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No recomendado para menores de 7 años Centro médico - 26/09/17 (1) - ver ahora
Transcripción completa

Uno de esos días, cuando volvía de clase me encontré con...,

con una pareja que estaba discutiendo;

y si yo no hubiera intervenido, pues...,

seguramente la chica habría terminado en el hospital.

Y de esta forma, el chico terminó en el suelo

y nosotras dos nos fuimos a comisaría.

Estuviste rápida.

No, me parece interesante lo de ese grupo.

-¿Me has dicho que se llama? -Valquirias.

-Pero yo ahora no tengo tiempo de...,

apuntarme a un grupo de entrenamiento.

¿Y es por eso?

¿Seguro que es porque no tienes tiempo?

No es por eso, ¿no?

No es por tiempo, seguro.

Ainhoa, es que no sé si tengo fuerzas.

Pues precisamente de eso se trata.

Tienes que confiar en mí.

Te prometo que en muy poco tiempo vas a conseguir esa fuerza que necesitas.

¿Vale? Pero confía en mí.

-¡Ff! (Música)

Hola.

Perdona por el retraso, pero tenía mucho lío.

-¿Me has arreglado el móvil?

-Pues no, Marta. No, he tenido tiempo.

-Cuando pueda lo hago, ¿vale? -Ya.

-¿Cómo que ya? Eh, mírame. ¿Qué pasa, que no me crees?

-Pues la verdad, prefiero esperar a verlo.

-¿Cuántas veces te he fallado?

-Me dejaste tirada, ¿eh? A mí y a mamá, cuando más lo necesitábamos.

No te voy a perdonar en la vida esto. (Música)

Vale. Coge tus cosas y vámonos. (Música)

Fátima, la madre del doctor Dacaret, llega al hospital en ambulancia

porque ha sufrido un desvanecimiento mientras estaba en su casa.

-Marta, ¿has avisado a Hamman? -Sí, sí, sí. Ya está.

Tranquila, ¿eh? Tranquila. -¡Ay, ay!

-Oye, ¿me sigue sangrando? -Sí.

¡Ay!, ha sido solo un golpe, creo.

A ver, déjame que te vea la herida...

-¡Ay, ay, ay!

-Déjame un momentito... -Pero no me lo toques, ¿vale?

-A ver, ¿qué ha pasado exactamente? -Nada.

Que estaba en la cocina y..., y de repente se ha desmayado.

(Música)

Me..., me ha pillado así de pronto.

Estaba saliendo de la ducha y de repente escucho como un ruido,

como un ¡pun!, en la cocina.

Así que bajo y..., de repente estaba mi abuela ahí.

Vamos que..., que pensé que estaba..., pues no sé.

Llamé a la ambulancia como pude y, y está aquí.

Ojalá se ponga buena.

Es que no me acuerdo. Le estaba haciendo un sándwich a Marta y...

-Sí. -Todo negro y me caí.

-Bueno, vamos a Triaje para acabar de examinarla,

y le ponemos unos cuantos adhesivos.

-Marta, ¿te esperas aquí? -Sí.

-Me he hecho pis. -Bueno, no pasa nada. Tranquila.

(Música)

-Íquer, un joven de 19 años de edad,

llega en ambulancia con un dolor intenso en su rodilla derecha.

¡¡Ah, me duele, me duele, me duele!! ¡Ah ah!

-Algo habrás hecho para terminar así. -¿Qué me estás contando?

Me he reventado la rodilla jugando un partido de fútbol.

¡Uf! ¡Me han marcado gol, me cago en...!

¿Qué es eso de marcar gol?

La nueva palabra clave para vender droga, ¿no?

-¿Qué me estás contando, lista? -A Triaje, venga.

-A Triaje. (Música)

¡Ainhoa! ¿Estás bien? Has sido un poco brusca, ¿no?

Estamos aquí para relajar a los pacientes.

-Tú no trabajas a pie de calle, ¿vale?

Tú no sabes lo que hacen estos chicos.

No sabes en qué líos se meten.

Me paso el día curando las heridas que se hacen los unos a los otros.

(Música)

-Bueno, cardiopulmonarmente estás bien, ¿vale?

Te voy a echar un vistazo en los ojos...

Mira a un punto fijo en la pared.

Eso es.

Fátima: ¿y no recuerdas nada antes de caerte? -No.

-¿Un detalle, por pequeño que sea? -Que no, no. Me caí.

-Oye, ¿qué me pasa? -Mamá, ¿seguro? Porque te conozco.

¡Que no, que no! A ver. Pero estoy bien, ¿no?

Pues no lo sé. Tenemos que hacer más pruebas. ¿De acuerdo?

Ante la sospecha de un ictus, podemos realizar varias pruebas:

si le pedimos a la persona afectada que alce los brazos

y uno queda más arriba que el otro,

o percibimos que la sonrisa queda un poco torcida,

o incluso que cambia el orden de las sílabas

o que no recuerda el nombre de objetos cotidianos,

debemos llamar rápidamente a Urgencias.

¿Cómo está Fátima?

Marta, ¿cómo que Fátima? Que es tu abuela. ¿Por qué la llamas así?

A ver, ¿me vas a contar lo que está pasando?

-Nada. Que no..., no pasa nada.

-¿No pasa nada? -No.

Pues escúchame: si quieres ayudar a tu abuela,

más vale que me cuentes qué está ocurriendo porque no entiendo nada.

Pues que estábamos discutiendo.

Que en el momento del desmayo, pues estábamos discutiendo.

Vale. Pero ¿sobre qué?

Da igual sobre qué. El caso es que..., pues estábamos forcejeando,

se le cayó el bolso y pues cuando... bajó a buscarlo se..., se desmayó.

-Ya. (Música)

-Bueno, mira. Me da igual lo que pasó, ¿vale?

Pero estoy seguro de que no fue culpa de la abuela.

-¿Cómo va a ser culpa de la abuela? ¡Es tu culpa!

Tu culpa. Porque estoy harta de que me dejes con ella y pases de mí.

-Marta... -¡Siempre igual!

-Hola. -¡Hola, Rey! ¿Qué tal?

-¿Qué tal? -Muy bien. ¡Cuánto tiempo!

-¡Ay, madre mía! Sí, ¿no? Ha parecido como una eternidad.

-Pues sí. Bueno, que...,

¿qué tal tus proyectos y todo eso?

-Pues muy bien. La verdad es que muy bien.

He estado viendo unos proyectos de investigación muy interesantes

y bueno, me ha costado un poquito decidirme

pero yo creo que ya lo tengo claro. -Pues me alegro un montón.

-Si quieres, no sé, te invito a un café luego y te lo cuento.

-Claro. Por supuesto que sí.

-Venga, genial. -Me alegra que estés por aquí.

-¡Ufrr! -Venga, hasta ahora.

(Música)

-19 años. -Mm.

-Igual te parece muy mayor para empezar a jugar al fútbol,

pero bueno: mejor tarde que nunca, ¿no?

Bueno, a ver: ¿qué es lo que te pasa?

Que me he reventado la rodilla jugando al fútbol. Soy portero.

-M-hm. ¿Y es la primera vez?

-No. Viene pasándome desde hace cinco meses.

-Ajá. -¡¡Aaaa, aah!!

-¿Con qué frecuencia? -No sé, una vez al mes o así.

Vale, ¿y en qué situaciones? Dime.

Pues como hoy: que estoy agachado,

y me he ido a levantar para saltar o algo,

y se me queda bloqueada la rodilla, y me empieza a doler que flipas.

-Mm. No, relájala. Vale.

Estírala, por favor. Bien. No, no. No hagas fuerza. Ahí.

He notado una masa en la parte exterior de la rodilla,

cerca del cuádriceps y este podría ser el motivo del dolor.

De todas formas, tenemos que saber la naturaleza del bulto,

porque podría ser muscular o ligamentosa

o incluso tratarse de un tumor.

De todas formas, le vamos a hacer una serie de pruebas.

(Música)

El doctor Dacaret somete a Fátima, su madre, a un TAC craneal

para verificar si su desvanecimiento

se ha podido producir por un posible ictus.

Las pruebas no han evidenciado ninguna lesión neurológica.

Así que, lo que vamos a hacer es suministrarle a mi madre

suero glucosado.

Por si el mareo hubiera sido causado por una bajada de tensión

o de azúcar.

Bueno, mamá. Escucha, te vamos a dejar en observación, ¿vale?

Por si se repitiera el cuadro.

Oye, no llames a Zaida, ¿vale?

Se fue a Canarias para que Riqui vea al niño; y no quiero preocuparla.

Bueno, vale, tranquila.

Oye, me alegro de que hayas hablado con Marta.

Sí, he hablado con ella y me contó que habéis discutido, ¿vale?

Lo que pasa que no sé la razón. Así que tú me dirás.

Mamá, no voy a insistir mucho: cuéntame por qué habéis discutido.

Pues por ti, ¿por qué iba a ser?

Porque ella cree que últimamente te pasas demasiado tiempo en el hospital

Yo hago lo que puedo, ¿vale?

Y no puedo abandonar mi trabajo porque exige dedicación.

Y va a seguir siendo así. O sea que tú me dirás qué puedo hacer.

Pues Marta es tu hija y también va a seguir siendo así.

Ya. Tú lo que tienes que hacer es ponerte bien

y ayudarme con esto, ¿vale?

Porque Marta, lo único que tiene en esta vida eres tú y yo.

-Hola. -Hola.

-Hola. -¿Qué tal? Perdón por interrumpir.

-¿Cómo te encuentras? -Bien. Si ha sido un susto, nada más.

Bueno, me alegro.

Oye, ya me ha contado que has estado una temporada fuera de España, ¿no?

Unos días. Unas semanas he estado en Estados Unidos.

La verdad es que fenomenal.

He estado allí haciendo una de las cosas que más me gusta.

Ir a congresos, ver proyectos de investigación...

Así que muy bien. Vengo con las pilas cargadas.

Pues me alegro mucho, ¿eh?

Oye, vete con él y así os ponéis al día.

Yo estoy bien. Y si me pasa algo te aviso.

Mira, pásame el móvil, que voy a llamar a Marta.

Vale. Aquí está.

-Voy a localizar a Marta, ¿vale? -¿Seguro, no?

-Segurísimo. Yo estoy bien. -Cualquier cosa, ya sabes dónde estoy

-Venga, chao. -Luego te veo.

(Música)

Lo tienes claro.

No ¿qué más da? Así me quedo más tranquilo.

Yo lo que no entiendo es por qué hay tanta peña por ahí

y a nosotros no nos hacen ni caso.

Encima papá está solo en casa.

Relájate un poco. Así no solucionamos nada, Íquer.

-Hola. Perdona, que... -Buenas.

Que te estaba escuchando.

Que mejor que tengas paciencia,

que hay algunas pruebas que tardan más que otras.

Si no te importa, estoy hablando con mi hermano, no contigo.

Íquer, ya.

(Música)

Relájate un poco, tío.

Perdónale, que no está acostumbrado a los hospitales.

Sí que estoy acostumbrado,

lo que pasa es que siempre vengo un poco pasado,

y no me acuerdo bien cómo funciona el rollito este.

Móvil

Mira, justo son mis colegas,

pidiéndome unas pastillas del hospital. Mh.

¿Te parece gracioso?

No deberías ni contestarles.

¡Qué pesado eres, tronco! ¡Que te pires a casa ya!

¡Que encima papá está solo! -Es que tú no aprendes, ¿no?

Te voy a decir una cosa, Íquer:

que sepas que aquí el único experto en dejar solo a papá eres tú.

Anda, suerte con los resultados.

(Música)

-¿Tu padre está enfermo? -Alzhéimer.

-Alzhéimer. Pareces joven para tener un padre con Alzhéimer.

-Pues ya ves, 56 años que tiene.

Mi padre empezó más tarde.

Hola. Perdón. Tengo ya los resultados,

y tienes un tumor aparentemente benigno, ¿de acuerdo?

Pero tenemos que extirparlo y analizarlo, ¿vale?

Mediante artroscopia. ¿De acuerdo? Nos lo llevamos.

-Hasta ahora. -Chao.

Venga, ahora te iré comentando...

(Música)

Bueno, ¿y qué te parece?

Pues una idea estupenda, la verdad.

Porque no sé: me da la sensación de que nadie quiere invertir en...,

en la tercera edad, en los ancianos.

-Mm. -O sea, que muy bien.

No sé. Es que, teniendo en cuenta todo lo que ha hecho Luisa por mí

y..., en cierta forma, no sé,

creo que contribuí a que tuviese un final digno y feliz y...,

que no sé, que siento que se lo debo.

Sí, Rey. Que me parece muy valiente y muy generoso.

Vamos, como tú eres, ¿no?

¿Me estás echando un piropo?

Bueno, sí. Hace tiempo que no te veo.

Jo, la verdad es que este viaje me ha sentado fenomenal. De verdad.

El..., no sé, poder tomar distancia y también pues, estando allí,

el superar la tristeza de la muerte de Luisa..., no sé.

Siento que vengo renovada, ¿sabes? -Que bien.

-¡Ah, por ciento! Que quería darte las gracias

por lo que has hecho por Ruth y por Marifé.

Nada, no te preocupes. Para eso están los amigos. -Ya.

¡Ay! ¿Tú estás bien?

Sí, sí. Solo un poco atormentado con el tema de Marta.

Creo que tiene algún tipo de síndrome que se llama "adolescencia".

Mm... Lo que viene siendo "la edad del pavo", ¿no?

Sí. Oye, y hablando de esto:

¿tú no te has pensado en invertir en algún tipo de pastillita para...,

para que lo supere rápido?

Pues mira, nunca se me había ocurrido. Podemos intentarlo, sí.

Por favor, hazlo.

Oye, ahora en serio.

Que..., que por aquí, por el hospital,

te hemos echado mucho de menos.

-Y yo a vosotros.

-Me alegra que estés por aquí. -¡Ay, qué bien!

(Música)

Al introducir la cámara, durante la artroscopia,

hemos podido apreciar que el tumor es más grande de lo que pensábamos.

Así que, para poder extirparlo,

el cirujano ha decidido seccionarlo en dos partes.

Bueno, ¿cómo te encuentras?

-Bien, yo bien. -¿Sí?

Pues la operación también ha salido muy bien. -¿Sí?

-Sí. -Vale.

A ver: hemos mandado una muestra a Anatomía Patológica

para confirmar el diagnóstico

y también para asegurarnos de que hemos extraído todo el tumor, ¿vale?

Pero a ver: ¿cómo para asegurarte,

si yo he visto en la pantallita que me quitaban todo?

¿Cómo...? -A ver, cómo... Cómo os lo explico.

¿Puedo? -Sí.

Imaginaos que la pulpa de la naranja, es decir, lo que se come es el tumor.

Nosotros, para asegurarnos de que quitamos todo,

también cogemos tejido que rodea al tumor.

En este caso la cáscara.

Pero ¿de la parte sana que me habéis quitado vuelve a crecer

o cómo va la cosa? -Sí, claro.

¿Por qué vas a verle ahora?

Porque sí, porque quiero hablar con él.

Bueno, pero..., no sé: como que tu actitud con los pacientes a veces...,

no sé, tienes como que demasiada confianza.

Pues creía que era eso lo que tenía que hacer:

volver a confiar en la gente.

Ya. Pero tú no sabes cómo es el barrio. No sabes cómo es ese chico.

Yo estoy acostumbrada a verle todos los días

porque patrullo por su barrio todos los días.

Es que este chico no ha tenido una vida fácil.

¿Lo que sí que ha tenido fácil entonces es trapichear con drogas?

Lo siento pero creo que tienes algunos prejuicios, Ainhoa.

Y yo creo que estás muy predispuesta a juntarte con gente dañina.

¡Diana!

Hola.

-¿Qué tal, Íquer, cómo estás? -Bien, bien, bien.

-¿Ha ido todo bien? -Todo. La operación muy bien.

Me alegro mucho.

Oye, están tus amigos abajo. Han venido a verte.

No, no, no. ¡Ni hablar! Tú y yo luego hablamos.

¿Qué haces? Que no, ¡¡eh, ¿qué haces?!!

(Música)

Después de pasar un tiempo en observación neurológica,

el doctor Dacaret va a visitar a su madre.

Hola, mamá. ¿Qué tal estás?

Bien, perfectamente bien.

Hemos descartado definitivamente que se tratara de un ictus, ¿vale?

¿Qué puede haber sido?

Pues una bajada de tensión o de azúcar...

Pero bueno, también es verdad que,

teniendo en cuenta los antecedentes cardiovasculares y...,

y un poco la edad, puede haber sido un accidente isquémico transitorio.

Un accidente isquémico transitorio

sucede cuando el flujo sanguíneo se detiene en una parte del cerebro

por un breve periodo de tiempo.

Los síntomas son parecidos a los de un ictus,

pero en este caso desaparecen a las 24 horas y no deja secuelas.

Pero vamos, que te vamos a dar el alta.

Ah, bien. Bien.

-¿Sí, le vas a dar el alta? -Sí, sí, sí.

Oye, ¿y Marta?

¿Marta? No quiero hablar de Marta. Estoy bastante enfadado con ella.

¿Por lo menos habéis hablado del pearcing y eso ya...?

¿Qué pearcing, mamá?

Estoy enfadado con mi hija porque ayer llegó a casa,

se encerró en la habitación y no quería hablar con nadie de nada.

O sea: ¿que se quiere hacer un pearcing?

-Cálmate. -¿Por eso habéis discutido?

¡Cálmate, caramba, que no pasa nada! Que tampoco es tan grave.

Sí. Yo también pienso lo mismo.

Que un pearcing no es tan problemático, ¿no?

-Lo que sí que lo es, es que no hable con su padre sobre el pearcing.

Y que encima discuta con mi madre de eso.

¡Pues no lo entiendo! -No seas tan duro con ella, ¿eh?

Que lo está pasando muy mal. -Ya.

¿Cómo? ¿Quién? ¿Quién lo está pasando mal?

-Yo me voy a preparar el alta. -Vale.

-¿Cómo estás? -Bien.

Tu abuela está muy bien.

Pero tú y yo tenemos que hablar, ¿vale? Ahora mismo.

¡Sí, ahora! Al pasillo, señorita.

Marta, a ver que yo lo entienda: ¿un pearcing en la lengua en serio?

Tampoco hace falta que te alteres. No es tan importante.

Mucha gente en mi clase tiene uno.

Y seguramente mucha de esa gente ha pasado por el doctor.

Porque eso es un pozo de infecciones.

Eso puede producir hemorragias,

desplazamiento de las encías por presión. No sé, un montón de cosas.

Que sí. Que me ha quedado claro.

-¿Te ha quedado claro? -Sí.

Eso quiere decir que esa idea ya no está aquí en tu cabeza, ¿verdad?

-¿Está o no está? -Bueno.

(Carraspeo)

-Hola. -Hola.

Perdón por interrumpir pero es que os he escuchado.

Nada, no te preocupes. Típica discusión familiar.

Discusión familiar: que mi padre es un intransigente,

un controlador y un dictador.

Eh, Marta, Marta, modérate.

Mira: tengo un ratito libre.

Si te apetece, nos vamos a dar un paseo.

-Sí. Vale. -Te aireas un poquito. ¿Vale?

-Vale.

(Música)

¿Qué tal?

-¿Te quedas a tomar una con nosotras? -No. Justo me iba ya.

Venga, una rápida.

-Mh. Lo siento. Hasta ahora.

Ortega es la amiga a la que querías ayudar, ¿no?

Pues sí.

Desde que llegué me dijeron que necesitaba alguien que la cuidase

y es lo que estoy intentando hacer.

parece que tiene un imán para atraer a gente dañina y no...

Porque además tiene como demasiada empatía con todos los pacientes.

Y eso no es bueno porque luego le puede pasar,

pues lo que le pasó con Lola.

Y... Todo este grupo de amigos de Íquer,

el propio Íquer, su barrio... No es gente buena.

¿Sabes lo que pasa?

Que tú no has conocido a Ortega antes de lo de Lola

y lo del ballestazo.

Pero precisamente la empatía es un rasgo de su carácter.

Es maravillosa. Por eso cae tan bien

y, aparte de ser una grandísima profesional.

No sé, ¿no te ha pasado nunca que juzgas a alguien

sin conocerlo previamente y te estás perdiendo a alguien estupendo?

Puede ser.

¡Mm! Madre mía, no como ni una más, de verdad. ¡Qué vicio!

Es que no sé ni la de años que hacía que no me comía una bolsa de estas.

-No, si yo igual. -Bueno, a ver: ¿qué tal todo?

Bien. No sé, con, con mi padre parece que no nos entendemos

porque cada cosa que hago o cada cosa que digo le sienta mal, pero bueno.

A ver, Marta. También tienes que comprender

que una de las cosas más ingratas que tiene ser padre es eso, ¿no?

Que tampoco te puede decir que sí a todo.

Pero con mi madre eso no me pasaba. Nos entendíamos mejor.

Vamos a ver: tienes que centrarte un poco en lo positivo, ¿vale?

Que eso no quita que te olvides de tu madre.

Pero tienes que pensar también que tienes a dos personas maravillosas,

que te quieren, que te adoran,

que tienes a tu abuela, que tienes a tu padre...

¿Y tú?

¿Yo? ¿Que si te quiero yo, quieres decir?

Sí.

Sí, claro. Yo también te quiero, por supuesto.

-Me gusta pasar tiempo contigo. -Y a mí contigo.

Pero bueno, ahora que te has vuelto una supermédico

y has empezado a viajar, pues...

Pero ¿qué supermédico?

Pero ¿qué dices? He estado solo unas semanas fuera.

No, pero en serio, de verdad:

no quiero que dudes del amor de tu padre.

Pase lo que pase, siempre te va a querer.

¿Pase lo que pase?

-Pase lo que pase. -Vale.

-Trae anda. Que te voy a quitar... -No, si al final...

Al final me las zampo yo.

Íquer evoluciona favorablemente al posoperatorio

mientras espera que le den el alta.

Bueno, tengo ya los resultados. Y son buenos. -¿Sí?

-Así que te puedo dar el alta. -Vale, perfecto.

A ver, una enfermera va a venir a quitarte la vía,

después te vamos a dar unas muletas,

y yo te voy a dar unos consejos para hacer un buen posoperatorio.

Después de una operación como esta es importante mantener reposo,

no levantar mucho peso

y, si la zona se inflama, se puede aplicar frío local.

-Pues muchas gracias por todo. -De nada.

Vaya pereza ahora estar en casa todo el día tirado.

-Bueno, paciencia, ¿vale? -Venga. Hasta luego.

Hasta luego, Íquer.

Bueno, mamá. Un taxi está viniendo, ¿vale?

Llegará enseguida. -No sé por qué llamaste a un taxi.

Que esperaba por Marta y me iba en el autobús.

Que sí, que sí. Que te vas en taxi y ya está, ¿eh? Mucho mejor.

-Hola. -Hombre...

-¿Cómo vas? -Fenómena.

Ay, me alegro. ¿Vamos?

Vámonos.

Espera un momento: Marta, nos vemos en casa. -Sí.

Pero en el salón. No tú en tu habitación y yo en la mía.

-Que sí. -¿De acuerdo?

-Venga, chao. -Hasta luego.

-¡Ay! -¿Qué pasa?

¡¡Fátima, Fátima, Fátima!!

Mamá. ¡Mamá!

¡Celador, rápido! ¡Carlos, Carlos!

Hay que llevarla a Rea, ¿vale? ¡Venga!

Mamá, venga, mamá.

¿Te apetece que nos tomemos algo y seguimos hablando un rato?

No puedo hoy. Tengo que pasar por casa

y luego voy a hacer una visita a casa de Íquer.

-Chao. -Espera. Espera,

¿que vas a ir a casa de Íquer? ¿Por qué?

¿Y por qué no?

Porque no es normal ir a casa de los pacientes, ¿no?

A ver, Ainhoa: que a ti no te guste Íquer,

no quiere decir que yo no pueda haber congeniado con él.

Pero no es muy normal

ir a casa de todos los pacientes con los que congenies.

Y no lo voy a hacer. No voy a ir a casa de todos los pacientes.

Pero Íquer es diferente. Su padre tiene Alzhéimer.

Necesita alguien que le eche una mano, por lo menos ahora,

hasta que asuma esta situación.

-Bueno. -Bueno, lo siento; me tengo que ir,

Mañana te veo.

(Música)

Mamá.

Mamá...

Hola.

¿Qué tal estás?

Me duele la cabeza. ¿Qué ha pasado?

Te has desmayado. Estás en el hospital.

¿Otro?

Bueno, esta vez un poco distinto porque has sufrido convulsiones.

Así que creo que has podido sufrir una crisis epiléptica.

Escúchame: ¿tú recuerdas si últimamente

has sentido como que tenías la cabeza embotada

o un sabor un poquito metálico en la boca?

Sí. A veces se me va la cabeza y...

Sí, tengo un sabor raro en la boca.

¿Y te estás tomando alguna medicación?

-No. Bueno, el tratamiento hormonal ese que me dieron para la menopausia.

Vale. Bueno, tranquila: haremos una analítica completa, ¿vale?

Para estudiarte en más profundidad.

¿Y mi ropa?

Pues mamá,...

la están lavando. ¿Sabes por qué?

-¿Por qué? -Porque te has hecho pis, mamá.

-¡Ay, no! -Tranquila, son cosas que pasan.

Marta se debe haber asustado muchísimo, ¿no?

Pues sí, un poquito sí.

Oye, Pepa, ¿has visto a Marta?

Sí, se ha marchado.

¿Cómo que se ha marchado?, ¿con su abuela aquí ingresada?

-¿Y dónde ha ido? -No lo sé.

Te prometo que cada día la entiendo menos. Vale, gracias.

(Música)

Después de abandonar el hospital,

Íquer se ha visto obligado a regresar

porque tiene un intenso dolor en su rodilla recién operada.

Me duele muchísimo y no la puedo mover.

-Pero ¿te duele exactamente igual que la vez anterior?

-Me duele más y no la puedo mover.

Estoy segura que no ha respetado el reposo del posoperatorio, ¿no?

-No, del todo no. -¿Has jugado al fútbol?

¡Que no he jugado al fútbol!

Pues Íquer lleva varios días largándose de casa.

Y, como no está en condiciones para entrenar,

se está juntando con las malas compañías,

que es lo que más me preocupa a mí.

Sobre todo teniendo en cuenta

la situación que tenemos en casa ahora mismo.

Perdona. Sigo yo. Gracias.

Enseguida te atiende la doctora Romero.

Prefiero que te vea ella, que conoce mejor tu historial.

-Muy bien, gracias. -De nada.

¿Qué?

¿Qué está pasando?

Íquer,...

cuéntamelo.

Pues que me he pirado de casa.

Que no aguanto más, porque no aguanto ver a mi padre así.

Y me he pirado.

Y encima en mi casa las cosas de pasta no van muy bien, ¿sabes?

Y yo quería ayudar.

Y mi hermano no para de darme la chapa

con que me pire de casa

para que no me entere de esas cosas, como si fuera subnormal.

Y yo no soy subnormal, ¿sabes?

Ya. Pero no se lo tengas en cuenta.

Tendemos a sobreproteger a la gente que más nos importa.

(Música)

-¿Y Marta? -Pues ahora mismo no tengo ni idea.

Pobre niña.

A ver, no os preocupéis por eso ahora mismo.

Además, Marta es una chica muy fuerte

y seguro que aparece en cualquier instante.

Es que fíjate, después de lo que le pasó con su madre...

Que la vida debería darle una alegría.

Hombre, Fátima, yo creo que el teneros a vosotros dos,

pues es una alegría, ¿no? -Gracias.

Oye, ya me han contado que os lleváis muy bien.

-M. -Gracias.

De verdad.

No es habitual que una ex

se preocupe de lo que le pasa a la hija de su expareja.

Bueno, bueno, mamá. Ya está, que nos conocemos y ya sé por dónde vas.

Rey tiene su vida

y todos le agradecemos mucho que se preocupe por Marta,

pero la verdad es que no es de su incumbencia, ¿m?

Voy a buscar los resultados de las pruebas. Hasta ahora.

-Yo te lo agradezco. Que lo sepas. -Lo sé.

Me duele toda la rodilla.

La noto como hinchada, como si me fuera a explotar.

¿Y seguir mis consejos para nada, verdad? Luego pasa lo que pasa.

Pues tienes la piel roja, y además está caliente.

Esto podría ser síndrome de artritis. -¿Y eso qué es, es grave o qué?

Y también tienes líquido en la rodilla, ¿eh?

Va a haber que hacer una artrocentesis.

A ver, que hay que quitar el líquido, en cristiano, ¿eh?

Yo es que soy más de Casillas que de Cristiano.

¿Te hace gracia esto? -No.

Hemos extraído a Íquer diez mililitros de líquido de la rodilla.

Esto es una cantidad bastante considerable.

Lo que vamos a hacer es enviarlo a analizar

para ver si solamente hay sangre o también contiene pus.

-Oye, Dacaret. -Hola.

¿Qué tal está tu madre?

Pues iba a buscar los resultados ahora mismo.

-Voy para allá. -Oye, espera, espera.

¿Y tú cómo estás, cómo lo llevas?

Pues mira, Pepa: todo lo referente a mi madre

la verdad que se está complicando poco a poco.

Y la actitud de mi hija pues... No ayuda.

Ya. Pero acuérdate de lo que te dije el otro día.

Que no tienes que llevar toda la responsabilidad tú solo.

Y Fátima tiene que hacer de abuela, no de otra cosa.

Ya bueno, y ¿esto qué quiere decir?

Jo, de verdad: con lo espabilado que eres para algunas cosas,

y lo cortito que eres para otras.

Me refiero a Rey.

Pepa, no metas a Rey en esto. ¿Vale?

No tiene ninguna responsabilidad sobre mi hija, y ya está.

Tranquilo, que ya sé lo que quieres decir.

Pero Marta ya tiene edad para elegir a quién quiere en su vida.

Y a mí me da la sensación de que ya lo ha hecho.

¿Se lo vas a impedir?

Mira: estoy sobrepasado con esto.

¿Y si tiene pus qué pasa?

Bueno, que estaríamos ante una artritis séptica.

Es decir, una infección de la articulación.

La curación en este caso es más complicada

porque el antibiótico no llega con facilidad a estas zonas.

Entonces yo quiero que te quedes ingresado y ver cómo evolucionas.

¿Y qué pasa si en los análisis sale

que tengo la movida séptica en la rodilla?

Que podrían surgir complicaciones, en algunos casos bastante graves.

Perdona.

¿Sí? Disculpa.

Pues la verdad que a mí al principio el fútbol me daba bastante pereza.

Y me apunté al equipo del barrio básicamente

por callarle la boca a mi hermano, y ya ves tú,

ahora me quitas el fútbol y me matas.

Y no sé, me mola porque... es como que hay unas normas,

pero no es como la vida, es como que tiene sentido, ¿sabes?

(Música)

¿Se puede saber dónde estabas, que llevo un rato buscándote?

Marta, ¿me oyes?

Deja de comportarte como una niña pequeña, ¿vale?

¡Que dónde estabas! Que tu abuela está preocupada por ti.

(GANGOSA) Lo siento.

¿Cómo?

(GANGOSA) Que lo siento.

¿Qué? Abre la boca.

¡Marta, abre la boca!

¿Cómo se te ocurre?

Pensé que no pasaría nada.

¿Y de dónde has sacado esta maravillosa idea?

-De Rey. -¿De Rey?

De Rey.

Ella me dijo que hiciese lo que hiciese, tú me seguirías queriendo.

Pasa a la consulta, anda.

Que te voy a inspeccionar la boca infectada esta que tienes.

¡Pues claro que duele! ¿Cómo no va a doler? ¡Anda!

Sí. Está en un hospital.

Pero ¿a quién ha venido a ver, sabe? ¿O a qué número de habitación va?

-¿Ha venido con alguien? ¿Está acompañado o no?

No sé nada.

¿Se encuentra bien?

Perdón. Ainhoa, me han dicho que ha venido el padre de Íquer,

¿le has visto por aquí?

Este señor está bastante desorientado,

así que puede que sea, ¿no? -¡Ah! Hola, ¿qué tal?

-¿Es usted el padre de Íquer? -¿Íquer?

Marcos. Perdona.

¿Podrías acompañarle a la sala de espera?

Gracias. Su hijo está bien. ¿Eh? Tranquilo.

Tú no eres Íquer.

Bueno, es que tiene Alzhéimer.

Ah, ya decía yo. Estaba desorientado y no sabía qué hacía aquí.

Tiene que ser duro, ¿no? Vivir con esto todos los días.

-Pues se lo puedes preguntar a Ortega. -¿Por?

Su padre tiene lo mismo. Perdóname. Hasta luego.

(Música)

-Hola, Rey. -Hola.

Madre mía, estoy hasta arriba, de verdad.

Siempre que vengo de viaje, ¡ay!, es lo que más odio.

-¿Qué tal? ¿Querías algo? -Pues...

¿Qué pasa, le ha ocurrido algo a tu madre?

No, no, no. Está perfectamente.

¿Entonces?

Pues te quería hablar de Marta.

Vale, dime.

Que me gustaría que tomaras un poco de distancia con ella.

Pero... Pero distancia ¿por qué?

Pues mira porque se ha hecho un pearcing, después de tu intervención.

-¿Mi intervención? -Mm.

Vamos a ver.

¿Me estás diciendo que yo le he dado permiso a tu hija

para que se haga un pearcing?

No, no, no. Yo no estoy diciendo eso.

Pero la cuestión es que se lo ha hecho

porque tú le dijiste que yo la querría hiciera lo que hiciera.

Es que la conversación no era así.

Es que yo le dije que tú la ibas a querer pasase lo que pasase,

porque eres su padre y ya está.

Ya, sea como sea, se lo ha hecho sin pedirme permiso.

Y no creo que eso sea lo oportuno, ¿vale?

Solo te quiero pedir eso: que tomes un poco de distancia y ya está.

¿Lo entiendes? -M.

-¿Seguro? -Sí, sí.

Vale. Pues gracias.

(Música)

No quiero que te preocupes, ¿vale?

Porque ha tenido una crisis, pero ya está controlada.

Había venido a verte y se ha puesto un poco nervioso.

Pero ya está, no pasa nada.

Pues con lo orgulloso que es, si se entera de la que ha liado, lo flipa.

Esas cosas son inevitables con el Alzhéimer.

Ya.

-Eh..., que gracias por no contarme las cosas para que no me raye.

Pero yo prefiero que a partir de ahora

me contéis todo lo que hay.

Llaman a la puerta

Hola. ¿Qué tal Íquer?

Me he encontrado con tus amigos en el parque

y les he dicho que estabas aquí.

Porque estaban preocupados y así pueden venir a verte, ¿no?

Yo ya sabes lo que pienso de esto.

pero no creo que sea lo que más te convenga.

Es él el que tiene que decidir, si quiere que vengan o no.

Yo también lo creo.

Pues claro que me alegro de ver a mis colegas.

Lo que pasa que a mí, la vida que llevan no me mola.

Porque yo voy a ser el nuevo Íquer Casillas, chaval.

Bueno, ¡qué bien acompañado, Íquer!

¿Qué tal? Tengo ya los resultados.

-¿Y? -Pues son buenos, no había pus.

Había sangre, ¿de acuerdo?

a esto se le llama hemartrosis, y ocurre

cuando uno no hace un buen posoperatorio,

como ha sido tu caso, ¿vale?

-Lo que yo te dije, ¿no? -No quiero que se vuelva a repetir.

No queremos verte otra vez aquí por eso.

Que no, que no. Que he madurado que flipas, en serio.

Bueno, espero que lo disfrutes.

-¿Esto qué es? -Bueno, pues para jugar al fútbol.

-¿Qué dices? -¡Oye, qué camiseta, ¿no?!

¡Está todo guapa, tío! ¡Qué grande!

Pero ¡esto no lo hacen con cualquier paciente, ¿eh?!

-Pues no. -Muchas gracias, en serio.

(Música)

El doctor Dacaret se reúne con Fátima,

que sufrió un ataque epiléptico antes de abandonar el hospital

y con la que quiere compartir

los resultados de las pruebas realizadas.

Traigo los resultados de la analítica, ¿de acuerdo?

Y aparecen los niveles de estrógenos bastante elevados.

El resto de pruebas están bien,

pero tendremos que disminuir el tratamiento hormonal sustitutivo.

¿De acuerdo?

Pero si se lo disminuyo igual me pongo peor, ¿no?

A ver: ¿qué tiene que ver el tratamiento hormonal

con el ataque que me ha dado?

Un recuento elevado de estrógenos

puede estar relacionado con una crisis epiléptica.

Mira, mamá, todos somos susceptibles

a sufrir una sobrecarga eléctrica en el cerebro

debido a desequilibrios en las hormonas.

Médicamente está todo solucionado, ¿de acuerdo?

Te voy a dar el alta,

y también te voy a dar un tratamiento antiepiléptico. Y ya está.

-Papá, ¿me..., me puedo ir? -No, Marta. No te puedes ir.

¿No ves que tu abuela está aquí ingresada?

Déjala, no importa, claro que sí; puedes irte.

Porfa...

Vale. Bueno, espérate fuera, pero no te vayas lejos.

Vale.

Ay, mamá, vaya cuadro tengo en casa.

Finalmente se ha hecho el pearcing, ¿no?

¿Pero no ves cómo habla?

-Igualito que su padre. -Sí bueno.

A diferencia que su padre no se lo hizo.

Es que su padre no tiene tantas agallas como la hija.

Ya. Puede ser.

Déjate, que ya habrá tiempo para broncas, ¿m?

Oye, mamá. Tú... ¿tú sabes que te quiero, verdad?

-¡Ay! -¡Ayyy!

Ainhoa, que quería darte las gracias por preocuparte tanto por mí.

Que en realidad sé que lo haces con buena intención.

En realidad, desde el accidente, eres como...,

no sé, como un poco ángel de la guarda.

¡Un poco plasta! He de decir. -¡Encima!

-Un poco pesada. -Vale.

Pero que lo haces con buena intención, lo sé.

Reconozco que me tengo que relajar.

Que ya bastante estrés tengo en la ambulancia.

Pero tienes toda la razón y te prometo que me voy a relajar.

Y reconoce que en realidad Íquer no es tan mal chaval.

Creo que para reconocer eso necesito muchas cervezas.

Vale. Vale, vamos a tomar unas cervezas. Venga va.

¡Uy, ¿no tienes cosquillas?!

-¡No! Para. -¿No tienes?

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Centro médico - 26/09/17 (1)

26 sep 2017

Docuficción basada en un exitoso formato internacional que recrea cada día dos historias basadas en casos clínicos reales, curiosos y atractivos. A través de siete personajes fijos -cinco médicos y dos enfermeras- los espectadores irán conociendo los casos que llegarán a las consultas.

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