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No recomendado para menores de 7 años Centro médico - 24/02/17 (2) - ver ahora
Transcripción completa

-Martín, un amigo de Clara,

llega al hospital acompañado por la enfermera

porque se ha encontrado indispuesto mientras estaban juntos.

-Hola. -Hola.

-¿Todo bien? ¿Os puedo ayudar?

-Pues mira: A Martín.

Que le ha empezado a doler muchísimo la cabeza

y a tener náuseas cuando estábamos en la clase de... tango.

-Tango, ¿eh?

-Sí. -Muy guapa.

Martín, mira: Soy Diana Ortega.

¿Te vienes conmigo mientras Clara se cambia? -Sí.

-Venga, hasta ahora. Tranquilo, Martín.

Pues Martín es un conocido de la doctora Marco.

Es el farmacéutico de su barrio.

Y nos presentó porque decía que haríamos muy buena pareja.

Y la verdad es que fue así. Al principio estábamos genial.

Pero chico: Que siempre pasa algo que lo estropea todo.

-Tienes 37,7.

Cuéntame: ¿Qué te ha pasado exactamente, Martín?

-Bueno, estábamos en una clase de tango, bailando.

-Y me empezó a doler la cabeza una barbaridad.

-Tanto que me dieron náuseas, ganas de..., de devolver, y la luz.

La luz me molesta muchísimo. -Te molesta. Vale.

-Te voy a inmovilizar el cuello un segundo... -Sí.

-Vale. ¿Te había pasado esto antes?

-Hace unos días que estoy con fiebre y dolor de cabeza.

-¿Te quitas las gafas?

-Sí. -Un segundo. Mírame...

-Vale. ¿Tienes algún antecedente? -Bueno. En realidad tengo cefaleas,

después de... tener relaciones.

-Este tipo de migraña suele ser crónica.

Y hay personas que la sufren, por ejemplo,

después de hacer deporte.

La medicación antimigrañosa suele dar buen resultado.

-Me duele muchísimo la cabeza después de tener sexo.

Y eso me trajo problemas con más de una de mis antiguas parejas.

-Es que no me creían que me dolía tanto la cabeza,

que no soportaba que me hablasen.

-Tranquilo, porque le pasa a mucha gente. -¿Sí?

-Sí. Levanta la pierna, haz fuerza contra mí...

Muy bien, la otra... Perfecto.

Te puedes poner las gafas si quieres. -Bien.

-Te molesta la luz.

¿Tomas alguna medicación para las migrañas?

-Sí. Sí, y normalmente va bastante bien.

Pero este dolor de cabeza... es distinto.

-Vale. Bueno, pues Martín.

Creo que puede deberse todo a un cuadro infeccioso.

Por eso te voy a tener que hacer algunas pruebas.

-Vale. Gracias. -De nada.

Además de pedir una analítica de sangre y orina y unos cultivos,

también voy a consultar con Neurología por si valoran

que pudiera tratarse de algo relacionado

con el sistema nervioso central.

Aunque espero que no sea el caso.

-Hola. -Hola, cariño.

Mira que estás guapo tú, ¿eh?, últimamente.-Mm.

-Cariño, yo no sé, después del fin de semana que hemos pasado,

sin niña, sin preocupaciones, pues... -Sin vergüenza.

-Que no sé cómo voy a afrontar la semana.

-¿Sabes? Cuando tengamos más tiempo

tendremos una boda y una luna de miel en condiciones.

Ahora, bastante que hemos sacado un fin de semana los dos

y hemos conocido a un alcalde de pueblo de los que no...

hace falta esperar mucho tiempo.

-Ya, eso es verdad. Bueno. A ver.

-¿Ya te avergüenzas de mí?

-Javier, que sabes que me queda grande.

No vaya a ser que lo pierda dentro de un paciente.

-Voy a hablar con el jefe de Servicio porque...

he decidido secundar la huelga. -Ah, muy bien.

-Ya. Qué luna de miel más bonita me espera:

servicios mínimos, todo para mí. ¡Gracias!

-Ya hablaremos. -Ya.

-Me voy a las barricadas. Querida esposa.

-Adiós. Amado marido.

Te queda muy bien. -Mm.

-No te lo quites. -No.

-Ulises está a punto de casarse.

Pero con los nervios de la boda,

ha sufrido un desafortunado accidente.

-Es que mi hijo se casa la semana que viene, ¿sabe usted?

Y estábamos en la tienda probándole el chaqué,

una tienda que le ha recomendado una amiga suya.

-Mamá, mamá, al grano.

-Bueno. Pues que... le he pillado lo suyo con la cremallera.

-De momento pasen a la sala de espera, ¿de acuerdo?,

y les pediría que tengan un poco de paciencia.

Porque estamos con servicios mínimos y tardarán un poco.

-Muchas gracias. -De acuerdo. -Nada.

-Ha sido culpa mía.

Con las prisas y..., y los nervios de la boda,

pues eso, que se los he pillado al pobrecito.

Ay... Espero no haberle fastidiado nada, porque claro;

luego tienen la noche de bodas y... Y es que...

-Mamá, mamá: ¿No te parece,

esto es lo último que necesito escuchar ahora?

-Bueno, vale, vale, ya me callo.

Pero es que esa moda de no llevar calzoncillos... -¡Mamá!

-Clara: Antes he visto a Martín. ¿Está todo bien?

-Ah, sí. Es solo que le duele la cabeza.

Pero, como le pasa muy a menudo, le he convencido para que venga.

Es que siempre me dice que toma analgésicos.

Pero me dice que es de continuo y digo:

“Pues ven y que te vea un médico”. Así que nada.

-Muy bien, sí, claro; mucho mejor. -Claro.

-Bueno, Clarita, y cuéntame: ¿Qué tal va todo entre vosotros?

Porque para mí Martín es de la familia, ya lo sabes.

-Ya, ya lo sé. Pues... La verdad es que al principio muy bien.-Ajá...

-Pero luego, igual que todos.

Promete, promete, hasta que ya sabes. En fin.

¿Sabes qué pasa?

Que nada más terminar, se va, siempre con cualquier excusa.

Y eso a mí, pues la verdad: No me gusta nada.

Qué quieres que te diga.

-Pero ¿me lo estás diciendo en serio? -Que sí. Que es verdad.

-Pues mira que me extraña, ¿eh? Porque Martín no es así.

-Ya. Eso lo piensas porque para ti es como de la familia.

Pero ya te digo yo que no es oro todo lo que reluce.

-Ulises: Si eres tan amable,

necesito que te retires un poco la chaqueta para echar un vistazo.

-Sí, sí.

-Mm... Vale. Ah...

Tienes un poco de sangre seca y..., y ese líquido viscoso no...

-Es que le puse yo un poquitín de aceite,

para ver si corría mejor la cremallera.

Pero claro, tampoco mucho.

Porque es que el chaqué cuesta 300 euros. Y claro.

Pues no quería estropearlo. -Ya.

-Pero bueno. Entre estropear el chaqué y lo suyo...

-Mamá, mamá: Aceite.

Aceite es lo único que necesita saber la doctora.

-Hola, ¿qué tal?

-Hola, Natalia. -Disculpen.

-Perdona. Te he llamado porque necesito que...,

que eches un vistazo a esto.

-Vale. Muy bien. ¿Qué tal?

-¿Podemos salir fuera un segundito? -Sí.

-Perdonar, ¿eh? Es un segundo. Y ya se queda ella.

Estoy muy ilusionada con esta boda.

Yo diría que más que él y todo.

Es que en la mía, pues no me pude yo ocupar de nada. Vamos.

Que se ocupó la madre de mi marido, que en paz descanse.

Era una señora con mucho..., vamos, digamos carácter.

Y claro, me eligió hasta el vestido. Pero ahora son otros tiempos.

Yo creo que, en la boda de mi niño, va a ser todo diferente.

-No. Si diferente está siendo. -Hijo...

-Oye: Si estáis parados, por favor, salid a apoyar a los compañeros.

Venga, que cuantos más seamos más caso nos harán. De verdad.

Venga, gracias. Abrígate, Álex.

-Diana: Yo creo que deberíamos aumentar los servicios mínimos.

Porque los pacientes se están quejando demasiado, y ya verás.

Un día vamos a tener un buen susto.

-Que no, Marco, que no es para tanto.

Además, esto lo hacemos precisamente por ellos.

Para que a la larga tengan mejor servicio.

Y los servicios mínimos están precisamente para eso,

para no comprometer su bienestar.

-Ya. Y hablando de pacientes: ¿Cómo has visto a Martín?

¿Le has notado raro? -¿Raro? No. ¿Por qué? ¿Te preocupa?

-Sí, bueno.

Es que ahora justo tengo que ir al laboratorio a por unos resultados.

Pero si me acompañas te lo cuento. -Sí, claro; voy. Dime.

-Oye, perdona.

Que, como sabes que estoy de servicios mínimos,

pues, si no te importa, te encargas del paciente. -Vale.

Bueno. Como gerente, la verdad,

es que no me queda más remedio que aceptarlo. Pero...

Pero bueno, como amiga, lo entiendo. -Gracias. -Nada.

Me voy para allá que...

En fin, La situación, ya sabes cómo es, ¿no?

-Sí, lo sé, lo sé.

-Bueno. Disculpen, me voy a encargar yo,

porque a la doctora Rey le ha surgido una urgencia,

y tiene que atenderla.

Si no te importa, pues te voy a atender yo. -Sí.

-Si me permites... -Sí.

-A ver... Vale.

La zona está eritematosa y también hinchada...

A ver... -Perdón.

-Bueno. Lo que podemos hacer... -¿Sí?

-Es... Sí. Voy a pedir una bolsita de hielo,

y luego vamos a..., a poner vaselina, ¿eh?,

para intentarlo,

y de todas formas, si tienes algún problema

y necesitas un médico varón...

-No, no, no se preocupe.

Si él no está incómodo. Él es gay.

-¡Mamá! -¿Eh?

-¿Y eso qué tiene que ver?

¿Le tienes que contar a todo el mundo que soy gay?

-No te avergüences de ello.

Si hoy en día casi todo el mundo es gay.

-Mamá, ¡yo no me avergüenzo de nada!

-Bueno, pues entonces ¿por qué no lo voy a contar?

-Perdónela, doctora.

-Bueno. Voy preparando todo.

-Es que no...

-Siempre regañándome.

-Después de tomar muestras

para varias analíticas de sangre y orina,

la doctora Ortega ha preferido aumentar el estudio

para saber el origen de los síntomas de Martín: el amigo de Clara.

-He consultado con Neurología,

y me han recomendado que, por los síntomas que sufre Martín,

le hagamos una punción lumbar

para extraer líquido cefalorraquídeo y analizarlo.

Y que también le hagamos un TAC.

Bueno, Martín. El TAC es normal.

Pero la analítica, del líquido cefalorraquídeo

presenta un aspecto algo preocupante.

-¿Qué tan preocupante? -El aspecto es de agua de roca.

De todas formas hay que esperar: los resultados de los cultivos,

los índices de proteínas y otros indicadores.

Para poder descartar una meningitis vírica.

La meningitis es la infección de las membranas

que recubren el cerebro y la médula espinal.

Cuando es de origen vírico, que es lo más habitual,

suele tener menos gravedad que si es de origen bacteriano.

Si la punción que le hemos hecho a Martín confirma el diagnóstico,

el siguiente paso sería localizar el microorganismo

que le está originando los síntomas.

-¿Y esto cómo sigue? ¿Qué..., qué tengo que hacer?

-Pues te vas a quedar ingresado.

Por lo menos hasta confirmar el diagnóstico.

-Sí. Te vamos a llevar a Neurología y allí van a controlar tu evolución.

No te preocupes. -Gracias.

-Vale, María. Puedes retirar la bolsa, por favor...

Y si eres tan amable de traerme la vaselina...

Lo intentamos. ¿Vale?

-Yo creo que ya se le ha deshinchado bastante, ¿eh?

-Mamá, como digas algo más, te juro que me esperas en el coche, ¿eh?

-Ay, hijo. Pero si es que... -Gracias. Bueno.

-Oiga, doctora, ¿Le importa que..., que intente yo primero?

-No, no. Venga.

Aquí también tienes. -Sí.

Sin pensar, ¿no? -Sin pensar.

-Una. Dos...

¡Ah, ah! ¡¡Oh!!

Mamá. Mamá, ¿estás bien? -¡No!

-No, no, tranquilo, Ulises.

Es que... Tranquilo.

Estas cosas suelen impresionar y puede provocar vómitos. ¿Vale?

No te preocupes.

-Estoy bien. Si es que, como para la boda me he puesto a dieta,

pues entonces... Es lo que pasa.

Pero yo creo que...

Me ha dicho una amiga mía que soy intolerante a la lactosa.

-Bueno. Lo que hacemos es que, cuando terminemos contigo, ¿vale?,

te echo un vistazo. ¿De acuerdo?

-De acuerdo. -Gracias.

-Ulises, vamos a tener que anestesiar la zona.

-Anestesiar, ¿cómo? Con... -Pues con una inyección. -Ah.

-El atrapamiento del escroto con la cremallera

es bastante más frecuente en niños que en adultos.

Es una situación dolorosa y también muy estresante para el paciente.

Por eso es necesario utilizar un anestésico

para que disminuya el dolor.

Bueno, Ulises: Vamos a proceder...

-¿Le..., le puedo dar la mano a mi madre?

-Preferiría que no,

que tengo ahora mismo la aguja... -Vale. Vale.

-Voy. Tranquilo.

-¡Ah, ah! ¡Aaah! ¡Ah! -Coge aire, despacito...

Ya estoy terminando, ¿eh?

Venga. Dejemos unos segundos...

Bueno, ¿preparado? -Sí.

-Necesito esto un momento un poquito más despejado, por favor...

-Sí, sí, perdón. -Perdón.

-Venga. Voy, ¿eh? -Vale.

-Intenta calmarte. Coge aire... Despacito...

Eso es, eso es. Muy bien. Muy bien. Muy bien.

Uno... Si quieres mirar para otro lado...

-Sí. -Sí.

-Dos... Ya. -¡Ah! -¡Ay!

-Hasta luego.

-¡Silvia! -¿Qué tal, Martín? ¿Cómo estás?

-¡Cómo me alegra verte por acá!

-Yo prefiero verte en la farmacia relajado,

que no aquí ingresado en el hospital. ¿Qué tal estás?

-Me acaban de confirmar que tengo meningitis.

-Bueno. No te preocupes.

La doctora Ortega es una gran médico, y seguro que te recuperas pronto.

Además, con Clara también en el hospital, es que...

No puedes estar en mejores manos, ¿no?

-Clara es una maravilla.

De hecho te quería agradecer que nos hayas presentado.

Tenemos un montón de cosas en común.

¿Sabes que le gusta bailar tangos? Se le da genial.

No había encontrado a nadie

que me quisiera acompañar en mis clases de tango.

-Pero Martín: Tú la cuidas, ¿verdad? -Claro.

- Clara ya ha tenido algunas malas experiencias con otras parejas y...

-No, Silvia. Por supuesto.

Clara es lo mejor que me pasó en años.

Y vos me "conocés". Desde mi divorcio yo...

-Sí, sí. -Qué te voy a contar.

Pero quédate tranquila, que no haría nada que la pudiera perjudicar.

-Me alegro. Me alegro mucho de que estéis juntos. -Gracias.

-Bueno. Si bajas a la calle, con lo de la huelga,

por favor abrígate, ¿eh?

Que se están cogiendo unos resfriados de cuidado.

En manga corta; con el ruido; el... ¡Bu! Menudo jaleo.

-¡Hola! -¿Qué pasa, Ortega?

-¿Qué tal? ¿Podemos hablar un segundo?

-Sí, claro.

Venga, hasta ahora.

-Perdona, Lola. -Dime.

-No, que tienes a tu Martín en la 203.

Por si le quieres echar un vistacito. -Ah. Bueno, muchas gracias.

-Clara. Espera, ven. -¿Qué pasa?

-No, que quiero que sepas que Martín sufre migrañas crónicas.

Que si no te lo ha dicho, igual es por vergüenza.

-O sea, que a lo mejor por eso se va después de...

-Sí, mujer. Le pasa a mucha gente.

Después de tener relaciones sexuales o al hacer deporte. Que lo sepas.

Pero por favor, que eso no te influya que parece un chico estupendo.

Baila tango. Es guapo. En la 203 le tienes.

-Muchas gracias, Ortega. -¡Ay, ay, qué guay!

-Poco después, Ulises se recupera de los dos puntos de sutura

que ha precisado la herida de la cremallera en la piel del escroto.

Mientras a Antonia la doctora Romero le hace una exploración abdominal.

-Muy bien. Perfecto. Pues dígame si le duele, ¿eh?

-¡Ah! -¿Le duele ahí?

-No, no, no, qué va.

Si es que son los nervios de la boda. -Ya.

-¿Me puedo ir ya?

-Me gustaría antes hacerle una analítica. ¿De acuerdo?

-Bueno, pero... No tardará mucho, ¿no?

Porque es que la tienda de los chaqués cierra, y me gustaría ir.

-María, ¿puedes preparar una analítica, por favor?

-Ahora mismo.

-Hijo: ¿Tú cómo estás? -Muy bien. Muy bien, mamá.

-Enseguida se podrá ir. -Gracias.

-Tras un tiempo en evolución,

y después de realizarle una segunda punción lumbar,

la doctora Ortega va a ver a Martín para comunicarle los resultados

del análisis de líquido cefalorraquídeo

-¿Cómo estás? -Bien. Mucho mejor.

-Ya casi no me duele la cabeza y...

Recién me tomaron la temperatura y me dijeron que no tenía fiebre.

-Me alegro.

Yo también tengo buenas noticias. -¿Sí?

-Sí, mira. Las cifras de proteínas y de glucosa

en el líquido cefalorraquídeo han descendido.

También de glóbulos blancos. ¿Vale?

Lo único, que sí que hay

es un porcentaje elevado, mayoritario, de mononucleares.

-Entonces, ¿cuál sería el diagnóstico?

-Después de cotejar los resultados con mis compañeros de neurología,

hemos concluido que Martín sufre una meningitis linfocitaria viral.

Es decir, la meningitis vírica que sospechábamos,

y que descarta la presencia de bacterias.

Lo cual nos hubiese dado un diagnóstico más grave.

-Pero ¿me voy a tener que quedar ingresado?

-No. Te voy a dar el alta.

Y dejarás de tomar los antibióticos.

Porque no tienen efecto contra los virus. ¿De acuerdo?

-Bueno, y en casa tendré que hacer algún tratamiento, ¿no?

-Lo único que tienes que hacer, básicamente, es guardar reposo

y mantenerte bien hidratado.

Si tuvieras fiebre o dolor de cabeza

pues puedes tomar antitérmicos o analgésico.

-Vale. -¿Vale?

Ah: Y tienes que volver.

Para que un neurólogo te vea. ¿De acuerdo?

Porque la enfermedad es recurrente y podrías tener alguna recaída. -OK.

-Antonia vuelve al hospital

para recoger los resultados de su analítica.

-¡Ay! ¡¡Ayúdeme, por favor!!

¡Ay, ah, ah! ¡Ah, ah, ah!

¡Mi bol..., mi bolso, por favor!

-Bueno, dígame, Antonia: ¿Se acuerda de mí?

-Ay, sí. Es usted la doctora que atendió a mi hijo,

cuando aquello de la... -Sí, de la cremallera.

-Sí. -Eso es.

-Bueno, pues cuénteme. ¿Qué ha pasado?

-Pues verá: Estábamos probando el menú de la boda.

Y claro, había un montón de platos.

Bueno, pues me lo he comido todo.

Porque claro, había que probar.

Y... me ha sentado un poquito mal.

Y luego encima he tenido que dejar el coche aparcado lejísimos.

Porque es que no había sitio.

Y claro, he venido corriendo...

-Ya. Bueno. ¿Se puede incorporar, que la voy a auscultar? -Ay...

-Permiso, ¿eh?

¿Fuma usted? -Un poquito.

Y ahora, con el estrés de la boda, pues..., la verdad. -Ya.

La lactosa es un tipo de azúcar

que se encuentra en la leche y otros productos lácteos.

Nuestro cuerpo necesita una enzima llamada lactasa para poder digerirla.

Pero si el intestino delgado

no produce la suficiente cantidad de esta enzima,

se produce la intolerancia a la lactosa.

¿Y cómo sabe usted que es intolerante a la lactosa?

-Bueno, porque me lo ha dicho una amiga mía,

que también tiene los mismos síntomas.

Pero me ha dicho un remedio casero.

Verá: Hay que estar dos o tres días sin tomar nada de lácteos.

Y luego ya, cuando ha pasado, te tomas dos o tres vasos de golpe...

-¿De leche? -De leche.

-Mm. -Sí.

-¿Y? ¿Cómo se ha sentido? -Fatal.

-Fatal. -Sí.

-Hombre. Muy científica no me parece la prueba. Así que...

Casi prefiero hacerle yo una,

que descarte o confirme la intolerancia. ¿Vale?

La intolerancia a la lactosa es bastante común en los adultos,

pero no suele ser peligrosa.

Hay diferentes grados de intolerancia,

y los síntomas principales son: gases, diarreas, nauseas

y también cólicos abdominales.

Bueno. Tengo los resultados, y se ve que tiene anemia. -Ah...

-Entonces quiero saber de dónde viene.

Así que lo que le voy a mandar es un ecocardiograma

y unos marcadores de lesión miocárdica.

Porque es probable que el desmayo que usted tuvo

tenga que ver con el ejercicio que hizo cuando vino para acá.

Que me ha dicho que se quedó...

desde el coche hasta aquí caminando... ¿No?

-Sí, sí. Huy, deprisísima. -Pues puede ser.

Y, además, como tiene sobrepeso y tabaquismo,

pues son factores también de riesgo. ¿De acuerdo?

La leche no sé si le hará daño.

Pero desde luego el tabaco y el sobrepeso, sí.

-Un poquito, ¿verdad?

-Ay, que hay que dejarlo, Antonia. Hay que dejarlo. Bueno.

-¿Querés que te pase a buscar esta noche cuando termines el turno?

-Ah... Martín, eh...

-Mira. Te tengo una sorpresa.

Iba a esperar hasta la cena, pero no me aguanto las sorpresas.

Reservé una casita rural. Para cuando esté mejor, ¿eh?

Es una cabaña de madera en el medio de la nieve, con una chimenea.

¡Tiene una cama enorme! Los dos solos.

Podemos llevar un par de botellas de vino, unos quesitos...

Te puedo hacer una fondeu de queso. O de chocolate.

¿Qué pasa? No... No te veo muy entusiasmada.

-Sí, sí. Sí, sí.

-¿Sí? ¿Te hace ilusión, de verdad? -De verdad que sí.

Mira, si te parece, Martín, cuando acabe el turno te llamo

y me explicas todos los planes, ¿vale?

-Dale, genial. -Venga.

-Después lo hablamos. Chao, amor. -Adiós.

-¿Qué tal? -Muy bien.

-Oye, que... Que me ha gustado mucho verte esta mañana ahí,

sosteniendo fuerte la pancarta.

-Pf..., pues me duelen los brazos, ¿eh?

La última huelga en la que estuve estaba en la facultad todavía...

-¿De verdad? -Imagínate. Sí, sí.

-Oye, que... Ahora que me fijo... Qué buen tono tienes tú, ¿no?

-Es que nos ha hecho muy buen tiempo este fin de semana en el campo.

-Ah, no me digas que habéis estado de excursión.

-No, no, de excusión, no.

Después de la boda, pues nos fuimos a tomar una paella al sol. Y mira.

Ah, ¿no sabías que nos..., que nos habíamos casado?

-Sí, perdóname. Es que me he... despistado pensando en otra cosa.

¡Enhorabuena! Por cierto.

Que no te lo he dicho todavía. -Gracias.

Oye, cuando quieras estás invitada a lo que quieras.

-Vale, vale, vale. Genial. -¿Eh?

-Pues nada. Que aproveche con el café.

-Ea, voy a..., a controlar.

-Antes de volver para su revisión con el Servicio de Neurología,

Martín llega al hospital con evidentes muestras

de que su meningitis vírica ha empeorado.

-¡Por favor! ¡Traed una silla de ruedas!

A ver. Siéntate, Martín. Tranquilo. Ya está.

-Te voy a tomar la temperatura. -Mm.

-Tienes 38, Martín. ¿Has estado así todos los días?

-No, bueno. Todos los días, no.

-¿Cómo que no? Claro que sí. Y con dolores de cabeza también.

-Ay... -A ver, mírame, por favor...

¿Cómo son los dolores de cabeza?

-Supongo que los típicos de la meningitis.

-Vamos a ver, Martín. Eso no es verdad.

Que después de acostarnos siempre te dolía la cabeza.

Lo que pasa que tomabas analgésicos a escondidas, y no me decías nada.

-Bueno, a ver. Tranquilos.

Voy a consultar con Neurología el siguiente paso, ¿vale?,

Voy a consultar con Neurología el siguiente paso, ¿vale?,

porque ya deberías haber mejorado por ti mismo.

-Vale. Gracias. -Venga.

-El electrocardiograma de Antonia no muestra nada anormal,

y los marcadores de lesión miocárdica son negativos.

Por lo que Romero le realiza una radiografía de tórax.

-¿Cuántos músicos dice? No, no, alguno más. ¡Claro! Sí.

Ah. Y que toquen, sobre todo, para empezar un bolero.

Sí, muchas gracias. Yo estoy ahí enseguida. Gracias.

Sí. Hasta luego.

Discúlpeme, ¿eh? -Nada. Tranquila, Antonia.

Pues mire, lo que hemos visto en la radiografía...

¿Ve esto de aquí? -Sí. -Es un nódulo. ¿Vale?

-¿Y eso qué es?

-Pues eso podrían ser muchas cosas.

Desde una neumonía a una cicatriz por una infección pasada.

Entonces, me gustaría hacerle un TAC para verlo mejor. ¿Vale?

-Ya, pero es que no me puedo quedar.

Hasta que mi hijo no se case, no me puedo hacer ninguna prueba.

-Pero después de la boda, la quiero ver por aquí. ¿Vale?

-Se lo prometo. -Está bien.

-Clara, acabo de estar con Martín,

y aunque no me lo ha dicho abiertamente,

es evidente que algo pasa.

Así que, por favor, sé sincera conmigo.

-Vale, Marco. Te lo voy a contar ti, por lo que tú ya sabes. Pero...

Es que me he dado cuenta que no es la persona.

No es el hombre que quiero tener a mi lado. Ya está.

-Pero, y si ya lo sabías, ¿por qué no se lo has dicho antes?

-Yo qué sé. Es que me daba cosa romper con él y hacerle daño.

-A ver, de verdad. Lo entiendo. Lleva mucho esperando, lo sé.

Solo le pido que espere un poquito más, ¡y ya está!

-¡No, esto es una vergüenza! ¡Ya estoy harto!

¡Y voy a poner una queja!

-Vale, pues ya está. Ponga la queja. Ya está. ¿Qué voy a hacer?

-Pues claro que la voy a poner. Por supuesto.

-Vale, pues póngala.

-¿Qué ha pasado, Diana?

-¿Qué pasa? Pues nada.

Que está nervioso, no entienden que esto lo hacemos por ellos.

Si supieran por qué estamos haciendo esta huelga no actuarían así.

Ya está. Básicamente eso es lo que pasa.

-Antonia, la paciente con un nódulo en el pulmón,

acude a la consulta de la doctora Romero.

-¿Qué tal, Antonia? ¿Cómo está? -¡Ay, muy estresada!

Porque es que ahora resulta

que no encuentro la tarta nupcial apropiada. ¿Sabe usted?

-Ya. Bueno, hablando de tartas. ¿Cómo está Ulises?

-Hoy, estupendamente, muy bien. -Me alegro mucho.

Siéntese, Antonia. Siéntese. -Muchas gracias.

-Tengo ya los resultados, y...

Los marcadores tumorales han dado elevados.

-¿Eso quiere decir que es un cáncer? -No necesariamente.

Hay algunas enfermedades no cancerosas que dan falsos positivos.

Quiero precisamente confirmarlo con un TAC toracoabdominal. ¿Vale?

-Si quiere avisar a su marido o a su hijo...

-Soy viuda. Ulises es lo único que tengo.

Pero no, qué va. No le voy a decir nada hasta después de la boda.

Yo no quiero que nadie le amargue ese día.

Tiene que ser el mejor día de su vida.

-Después de realizarle unas pruebas,

la doctora Ortega va a comunicarle a Martín los resultados.

Parece que ya tiene un diagnóstico definitivo para él.

-Hola. ¿Qué tal, Martín? ¿Cómo te encuentras? -Bueno.

-A ver, te cuento.

Tengo los resultados de los análisis. Y son normales.

Pero, en la seroconversión, sí se han detectado anticuerpos,

para el virus del herpes simple.

-¿Herpes? -Sí.

-Pero ¿los resultados no dieron normales?

-Sí, sí. Los resultados son normales. No se ha detectado el virus en sí.

Pero sí los anticuerpos que crea tu cuerpo para luchar contra ese virus.

Y eso es suficiente para saber que, en algún momento, lo has tenido.

-Y es ese virus el que produce los síntomas, ¿no?

-No exactamente.

Lo que tienes es meningitis de Mollaret.

La meningitis de Mollaret es un tipo de meningitis vírica,

que muchas veces está provocada por el virus del herpes simple.

Lo curioso del caso es que no hemos podido determinarlo antes,

porque todas las analíticas habían dado negativo para este virus.

Solo cuando hemos encontrado los anticuerpos específicos,

hemos sabido qué era el responsable de los síntomas de Martín.

-¿De Mollaret? -Sí. De Mollaret.

Ya te hemos puesto tratamiento para el virus. ¿De acuerdo?

-Pero te tienes que quedar ingresado un poquito más.

Porque los antivíricos, pues tienen que frenar la replicación del virus.

-Vale, pero...

-Estos medicamentos, al contrario de lo que pasa con los antibióticos,

no eliminan el virus del todo.

-Pero ¿me voy a curar o no?

-Sí. Aunque esta meningitis es autolimitada.

Es decir, las propias defensas de tu cuerpo,

pues son suficientes para luchar contra ella.

Pero puedes tener una recaída.

-Vale. -Vale.

-Discúlpeme. Doctora. -Sí.

-¿De casualidad no la vio, a Clara? -Eh..., sí.

Le digo que pase a verte. -Por favor. -Claro.

Mañana me paso yo para ver cómo estás. -Muchas gracias.

-Hasta ahora. -Hasta ahora.

-Antonia: Tranquila, que ya queda poco.

Eva: ¿Estás viendo lo mismo que yo? ¿M?

El TAC muestra claramente una neoplasia de colon

con metástasis en hígado y pulmón.

Le hemos hecho una biopsia, pero... no tiene buen pronóstico.

Hola, Marina. ¿Has visto la cola que hay en Urgencias? ¿Sí, no?

¿Te vienes y me ayudas?

-Eh... No, no puedo.

Es que estoy de servicios mínimos y entro dentro de dos horas.

-Pero si no estás haciendo nada.

-Bueno, sí, estoy haciendo mis derechos. -Vale.

Vale, muy bien, pues nada, yo pensaba que como amiga me ibas a ayudar.

Pero veo que no.

-Ya, yo también pensaba que, como amiga, me ibas a invitar a tu boda.

-Vale. Que tiene que ver con eso.

Ahora mismo no te puedo dar más información, pero luego te lo cuento.

No tiene nada que ver con lo que estás pensando.

-Martín ha evolucionado bien de la meningitis de Mollaret que padece.

Espera que la doctora Ortega le dé el alta hoy mismo.

-Sí, mira, Martín: La analítica de control está bien. Es normal.

-Y ya tampoco tienes fiebre, y no hay secuelas neurológicas.

-¿Eso quiere decir que me va a dejar de doler la cabeza?

-A ver. Los dolores producidos por la meningitis desaparecerán.

Pero tus migrañas crónicas tienen otro origen. Esas, no.

-Bueno. Por lo menos tengo una farmacia.

-Para sus migrañas recurrentes, Martín deberá tomar antimigrañosos.

Por lo demás, deberá acudir al hospital cada tres meses,

para asegurarnos de que la enfermedad no vuelve.

Llaman a la puerta

-Te dejamos descansar. -Vale.

-Voy preparando los papeles de tu alta.

-Muchas gracias. -Nada.

-Hola, amor. -Hola.-¿Cómo estás?

-Eh... Martín, tenemos que hablar.

-Uf... Qué feo suena eso.

¿Qué pasa? ¿Me querés dejar?

Pero ¿por qué?

-A ver, Martín. Es que...

Es que yo creo que lo nuestro no funciona, ¿sabes? Que no...

-Es por mis migrañas después de hacer el amor, ¿no?

-No, no, de verdad. No... No tiene nada que ver.

Es que... Yo siento que hay algo entre nosotros que...,

que no termina de fluir, ¿sabes? Y...

-¿De fluir? ¿Qué no fluye? ¿Cómo no fluye?

¿Qué..., qué me estás contando?

-Lo siento, de verdad.

Sé que te lo tenía que haber dicho antes, pero... No podía y...

Lo siento muchísimo.

-Yo también lo siento.

No me había pasado algo así con nadie desde hace la pila de años.

-De verdad. No sabes cuánto lo siento.

-El día de la boda de su hijo,

Antonia vuelve para conocer el resultado de la biopsia.

-No a los recortes. No a los recortes.

No a los recortes. No a los recortes.

No a los recortes. No a los recortes.

No a los recortes. -No a los recortes.

-Por favor. Perdone. Perdone, ¿eh?

Perdone. Gracias.

- Perdone ¿La doctora Romero está en su despacho?

-Sí, creo que está arriba. -Muchas gracias, guapa.

Llaman a la puerta

¿Puedo pasar?

¡Huy, la que tienen liada ahí abajo, ¿eh?!

Bueno, soy una mujer de palabra.

Yo si digo que vengo, vengo. Aquí estoy.

-Sí, y la verdad es que está muy guapa.

-¡Ay! ¿Sí? ¿Le parece? Muchas gracias.

-Ya. Bueno, si quiere sentarse... -No, si es que tengo mucha prisa.

La limusina me está esperando. Y está también el niño.

Claro. Ya han dicho que retrasen media hora la ceremonia...

-Bueno. Pues entonces...

Es que tengo ya los resultados y... -¿Y?

-Bueno, pues... Tiene cáncer de colon con metástasis hepática y pulmonar.

Antonia: El adenocarcinoma, junto con el cáncer de mama,

es el más común entre las mujeres.

Y el pronóstico suele ser bastante bueno.

Pero en su caso, al haber metástasis, la fase está muy avanzada.

Llaman a la puerta

-Buenos días, doctora.

Mamá, ya he avisado de que llegamos un poco tarde. -Ah... -¿M?

Bueno, bueno, ¿qué tal? ¿Qué te ha dicho la doctora?

-Bueno, pues la verdad es que tengo los resul...

-Nada. Que tengo intolerancia a la lactosa. ¿No es cierto?

-Ay, bueno. -Lo que yo me imaginaba.

-Bueno, por hoy no te preocupes,

porque he encargado la tarta sin lactosa.

-Muy bien, hijo. Eres el mejor. -Pero bueno, ¿qué te pasa, mamá?

-¿Qué me va a pasar, hijo?

Que hoy es el día más feliz de toda mi vida.

-Pues venga. Date prisa, que Víctor se pone histérico.

-Muchas gracias por todo, doctora.

-De nada, que... Que tengáis muy buen día.

-Gracias. -Gracias.

-Hace un año ahora que mi mujer se fue,

tres meses después murió mi padre, que estaba hecho un toro,

mi madre no pudo, la mujer, y le siguió un mes y pico después...

Sí, vengo a que me quitéis esto. La férula o...

-Pues es que lo siento mucho, Enrique.

Pero si no es una urgencia no te voy a poder atender.

-Es que, como estáis de huelga también...

Venga, vale, perdona, perdona.

-Perdóname. Pasa. Deja las cosas.

-Joder, Marina. Muchas gracias.

-¿Estás bien?

¿Estás teniendo un brote de tu enfermedad?

-A lo mejor, igual cambia mi suerte. ¿No? Porque hoy he tenido suerte.

Que me he caído de nuevo.

Es que he ido a apoyarme en la muleta y me he caído de culo y me duele...

-¿De cuántas semanas estás, Carmen? -De 36, creo.

-¿Cómo que crees? ¿No llevas un control?

-Bueno, lo intento. Pero es que vivo en la calle.

-La paciente no está de parto. Sufre una crisis hipertensiva.

Es decir, tiene unos niveles de tensión arterial demasiado elevados,

que debemos controlar.

-Tenía tanto miedo de que le pasara algo malo...

-Los hijos de las mujeres embarazadas que toman drogas

suelen tener problemas. -¡Ah!

-La hija de Carmen ha nacido por parto vaginal,

está sana y con un buen peso.

-¿Seguro que está bien?

-Sí, está perfectamente. -Ah...

-¿Qué pasa? -La niña.

-¡Carmen!

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Centro médico - 24/02/17 (2)

24 feb 2017

Docuficción basada en un exitoso formato internacional que recrea cada día dos historias basadas en casos clínicos reales, curiosos y atractivos. A través de siete personajes fijos -cinco médicos y dos enfermeras- los espectadores irán conociendo los casos que llegarán a las consultas de los doctores.

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  1. Maria R C

    Me he vistoo todos los capiitulos sin dejar ninguno atras y todos me encantan cada vez som mejores seguir asii!!

    27 feb 2017
  2. Whita

    Cómo mola la serie! Una pena que Clara dejara a Martin, me ha caído bien y me da una penita! Con lo guapo y bueno que es! Quiero verlo más! ;)

    26 feb 2017
  3. Hayar

    Me encantó el capítulo de hoy sois la leche

    24 feb 2017