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No recomendado para menores de 7 años Centro médico - 25/04/17 (1) - ver ahora
Transcripción completa

Jonás ha empezado a sentir un extraño malestar general

tras llegar en un vuelo.

Luisa le ha convencido para venir al hospital.

Marina: Este es Jonás. Mi nieto. -¿Cómo que tu nieto?

¡Oh, sí! Uno de mis nietos; que tengo muchos.

A ver, Jonás, escúchame: ¿Te encuentras bien?

No te agobies. Que la doctora está aquí para ayudarte.

Vámonos, Luisa.

No, no, no. ¿Cómo nos vamos a ir? ¡Qué disparate!

A ver, esperar un..., aguantar un segundo, ¿vale? -Sí.

Es que yo no os puedo atender porque no estoy en Urgencias.

Darme un segundo. -Sí, sí, sí.

¿Quién está en Urgencias? -Ahora mismo, el doctor Dacaret.

Vale. Pues dile que vamos a Triaje, ¿vale? Que le llevo unos pacientes.

Muy bien.

Acompañarme. Vamos a Triaje.

Sí. Vamos. Vamos, vamos, vamos.

A Jonás le ayudé yo hace unos años.

Después de robarme el bolso.

Sí, sí, sí. Pero, debía ser su primer robo;

porque estaba muy nervioso y muy torpe. Sí.

Tanto que, al salir corriendo con el bolso,

no vio una farola que había detrás, y se estrelló contra ella.

¡Qué porrazo se dio!

Momento que yo aproveché para aconsejarle

que tenía que reconstruir su vida.

Trabajando, estudiando, o haciendo un curso.

Y lo convencí.

Le pagué un curso de mecánica. Y cumplió perfectamente.

Pero hoy, algo me dice

que no ha conseguido reconstruir su vida como me hubiera gustado.

Jonás: Estás taquicárdico.

¿Recuerdas qué estaba haciendo cuando empezaste a encontrarte mal?

Ah... Nada.

¿Cómo que nada?

Acaba de llegar de Venezuela.

Ha pasado allí cuatro o cinco días viendo a unos primos.

Lo que haya hecho allí yo lo desconozco completamente.

Ya. Pero ¿te encontrabas mal en el avión o cuando bajaste?

Yo estaba bien y...

Ay. ¿Qué te pasa, Jonás? ¿Qué tienes?

Doctor: ¿Qué le pasa? ¡Rápido!

¿Qué le pasa? -Siéntate, por favor, Luisa.

¡Huy! Gracias.

La crisis convulsiva ha cesado al poco tiempo.

Así que hemos procedido a monitorizarle

para poder medir la actividad eléctrica del corazón,

la presión arterial y la saturación de oxígeno.

Hemos ordenado una analítica de sangre,

y hasta que no veamos cómo evoluciona no empezaremos con el tratamiento.

Martina llega a Urgencias acompañada de su hijo,

tras haber sufrido un incapacitante dolor de cabeza.

No te preocupes, Rubén. Y vete a casa.

No te voy a dejar aquí sola en el hospital.

Ay... Estaré bien, de verdad. No te sientas obligado.

¿Qué es lo que ha pasado?

Estaba hablando con mi hijo por teléfono y...

me ha dado un dolor muy fuerte así, en el ojo, y como que me...

Se me va para atrás. Como... por dentro, por la cabeza.

Estoy muy mareada.

Llévatela a Triaje, por favor.

¿Sabes si tu madre tiene alguna enfermedad importante,

o si es alérgica a algún medicamento?

Pues no sé. ¿Como qué?

Pues como si es hipertensa o si la han operado alguna vez de algo.

Pues ni idea, la verdad.

Pero ¿tú no eres su hijo?

Sí, bueno: Soy su hijo, pero...

es que nos hemos conocido hace como 20 minutos o por ahí.

Ya. Pues yo tengo que ir a atenderla. Vienes conmigo, ¿no?

Venga.

Mi madre me abandonó cuando era un niño

y tuvieron que criarme mis abuelos.

Y el otro día, estoy trabajando, suena el teléfono, lo cojo, y oigo:

“Hola: ¿Eres Rubén?”. Y yo: “Sí, soy yo, dígame”.

Silencio absoluto, y me dice: “Es que yo soy tu madre”.

Martina: Por lo que veo en tu historial,

tuviste una fibrilación auricular hace tres meses. -Sí.

Y desde entonces eres portadora de un marcapasos,

y estás en tratamiento con antihipertensivos

y antiarrítmicos. -Mm.

No sabía que llevabas un marcapasos. -Cómo lo ibas a saber.

Ayúdame a pasarla a la camilla; que ya voy a explorar. -Sí.

En la exploración no he apreciado

ninguna alteración cardiopulmonar ni neurológica.

Y ahora lo que voy a hacerle es un electrocardiograma.

Porque puede ser que el marcapasos sea lo que esté dando problemas.

¿Qué tal está Martina?

Pues justo ahora iba a ver los resultados del electrocardiograma.

Así que, si me quieres acompañar.

Bueno, yo es que tengo un poquito de prisa.

¿Puedes llamar a algún familiar o a alguien que se quede con ella?

¿Sabes qué es lo que pasa, Rubén?

Que Martina me ha comentado

que no tiene ningún otro familiar al que llamar. Entonces...

Ya. Bueno, es que ella y yo nos acabamos de conocer,

y la situación, pues es un poco complicada, la verdad.

No sé. ¿Crees que es muy grave lo que tiene?

Venga. Vente conmigo

y vamos a ver los resultados del electrocardiograma. Va.

Venga, acompáñame.

Jonás descansa después de llegar al hospital,

y sufrir una crisis convulsiva

que, afortunadamente, ha cesado al poco tiempo.

¿Ve algo nuevo en el electro, doctor? -No, Luisa.

Aparte de la taquicardia, todo parece estar normal.

Tenemos que esperar el resultado de los análisis. ¿De acuerdo?

Doctor, quiero que sepa

que la doctora Rey nos ha dejado en sus manos

porque tiene absoluta confianza en usted.

Bueno. Habría confiado en cualquier médico que estuviera de guardia.

O sea que... -En cualquiera, no.

Hola. -Hola.

¿Qué tal? ¿Cómo se encuentra? -Bueno,

ha tenido una crisis convulsiva, pero ha cedido espontáneamente.

Así que le hemos estabilizado

y tenemos que esperar resultados de analítica. -Muy bien.

¡Ay!

¿Estás bien? A ver. A ver, cuidado. Venga.

No pasa nada. Ay, ya está. Ya está.

A ver. Ponte para este lado para... Tranquilo. Así. Mucho mejor.

Ya ha pasado; ya ha pasado. -¿Vale? Ya está. Tranquilo.

¿Te encuentras bien? (Respiración agitada)

¿Esto es un plástico o me lo parece a mí?

Y eso del plástico, ¿qué explicación tiene?

Jonás, escúchame: ¿Has ingerido droga para pasarla por la aduana?

N..., no.

Escúchame, si llevas droga en el estómago

y se rompe uno de los paquetes,

que tengas claro que te vas al otro barrio. ¿Vale?

Escucha, Jonás. Escucha y contesta, hijo.

Jonás, dínoslo, por favor.

En cualquier caso, te voy a hacer una radiografía y lo vamos a saber.

Por favor. -Sí.

Vale. Voy a hacer una radiografía, ¿de acuerdo? -Perfecto.

Hemos encontrado una gran cantidad de óvulos en la cámara gástrica,

así que lo más lógico es pensar que se trata de droga.

Pero hasta que no realicemos los estudios pertinentes

y lo confirmemos, no podemos avisar a la policía,

lo cual, pues, lógicamente, estamos obligados a hacer.

La doctora Marco tiene los resultados

del electrocardiograma que le acaban de realizar a Martina,

después de sufrir cefalea repentina y mareos.

Pues muy bien, porque en el electrocardiograma no veo que haya

ninguna alteración en el funcionamiento del marcapasos.

Ah. Qué bien. Pensaba que podía ser... de eso.

Pues no. Parece una cefalea hemicraneal sin más.

Porque no hay ningún síntoma ni ningún signo de alarma.

Y yo creo que has notado mejoría

con el analgésico intravenoso que te hemos puesto, ¿no?

Sí, sí. La cabeza ya no me duele casi.

Pues estupendo. En ese caso te voy a dar el alta.

Y si reaparece el dolor o notas cualquier síntoma nuevo

tendrás que volver. -Vale. Vale. -Perfecto.

Muchas gracias. -Gracias por todo.

La cefalea o dolor de cabeza pocas veces tiene causas graves.

Pero si es recurrente hay que acudir al médico.

Porque un consumo excesivo de analgésicos

puede perpetuar este dolor de cabeza.

De hecho, si se toman con una frecuencia de tres días a la semana

de forma regular,

se puede desarrollar un tipo de cefalea llamada de rebote.

La verdad, Rubén,

es que ha sido un detalle que te hayas quedado conmigo, ¿eh? Gracias.

No me lo esperaba. -Nada, no te preocupes.

Eso sí: Espero que esto no sea una excusa para conocerme

y pasar tiempo conmigo.

No, no, para nada. No. Te lo prometo. -Vale, vale.

Me gustaría preguntarte una cosa antes de irte.

Dime, lo que quieras.

Me gustaría saber cuál es tu versión de la historia: por qué te fuiste.

Bueno: ¿Qué te dijeron los abuelos?

Pues que abandonaste a papá y lo dejaste en la ruina.

Ah, eso es una verdad a medias.

Pero no sé. Estamos aquí, en el hospital...

Si quieres, quedamos otro día y te lo cuento todo.

Eh... Bueno, es que no sé si es buena idea que quedemos otro día.

Déjame que lo piense y te digo algo.

Bueno: Lo que necesites, yo aquí estaré.

Vale. Gracias por entenderlo. -Nada.

Chao. -Chao.

Vamos a ver.

De momento no tengo los resultados definitivos. ¿Vale?

Pero si finalmente se confirma que es droga lo que lleva en el estómago,

lo que voy a hacer es que le voy a administrar carbón activado,

porque así prevenimos que el estómago absorba las sustancias tóxicas.

Y luego, por otra parte, le voy a administrar unos catárquicos

que eso acelera el proceso de defecación,

y así lo puede expulsar a través de las heces.

¿Vale? -Vale.

Muchas gracias hija. -De nada.

¿Te encuentras bien?

Sí, sí. Estoy bien, estoy bien.

Pero ahora, permíteme. Que quiero hablar con Jonás. ¿M?

Claro que sí.

Si los síntomas de Jonás evolucionasen

y finalmente se confirma la rotura de alguno de los óvulos,

entonces la cirugía va a ser inevitable y necesaria de urgencia.

¿Por qué lo has hecho?

Qué más da por qué lo he hecho.

La cosa es que lo he hecho.

Y lo que más rabia me da es que,

después de todo lo que has hecho por mí,

te he decepcionado. -No. Yo no estoy decepcionada.

Estoy muy triste por ti, Jonás.

Has puesto en peligro tu vida, y eso es muy grave.

¡Voy a ir a la cárcel, Luisa!

Si puedo evitarlo, no.

Voy a ayudarte en todo lo que te haga falta.

Nunca dejo tirados a mis nietos.

No te merezco. No merezco todo lo que haces por mí.

Solo merezco...

Jonás. ¡Jonás! ¿Qué te pasa, Jonás? ¿Qué te pasa? ¡Voy por ayuda!

¡Enfermera! ¡Enfermera!

Silvia. -¿Qué tal? -¿Qué tal? ¿Cómo va todo?

Bien, pero la verdad es que estoy bastante intrigada

con unos pacientes que acabo de atender.

He atendido a una mujer

que ha conocido a su hijo hace escasamente 20 minutos.

Pero es que el hijo tiene unos 30 años.

Y lo que más me ha llamado la atención es que el chico, Rubén,

estaba todo el rato en la consulta como...

Como fastidiado de estar ahí. ¿Sabes? Como queriéndose ir.

Y yo tampoco conozco mucho los pormenores de la historia;

pero a mí me parece que guardar rencor durante tantos años,

pues que no puede ser nada bueno. ¿No te parece?

Ya. Tienes toda la razón, Silvia.

No tienes ni idea de cuáles son los pormenores del caso

Verás: En esta vida lo que hacemos tiene sus consecuencias.

Y esta mujer simplemente está pagando el precio de sus elecciones.

Álvaro, ¿estás bien? -Sí. Sí, perfectamente.

Jonás ha tenido que ser trasladado a la Unidad de Cuidados Intensivos,

después de que su estado se haya agravado súbitamente.

Hemos tenido que intubar a Jonás con ventilación mecánica asistida,

tras sufrir una respiración acelerada y superficial,

caída en la saturación de oxígeno y depresión sensorial.

Hola. -Hola.

A ver, ¿qué tienes que decirme?

Es muy probable que uno de los óvulos se haya roto,

así que vamos a tener que intervenirle de urgencia.

Dentro de lo malo, si esto le hubiese pasado en un avión, pues

la situación hubiese sido completamente letal.

¿Algo más? -Me temo que sí.

Cuando confirmemos que se trata de droga, pues...

Tengo que avisar a la policía.

Me lo temía.

Pero tenía la esperanza de que nunca llegaría ese momento.

Marina. -Dime.

¿Lo de avisar a la policía... no podíamos evitarlo?

¿Es tan necesario? -Luisa, por favor.

Me parece que no eres consciente de lo que me estás diciendo.

Pues evidentemente no.

Tengo que llamar a la policía sí o sí.

Mira, yo sé que es duro.

Pero cuanto antes asimiles que Jonás va a ir a la cárcel, mucho mejor.

No. Yo no puedo asimilarlo.

Yo tengo que seguir buscando una solución.

Y lo primero que voy a hacer es buscar al mejor abogado

que sepa defender estas causas. Eso. Eso es lo que voy a hacer.

Y cuanto antes, mejor. Mira, Luisa.

A ver, es que yo creo que ha llegado un momento

en el que tú deberías pensar un poquito más en ti misma,

y no estar pensando todo el rato en ayudar a los demás.

No conozco otra manera mejor de ayudarme a mí misma

si no es ayudando a los demás. Para mí es genial.

Por la misma razón que me encantaría ayudarte a ti y al doctor Dacaret.

No lo puedo evitar. ¡Es algo que me puede!

Vamos a ver.

Voy a hacer como si no hubiese escuchado absolutamente nada de esto.

¿Entendido? -Pues no sé por qué.

Mira, cuando ya tenga algo de información, luego vendré a buscarte.

Vale.

¿Martina? ¡Ah...!

¿Qué te ha pasado? -Me he cortado, con un vaso.

Vale. ¿Pero estás bien o estás mareada? -Estoy mareada.

Acompáñame que te voy a hacer una exploración neurológica

y vamos a ver esa herida. Venga, vamos.

Hemos comprobado que el marcapasos de Martina funciona correctamente.

Y en la exploración neurológica, tampoco hay signos meníngeos

y las pupilas responden con normalidad.

Pero me ha llamado la atención que tiene un nistagmus horizontal.

Es un movimiento rápido e involuntario de los ojos

cuando mira hacia un lado.

Y me hace sospechar que, detrás de todo esto

hay un problema neurológico.

Pues desde luego que el corte ha sido bastante profundo.

Ya. Y yo no sé si es normal; pero...

Pero me siento la mano como... Como corcho.

Eh... No sé. Como un cosquilleo, así... Me la siento rara. -Ya.

Martina, voy a hacerle una prueba.

Ahora quiero que cierre los ojos,

y me diga si nota que la estoy tocando.

Mm. ¿M?

Ah, sí. Como unos pinchacitos, ¿no?

En el brazo derecho. -Exactamente.

Sí. Sí. -Muy bien.

¿Y ahora? -Eh... No me está tocando. ¿No?

¿Ahora?

Eh... Sí. Me ha cogido el brazo izquierdo, ¿no?

Me... tiene cogida la mano. -Vale.

Martina sufre una evidente hipoestesia táctil

en todo el hemicuerpo izquierdo.

Eso quiere decir que hay un problema en el sistema nervioso central

que está afectando a este lado del cuerpo.

Y son síntomas de una lesión neurológica.

Así que voy a hacerle un TAC craneal.

Las muestras de sangre y orina para el examen de tóxicos

han resultado positivas en opiáceos.

Todo indica que lo que el paciente lleva en el estómago es heroína.

Uno de los óvulos que contiene heroína se ha roto,

así que hemos tenido que intervenirle de urgencia.

Si no, la droga hubiese continuado absorbiéndose,

y esa intoxicación le hubiese provocado una muerte segura a Jonás.

Mediante una laparotomía,

se ha procedido a abrir el abdomen

para extraer lo que contiene el estómago.

El resultado han sido 87 óvulos de heroína,

uno de los cuales, efectivamente, estaba perforado,

y ha sido el que le ha provocado la intoxicación.

Ahora únicamente podemos esperar.

Hasta que no extubemos a Jonás

y comprobemos si definitivamente tiene secuelas o no,

la situación, pues, sigue siendo de bastante riesgo.

(Llaman a la puerta)

Álvaro, quería pasarte el caso de esta paciente.

Tiene una pérdida de sensibilidad en todo el lado izquierdo del cuerpo,

y nistagmus horizontal.

A ver a ti qué te parece.

Le has hecho un TAC craneal, ¿no?

Sí; se lo he hecho y es totalmente normal. No hay ninguna alteración.

Silvia, ¿esta mujer es la que acaba de conocer a su hijo?

Sí, es Martina.

Si el TAC es normal,

ya sabes que hay que hacerle más pruebas.

El déficit sensitivo indica un origen central de sus síntomas,

y la vas a tener que ingresar.

Ya, pero es que ya está ingresada. -Muy bien.

Pues muchas gracias. -De nada.

(Suspira)

Me acaba de llamar la doctora Marco. ¿Qué tal? ¿Estás bien?

Gracias, Rubén. Gracias por venir; no lo esperaba.

Bueno, en realidad, he venido porque tengo que saber algo.

Si es por lo que te han contado de...

-No, no, no, no tiene nada que ver con eso.

¿Tú por qué contactaste conmigo?

¿Es porque sabías que estabas enferma?

Me has llamado porque tienes miedo a morirte.

Si no, no sé nada de ti nunca. -Rubén, yo...

Llevo 30 años esperándote. Es un poco tarde ya, ¿no te parece?

Hola, Luisa. -Hola, doctor.

¿Qué tal está Jonás?

Bastante bien, dadas las circunstancias.

Ahora, solo podemos hacer una cosa: esperar.

Pero yo creo que se recuperará. Sí; es un muchacho fuerte.

Capaz de lograr lo que se proponga.

Claro que a veces se propone cosas que no están bien.

Ahí está el problema.

En eso tienes razón.

Luisa, supongo que sabrás que, si se recupera,

tendrá que ir a la cárcel, ¿verdad? -Sí, lo sé. Pero bueno, quién sabe.

Puede que sea lo mejor para él.

A veces, es necesario que cometamos errores estrepitosos

para aprender a ser mejores; más conscientes.

Salir más fortalecidos.

Sí. Como ocurre con el amor.

¿Con el amor?

Pues sinceramente no entiendo mucho la comparación,

pero, si tú lo dices, Luisa.

Doctor, quiero hacerle una pregunta. -Claro. Dime.

¿Usted sigue enamorado de la doctora Rey?

Luisa, vaya preguntita. Así, hala. Sin anestesia ni nada.

¿Para qué andarse con rodeos? -Ya.

Verá, tengo a un ser querido que se debate entre la vida y la muerte.

Lo mínimo que puede hacer es contestar a mi pregunta.

Bueno.

Pues no. No estoy enamorado de la doctora Rey.

¿No? -No. -¡Vaya!

Bueno, pues entonces nada. Usted mismo, hijo. Usted mismo.

Bueno, Luisa, tengo otros pacientes que me esperan.

Vaya. -Hasta luego.

Martina, la paciente que sufre insensibilidad

en todo el lado izquierdo del cuerpo,

recibe la visita de la doctora Marco y del doctor Mendieta.

Le presento al doctor Mendieta.

Él es neurólogo y a partir de ahora se va a encargar del caso.

Verá, tenemos datos que nos hacen pensar

que sufre usted un trastorno neurológico

que está afectando a su sistema nervioso central.

Martina, ¿se encuentra bien?

Bueno.

¿Y Rubén? Porque no le veo por aquí. -No creo que vuelva ya.

Ya, pues lo siento.

Y lo peor es que se cree que soy un monstruo.

No le he podido contar mi versión, la verdad de lo que pasó.

Tal vez sea así cómo deben ser las cosas, ¿no?

Tal como yo lo veo,

su hijo habrá rehecho su vida desde hace ya mucho tiempo,

y esperar ahora que todo se arregle, como por arte de magia,

es, cuanto menos, egoísta.

Martina: Discúlpenos, pero es que tenemos que seguir hablando fuera.

¡Álvaro! ¿Se puede saber qué te pasa?

¿A mí? -Sí, a ti.

A mí no me pasa nada, Silvia.

Pero si esa mujer se permite contarme la historia de su vida,

creo que estoy en mi perfecto derecho de darle mi opinión.

Y mi opinión es sincera:

no el cuento happy edulcorado que quiere que le cuenten.

Pero, ¡y tú qué sabes de toda esta historia!

Ahora es muy fácil ponerse en el lugar de la pobre madre enferma, ¿no?

¿Y el chico, qué?

¿Tú te imaginas lo que ha pasado ese chico durante su vida?

Álvaro, ¿estás bien? -Mmm... Vale. Muy bien, muy bien.

Voy a disculparme con ella.

Tras empezar a recuperarse de la cirugía

para extraerle la heroína que llevaba en el estómago,

a Jonás se le ha podido retirar la respiración mecánica,

y se recupera en planta.

Después de la extubación hemos comprobado

que Jonás no tiene secuelas permanentes.

Aparte de esto, ha conseguido expulsar

13 óvulos más que tenía en la zona intestinal,

antes de someterle a la intervención.

Así que, de momento, pues ya está tolerando la dieta,

y todo parece indicar que se va a recuperar.

Mira, venía a decirte que todavía te vas a quedar con nosotros,

aquí en el hospital, diez días más

hasta que finalicemos el tratamiento antibiótico.

Y si todo va bien, te daremos el alta...,

pero sabes que, en cuanto te demos el alta, pues...

vas a pasar a... A custodia policial.

Bueno. Eso habrá que verlo.

Porque yo he contactado con un abogado que dice

que hay muchas soluciones para retrasar el ingreso en prisión.

Luisa, no te preocupes. No es necesario.

¿Pero qué tontería estás diciendo?

¿Cómo que no es necesario? ¡Pues claro que es necesario!

Mira, el abogado con el que he contactado dice que...

Luisa, de verdad, muchas gracias por todo, pero déjalo.

No hace falta que te esfuerces tanto por..., por mí.

Voy a entrar en prisión te guste o no.

Siempre le estaré agradecido a esta mujer.

Sin pedir nada a cambio, ha sido la única que me ha ayudado en la vida

Pero lo que yo quiero es que no pierda el tiempo en alguien como yo.

Prefiero que lo invierta en quien se lo merezca:

quien aproveche la oportunidad que ella le da.

En este lío me he metido yo solo.

Y yo soy quien tiene que sufrirlo. Nadie más.

Está hablando bajo los efectos de algún medicamento que le habéis dado,

Porque si piensas que yo te voy a dejar tirado, ah...

Y no digas una palabra más. Ni tú tampoco. ¡Vamos!

Eso es.

Martina está siendo sometida a un angiotac

para ayudar a determinar la causa de la insensibilidad que padece

en toda la zona izquierda de su cuerpo.

(Llaman a la puerta)

Hola. -Hola.

Pues ya tenemos el resultado del angiotac que le hicimos.

El objetivo era ver el estado del polígono de Willis,

que es una estructura vascular situada en la base del cráneo.

Y hemos observado que hay una obstrucción

a nivel de la arteria vertebral derecha,

y de la cerebelosa posteroinferior derecha.

¿Y eso qué es?

Pues eso es que un trombo, seguramente,

ha provocado una obstrucción en la luz de esas arterias,

y es lo que ha causado el ictus que ha sufrido.

Supongo que ahora querrá saber cuál es el siguiente paso a dar, ¿no?

No.

Usted cree que soy una mala persona, ¿verdad?

Señora, estoy intentando ser profesional.

Así que, no me tire de la lengua.

No hace falta. Sus ojos lo dicen todo.

Su madre también se fue.

Bueno, ahora vamos a tener que hacerle una serie de pruebas para

¡Ah, oh!

Martina.

¡Enfermera! ¡Posible ictus en la 312!

¡Heparina sódica y que preparen la Sala de Imagen! ¡Rápido!

Martina. -Ah.

Martina.

Rubén, tu madre ha sufrido un ictus. -¿Cómo?

Sí, ha sufrido un ictus.

Ahora mismo está en observación y está estable.

Pero con los ictus siempre hay riesgo

de que se produzca otro a corto plazo.

Es que antes le he dicho así cosas un poco fuertes...

¿A lo mejor ha sido por eso?

No, no. Eso seguro que no.

Quítatelo de la cabeza. ¿M? -¿Puedo verla?

Claro. Venga. Acompáñame y vamos a verla.

Es que antes le he dicho cosas muy fuertes a mi madre.

Y ahora... le pasa esto del ictus y...

No sé. Creo que me está superando un poco la situación, la verdad.

Media vida deseando que se muera,

y ahora me siento como el culo.

No puedo asimilar

que, después de todo lo que he intentado ayudar a Jonás,

¡al final termine en la cárcel! Es que me siento fracasada.

A ver, Luisa, tienes que comprender

que Jonás ha cometido un delito muy grave.

Por supuesto. Y no voy a discutirlo.

Pero no puedo evitar pensar que también haya otras personas

a las que he ayudado, que sigan viviendo equivocadamente.

Es muy decepcionante.

Y créeme lo que te digo: Lo siento más por ellos que por mí.

Oye, vamos a ver; vamos a ver

¿Y si de repente eres tú la que te dejas ayudar por una vez?

Ay, yo no necesito ayuda.

Pues yo creo que sí. Yo creo que sí.

Yo creo que necesitas, pues no sé. Tiempo para ti.

¿Tiempo para qué? ¿Para irme a darles de comer a las palomas?

Que también están en su derecho.

¿O irme a una residencia y pasarme todo el tiempo jugando al parchís?

¿Eh? No. No, no, no.

¿Sabes lo que yo haría si fuese tú? -No, no sé.

Yo me daría un gran homenaje. Mm.

Al fin y al cabo tienes tiempo y dinero.

O sea que puedes ir donde te dé la gana.

¿Que puedo ir adonde me dé la gana? Mmm.

¿Y con quién voy adonde me dé la gana?

Conmigo. -¿Contigo? -Sí.

Bueno. Pues ya que estás tan dispuesta,

también nos podemos ir las dos de botellón.

No. No, no, no. En serio.

Una muchacha como tú, de tu edad, necesita disfrutar con otros planes.

En lugar de irse de viaje en compañía de una viejita como yo.

Oye. -No, no, no; por favor.

Vamos a ver, déjame a mí decidir esas cosas, ¿vale?

Yo también cuento, ¿eh?

Luisa, que te lo estoy diciendo en serio; de verdad.

Que te has convertido, no sé. Como...

Como en una especie de abuela para mí.

Ay, eso me gusta.

Porque tengo muchos nietos. Pero nietas, pocas.

¿Cómo estás? -Ahora mucho mejor.

Su madre se está recuperando de un ictus,

provocado por una obstrucción en unos vasos sanguíneos del cerebro.

Afortunadamente lo detectamos y lo tratamos a tiempo y...

Parece que no van a haber secuelas ni lesiones graves.

Los trastornos sensitivos de la paciente nos pusieron sobre la pista

de un ictus vertebrobasilar.

Que es uno de los más difíciles de diagnosticar.

Gracias a eso pudimos reaccionar con rapidez

cuando sufrió el segundo ictus.

Entonces se va a recuperar del todo. -Sí. Lo más seguro es que sí.

¿Puedo quedarme un rato con mi madre? -Por supuesto que sí.

Vamos a empezar a administrarle un tratamiento antiagregante,

que deberá seguir de por vida,

y tendrá que venir también a rehabilitación durante un tiempo,

Álvaro, yo creo que eso se lo puedes explicar después, ¿no? -Sí.

Venga, vamos.

¿Me dejas que te cuente? -Me encantaría.

Qué bien, Rubén.

Yo necesito contarte la verdad de lo que pasó para que me entiendas.

Que sepas mi versión; y tú decides.

Yo no arruiné a tu padre.

Nos arruinamos juntos.

Bebíamos un montón. Éramos un desastre.

Y cuando estábamos ya a punto de perderlo todo, la casa,

no teníamos dónde quedarnos, nada, pfff... Ya ves tú: la bebida.

Decidimos apostar.

Pero claro, como no teníamos dinero, fui a pedírselo a una gente...

Muy mala, Rubén. Y lo perdimos todo. Todo.

No teníamos ya para devolver.

Me tuve que ir de aquí.

Esa gente es muy peligrosa.

De hecho, si supiera que estoy aquí, vienen a por mí pero seguro.

Pero, ¿sabes qué? Que no me importa.

Yo solo quería verte.

Bueno, pues al final parece que en la historia de mis padres...

no hay ningún santo.

Es verdad que mi madre me ha hecho mucho daño; pero,

no puedo negar que estoy contento de haberla conocido.

Esto de tener madre, es algo nuevo para mí.

¡Hola, Rey! ¿Qué tal? -¡Hola!

Oye, ¿cómo está el chaval este de la heroína?

¡Ah! ¡Ah, bien, bien! Bastante bien.

Le extubamos y... Y nada, no le habían quedado secuelas.

Vale. Me alegro.

Lo único es que, bueno: Ya sabes que...

Pues sí. Oye, y una cosita:

¿La mujer esta que iba con él? Es Luisa, ¿no? -Sí.

¿Sí? -Sí, sí.

¿Y cómo está? Porque la he visto un poquito bajita.

Bueno, la verdad es que un poco, no sé; un poco hecha polvo.

Pero vamos Gracias por preguntar, ¿eh?

Oye, y una cosita. ¿Te llevas muy bien con ella?

Sí, sí. La verdad que sí. Nos llevamos bastante bien.

Pero, ¿bastante bien, o muy bien? Mmm... Las dos cosas. ¿Por qué?

No, bueno, porque en el mundo,

pues hay gente con la que te llevas muy bien,

y gente con la que te llevas muy bien y le cuentas secretos,

o cosas tuyas.

A ver, espera un momento,

no me digas que ella te ha estado dando la chapa con algo así, em...

No te entiendo. ¿La chapa con qué?

Con... Con nada, con nada. -Ah.

Tengo prisa. ¿Vale? Venga. Chao. -Vale.

Álvaro, no sé qué es lo que te está pasando con este caso.

Pero lo que sea que te está pasando,

no puedes dejar que te influya tanto en el trato con el paciente.

Mira, si tienes un problema con tu madre,

lo mejor que puedes hacer es llamarla

y decirle que la quieres y ya está. Arréglalo.

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  • Centro médico - 25/04/17 (1)

Centro médico - 25/04/17 (1)

25 abr 2017

Docuficción basada en un exitoso formato internacional que recrea cada día dos historias basadas en casos clínicos reales, curiosos y atractivos. A través de siete personajes fijos -cinco médicos y dos enfermeras- los espectadores irán conociendo los casos que llegarán a las consultas de los doctores.

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