucha, estoy pensando,

¿no te has planteado hablarle así a tu madre?

no sé, ¿tal y como me estás hablando a mí?

Sí, si lo he intentado y lo he hecho, pero es que no me escucha.

Ya. -Es imposible.

Oye, tengo una idea, ¿qué te parece si te tomas la tensión tú mismo?

Vale. -¿Sí?

Venga, pues coge el aparatito, que parece una consola,

a ver, déjame el brazo derecho,

venga, esto es así, hasta aquí, venga, ahí está.

Esto está listo, relaja el brazo, y ahora le das al botoncito azul,

eso es, como la consola, lo mismo, ¿te la has tomado alguna vez?

No. -¿No?

Notarás un poco de presión en el brazo, ahí, 90-60.

Eso, ¿está bien? -Eso es un poco bajo.

¿Has tenido fiebre?

Sí, esta mañana 37,1 y hace no mucho 38,2.

Vale, déjame esto.

A ver, Jonás, por lo que me estás diciendo,

se podría tratar de una endocarditis. -¿Eso qué, qué es?

Bueno, es una inflamación del endocardio,

que es la membrana que recubre el corazón,

¿quieres verlo? -¿El qué?

Pues, ¿qué va a ser? tu corazón. -Vale, sí.

Vale, pues vamos a hacer una ecocardiografía,

en un segundo vuelvo. -Ok, hasta ahora.

A ver, está claro, que educar a un hijo no es fácil,

y los padres siempre pensamos

que hacemos lo mejor para nuestros hijos; pero no siempre es así,

¿y eso por qué?

porque los hijos simplemente, pues tienen otros gustos,

les gustan otras cosas, por ejemplo, en el caso de Jonás,

lo que le gusta es leer; la ciencia, la medicina,

y su madre, Toñi, en lugar de incentivarle,

lo que hace es desanimarlo.

En mi caso, concretamente, no sé, a mí me costó mucho tiempo

darme cuenta de que a Marta lo que le gustaba era el arte,

y ahora, pues hasta me ha introducido en el mundo de los cómics;

y no sé, es la bomba.

(Música)

¿Qué haces aquí? -¡Ángela!

He tenido una revelación. -¿Cómo que una revelación?

Sí, hablando con un paciente vuestro, un tipo estupendo, por cierto.

Madre mía, papá, no puedes circular por aquí como Pedro por su casa.

Bueno, ¿quieres saber mi revelación o no?

A ver.

Bueno, pues coge tus cosas, que nos vamos a ver a Raquel, venga.

¿Cómo dices?

No te lo vas a creer, pero he alquilado un descapotable,

un descapotable rojo, nos vamos al pueblo de tu hija.

A ver, papá, eso es imposible, no sé si te has dado cuenta

de que soy directora de este hospital,

tengo mucho trabajo.

Trabajo, trabajo, ¿qué más da el trabajo? ya lo harás.

Que no, que no, que no puedo, que tengo muchas llamadas pendientes.

Bueno, pues que las haga Merino.

¿Merino? ¿qué tiene que ver Merino en todo esto?

Es un muchacho muy espabilado;

seguro que te resuelve los problemas muy bien, ¡venga, vámonos!

¡¡Que no!!

Bueno, hija, pues perdona.

No, perdóname tú a mí, por favor, lo siento.

Mira, vamos a hacer una cosa, yo me quedo hoy trabajando

y mañana busco un hueco, ¿eh? -Muy bien.

Oye, pero con el descapotable. -Sí.

Me sabe mal haberle respondido así, pero es que es muy pesado, de verdad,

claro que tengo ganas de ver a Raquel, me muero por verla,

pero me da miedo cómo pueda reaccionar,

y además, qué manía tiene con sacar a Merino cada dos por tres,

Merino no hace mi trabajo ni le corresponde,

todo el día con Merino en la boca, todo el santo día.

(Pitidos)

¡Ay, mi niño; ay, mi niño, uy! tesoro, ¿cómo te encuentras?

Bien, mamá. -¿Bien?

Pero, ¿cómo te vas a encontrar bien

si me ha dicho el médico que tienes una "endocardiosis"?

Endocarditis. -Bueno, da igual.

No es seguro todavía, no están los resultados.

¡Ay, ay mi niño! ¿y si te tienen que abrir, eh?

¿y si te tienen que operar?

Pues, me abrirán, me operarán y me curaré.

Ya, pero, ¿si luego hay algún problema o...?

Vale ya, mamá, que son médicos, que saben lo que hacen,

que tú no confíes en la ciencia,

no significa que hoy no me vaya a salvar la vida.

Ay, pobre Jonás.

Hola. -Hola.

A ver, Jonás, traigo los resultados de la ecocardiografía.

¡Ay, doctor, por Dios, no me dé una mala noticia!

Bueno, vamos por pasos,

lo que tienes es un taponamiento en el corazón, ¿vale?

se ha producido un derrame pericárdico y tenemos que actuar,

porque, si no, puede dar pie a un shock o a un colapso.

Vale.

¿Un colapso? ¿eso qué significa?

Lo que significa es que tenemos que practicarle

una pericardiocentesis, ¿vale?

para tratar de deshacer el taponamiento y todo irá bien,

eso sí, necesito que me firmes una carta de consentimiento,

ya que él es menor.

De verdad que no me lo creo, es que no me lo creo,

si ayer estaba bien.

Doctor, ¿puedo hacer una pregunta? -Claro.

¿Exactamente dónde me pincharéis para drenar el líquido? digo.

¿Por dónde te pinchamos? pues justo, justo por aquí,

por la zona debajo del esternón. -¿Qué clásico, no?

Pero tú... -Claro, la zona su xifoidea.

Pero, ¿cómo que clásico? ¿qué dices?

No me miréis así, lo he visto en la televisión.

Pero, ¿tú qué programas miras, cariño?

A ver, Toñi, en realidad tiene razón,

se considera una maniobra clásica, pero con eso conseguimos

que la hemodinámica mejore rápidamente.

La medicina me gusta, sí, un montón,

porque es que me parece alucinante cómo estamos hechos por dentro y todo

bueno, a ver: yo no mucho, pero estoy tranquilo igualmente;

porque los médicos de aquí son fantásticos,

todos saben muy bien lo que hacen,

hombre, para eso han estudiado tantos años,

pero es que no entiendo a mi madre, es que no sé qué le pasa;

no sé si es que le da rabia, envidia o qué,

porque les dice que no me metan pájaros en la cabeza todo el rato,

pero es que a mí realmente es esto lo que me gusta.

¿Y qué tal el día? ¿bien?

¿solo bien?

no, no, no, bueno, ya, ya.

Oye, ¿sabes qué? posiblemente el sábado me lleve a Julia de picnic

sí, al campo, a un pantano, no sé,

Berta, ¿estás bien?

No, bueno, lo digo porque solamente contestas con monosílabos y no te...

Vale, oye, ¿qué tal la terapia?

Berta, solamente lo quiero saber porque me preocupa,

quiero saber que estás bien,

no hace falta que te... Berta, no hace falta que te enfades,

no te enfades, oye, Berta, de verdad, yo... Berta.

¿Qué tal? ¿qué se cuenta?

Pues la verdad es que poco, no sé, está muy extraña

y espero equivocarme, pero a mí todo esto no me da buena espina.

¿Qué quieres decir?

Pues que se comporta como cuando bebía, está esquiva,

de mal humor, solamente quiere colgar,

y, no sé, me temo que la terapia no esté funcionando

y haya vuelto a beber,

y yo, de verdad, si ha vuelto a beber

es que no sé qué voy a hacer;

porque yo no puedo criar a mi hija yo solo, Clara.

Ramón...

No, ¡yo no puedo criar a Julia yo solo!

y tampoco puedo abandonar a Berta. Ya, Ramón, pero...

Ya, ¡es que no la puedo abandonar! escúchame,

es la madre de mi hija, ¿entiendes? y no le puedo hacer esto ahora,

pero claro, si ha vuelto a beber...

Vamos a ver, Ramón, no te puedes poner en lo peor, ¿vale?

¿cuándo piensas ir a verla?

Pues tendré que suspender el picnic

e iré con Julia a verla este fin de semana, ¿qué voy a hacer?

Pues mira, a lo mejor es lo que necesita, de verdad,

que seguro que se encuentra bien,

que solo son imaginaciones tuyas, hombre, ¿eh?

Ya, bueno, eso espero; ojalá sea eso.

Ah, por cierto, que ya tenemos los resultados de la punción medular

que le hicimos a Yago.

El vagabundo. Ah, sí, sí, ¿y qué tal?

Pues lo que nos temíamos, mieloma múltiple.

Bua, pobre hombre,

pues estoy yo ahora como para dar noticias así.

Pff, ya.

Pero bueno, de verdad; no te preocupes por Berta

porque seguro que no es nada,

tendrá un mal día, como lo tenemos todos, Ramón, ¿eh?

Venga, hombre, anímate, confía, ¿vale?

Bisturí.

Empezamos con la incisión subxifoidea,

accedemos al pericardio y ahora vamos a abrir

y a colocar un catéter y a fijarle un drenaje,

venga, aspirador, venga. -Lo siento.

Venga, venga, cambiamos el aspirador,

y rápido, que se me está llenando el campo de sangre.

Aquí, aspira, eso es, no funciona,

vamos a tener que realizarle una ventana pericárdica urgente,

voy a hablar con la madre, está estable, ocúpate de todo, ¿vale?

(Música)

Pero, ¿qué líquido? es que no entiendo nada.

A ver, Toñi, su hijo tiene un líquido en el corazón,

que puede provocarle un colapso y entrar en shock,

hemos intentado drenarlo mediante una periocardiocentesis

pero no ha funcionado.

Pero, ¿lo van a salvar, doctor? ¿lo van a salvar?

Sí, Toñi, no se preocupe, lo hemos cogido a tiempo,

le tendremos que hacer una operación que se llama ventana pericárdica.

Y supongo que con eso le extraen el líquido, ¿no?

En principio sí, las operaciones de corazón entrañan un riesgo elevado

pero bueno...

No me diga eso, por favor, eso sí que no, es que no puedo oírle.

A ver, déjeme terminar, por favor,

bien, la ventana pericárdica es una cirugía relativamente sencilla

¿bien? lo vamos a salvar, ¿de acuerdo? confíe en mí.

Gracias. -Nada.

Estoy muy nerviosa,

yo que creía que nos lo llevábamos a casa

y que era un simple constipado, y madre mía, por poco lo pierdo.

Bueno, si sale bien de esta, que saldrá bien,

yo le tengo que dedicar más tiempo al niño,

porque al final entre la casa, los hermanos, el trabajo,

si es que al final no sé ni qué le gusta,

ni qué quiere hacer, ni nada.

Ahora, ahora dice que quiere hacer ciencias,

pues nada, que lo haga, yo la verdad no creo que lo consiga,

y no es porque el niño sea tonto ni nada,

pero, no hay nadie en la familia que se haya sacado una carrera,

yo lo que no quiero es que el niño se frustre

y haga algo fuera de su alcance,

pero bueno, si es lo que quiere, habrá que acompañarle.

(Música)

Sí, bueno, cuando puedas, te dejo, vale, adiós.

¿Tienes un minuto? -Claro, pasa.

¿Estás mejor? -¿De la caída? sí, gracias.

Me alegro. -Estoy mejor.

Pero quería hablarte precisamente de eso.

Cuéntame.

¿Te acuerdas que te dije que había tropezado con mi propio pie?

Pues no fue así.

Me caí porque tengo esclerosis múltiple.

¿Qué me dices, Pepa? ¡cuánto lo siento!

Pero estoy bien, de verdad, ¿eh? estoy bien,

te lo digo porque eres la directora y siento muchísimo haberlo ocultado,

pero me gustaría que no saliese de aquí, por favor.

No te preocupes por eso,

deberías habérmelo dicho cuando entraste al hospital.

Ya.

¿Vienes a pedir la baja, supongo?

No, no, no, si mi intención es seguir trabajando,

bueno, a mí me encanta lo que hago.

Ya, pero, siento decírtelo en estos términos, ¿podrás?

Claro, yo nunca he tenido ningún problema.

No sé, déjame darle una vuelta, ¿eh? -Vale.

Bueno, te dejo, que tengo quirófano. -¿Ah, sí?

Sí, con Herrera; una ventana pericárdica.

Yo prefiero que te tomes un ratito libre, Pepa.

Pero, ¿por qué, de verdad? si...

Asignaré otra enfermera, ¿de acuerdo? no te preocupes.

Vale.

(Música)

Incisión realizada sobre el apéndice xifoides en dirección caudal,

vamos a separar el apéndice

de las fibras del músculo recto anterior abdominal, ¿vale?

procedemos a hacer una incisión en el pericardio de un centímetro...

ahí está, y ahora sí, vamos a drenar el líquido seromático.

Comprobamos que no haya trombos, ¿vale? a ver...

otro, por favor, sí, drena aquí, eso es, gracias.

¿el ritmo sinusal es correcto? bien, lo hemos salvado, a suturarlo.

Gracias a todos, buen trabajo.

(Pájaros pían)

¿Por qué me has citado aquí? me va a entrar complejo de jardinero.

Calla, hombre.

Te he citado aquí para que Ángela no nos vea,

hemos estado hablando de ti.

¿De cómo matarme y que parezca un accidente?

¿Por qué dices eso?

Venga, Imanol, Ángela no quiere saber nada de mí,

yo creo que hasta le molesto un poco.

En absoluto, Ángela sabe que eres perfecto para ella,

lo que pasa es que le cuesta reconocerlo.

Imanol, yo te agradezco que me quieras para tu hija,

pero es que ella no piensa igual,

y me lo ha dejado claro bastantes veces.

Ya la conoces, cuando quiere, puede ser, la reina del hielo.

Yo más bien diría que puede ser la reina de todo el casquete polar.

Bueno, Pero, por favor, no se lo tomes en cuenta,

ella te necesita, de verdad, te lo digo, mira, hagamos una cosa,

¿por qué no montamos una cena en casa, no sé, algo así?

Imanol, serías un suegro fantástico, pero no insistas, de verdad,

Ángela quiere que seamos compañeros de trabajo, y nada más,

y eso es lo que vamos a ser.

Pero, ¿qué pasa, que hay otra mujer, ¿verdad?

Al final, con tanta tontería, Ángela te ha ahuyentado.

Que no, no es eso, Imanol, si ya sabes que a mí Ángela...

¿Qué? ¿qué? -Nada, nada.

Ángela ahora está feliz de haberte recuperado, y no está para nada más,

y posiblemente sea mejor así.

No sabes cómo siento oírte hablar así.

Mira, estoy seguro de que Ángela encontrará a alguien

que la haga feliz, con el tiempo.

No, Carlos, ¡que no! Ángela está profundamente enamorada de ti,

lo triste es que jamás lo va a reconocer.

(Música)

Hola, Jonás. -Hola, Hamman.

¿Qué tal estás? -Un poco cansado.

¡Uf! Ay, doctor, perdone, es que me he quedado traspuesta.

Nada.

¿Qué estás leyendo, una revista de medicina?

Sí. -Ajá.

Me la ha dado una enfermera.

Sí, que ahora se le ha metido en la cabeza que quiere ser médico,

¿qué le vamos a hacer? -Ya, yo venía a darte el diagnóstico,

pero no sé si te interesa o no... -Sí, sí, sí.

¿Sí? -Por supuesto, claro.

Vale, te cuento, has tenido una pericarditis vírica, ¿de acuerdo?

es una causa muy común, que da pie a un taponamiento, ¿vale?

hay un derrame pericárdico y el corazón se llena de líquido.

¿Seromático? -Sí, exacto.

A mí como si me habláis en chino mandarín,

pero bueno, vosotros os entendéis.

Ya, bueno, a ver,

la cuestión es que tendrás que tomarte una pastillita

durante dos semanas.

Pues vaya gracia, Jonás.

Bueno, tendrás que tomarte una pastillita de esta,

como te he dicho, ¿vale?

y, en principio no tendrás que volver por aquí,

que yo por mí encantado, pero, aquí tu madre no sé yo...

Como en casa en ningún sitio y usted lo sabe, doctor.

Ya, bueno, pues esto es todo,

si tienes alguna pregunta que hacerme...

Buf, es que tengo tantas, ¿puedo volver por aquí algún día?

Claro, cuando quieras, pero no solo para ver cómo evolucionas,

sino, para devolverme una cosa. -¿Qué cosa?

Pues el tochazo este que tienes aquí.

Toma. -¿En serio?

Doctor, no hace falta, muchas gracias.

No, insisto, insisto, creo que sí que hace falta.

¡Muchas gracias, Hamman! -De nada, ábrelo, hombre.

¿Dos entradas para el Museo de Ciencias?

Ay, pues, ¡muchísimas gracias!

Eso es, dale las gracias al doctor, claro que sí.

Nada, con una condición, que estudies mucho, ¿vale?

Sí. -Y las pastillitas.

Ay. -Bueno.

Que vaya bien.

Bueno, hasta luego. -Gracias, doctor.

Respire profundo... eso es...

(Maullido)

¿Qué ha sido eso, un gato?

Serán los pulmones, si le digo que estoy igual.

¿Ha traído un gato al hospital?

Es un cáncer de un tipo de células de la médula ósea,

que es lo que forma el sistema inmunitario del organismo.

¿Y cuándo empezamos la quimio entonces?

Este tipo de cáncer es incurable.

Tenemos que ingresarla. (TOSIENDO) -¿A mí por qué?

Pues porque tiene neumonía, así que vamos a ingresarla

y vamos a empezar el tratamiento.

¿Y no me lo puedo dar en casa?

Hombre, yo prefiero que esté aquí porque así vemos cómo reacciona.

¡Pero es que a mí lo que prefieras tú...!

¿Y mi médico, el estirado ese, dónde está?

¿Sabes que el padre de María Velázquez ha retirado

la demanda al hospital?

Tú querías que yo me ocupase de un asunto, de un tema,

y resulta que ya, pues se ha solucionado.

Quiero saber exactamente qué has hecho.

Cuanto menos sepas de esto, mejor.

Yo estaba como tú, ¿sabes? igual que tú; enfadado,

tenía cáncer y estaba solo,

pero salí a buscar a los que había hecho daño; intenté repararlo.

Vale ya, Imanol, que vivo en la calle y tengo un cáncer incurable.

¿Cuánto crees que voy a durar?

Subtitulación realizada por: Rosa M. Romero Ayuso.

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Centro médico - 27/11/18 (2)

27 nov 2018

Docuficción basada en un exitoso formato internacional que recrea cada día dos historias basadas en casos clínicos reales, curiosos y atractivos. A través de siete personajes fijos -cinco médicos y dos enfermeras- los espectadores irán conociendo los casos que llegarán a las consultas.

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