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No recomendado para menores de 7 años Centro Médico - 23/12/15 - Ver ahora
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Subtitulado por TVE

-Queda poquito. -¿Sí?

La doctora Rey recibe la visita de una vieja amiga.

Miriam es fisioterapeuta de deportistas de alto rendimiento.

Y uno de sus pacientes está teniendo problemas.

-¡Huy! ¡Hola!

-¿Qué tal? -Bien.

Bien, ¿y tú? -Bien.

-Era mi compañera de habitación en la universidad.

Ella estudiaba fisioterapia y yo medicina.

Hacía tiempo que no nos veíamos.

-Trabajando mucho, la verdad, y... bueno, soltera.

Sin compromisos. -¿Soltera?

-Sí. -Yo estoy con alguien.

-Ah. -Sí.

-Claro. ¿Con el chico este guaperas

de la universidad? -No. Lo dejamos hace tiempo.

-Ah. -Pero bueno, le veo aquí

todos los días. -¿Ah, sí?

-Es que trabaja en el hospital, sí. -Bien, ¿no?

-Tenemos muy buen rollo. -Claro.

-Pues nada, luego... luego os veo. ¿De acuerdo?

-Vale. Será él.

Venga, hasta luego. -Hasta luego.

Íker es saltador de trampolín.

En las últimas semanas no se ha sentido al cien por cien

de rendimiento en los entrenamientos y está en un momento decisivo

para su carrera.

-Por esta zona es como donde más tensión tiene.

Y es donde más le estuve trabajando...

-Ahí, ahí.

-Le puse un montón de antiinflamatorio.

-¿De aquí, no? -O sea, te viene todo esto.

-Sí. -Pe...

-Es como se pone aquí y baja. -Después probamos también

a hacer unas series y descansar, un reposo bastante intensivo...

-Vale. -Con un ejercicio bastante...

-Te puedes poner la camiseta ya si quieres.

-Es una sensación rarísima, la verdad.

No sé, al levantar los brazos

me duele así como en la espalda por atrás

y me es superincómodo para entrenar y para todo.

A mí nunca me había pasado nada de esto,

así que mi fisioterapeuta me ha traído aquí a ver qué tal.

Pedro Bauzá es un economista que ha llegado a Urgencias

por un corte en la mano.

Mientras Clara le realiza las curas,

él le cuenta las circunstancias en las que se hirió.

De todas maneras no parece muy profunda.

Yo creo que no vamos a tener que poner puntos.

-Ah, menos mal.

-No. Vamos a poner una tirita, ¿eh?, y vamos viendo.

Pero yo creo que con esto es suficiente.

¿Y cómo se ha hecho esto?

-No sé. Que llevo unas semanas que estoy como... nervioso.

No sé qué me pasa.

Bueno, hace un rato un amigo me ha dicho algo y me he alterado

y he estampado un vaso contra la mesa.

No... No sé qué me está pasando, estoy nervioso.

Ya. Bueno, hombre, pues habrá que tranquilizarse un poco.

-Ah, sí, sí. ¡Ah!, cuidado. Llega.

Perdón. Ahí está. -¡Aaaah!

De todas maneras voy a avisar a la doctora

para que le eche un vistazo.

-¿La doctora, para qué? Por esto no, no creo que...

Bueno, va a venir bien. ¿Eh? Mucho mejor.

Gracias. Tranquilo, va a ser un momentín

y nos quedamos todos más tranquilos. -Vale.

¿De acuerdo? Lo que usted diga, sí, sí.

La verdad es que llevo unas semanas como que estoy muy nervioso,

no sé qué me pasa.

Esta mañana un compañero me ha dicho algo

y me he alterado mucho.

Tanto que he roto un vaso encima de la mesa.

La herida no es gran cosa.

Pero me preocupa lo que me ha contado

del momento en el que se puso tan violento sin razón.

Y ya que me ha dicho que hoy se iba a tomar el día libre,

he aprovechado para decirle

que mejor espere para que le vea la doctora Romero.

-Hola. -Hola.

-¿Pedro? -Sí.

-Bueno, he estado hablando con la enfermera Clara,

y me ha contado un poco por encima,

pero me gustaría que me dijera usted cuáles son los síntomas que tiene.

-No sé. Que yo sepa, no me pasa así, nada.

Bueno, sí, que estoy un poquillo nervioso últimamente.

Pero bueno, son cosas de... no sé, me encuentro irritable.

-¿Tiene familia, está casado, está trabajando?

-Sí. Tengo familia.

Bueno, no estoy casado

porque mi mujer falleció ya hace un tiempo, pero vamos,

tengo dos hijas maravillosas, somos una familia estupenda

y tengo un buen trabajo, no tengo por qué quejarme, ¿no?

-¿Y ese tic? ¿Lo tiene de siempre

o... o viene a raíz de los cambios de humor?

-Hombre, ¿se ha dado cuenta del tic? Es que mis hijas se ríen.

Dicen: "Papá, últimamente

estás teniendo así un tic con la cabeza y tal".

Pero vamos, yo no le doy importancia, ¿por qué? Al revés.

-Los tic faciales suelen ser comunes durante la niñez.

Pero algunos casos pueden llegar a ser crónicos.

Sin embargo a Pedro

le ha salido coincidiendo con los cambios de humor.

Y eso es más extraño.

-Mira. He traído el CD con las radiografías de Íker.

A ver si tú ves algo diferente.

-¿Has tenido algún otro tipo de dolor o algún síntoma?

-Pues dolor de cabeza a veces.

Siento como que me duele bastante la cabeza.

Me empieza como por aquí, por el cuello,

y se me sube a la cabeza.

Pero vamos, yo creo que son normales

porque dese cuenta que estoy todo el día

golpeando la cabeza contra el agua, al saltar, y...

-Claro.

-El cloro, la presión, todo lo que tiene allí.

-¿Y has tenido algún otro síntoma? -No. Ninguno.

-Aunque no esté relacionado. -De verdad, ninguno.

-Para alguien que reta a su cuerpo diariamente,

la aparición de contracturas es muy normal.

Pero sí que es cierto que, tanto él como su fisioterapeuta

conocen su cuerpo muy bien.

Y si notan que hay algo que no está funcionando bien,

pues tenemos que averiguar lo que es.

-Mira, ¿ves? Ahí aparece algo,

pero es una fractura anterior,

y no debería de ocasionarle ningún tipo de molestia.

Y por lo demás yo no veo nada.

-Es que no tienes nada significativo. -No, ¿verdad?

-No.

¿Te puedes sentar, por favor? -Sí.

-Las explicaciones que se me ocurren van desde crisis de estrés,

cansancio, falta de sueño o incluso diabetes.

Me vais a disculpar la pregunta, pero tengo que hacerla.

Necesito que seáis sinceros cien por cien, ¿de acuerdo?

-Sí.

-¿Has estado consumiendo algún tipo de sustancia

o medicamento para rendir mejor? -No. Nada.

-¿Seguro?

- De verdad. Se lo digo de verdad, nada.

-No. -Vale.

Es que a veces hay algunos pacientes que no son sinceros

y luego tenemos problemas. ¿De acuerdo?

Disculpadme.

Muy bien, Íker, pues voy a realizarte unos análisis

y una resonancia cervical para ver con más detalle la zona.

Una resonancia magnética de espalda utiliza energía de imanes potentes

para crear imágenes de toda la columna vertebral.

Esta prueba no emplea radiación.

Nos ayuda a llegar a problemas que no pueden verse

en una radiografía simple.

Tales como una infección,

un traumatismo leve o un tumor incipiente.

La resonancia no revela nada significativo.

Y los análisis corresponden a alguien de tu edad.

La columna vertebral también la tienes bien, así que,

está apta para que puedas seguir entrenando.

-¿Y ya está? ¿No...? -Sí. Ya está. En un principio,

que duermas mucho y descanses y... y eso sería todo.

-Pero... ¿No tiene nada? -No.

-No le encuentra... -La mayoría de los pacientes

que vienen a la consulta solo necesitan que les confirmes

que no padece nada grave

para que puedan enfrentarse a sus dolencias con tranquilidad.

-Y aparte de los cambios de humor, el tic ¿tiene algún otro síntoma?

Quiero decir, por ejemplo una alucinación;

no tiene por qué ser nada exagerado, ¿eh?

Puede ser un sonido de repente que no sepa de dónde viene,

o una luz que se convierta en un reflejo un poco extraño,

o incluso un olor. -¿Un olor?

A lo mejor eso sí, pero... no sé, creí que era...

Últimamente huelo como... como a pan caliente.

Esta mañana precisamente me olía todo como a pan caliente.

-Pero, ¿no hay nadie cerca tomando pan?

-No, no. No había nadie, nadie, no. ¿Es grave?

-Bueno, de momento no lo sé.

Me aventuraría si le dijera algo, pero tengo que hacer pruebas.

¿De acuerdo? Así que, en unos minutos, le suben a consulta

y ya le explico lo que le vamos a hacer, ¿de acuerdo?

-Le vamos a hacer una resonancia magnética y una tomografía craneal.

Los cambios de humor, los tics, las alucinaciones...

Creo que el problema de Pedro es neuronal.

Algo en el cerebro está cambiando y... no es para bien.

-Y ya está. Estese tranquilo. -Sí, sí.

-Y relajado. -Sí.

-Le voy a dar este botón.

Si tiene cualquier tipo de problema, púlselo.

-¿Dónde toco, dónde? -Aquí.

-Ah. -Lo pulsas y te sacamos, ¿vale?

-Muy bien, muy bien. -De acuerdo.

Íker ha vuelto a pedir hora con la doctora Rey.

Tiene algo nuevo que contarle.

-Los dolores van, de repente vuelven y así siempre.

-Ya. -Pero no venía a contarle eso.

Venía a contarle respecto a la pregunta que me hizo

de si tenía algún dolor

o algún síntoma que pudiera estar relacionado...

-Bueno, o no relacionado. Sí. -Pues tengo dos.

El primero es que tengo un oído taponado, no se me va, y bueno,

pensé que era normal, porque como estoy todo el día

en el agua y tal,

pero el segundo sí que tengo más miedo que pueda estar relacionado,

que es que tengo incontinencia urinaria.

-¿Desde hace mucho tiempo? -Dos meses y medio, aproximadamente.

-¿Dos meses y medio?

-También pensé que era normal,

incluso el médico me dijo que podía ser cistitis,

por el contacto con el agua y tal.

-O sea, ¿que has ido al médico de cabecera?

-Sí. Me llevó Miriam. -Vale.

La posibilidad de que estos dos síntomas estén asociados

no me resulta nada alentadora.

Una infección en el tracto urinario

sí que puede provocar un dolor en la espalda,

pero en la zona lumbar,

nunca en la zona de los hombros.

Pues vamos a hacerte más pruebas

para descartar que los síntomas no estén relacionados. ¿De acuerdo?

-¿Y de qué estaríamos hablando, doctora, más o menos?

-No te puedo decir nada de momento, Íker. No lo sé.

-Vale. -¿Vale?

Pues nada. Vete a la sala de espera y ahora mismo te llamarán. ¿Ok?

-Pues muchas gracias, doctora. -Nada.

-Dígame algo, ¿vale? Cuando lo sepa.

-Sí. Por supuesto. -Muchas gracias.

¿Le puedo hacer una preguntita, doctora?

¿Ha pasado algo alguna vez con Miriam?

-No. No, nada.

Simplemente perdimos el contacto.

-Perdóneme, era simplemente preguntar.

La he visto rara estos días y...

Pues muchas gracias, doctora, por todo.

-De nada. Cierra la puerta, por favor.

-Gracias.

-Podemos estar hablando de algo sistémico,

como una artritis reumatoide,

o de algo neurológico, como un Parkinson,

esclerosis múltiple o polineuropatía.

Estas son posibilidades que no se le pueden plantear a un paciente

hasta que no tengas pruebas más determinantes.

-Pues a lo mejor sí que soy un poco aprensivo. Puede.

Pero, no sé, a mí todo esto me da muy, muy mal presentimiento.

Tengo miedo y es normal que tenga miedo porque,

a lo mejor por culpa de esto me quedo sin competir.

Y para mí competir es mi vida, es todo.

Y la verdad es que esto está empezando ya a quitarme el sueño,

ya estoy harto.

Pedro está esperando los resultados de las pruebas

que le ha hecho la doctora Romero.

Es posible que tenga un grave problema neuronal.

Luego en casa ya os cuento.

Pero hoy, nada, a estar con la enfermera.

¿Qué vamos a hacer? Sí.

¿Pedro? -Ah, ¿sí?

Disculpe, es que está esperando la doctora.

-Ah, de acuerdo. Oye, que me llaman.

-Vamos. Venga.

No sé lo que me va a decir la doctora,

pero todavía no hay motivo para alarmar a mis hijas.

Puede que desde que murió su madre las haya sobreprotegido sobremanera,

pero no voy a ser yo el primero que les quite su felicidad

preocupándolas sin necesidad.

-Bueno, Pedro. No tengo buenas noticias.

Hemos encontrado lesiones en su cerebro.

-Pero, si no me he dado ningún golpe.

-Ya, pero no son lesiones traumáticas.

Son lesiones degenerativas.

Pedro, ¿hay alguien en su familia

que haya tenido o que tenga Huntington?

-Mi padre lo tuvo.

-La enfermedad de Huntington es un trastorno genético

que provoca un desgaste anormal de las neuronas.

Y se transmite de padres a hijos

con un 50 % de posibilidades de heredarla.

¿Y no se hizo las pruebas genéticas en su momento?

-Bueno, cuando cumplí los 40 creí que ya me había librado

y... y no me las hice.

Es una enfermedad terrible.

Empiezas tambaleándote como si fueras un borracho y... Es...

Luego vienen las depresiones, las pérdidas de memoria, las...

Luego ya no puedes ni hablar ni... ni moverte.

Al final, tu mente deja de ser tuya. Mi padre acabó... bueno.

No puedo ni imaginarme lo que sería vivir así

sabiendo que también acabaría teniendo esa enfermedad.

Entre las pruebas de las que habla la doctora Rey,

está un nuevo análisis de sangre más específico.

Pidiendo una prueba de proteína C reactiva

y una velocidad de sedimentación globular.

Ambas sirven para detectar cualquier inflamación en el cuerpo.

Bueno, lo que le he dicho a la doctora de la incontinencia,

yo se lo he visto en la cara.

Se lo he visto en la cara y yo sé que a ella no le ha molado nada.

Lo sé.

Ella está asustada igual que yo, pero vamos, seguro.

-Hola...

-Te traigo los resultados de Íker Durán.

-Vale. Muchísimas gracias. -A ti.

-Pues gracias. -Nada.

-¡Espera un momento! -Dime.

-Dile que se pase por aquí, por consulta, por favor.

-Claro. -Gracias.

-De nada.

-Los análisis de Íker no me indican que sufra una infección

o una inflamación del hígado o del riñón.

Lo cual me devuelve a la hipótesis neurológica.

Voy a pedir más pruebas.

Necesito hacerte un TAC craneal, un electromiograma

y una biopsia muscular.

De esta manera así vamos a poder saber

si definitivamente lo que tienes es muscular.

-Un TAC craneal, doctora, un electromiograma, una biopsia...

Pasa algo seguro, ¿no?

-Bueno, pues de momento no sabemos qué es lo que pasa.

Precisamente por eso necesito hacer las pruebas.

Para descartar si tienes algo neurológico...

-¿Neurológico? Ya, pero eso son pruebas ya gordas.

-Vamos a ver, Íker.

Todos los síntomas que tienes están aislados;

y las pruebas han dado negativo.

En todo lo que te hemos hecho, hasta ahora. ¿De acuerdo?

Eso es bueno. -Vale.

Lo sabía, si es que lo sabía.

Yo sabía que esto no era normal.

Y ahora... encima tantas pruebas y tal...

Como tenga que dejar esto yo no sé qué voy a hacer.

Pero bueno, al menos la doctora dice que, de momento,

no han encontrado nada. Así que... veremos, a ver qué tal.

-Lo que sí que te aconsejo es que, cuando te vayas a hacer la prueba,

pues que vayas acompañado de alguien para que te tranquilice, ¿de acuerdo?

Te vas a sentir más seguro.

Y sí que es importante que controles los pensamientos.

Pero bueno, como eres deportista

estoy segura de que no te va a ser muy difícil hacerlo.

-Pues veremos a ver, según los resultados, doctora.

-Tranquilo.

-Pues vamos a hacer la prueba genética del Huntington, ¿de acuerdo?

-¿Para qué? Está claro que lo tengo.

-Bueno, la enfermedad tiene distintos grados,

y tenemos que ver la magnitud de la anomalía genética.

De esa forma también veremos la velocidad a la que avanza.

Bueno, Pedro, tranquilo. ¿Eh?

-¿Que por qué no me he hecho la prueba antes? Pues no lo sé.

La verdad es que, aparte de la muerte de mi mujer,

he llevado una buena vida.

Si lo hubiera sabido hace años,

todo habría sido tan distinto... No sé.

Bueno; vamos a poner un pinchacito de nada.

-Cuidadito que me pone muy nervioso todo esto.

¿Sí? -Mucho, mucho.

lo siento pero... Le impresionan las agujas.

-Sí, sí. Bueno.

-Por eso nunca me hago análisis ni nada, ni...

Creo que es mejor llamar a mis hijas para que vengan

y la doctora Romero..., nos diga los resultados juntos.

Bueno, es una elección que tiene que hacer.

Pero, mi consejo, porque yo ya he pasado por esto,

también he tenido que dar una noticia de este tipo a mi familia,

y lo mejor es en el sofá de la casa, rodeado de la gente que le quiere.

-No sé. No es tan fácil.

Ahora ellas tendrán que tomar la misma decisión que yo:

hacerse la prueba genética

para ver si tienen la enfermedad de Huntington o no.

No sé qué aconsejarles.

Bueno, ellas ya son mayores, y listas.

Mucho más que yo. Lo que decidan ellas estará bien.

De momento, bueno... Ahora os cuento.

Sí, sí, sí. lo cuento ahora porque es mejor que os lo cuente así,

si no, de palabra...

-La electromiografía es una técnica para la evaluación

y registro de la actividad eléctrica, producida por los músculos.

Llaman a la puerta ¿Sí?

-Hola. ¿Puedo? -¿Qué haces aquí?

-Es que me ha llamado Íker. -¿Y?

-Marina, ¿qué pasa? Necesito que me seas sincera.

-Pero ¿qué pasa de qué? ¿Qué te ha dicho?

-Pues me ha dicho que necesita más pruebas,

que no sabes muy bien lo que tiene y que... y está asustado.

-Bueno, es que... tampoco te puedo decir nada, Miriam,

ya sabes que es un asunto entre médico y paciente.

-Mira, Marina. Yo sé que tú y yo tenemos nuestras diferencias.

Y sé que es un asunto entre médico y paciente.

No sé si decirte que me lo digas por la vez que fuimos amigas.

-Pero dejamos de serlo. -Ya.

Pero yo soy su fisioterapeuta. Y ese niño se merece que le ayude.

Mira, si no me lo dices por ser amigas,

dímelo de profesional a profesional. ¿Vale?

Dímelo para poder amortiguar un poquito la caída,

si es que tiene que caer.

-Es que no lo sé. Es que de momento no lo sé.

Podría ser algo neurológico, podría ser Parkinson, esclerosis...

Pero ya te digo, tengo que seguir haciendo pruebas.

A veces la ansiedad de los pacientes

no deja seguir el curso de un diagnóstico con normalidad.

¿Y tú por qué estás tan preocupada por este chico?

¿Qué pasa, que estás con él? -No. Qué va, si Íker es un niño.

No sabes lo bonito que es verle entrar cada vez en el agua

e intentar luchar por sus sueños.

Esa... esa felicidad. -O sea, que sigues siendo la patrona

de las causas perdidas, ¿no?

Pedro vuelve al hospital acompañado de sus hijas

para conocer los resultados de su test genético.

Sabe que tiene Huntington, una enfermedad degenerativa.

Pero hoy le dirán la velocidad a la que avanzará la enfermedad.

La verdad es que no venimos solo por los resultados.

No quiero presionarlas

pero me gustarían que se hicieran las pruebas

para saber si tienen la enfermedad o no.

-Ha sido muy duro. Cuando papá nos lo contó, se puso fatal.

Nunca le había visto así antes.

Cada vez que lo recuerdo, me dan ganas de llorar a mí también.

-Bueno, aunque nos hemos estado informando de la enfermedad,

y creemos que sí estamos preparadas para cuidarle.

Aunque lo primero es que nos digan

lo rápido que va a ir empeorando nuestro padre.

-Bueno, de momento,

los resultados del test confirman un Huntington, ¿de acuerdo?

Pero bueno, es de los más leves.

-Y ¿eso significa que nuestro padre va a ir empeorando poco a poco?

-Bueno, poco a poco es un término que yo, como médico,

no puedo utilizar.

Pero sí es verdad que va a avanzar de forma más lenta de lo normal.

-Bueno, creo que tenemos derecho a alegrarnos un poco.

Mis hijas tendrán a su padre más tiempo

tal y como le conocen ahora.

Puede que solo sea cuestión de meses,

pero serán unos meses en los que

no tendrán que estar pendientes de mí.

-¿Y no existe ninguna medicación

que pueda retrasar aún más los síntomas, no?

-No. Los síntomas irán avanzando,

en este caso de forma lenta, pero avanzando.

No hay nada.

Lo que sí que voy a hacer es recetarte bloqueadores de dopamina,

para reducir los comportamientos anormales

y también tetrabenacina

para controlar los movimientos involuntarios.

Pero hay algo que tenéis que tener bien claro:

y es que vuestro padre va a acabar necesitando

ayuda profesional 24 horas.

-Doctora. Me gustaría que mis hijas se hicieran la prueba.

-Sí. No hay ningún problema. -Sí, sí. Claro, claro.

Nos la vamos a hacer las dos. -Habla por ti.

-Pues yo no estoy tan convencida como Luisa.

¿Para qué quiero saber si tengo una enfermedad incurable?

¿Para estar deprimida el resto de mi vida? Pues no.

Cuando la tenga, pues ya me enteraré.

Ahora el que importa es papá,

que es el que se va a quedar en silla de ruedas en unos pocos años.

-Pues la verdad es que no tengo ni idea de por qué mi hermana

no quiere hacerse la prueba.

Yo es que pienso que, si tienes una enfermedad terminal,

no sé, puedes planear el resto de tu vida.

Yo aprovecharía los añosque me quedan

para, no sé, hacer lo que yo quisiera.

La doctora Rey ya tiene en su poder

los resultados de las nuevas pruebas que le ha hecho a Íker.

Mientras, Íker espera nervioso en el pasillo,

sintiendo que su carrera deportiva pende de un hilo.

-Las cosas que he estado buscando en Internet

que me pueden estar pasando a mí, son horribles.

Así que, lo único que quiero,

que la doctora me diga lo que me pasa y ya.

No tengo ni idea de qué va a ser de mi vida. Ni idea.

Porque yo no tengo nada, ¿sabes?

Yo no tengo ahorros, no tengo... no tengo nada. No tengo ni familia.

Me sueltas en la calle, de repente,

a lo mejor puedo tener un futuro, incluso una posibilidad, ¿sabes?

Puedo rehacer mi vida.

Pero si esas enfermedades se confirman, no tengo nada.

Los resultados de las pruebas practicadas a Íker

siguen sin ser determinantes para dar un diagnóstico.

Por eso la doctora Rey decide buscar en un último sitio.

-Es un análisis de sangre muy específico.

Los niveles de los ácidos grasos de cadena larga.

La enfermedad impide su metabolización

y de ahí la falta de energía.

Voy a pedir que lo analicen en las muestras de sangre de Íker.

Pues sí que tiene mal la dentadura, Amalio.

Pero la tenía que haber visto hace dos meses.

Tenía toda la boca hecha polvo.

Ahora, estoy yendo al dentista y...

un ojo de la cara que me está costando.

-Ya. -Sobre todo, esa muela de ahí...

-Sí, sí te la he visto. -Esa me tenía loco.

Unos dolores de cuello... me dejaba todo el cuello agarrotado,

no podía ni moverme.

¿Quién me iba a decir que una muela me iba a dejar cao?

-Es que a veces los dolores neuropáticos referidos

pueden ser intensísimos, incluso invalidantes.

Estamos... -¿Todo bien?

-Sí, sí, perdona. Dame un segundo.

Hola, soy Rey. ¿Tenéis ya los análisis?

¿Y ha dado positivo? Vale.

-¿No te quieres hacer la prueba, por qué?

-No estoy segura de que me quiera hacer la prueba. No...

-¡Nadia! -No me quiero hacer la prueba.

-Nadia, no hay prisa. Lo puedes hacer cuando quieras.

¿De acuerdo? No hay prisa.

-Pero, vamos a ver, ¿por qué no piensas un poco?

O sea, ¿no querrás tener hijos

para pasarles una enfermedad mortal como esta, digo yo?

-¿Y por qué no piensas tú un poco, eh?

¿Por qué no dejas de pensar ya por mí?

-¡Qué chicas! -Sí.

-¿Eh? ¿Qué hubiera pasado si papá hubiera hecho lo mismo en su día?

-Nadia... -¡Que ni tú ni yo estaríamos aquí!

¡Lista, que eres muy lista, ¿sabes?! ¡Lo sabes siempre todo!

-Nadia... -Estoy harta.

-Nadia. Doctora, voy con ella.

-Venga... -¡Nadia, por favor!

Espera, hija, cariño...

-Tomar una decisión como esta es complicado para cualquiera,

pero más si eres tan joven como estas chicas.

Plantearse la posibilidad de tener una enfermedad tan destructiva,

y además hereditaria, pues... Es bastante duro.

De momento no hay cura para esta enfermedad,

pero la investigación clínica ha avanzado mucho

durante estos últimos años,

y esperamos que, tanto el tratamiento como la cura lleguen pronto.

Aunque de momento...

-Oye, Nadia, para, para, Nadia.

(DRA. ROMERO): Hay que tener en cuenta que cuando uno

va a someterse a este tipo de test,

los genetistas suelen recomendar apoyo psicológico

para preparar al paciente.

-No te quiero influir. -¿y tú?

¿Tú qué hubieras hecho en mi lugar, papá?

¿Tú qué hubieras hecho sabiendo que tienes una enfermedad, papá?

-Ahora mismo yo tampoco podría tomar en frío la decisión

de hacerme la prueba para una enfermedad como el Huntington.

Las cosas como son.

-No pasa nada, ¿eh?

Lo importante es que hayas tomado una decisión.

Es una elección muy importante, -Ya.

-Lo siento.

Lo siento por lo de antes, de verdad, no... no sabía cómo reaccionar.

-Lo siento yo, Nadia, que a veces soy un poco mandona, perdón.

Ven aquí.

-Lo he pensado y me voy a hacer la prueba.

-Bien. -Hija mía...

-Cuando le he dicho cómo podía ayudarla,

me ha dicho que le respondiera a una pregunta.

-Le he preguntado a mi padre

si nos hubiera tenido a mi hermana y a mí

sabiendo que tenía la enfermedad y me ha dicho que no lo sabía;

pero que fuera como fuera yo iba a ser su hija igual

y que estábamos destinados a ser una familia.

Sé que suena raro pero...

es lo que me ha ayudado a tomar la decisión.

-Bueno. Ellas realmente no saben

lo que se sufre conviviendo con alguien que tiene esta enfermedad.

Yo lo viví con mi padre.

Y lo único que quiero es que ellas estén sanas.

-Bueno, Amalio, pues te veo la semana que viene.

-Venga, gracias, Rey. -Hasta luego.

Pasad, chicos.

Pasad.

A veces, cuando los resultados no están claros,

pues da tanto miedo decir un no rotundo como un sí rotundo.

Entonces por eso, hasta ahora lo que os voy a dar es un

"de momento", ¿de acuerdo?

Y de momento, no te he encontrado nada.

-Bueno. -¿Vale?

-Doctora, ¡qué bien!

No sé qué hacer ahora.

Quiero gritar, quiero llorar, quiero saltar...

todo a la vez, no sé.

Te hago lo que quieras, ahora, te bailo si quieres,

me echo a nadar aquí, lo que quieras, de verdad.

O sea, ¡fff! una pasada. -¡Qué bien!

-Y ahora que ya estáis más tranquilos,

me gustaría hacerte una última prueba.

-¿Otra prueba, doctora? -Sí, no te preocupes

que no te va a doler.

Siéntate en la camilla, por favor. -Vale.

¿Me tumbo? -No. Siéntate ahí.

-Vale. Abre la boca un poco... ¿Te duele, verdad?

-Abre.

¿Tú sabrías decirme si por la noche mientras duermes

sueles apretar mucho los dientes? -Pues no lo sé, doctora.

-Pues ya te digo yo que sí.

Te estás cargando la dentadura.

El bruxismo es el hábito involuntario

de apretar o rechinar las estructuras dentales

sin propósitos funcionales.

Afecta entre un 10 y un 20 % de la población.

Y puede provocar dolor de cabeza,

o dolores musculares en la mandíbula, el oído, el cuello

y también puede extenderse a los hombros.

Unas semanas después Pedro y sus hijas

vuelven a por los resultados de las pruebas genéticas.

La doctora les va a comunicar

si las chicas han heredado la enfermedad degenerativa de su padre.

-¿Estáis preparadas? -Sí. Bueno...

-Sí. Más o menos. -Sois unas valientes, hijas.

Estoy orgulloso de vosotras.

-¡Qué nervios!

¿Pedro? -¿Sí?

Veniros conmigo.

-Hola. -Hola.

-Doctora... -Bueno.

La verdad es que no soy de dar muchos rodeos

así que vamos directamente a los resultados, ¿de acuerdo?

-Vale.

-Luisa ha dado positivo en Huntington.

-Pues claro que se me había pasado por la cabeza. Pero tenía esperanza.

El caso es que no me arrepiento de saberlo.

Quiero tener una familia y tener hijos.

Y el día de mañana, el hombre que esté conmigo,

tiene todo el derecho del mundo de saberlo.

Soy una persona muy feliz con la familia que me ha tocado,

así que creo que también puedo ser feliz con esta enfermedad.

-Solo hay una cosa peor que te digan que tienes una enfermedad terminal.

Y es que la tenga tu hija.

Y pensar que no voy a poder estar ahí para poder ayudarla...

-¿Nadia? -Esa es la buena noticia.

Nadia ha dado negativo.

Lo siento.

-Ahora toca disfrutar los unos de los otros, aprovechar el tiempo

y, cuando llegue el día, Luisa y yo nos encargaremos de papá.

No le va a faltar de nada.

Además, él me lo dijo el otro día,

que estábamos destinados a ser una familia.

-Adiós. -Hay que ser fuertes, ¿eh?

-¿Y todo esto puede ser por los dientes?

¿Por apretar? -Sí. Efectivamente.

Se le provoca la tensión, tiene tensión aquí, en la mandíbula,

y entonces todo le viene por aquí al cuello

y se le extiende a los hombros.

-¿Y los otros síntomas que tiene, la cistitis...?

-Pues la cistitis es simplemente eso, cistitis.

Así que tienes que tener mucho cuidado

de que no se te haga crónica,

intenta no estar muchas horas en la piscina continuadas,

en la medida de lo posible,

sécate muy bien cuando salgas, ¿de acuerdo?

Eso es muy importante.

Y bueno, si tienes algún otro episodio,

pues tómate la medicina que te recetó el médico de cabecera.

-Pues está genial, doctora.

-Tiene que ir al dentista a que le haga una férula de descarga

y así evitar que los dientes se le sigan desgastando.

También la fisioterapeuta

tiene una nueva zona más donde trabajar: en la mandíbula.

En la medida en que relaje estos músculos,

el resto se le irán relajando.

Y creo que el yoga también le sentaría muy bien.

-Pues no sé,

yo creo que todo se ha agravado por mi actual estado mental.

Estaba nervioso porque tengo que sacar una nota mínima

para el siguiente mundial,

y además es una nota que no tengo.

Entonces yo creo que eso ha hecho que tenga tensión,

que la acumule, que tenga... más tensión en la mandíbula,

y bueno, luego ya todos los problemas que ha derivado después.

Bueno, le agradecemos mucho todo.

La paciencia, sobre todo, que nos has aguantado bastante...

Muchas gracias, de verdad. -De nada.

-Chao.

Bueno, perdona, dentro de un mes... -¿Sí?

-Me gustaría volver a verte, ¿de acuerdo?

-Vale. -a ver cómo vas.

-Vale.

-Y mucha suerte con los entrenamientos.

-Gracias. -Marina.

Que muchas gracias. -De nada.

-Gracias por todo. Y que nada, a ver si algún día

te apetece tomar un café, y hacemos las paces.

-Mañana. -Mañana.

-Mira, que he enchufado el cargador del móvil

y me han saltado unas chispas...

-¿No te he dicho yo que lo tuyo son los bisturís?

-Si cada vez que vengo es porque al Dacaret le pasa algo.

-Quiero ver bien la erupción que le ha salido.

Yo le veo más pálido y él me ha comentado

que se siente más cansado de lo habitual.

-Túmbate en la camilla. -He venido a cambiar un enchufe

y ahora estoy tumbado en una camilla.

-Pero el hígado es un órgano tan, tan vital como el corazón.

-Que el hígado está más inflamado de lo que yo esperaba.

Pues una de las causas, intuyo, por lo poco que te conozco o mucho,

es el alcohol.

Hola. Hola.

¿Cómo te llamas? Claudia.

Cuando hay un accidente con politraumatismo

lo primero que hacemos es inmovilizar al paciente.

Realizamos un chequeo para comprobar que no tiene nada roto

y que pueda provocar un daño mayor.

Me ha dicho mi compañera que has vomitado.

Es normal por el accidente.

Llevo así dos años.

He ido al médico de cabecera pero... no me ha hecho mucho caso.

Me enfada bastante cuando vienen los pacientes

con historiasde que han visitado al médico en repetidas ocasiones

y solo le ha mandado ibuprofeno y descanso.

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Centro Médico - 23/12/15

23 dic 2015

Docuficción basada en un exitoso formato internacional que recrea cada día dos historias basadas en casos clínicos reales, curiosos y atractivos. A través de siete personajes fijos -cinco médicos y dos enfermeras- los espectadores irán conociendo los casos que llegarán a las consultas de los doctores.

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