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No recomendado para menores de 7 años Centro médico - 22/06/17 (1) - ver ahora
Transcripción completa

Marta, ¿dónde estabas?

Me has dado un susto de muerte.

No te vi en el aeropuerto y me he tenido que volver en taxi.

Pero, vamos, que yo también me alegro de verte.

Bueno, tranquila.

Marta, tienes que entender que me he preocupado mucho

cuando no te he visto allí, ¿vale?

Ya. Oye, ¿me dejas tu móvil?

¿Mi móvil? ¿Para qué?

Porque el mío no va. Pero si no me lo quieres dejar...

Que sí, que sí. Sí que te lo dejo.

Toma. A ver qué le pasa al tuyo.

¿Me has arreglado el móvil?

Pues no, Marta. No he tenido tiempo.

Pero cuando pueda, lo hago, ¿vale?

Ya. ¿Cómo que ya? Eh, mírame.

¿Qué pasa, que no me crees?

Pues, la verdad, prefiero esperar a verlo.

¿Cuántas veces te he fallado?

Me dejaste tirada. A mí y a mamá. Cuando más lo necesitábamos.

No te voy a perdonar en la vida.

Vamos a ver, me dices que venga contigo para verte

y luego no te veo ni el pelo.

Marta, que tienes que entender que aquí no puedes estar.

Es muy simple, ¿vale?

Pero es que me aburro, no tengo nada que hacer aquí.

Vale, escúchame. Esa situación va a cambiar.

Te vamos a matricular en el instituto y tendrás nuevos amigos,

pero tienes que entender que debes darme tiempo para organizarme.

Esta situación es nueva. Y tengo mucho trabajo que hacer.

Ya. Como siempre, el trabajo lo primero.

¿Sabes qué, papá?

¿Qué?

Que lo he estado pensando y me he dado cuenta de que nosotros

siempre recordaremos a mamá joven y guapa.

Siempre.

¿Sabes qué he estado pensando yo?

Que voy a pedir un par de días para dedicártelos a ti. ¿Te parece?

Me parece bien. Ven aquí, anda.

(Música)

No, no, no. No me esperéis.

No voy a llegar a la reunión de profesores.

No, porque estoy en el hospital y no.

Pero nada. Perdona...

No, luego te llamo y hablamos de las notas de Quique si quieres.

Cuando llegue a casa, ¿vale?

-Dime. -Perdona, ¿el doctor Dacaret?

Hemos quedado aquí para tomar unas birras.

-Disculpa, pero tengo cosas que hacer.

-No, no, no. Es una broma.

-Mira, por aquí viene.

¿Qué pasa? No te estará molestando, ¿no?

Bueno, me tengo que ir.

Vale. Hasta luego.

¿Se puede saber qué haces tú llegando a tiempo?

Si no has llegado a una clase de matemáticas en la vida puntual.

Estoy entre regular y hecho una mierda.

Me duele la cabeza, la garganta, el estómago...

Tío, estoy fatal.

Esto habrán sido los niños, que me lo habrán pegado.

Todo el día en el cole, imagínate.

¿Sabes qué va a ser esto? ¿Qué?

Va a ser faringitis.

Hay una tía con la que estoy liado...

que me dijo que tenía faringitis.

Ya, y esa tía que dices

espero que no sea la madre de ningún alumno, ¿verdad?

No. No, ¿qué dices?

Claro, no.

Jamás. Tío, el objetivo son las mamás divorciadas.

Sí, sí. Están heridas, son vulnerables.

Es como salir a cazar.

Ya.

Y que a un antílope le faltara una pata, ¿sabes?

Un antílope, ¿no?

A ver, que estoy aquí, Darío.

Tira para la consulta. Venga, tira.

Darío y yo éramos compañeros en el instituto,

y además recuerdo que nos sentábamos uno al lado del otro.

Es un tío con muchísimo coco,

y además es muy generoso.

Y como es profesor, le da clases a Marta.

Porque como quiso entrar a mitad de curso, no se pudo matricular.

"María ha acudido a Centro Médico después de llevar mucho tiempo

teniendo calambres y sensación de adormecimiento en brazos y piernas".

-¿María Romero? -Yo.

-Acompáñame, por favor.

¿Quieres que te traiga una silla de ruedas?

-No. -¿Seguro?

-Sí, sí. -Vale. Pues vamos.

-Llevo ya un tiempo con hormigueos y calambres en los brazos

y en las piernas.

¿De cuánto tiempo estamos hablando?

No sé, unos meses quizá.

¡Meses!

¿Cómo no has venido antes?

Bueno. Ahora no hables, ¿vale?

-Ay.

Déjame, que quiero hacer una exploración.

Clara, el signo de Chvostek también es positivo.

Creo que María está presentando lo que llamamos el signo de Trousseau,

un espasmo doloroso del carpo, una zona de la muñeca.

Al aumentar la presión del tensiómetro sobre el brazo.

Suele ser un indicativo de bajos niveles de calcio en sangre.

Veo que te han operado de tiroides.

Sí. Bueno, cuando tenía 18 años.

Supongo que has estado siguiendo el tratamiento

que te indicaron en aquel momento con calcio y vitamina D.

La verdad es que no.

Bueno, al principio sí, pero cuando se me terminó lo que me dieron,

ya dejé de tomarlo. ¿Por qué?

¿Tienes problemas económicos?

-No, no es eso. Es que, no sé...

Vivo con mi marido en una zona apartada y no es fácil.

(Música)

Saca la lengua. Ahí.

Vale. Madre mía, Darío.

Yo no sé lo que has hecho, pero tienes la garganta muy irritada.

Además, tienes unas placas considerables.

Me cuesta hasta tragar.

Estoy pasando más hambre que el perro de un ciego, tío.

Además, con las clases, estoy forzando la garganta que...

Ya. Bueno, escúchame.

Vamos a hacer una cosa que se llama el test del estreptococo

para saber si es una faringoamigdalitis bacteriana.

Y si no lo es, los síntomas que tienes me llevan a pensar

que puede ser la mononucleosis. ¿De acuerdo?

No he entendido nada. ¿Me lo puedes contar bien?

(BURLÓN) "No he entendido nada".

A ver, para que lo entiendas, la enfermedad del beso.

Ah, pues sí. Con ese nombre, va a ser eso. Me cuadra bastante.

Túmbate, anda. Vale. ¿Me vas a dar un beso?

No, aún no.

En la palpación no he notado hinchazón, ni en el hígado,

ni en el bazo, que son síntomas clásicos, típicos,

de una mononucleosis.

Además, el test del estreptococo ha dado negativo.

Vale, pues ya te puedes incorporar. A ver, parece una faringitis vírica.

Así que, en principio... Siéntate, por favor.

Te voy a recetar paracetamol, y en unos días estarás bien.

¿Con cuántas tías te has liado aquí?

Darío, por favor. Papá, ¿me dejas salir con...?

¿Darío?

Hola, Marta.

Bueno, bueno, bueno. Bueno, ya está.

¿Qué tal? ¿Qué haces aquí?

-Espero que hayas hecho los deberes que te mandé.

-Que sí.

-Nada, estoy bien.

Estoy un poco mal y he venido a ver a tu padre, pero bien.

A ver, Marta.

Por favor, cuántas veces te he dicho que no puedes entrar

en mi consulta como te dé la gana.

¿Puedes ir a seguir estudiando, por favor?

Por mí no lo hagáis, que estamos en familia.

¿Estás bien, Darío? Darío.

Marta, venga.

¡Que te lo he dicho mil veces, que me dejes en paz!

Ahora vengo, ¿vale? Sí, tranquilo.

Marta, escúchame, ¿se puede saber qué te pasa?

¿Qué quiere decir esto de que te deje en paz?

Pues eso mismo, que me dejes en paz. Ya está.

Vale, pues escúchame.

Eso no va a pasar porque resulta que soy tu padre, ¿de acuerdo?

Ya, mi padre, ¿no? Sí, tu padre.

A ver, Marta, ¿escuchas?

Me has dejado en paz cuando te ha dado la gana a ti,

así que por un día más tampoco va a pasar nada.

Ya. ¿Nos tranquilizamos?

Hamman, que me dejes en paz ya.

(Música)

Tendrás que reiniciar el tratamiento.

De todos modos, necesitaré hacerte unos exámenes de calcemia

y hormona tiroidea.

Te quedarás ingresada hasta que estén los resultados,

unas 24 horas.

¿Ingresada? No. No, lo siento. Es que me tengo que ir.

-Si va a ser un día, mujer. Tú tranquila.

Puedes llamar a tu marido y que te traiga lo que necesites.

-No.

Perdone, pero no es necesario.

Doctor, ¿me puede hacer la receta del tratamiento?

Es que tengo que marcharme.

Vale, pero déjame al menos que te haga los exámenes,

aunque no te quedes a los resultados. ¿De acuerdo?

Quiero derivarte a un endocrino

para que te haga un seguimiento y te lleve los controles periódicos.

Yo no sé si voy a poder venir a todos los controles.

Pero haré lo que pueda.

Bien. Clara, ¿te encargas tú de la extracción?

Sí, claro que sí. Vente conmigo.

-Pero ¿va a tardar mucho?

No puedo perder el autobús para casa.

-No te preocupes, mujer, si yo soy muy rápida.

Vamos. Acompáñame.

-Gracias.

-Ahora te aprietas el algodón un ratito, ¿vale?

-Vale.

-Oye, y acuérdate de pedir cita al endocrino

para que te haga el seguimiento, ¿vale?

-Bueno, haré lo que pueda.

Hasta luego.

-María. Perdona.

Oye, ¿tienes algún problema en casa

que te impida venir al hospital con normalidad?

-No. Problemas no.

La vida de casada, que es como es.

Bueno, hasta luego. -Hasta luego.

-Vaya cara.

Se me nota mucho, ¿no?

Sí.

Escucha, te quiero pedir ayuda con el tema de Marta.

Yo no sé lo que pasa, pero desde que ha vuelto

de Estados Unidos está a la que salta conmigo.

Como que no me soporta.

Además, noto que no nos entendemos.

Bueno, es normal. Ha pasado por una situación muy dura, ¿eh?

Ya.

Pero tú te llevas muy bien con ella, y si hablas,

igual te cuenta cómo se siente.

Y de paso, que te cuente por qué me guarda tanto rencor,

porque no lo entiendo.

Y si me puedes dar alguna clave para mejorar nuestra relación,

pues perfecto.

Pues nada, tráela por aquí cuando quieras.

Es que me gustaría que no supiera que he estado aquí.

Que tengáis una conversación como quien no quiere la cosa.

A ver, Daca, no me parece buena idea meterme en medio de vosotros dos.

Ya, pero es que me veo incapaz de hablar con ella

porque directamente no me escucha.

Además, no sé, tú eres una mujer...

y ella es una casi mujer. Seguro que os entendéis.

Vale. Yo lo intento, pero no te prometo nada.

Vale. Gracias.

(Música)

"Tras saltarse varios controles con el endocrino,

María ha acudido por fin a su consulta.

Sus problemas por bajos niveles de calcio en sangre no han mejorado".

-¡María! Espera, ¿podemos hablar un momento?

-Bueno. Tengo un poco de prisa, pero...

-Vale. Solo quería saber por qué no has venido a las citas

que tenías de control con el endocrino.

-Mira, yo le agradezco la preocupación,

pero de verdad que no es por nada malo.

Simplemente, no he podido.

Mi marido trabaja muchas horas en el campo

y yo le tengo que echar una mano.

Y cuando no le estoy ayudando a él,

ese tiempo lo tengo que dedicar en la casa.

Es que no me da tiempo para más.

Y menos mal que no hemos tenido hijos, que si no...

-Ya, mujer, pero estamos hablando de tu salud, y esto es muy serio.

De hecho, es lo más importante.

-Ya.

-Siéntate un momento, por favor.

María ha vuelto con nuevos síntomas.

Aparte del hormigueo y los calambres,

ahora presenta debilidad muscular y un fuerte dolor de cabeza.

Además, el análisis de sangre muestra que está muy baja de calcio

y tiene anemia ferropénica.

El endocrino ha añadido sulfato de hierro al tratamiento

que le ha puesto el doctor Blanco en urgencias.

-Mire...

-No, no me hables de usted. Llámame de tú, por favor.

-Yo te entiendo, pero es que mi marido no lo ve así.

Es que él es muy suyo.

Y tampoco le gusta mucho que yo salga de casa sola.

De hecho,

las dos veces que he venido ha tenido que ser a sus espaldas.

-Un momento,

¿me estás diciendo que no has venido a las citas que tenías

porque tu marido no te deja salir de casa sola?

-Él es mucho mayor que yo.

Yo pienso que él debe de tener miedo de que yo me fije

en un hombre de mi edad.

No sé, pero, en cierto modo, le entiendo.

-Ya. Pues, sinceramente, yo no lo entiendo en absoluto.

-Ya. Pero es que de donde yo vengo las cosas son diferentes.

-Ya.

-Cuando yo tenía 16 años,

mi padre concertó mi matrimonio con la familia de mi marido.

Ya sé que suena raro que hace 15 años, en pleno siglo XXI,

pasaran estas cosas, pero así fue.

Y seguramente seguirán pasando en pueblos como el mío.

El caso es que nos casamos.

Y, desde entonces,

hemos vivido un poco apartados,

sin tener mucho contacto con el resto del pueblo.

No sé, yo me he ido acostumbrando.

-Vamos a ver, María, solo te voy a pedir algo,

que le hagas ver a tu marido

que tienes que seguir el tratamiento

y que tienes que venir obligatoriamente a las revisiones,

¿de acuerdo?

Porque es tu salud la que está en juego ahora mismo,

y es algo muy serio.

Y si él no quiere que vengas sola, que te acompañe.

Mira, me parece alucinante tener que estar hablando esto

en pleno siglo XXI.

(Música tensión)

¿Qué ocurre?

-Me ha seguido.

-¿Hay algún problema?

-Para casa. Ya.

-Perdone, caballero, pero quiero hablar con usted un momento.

Por favor. Caballero, por favor. ¡Oiga!

Pero bueno...

-"Darío regresa de urgencia porque su dolor abdominal se ha agravado".

¿Frío? Sí.

Escúchame, tengo el resultado de la analítica,

y aparece que tienes una infección bastante grave.

Y también en el TAC veo que tienes líquido libre

y un absceso en la zona del colon.

Vale, vale, vale. No te enrolles.

¿Me podéis dar algo para el dolor?

Lo siento, pero no. Tenemos que operarte.

Hay que quitar ese acceso ya.

Y te vamos a dar antibióticos también.

Y tenemos que hacer hemocultivo porque tienes 39 de fiebre.

¿Operarme? Sí.

No, tío. Me da miedo. No me han operado nunca.

¿Vais a meterme al quirófano, a dormirme y tal?

Normalmente, sí dormimos. Pero en tu caso creo que es mejor a pelo.

¿Qué?

Sí, lo hemos hablado y...

Darío, eres un gañán.

Claro que te vamos a anestesiar.

Esto va a ser el karma, ya verás.

Claro. Mira que te lo dije en el telesilla:

"No escupas al calvo". Pues mira.

Hala, tío. ¿Cómo me sales con eso? Hace mucho tiempo. Cómo te pasas.

Bueno, haced algo ya porque me duele mucho.

Tranquilo. Escúchame.

No te preocupes porque la cirujana es excelente.

¿Ah, sí? Sí.

¿Está buena? ¿En serio?

-Y se fueron. Así.

¿De qué cueva habrá salido este troglodita?

Eso explicaría la mala adhesión de la chica al tratamiento.

Pues espero que vuelva.

Y además que lo haga con el marido.

Porque a ese tengo yo cuatro cosas que decirle.

Clara, por favor, no te metas.

¿Pero cómo no me voy a meter, hombre?

Si ese cafre está jugando con la salud de esa mujer.

Vale, pero estamos hablando de la vida privada de una paciente.

La conoces desde hace dos días. Te falta información.

Yo no necesito tener más información.

Solo verla, me di cuenta que ese hombre la considera de su propiedad.

Claramente.

Suponiendo que sea verdad, a mí también me parecería detestable

ese tipo, pero no tenemos pruebas.

Porque no lo has visto como yo.

Si no, no pensarías así, Javier.

Clara, te voy a pedir una cosa, por favor.

Sé prudente llevando este caso.

Vale.

Por favor. Lo intentaré.

Sí. Ya está

(Música)

"Darío Contreras es intervenido de máxima urgencia

para drenarle líquido libre

y extirparle el absceso en el colon que descubrió el TAC".

-Hay muchísimo pus.

Vamos, aspira, por favor.

Te voy a dar una muestra.

Bueno, me han comentado que además del absceso

también han descubierto grandes cantidades de pus

rodeando los órganos de Darío.

Así que han cogido una muestra para mandarla al laboratorio.

Pero bueno, sea cual sea el resultado, no es buena señal.

(Música)

Hola.

-Hola.

-¿Qué tal estás?

A ver, mira lo que traigo. Traigo unas magdalenas que he hecho yo.

¿Quieres? ¿No?

-No, de verdad. Gracias.

-Pues tampoco me las voy a tomar.

Porque estoy a régimen. Ya se las daré a algún compañero.

-No me apetece mucho.

-¿Qué te pasa, que te veo un poco triste? ¿Qué haces por aquí?

-Nada, que he venido a ver a Darío, mi profe.

Está por aquí ingresado. Me he pasado.

-Pero ¿estás mal por eso?

-No... Bueno, a ver, estoy triste, pero...

no es por eso.

A ver, es que, desde que he vuelto de Estados Unidos,

he llegado aquí y, no sé, como que me siento un poco sola.

Como que no pinto mucho.

Es que a veces lo siento.

-¿Has hablado con tu padre de eso?

-No. Mi padre no.

Para mi padre soy una carga, eso está clarísimo.

-Eso no es verdad, Marta. -Sí.

-De verdad. ¿Por qué no intentas hablar con él?

-Con todos mis respetos,

pero es que yo no soy la que tiene que hacer nada.

Es él. Entonces...

-Pero eso no tiene por qué ser así siempre.

-Ya. Ha sido él, ¿no?

Ha sido él el que te ha dicho que hables conmigo.

-Que no, Marta. -Que sí, que siempre estamos igual.

Es que siempre estamos igual.

-Marta, por favor, no te enfades.

-Pues nada, me voy.

-Marta, de verdad.

-Disfruta de las magdalenas, ¿eh?

(Música)

(Ambulancia)

"María es traída en ambulancia con dificultad respiratoria,

náuseas y dolor epigástrico.

Unos síntomas que no parecen guardar relación con los que ya tenía".

-¿Qué ha pasado?

-La paciente muestra signos de insuficiencia cardiaca.

-María, ¿qué pasa?

-Me tomé el tratamiento, de verdad.

-No te preocupes. Tranquila, que te creo.

¿Qué doctores están de guardia?

-El doctor Blanco y la doctora Sánchez.

-Vale, avisa al doctor Blanco, por favor.

Venga, rápido, a reanimación.

Prepara para hacer una placa a María.

A ver, en el examen físico hemos visto que María presenta

un edema generalizado, ingurgitación yugular,

acumulación de líquido en los pulmones

y agrandamiento del hígado.

Esta vez tendrá que quedarse ingresada sí o sí.

Y ahora, si me disculpan, tenemos que empezar con las pruebas.

"Tras ser sometida a un electrocardiograma y una radiografía,

el doctor Blanco ha podido observar que la paciente presenta un aumento

anormal del volumen del corazón y congestión pulmonar".

-María, hemos terminado. Vente conmigo.

-"El doctor ha considerado conveniente

que también le realizaran un ecocardiograma".

-¿Qué tal, María? ¿Cómo vas? ¿Bien?

Vale. Tú tranquila.

Junto con las analíticas de urgencia,

ha quedado confirmado que María padece

una insuficiencia cardiaca congestiva,

provocada por tantos años sin seguir el tratamiento de calcio

y agravada por una anemia ferropénica.

Por suerte, con el tratamiento que le hemos instaurado,

su estado se ha estabilizado.

(Música)

Bueno, ¿qué tal, Darío?

Ya. Oye, escúchame.

Tengo dos noticias. Una buena y una no tanto.

La buena es que la operación ha ido bien.

Hemos conseguido drenar el líquido del absceso.

Y la mala es que seguimos sin saber cuál es la causa

de lo que te ocurre.

Bueno, bueno... Paz.

¿Paz?

Paz. Todo va a salir bien, tío. Te quiero, tío.

Así me gusta. Buena actitud.

Te quiero, tío. Te quiero. Te quiero, tío.

¡Eh! Como amigo.

Sí, yo también te quiero mucho, Darío.

¿Qué pasa, que cuando haces declaraciones de amor

te pica mucho el pecho o qué?

¿Qué?

A ver. Para, para. Vaya pedazo de exantema tienes aquí.

Tío, no soy médico, no me hables con tecnicismos que no entiendo.

Vale, tranquilo. No es el típico signo de una infección

por estreptococos, ¿de acuerdo?

(RESPIRA AGITADO)

Eh, ¿qué pasa? Tiene taquicardia.

¡Luz, ven conmigo!

Tranquilo, tranquilo.

Tranquilo.

Darío ha empeorado de una forma muy repentina, y, efectivamente,

se trata de una infección por estreptococo

derivado de la faringitis con la que llegó.

Es un agravamiento muy poco usual, así que tenemos que esperar

a ver qué dicen los resultados del hemocultivo

y que el antibiótico funcione.

(Música)

Hola. ¿Qué tal, María? ¿Cómo te encuentras?

-Bien. Ya respiro mejor.

-Ah, mira qué bien.

Bueno, y en casa, ¿qué tal?

¿Van las cosas mejor?

Por cierto, no he visto a tu marido por aquí.

-Mira, yo te lo agradezco mucho, pero en casa todo sigue igual.

Pero que estoy bien, de verdad. No pasa nada.

Esta vez, Antonio me ha dado permiso para venir yo sola.

Lo que pasa es que

él tenía mucho trabajo en la huerta y no ha podido venir.

Pero mañana vendrá.

-Ya. ¿Tú te estás oyendo, María?

¿Cómo que te ha dado permiso para venir?

A ti nadie tiene que darte permiso para ir a ningún sitio, ¿me oyes?

Y muchísimo menos con la urgencia médica que traías.

Vamos a ver, ¿es que no te das cuenta?

-Pero es que es mi marido. -¿Y qué?

-Bueno, yo te agradecería que no me levantases la voz.

-Lo siento. Tienes toda la razón del mundo.

Ahora, lo que tienes que hacer es descansar.

Vale. Pues en un ratito vengo, ¿vale?

Descansa.

-Clara.

-Dime.

-Que yo te lo agradezco mucho, de verdad,

pero estoy bien.

-Claro.

(Música)

-"Darío, el paciente que sufre un empeoramiento grave

tras una faringitis,

está siendo sometido a un tratamiento de antibióticos".

El doctor Dacaret se reúne con él para comprobar

si han sido efectivos".

-Fatal. ¿Sí?

Escucha, tengo los resultados del hemocultivo.

Sale reflejado que tienes una infección estreptocócica.

Pero ¿esto no es lo que había salido negativo en las pruebas?

Había salido negativo, sí,

pero en entre un 10 y un 20 % de los casos,

esto suele pasar.

A ver, déjame ver la mano.

¿Qué pasa?

Nada. Bueno, tienes los dedos un poco amoratados.

Nada, tranquilo. Todo bien.

¿Qué pasa? Nada.

Darío presenta síntomas de necrosis en los dedos de las manos.

La verdad es que es muy extraño que una faringitis se complique

de esta manera presentando estos síntomas.

Yo, desde luego, no he visto nada parecido antes.

Dacaret, por favor, entra. Rápido. Perdonadme.

Está sufriendo un shock. Está hipotenso y con taquicardia.

Es un shock séptico. Hay que darle antibióticos y aumentar la presión.

¿Qué pasa Darío? Tranquilo. Tranquilo, escúchame.

La sepsis se ha producido por una liberación masiva

de sustancias tóxicas por parte de las bacterias que están causando

la infección.

Esto le ha llevado a un shock séptico,

y lo que ocurre es que hay partes del cuerpo,

como, por ejemplo, las extremidades,

que se quedan con menor flujo sanguíneo,

produciendo una necrosis.

Que sí, sí.

Te llamo en un rato ya está. Vale.

Que sí, que te he dicho que sí. Venga.

A ver, ¿qué pasa ahora?

¿Que qué me pasa?

Que no vuelvas a enviar a Lucía para hablar conmigo,

eso me pasa.

¿Y qué hago si no me haces caso?

Ya. Siempre excusas, ¿no?

¿Sabes cuál es tu problema? ¿Cuál?

Que eres una porquería de padre. Una porquería.

Marta, no creo que sea el momento de hablar de esto.

Claro que no. Nunca es el momento, ¿no?

O no tienes tiempo, no es buen momento...

Eres un egoísta.

¿Que soy un egoísta? Eres un egoísta.

¿Sabes por qué no tengo tiempo de hablar contigo? ¿Lo quieres saber?

Porque resulta que le tengo que amputar...

¿Cómo? No te calles ahora. ¿Qué?

Nada.

No, que me lo digas. Nada.

¿A quién? A Darío, Marta.

No me lo puedo creer. Mar...

Dacaret. Dime, Luz.

El quirófano, que está preparado.

Vamos.

"El doctor Dacaret se reúne con Darío,

el paciente con necrosis en una mano

a consecuencia de una infección bacteriana".

¿Qué tal estás?

Pues mira, con ganas de salir de aquí.

A pie o con los pies por delante, me da igual, pero salir de aquí.

Escúchame, tengo que decirte una cosa.

Mira, el antibiótico no está haciendo efecto.

La necrosis de la mano no está mejorando.

Los tejidos siguen muriendo y corre el riesgo de extenderse.

¿Y qué hay que hacer?

¿Qué vamos a hacer?

El problema es que si alcanza otras partes del cuerpo...

Si no hacemos nada, podrías llegar a morirte, Darío.

Bueno, no será tan grave. ¿Qué vais a hacer?

¿Cortarme la mano?

No, no...

No, no, no. No, tío.

No. No, tío. No.

No me lo merezco, tío.

¡No me merezco esto yo!

Nunca he dado nada a nadie,

y ahora voy a dar la mano para vivir.

No sé cómo voy a afrontar esto el resto de mi vida.

No sé si voy a poder...

volver al colegio y que me vea todo el mundo.

Es que...

no sé si volveré a trabajar.

No sé si estoy preparado.

¿Qué, no vas a decirme nada para animarme?

Esas cosas que hacéis los doctores.

Solo te puede decir que me sabe mal lo que está pasando.

Tenemos que ir ya.

-Un momento, un momento.

Hay que ser muy fuerte para esto,

y yo nunca he sido muy fuerte, la verdad.

¿Que tú no eres fuerte? Por supuesto que lo eres.

Además, ahora lo vas a demostrar. ¿Vale?

A ver, chicos, que tenemos que ir ya.

No nos pueden esperar más. Vamos.

Venga. Vamos.

"María ha evolucionado favorablemente de la insuficiencia cardiaca

y del resto de síntomas.

El doctor Blanco la somete a una prueba de esfuerzo".

La disnea por esfuerzo que sufrió María cuando llegó

ha mejorado mucho.

Por suerte, parece que no le van a quedar secuelas.

Pero tendrá que someterse a revisiones periódicas,

sobre todo para controlar los niveles de hormonas tiroideas

y de calcio, que ahora mismo son estables.

Si todo va bien, pronto se podrá ir a casa.

¿Todo bien, doctor?

Sí, solo quedan unos minutos. No te preocupes.

Si las analíticas salen bien, te daremos el alta pronto.

Eso sí, para volver a tu vida cotidiana

tendrás que hacerlo con calma.

Aunque, por lo bien que vas,

en unos meses te veo corriendo la maratón de Nueva York.

Nueva York.

Pero si yo no he salido de la provincia en mi vida.

Con más razón.

Que la primera vez sea un sitio grande.

Sí, claro.

Pues como tenga que hablar en inglés, voy lista.

Bueno, ya puedes parar.

Quítatelos. Sí.

Eso es.

Y por el inglés ni te preocupes.

Además, el inglés americano es...

Imagínate hablar español con un chicle

grande en la boca y estirando las vocales.

Imagínate que dices: "Vengo a correr la maratón", ahí abriendo.

Pero bueno. ¿Qué cachondeo es este?

¿Perdón? Es Antonio, mi marido.

Soy el doctor Blanco. Encantado.

Recoge tus cosas. Nos vamos a casa.

Me temo que no puede ser. María no tiene el alta todavía.

Es mi mujer y nos vamos a casa. -Antonio, por favor.

Que el doctor solo estaba bromeando conmigo.

-¿Pero quién es este tío para decirme a mí lo que tiene que hacer mi mujer?

Me da igual que sea su médico. Como si es el papa.

Está curada, ¿no?

Pues se viene a casita, que es donde mejor está.

Y no aquí de risitas y...

Bueno, mejor me callo.

¿Bromeando?

¿Por eso estabas zorreando con él?

Caballero, no saque las cosas de quicio.

Relájese, no vaya a ser que tenga que llamar a seguridad.

A la Legión vas a tener que llamar para sacarme de aquí sin mi mujer.

No me tiente.

-¿Qué pasa? ¿Hay algún problema?

Ah, ya. -Ningún problema. Ya nos vamos.

Recoge tus cosas.

Yo no lo haría, María.

¿No me has oído?

-Pero es que no me han dado el alta, Antonio.

-Me da igual tu alta.

A mí no me da igual, caballero.

María es mi paciente y la única que decide sobre su alta voluntaria.

La única que decide. Nadie más.

María, ¿qué quieres hacer?

-Yo, hasta que el doctor no me dé el alta, no me voy del hospital.

(Música tensión)

Ya nos veremos en casa.

-María, no te preocupes, de verdad.

Tranquila, que luego hablaremos.

Pero no tienes que volver a casa si tú no quieres,

que hay muchas salidas.

Venga, tranquilízate, mujer. Ya está, ya está.

-Gracias. -De nada.

-Yo, tantos años con Antonio, como que lo veía normal.

Es verdad que nunca me ha puesto la mano encima,

pero la enfermera tiene razón.

Esa forma de tratarme... Eso no es querer.

Eso no es sano.

Ya he hablado con una asociación que va a ayudarme a empezar de nuevo,

sin que nadie me diga lo que tengo que hacer.

Nunca más.

(Música)

(Llaman a la puerta)

"A Darío le han amputado la mano necrosada,

y ahora se recupera tras la operación".

¿Qué? No te sale preguntarme cómo estoy

porque sabes que estoy como el culo, ¿no?

¿Qué tal estás? Pues como el culo.

¿Cómo voy a estar, hombre? Gracias por preguntar.

Escucha, hay una persona fuera esperando que quiere verte.

No quiero ver a nadie.

Es Marta. Bueno, que pase.

Vale.

Os dejo a solas.

Hasta luego.

-¿Cómo estás?

-¡Ay!

-Perdón. ¿Qué tal todo? ¿Estás bien?

-Pues hecho una mierda.

-Eh, Darío, anímate.

Darío, no te quiero ver con esa cara.

¿Sabes qué he encontrado por internet?

Unas manos alucinantes, Darío.

Alucinantes, de verdad.

-¿Unas manos, Marta?

-Darío, que la vas a necesitar.

Pero no te preocupes, que no vas a notar ni que te falta.

Te lo prometo. Vas a poder hacer de todo.

Cocinar, conducir, escribir en la pizarra...

-Escribir en la pizarra... No creo que vuelva a enseñar.

-¿Cómo? No. Darío...

Darío, a mí sí, ¿no?

A ver, Darío, ¿qué tiene que ver una mano con enseñar?

-Es que no es eso. -Nada.

-Es cuestión de ánimo. No lo entiendes.

-Sí que lo entiendo.

Yo de ánimo sé un montón, ¿vale?

Y los ánimos van y vienen.

Y tú vas a mejorar.

Venga.

Mira, esto es como cuando tú me explicabas historia.

Lo de la Revolución Francesa y eso, que yo me lo creía.

¿O no? Pues ya está. Ahora te toca a ti creerme a mí.

Y yo te aseguro que vas a seguir siendo

el mejor profesor de historia del mundo. ¿Vale?

-Marta...

-Anda, chócame la mano. La otra.

Así que me gusta.

(Música)

Clara.

Dime.

Oye, tenías razón. Ese tipo la tenía sometida y...

es un auténtico maltratador psicológico.

¿Has puesto a María en contacto con la asociación?

Sí, ya la han hecho hueco en una casa de acogida.

Y ahora tendrá que instalarse. Me alegro.

Oye, felicidades por el trabajo que has hecho.

Bueno.

A veces es difícil delimitar dónde empieza y dónde acaba nuestra labor.

Ya. En este caso, estaba claro que la salud de la paciente

estaba muy ligada a la relación tóxica que tenía.

Bueno, por suerte, hay enfermeras empeñadas en llevar la contraria

a los que, como yo, somos demasiado prudentes a veces.

Pues no estoy de acuerdo.

Sí, la suerte es que haya mujeres como María

que sean capaces de dar ese primer paso, que es el más importante,

y decir basta. Esa es la suerte.

El caso es llevarme la contraria, ¿no?

Hola.

Déjame.

A ver, Marta, que quiero hablar contigo.

Escúchame, yo lo siento mucho.

Ya sé que la he cagado mucho, pero...

no quiero que estemos así. Quiero arreglarlo.

Solo quiero saber si me das una oportunidad o no.

Me han comentado que el trabajo que has hecho de psicología

es magnífico.

Bueno, y no sé qué le has dicho a Darío,

pero se ve que ha funcionado a la perfección.

Me alegro.

Mira, sé que he hecho las cosas mal,

pero solo hay una cosa que no entiendo,

y es por qué estás así conmigo.

Es que no lo comprendo.

¿De verdad no lo sabes todavía?

Pues no, Marta. A ver, papá, ¿no lo entiendes?

Que me dejaste tirada en Estados Unidos.

Me dejaste vendida allí.

Que mi madre se murió y tú no apareciste.

Que estaba sola, papá, que estaba sola.

Que no tenía a nadie.

Es que me da igual ya.

Mira, mi madre se murió en Estados Unidos.

Mi familia se murió en Estados Unidos.

Ahí te quedas.

-¿Estás escuchando las voces otra vez?

-Que no.

En principio, lo que voy a hacer es hablar con el psiquiatra

para ver si hay que reajustar la medicación.

Puedes ajustar la medicación las veces que quieras,

pero esos factores seguirán ahí.

Pero si fuera mi hija y no tuviera

ningún tipo de ayuda, se me partiría el corazón.

¿Qué te pasa?

-Que no puedo tragar, ya te lo he dicho.

-No puede tragar ni agua. Algo le pasa.

-Nadie me escucha, eso me pasa.

-Vengo a devolverte el caso de Aura. ¿Y eso?

La causa no es la esquizofrenia.

-Pepa, ¿y eso?

-Pues esto es mi renuncia.

-Silvia, es una decisión personal.

Tenemos que hacer frente a la oferta del holding.

-A costa del personal.

-He tenido fiebre y he vomitado.

-Vamos a empezar con la extracción de sangre.

Oye, ¿has visto si ha sangrado en algún momento?

He visto una mancha de sangre en la camilla.

-Como no sea un resto del análisis... Pero no creo.

-¿Arnaldo?

Arnaldo.

¡Arnaldo! ¡Por favor, tranquilízate!

¡Seguridad!

-Parece una mordedura de un animal. -Está infectado esto.

-Es mi renuncia.

-No vas a tener que irte a ningún sitio.

-¿Por qué tengo la sensación de que nos has manipulado a las dos?

  • Centro médico - 22/06/17 (1)

Centro médico - 22/06/17 (1)

22 jun 2017

Docuficción basada en un exitoso formato internacional que recrea cada día dos historias basadas en casos clínicos reales, curiosos y atractivos. A través de siete personajes fijos -cinco médicos y dos enfermeras- los espectadores irán conociendo los casos que llegarán a las consultas de los doctores.

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