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No recomendado para menores de 7 años Centro médico - 23/04/18 (1) - ver ahora
Transcripción completa

Toño acompaña a Urgencias a Fonseca,

un compañero que ha sufrido un accidente

a la salida del colegio en el que ambos trabajan.

-¡Ah, ah!

-Venga, venga, tranquilo, Fonseca, ¿eh? Que no es nada.

Que es más aparatoso de lo que es.

-No te toques. No te toques que te vas a clavar...

Somos profesores en un instituto de secundaria

y hoy Fonseca nos ha dado un susto de muerte.

Estaba saliendo con el coche ya para casa, en el parking,

y de pronto, ¡pum!

Ha caído un extintor de incendios en el parabrisas,

y vamos, no le ha dado en la cabeza de milagro.

Yo..., no...,

no lo sé.

No sé qué le pasa a este hombre que todas las desgracias van para él.

-Pues menudo susto, ¿no?

-El extintor ha roto el parabrisas

y se me han clavado los cristales por todas partes. -Ya.

Oye, perdona que te lo comente, pero es que me suena muchísimo tu cara.

No sé si nos hemos visto más veces por aquí, por el hospital...

-Bueno, puede que nos hayamos cruzado por los pasillos.

No es la primera vez que vengo. -Ya.

-Me han tenido que traer cuatro o cinco veces

por problemas de ansiedad y, bueno,

y hace un tiempo ya me dieron la baja por depresión también.

-Perdona que te lo pregunte.

¿Eso es porque no estás muy cómodo en el trabajo o...?

-Bueno, digamos que mi trabajo es un poco estresante.

Ser profesor es un poco estresante.

El estrés, ya sabes.

-Bueno. -Eso es...

-Me imagino que tiene que ser duro.

-Sí. Es un poco como estar en la guerra.

-Bueno, Fonseca, vamos a ver:

yo, exceptuando las heridas que te han hecho los cristales,

por lo demás veo que estás bien, ¿Vale?

Lo que sí que me preocupa un poco es el corte que tienes aquí,

en el párpado izquierdo...

¿Tú te notas alguna alteración en la visión?

-No. -¿No? -No.

-Déjame ver bien...

Ff. Es que tienes aquí un cristal incrustado.

Y esto sí que me preocupa.

Mira, voy a hacer una cosa, te voy a derivar a Oftalmología, ¿vale?

Te van a hacer allí un estudio del ojo,

y bueno, no quiero que te asustes, pero, si lo consideran necesario,

quizás te hagan una intervención quirúrgica.

¿Vale? Pero bueno, tranquilo.

-Estos son los informes y está todo completo.

-Perfecto. Yo me encargo. Gracias. -De nada.

Marcación de teléfono

-Pepa, de verdad, si vienes a disculparte otra vez,

no es un buen momento, en serio.

-No. No es eso.

Claudia está aquí.

-Pues dile..., dile que entre. -No.

Está en Urgencias.

La acaba de traer una ambulancia.

Tras compartir impresiones con el oftalmólogo,

la doctora Rey informa a Fonseca acerca de su situación.

-¿Qué es lo que ha dicho? No he entendido nada.

-Ya, bueno, disculpa, es que a veces los médicos,

como hablamos con una terminología un tanto peculiar,

es difícil de comprender.

Pues a ver, lo que me ha dicho

es que no tienes lesiones intraoculares, ¿vale?

Y la lesión del párpado también está bien

porque te han puesto unos puntos de aproximación.

-Vale. ¿Y me va a quedar alguna marca, alguna cicatriz o algo?

-Pues a ver, no te lo puedo confirmar 100%,

pero en un principio yo creo que no. ¿Vale?

Entonces, te voy a dar el alta,

pero sí que te vas a tomar

un tratamiento antibiótico para prevenir una posible infección,

y unos analgésicos por vía oral.

Así que, nada, ya puedes estar contento porque vuelves.

Puedes hacer tu vida, tus cosas, tu trabajo...

Perdóname, es que se me ha olvidado decirte

que vas a tener que hacer unos controles de seguimiento, ¿vale?,

para que te vean el ojo y también la herida. ¿De acuerdo? ¿OK?

-Vale. -Bueno, que tengas buen día.

-Oye, ¿qué tal te va mi Gonzalo en clase? ¿Te atiende y tal?

-Bueno, ahora que lo preguntas, distrae un poco.

-Bueno, pero lo normal, ¿no?

A esas edades, que uno está en lo que no tiene que estar.

Mira, a ver, le he preguntado, que a ver,

todo lo que escuche sobre el extintor,

que hablen los colegas y tal, que me lo cuente y,

y bueno, a ver qué sacamos.

-Ya. ¿Y tú crees que te lo va a decir?

-Pues claro que sí. ¿Y esa pregunta? -Toño, no fue ningún accidente.

El extintor cayó con puntería y con mala baba.

-¡Anda, anda, anda!

¿Qué crees, que los extintores vuelan, así como así?

-Claudia...

-Por favor, que se vaya la cámara, por favor. Aquí, no, ¿vale?

-Perdonad, chicos.

¿Se puede saber dónde te has metido? -Estoy deseando contártelo.

-Perdonad, chicas. ¿Os importa salir, nos dejáis a solas?

-Sí, claro. -Pepa, no, no.

Pepa, no, quédate.

-Claudia, ¿qué...?

-Sois los únicos en los que puedo confiar.

-¿Qué ha pasado?

-Han intentado matarme.

-¿Quién?

-No lo sé.

Llevo semanas sospechando.

Sé que parece una locura, pero...

A ver, me están pasando cosas muy extrañas.

Me llaman desde teléfonos con números rarísimos,

me desaparece el correo y...

Hoy he decidido salir a la calle

y alguien me atacó con un cuchillo y salí corriendo.

-Pero, pero... ¿Pero tienes alguna idea de quién...?

-No, no, no. Ni idea. Ni idea.

Pero tengo mis sospechas. -¿Has llamado a la policía?

-¡Por supuesto que no! -Claudia, ¿cómo que no, por qué?

-Pero ¿cómo que no? Pero...

Pueden estar involucrados en todo esto.

-Ya. Vale, bueno, tranquila, ¿m?

-Es el informe de los servicios de Emergencia.

-Tranquila, ¿eh?

-Claudia, ¿llegaste a ver la cara de la persona que te atacó?

-¡No! Y no soy tonta, ¿vale?

Sé que ahí pone que me hice la herida corriendo, con una valla,

y no es verdad, me tenéis que creer, ¿vale?

-Sí, sí. Y ¿por qué crees que pone eso en el informe?

-Pero por favor, no seas ingenuo. Están involucrados, ¿no lo entendéis?

¡Como muchos de este hospital!

Por eso he venido a veros.

Porque sois los únicos que me podéis ayudar. -Vale.

-Por eso he venido, vais a hacerlo, ¿de verdad?

-Sí, Claudia, tranquila. -Sí, sí, sí, Claudia.

-Vamos a hacer todo lo que esté en nuestra mano, tranquila.

-Tranquila. -Respira.

-Venga. -Respira...

Claudia no acudió a su cita

para someterse a una resonancia magnética

con la que terminar de confirmar si padece esclerosis múltiple.

Y ahora creo saber por qué.

Ha estado sufriendo un brote psicótico.

Una ruptura temporal de la realidad que puede ser producida

por múltiples causas.

Concretamente parece que se trata de un delirio persecutorio.

Después de haberle dado de alta,

Fonseca regresa a Urgencias con síntomas

que sugieren un episodio de ansiedad.

-"¡Te voy a reventar!"

Y encima con b.

¡"Rebentar" con la b de burro!

-Hola, Manuela. -Hola Juanjo. ¿Qué tal?

-¿Qué tal? -Bien. Ahí, a buscar unos informes.

Oye, una pregunta. -¿Sí?

-Que, el señor este que yo llevé a Triaje, ¿qué era, el del extintor?

-Sí, pero no creo que se le cayera el extintor accidentalmente.

-¿Ah, no? -No.

De hecho ha vuelto por un ataque de ansiedad.

Parece ser, porque es profesor. -Ah.

-Que algunos alumnos le están amenazando.

-Ah, ¿los alumnos? Pues fíjate que yo pensaba algo,

no sé, si es que me había enterado o me lo habían contado malamente,

que es que había tenido una pelea con uno de sus hijos o no sé qué.

Fíjate tú. -¿Ah, sí? Oye, por cierto,

¿tú tienes hijos? -¿Yo? Sí. Tengo cinco.

-¡Uy! -Aunque no lo parezca.

Pero tengo cinco. Sí estoy casada hace 20 años.

-¡Guau!

-Mi marido es transportista y más bueno...,

por dentro y por fuera. Guapo por fuera y bueno por dentro.

La verdad es que sí.

Y una niña con diez años para comérsela.

-O sea, ¿que es la pequeña? -Sí. La más chiquitita, sí.

-Entonces será la reina de la casa. -Bueno, lo ha sido,

lo ha sido durante un tiempo.

Lo que pasa que a mi hijo, el de 15 años,

le encontraron una cosa en la pierna, y total,

una enfermedad de esas que le dicen raras.

-Ya. Lo siento mucho. -Nada.

Me voy a buscar estos informes que son para la doctora Soria,

la nueva, la simpática.

Y de paso voy a ver si averiguo qué día cumple los años

para regalarle un látigo. Hasta luego, Juanjo.

Bueno, pues ya he cumplido mi primera semana aquí, en Centro Médico.

Señal que lo he hecho bien, porque sigo aquí y no me han echado.

A ver lo que duro. La verdad que hay mucho trabajo, ¿eh?

Muchísimo. Como esto de ponerse malo es gratis,

pues nada, a ponerse malo se ha dicho.

Pero aquí hay muy buenos médicos.

La verdad que te tratan bien y los pacientes,

por lo menos se trata de que estén a gusto

y que salgan curados, que es lo importante.

Así que nada, ustedes no lo duden, si quieren venir,

les aseguro que están ustedes en buenas manos.

El doctor Molina y la enfermera Monteoliva

atienden con sumo cuidado a Claudia, al sospechar

que está en pleno brote psicótico con delirios persecutorios.

-A ver, abre la manita... -¿Cómo te encuentras, Claudia?

-Mal. Estoy muy mal.

No entiendo por qué me tenéis que sacar sangre,

si ya me habéis cosido el brazo.

Además, lo único que quiero es irme de aquí, coger un taxi e irme lejos.

Pero irme, ¡irme ya!

-Claudia, lo entiendo perfectamente, ¿eh? Y podrás hacerlo.

Pero antes de que te vayas

me gustaría ver los resultados de la analítica, por favor.

Hemos solicitado un análisis de sangre urgente

con serologías víricas, tóxicos y niveles de hormonas tiroideas

y de vitamina B12 y ácido fólico.

Para descartar algunas causas orgánicas del brote psicótico.

También tendremos que descartar

que lo esté produciendo algún tipo de lesión cerebral.

Y ya que te vas a quedar, me gustaría, si no te importa,

hacer la prueba que quedó pendiente.

La resonancia magnética. -Es verdad.

Es verdad, para saber si tengo esclerosis, ¿no?

-Bueno, Claudia, yo te dije eso,

pero no me correspondía a mí darte esa información.

Le correspondía a él, que es el doctor, lo siento.

-¿Puedes dejarnos solas, por favor?

-Sí, claro.

-Tú intentaste advertirme, ¿verdad?

Por eso me dijiste lo de la esclerosis.

Porque Alberto está implicado.

¿Es así? ¿Eh? ¡Dime que es así! -Bueno, Claudia.

No lo sé, pero tranquila. Aquí estás segura.

Tú confías en mí, ¿no? ¿Eh? ¿Confías en mí, Claudia?

-Sí. -¿Sí?

-Confío en ti si me ayudas a salir de aquí.

-Vale. -Por favor.

-Te prometo que te voy a ayudar. Venga, tranquila.

Tranquila. Estás segura aquí. Tranquila.

-Bueno, las constantes son estables

pero sí que estás ligeramente taquicárdico, ¿eh?

-Estoy seguro de que es ansiedad.

Tengo los mismos síntomas que otras veces.

Y llevo un rato intentando controlar la respiración y no... No puedo.

Me...

-Vale. -Sobrepasa.

-Vale. Escúchame, ¿te notas algún otro síntoma,

algo fuera de lo común...?

-Las siento raras, tengo como un hormigueo.

-Vale. ¿Sientes esto?

-Sí. Pero poco.

-¿No tienes sensibilidad? OK.

Pues creo que puede ser parestesia entonces.

-¿Qué?

-Vale. Vale. Escúchame.

Sí que puede ser un ataque de ansiedad.

Mira, vamos a hacer una cosa,

te voy a dar un diazepam, ¿De acuerdo?

¿Vale? A ver, respira, respira.

Respira. Escúchame, te lo metes debajo de la lengua, ¿OK?

Tranquilo, respira.

Respira. Escúchame, esto te va a calmar, ¿vale? Es un ansiolítico.

Vamos a hacer una cosa, te voy a tumbar en la camilla, ¿de acuerdo?

Venga.

Venga, no pasa nada.

Ya está, respira. Respira.

Esto te va a calmar, respira, respira. Respira tranquilo.

Si te entra el sueño te duermes, ¿vale?

No pasa absolutamente nada, ¿OK?

Venga, tranquilo.

Ahora vengo, ¿de acuerdo? -Vale.

-Mar, avísame cuando estén los resultados, por favor.

-Muy bien.

-Oye, quiero que sepas

que no le he seguido del todo la corriente

con el tema de la conspiración

pero tampoco le he quitado la idea de que tú tengas algo que ver.

-Ya. No, no, Pepa. Que has hecho bien, en serio.

Hay que empezar con antipsicóticos para controlar el brote.

Antes de que Claudia se vuelva inestable e intente huir.

-Vale. -Disculpe, doctor Molina.

Aquí tiene los resultados.

-Gracias. -De nada.

-Es la analítica de Claudia. -Entonces ¿sabes lo que le pasa?

-Jorge, ¿qué haces aquí?

-He recibido una llamada de Claudia.

Creo que desde un teléfono del hospital,

diciéndome no sé qué cosas, a cada cual más absurda y extraña.

Cosas como que tú querías hacerle daño.

-Pepa, por favor, asegúrate de que sigue en Boxes.

Y empieza con los antipsicóticos cuanto antes. -Claro.

-¿Qué es lo que está pasando, Alberto?

-Acompáñame, por favor.

Los resultados analíticos son normales,

por lo que se descarta una intoxicación

o algún déficit hormonal o vitamínico.

Aunque lo cierto es que empiezo a sospechar

a qué podría ser debido el brote psicótico.

Siéntate, por favor.

-¿Entonces?

-Verás, me falta una prueba todavía para confirmar que es esclerosis.

Pero el resto de pruebas apuntan en esa dirección.

Ha sufrido un brote psicótico.

Es una manifestación poco frecuente de la esclerosis.

Pero he estado investigando y, y se han dado casos similares.

-¿Me estás queriendo decir que la esclerosis

le ha provocado un brote psicótico? -Sí, eso creo.

-¿Puedo verla?

-Jorge, creo que este no es el mejor momento.

-Lo entiendo.

Creo que voy a esperar por aquí hasta que pueda ver a Claudia.

-Claro. Sin problema.

Llaman a la puerta

Si me disculpas, tengo trabajo.

Sentaros, por favor.

Me gustaría programar cuanto antes las pruebas de Claudia.

El estado de Fonseca, el paciente con crisis de ansiedad,

mejora progresivamente.

-¡Madre mía, Fonseca, cómo estás! ¿Qué ha pasado?

-Tú sabes que he ido esta mañana con el coche,

con el limpiaparabrisas nuevo.

-¿No me digas que te lo han vuelto a romper?

-No, pero me he encontrado una nota pillada en el limpiaparabrisas

como si fuera una multa.

-"Te voy a rebentar". -¿Te suena de algo?

-No.

-¿Me puedes acercar la cartera, porfa?

Es...

Es la letra de Gonzalo,

tu hijo.

La misma caligrafía.

Las mismas faltas de ortografía.

-Mira, yo creo que estás sacando unas conclusiones que no...,

nos estamos precipitando y no me...

Estás medicado y...

-Compara las dos caligrafías, por favor.

Por favor.

-Es que...

Es que no me extraña que seas carne de cañón.

Es que a lo mejor tú tienes un poquito de culpa

por no saber imponerte a los alumnos, ¿no?

¿Cuántos profesores somos en..., en el instituto?

Decenas, ¿no? Decenas.

Y todos tienen algún problema con algún alumno.

Pero es que tú te tiras la vida entera en el hospital.

Es que a lo mejor el problema lo tienes tú, ¿no? No lo sé.

A lo mejor, no lo sé, a lo mejor no...

-Por favor, por favor.

¿Puedes marcharte? Necesito dormir un poco.

A ver, mi hijo no tiene ningún problema con Fonseca.

Es Fonseca el que tiene un problema con mi hijo.

¿Qué otro profesor se ha quejado de Gonzalo?

Nadie. Cero, ninguno.

No, si ya sabía yo que lo tenía enfilado.

Claudia ha sido ingresada

y la prioridad ahora es controlar sus síntomas

con fármacos antipsicóticos.

-Claudia, mírame.

Aquí en esta planta vas a estar más tranquila, ¿m?

Esta va a ser tu habitación.

Aquí vas a estar bien.

-No lo sé, Pepa. No lo sé. -¿Confías en mí, Claudia? ¿M?

De verdad. Aquí vas a estar bien.

Y una cosa más, tienes que tomarte esto.

-¿Para qué?

-Es lo que necesitas en este momento.

Confía en mí, por favor.

Venga, Claudia.

Una vez que los antipsicóticos han empezado a hacer efecto,

Claudia se ha mostrado más partícipe a someterse a la resonancia magnética

que teníamos pendiente.

En las imágenes obtenidas

destacan unas lesiones en unas localizaciones muy concretas.

Se trata de unos resultados

que, unidos a los de las pruebas que ya le hicimos,

no dejan lugar a dudas.

Definitivamente Claudia padece esclerosis múltiple.

Los efectos del diazepam remiten y Fonseca,

el paciente que llegó con una crisis de ansiedad,

se recupera sin aparentes problemas.

-Disculpa, perdona. Necesitamos la sala libre, ¿eh?

Vamos a cambiarle de habitación.

-Mm... -Vamos a ver.

-¡¡Doctora!!

Se ha...,

Se ha desmayado. -Vale.

No pasa nada. ¡Arriba!

Vale, vale, despacito... Despacito.

Tranquilo. Espera, espera. ¡No, no, no, no!

Vamos a ponerle con las piernas en alto.

-Sí. Eso es.

-Vale, vale, vale. Vale, vale. Tranquilo.

Vale. Tranquilo. A ver...

Fonseca, ¿me oyes?

-Sí, sí, sí. -¿Me oyes?

-Sí, sí.

-A ver, ¿es la primera vez que te pasa esto? -No.

No, ya me ha pasado más veces últimamente.

Y siempre tengo palpitaciones.

Le he tomado las constantes a Fonseca

después del síncope que acaba de sufrir

y he visto que tiene una ligera taquicardia

y la respiración muy acelerada.

Además de esto le he realizado una exploración neurológica

y de momento parece que está todo bien.

-¿Qué me pasa?

-Pues de momento no lo sé, ¿vale?

Pero no te preocupes, que vamos a intentar averiguarlo. ¿OK?

Le vamos a ingresar, ¿de acuerdo?

Y le vamos a bajar a Diagnóstico,

le vamos a extraer sangre para una analítica,

quiero también una radiografía de tórax y un electro.

-OK. Voy por la silla de ruedas. -Gracias, Juanjo.

Venga, no pasa nada, ¿eh? Tranquilo.

-¿Tan grave es?

-Eso va a depender de cómo se enfrente ella al tratamiento.

En ese sentido cada persona es un mundo.

¿Tú cómo estás? -¿Ahora te importa?

-Jorge, aunque no te lo creas, siempre me ha importado.

-Pues tienes una manera muy curiosa de demostrarlo.

Tal y como te despediste la última vez,

que un poco más y me convences para comprar un ataúd.

-Jorge, solo te pedí que fueras prudente, por favor.

Y tú disfrutaste de lo lindo espetándome a la cara

que habías tenido algo con Claudia.

Y además era mentira. -¿Eso es lo único que te importa?

¿Qué pasa, que tienes 15 años?

Yo eso lo dije para ver qué cara ponías. -Ya.

-Pero tú... ¿Tú?

¿Decirme que no tenía ninguna posibilidad de curarme?

¿Eso también me lo dijiste para ver cómo...?

Tose

-Tranquilo, Jorge. -Déjame.

No necesito tu compasión. He venido a ver a Claudia.

Cuando pueda visitarla, me avisas.

Después de realizarle la batería de pruebas a Fonseca

y decidir su ingreso,

la doctora Rey comenta con él los resultados.

-¿Malas noticias?

-Bueno, tranquilo, ¿vale?

Te explico, mira, en la analítica y en la radiografía

no he encontrado nada que me haya llamado la atención.

Pero en el electro sí.

En el electrocardiograma que le hemos realizado a Fonseca,

he detectado una taquicardia irregular con QRS ancho.

Esto quiere decir que el estímulo eléctrico,

que hace que se contraigan los ventrículos

para enviar la sangre al organismo, tarda más de lo habitual.

Y aunque todavía es demasiado pronto

como para poder confirmar un diagnóstico,

sí que es cierto que Fonseca está sufriendo algo más

que un simple ataque de ansiedad.

Así que lo que voy a hacer es que te voy a derivar a Cardiología

y allí te van a hacer un estudio más detallado.

¿Vale?

-¿Lo que has visto es tan grave como para tener que quedarme ingresado?

-Bueno, teniendo en cuenta el electro,

sí que me parece lo más sensato.

-Mejor.

Prefiero quedarme ingresado o que me deis la baja.

-¿Por?

-No quiero volver al instituto.

Estoy cansado ya de tener que enfrentarme a los alumnos,

a mis compañeros...

Y Toño no me cree,

él es padre, vale, lo entiendo,

pero también es profesor.

-Bueno, mira, se me está ocurriendo una cosa.

Como vas a estar aquí ingresado, si quieres, pues,

aparte de Cardiología, también te pueden ver en Psicología.

Y yo creo que ahí te pueden ayudar a resolver el problema que tienes.

¿Te parece? -Gracias.

-De nada.

Cualquier cosa, de verdad, lo que necesites, estamos aquí.

-Oye, de verdad, muchas gracias.

-De nada.

El tratamiento antipsicótico, junto con corticoides a dosis altas,

consigue estabilizar definitivamente a Claudia.

Después de haber controlado el brote actual de esclerosis múltiple,

que ha sido el causante del delirio,

hemos aprovechado para realizar unas pruebas de potenciales evocados.

De esta manera podemos estudiar la actividad eléctrica neuronal,

y comprobar que el sistema nervioso

funciona correctamente ante estímulos visuales, táctiles y auditivos.

Parece que todo está en orden.

Y ya que el brote está controlado,

tras la buena respuesta al tratamiento inicial,

estamos en disposición de dar el siguiente paso.

-Es todo muy extraño.

No recuerdo nada de los últimos días. Como si hubiera un gran vacío.

Es que no recuerdo siquiera cómo llegué al hospital.

-Es normal que no te acuerdes, Claudia.

Durante un brote psicótico

puedes perder la noción de la realidad.

-¿Y todo esto es por la esclerosis? -Sí, así es.

Primero derivó en las paresias de tu cara,

y ahora en este delirio persecutorio.

Es una manifestación poco frecuente pero a veces se da.

Lo importante es que el brote está controlado, Claudia.

Ahora hay que empezar cuanto antes con la medicación

para controlar y estabilizar la enfermedad.

Y sobre todo evitar su evolución.

-Es que me da un vértigo todo lo que se me viene encima...

-Entiendo perfectamente lo que estás sintiendo con eso.

-¿De verdad? -Claro que sí.

A ver cómo te explico esto para que lo entiendas.

Es que se me viene el mundo encima.

Yo no soy fuerte.

No lo soy.

No soy como Jorge.

Jorge se ha enfrentado a su enfermedad.

Él tiene cáncer, ¿vale?

Pero se ha enfrentado de una manera muy positiva y,

y tirando para adelante, con una actitud pues eso.

Pero es que yo no soy así.

No lo soy.

-Claudia, una vez que empieces con el tratamiento,

sería muy bueno para ti

que comenzases también con un grupo de apoyo,

de personas que están afectadas por esclerosis múltiple igual que yo.

Es muy positivo.

Y también puedo decirte que, una vez que has empezado con el tratamiento,

puedes llevar una vida prácticamente normal.

-¿De verdad? -Sí.

-Pero es importante que no te estreses

y que desde luego te dejes ayudar por la gente que te apoya

y que te quiere, ¿verdad?

-Sí, sí, sí, por supuesto.

-¿Me vas a llevar tú?

-Eso tendrás que decidirlo tú, Claudia.

Si quieres que te lleve otro neurólogo...

-No, no, no, no.

Bueno, que creo que eres el mejor para llevarlo, ¿no te parece?

-Por mí perfecto. -Genial.

Es imposible predecir

el curso de la esclerosis múltiple con precisión para cualquier persona,

por su gran variabilidad.

Algunos estudios han indicado que un inicio a una edad temprana,

como es el caso de Claudia, implica un pronóstico más favorable.

En cualquier caso debemos ir con mucho cuidado.

Tranquilo, que solo quería abrazarte, ¿eh?

¿Cómo estás?

-Muy bien.

-Venga, anímate un poco, que en cuanto salgas de aquí,

te invito a unas cervezas y nos tranquilizamos todos.

-Una cerveza es lo último que necesito.

Por favor.

-Venga.

-Gonzalo, ¿dónde andas?

Ya. Ya. Oy...

Ya. Mira: A las...

A las siete de la tarde voy a..., voy a estar en casa, ¿vale?

Y quiero que estés allí porque quiero hablar contigo.

No, no... No, pue...

Bueno, me da igual. Me... Me da igual.

Le dices a tu primo que jugamos otro día. ¿Vale? Muy bien.

No. A las siete te quiero en casa, y punto.

-Adiós, Juanjito. Hasta mañana.

-Eh... ¿Ya te vas a casa? -Sí, me voy.

-Ah...

-Me voy, porque no vaya a ser que pase algo,

y necesiten una enfermera, y me llamen a mí,

y me tenga que comer el marrón y quedarme.

-Muy bien, Manuela. -Oye, por cierto,

¿cómo está el hombre este, el profesor?

-Pues no muy bien.

Porque resulta que el chaval que lo acosaba era el hijo de su compañero.

-No me lo puedo creer. -Pues sí.

-Hoy, el pobre, pues estará hecho polvo, además del golpe...

-Sí, no muy bien.

-El golpe por dentro y por fuera. -Y por fuera.

-Pues me voy pa' mi casa. Que además tengo un hambre...

A ver si mis hijos me han hecho la cena,

porque están los cinco solos.

Y como no me la hayan hecho, con lo grandes que son ya,

me voy a acordar de la madre que los parió, que soy yo.

Mi marido no está hoy.

Y además, es transportista y no le tocaba estar en casa.

-Ah, muy bien.

Oye, Manuela, que si en algún momento necesitas hablar de lo de tu hijo,

que... Que aquí me tienes, para lo que haga falta.

-Lo sé, Juanjo, gracias.

Fíjate que yo nunca me he llevado bien con los pelirrojos

-Ah, ¿no? -No.

Pero tú vas a ser el primero con el que yo me lleve divinamente.

-Vaya.

-Seguro que vamos a hacer buenas migas.

-Muchas gracias. -Adiós, guapo. -Adiós.

-Que te sea leve. Mañana nos vemos. -Venga. Hasta mañana, Manuela.

-Me han dicho que la habitación de Claudia está por aquí.

-Sí. -¿Cómo está?

-Está bien. Estable.

Si quieres, puedes pasar a verla.

-No recuerda que me llamó por teléfono, ¿verdad?

-No recuerda nada de lo que pasó durante el brote psicótico.

-Entonces preferiría no pasar a verla.

No quiero que me vea así de cascado.

Además, no quiero preocuparla.

Bastante tiene. Me conformo con saber que está bien.

-Jorge...

Perdóname.

Me he portado como un imbécil.

-Yo siempre he sabido que eras un imbécil.

-No, en serio.

Mi comportamiento no tiene justificación alguna.

-Sí que la tiene, Alberto.

Estás enamorado de ella.

-Claudia es una vieja amiga y...

Y bueno, y ahora, una paciente. -¿No ves cómo eres un imbécil?

  • Centro médico - 23/04/18 (1)

Centro médico - 23/04/18 (1)

23 abr 2018

Docuficción basada en un exitoso formato internacional que recrea cada día dos historias basadas en casos clínicos reales, curiosos y atractivos. A través de siete personajes fijos -cinco médicos y dos enfermeras- los espectadores irán conociendo los casos que llegarán a las consultas.

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