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No recomendado para menores de 7 años Centro médico - 25/04/18 (2) - ver ahora
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¡¡Rey, rápido!!

-Te quiero matar.

-No.

No.

No...

-No lo he podido evitar. No...

Lo siento.

-¿Tú quieres que me dé un infarto, ¿no?

-Bueno, estamos en un hospital, ¿qué mejor sitio, no?

Carmelo acude a consulta porque desde hace unos días

siente dolores intensos por todo el cuerpo.

-Buenas. -Hola, buenos días.

-¿Tú me ayudarías? -¿Por qué?

¡Ah, sí, sí, sí! -Gracias.

-¿Puede?

Cuidado.

-¿Estás bien?

-Madre mía, vaya calvario estoy pasando.

Claro, que tampoco sé de qué me extraño.

Ya me lo advirtieron aquí.

-Ajá.

-¿Crees tú en el zodiaco y esas cosas?

-Eh, no, no. No me gusta. No me gusta eso.

-Yo antes tampoco creía pero, pero,

la verdad es que cuando te han pasado cosas en la vida,

al final es difícil negarse a la evidencia, ¿sabes?

-Ajá.

-Yo no digo que todos los astrólogos acierten a la primera. Pero vamos.

-Ya.

-Esta revista cien por cien de aciertos. -Ah.

-Cien por cien de aciertos. En mi caso.

-Sí, sí, sí.

-Lo que hay que hacer es saber leer entre líneas.

-Ya.

-Por ejemplo, hace una semana me dijeron...

"Vendrán momentos difíciles en los que necesitarás un punto de apoyo".

-¡Ah, claro! Muy bueno. -Pues así todo. -Sí.

-A ver: ¿Carmelo Marín?

-Soy yo. -Pues ya es su turno.

-Venga. Vamos a... -Vámonos.

-Sí. A ver... -¡Uy, arriba!

¡Cuidado, cuidado! -¡Aaah, aaah!!

-Cuidado, cuidado.

-Ya está, ya está, ya está. Ya está, tranquilo, ¿Eh?

Ya está. ¿Estás bien?

-Toma, la mochila. ¿Se la doy a usted?

-Gracias. -Muy amable, ¿eh?

-¿Te acompaño, puedes solo? -No, no. Está bien. Venga.

-Hasta luego. Que se mejore, ¿eh? -Gracias, igualmente.

-¡Qué pesado el del horóscopo, ¿eh?! El horóscopo, el tío.

Qué cansino.

-¿Seguro que no te notas nada raro? -No.

-¿Y los dolores musculares que me decías?

-Bueno, eso sí que, lejos de remitir, va a peor.

Me duele principalmente cuando me siento y me levanto,

o cuando subo y bajo escaleras también.

-Vale. Vamos a hacer un ejercicio para medir tu fuerza proximal.

-Usted manda. -¿OK?

-OK.

-Entonces quiero que hagas esto...

-Hasta ahora todo es fácil.

-Fenomenal.

Vale. Y ahora quiero, haciéndote fuerza, ¿Puedes?

-Eso cuesta un poquito más. -Ya veo.

Vale. Vamos a ver los reflejos. -Bien.

-Por cierto: ¿A qué te dedicas? -Soy kiosquero.

-¿Ah, de verdad? -Sí.

Me paso la vida entre revistas y chucherías.

-Ya.

Vale, los reflejos son normales. Muy bien. ¿Te tumbas, por favor?

-A ver, el kiosco era de mis padres.

Como murieron y soy hijo único, pues heredé el negocio familiar.

Hombre, te digo que es un trabajo muy sacrificado y muy solitario.

Sobre todo ahora, que con la época de Internet,

pues la gente ya no viene.

Y de hecho muchos compañeros míos han tenido que cerrar.

-Vale. Veo que tienes hepatomegalia. -¿Y eso qué es?

-Pues significa que tienes el hígado aumentado de tamaño.

Vale. -Pues..., pues todo encaja, ¿eh?

-¿Cómo que encaja?

-Es que esta mañana leí en el horóscopo

que tuviera cuidado con los excesos. Claro, eso justificaría esto.

Estaba prediciendo los problemas de hígado.

-¿El horóscopo? -El horóscopo.

Sí, sí. Hoy, hoy mismo.

-Vale. Bueno, voy a hacerte una analítica, ¿de acuerdo?

Voy a llamar a una enfermera y ahora te vamos a extraer sangre.

-Vale. -¿OK?

-Gracias. Sí.

-¡Juanjo, Juanjo!

¿Cómo está, cómo sigue Fonseca?

-Pues yo creo que lo mejor sería que os fuerais para casa

porque la doctora ha dicho que no..., ahora no puede recibir visitas.

Si queréis hablar con ella,

creo que más o menos saben lo que tiene.

-Vale. Muchas gracias, ¿eh? -Bueno, nada.

-Bueno, pues nos vamos, ¿no?

-¡Joder, Gonzalo! ¡Muestra un poquito de humanidad, hombre!

¡Hazme sentir que he hecho algo bien contigo!

-Si quieres te la presto, ¿eh?

Es una revista muy buena.

Te lo digo yo, que me dedico a la prensa.

-¿Eres periodista? -No. Kiosquero.

-Ah.

-Pero vamos, que de prensa escrita entiendo un montón. -Claro.

No, no. Gracias. Ya la he leído.

-Bueno, yo soy Carmelo. -Yo Mariana.

¡Ey! Puedes acercarte sin miedo, ¿eh? No tengo nada contagioso.

He venido a acompañar a una amiga.

-Ah. Bueno, pues espero que no sea nada grave.

-No. Supongo que no. Un poco de fiebre, nada más.

-Si es que estamos todos igual aquí.

-Ya. ¿Y a ti qué te pasa? ¿Estás bien o...?

-Pues yo tengo un dolor en los músculos,

no sé, bastante intenso, la verdad, desde hace ya un par de meses.

-Vaya.

-Pero tampoco sé muy bien por qué, porque...,

tampoco hago mucho deporte y tal. Pero bueno.

A ver, a ver qué dicen. -Pues nada.

Ánimo.

-¿Será ella o qué?

¿Tú qué crees?

Mira, te leo, ¿eh?

Del jueves pasado, mi horóscopo.

"Una persona aguarda a la vuelta de la esquina.

Aparecerá cuando menos te lo esperes".

O sea: que fuera a aparecer en un hospital

no me lo habría imaginado jamás.

Puede ser, ¿eh?

-Ya tenemos los resultados de la analítica de Carmelo,

así que vamos a consulta a comentárselos.

Hola. -Hola, ¿qué tal?

-Bueno, Carmelo, pues ya tengo los resultados de la analítica, ¿vale?

Y he visto que tienes las transaminasas muy elevadas.

-No entiendo.

-Eso significa que tienes el hígado afectado, ¿vale?

Algo te pasa en el hígado.

Y luego, por otro lado, también tienes muy elevada la creatinquinasa.

-Mire, doctora. Yo soy kiosquero;

de direcciones del barrio, lo que quiera.

Pero los términos médicos es como si me hablara en chino.

-Disculpa. A ver, esto está relacionado

con enfermedades que puedan tener un daño muscular.

-Pues la verdad es que no recuerdo que mi horóscopo

me dijera nada parecido, la verdad.

-A ver, discúlpame,

pero no sé si los horóscopos tienen carrera de medicina.

Bueno, escucha. A ver, me preocupa el estado de tu hígado, ¿vale?

Entonces voy a hacerte una ecografía y una serología.

-Lo que usted diga.

¡Ey! -¡Ey, hola!

-¿Qué tal? -Bien.

¿Y tú, cómo estás, qué te han dicho?

-Pues tampoco te creas que lo tienen muy claro, ¿eh?

-¡Vaya!

-Me tienen que hacer más pruebas y tal.

Se ve que al hígado le pasan cosas raras.

-¡Uy!

-Bueno, a ver: no me malinterpretes: que yo no bebo ni cosas de esas.

-No, no, no. Que no.

-O sea, quiero decirte que soy un tío sano.

-Ya.

-Bueno, a ver: ahora no estoy sano. -Ya.

-Pero bueno, que en general soy un tío sano.

Bueno, a ver tú me entiendes, ¿no? -Que no pasa nada, de verdad.

-¿Qué pasa, has decidido releerla o qué?

-¿El qué? -La revista.

-¡Ah, ah, no, no! Qué va, no es para mí, no.

La he comprado para otra persona. -¿Tu marido?

-No. No tengo marido, ni novio.

Oye, que, que tengo que irme, ¿vale?

Que mi amiga debe estar a punto de salir de la consulta y eso.

-Vale. -Venga.

-Chao.

-Mucha suerte con las pruebas, ¿eh? -Igualmente, que vaya bien.

-Chao. -Chao.

Tras obtener los resultados del estudio electrofisiológico,

la doctora Marco le da los resultados a Fonseca.

-Fonseca, el grupo de cardiólogos

que te acaba de hacer el estudio electrofisiológico y...

-Perdón.

¿Puedes usar la menor cantidad de palabras complicadas posibles?

-A ver: el objetivo del estudio electrofisiológico es localizar

dónde está exactamente el trastorno

en el circuito eléctrico de tu corazón.

Y una vez sepamos dónde está localizado,

lo vamos a eliminar.

Esto lo haremos con una ablación con radiofrecuencia.

Y para llegar hasta allí, se haría mediante un cateterismo.

-Vale. Y ¿es peligroso?

Es la primera vez que oigo de esta operación.

-Ya. Es un procedimiento relativamente reciente

pero con una tasa de éxito importante.

-Bueno, vale. Y, ¿cuándo me la haríais?

-Vamos a hacerla lo antes posible.

-Ya. Vale.

Carmelo ha regresado a Centro Médico,

donde le acaban de realizar una ecografía

que confirma que tiene el hígado agrandado.

Ahora está a la espera de hablar con la doctora Rey.

-¡Ey, hola! -¡Hola! ¿Qué tal?

-Bien. ¿Y tú?

-¿Qué haces por aquí? ¿Cómo está tu amiga?

-No, bien. Pero más pruebas, ya sabes.

-Bueno, pues igual que yo, más pruebas.

-¿Sí?

-Me acaban de hacer una ecografía..., como si estuviera embarazado.

Oye, me alegro mucho de haberte conocido, ¿eh?

Para una vez que el horóscopo me acierta algo bueno...

No. No te rías, no.

Sé que parece un poco loco, pero es que...,

los astros predijeron lo nuestro. -¿Los astros?

-Los astros..., bueno, no sé si son los astros o la revista esa que leo.

Pero... Es que en mi caso, parece increíble pero me acierta todo.

-¿La revista? -Sí.

¿Qué pasa, he dicho algo que no debía o qué?

-No, no. Perdona, perdona, no. Es que tengo que irme, ¿vale?

Que te vaya muy bien y un placer verte.

-Pero..., no pero... -Chao.

-¿Estás grabando?

Qué pasa, que la he fastidiado, ¿verdad?

Es que no tenía que haber dicho lo del horóscopo.

Seguro que se cree que soy un paleto supersticioso.

Bueno, seguro.

Seguro que se ha largado del hospital a toda pastilla

pensando que soy un friqui.

Si es que ya lo decía mi madre:

"Que calladito estás más guapo".

-Hola, Carmelo. -Hola.

-¿Te ayudo? -No. Está bien, está bien.

Doctora, ¿sabe ya qué me pasa?

Porque, es que no puedo ni con mi alma ya, ¿eh?

-Bueno.

Pues te cuento:

a ver, por una parte tengo buenas noticias

y es que en los resultados de las serologías

hemos descartado que se trate de hepatitis B o C. ¿Vale?

Que, como te digo, eso es bueno por un lado,

pero por otro lado todavía no sé qué es lo que te ocurre, ¿vale?

Así que vamos a seguir investigando.

-Tú tranquila. Si te dan la baja, pues coges la baja y punto.

Esther, ¿qué problema hay, de verdad?

-Ya. -No pasa nada.

-¡Uf!

-Es el chico de antes. Espera...

-Vale, vamos a medirle las constantes.

Creo que puede estar sufriendo una hipoglucemia.

Hemos confirmado que Carmelo ha sufrido una crisis de hipoglucemia,

así que ahora estamos intentando averiguar

qué es lo que la ha provocado.

Le hemos administrado suero glucosado y, una vez que se ha estabilizado,

le he derivado al neurofisiólogo

para que le haga un estudio electromiográfico.

Aparte de esto, tendrá que pasar 24 horas aquí, en el hospital,

para ver cómo evoluciona.

Ubicado el trastorno de Fonseca,

un equipo quirúrgico se dispone a efectuarle la ablación

en los puntos del corazón donde se encuentra el problema.

-¿Qué tal? -Hola. Bien, bien.

¿Qué, cómo va todo, qué...? ¿Todo bien?

-Pues, por lo que veo en el informe del último ecocardiograma,

han visto que tienes un derrame pericárdico.

Es una acumulación de líquido en la membrana que envuelve al corazón.

-¿Y es grave?

-En principio, con antiinflamatorios y reposo, deberías evolucionar bien.

Así que vamos a ver.

-Muchas gracias. -Nada.

Llaman a la puerta

-Perdón. Tienes visita.

-Anda, pasa.

-Pues os dejo. Descansa.

-¿Cómo estás, compañero?

-No te lo voy a negar,

cuando he visto a Gonzalo me..., me han temblado las piernas.

No se lo quería demostrar, lo he mirado fijamente a los ojos

y he acepto su..., ¿sabes?, su reto.

Y mira, si una cosa tenía clara, es que, costase lo que costase,

me iba a enfrentar a esa situación.

El estudio electromiográfico de Carmelo,

el paciente con problemas en el hígado,

resulta muy útil para orientar su caso.

-Muchas gracias, José. Gracias.

Bueno, Carmelo, pues la prueba está claro

que el problema que tienes no proviene de los nervios, ¿vale?,

sino que proviene de los músculos.

-¿Y eso se traduce en...?

-Se traduce en que tenemos que hacerte una biopsia

del músculo cuádricep, ¿vale?,

para intentar averiguar qué es lo que te pasa.

-Vamos, lo que me temía: más pruebas.

No sé, quizá debería revisar los horóscopos de los últimos días,

a ver si averiguo algo.

Ya sé que suena estúpido.

Pero, a problemas desesperantes, medidas desesperadas, ¿no?

-Bueno, yo, si me permites,

casi que prefiero mejor hacerlo a la vieja usanza.

A Carmelo le hemos realizado una biopsia por punción.

Es decir, hemos introducido una aguja dentro del músculo,

y ese tejido lo hemos enviado al laboratorio para analizar.

Como ha sido una intervención menor,

pues únicamente tendrá que pasar esta noche aquí, en el hospital.

Carmelo se ha recuperado sin problemas

de la biopsia que le han realizado.

-¡Hola! -Hola. ¿Qué tal?

-¿Qué haces aquí? -Mira, que...

-Oye, pues me alegro que hayas venido porque quería hablar contigo.

-Ah.

-Te quería pedir disculpas por lo de antes.

-Ah, ¡no, no, no, no! -Yo no soy así, ¿eh?

-No, no. Que mira, que no, que no.

Que yo he venido porque te he visto antes en la camilla

y he preguntado dónde estabas y..., tengo que hacerte una, una confesión.

-Pues venga.

-Aa..., mira:

yo soy quien escribe los horóscopos de la revista que tanto te gusta leer

Y ni siquiera soy astróloga, ¿vale? Soy periodista.

No sé, me los invento. Pongo ahí..., lo primero que se me ocurre.

Oye. Lo siento, de verdad.

Que es que me sabe fatal todo esto.

No quiero que pienses que te he estado engañando o...

-¿Así que no era magia?

-Mira, es mi trabajo, ¿vale?

Yo no estoy orgullosa. Pero yo qué sé, me da de comer.

Y además, yo no pensaba que lo que escribo

pudiera afectar a la gente de esta manera,

de verdad que no..., no lo sabía.

No sé. Yo lo siento.

-Estaba mal, pero gracias a la doctora puedo decir que estoy vivo.

-Pues no sabes cuánto me alegro.

Ha querido venir Gonzalo también que estaba muy preocupado por ti.

¿No tienes nada que decir?

-Hola.

-Gracias.

-Bueno, bueno. He visto silencios menos tensos cuando iba a clase.

Y eso que sois profesores, ¿eh?

-Mira, Fonseca:

no solo veníamos a ver cómo te encontrabas.

Hay que aclarar este asunto de una vez por todas.

Gonzalo me dice que quien le acosa realmente eres tú.

-Bueno, yo, yo me salgo.

-¿Es eso cierto?

-Pues claro que lo es.

-Bueno, a ti ya te he escuchado, ¿vale? Yo quiero escuchar a Fonseca.

-Pues no te voy a contestar.

¿Para qué?

Tú no me quisiste creer cuando me tiraron el extintor en el coche.

Tú ya has tomado tu decisión, y lo entiendo.

Yo no soy padre,

pero te entiendo.

-Pues ya me has respondido.

El laboratorio ha informado a la doctora Rey

de que ya tienen los resultados de la biopsia de cuádriceps.

-Hola, Rey. -Hola.

-A ver.

-No. Espera un momento, esto no puede ser.

-¿Cómo? -Esto no pue... Esto no puede ser.

-A ver, ¿me dejas Rey, un momento? -¿Qué?

-¿Sabes por qué no puede ser? ¿Qué pone aquí? "Doctor Dacaret".

Los resultados de un paciente mío, que no te enteras.

Mira, "Doctora Rey". Tú.

Tuyo, mío. -Vale.

-¿Vale?

-¡Ay!

-No me digas más. Has pasado mala noche, ¿no?

-Y adivina.

-¿Qué?

-Cova ha estado llorando toda la noche. Toda la noche.

Es que no..., ¡Buah! Es que no ha parado.

En fin, que nada. Me voy, ¿vale? Gracias por iluminarme.

-Vale. -¡Uff!

Carmelo, lamento comunicarte que en los resultados de la prueba

hemos visto que tienes signos degenerativos del músculo. ¿Vale?

Entonces, hemos estudiado la muestra con un microscopio electrónico,

y hemos visto que tienes este material granular. ¿Vale?

Tienes una gran acumulación.

Entonces, esto se conoce como glucógeno.

El cuerpo lo que hace es acumularlo

tanto en el hígado como en los músculos.

Y cuando lo requiere, pues lo puede transformar en glucosa.

Entonces, lo que te está pasando con esta acumulación

es que te está causando un daño muscular. ¿Vale?

De todas formas, hemos hecho un estudio bioquímico

y estoy a la espera de tener los resultados para confirmarlo.

-Me da igual esperar lo que sea.

-Bueno, hombre, anímate.

Seguro que has visto tu horóscopo de hoy y te habrá dicho, no sé,

que hace un día soleado o...,

que va a ser un día bonito, o... Para ti.

-Ya no creo en esas cosas.

-¿Tú por qué me mientes?

¿Eh?

-¿Cómo? -¡Que por qué me mientes!

-Pero ¿le vas a creer a él?

-Gonzalo, ¡que nadie se cree que Fonseca le haga daño a nadie!

¡Que ¿por qué me mientes?! ¡¡Que me digas la verdad, hombre!!

-Que ya te lo he dicho. Vale., Y si no quieres creerme,

pues está bien, no me creas. Vale. Peor para ti.

-No. ¿Cómo, cómo, cómo, cómo que peor para mí, Gonzalo?

¿Tú no sabes la gravedad de esto? ¡Que me digas la verdad, Gonzalo!

¡¡Que me digas la verdad, que no me mientas!!

¿Tiraste tú el extintor?

¡¿Tiraste tú el extintor, Gonzalo?!

-¡Vale, sí! ¡Sí!

Sí lo tiré yo, ¿vale?

Lo siento.

Yo no quería hacerlo, no.

-Lo siento. ¿Y ya está? ¡Lo siento!

-Sí. Es que... -¿Cómo que tú no...? ¿Cómo,

cómo que tú no querías hacerlo? -Papá, escúchame. Es Hernando, ¿vale?

-¡Ah!

-Me está obligando a hacer todo esto. Yo..., de verdad, yo no quería.

Es que no...

-¿Qué? ¿Hernando? ¿Ha podido ser Hernando?

Bueno, este es otro de tantos.

Pero de lo que estoy seguro

es que tu hijo es el causante de casi todo lo que me ha pasado.

-Tú y yo nos vamos para casa y ya veremos qué hacemos contigo.

-No, papá.

-¡No, no, no! ¡Y tienes suerte de que no vayamos al director, vamos!

Eso si Fonseca lo tiene a bien.

-A mí, mientras me dejéis en paz, y pueda dar mis clases,

a mí todo me está bien.

-Papá... -Venga para casa.

-Escúchame, papá. -¡Para casa, hombre!

-Yo soy profesor.

Y mi trabajo es mucho más que enseñar lengua y literatura a los chavales.

Entre mis responsabilidades también está la de educar cívicamente.

Y también fomentar valores en ellos.

Como lo que acaba de hacer mi colega con su hijo; igual.

-Ah, mira: te estaba buscando.

Fenomenal, muchísimas gracias, David.

Pero vamos a ver:

tiene 230 microgramos por miligramo de glucógeno, cuando lo normal es 46.

Pues está claro: tiene glucogenosis.

Ah, perdonad, chicos, os explico.

La glucogenosis es una enfermedad que es hereditaria

y que produce una alteración del depósito de glucógeno,

y afecta principalmente a los músculos y al hígado,

ya que es ahí donde se acumula.

Bueno, Carmelo.

Pues, desgraciadamente la glucogénesis es crónica.

Así que vas a tener que hacer fisioterapia y rehabilitación.

En estos casos es importante mantener la actividad muscular

en niveles óptimos.

Así que, si haciendo ejercicio físico todavía le duele mucho,

podrá combinarlo junto con calmantes y con relajantes musculares.

-¿Significa eso que es para toda la vida?

-Me temo que sí.

Pero bueno, escúchame: ya verás como, poquito a poco,

vas a ir aprendiendo a convivir con la enfermedad

y con la rehabilitación te vas a encontrar muchísimo mejor.

Ya lo verás.

Y una cosa más:

tendrás que hacerte también revisiones hepáticas y cardiológicas.

-Pues nada.

Eso es lo que hay.

Yo me vuelvo para el kiosco, que tengo mucho trabajo.

-Espera, que te ayudo.

Ánimo, de verdad.

-Gracias. Gracias por todo, ¿eh? -De nada.

-Hola.

Léelo. -No, no, no.

No, mira: que ya estoy harto de tantas mentiras.

Te lo agradezco pero...,

a mí lo que me toca ahora es afrontar lo que...,

lo que me ha dado Dios, que tengo que vivir.

-Ey, por favor. Por favor, Léelo.

-"Una persona te pedirá una cita.

Se trata de alguien a quien conoces poco

pero para quien eres alguien especial".

-Mira, es que no quiero perderte sin luchar un poquito.

Y lo he escrito pensando

que si la persona a la que había engañado lo leía,

pues igual podía hacer su vida un poquito más feliz.

No, fíjate: al final la magia tiene que existir

porque nos hemos encontrado, fortuitamente.

Tú y yo en el mismo sitio, unidos por esta historia,

no sé....

Es algo demasiado bonito, ¿no?, para dejarlo al azar.

-Sí, lo es.

¡Ayyyy!

-Perdona, perdona. Lo siento. ¿Estás bien?

-Sí, sí.

-No puedo más.

-A ver... -¡Ay!

-Rey, mírate. Yo no quiero insistir,

pero es que tú te crees que te puedes encargar de Cova tú sola.

Y eso normalmente es una cosa de dos personas, o más.

Te lo digo yo, que tengo experiencia; que tengo una hija que tiene 16 años.

¿Eh? Fíate de mí. Puedo ser como tu guía, no sé.

-¿Mi guía?

Ya. ¿Y a cuántos bebés has cuidado tú exactamente?

-A ver, lo que te quiero decir es que tienes que descansar.

Tienes que encargarte de tu hija. Ya te lo he propuesto.

Si quieres, pues duérmete una siesta y yo me encargo de Cova, y no sé.

-Vamos, es que tú lo que quieres es venir a mi casa, ¿no?

A que te invite a merendar.

No, de verdad. Fuera de bromas.

Que..., que te lo agradezco mucho pero es que no,

estoy hecha polvo pero, si necesito ayuda ya...,

ya te lo pediré, ¿vale?

-Vale.

-Gracias.

-De nada.

-Bueno, a ver si llego. Ay, ayúdame a levantarme.

-Venga, vamos allá.

-Empújame. -¡Vamos allá!

-Chao. -Adiós.

La doctora Marco le ha dado el alta a Fonseca,

después de haberse recuperado de todos sus problemas

y haber tenido un posoperatorio satisfactorio.

Fonseca, tienes que ser estricto con las revisiones, por favor.

Tenemos que tener tus problemas cardiológicos bajo control.

-Cuenta con ello.

-¿Vendrás a vernos? -Seguro.

-Juanjo estará encantado de atenderte una vez más,

aunque me ha dicho que le has dado bastante guerra, ¿eh?

-Por supuestísimo que sí. Lo de atenderte, digo.

-Ah, vale. Vale.

-Bueno, voy a atender a ese paciente. Venga.

-Hasta ahora.

-Pues oye, gracias.

-Nada, nada. Fonseca, lo dicho.

Y te dejo que voy a ver a este paciente, que parece grave.

-Gonzalo, ¿qué te ha pasado?

-¿Usted qué cree?

-¿Ha sido Hernando?

-Pues claro.

Me ha hecho esto por hablar. Y no ha servido para nada.

-Venga, vamos a Triaje.

-¿Todo bien?

-Por supuesto.

¡Deja de decirme ya lo que tengo que hacer! ¡Me encuentro perfectamente!

-Bueno, escúchame.

Puede ser una gastroenteritis, pueden ser un montón de cosas,

pero en cualquier caso yo tengo que hacerle pruebas...

-¡Mira, ya te he escuchado!

-Observación, tratamiento, eso es lo que toca ahora mismo. ¿De acuerdo?

-Vale, vale, vale. -Llévale a Boxes.

-Vale, hija, gracias. -Pórtate bien.

-¿Qué, doctor? ¿Me concede usted este baile?

-Puedo yo solo.

-Bueno, pues nada; yo voy detrás.

-Romero, no quiero malmeter pero...

Se rumorea que el doctor Cuevas tiene problemas con la bebida.

-Accidente de moto.

La chica al parecer iba bebida; no llevaba casco.

-¿Conducía ella? -No. Nos la llevamos a Rea.

-Encárgate de la chica, está en Rea con tu adjunto.

¿Cuál es tu nombre? -Ismael.

-Ismael, soy el doctor Molina. Cuéntame qué ha pasado.

-Pues que ha ocurrido todo muy rápido y no me ha dado tiempo a reaccionar.

Y después de lo... Pero ahora me duele todo.

Y encima, con esto que...

-No, no. No, no, no, hijo, no. No te lo quites porque va a ser peor.

-Es que me oprime mucho la pierna.

-Ya, hijo, pero tienes que dejártelo puesto.

-Llegó inconsciente y ha entrado en coma.

-Bueno, pero alguien tendría que conducir esa moto, ¿no?

¿Está aquí? ¿El que conducía esa moto está aquí, verdad?

-Sí. Supongo que sí. -¿Está en este hospital?

-Supongo que sí. -Me voy a Urgencias.

¡Tranquilícese! Usted no puede entrar en Urgencias!

Subtitulación realizada por Teresa García Román

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Centro médico - 25/04/18 (2)

25 abr 2018

Docuficción basada en un exitoso formato internacional que recrea cada día dos historias basadas en casos clínicos reales, curiosos y atractivos. A través de siete personajes fijos -cinco médicos y dos enfermeras- los espectadores irán conociendo los casos que llegarán a las consultas.

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