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No recomendado para menores de 7 años Centro médico - 22/11/17 (2) - ver ahora
Transcripción completa

-¿Y sabes ya lo que te vas a poner para la boda?

- Pues sí, un traje. -Ah, sí. Qué tonta.

Se me olvidaba que los tíos siempre os ponéis el mismo traje

para todas las bodas, y a correr.

-Pues sí. Tienes toda la razón, la verdad.

-Bueno, dime por lo menos de qué color va a ser la corbata.

-Ah, pues no lo he pensado.

A ver. Tengo una... Una verde, una azul, una gris y una roja, creo.

Pues... no sé, la roja. -¿Roja?

-Sí. -Venga, hombre.

-No. -¿Roja?

-No, no. Roja, no. -No, roja, no. -Roja, no.

Pues... No sé, a ver. Mira, hacemos una cosa:

Tú elige el vestido, y cuando sepas el color me lo dices

y yo voy a juego. Ya está, así de fácil.

-Ah, mira, me parece muy bien. -Vale.

-Si es que eres un chico listo, ¿eh? No me extraña nada que seas médico.

-Espera, que te voy a atar aquí atrás, cógete el pelo... Así.

-Bueno, pues esto ya está listo, ¿no?

- No, mujer, todavía quedan unos cuantos arreglos.

Mira, hay que subirte los bajos. Un poquito, ¿eh?

Arreglarte un poquito la cintura, ¿eh?,

y luego, pues tampoco tienes el tocado puesto.

-Y la ropa interior. Que parece que no, pero que es importante.

-Vas a estar guapísima. Te lo digo yo, ¿eh?

Que tengo una experiencia en esto que ni te cuento.

Bueno. No os imagináis la cantidad de vestidos de novia

que he arreglado a mis amigas, a las hijas de mis amigas...

Oye. Porque yo no sé qué pasa,

pero al final siempre hay una crisis con el vestido. ¿A que sí?

O no. A ver por qué va a haber alguna crisis.

-Déjame, que te voy a... meter aquí un poquito...

-¡Ah! -¡Ah! ¡Au!

Ay, perdona, te he pinchado. -Sí, sí, sí, pero no te preocupes.

No pasa nada. -¿Ha sido la muñeca?

-No, es el... El codo. Ay...

Un cosquilleo que me baja por la mano... ¡Ah!

-¿Te baja por los dedos? -Sí, sí, sí, sí. ¡Ay!

-A ver. Deja que te vea tranquilamente.

-Pero ¿cómo que tranquilamente, por favor? ¡Que no queda nada!

-¡Ah! -¡Vamos a ver, por favor!

¡No nos vamos a poner aquí en plan crisis,

porque aquí no hay crisis ninguna! ¿No?

-Eso digo yo. Por favor: Un poco de tranquilidad.

Ni que tuviéramos que ir por esto al hospital.

Melisa Murillo no ha podido esperar al día de la cita con el oftalmólogo

y acude a Urgencias por un intenso dolor en el ojo izquierdo.

-Hola.

-Luego hablamos de...

Melisa, ¿verdad? -¿Está el doctor Herranz?

-No, no está. ¿Por qué? ¿Le conoces? -Bueno. Personalmente no. Pero...

una amiga, Bárbara Magán, bueno... Que en realidad no es mi amiga,

es mi profesora de psicosexología energética.

Pues me ha dicho que pregunte por él. -Psi... ¿Psicosexología...?

-Ajá... -¿Energética? Eh...

-No, no conozco esa disciplina. Bueno. Da igual.

En cuanto al doctor Herranz, pues, desgraciadamente, ya no trabaja aquí.

Pero vamos, que no te preocupes,

que me puedo encargar muy bien de ti, ¿vale?

Melisa acudió a su centro de salud con lagrimeo

y con sensación de tener como arenilla en el ojo.

Entonces, se la derivó a Oftalmología

con la sospecha de una infección bacteriana.

Oye... ¿Cómo es ese dolor que sientes?

-Pues el dolor es continuo. Me duele cuando muevo el ojo,

todo el tiempo, pero bueno, cuando muevo el ojo me duele más.

-Vale. He visto que te recetaron paracetamol y tramadol.

Y doy por hecho que no te ha hecho ningún efecto, ¿verdad?

Vale. Tranquila. Vamos a ver.

A ver. Disculpa...

Eso es. A ver. Quita la mano...

-¿Qué..., qué pasa? ¿Estás bien? -¡La que tiene usted liada, doctor!

-¿Cómo? -Nada.

Continúe.

-Bueno. Voy.

A ver. Cuidado...

Salvo por el dolor en el ojo,

el resto de la exploración ha sido completamente normal.

Así que no parece haber problemas en la visión,

lo cual es muy buena noticia.

Aun así, he preferido ampliar el estudio con otras pruebas

para descartar procesos tumorales ocultos, sinusitis,

o procesos inflamatorios como una vasculitis.

-Tranquilo, ahora déjame a mí, por favor.

¿Ahí ya te molesta? -Sí.

Víctor ha tenido que venir al hospital

después de haber sufrido dolores

mientras le hacía la prueba del vestido de boda

a la doctora Marco.

Ahora voy a explorarte la fuerza en los dedos.

Súbelos, estíralos, y súbelos contra mí.

Todo lo fuerte que puedas. -¡Ah, ah!

-Vale. Apriétame la mano, fuerte... -¡Aaaah!

-¿El dolor es continuo o intermitente?

-Continuo, continuo, todo el tiempo, sí.

-Víctor, está muy claro que tienes el codo inflamado.

Es muy posible que haya una inflamación de la membrana sinovial.

Y lo que voy a hacer es extraer una muestra de líquido

de dentro de la articulación.

Y la voy a analizar.

Voy a hacerte un cultivo y una citología.

Así sabremos si es una infección, una artritis, o incluso una gota.

-Muy bien. -¿Vale?

Si Víctor tuviera gota,

querría decir que su organismo fabrica demasiado ácido úrico,

o que tiene alguna dificultad para deshacerse de él.

Una dieta saludable y hacer ejercicio de forma regular

puede ayudar a prevenir los ataques de gota.

-Silvia. Perdón. ¿Podemos hablar un momento?

-Sí.

¿Qué pasa? -Oye, ¿tú qué haces aquí?

¿No tenías que estar probándote el vestido de novia?

-Ya, pero es que hemos tenido un contratiempo.

Porque Víctor, el modisto, ha empezado a tener un dolor

insoportable en el codo,

y al final nos hemos tenido que venir para acá, Álvaro.

-Ah, vale. Vale. No te preocupes.

A partir de ahora, yo me hago cargo, de Víctor y de su codo. ¿Vale?

-¿Sí? -Sí. Sí, sí.

Y tú, creo que habías dicho que te ibas a tomar un par de días libres.

Así acabas de ultimar los detalles con la "wedding planner".

Venga. -Vale. Gracias, cariño.

Gracias. -Nada.

-Hola, Melisa. -Hola.

-Oye, todos los resultados de las pruebas han dado negativo.

¿El dolor está mejorando? -Algo mejor.

-¿Sí? Bueno. Eso es bueno.

Quiere decir que los antiinflamatorios

y los opioides menores han hecho efecto.

Escucha, eh... Te voy a dar el alta, ¿de acuerdo?

Si quieres te puedes quedar un rato más,

hasta que remita un poco más el dolor, y... Y ya te puedes ir.

Si ves que surge el dolor otra vez o no te encuentras bien,

vuelves a verme y ya está. ¿Vale? -Vale. Qué se le va a hacer.

-Vale. Bueno. Que vaya bien.

-Doctor. -¿Sí?

-No quiero ser indiscreta, pero... ¿Puedo hacerle una pregunta personal?

-Sí. Por poder puedes. Pero no te aseguro que te responda.

-¿Cuánto tiempo lleva con su nueva novia?

-¿Qué novia? -Bueno, la chica con la que esté.

-A ver, Melisa. Que no sé si me estoy perdiendo algo.

¿Esto qué es? ¿Una broma?

-Vale. Entiendo que se lo tome a guasa.

Pero, como le dije antes, soy psicosexóloga energética.

Bueno, me estoy formando.

Pero mi profesora, Bárbara Magán, me ha dicho que tengo un don

para detectar las energías indicativas cuando algo no va bien.

Y cuando usted me tocó... Cuando usted me tocó,

¡sentí que algo no iba bien!

Bueno. Lo que le quiero decir es que... Aún me estoy formando.

No le cobraría la consulta y podría ayudarle.

-Espera, que... ¿me estás ofreciendo que sea el conejillo de Indias?

-Lo único que le digo es que tiene dos auras energéticas,

psicosexológicamente hablando.

Una activa, que pertenece a su nueva novia,

bueno, o a la chica con la que esté, y... Y...

-¿Y la inactiva cuál es?

-Y la inactiva... es de otro tiempo. Residual.

Pero de alguna manera... permanece latente.

-O sea, tú me estás diciendo que tengo... dos auras

que están por ahí charlando, todo el día.

-Lo ha entendido. -Pues no, Melisa.

No he entendido absolutamente nada de lo que me estás diciendo.

Oye. Vendrá una enfermera a darte el alta. Y te deseo mucha suerte. ¿Vale?

-Mucha suerte a usted, doctor.

-Seguro que ya te ha contado Clara

todos los vestidos de novia que ha arreglado en su vida.

-Sí, ya me los ha contado todos. Uno por uno. Hasta los nueve.

Con todo lujo de detalles.

-Hubo una vez que hubo una crisis con un vestido de novia.

Era una enfermera del hospital.

Su sobrino se había dedicado a hacer una especie de collage con el velo.

Fue, vamos. Lo dejó hecho polvo.

Pero Clara consiguió que no se notase nada.

-Bueno. ¿Podemos dejar de hablar

de crisis de vestidos y de bodas, por favor?

Es que me estoy poniendo peor de lo que estoy.

-Ay, perdona. Lo siento.

Pero seguro que se arregla todo al final. Ya verás cómo sí.

-Hola. -Hola.

-¿Qué tal? Soy el doctor Mendieta. -Ah. ¡Hombre, el novio! Por favor.

-Sí. -Hágame las pruebas lo antes posible, ¿vale?

-Es que su prometida, el vestido no puede esperar.

-Ya, ya. -Así que...

-Pepa, ¿tenemos los resultados del electromiograma?

-Ha venido el doctor Martín y ya lo ha hecho.

-Gracias a los resultados de la electromiografía,

la resonancia magnética

y la radiografía que le hemos practicado al paciente,

hemos confirmado que efectivamente hay un problema en la articulación.

Bueno, Víctor. Pues estamos a la espera

de los resultados del cultivo y la citología,

pero, con lo que tenemos hasta ahora, parece que hay afectación articular

debido a una lesión en el nervio cubital.

Lo cual explica los dolores y la tumefacción en el codo.

-Y ¿cuándo cree que pueda estar bien para continuar con el vestido?

-No podemos hablar de tiempos.

Necesitamos los resultados de la citología y del cultivo,

como te he dicho.

Así que lo que voy a hacer es mandarte para casa, mañana vuelve,

porque seguramente ya tendremos los resultados y te volvemos a examinar.

-¿Y no me puede dar alguna cosa, así, como lo que les dan a los futbolistas

para que se me pase, y luego ya veremos? Y...

-No. No, lo siento. No puedo hacer eso.

-Ay...

-Daca, Daca.

-¿Sí? Ah, hola. -¿De qué te ríes?

-¿Qué? Ah, no, perdona. Nada, nada. Cosas mías. Dime.

-Bueno, bueno, bueno. ¡Que se nos echa el tiempo encima!

-¿El tiempo de qué? -¡La despedida de Mendieta!

-¡Ah, la despedida! -Sí.

-Yo, Juanjo, es que sinceramente no me imagino a Mendieta

haciendo una despedida.

Oye: Y si la quiere, pues que la organicen sus colegas, ¿no?

-Pero ¿qué colegas? ¡Si no tiene colegas!

Y si los tiene, son tan sosos como él. -Ah.

-¿Tú sabes lo que quiere hacer?

Quiere irse a un hotel a dormir la noche antes de la boda.

¿A quién se le ocurre? -A Mendieta. ¿A quién va a ser?

Oye, y, además, que cada uno en su boda hace lo que le da la gana.

-Sí, en su boda, sí. Pero en las despedidas,

se hace justo lo contrario de lo que quiere el novio.

Además: ¿No te produce curiosidad ver a Mendieta con unas copas de más?

-Sí. Sí, ahí, ahí sí, sí. -Genial. Pues tú se lo dices, ¿eh?

Que tienes mucha labia para eso. -Sí, ya, ya.

Ya veo que yo mucha labia, y tú, mucho morro, ¿eh?

Mucho morro.

Víctor, el modisto del traje de novia de la doctora Marco,

vuelve para conocer los resultados de los cultivos que le realizaron.

-Bueno, Víctor. Pues tenemos ya los resultados,

y la buena noticia es que podemos descartar que se trate de un tumor,

de una infección o de gota.

Pero... seguimos sin saber de qué se trata.

-No, no puede ser, no puede ser.

Esto es como una pesadilla. Por favor.

Es que no sabe lo que me está...

-Podría ser una artropatía neuropática,

pero para eso tenemos que hacer más pruebas.

Esta enfermedad afecta al sistema nervioso central.

Provocando la degeneración de los nervios,

que son los que transmiten los impulsos a los músculos.

Es muy posible que el paciente necesite pasar por quirófano.

No es una operación complicada,

pero digamos que retrasaría su trabajo

más de lo que a sus clientes nos gustaría.

-¿Es que no se da cuenta de que cada día que pasa es tiempo perdido?

Yo es que tengo que hacerlo. Tengo que seguir trabajando.

No puedo estar así, con un brazo inmovilizado.

-Víctor: Tranquilo. ¿De acuerdo?

No estoy diciendo que la operación sea necesaria.

Dependemos del resultado de más pruebas.

Míreme a mí. Soy el novio y no estoy nervioso.

-No cuela. Yo se lo agradezco, de verdad.

Se lo agradezco en el alma, pero no, no cuela.

-Oye, ¿tú no tienes un..., un amigo sastre al que le puedas pedir ayuda?

-Sí. Si estoy aquí esperándote en la puerta.

Sí. Venga, no tardes.

Ah, oye. Que... azul. ¿Vale? Que el vestido de la boda va a ser azul.

Así que ya te estás buscando la corbata a juego.

Vale. Venga, sí, ahora te veo.

Un beso. Chao.

¡Ay...!

-¡Hola! Hola. Hola, ¿qué tal? Sí, sí, disculpe, mira.

Es que quería coger cita para lavar y peinar.

Sí, bueno. Es que voy a una boda. Vale, a las diez...

Perfecto... Muy bien. Pues allí nos vemos.

Gracias. Chao.

¡Hombre! -¡Hola!

-¿Qué tal, Rebe? ¿Cómo estás? -¡Muy bien! ¿Qué tal?

-Te acuerdas de mí, ¿no? -Sí, hombre, sí, claro, claro.

Sí. A la ex de tu chico, pues como que no la puedes olvidar. Claro.

¡Ay, oye!¿Qué..., qué tal? ¿Cómo lo llevas?

-¡Ah! Eh... Bien, muy bien. -¿Bien?

-Muy bien. La verdad que creciendo a marchas forzadas. -Qué guay.

-De hecho, no sé. Estaba pensando

que lo mismo no iba a caber dentro del vestido de la boda.

-Sí, mujer, ¡claro que sí!

Oye, estabas hablando con una pelu. ¿No?

-Eh... Sí. Bueno, era un... Sí, un salón de belleza. Sí.

¿Por qué? ¿Necesitas una cita o algo, o...?

-No sé. Yo es que había pensado hacerme algo, yo, pero... Pfff...

-Ah, pues a ver. Este sitio es superbarato, muy cómodo,

muy sencillo, te van a tratar muy bien, así que...

-¿Sí?

-Sí, si quieres te doy el número de teléfono.

-Venga. -¿Sí?

-Vale. Sí, fenomenal. -Apúntalo.

-Oye, pues muchas gracias. -Nada.

Vale. 409... -Sí.

A pocos días de la boda,

Víctor de Lucas ha sufrido un percance en la calle

a causa de unos nuevos síntomas.

-Tenemos que volver. Tenemos que volver, ¿no se da cuenta?

¡Sí, tenemos que volver!

¡Oye, por favor! ¡Por favor, que tenemos que volver donde...!

-Víctor, Víctor: ¿Qué ocurre? -¡Ah! Es que no sé lo que ha pasado.

El vestido. Hay que ir a por el vestido.

-Bueno, bueno, a ver, tranquilo, tranquilo.

-Por favor, Mar... ¡Marta! Marta. Marta. Marta.

Hay que ir a por el vestido. Es que no sé qué ha pasado.

¡Se ha perdido!

-Víctor ha llegado al hospital con una fuerte crisis de ansiedad.

Aunque era más por el vestido que por lo que le estaba pasando a él.

Cuando en realidad lo preocupante era su estado.

Ya que ha perdido la vista y el oído de forma repentina,

aunque, afortunadamente, transitoria.

-Víctor. Víctor: Tranquilo. ¿De acuerdo?

Ahora lo más importante es saber qué es lo que te ha pasado.

-Eh... Lo importante, lo importante, ¡lo importante es el vestido!

¿Es que nos estamos volviendo locos, o qué?

-Pero a ver, Víctor: ¿Qué ha pasado?

-El vestido, es que no sé qué ha pasado,

hay que ir a recogerlo, hay que... Está por ahí.

-Vale. Tranquilízate. Mira. Yo acabo de terminar mi turno.

¿Tú puedes venirte conmigo a buscarlo?

-Sí. Voy contigo, voy contigo. -Vale. Pues vamos a por él, ¿eh?

-Vale, vale. Corre. -Tranquilo.

-Corre, Marta. ¡Corre, corre!

¡Cógelo! ¡Búscalo por ahí! -Víctor, ya.

-¡Está en la calle, en la calle Doctor Furqué!

Después de que el dolor ocular haya vuelto,

y ante la ineficacia del tratamiento,

el doctor Dacaret ha solicitado la valoración de Melisa

por parte de Neurología.

Aparte del dolor, Melisa también presenta visión borrosa.

Así que he hablado con Oftalmología

y han recomendado que empiece un tratamiento con carbamazepina.

Hasta que podamos realizarle la resonancia magnética craneal

y nos oriente hacia el diagnóstico.

Mendieta. Hasta luego.

Oye, me han comentado que quieres pasar la última noche,

antes de la boda,

¿en una habitación de hotel tú solo? -Sí. Sí, sí.

Verás: El tema es no pasar la última noche antes de la boda con la novia

para así, cuando la ves aparecer en la iglesia, que...

Que la emoción sea mayor. -Sí, suena... Suena muy emocionante.

Oye, pero ¿tú cuándo has pasado de ser del doctor Hielo al doctor Dulce?

Mira. Tú lo que tienes que hacer, hoy,

es convertirte en el doctor Gin-Tonic.

-Dacaret, no. No, no me líes, ¿vale?

Que bastantes cosas tengo ya en la cabeza.

De hecho, no sé ni siquiera si Silvia tendrá el vestido a tiempo.

-Espera, espera, espera.

¿Eso es lo que te preocupa? ¿El vestido?

¿Tú sabes la de cosas que pueden fallar en una boda?

Que te lo digo por experiencia. -Ya.

-¿Eh? Mira, te estoy imaginando, ahí, tumbado en la cama del hotel.

Dando vueltas a las cosas.

Que si Marco es la mujer perfecta,

cuando tengáis más hijos, cómo se llamarán esos hijos...

¿Y si de repente estás en la boda

y te aparece un invitado que es celíaco? ¿Qué haces?

¿Cómo solucionas la papeleta?

Y luego el viaje: la luna de miel. ¿Dónde vais a ir?

-Vale. Vale, vale. Muy bien. Una. Una copa y ya está.

-Una. -Una y ya está.

-Ya está. Vale.

-Una. -Doctor Gin-Tonic.

-Hola. Víctor: ¿Qué tal? ¿Estás más tranquilo?

-Sí. Mejor, mejor. Más tranquilo.

Supongo que lo que me ha dado ya me está haciendo efecto.

Y lo siento por lo de antes, que me he puesto un poco histérico,

pero es que no sé qué me ha pasado: es que se me ha nublado la vista,

ha sido como una niebla y...

Y luego me ha pitado muchísimo el oído,

no sé si he perdido el equilibrio...

Ha pasado una bicicleta, se ha enganchado al vestido... Ha sido...

Ha sido horroroso.

El vestido salió volando, no... No sé. Por cierto,

Marta, ¿sabes algo? -No. No, no, no sé nada.

-A ver, Víctor: Vayamos por partes, ¿de acuerdo?

Ya tenemos los resultados de las pruebas que te hicimos,

y parece ser que la operación de la que te hablé

no va a ser necesaria.

Verás: Aquí, lo más preocupante ahora mismo es

lo que me han contado los SAMUR que te ha ocurrido.

Este nuevo síntoma, lo de la pérdida de visión y los pitidos en el oído,

me hacen pensar que...

¿Has notado últimamente dolor en la zona de la nuca?

-Sí, bueno, últimamente, sí, pero no, es por una mala postura,

así al dormir, creo yo, ¿no?

-¿Dirías que aumenta cuando toses o cuando ríes?

-Pues no sé, ahora que lo dice, es posible que sí.

-Ya. Cierra los ojos, por favor.

-¡Ah, ah, ah!

-Verás, Víctor: Vamos a tener que hacerte una resonancia magnética,

pero, si se confirman mis sospechas,

ahora sí que vas a tener que pasar por quirófano.

Melisa continúa con los problemas oculares,

y el equipo de Neurología ha creído necesario realizarle nuevas pruebas.

-Bueno. Son los resultados de la resonancia magnética

que le hemos realizado a Melisa.

Y llegamos a la conclusión de que tiene una miositis orbitaria.

Es decir: es la inflamación de uno de los músculos del globo ocular.

Lo bueno es que, con un tratamiento sintomático,

los síntomas deberían desaparecer.

El problema es que la miositis puede ser causada por una lesión,

por una infección o por una enfermedad autoinmune.

Así que Melisa tendrá que quedarse ingresada

hasta que el tratamiento haga efecto

y podamos hacer el resto de pruebas hasta que conozcamos el origen.

-Nada. -Que no hay nada por ahí.

-¿Dónde puede estar? Es que...

-Perdón.

¿Qué buscan? -Un vestido de novia.

-Bueno, es que me lo he encontrado yo.

A un chico le ha dado ahí algo, y se le ha caído el vestido...

-¿Y dónde está? -Y... Y bueno, lo he cogido,

justo se lo estaba contando a una amiga.

Se lo he llevado a la tienda de Rosi, es subiendo por ahí,

a mano izquierda,

la primera tienda de ropa que se encuentran.

-Muchas gracias, ¿eh? -Vale. Gracias.

-Suerte. -Adiós.

-¿Sabe algo? -No, no. No sé nada.

Ni de Palacio ni del vestido.

Lo que sí que tengo es un diagnóstico.

Antes que nada, quiero decirte que no te asustes. ¿De acuerdo?

Porque tiene solución.

En la resonancia magnética hemos visto que hay

un defecto en la estructura del cerebelo.

Es lo que se conoce como la malformación de Arnold Chiari.

El cerebelo no tiene suficiente espacio óseo. ¿De acuerdo?

Y entonces, tanto el cerebelo como el tronco del cerebro

se ven comprimidos y empujados hacia abajo.

Y esto compromete la correcta circulación

del líquido cefalorraquídeo.

Es lo que ha provocado los síntomas visuales, auditivos,

y también los del codo.

Pero en realidad, podríamos decir que has tenido suerte.

Ya que los síntomas no han sido todo lo graves que podrían haber sido.

La solución es quirúrgica, como te digo,

pero no te voy a engañar: la cirugía es delicada,

es una zona muy compleja, y no está exenta de riesgos.

Pero, si no operamos, estos síntomas,

casi con total seguridad, van a volver a presentarse.

Y podrían aparecer nuevos síntomas, y más graves.

Como... trastornos en la coordinación, motrices, sensitivos,

o incluso ceguera y sordera, y esta vez permanentes.

Estos síntomas pueden aparecer uno a uno, o todos de golpe.

-¡Ah! Madre mía.

Melisa ha mejorado de los síntomas en su ojo izquierdo,

y ya se ha sometido a las pruebas necesarias

para averiguar el origen de la miositis.

-Bueno. Escucha, Melisa:

Por ahora, prácticamente podemos descartar que sea

una lesión muscular. ¿De acuerdo?

Y no tenemos otro remedio que esperar los resultados.

Porque podría ser una infección,

o también podría ser una enfermedad autoinmune.

-Eso último suena peor.

-Bueno, el problema es que son enfermedades que...

Que no tienen cura. ¿De acuerdo? Pero tranquila.

Porque, dependiendo de la enfermedad que sea,

pues el tratamiento sintomático es realmente eficaz.

Y yo, de verdad que siento mucho que..., que tengas que estar aquí.

Pero es que los resultados de las pruebas

como serologíasy autoinmunidad, pues... Pues tardan un poco.

-No se preocupe. Agradezco su esfuerzo.

-Bueno. A ver qué hora es...

Mira. Te tengo que dejar. Es que, bueno.

Hay una boda de dos médicos amigos míos y...

Y me tengo que ir, que voy tarde.

-Bueno, entonces ayer hubo fiesta, ¿no?

-Pues... bueno. Un poquito. Oye.

He dado la orden de que me avisen en cuanto tengan los resultados.

Y en cuanto los tenga me paso a verte.

Da igual la hora que sea. ¿De acuerdo?

-Muchísimas gracias. -Venga.

-Doctor. -Sí...

-Una última pregunta. ¿Usted sigue bien?

-Sí, ¿por qué? -Ya me entiende.

-¡Ah! Sí. Sí, estoy perfectamente.

-Bueno, pues me alegro de... De haberme equivocado.

-Ya. Me tengo que ir.

-No sé. A lo mejor no tengo ese don para la psicosexología energética,

o... O a lo mejor, lo que quiera que me esté pasando me ha...,

ha atrofiado los sensores áureos. ¡No lo sé!

-¡Oh, qué horror! ¡Pero si está todo el encaje del pecho destrozado!

¡Ay, qué desastre! ¡Pero si la boda es mañana!

-Por lo menos la parte de abajo no está mal, ¿no?

-¿Que no está mal? ¿Cómo que no?

-¡No! Pepa, Palacio: Tapadlo. ¡Tapadlo, por favor,

que no lo puedo ver!

-¿Qué pasa? Si este vestido está roto.

Total, este no va a servir para nada...

-Tapadlo.

-Ya puedes mirar. -Vale, gracias.

Y no, no. Va a tener que ser ese vestido

porque no hay tiempo de buscar otro. Habrá que arreglarlo.

-Bueno, pero Víctor no está en condiciones de...

-¿Cómo que no estoy en condiciones? Yo lo termino como sea.

Y ese vestido no puede estar así.

O sea, que aunque se me caiga el brazo

y como que me llamo Víctor de Lucas, ¡yo acabo ese vestido!

-Víctor. Víctor. La operación ha ido muy bien.

No ha habido complicaciones, ¿de acuerdo?

Así que, progresivamente, irás recuperando la funcionalidad

y podrás hacer vida normal, incluida la moda.

Pero... ahora mismo no estás en condiciones de manejar una aguja.

-Yo voy a acabar el vestido. -Ya. Bueno. Descansa.

-Aunque no sé cómo lo voy a hacer.

Esto es un desastre. Es que estoy acabado.

-Pero un momento: ¿Tú sabrías arreglar el vestido? -Claro.

-Si tuvieses una aguja, lo sabrías arreglar.

¿Y podrías dar indicaciones precisas sobre cómo arreglarlo?

-Por supuesto. -¿Sí?

-Sí, claro. -Vale.

¿Clara?

Creo que vas a tener la oportunidad de arreglar

tu décimo vestido de novia.

Porque esto se puede considerar una crisis de vestido de novia, ¿no?

-Sí. -Pues así es.

-Pero... ¡Pero si es que no van a llegar! ¡Si es que no van a llegar!

Marta, por favor, llama a Clara, anda.

-¿Otra vez? ¡Pero si la acabas de llamar tú ahora mismo,

hace dos minutos!

-Calmaos un poco, chicas, por favor.

-Mira, de verdad, no sé cómo puedes estar con esa tranquilidad.

De verdad, ¡qué pachorra tienes!

-Silvia: Es que tienes razón, de verdad.

Es que estamos muy nerviosas.

Podías darnos algo de lo que te has tomado.

-No me he tomado nada.

Simplemente, no creo que, por muy nerviosa que me ponga,

vaya a salir todo más rápido, ¿no?

-¡Ay, es Laura! ¡La “wedding planner”!

¡Dime, Laura! ¿Qué? ¿Qué ha pasado?

¿Que se ha roto la figurita de la tarta?

Bueno, pues mira. Mira.

Compráis una en un chino y ya está. ¿Vale?

-Es Aníbal. Voy yo.

¿Cómo?

Bueno. Vale. Bien. De acuerdo. Ya está.

Muy bien. Laura, la "wedding planner". -Sí.

-Las flores de la iglesia van a ser blancas y rojas.

No blancas y salmón, como las encargué.

Esto va a parecer una boda del Atleti.

-Mamá, da igual lo de las flores.

-Una cosita. Que es que Aníbal se ha hecho caca.

-Bueno, ¿y qué más da? -Pero mucha.

-¿Y qué más da que se haya hecho caca Aníbal?

Lo importante aquí son que las flores de la iglesia son blancas y rojas;

y no blancas y salmón.

-Ya, bueno, pero es que tiene el trajecito marrón.

Voy a cambiarle, ¿eh?

-¡Ay! ¡El vestido! ¡El vestido, una cosa buena!

-Estás guapísima.

-Venga, Hamman. ¡Que no llegamos!

-Que sí, que sí, que ya, que ya lo sé, perdóname.

Pero escucha: Todos los que trabajamos hoy

hemos tenido que venir con los disfraces.

Mira. Mira qué pintas.

Oh... Estás preciosa, ¿eh?

-¿Sí? -Sí. -Gracias.

Bueno, tú tampoco estás nada mal, ¿eh?

-¿Has visto?

-Aunque anoche os la pegasteis buena con el novio.

-Calla. Calla, calla, no, no me hables.

El tequila me sienta muy mal. ¿Eh?

Pero bueno. Soy todo un profesional, ¿eh?

Que he atendido a todos mis pacientes. O sea, que...

-Oye, ¿te gusta cómo me ha quedado el pelo, al final?

-A ver...

-Que sí, que sí, tranquila, que vamos a llegar sin problema.

Mira, hacemos una cosa:

Cuando Clara tenga el vestido me avisáis, ¿vale?

Venga, un besito. Chao.

Hola, chicos. -Hola.

-¿Qué tal? ¿Qué..., todo bien?

-Ah, sí, sí, nada, nada.

Es que hemos tenido un pequeño inconveniente

con el vestido de la novia.

Pero vamos, ya está.

-Oye, que... Estás muy guapa. -Gracias. Vosotros también.

-Perdón.

Juanjo: Dime.

¿Cómo...? ¿Cómo que os habéis quedado tirados?

Hombre, pues coger un taxi. Anda, que hay huelga, es verdad.

Vale, pues nada. Cojo el coche y voy para allá. ¿Eh? Venga. Sí.

Oye, que... Que me tengo que ir a buscar a estos,

que se han quedado tirados, ¿vale?

¿Te ocupas de ella? ¿La puedes llevar a la boda?

-Sí, claro, por supuesto. Que se venga con nosotros.

-Oye, que lo siento. Que luego nos vemos.

-Sí, no, no te preocupes.

-¿Vale? Hasta luego. -Vale.

-Pues nada. No te preocupes, porque Juanra está a punto de llegar, ¿eh?

-Vale, genial.

-Oye, por cierto: ¿Al final fuiste al...?

-Ah, sí. -¿Sí?

-Sí fui, sí.

-Estás muy guapa. -Gracias.

Tú también. -Bueno.

-Estás guapísima. -Gracias.

¿Estás bien? -Sí. Sí, sí. Sí, claro, sí.

-Vale. Ahora viene, ¿eh? Tranquila.

-Vale.

-Impresionante. -Me encanta.

-Ay, cielo, si pudiera verte tu padre...

Venga.

-Jolines, ahora sí que estoy nerviosa.

Venga, vámonos, que no llegamos.

-Venga. ¡Venga, venga!

Llora el bebé

¡Ay, mi niño! Chssss...

¡Un poco más y te quedas sin boda! Venga. ¡Venga!

-Por qué poco, ¿eh? ¡Fuf!

-Ya. Bueno, Clara ha vuelto a demostrar sus dotes de costurera.

-La verdad es que se merece un monumento.

-Sí. -Silvia está preciosa.

-Oye: ¿Y Curro? -Gracias.

Eh... Bueno. Tiene un rodaje de última hora y no ha podido venir.

Oye, qué poca gente hay, ¿no?

-Sí, me imagino que irán llegando ahora.

¿Me vas a decir lo que pasa con Curro?

-Ya vienen los novios. ¡Vivan los novios!

¡Uh! ¡Guapo! ¡Guapo!

-¡Vivan los novios! -¡Viva!

-¡Vivan los novios! -¡Viva!

-¡Guapa! ¡Guapa! -¡Guapa!

-Enhorabuena.

-Cariño. Muchas gracias.

-Qué guapo. Guapísimos.

-¡Eh!

Juanjo: Y perdona que te lo diga, pero estabas muy pesado.

No hacías más que decir, erre que erre, erre que erre,

con el coche de que si era alemán o era alemán.

Y Mendieta ya no podía más. -Pero ¿qué querías que hiciera?

¡Si el coche era un regalo de boda! Al final va y se estropea.

Bueno. Al final, al final, todo ha salido bien. Eso...

Bueno.

¿Y Natalia? ¿Dónde está Natalia? En..., en una reunión.

Llegaría más tarde, me dijo. O sea, que...

-Bueno. Una copa de cava para ti, y una tónica para ti.

-Vale. Muchísimas gracias.

-Oye, Rey, ¿dónde está Juanra?

-Pues nada, se ha metido para dentro.

Si es que el pobre, cuando ha visto

que los del cóctel estaban tardando un montón...

En fin. -Bueno, lo siento.

-Ay, pues sí.

Oye, chicos, me vais a perdonar,

pero es que me encuentro un poquito cansada.

Creo que voy a ir a buscar a Juanra y... Y me voy a ir a casa.

-Vale. -¿Vale?

-Gracias por la tónica. -Nada.

-Pasadlo bien. Estás muy guapa.

-Gracias. -Chao.

-Vamos. -Es una mujer maravillosa, ¿eh?

-Sí. Sí, la verdad que sí que lo es.

Lo que es un poco raro es que se vaya tan pronto.

Antes, por lo menos, aguantaba hasta las cinco de la mañana.

¿Y esa cara? ¿Estás bien? -Sí. Sí.

-A ver, ¿me cuentas qué te ocurre?

-He tenido bodas mejores, para qué te voy a engañar.

-¿Por qué? ¿Qué pasa?

-Hombre, yo creo que sabes lo que pasa.

Si es que... tenías que haber visto la cara que has puesto

cuando ella ha salido del hospital.

-No. A ver, Rebeca, escúchame.

Rey y yo estuvimos juntos hace muchísimo tiempo ya.

-Sí, sí, si seguro. Pero es que... También fue hace tres horas, y...

Y ahora mismo. Hace un minuto. ¿Sabes?

Mira, Hamman. Ahí todavía queda fuego, y yo... Yo no...

Yo no me quiero quemar.

Pero muchas gracias, doctor. Por intentarlo.

Me lo he pasado muy bien.

-Bueno. Gracias a ti. Y bueno, que sepas que...

Que mi corbata echará de menos a tu vestido.

-¿Y entonces, eso es seguro? ¿Tengo lopus "eristemis..."?

-Eritematoso sistémico. Sí.

Lo han confirmado las pruebas, Melisa.

-Tiene cura, ¿no? -Pues no. No, no tiene.

Pero no te preocupes. ¿De acuerdo?

Te voy a recetar unos corticoides que..., que te irán perfectos.

Puedes controlar los síntomas. ¿Vale?

-Bueno, no se preocupe.

Le agradezco que haya venido hasta aquí a estas horas.

Y tan elegante, encima.

-Gracias. Y por haber venido, tranquila.

Porque tampoco tenía nada mejor que hacer, la verdad.

Eh... Por cierto. Lo que me comentaste de las energías.

Que puede que al final no... No estuvieras tan desencaminada.

-Ah, ¿no?

Bueno, quiero decir.

Lo siento muchísimo.

Parece que no solo el lupus es para toda la vida.

Algunas energías, también.

-Puede ser. Nos vemos mañana.

-Doctor. -¿Sí?

-Si necesita mi ayuda, ya sabe que puede contar conmigo.

-No. De esto me encargo yo solo. Gracias.

-Muchas gracias por todo.

-¿Ves? -Hoy está preciosa, ¿eh?

-Como verás, está perfecta. -Sí.

-Bueno. Tu vestido ha causado sensación. Te lo digo de verdad.

-¡Bueno! Mira, no me creo que todo esto haya acabado bien.

-Y además tengo una buena noticia.

La amiga de la madre de Silvia es una abogada superimportante,

y se va a casar este año y le ha encantado el vestido.

Así que le he dado una tarjeta tuya.

-Mira, Marta. Muchísimas gracias por todo. -Nada.

-Esto no hubiera salido así si no es por ti.

-Bueno. Tú también eres muy buen modisto.

-Bueno, eso también es verdad.

¿Qué le vamos a hacer? Las verdades, como son.

-Hasta ahora.

-Marta: ¿Qué haces aquí?

-He venido a ver al modisto de Silvia, que está ingresado.

-Ah. Oye, pues dale la enhorabuena, ¿eh? Que Silvia estaba preciosa.

-Sí. ¿Y tú?

-También. He venido a ver a una paciente.

-¿Estás bien? -Sí. Claro. Por supuesto.

Vas a una boda y están todos tus compañeros.

Y no hay emergencias de por medio. Claro que sí, está muy bien.

-Huy... -¿Es el vídeo de Blanco?

-Sí. -El mío también.

Se les ve felices, ¿no? -Sí.

-Tiene una lesión erosiva no melánica, entre la pieza 17 y 18.

De momento lo que vamos a hacer es una biopsia.

Tengo los resultados de la biopsia,

y desgraciadamente no son buenas noticias.

¿Qué te acabo de decir? Un cáncer como una casa.

-Pero doctor: Se podrá hacer algo, ¿no?

En el TAC hemos visto una adenopatía.

Una masa en la sección yugular derecha,

que podría ser una metástasis.

Para salir de dudas, tendremos que hacer una punción aspiración.

Se puede usted ahorrar la punción y la aspiración.

Cuando analicen el bicho ese, verán la fecha de mi entierro.

Son los resultados de la punción de Benjamín.¿Y?

Tiene metástasis en un ganglio cervical.Lo siento.

-¡Me duele mucho el estómago y he vomitado toda la comida!

-Bueno. Podría ser intoxicación.

-¡Pues claro que lo es, viniendo de quien viene!

-No hay signos de irritación peritoneal.

Sandra parece muy convencida de la intoxicación,

pero yo tengo mis dudas.

En la ecografía he observado signos claros de colecistitis.

Huy, ¿y esa cara? -¿Lo de Ortega...?

-Pero no le des vueltas a eso. -Se fue con ese chico a última hora.

Supongo que no se irían a hacer punto de cruz, ¿no?

-Tú has venido aquí a amenazarme con una denuncia

por hablar mal de tu restaurante. -Yo no he venido a denunciarte.

Lo que sí que me gustaría saber, por qué has hecho algo tan feo.

-¿Cómo llevas la resaca de la boda? ¿Bien?

-Tengo mucho lío hoy. -Ah.

Subtitulación realizada por Teresa García Román

  • Centro médico - 22/11/17 (2)

Centro médico - 22/11/17 (2)

22 nov 2017

Docuficción basada en un exitoso formato internacional que recrea cada día dos historias basadas en casos clínicos reales, curiosos y atractivos. A través de siete personajes fijos -cinco médicos y dos enfermeras- los espectadores irán conociendo los casos que llegarán a las consultas.

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