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No recomendado para menores de 7 años Centro médico - 23/01/17 (1) - ver ahora
Transcripción completa

(Música)

-Adela viene de urgencias con su marido Jesús,

porque le ha dado un fuerte chasquido en la rodilla derecha.

-Hola.

-Hola. -Que venimos,

que mi mujer tiene un dolor en la rodilla muy fuerte. -Sí.

-Que me he hecho daño en la rodilla.

Y nada, a ver si me puede ver un médico. -Muy bien.

De momento pasa a la sala de espera y enseguida les toman los datos.

-Vale. -¿Dónde es?

-Ahí, esa puerta de atrás. -Ah, vale. Gracias.

-Gracias. -Nada.

-¿Qué es lo que estabas haciendo cuando te dio el chasquido?

-Pues estaba en mi casa, que por eso traigo las zapatillas.

Y estaba llevando una bombona de butano al hombro.

Por eso llevo también la faja para no hacerme daño en las lumbares.

-Pero de las antiguas, ¿eh? De las naranjas.

-A ver, un momento: una bombona de butano,

¿estabas cargando una bombona de butano?

-Sí. -Pero ¿por alguna razón en especial?

-Bueno, sí. Porque quiero ser mujer de trono.

Y, entonces, estaba ensayando con la bombona.

-No entiendo nada. -A ver... -Perdonad, no...

-A ver: existen los hombres de trono, o los costaleros, que le sonará más.

-¡Ah, sí!

Sí, eso sí me...

-Que son los que llevan las figuras de Semana Santa.

Y entonces pues yo quiero ser la primera mujer de trono de mi pueblo.

Y tengo que ensayar con la bombona.

-Ya, entiendo.

-¿Sabe usted cuánto pesa el trono de la Resurrección?

-Pues no. NO tengo ni idea. -3000 kilos.

-¿3000 kilos? -Sí.

Esos son 20 kilos para cada portador durante 6 o 7 horas seguidas.

-Por eso estoy ensayando todos los días,

pasillo para arriba, pasillo para abajo con la bombona.

-Claro, y por eso estamos aquí con la rodilla mala.

-Mi madre se tiró más de 50 años

luchando por que le permitieran sacar el trono de la Resurrección.

Y no lo consiguió.

Y yo le prometí que lo conseguiría por ella.

Por ella y por todas las mujeres que queremos luchar por demostrar

que somos tan capaces como los hombres de sacar el trono

y de lo que haga falta.

-En los trabajos y actividades

en los que tenemos que soportar mucho peso

durante un periodo prolongado de tiempo,

son necesarios los ejercicios de musculación y de calentamiento

para evitar posibles sobrecargas musculares.

Estos ejercicios deberemos realizarlos, al menos,

unos 30 días antes de comenzar la actividad.

(Música)

-¡Ortega! ¿Te has enterado?

-No. ¿Qué, qué pasa?

-¡A Romero! ¡Que le van a dar el alta!

-¡¿No me digas?! -¡¡Sí!!

-¡Ay, qué alegría! ¡Ay Dios!

¿Cómo está? -Pues muy bien.

Bueno, tanto que quiere ponerse a trabajar ya mismo.

-¡Hombre, es que Romero...! -Parece mentira, ¿eh?

-Romero es mucha Romero. -¡Uf!

-¡Uy, es Jizabel!

¡Hola! -¡Ay! ¡Qué bien verte aquí!

-¿Estás bien? -Pues mira, he tenido que dejar la clase colgando

porque me encuentro fatal.

-¿Sí? -Estoy como débil, sin fuerzas...

-Vale, vale. Vente conmigo, te hecho un vistazo. -Vale.

-¿Puedes andar? -Sí, sí, sí. Voy despacito, no te preocupes.

-Vale. Vente conmigo.

Nuria, me encargo yo.

-Muy bien. -hasta ahora.

-Hasta ahora. -hasta ahora.

Pues conozco a la doctora Ortega porque soy educadora social

en la residencia donde está ingresado su padre.

Y bueno, mi trabajo consiste

en realizar actividades y juegos con ellos.

Aunque hoy he tenido que dejar la sesión a medias

porque no me encontraba bien.

-Dime cuando te duela, ¿vale?

-Ah, ahí. -¿Ahí te duele? -Sí.

-Vale. Muy bien. Te puedes incorporar. -Vale.

-¿Has tomado algo, algún alimento en mal estado, alguna droga o tóxico?

-No. NO, no, no. Y jamás tomaría una droga y menos para ir a trabajar.

-Ya, ya lo sé. Perdona, son preguntas rutinarias.

Cuando un paciente presenta sequedad de boca o labios,

y la piel poco brillante.

-No. No he tomado nada. -Vale.

Pues, además del dolor abdominal a palpación profunda,

el resto de constantes están bien.

¿Tú has tenido algunos síntomas últimamente?

-No. Bueno, hace una semana, más o menos, tuve un catarro. Pero...

-¿Un catarro? -sí. -Vale.

¿Hace una semana? -Sí. Más o menos. -Vale.

¿Qué tal ves a mi padre? -Pues muy feliz.

-¿Sí? -De verdad, estate tranquila.

Aparte es un hombre muy divertido. -¿En serio? -sí.

Se le da muy bien hacer de trol de las cavernas.

-No le pega nada eso a mi padre.

-Pues sí, te sorprendería. -Me alegro que esté bien.

Gracias. -Nada.

-Vale. Pues creo que puede ser una gastroenteritis.

Y una deshidratación leve.

Te voy a poner una vía con suero glucosalino. -Vale, genial.

-Eso hará que te recuperes, que tengas más energía. -Vale.

-Te dejaré en Boxes, con la vía puesta

y pasaré a verte a ver cómo evolucionas. -Gracias.

-En una gastroenteritis, hay que seguir una dieta astringente,

como por ejemplo, Carne de ave cocida o a la plancha,

pan tostado, sopas, purés...

Además también se recomienda tomar limonada alcalina,

y evitar frutas y verduras crudas, así como bebidas muy frías.

-Vale. Te voy a subir un poquito la falda, ¿eh? -Vale.

-Venga, ya está. Tranquila.

¿Te duele esto? -¡M-hm! -¿Sí? -Mh.

-Bastante. ¿Mucho? -Sí. -Tranquila.

Veo que tienes la rodilla bastante enrojecida e inflamada, ¿eh?

A ver, dime si te duele, ¿de acuerdo? -Vale. ¡Ff! Sí.

-¿Te duele ahí? -Sí, sí, sí. -Mm.

Tienes aquí líquido dentro de la articulación.

Probablemente por la propia inflamación.

(Llaman a la puerta)

¿Sí? -¿Me has llamado, Rey?

-No. -¿Seguro?-Seguro.

-Bueno, pues habrá sido otro rey u otra reina.

-Escucha: ya que estás aquí, ¿puedes avisar a un cela...?

¡Ay!, perdóname. -NO, no te preocupes.

-Perdona. -No te preocupes.

-¿Puedes avisar a un celador

para que les acompañe a hacerse una radiografía?-Vale.

-Ah, no. Por mí no, ¿eh?

Que no hace falta, que yo puedo ir andando.

-¿Estás segura?

-Sí, sí. De verdad que sí que puedo ir andando. -¿Seguro?

-Sí, sí. De verdad.

-Bueno, pues no os olvidéis las cosas, me esperáis ahora fuera.

-Vale. -¿De acuerdo?

-La chaqueta, un momento. -Sí. Gracias.

-Vale. -Venga, vamos.

-¡Ay, a ver...!

-Un celador no le hubiera venido mal, ¿eh?

-Ya. La verdad es que parece un poquito cabezota.

-Bueno, ¿y qué mujer no lo es?

-¿Y qué hombre no lo es? -Bueno, puede ser.

Oye, ¿nos tomamos algo el viernes? -¡Hala, venga!

¿Tú qué pasa, que lo sueltas como... como así, no?

Como quien no quiere la cosa.

-¿M? Venga, mujer, no seas cabezota.

-Es que tengo mucho lío. Espero que encuentres a alguien, ¿eh?

(Música)

-¡Papá! -¡Hola, hija! -¡Hola!

¿Qué haces aquí? ¿Estás bien? -Sí, ¿cómo no?

He venido a ver a Jezabel. -Ah.

-Esta muchachita es una asistenta de la residencia

y me ha venido a acompañar hasta aquí.

-Gracias. -Nada.

-Porque tenía que decirte algo y claro,

no es para hablarlo por teléfono. -Ya.

-Vale. Pues yo os dejo un momentito, ¿vale? -Adiós.

Hija, tú sabes que te quiero mucho.

Y que he querido muchísimo a tu madre.

Ha sido el gran amor de mi vida.

Y no encontraré jamás una mujer como ella.

-Ya lo sé, papá.

-Bueno. Era importante que esto fuera por delante.

Tú sabes que la vida, aunque parezca que no, la vida sigue.

Y he encontrado una ilusión en la vida -Papá...

-Papá, ¿qué me estás intentando decir?

-Verás: estoy sintiendo algo especial por una mujer

que he conocido en la residencia.

-Papá, ¿qué dices? ¿Cómo vas a ilusionarte...

con una mujer de la residencia a tu edad?

-La edad no tiene nada que ver. La vida sigue.

-Papá, por favor, ¿eh? Ay, mira; vete...

Por favor, vete a ver a Jezabel y luego lo hablamos.

Bibiana, por favor... -Sí.

-Venga. -Venga, vamos.

-¡Ay, de verdad!

(Música)

-La radiografía que la doctora Marina Rey le manda a Adela,

descarta lesiones óseas; pero muestra indicios de artrosis.

-La artrosis consiste en el desgaste de los huesos y de las articulaciones

por el uso y el peso a lo largo de la vida.

Suele aparecer a partir de los 50 años hasta que a los 70,

la mayor parte de la población suele tener algún grado de artrosis.

Bueno, Adela, pues mira: en la radiografía hemos visto

que tienes indicios de artrosis.

También tienes los ligamentos de la rodilla bastante cargados,

y un ligero derrame articular, probablemente inflamado.

Por lo tanto, te voy a poner un tratamiento antiinflamatorio

porque prefiero que se reabsorba el líquido dentro de la articulación

y, además, pues así, no tenemos que drenarlo. ¿Vale? -Vale.

-Por otra parte, muy importante, utiliza una rodillera

para que te sujete la articulación y sobre todo que hagas reposo. -Vale.

-Conociéndola como la conozco, no le va a hacer mucho caso.

-Jesús, no empieces: a ver, yo voy a utilizar la rodillera

y voy a hacer todo el reposo que pueda.

Menos el ratito que necesito para ensayar.

-Ya, pero es que estás poniendo en riesgo tu salud.

-Ya, pero ahora mismo el dolor no es tan importante.

-Dentro de unos días se conocerá la resolución definitiva de la hermandad

sobre la admisión de mujeres como portadoras de trono.

Y hasta entonces intentaré que guarde reposo.

Ahora, como le permitan salir, no renunciará seguro.

Que nos conocemos ya, que son 20 años juntos.

(Música)

-La doctora Ortega, que tenía la intención de dar el alta a Jezabel,

ha decidido volver a explorarla porque parece que ha empeorado.

-Tienes la presión arterial baja.

Además también tienes febrícula y palpitaciones.

Cosa que antes no tenías.

-Pero ¿y eso por qué?

-Pues, teniendo en cuenta tus constantes

creo que puede ser un shock séptico de probable origen abdominal.

Un shock séptico es una afección grave.

Cuando se presenta con una hipotensión arterial.

Y puede ocurrir en cualquier parte del cuerpo como, por ejemplo,

en el corazón, en los riñones, en el hígado o en los intestinos.

Y es algo muy peligroso.

¿Vale? Te voy a pedir unas cuantas pruebas: una analítica de sangre,

de orina y un electrocardiograma. -Vale.

Pero antes tengo que llamar a la residencia,

que no esperan que tarde tanto.

-No. Tranquila que me encargo yo. Además está aquí mi padre.

-Es un amor de hombre.

Me ha hecho mucha ilusión que venga a verme. No me lo esperaba.

-sí es majo, sí.

Perdona, ¿tú sabías... algo

de que mi padre siente algo por alguien en la residencia?

-Por Celia. -¿Celia?

-Sí. Es una mujer encantadora, muy cariñosa con tu padre.

-Jezabel, ¿no deberías habérmelo dicho?

-No sé, me parecía algo que te debía decir tu padre, no yo.

-A ver: mi padre está mal, ¿sabes?

Algo..., es algo que llama la atención, ¿no?

Que se enamore a su edad.

-Mira, Diana. Cuando veas a tu padre y a Celia juntos,

lo único que te va a llamar la atención es lo mucho que se quieren.

-Vale, vale.

¿Cuándo empezó esa supuesta relación,

si se puede llamar relación a algo así?

-Pues no te sé decir, pero, a ver,

ellos siempre, en mis sesiones de rol siempre han estado juntos

y hay mucha complicidad entre ellos. Se llevan muy bien.

-¿Jugáis al rol? -Sí. Durante mis clases.

-Igual eso es lo que le ha podido confundir.

-No, Diana.

De verdad, a mí me parece muy bonito

que dos personas a esa edad se enamoren,

cuando no esperaban hacerlo.

-A ver, mi padre no está en la residencia para ligar.

Está en la residencia porque no está bien.

Está deteriorado, no se podía cuidar solo.

Igual, jugar a esos jueguecitos,

en los que uno se convierte en otra persona, pueden confundirles.

-Vale. ¿Crees que es mi culpa que tu padre se haya enamorado?

(Música)

-No. No, no. Perdona, céntrate en recuperarte, ¿vale?

Voy a pedir las pruebas.

(Música)

-Adela vuelve a ver a la doctora Rey,

afirmando que ahora le duele la pierna entera.

-Sí, Pero ¿qué te pasa? -Que me duele mucho la pierna.

-A ver. Apóyate. -¡Uuuf, me duele!

-¿Qué pasa?

¿Qué pasa, que no te has estado tomando el tratamiento que te puse?

-Sí, sí, sí. Me lo he tomado.

Si, además, se me ha bajado la hinchazón y todo. Pero...

-Entonces ¿qué pasa? -Me duele un montón.

-Bueno. -¡¡Aaah!!

-Pero también... también te duele el pie, ¿no? Por lo que veo.

-Me duele el pie, sí. -Vale.

Bueno, no te preocupes. Voy a echar un vistazo.

-Vale. -¿De acuerdo? -sí.

-Voy a empezar por el pie.

-¡Mmm! -Pero... Pero Adela, pero...

¿Y este juanete? -Ya.

-Pero vamos a ver. Pero ¿cómo has llegado a esto?

-¡Fff! -Vale. Bueno, no te preocupes.

Claro, ahora entiendo por qué vas con zapatillas.

A ver, escucha: voy a necesitar hacer una radiografía del pie, ¿de acuerdo?

-Vale.

-¿Me aguantas aquí? -Sí.

-Voy a gestionarlo. -Vale.

Los juanetes aparecen cuando se desequilibra la fuerza que se ejerce

sobre las articulaciones y los tendones del pie al pisar.

Esto puede estar provocado por una mala pisada,

por una estructura irregular hereditaria del pie

o también por un calzado inadecuado.

Sí que es cierto que también

pues con la edad y el desgaste de los huesos,

pueden acelerar su avance hasta producir deformidades.

Así que no nos queda más opción que someterla a una cirugía

correctora de juanete que es, con total seguridad,

lo que le está provocando el dolor en la rodilla.

-Si yo lo entiendo perfectamente, doctora.

Pero yo ahora mismo no me puedo operar.

-Ya. Pero vamos a ver, Adela.

¿Tú no entiendes que cuanto más tiempo lo dejes pasar

es que va a ir a peor? -Si ya lo sé.

Yo sé que le parece una locura.

Pero no es solo por devoción. Es por mi madre.

Mi madre fue una de las mujeres más luchadoras del pueblo.

Defendía el derecho de la mujer y consiguió muchísimas cosas.

Y lo único que no consiguió fue

que le permitieran que las mujeres sacaran el trono. ¿Lo entiende?

Y tengo esa espinita con ella.

Porque se lo prometí y tengo que hacerlo.

(Música)

-Yo, como mujer, sí que lo entiendo.

Pero como médico... No. NO te puedo decir que esté bien.

Vamos a buscar una solución. Mira, vas a ir a un podólogo... -Sí.

-Para que te haga unas plantillas personalizadas

para que puedas equilibrar otra vez el apoyo del pie. ¿De acuerdo?

En cuanto pase, me refiero al día siguiente. ¿Vale?

-Vale. -La procesión, te quiero aquí.

-Vale. -¿Trato hecho?

-Trato hecho. Gracias.

(Música)

-Escúchame, quiero hablar contigo.

Jizabel me ha contado que jugáis a juegos de rol. -Sí.

-Vale. Igual ese tipo de juegos han dado pie

a que sientas ese tipo de cosas.

Quiero decir, que igual has confundido las cosas.

En ese tipo de juegos pues uno simula acciones, sentimientos...

Si has jugado a ese juego con Celia... -Sí.

-Igual habéis confundido las cosas, Papá.

-Lo que pasa es que he encontrado una ilusión

cuando creía que ya no encontraría más.

-Pero ¿cómo no vas a tener tú ilusiones en la vida?

-Mis sentimientos por Celia son verdaderos.

Y no producto de ningún juego.

Mira, hija, yo sabía que esto te iba a sentar muy mal.

Pero esperaba un poquito más de apoyo por tu parte.

-Papá, tú no, no sé si estás pensando bien las cosas...

-Hola, Diana. ¿Qué tal?

-Hola. -¡Hola!

-Mira, ya que ha vuelto, me voy a por los resultados.

(Música)

-¿Cómo te encuentras? -Pues me encuentro peor. -Ya

-A ver, tengo los resultados de la analítica de sangre y de orina.

Y muestran que el origen de los síntomas no es urinario.

Pero me preocupa el electro.

Porque es que son... los mismos síntomas

como si hubieras sufrido un infarto agudo de miocardio.

Un infarto agudo de miocardio es una patología que se produce

cuando se suprime el aporte de oxígeno a una porción del corazón.

Y esa parte del músculo cardiaco no se regenera.

Y los tejidos de esa zona mueren.

-Pero eso suena grave.

-A ver, de momento no te alarmes, ¿vale? Quiero que estés tranquila.

Voy a ampliar el estudio analítico con enzimas cardiacas.

Hay que saber por qué tu corazón no está trabajando bien.

Eso es lo que más me preocupa.

En una hora más o menos vuelvo, que tendré los resultados.

¿Vale? Descansa.

-¿Vale? Descansa.

(Música)

¡Ay! ¡Buenas! ¿Qué tal? -Bien. Muy bien.

-¿Me pones un botellín de agua, por favor?

Bueno, ¿qué? ¿Tienes ya plan para el viernes?

-Pues la verdad es que sí. -¿sí?

-Sí. -¿Y qué vas a hacer?

-Vamos a ir a cenar. -Ajá.

-¿Te apuntas? -Mm...

-Mmm... -Venga, va.

-Bien. -Sí.

Y... -Oye.

-No sé, digo, que qué tienes pensado. -Pues bueno, ya veremos.

Te dejas llevar, ¿no?

-Vale. Me dejo llevar. -Bien.

-Me da un poquito de miedito, ¿eh?

-Que oye, me gustaría aclarar contigo una cosa,

yo antes no quería ligar ni nada, ¿eh?-¡Ah!-¿Vale?

O sea, que quede claro. -Vale. Vale, vale.

-Bueno, supongo que este tipo de confusiones son normales

entre un hombre y una mujer jóvenes y atractivos como nosotros.

Pero vamos, que no...

-La verdad es que tienes un humor un tanto peculiar tú, ¿eh?-Mm.

-Bueno. Oye, por cierto, ¿qué tal llevas la mano?-Pues mejor.

Es que me diagnosticaron osteoporosis,

y se me rompió la muñeca. -Ya.

-Pero... Pero contento.

-Bueno, que me tengo que ir, ¿vale? -Muy bien.

-Ya hablamos para el viernes. -Claro que sí.

-Venga, hasta luego. -Venga, chao, reina.

-Hola. -Hola.

(Música)

-Oye, acabo de ver a tu padre en la cafetería

y le he visto mejor que nunca. ¡Está genial!

-Sí, vamos, mejor que nunca.

-¿Qué pasa? ¿Que es por la novia esa que se ha echado o qué?

-¿No me digas que lo va anunciando por ahí?

-Pero que tú no te preocupes, mujer. Qué más da. Tú déjale.

-Pero ¿cómo que, cómo que qué más me da? Es mi padre.

Clara, ¿tú qué le has dicho?

-¿Yo? Pues nada. Que a ver cuándo me la presenta.

-Por favor, no te lo tomes a broma, ¿vale?

-A ver, Diana, no estoy de broma, te lo digo en serio.

-Pues hija, peor me lo pones, de verdad.

-A ver, aclárate. ¿Qué quieres decir?

-Es que no me tengo que aclarar nada. Mi padre no está enamorado.

Está confundido porque juega al rol.

¡Lo que tiene que hacer es quitarse esa idea de la cabeza y ya está!

-Pues fíjate que yo le he visto muy feliz.

No le he visto nada confundido.

-¡Pues está confundido, Clara! ¡¡Está confundido!!

-Marina. -¿Sí?

-¿Hay algo que no te guste comer o que no puedas?

Te lo digo porque he reservado en un sitio maravilloso

pero solo para valientes, ¿eh?

-¿Ah, sí? -Mm.

-Bueno, pues en ese caso habrá que arriesgarse.-muy bien.

-¿El viernes? -El viernes.-Perfecto.

Adiós. -Chao.

(Música)

-Oye, perdona.

¿Me puedes contar de qué va esto? -¿El qué?

-Esto de que vais a cenar el viernes o no sé qué.-Pues eso.

-Ya, mira. Es que creo que te estás perdiendo algo.-¿El qué?

-Pues que no tenéis la misma intención.

-Pero ¿qué dices? -No entiendes nada.

Que creo que me está intentando dar celos. Eso es lo que pasa.

-Yo no sé qué pasa con los ex,

que pensáis que todo el mundo gira a vuestro alrededor, macho.

Venga, hasta luego.

(Música)

-Después de obtener los resultados del estudio analítico

de enzimas cardiacas,

la doctora Ortega visita a Jezabel para comunicarle los resultados.

Aunque la paciente ha empezado a presentar problemas respiratorios.

-Tiene la saturación de oxígeno en sangre en 85%.-Muy bien.

-¿Eso suena grave?

-A ver, lo normal es que esté entre el 95 y el 99%.

Además, los resultados de enzimas cardiacas confirman

que estás infartada.

El resultado de la prueba ha evidenciado

que las encimas cardiacas están altas.

Lo que significa que su corazón está sufriendo algún tipo de daño.

¿De verdad no sientes ningún dolor en el pecho? -No.

Lo que me cuesta es mucho respirar. Pero... no. -Vale.

Vamos a pedir estudio de coagulación.

Y le vamos a hacer un ecocardiograma transtorácico.

Te voy a poner eparina,

por si la causa de todo fuera un trombo. ¿De acuerdo?

Hasta que no lo descartemos,

necesito que estés en reposo absoluto.

-No me voy a mover de aquí. -Vale.

(Música)

Hola. -¡Hola!

-Hola. -Uy, Adela ¿qué pasa? ¿Estás bien?

-Que me he hecho daño en el otro pie. -Bueno...

Vale. No pasa nada. ¿Me estáis esperando, no?

-Sí claro. -Sí.

-Vale. Vamos a consulta. ¿Te puedes levantar? -Sí.

-Bueno, espera, espera, espera... Te ayudo yo.

-¿Puedes? Vale. NO pasa nada. Espera.

Venga. Ahí, entre los dos. Venga. Apóyate.

Vale. Venga, que ya casi estamos. A ver, paso yo primero, venga.

(Música)

-La doctora Ortega le practica

un ecocardiograma transtorácico a Jezabel,

para saber el por qué del mal funcionamiento de su corazón.

-Por lo que he podido ver en la prueba,

hay una parte del corazón de Jezabel que ha sufrido daños.

Y eso hace que no se mueva ni se contraiga con normalidad,

y bombee menos sangre.

Además continúa con taquicardia

y también hemos visto líquido alrededor del corazón.

-¿Cómo te encuentras, Jezabel? ¿Un poquito mejor?

-Pues la verdad es que no.

-Tengo los resultados del estudio de coagulación.

Indican que los niveles del dímero D son normales.

Por lo que descarto que tengas un trombo.

-La temperatura le sigue subiendo. 38,7 y además sigue hipotensa.

-Son todos signos compatibles con una miocarditis aguda.

Pero es que hay algo que no me cuadra.

¿De verdad no sientes ningún tipo de dolor en el pecho?

-No. De verdad que no me duele nada.

(Música)

-Vale. Vamos a planificar una punción del líquido pericárdico y cultivos.

Puede que sea una infección y tengo que encontrar la causa.

Antes de que sigas empeorando. -Vale.

-Te voy a dejar ingresada. (Suspiro)

-Bueno, voy preparando el ingreso.

-Doctora. -Sí.

-Antes me gustaría hablar de su padre.

(Música)

-Clara... Por favor, ¿vas preparando el ingreso?-Ah, vale.

-Jezabel, espera. Prefiero que te centres en tu enfermedad.

Yo me encargo de mi padre, estate tranquila.

-Siento mucho que pienses que no se merece una segunda oportunidad.

(Música)

-A ver, no es eso.

Es que me da miedo que él confunda las cosas. ¿Sabes?

Su salud es lo importante.

Y él parece que le da prioridad a otras cosas.

-No. Su prioridad es ser feliz los años que le queden de vida.

-No hay que confundir ser feliz con no ser consciente de la realidad.

-Ya. Pero tú piensa que la felicidad es muy importante para la salud.

(Música)

-Después de hacerle una nueva radiografía del pie izquierdo,

la doctora Rey le comunica a Adela

que se ha hecho un esguince de grado uno.

-Ya, ya. Tranquila. Tranquila.

Y por lo otro no te preocupes.

Ya habrá más años en los que puedas salir en procesión.

-Además. A ver, dentro de lo malo no es un esguince grave, ¿vale?

Y te va a sanar rápidamente.

-Sí. Y, en cuanto se han enterado de la lesión,

la han prohibido tajantemente salir en la procesión.

Independientemente de la resolución de la hermandad, sobre si permiten

o no permiten a las mujeres sacar al trono.

-Es que no lo entiendo, ¿eh?

El empeño que tienen en proteger a las mujeres como si fuéramos niñas.

-Bueno, vamos a ver la parte positiva. ¿Vale?

Sé que estás muy disgustada, pero por lo menos,

te vamos a poder operar ya del juanete, ¿vale?

Que ya lo necesitas.

(Música)

-Ya, ya lo sé. -Venga.

-He llamado a la residencia y vienen a recogerme ya.

-Tú tienes mucho trabajo y no quiero molestar.

Y Jezabel, la pobrecita...

Está bastante malita y tiene que descansar.

-Mm. -Yo ya no pinto nada aquí.

-Papá... No digas eso, va, por favor.

Te está sonando el móvil.

-¡Ay, espera! Que seguro que me llaman ya.

¡Ah, si es un mensaje de Celia! Dice: "Ya voy para allá. Te quiero".

-Papá: ¿desde cuándo chateas por el móvil y mandas mensajes de audio?

Estás hecho un moderno. Deja el móvil y hazme caso.

-¿Has pensado bien en lo de Celia?

-Papá, te pido, por favor, que pienses un poquito las cosas.

-Te quiero. La próxima vez que venga traeré conmigo a Celia.

-No. No hace falta.

-Sí que hace falta. Por supuesto que hace mucha falta.

¿Vamos? -Adiós, Diana.

(Música)

-Finalmente operan a Adela de su juanete por artroscopia.

A través de pequeñas incisiones en la piel

que apenas dejan señales ni traumatismos.

-Después de una operación de este tipo,

la incorporación a las actividades que no requieran estar mucho de pie,

se podrán hacer desde el mismo día de la operación,

siempre y cuando se utilice un zapato postquirúrgico.

En el caso de Adela, como pretende soportar muchos quilos de peso,

ahí va a tener que esperar entre uno o dos meses.

(Música)

-Después de la operación, Adela espera a la doctora Rey

para que le dé el alta.

-Todavía no ha salido. Estoy buscando.

-A ver, déjame el móvil a mí, anda. -Anda, toma, hazlo tú. ¡Fuf!

-A ver...

¡Mira!

-Pero de todas... -Aquí está.

-¿Sí? -Sí.

Pe... ¿tú dónde estabas buscando? Si está en la Web de la hermandad.

-¡Yo qué sé, ahí! -NO. Pero todavía no sale.

-Bueno, de todas formas tú no te preocupes por si no sale,

que a lo mejor ya el año que viene se vota que sí.

Tampoco... -Sí. Ya estamos.

Tú es que no entiendes que

que las mujeres queramos también superar el límite.

-Es que yo de verdad no entiendo.

Si las cosas se han hecho así toda la vida, ¿por qué hay que cambiar?

-Porque los hombres lleváis toda la vida luchando, por eso.

Por tener nuevas metas, por superar el límite.

Y no entiendo por qué tú no puedes comprender

que las mujeres queramos hacer lo mismo.

-Bueno, vale. Eso sí. Pero... Pero con salud, no así.

(Música)

-Hola. -Hola.

-Tengo ya los resultados de todas las pruebas, ¿cómo te encuentras?

-Pues mejor; al menos no me cuesta tanto respirar. -Me alegro.

-También tengo los resultados del cultivo.

-Y ¿Ya sabemos qué es lo que me pasa? -sí.

Has sufrido una miocarditis fulminante.

La miocarditis es una enfermedad inflamatoria del músculo cardiaco

que puede darse por varias causas.

En el caso de Jezabel todo se ha debido

a una infección del virus Coxsackie.

Que hemos detectado en las pruebas del laboratorio.

-Entonces ¿no es una miocarditis aguda?

Pero una miocarditis fulminante

también es una inflamación del corazón, ¿no?

-A grandes rasgos sí.

La aguda suele cursar con dolor torácico.

Y viene precedida de un cuadro catarral los días previos.

En cambio, en la fulminante se desencadenan una serie de problemas

que afectan a otros órganos y sistemas.

De ahí el dolor abdominal que sufriste.

Vale. Te voy a cambiar el tratamiento.

Y si sigues igual de bien, pues en una semana te podrás ir a casa.

-¡Ay!

-Pero tendrás que venir a revisiones periódicas;

para asegurarme de que el virus ha desaparecido por completo.

-Vale. -¿Vale? Me alegro.

-Gracias, de verdad. Venga, hasta ahora.

-Adiós, hasta ahora. Diana. -Sí.

-Espero que lo que ha pasado entre tu padre, Celia y mis juegos de rol

no afecten a nuestra relación.

-No. Perdóname. ¿Vale? Que en un principio te culpé a ti.

-Pero de verdad, agradezco muchísimo la labor que hacéis con los mayores.

Es importante.

-¿Puedo pedirte un favor? -sí.

-Dale una oportunidad a tu padre y a Celia.

Si tu padre es feliz en la residencia es gracias a ella.

(Música)

-¿Qué tal, Adela? ¿Cómo te encuentras? -Bien.

-¿Bien? -sí, mejor.

-¿Qué tal lo del juanete, ya está listo, se ha solucionado?

-Bueno, a ver: te hemos puesto unos puntos de sutura, ¿vale?

Donde te hemos realizado las incisiones,

y un vendaje protector. ¿Vale?

Lo bueno que tiene este tipo de cirugía

es que el posoperatorio es muy liviano y vamos,

que apenas te va a doler.

-¡Ya ha salido! -¿Ya?

-Sí, ya ha salido. -¿Y qué dice?

-¡¡Ay, que lo permiten!!

¡Que van a permitir que las mujeres participen! -Ah, ¡qué bien!

-¡¡Ay, por favor, no me lo puedo creer!!

Bueno, el año que viene, el año que viene estoy yo ahí, vamos,

entrenándome en cuanto esto se me cure.

Y, si por él fuera sacaría nada más que la mantilla. Pero...

-Qué cabezona eres. ¡Anda, anda! Que si no llega a ser por mí...

(Música)

-¿Cómo que si no llega a ser por ti?

-Pues que si no llego a preocuparme por tu salud,

cualquiera sabe dónde estamos.

-¿Qué me estás diciendo?

¿Qué hablaste tú con la hermandad, no?

-Sí. He sido yo.

-No me lo puedo creer, Jesús, de verdad.

-Me vais a perdonar, pero os voy a dejar solos.

-Vale. -Vale.

Dentro de una semana tendrás que venir al hospital

para que te quitemos los puntos y el vendaje.

-Vale. -¿De acuerdo?

-Vale. Muchas gracias. -Hasta luego.

-Hasta luego. -Hasta luego.

(Música)

-No me lo puedo creer, Jesús.

No me puedo creer que me hayas hecho eso.

-¿Cómo que te he hecho eso? ¡Y qué quieres que haga?

¿Que asista impasible a cómo te quedas coja?

-Que no me voy a quedar coja, Jesús.

-¿Qué quieres, que me quede viudo con 40 años? Que no.

-Ay, por favor, ¡qué exagerado eres! Viudo ni viudo...

Pero vamos a ver: algún día te vas a dar cuenta de que las mujeres

queramos superar nuestros límites. ¿Eso lo entiendes?

-Yo sí. Claro que entiendo eso. Pero cuando estés curada.

-Hombre, ya lo sé. -Cuando estés curada yo sí te apoyo.

Yo te llevo la bombona, si tú quieres. -Sí, muy bien.

Pues te voy a decir una cosa: el año que viene, yo voy a llevar el trono

y tú vas a llevar la mantilla.

Risa

-Bueno, pues vale. No te digo que no.

(Música)

-O sea, pero tal cual. -Hola.-Buenas

Mira, te presento a Vane y Vero: dos amigas de la facultad.

-Ah, hola, ¡qué tal? Encantada.

-En cuanto venga Pedrito,

nos vamos a disfrutar de una experiencia exótica.

-¿Exótica? -Sí.

He reservado en un senegalés.

Me recuerda mucho a cuando estuve colaborando allí, en África.

-Ah, ¡qué bien!

-Mira, ahí está Pedro. ¿Vale? Ir tirando, ahora os pillo.

-Venga. -Hasta ahora.

-Eh, Nuria. -Dime.

-¿Me preparas la lista de paliativos de los enfermos de mañana?

-Claro. -Gracias.

¡Ey! ¿Te vienes? Nos vamos a cenar ahí a un senegalés.

-No, no, no. Hoy no. Estoy cansado, prefiero irme a casa.

-Bueno, pues otra. Todos los viernes hacemos un plan de grupo.

-¿De grupo? Así, ¿en plan colegas o cómo?

-Sí. Así de grupo, en plan colegas. -M-hm.

-¿Ves cómo sois unos rebuscados los ex?

Venga, hasta luego.

-Hasta luego.

-¡Hija, hija! -¡Papá! Pero ¿qué haces aquí?

-He venido a presentarte a alguien. Mira. Te vengo a presentar a Celia.

-¡¡Yyyy! ¿Qué te...

¡¡Ay, ay, ay, ay! ¡Qué ganas tenía de conocerte!

Tu padre, tu padre me ha contado muchas cosas de ti.

Oye, pero siempre buenas. -Mmm...

¡Qué bien! -¿Os apetece tomar un cafetito?

-Vale. -Vale. Venga, vamos a tomar algo.

-Sí. Una cosa que mi madre decía: "y solamente se conoce a las personas

cuando se toma con ellas una tacita de café".

-Pero papá: tú no has sido cafetero en la vida.

-¡Uy! Pero si así nos hemos conocido tu padre y yo,

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Centro médico - 23/01/17 (1)

23 ene 2017

Docuficción basada en un exitoso formato internacional que recrea cada día dos historias basadas en casos clínicos reales, curiosos y atractivos. A través de siete personajes fijos -cinco médicos y dos enfermeras- los espectadores irán conociendo los casos que llegarán a las consultas de los doctores.

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