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No recomendado para menores de 7 años Centro médico - 26/02/18 (1) - ver ahora
Transcripción completa

Hola. ¡Ah, Ortega, hola!

¿Qué tal? ¿Qué, qué pasa?

¿Qué es eso tan importante que tenías que contarme?

¿Tienes unos minutitos para tomar un té?

Vale.

Sí; tengo como diez minutitos.

Perfecto. Vale.

¿Tres tazas?

Sí, tres: una, dos y tres.

¿Esperamos a alguien?

Hola.

Hola.

¿A ti también te ha dicho que tenía algo importante que contarte?

Sí.

Vamos a ver, chicas.

Antes de que me mandéis a paseo,

os pido disculpas de verdad por la encerrona.

Pero es que esta situación que tenemos

ya está resultando muy incómoda también para el personal.

Vamos, es que es evidente.

Que os llevabais fenomenal,

que erais íntimas amigas

y que no podéis estar juntas en una sala.

Mira, no sé,

a lo mejor yo me estoy metiendo donde no me llaman, ¿vale?

Pero es que las dos me importáis y mucho.

Y no quiero veros así.

Así que os pediría, por favor, por vuestro bien, ¿eh?

Y por el de todos,

que intentéis solucionarlo, ¿vale?

Bueno, yo, si me disculpáis,

que tengo mucho que hacer.

-¿Se lo has contado?

-No.

Juanjo, el celador, ha llamado a Urgencias

porque, de repente,

ha comenzado con un dolor muy intenso en la espalda.

¡Juanjo! ¿Qué te ha pasado?

¡Ay, me duele mucho! En la zona del riñón izquierdo.

Y el dolor me tira hacia abajo.

¿Hacia abajo por la pierna?

No. Hacia los testículos, doctora.

-¿Has vomitado? -Sí.

Bueno...

¡Ay, que no sea el riñón, que solo tengo uno!

Tranquilo, que ahora avisamos a Rubén.

No. Está de viaje de trabajo. ¡Ay, ay, ay, ay, ay!

¡Ay, que no sea el riñón!

Que no sea el riñón, por favor, dime que no es el riñón, Silvia.

Juanjo, es que todavía es demasiado pronto.

No te puedo asegurar nada.

Intenta calmarte, ¿vale?

Ay, sí.

A ver, la temperatura 36,7 y la tensión en 13,8.

Estupendo.

A ver, Juanjo

¿recuerdas haberte dado algún golpe en esa zona?

-No. -¿Y molestias al orinar has tenido?

No.

Es la primera vez que me pasa algo así.

¿Qué puede ser?

Hombre, pues podrían ser desde gases a una diverticulitis,

una hernia inguinal o un cólico renoureteral,

que es lo más probable.

¿Reno, qué?

¡Eso suena peor que el cólico nefrítico!

Es que es lo mismo.

¿Entonces tengo una piedra en el riñón?

Todavía no te lo puedo asegurar, pero creemos que sí.

Es lo más probable.

Si sufre un cólico nefrítico,

beba abundantes líquidos, controle su temperatura,

tome la medicación que le hayan prescrito.

Y, cuando vaya a orinar,

esté pendiente por si acaso expulsa el cálculo.

En ese caso, lléveselo a su médico.

¿Le vas a poner una vía con analgesia?

Sí.

Hay que poner la vía

y también hay que hacerle una analítica de sangre, de orina,

una placa de abdomen

y tramitar la orden de ingreso.

¡Sí, quitadme este dolor, por favor!

-Tranquilo. ¿Duele? -sí.

Bueno, pues yo me voy a marchar

y tranquilo, de verdad,

que ya verás que ahora con los analgésicos

te vas a quedar muy, muy aliviado.

¿Qué? ¿Sí? ¿A dónde vas?

-¿A seguir trabajando? -¿Con otros pacientes?

-Sí, claro. -¿Y tú también, Pepa?

Yo me quedo un rato contigo.

Pero tranquilo, que te vamos a cuidar bien. ¿Eh?

-Ya. -Tranquilo.

Es cierto que, como Juanjo solamente tiene un riñón,

si este empezase a fallar, sería una situación complicada.

Pero vamos a esperar a ver qué nos dicen las pruebas.

Jesús Morales acude al hospital acompañado de su mujer,

debido a un intenso dolor de espalda.

-No empieces otra vez cariño -Hombre, tres partidos a la semana

es mucho partido.

Pero que a ver, que ya te lo he explicado.

Entre semana es trabajo y deporte, trabajo y deporte.

Pero los fines de semana os los doy enteros

a ti y a los niños.

¿Sí o no?

Que te da urticaria estar en casa. Sí, sí, sí.

Claro que nos los das.

Bueno, habrá que darte las gracias.

Mi Jesús es un hombre maravilloso,

y tiene una empresa propia.

Y es...,

es un padre estupendo y un marido, un marido cumplidor

y..., y bueno, y...

La única pega es que...

es adicto al trabajo.

Pues que llevo varios días con un dolor bastante agudo

aquí, en la espalda, a la altura del omóplato.

Me has dicho que juegas al tenis, ¿verdad?

Sí, bastante.

Pero no creo que sea muscular, ¿eh?

Bueno..., tampoco es tan raro; se pasa la vida jugando.

Bueno, ellos sabrán lo que tengo mejor. Supongo.

-¿Fumas o bebes? -no, no. Soy muy sano;

no he fumado un cigarro en mi vida.

Perfecto.

Pues pasa a la camilla, por favor,

-que te voy a explorar. -Vale.

Jesús presenta buen estado de salud cardiopulmonar.

No tiene ni fiebre ni presenta ningún otro síntoma;

más allá del dolor que refiere en la espalda.

Todo apunta a una lesión de tipo mecánica.

Porque el dolor aumenta con el movimiento y con la presión.

Jesús, te voy a recetar unos analgésicos, ¿de acuerdo?

Y tienes que hacer reposo durante unos días.

¡Bueno! Un poquito de reposo, que no te va a venir mal.

-Doctora, ya sé que esto va a sonar un poco raro,

Pero es que conozco mi cuerpo

y estoy seguro de que esto no es muscular.

Y sabrá la doctora mejor lo que te pasa, amor.

Bueno, tranquilo.

Yo espero que con esto, mejores.

Si no mejoras, desde luego, pues vuelve, por supuesto.

perdónenme porque tengo una urgencia.

Gracias, doctora.

¿Qué te pasa, amor? ¿M?

A mí nada.

No, a ver:

solo que no me gusta la idea de estar unos días en reposo.

Amor, tú eres adicto al trabajo. Y eso es una enfermedad.

Y yo te la voy a curar. ¿Sí?

-¿Me dejas? -Te dejo.

Vamos.

-Hola.

Perdona,

que es que quería hablar contigo sobre lo de antes.

Yo también quería hablar contigo.

Porque no sé si has tenido algo que ver con lo de Clara,

pero las cosas así conmigo no funcionan.

No, no. Yo no he tenido nada que ver.

Ha sido todo cosa de Clara.

Supongo que no sabe lo que nos ocurre y...,

y por eso nos ha dicho lo que nos ha dicho.

Es normal.

Porque se piensa que hemos tenido una pelea de amigas y...

Ya.

¿Y qué quieres que haga?

Pues lo que te llevo diciendo desde el principio,

que no le tengas miedo a la verdad.

¿Ves?

Esto es lo que pasa siempre. Un gran silencio.

Tú dirás.

-No voy a hacerte perder el tiempo. -Bien.

A ver, quiero proponerte algo.

Mira, te voy a dar todo el dinero que me has pedido.

Pero a cambio

quiero que te alejes de mi hija; que la dejes en paz.

Le estás amargando la vida.

Y esto le está afectando mucho más de lo que crees.

Mira, yo no quiero amargarle la vida a nadie.

Solo quiero para Carlos lo que le corresponde.

A ver, creo que no me estás entendiendo.

Te estoy diciendo

que le voy a dar a tu hijo todo el dinero que pides.

La que no me estás entendiendo eres tú.

Tú quieres darme tu dinero.

Y yo quiero para mi hijo

lo que le corresponde legítimamente de Castelo.

Así como su apellido.

¿Qué quieres?

¿Que quieres que tu hijo tenga el apellido Castelo?

Sí.

Mira, ese que, por otra parte, tu hija no ha querido para ella.

Se hace llamar doctora Marco, ¿no?

Mira, Carlos ha tragado ya mucha porquería.

Es hora de compensárselo.

¿Algo más?

No, no.

Jesús regresa al hospital porque su dolor de espalda no remite

y además ahora tiene una tos con expectoración verdosa.

Jesús, ¿has tenido dificultad para respirar estos días?

No. La verdad es que no.

Es que en la auscultación escucho roncus.

Para que me entiendas,

es como que hay algo obstruyendo el aire.

Tal vez es mucosidad.

Pero, teniendo en cuenta esto

y la expectoración que me has mencionado,

pues te voy a hacer algunas pruebas:

un hemograma, una bioquímica y también una radiografía de tórax.

Jesús se somete a una radiografía de tórax

para determinar la posible causa de su dolor de espalda

y de la tos.

Vale. Estás viendo, ¿no? Esto de aquí.

Poco después,

la doctora Ortega se reúne con la pareja

para compartir los resultados de las pruebas.

¿Qué tal, Jesús? ¿Cómo te encuentras?

Bien. Bueno, igual.

Me sigue doliendo.

Normal. Vale; mira, te cuento.

Tengo los resultados

y el hemograma y la bioquímica son normales.

Pero en la radiografía de tórax sí que hay algo que me preocupa.

Es un nódulo pulmonar en el campo medio superior derecho.

Es redondeado,

tiene los bordes bien definidos y 18 milímetros de diámetro.

¿Cáncer?

Tenemos que ampliar el estudio para estar seguros.

Todavía no sé lo que es.

-Ya, bueno. Pero ¿puede ser cáncer? -A ver,

es que pueden ser muchas cosas:

desde un tumor benigno a una tuberculosis,

y bueno, sí;

podría ser cáncer.

¿Usted qué opina, doctora?

A ver, por la edad que tienes, Jesús, sería raro que fuese cáncer.

Además, no fumas y te cuidas bastante.

-Se cuida mucho. -Sí.

Eso debiera ser una garantía, ¿no?

Más que una garantía,

son hábitos que ayudan a no desarrollar la enfermedad.

Quiero que estéis tranquilos, ¿vale?

No hay que adelantar acontecimientos.

Pero sí que te vas a quedar ingresado

y te voy a hacer unas cuantas pruebas.

Sobre todo te voy a hacer una prueba para descantar la tuberculosis

y un TAC.

Está bien.

Tras hacerle un análisis de sangre y de orina,

la doctora Marco le hace a Juanjo una radiografía abdominal

para determinar a qué se debe su dolor en la zona del riñón.

¡Ay, Pedro, lo que duele esto!

No sé todavía si es una piedra en el riñón o qué.

No. Si estás hecho un lince.

Yyyy... Gracias.

Bah, te tengo que decir el nombre de un restaurante

para que vayas,

que dan unas tapas muy buenas, ¿eh?

-Tengo que marcharme, Juanjo. -Pero vamos,

que te tengo que decir el nombre.

No puedo, no tengo tiempo. Lo siento.

Bueno, venga.

Adiós, amigo.

-Hasta luego. -Hasta luego.

-Oye, pero ¿ese no era Pedro? -Pues sí.

-¡Aah! Como decías que te caía mal... -Bah, no es mal tipo.

Juanjo, ya tengo los resultados de las pruebas que te hemos hecho.

-¡Ay, Dios! -Venga, tranquilo.

En la placa de abdomen he visto una imagen blanquecina,

una imagen de mayor densidad en el uréter izquierdo.

Y parece un cálculo.

Pero ¿entonces es una piedra o no?

Sí.

Te estoy diciendo que es un cálculo, una piedra.

Si es que me sigue doliendo.

Yo creo que la analgesia no funciona.

-A ver. -Ay, perdona.

Pues sí, es que le queda muy poco, la verdad.

Los pacientes con un cólico suelen estar muy incómodos

y no se pueden quedar quietos.

Para esos casos lo mejor es aplicar calor local seco

con una manta eléctrica, por ejemplo;

el calor local hace que los músculos se relajen

y la piedra se mueva.

Ya le he pedido al doctor Sanz, al urólogo, que te vea.

Y lo más seguro es que primero te haga una ecografía

para confirmar el cálculo.

Muy bien.

Me parece muy bien.

Menos mal que tú estás casi segura de que es una piedra

y no es un tumor o cualquier otra cosa.

Yo creo que hay algo que no me quieres decir.

Te lo noto en la cara.

Que no, Juanjo, de verdad.

Que va todo bien, tranquilo.

Va a ir todo bien, ya verás.

Me voy a por más analgesia.

Sí. Yo también me voy contigo.

Venga, hasta ahora.

Una vez recabados los resultados de las últimas pruebas,

incluido el TAC que se le realizó a Jesús

para saber la naturaleza del nódulo pulmonar que presenta,

la doctora Ortega le visita en su habitación

para ponerle al día.

Te cuento:

el test de tuberculosis es negativo.

Vaya.

Nunca pensé que esta noticia pudiera ser tan mala.

-Los marcadores tumorales de la analítica son positivos, Jesús.

Y el TAC, por otra parte,

confirma un aumento patológico del metabolismo en el nódulo.

Y es compatible con actividad tumoral.

-O sea, ¿que tengo cáncer? -No lo entiendo.

Es muy probable, sí.

No fuma, come bien, se alimenta bien, hace deporte...

¡es que no es justo!

Elena, es que hay otros factores en juego.

Con el cáncer ocurre que, cuanto más jóvenes somos,

más peso tiene el factor genético sobre nosotros.

Ya que el daño ambiental

todavía no ha tenido un peso tan relevante.

Mi abuelo paterno y mi padre,

los dos murieron de cáncer de pulmón.

Y mi abuela de cáncer de mama.

Son dos tipos de cáncer con un fuerte componente genético.

Lo siento mucho.

Mi padre, hasta después de muerto, haciéndome los mejores regalos.

¿Y ahora qué?

Pues a ver, he hablado con Oncología.

Y lo primero que vamos a hacer es un estudio de extensión, ¿vale?

Para ver si se ha extendido a otros órganos.

Y también te voy a hacer una biopsia

para saber a qué tipo de tumor nos enfrentamos.

El cáncer de pulmón

es muy poco frecuente en pacientes menores de 40 años.

En estos casos el síntoma que motiva la consulta

es el dolor torácico.

El problema es que, cuando se presenta este síntoma

y se llega a un diagnóstico,

el tumor puede estar ya en estadios avanzados

y con peor pronóstico.

Tiene gracia que haya heredado esto de mi padre.

Tu padre...

Tu padre, Jesús,

yo no quiero ni pensar lo que pudo haber sido

que os abandonara y...,

y tu madre, siendo abandonada y con...

Pero esto es distinto.

El pasado es pasado

y el presente es presente; ¿de acuerdo?

A ti te va bien.

Tienes un trabajo maravilloso, unos hijos maravillosos

y te va a ir bien porque siempre has tenido suerte

y te va a ir bien. ¿De acuerdo?

Pues voy a buscar a los niños.

Vale.

Pepa, no he querido asustar a Juanjo.

Pero tiene la creatinina un poco alta.

Y eso es porque la piedra

está aumentando la presión en el riñón

y está empezando a alterar la función renal.

Pero ¿tú crees que tiene infección?

No. No tiene una infección.

Pero tengo miedo de que haga un fracaso renal.

Bueno, madre mía; se te está pegando el tremendismo.

Ya, tienes razón.

Además, hasta que no le vea el urólogo,

no tiene sentido estar mareándole.

Así que...

ya, ya.

Bueno, de todas formas has hecho bien.

Porque ya has visto cómo está.

Vamos, que no quería que nos fuésemos de su lado.

Ya, bueno.

Yo supongo que eso es porque es hipocondríaco

y está más seguro con una enfermera y con un médico cerca, ¿no?

sí, sí. Eso seguro.

Pero ¿y lo de estar hablando con el celador? ¿Con Pedro?

Es un poco raro.

Si le cae fatal.

Querrá estar entretenido y olvidarse un poco del dolor

y de que está aquí ingresado.

Pues no sé.

Yo no creo que sea eso.

No sé explicártelo. Pero es una sensación rara.

Luego hablaré con él a ver.

-Toma. -Gracias.

-Perdona, ¿estás bien? -No. No,

la verdad es que estoy mal

porque hay veces que la gente está mal y además se le nota.

Lo siento.

Mi marido está ahí, en el hospital y, bueno, nada.

-¿Estás, estás embarazada? -Sí, sí.

Sí.

Vengo al hospital porque bueno, tengo unas molestias

y me van a mirar y eso.

Mm. ¿Primeriza?

Sí. Sí, sí. Es la primera vez.

Yo soy madre de dos niños y...

-¿sí? -Sí. Lo comprendo.

Ya, bueno.

Me han dicho que es normal tener molestias los primeros meses.

Claro.

Prefiero que me miren, me quedo más tranquila.

Procura venir acompañada para otra vez.

Ya. Ya, bueno.

Es que mi..., bueno, mi novio trabaja mucho.

Está muy ocupado y...,

que al final no...

Uy, entiendo.

-¿Miedos de primerizo? -sí.

Va a estar bien.

-Bueno, me voy. -Gracias.

-A ti. -Suerte.

El urólogo le realiza a Juanjo una ecografía abdominal,

y ha confirmado que padece un cólico renoureteral.

En la imagen se muestra que hay un cálculo de calcio

que obstruye el uréter.

Si tiene cálculos renales de calcio,

siga una dieta que sea baja en sal y en grasas.

No tome más de dos o tres porciones al día

de alimentos que contengan calcio, como la leche, el yogur o los huevos.

Tome naranjas, limones,

beba limonada,

ya que los cítricos evitan la formación de cálculos.

Y evite el consumo de proteína.

Menos mal que es una simple piedra, ¿m? Ahora estoy más tranquilo.

Vamos a añadirte diuréticos a la medicación,

y tenemos que hacerte analíticas de control

para ver cómo evolucionas. ¿M?

Me parece muy bien, sí.

Juanjo, he estado hablando con el urólogo,

y como tienes la función renal un poco alterada,

además del riñón inflamado,

y también por el tamaño y la localización de la piedra,

cree que lo más conveniente es colocarte un catéter doble J.

Pero ¿una operación?

Pero es que no es una operación, Juanjo.

Es una intervención muy poco invasiva

y que dura escasamente diez minutos.

-Tranquilo, Juanjo. -Pero...

¡Pero si todo iba bien!

No... ¡Yo no me quiero...! ¡No me quiero quedar solo!

-¡Juanjo, tranquilo! -¡Yo no me quiero quedar solo!

¡Juanjo! ¡Tranquilo, tranquilo, tranquilo! A ver.

¡Que no me quiero morir solo!

A ver. Mírame.

¡Mírame, mírame, mírame! Respira conmigo. ¿Vale?

Coge aire..., despacio...

Coge aire. Y suéltalo, despacio.

Venga. Otra vez...

Suelta aire...

Otra vez.

Coge aire despacio...

Para tratar una crisis de ansiedad en casa,

hay que llevarse a la persona a un lugar tranquilo.

Decirle que respire con calma.

Nos podemos ayudar con una bolsa de papel,

diciéndole que la llene y la vacíe completamente.

Si esto no funciona,

tenemos que acudir al centro médico más cercano.

¿Jesús?

¿Qué haces aquí?

Disculpa un segundo.

¿Qué..., qué pasa?

Que...

Nada, que he venido a que me hicieran unas pruebas,

por lo del dolor de espalda que te comenté.

Es que no te he dicho nada porque no te quería preocupar.

Pero escucha, ¿qué haces tú aquí? ¿Está todo bien? ¿Estás bien?

-Sí, sí. -¿Seguro?

Bueno, es que tengo unas molestias y... Me van a hacer una eco.

Pero... Pero que no es nada. ¿Vale?

Y... Y además, que yo...

Bueno, me la puedo hacer más tarde. ¿Eh? Y así te acompaño.

Que..., que no sé. Lo tuyo parece grave.

No, no, no, no, yo estoy bien.

Los médicos exageran mucho.

No sé, vete a hacer la..., la prueba.

La ecografía, y...

Y luego te busco y me cuentas cómo ha ido.

-¿Vale? -Vale.

-¿Estás bien? -Sí.

Ah, por cierto.

Que, con un poco de suerte, hoy...,

hoy nos van a decir el sexo del bebé.

-¿En serio? -Sí.

Madre mía.

Va a ser un niño. Estoy seguro. Ay...

Bueno.

Ve a hacerte las pruebas. Y estate tranquila.

¿De acuerdo?

Luego te busco y me cuentas.

-Vale. -¿Sí?

-Jesús: Mm..., no sé, estás... Estás como nervio.

Estás... Estás un poco raro.

No, no, no, no, no, cariño.

De verdad. Estoy bien. No te preocupes, ¿eh?

Jesús, pero...

¿tú me estás diciendo la verdad? No...

-Tranquila. -Hola.

-Perdón. ¿Estás bien? -Sí. Sí, sí. Todo bien.

Vale. Ya puedes pasar.

Lo he arreglado todo para hacerte el resto de pruebas.

Vale.

Vete y estate tranquila. Que luego te busco.

-Vale. -Venga.

-Adiós. -Adiós.

Jesús,

para allá, por favor.

No sé, estoy...

Estoy preocupada por Jesús. Yo... No tenía buen aspecto.

Y...

noto que hay algo que pasa que no me quiere contar.

Llevamos tanto tiempo buscando este bebé que...,

que solo de pensar que le pueda pasar algo a Jesús,

que...

No sé, que pueda caer enfermo o cualquier cosa, es que...

Es que no quiero ni pensarlo.

¿Qué te pasa? ¿Estás bien? Ha sido una pesadilla, ¿vale?

Perdona.

¿Perdón por qué?

Es que llevo unos días sintiéndome solo y...,

como ahora no está Rubén en casa,

pues lo noto más aún.

Bueno. Me imagino que...

todos alguna vez nos sentimos solos, Juanjo.

Yo creo que es normal.

Da miedo, pero...

Es normal.

Ya. Pero...

Es que yo me siento...

como aquel anciano que...

Que llevé a su habitación en mi primer día de trabajo.

Y cuando volví estaba muerto.

Había muerto completamente solo.

Pero a ver.

Juanjo, Juanjo. Juanjo Tú no eres ese hombre.

Ni estás tan enfermo, tampoco.

Y además, tú no estás solo.

No estás solo. Estás en el hospital.

Y estás rodeado de gente que te quiere. ¿Vale?

No estás solo.

Jesús, el paciente al que se le descubrió

un tumor en el pulmón,

recibe los resultados de la biopsia y del estudio de extensión.

-Hola. -¿Qué tal, Jesús?

-Bien. -¿Estás bien?

Tengo buenas noticias. ¿Sí?

-Sí. No hay metástasis. -Uf...

Puedes respirar tranquilo.

El tumor tiene un único núcleo, y se puede operar para resecarlo.

Dependiendo de cómo vaya la operación,

puedes no necesitar ni siquiera quimio.

-Muy bien, ¿no? Genial. -Muy bien.

-Perdóname. -Nada, nada, tranquilo.

Que me están llamando.

Elena.

Sí, muy bien. Muy bien, cariño.

Me acaban de decir que...,

que se puede operar

y que a lo mejor no hace falta ni que me den quimio.

¿Que estás en la puerta?

Ya, pero..., cariño,

te dije que no hacía falta que vinieras.

Vale, venga.

Pues... ahora te veo.

Hasta ahora.

-Perdón. -Nada, nada.

Que...

lo mejor es operarte cuanto antes. ¿De acuerdo?

En cuanto haya un quirófano disponible.

Vale. Muy bien, genial. Gracias.

-Me alegro muchísimo. -Hasta luego.

-¿Jesús? -¡Sandra!

¿Qué pasa?

Me mandas un mensaje

para decirme que estás en el hospital y que no venga.

¡Pero no me cuentas que estás ingresado!

Jesús lleva unos días muy raro.

Y estoy asustada.

¿Y cómo no me cuenta que le han ingresado?

No sé, yo...

Es que no lo entiendo.

La verdad, no me lo esperaba.

Yo, supongo que no me quiere preocupar con lo del embarazo,

pero...

Es que esto me lo tendría que haber contado.

Cariño necesito saber por qué te han ingresado.

Por favor, dímelo. ¿Qué pasa?

Bueno. Estate tranquila.

Me han hecho unas pruebas

y me han encontrado algo en el pulmón.

¿Algo, como qué?

¿Un cáncer?

Tranquila.

Mira.

La buena noticia es que no hay metástasis. ¿Vale?

La doctora me ha dicho que se puede operar perfectamente,

está localizado...,

no va a haber problemas.

Pero no quiero que estés aquí en el hospital. ¿Vale?

Quiero que te vayas a casa, y que descanses.

Sí. Eso me dijo ayer el ginecólogo. Que...

Que tengo que reposar y que por eso sangro.

-Espera.

¿Cómo que sangras?

¿Estás sangrando?

Que estoy bien. De verdad.

No. Escucha.

Quiero que te vayas a casa. Y que descanséis.

No quiero que le pase nada al bebé, y mucho menos, a ti.

Jesús, que no me voy a ir. Que no, que ni hablar.

Que yo me quedo aquí contigo.

Sandra. Escúchame. Vete a casa. Y descansa.

Quiero que reposes.

Y así de paso

me traes las zapatillas de estar por casa y la bolsa de aseo.

No te preocupes, de verdad.

-Vale. -Y tranquila, que no pasa nada.

De verdad.

Vale.

Bueno. Pero me avisas, ¿vale?

Con lo que sea, con lo que te digan, me llamas.

Venga.

-Adiós. -Chao.

Y Sandra:

Tranquila.

Adiós.

-¡Hola, mi vida! -Hola.

-¿Ves cómo todo va bien? -Mm.

-¡Sí! Te traje un táper con caldiño. -Ah, muy bien. ¿Qué tal?

¡Bien!

El doctor Sanz, el urólogo,

está terminando de colocarle un catéter doble J a Juanjo,

para el mejor funcionamiento de su riñón.

Después de la colocación de un catéter doble J,

hay que seguir las siguientes recomendaciones:

beber muchos líquidos,

pero evitar las bebidas ácidas

como el alcohol, el café o los refrescos.

Hay que evitar las comidas muy condimentadas y picantes.

Y desde luego, el ejercicio físico,

aunque no está totalmente prohibido, puede provocar pequeños sangrados.

Pepa. Pepa, ¿qué estoy? ¿En el cielo o en el paraíso?

No seas tonto, Juanjo.

Os dejo,

que tengo que firmar unas cosas en la consulta.

Silvia:

Un momento.

¿Qué quieres?

Bueno, quería comentarte una...,

una cosita que ha hecho tu madre.

Pues tengo diez minutos. No tengo más.

Suficiente.

Sí. Vamos a mi consulta.

Es que no sé cómo se te ha ocurrido esa estupidez, mamá.

¡Te lo digo de verdad!

Ay, perdóname, hija.

Pero es que pensé que era la manera más rápida

de terminar con este tema.

Ya, pero es que un hermano de 30 y pico años

no es un tema con el que se pueda acabar rápido.

¿No te parece?

Mira, pero es que me duele verte, lo mal que lo estás pasando.

Estoy sufriendo.

Y además, es que...,

no sé.

Me siento culpable.

¡Porque no sé qué hacer para solucionar todo esto!

Pero ¿cómo que culpable?

¡Si tú no tienes culpa de nada!

Todo esto es culpa de papá. Ya está.

Ya lo sé.

Pero él no está aquí.

Y ahora soy yo la que tiene que cuidar de ti.

Pero mamá.

¿No crees que ya soy mayorcita,

como para que tengas que cuidar de mí?

Ya, cariño. Pero es que...

Pero nada.

Déjalo,

porque sé que lo has hecho con la mejor intención.

Pero lo único que has conseguido es complicar más las cosas.

Mamá, deja que me haga cargo yo de esto, por favor.

Mami, confía en mí.

Bueno.

Jesús está siendo llevado a quirófano,

donde se someterá a una operación

para extirparle el tumor maligno que tiene alojado en el pulmón.

Escucha: Si...

Si pasara algo durante la...

¿Qué va a pasar, mi amor? ¡Que va a ir todo bien!

Escúchame:

Si pasa algo,

quiero que sepas que soy muy afortunado

por tener una mujer como tú y unos hijos que no me merezco.

-Sí que te lo mereces.

Te lo mereces todo porque eres una persona estupenda.

-Y todo va a ir bien. ¿Sí? -Todo va a ir bien.

Todo va a ir bien, mi amor. Te quiero.

Y yo.

Adiós, mi vida.

-¡Hola! -¿Qué tal?

¿Estás de visita otra vez, por aquí?

Sí.

Eh... Oye. ¿Estás bien?

No. Mi marido tiene cáncer.

Y lo van a operar ahora.

¿Qué?

Mi novio también.

¿También?

Madre mía.

Según la analítica de control, la función renal está mejorando.

Qué bueno. Sí.

Sí, lo noto porque no tengo dolor.

Pero qué raro.

Cada vez que voy al baño, no...

No noto rastro de la piedra.

¿Cómo vais a hacer para quitármela?

Juanjo, es que justo de eso te quería hablar.

¿Tú sabes qué es la litotricia?

No.

La litotricia utiliza ondas de choque para romper cálculos en los riñones,

los uréteres y la vejiga.

Es un procedimiento muy eficaz y no es invasivo.

Solo...

Solo tengo palabras de agradecimiento para todos mis compañeros,

pero sobre todo, para vosotras dos.

¿Y eso?

Porque me habéis ayudado mucho.

Tú has estado pendiente todo el rato de mí,

y no te has apartado ni un minuto de la cama.

Silvia ha venido antes al hospital para ver cómo estaba.

Habéis estado todo el rato en la intervención.

Sin tener necesidad y...

Os habéis esperado a que despertara de la anestesia.

¿Te parece poco?

-Eso no es nada, Juanjo. -Pues para mí sí lo es.

Y es muy importante.

Y yo creo que tú me dijiste que...,

que no estaba solo.

Y ahora sé que...

Y ahora sé que es verdad.

Gracias por soportar...

las locuras de este...

De este loco estupidillo.

Pero ¿cómo que estupidillo? Anda.

¿Y qué haríamos nosotras sin ti?

¡Es verdad! ¡Mua!

Loco desquiciado. Mejor.

¿Qué?

Vaya personaje este Jesús, ¿eh?

Menuda doble vida lleva. ¡Fuf!

Pero ¿tú qué pasa?

¿Que te enteras de todo siempre o qué?

Mujer, se hace lo que se puede.

Anda, la otra.

Pues nada, es que hay gente que le cuesta mucho decir la verdad.

Pues sí.

Y tiene que ser muy triste, ¿eh?

No poder decir la verdad a tu pareja

o a un amigo íntimo de toda la vida...,

eso tiene que ser duro.

Oye, Ortega. Mira.

He estado pensando en lo de Ainhoa.

¿Te acuerdas de lo que te comenté aquella vez?

Pues yo sigo en las mismas.

Yo creo que lo que pasa es que está enamorada de ti. Fíjate.

Y por eso está tan arisca.

Es normal.

-¿Qué tal? -Hola, cielo.

-Me sorprendió que me llamaras. -No.

Es que estaba haciendo un recadito por aquí, digo:

A ver si coincidimos y te acompaño a casa.

¿Quieres quedarte a cenar en mi casa, o qué?

Ay, no, hija mía.

He quedado con tu tía, y como le dé plantón,

seguro que me monta una que no estoy para aguantar.

Como veas.

Pero voy a visitar a mi nieto. Eso sí.

Hola. He recibido tu mensaje.

Dime.

Es que quiero hablar contigo, pero...

Pero no ahora.

Ya. Pero es que estoy aquí.

Y no sé cuándo voy a tener otro momento.

Mamá...

¿Qué quieres?

A ver, Inés:

Es que quiero proponerte algo.

He pensado que,

en lugar de darle a Carlos el dinero que le corresponde,

podría darle un puesto de trabajo en la fundación.

Y así no tendrían que reducirse los fondos

a los proyectos de investigación.

¿Qué te parece?

Bueno,

en todo caso le tendrá que parecer a Carlos.

Ya te diré.

Pero si es que soy una actriz malísima.

Se me nota muchísimo cuando miento.

Cuando me invento así alguna realidad.

Imagínate.

Con mis hijos, aunque no diga nada,

se me nota en la cara.

Ya. Bueno, Elena:

Yo...

Yo creo que has hecho bien. ¿Sabes?

-¿En no decirles nada? -Sí. No sé.

Yo, la verdad, que...

Si mi pequeña estuviera aquí,

no tengo ni idea de cómo le explicaría

lo que le está pasando a su padre.

No sé. Yo creo que...

Que en estas situaciones,

y más con niños,

es mejor no contarles toda la verdad ¿no?

¿Para qué?

Sí.

Es que tengo miedo.

Miedo, tengo.

Y yo. Pero... no sé.

Me...

Me alegra que nos hayamos encontrado, y que estemos compartiendo esto.

-Sí. Qué coincidencia.

-Hola. -Hola.

Doctora Ortega:

¿Cómo está Jesús?

Anda:

¿Tu marido también se llama Jesús?

Sí. Jesús. Morales.

¿Cómo?

No puede ser.

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Centro médico - 26/02/18 (1)

26 feb 2018

Docuficción basada en un exitoso formato internacional que recrea cada día dos historias basadas en casos clínicos reales, curiosos y atractivos. A través de siete personajes fijos -cinco médicos y dos enfermeras- los espectadores irán conociendo los casos que llegarán a las consultas.

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