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No recomendado para menores de 7 años Centro médico - 22/02/18 (2) - ver ahora
Transcripción completa

Gonzalo ha sido remitido con urgencia desde su centro de salud,

para que se estudien las causas que le impiden caminar con normalidad.

-Gracias. ¿Qué te ha pasado? -Pues no lo sé.

Porque hace una semana que estoy ya con esto.

Me da hasta vergüenza salir a la calle

y que me vea la gente dando tumbos, como si fuese un borracho.

Yo, que no me he tomado una copa en la vida.

-Doctora. -¿Qué tal?

-Aquí le traigo el caso del paciente remitido.

-Muy bien.

No, no, pero Juanjo, no te vayas, porque tengo que verle caminar

y voy a necesitar tu ayuda seguramente.

-Bueno, sí.

-¿Qué tal, Gonzalo? -Bien... Buenos días.

-Buenos días. El doctor Pelayo ya me ha informado de tu caso.

-Pues yo que usted volvía a hacer todas las pruebas.

Porque me da la sensación de que el doctor Pelayo

no tiene ni idea de lo que me pasa. -No, no es eso.

Es que en el centro de salud no tienen lo necesario

para hacer todas las pruebas que te vamos a hacer aquí.

¿Te puedes levantar tú solo? -Sí. Por poder, puedo.

-Venga. -Pero igual me caigo.

-Venga, vamos a intentarlo.

Los trastornos en la marcha,

normalmente se deben a alteraciones neurológicas u osteomusculares.

A Gonzalo ya le han hecho algunas pruebas en su centro de salud.

Pero aquí todavía tenemos que hacerle algunas más

hasta poder llegar al diagnóstico.

No, no, no te apoyes.

Tranquilo, que estamos aquí.

-¡Caramba!

-Juanjo: Ve a por la silla, por favor. Incorpórate.

-Sí. -Muy bien.

A ver... -Arriba.

-Gonzalo: Vamos a hacerte pruebas y vas a tener que quedarte ingresado.

Así que, si quieres, puedes ir avisando a tu mujer.

-No, no tengo familia.

-Perdona.

Es que, como en el expediente pone que estás casado...

-Sí, lo estoy.

Pero si ella se entera de que estoy así,

lo más probable es que haga una fiesta.

-¿Puedes avisar a Clara, por favor? Porque vamos a hacerle un electro.

-Sí.

-Gonzalo tiene una marcha atáxica.

Es una falta de coordinación,

muy probablemente causada por una alteración en el cerebelo.

Ahora el procedimiento va a ser complejo

porque hay muchas causas que pueden provocar

este tipo de alteración en la marcha.

Como por ejemplo la celiaquía, el alcoholismo crónico,

o incluso el cáncer.

Así que tenemos que ir descartando posibilidades poco a poco.

Violeta Castro llega a Centro Médico

tras varios días sufriendo picor y escozor en la zona vaginal.

-¡Hola! -Hola.

-Buenas. ¿Me podría ver un ginecólogo?

No tengo cita. Pero me urge un poquito.

-De acuerdo. Pues un momento... -Dígame su nombre, por favor.

-Violeta Castro.

Llevo varios días con molestias,

y la verdad es que al principio no le he dado importancia,

pero ahora sí que me preocupa un poquito.

Porque yo necesito estar bien para trabajar.

Soy escort. Y acompaño a caballeros a diferentes eventos,

y digamos que después, pues estoy disponible para lo que surja.

Y me gano la vida bastante bien así.

-Muy bien.

Pues pase a sala de espera, que enseguida le avisan.

-Vale, gracias. -De nada.

-¿Violeta? -¡Hombre, Rocío! ¿Qué tal?

-¿Qué tal? -¿Cómo estás?

-¡Cuánto tiempo! ¿Qué tal? ¿Cómo está tu hijo?

-Pues muy bien. Muy mayor. Ya diez años. Y muy guapo.

Le encanta el tenis. Me ha salido deportista.

-Ay, me alegro mucho. Y bueno, ¿qué te trae por aquí? ¿Qué te pasa?

-Bueno, pues que llevo unos días ahí con unas molestias en la vagina,

y me he acercado a ver. -Bueno, tranquila.

Raquel: Me encargo yo, ¿vale? -De acuerdo, muy bien.

-¿Vale? Vamos a pasar consulta y te echo un ojo. -Venga.

-Pues en la exploración vaginal

no he visto nada raro en los genitales externos.

Salvo el pequeño enrojecimiento...

Lo que sí me ha llamado la atención es que tienes leucorrea.

-¿Y eso qué es?

-Es demasiado flujo, que puede estar causado por hongos.

-¿Hongos? ¿Y eso me lo ha podido pegar algún cliente?

Llevo varios años trabajando en esto,

y la verdad es que nunca he tenido un problema de este tipo.

No sé, nunca me han contagiado ni pegado nada.

Me ando con muchísimo cuidado con este tema.

Y mis clientes son gente de dinero, respetable,

que también se cuidan muy bien. No sé.

Me extraña mucho todo esto, la verdad.

-A ver. No tiene pinta de ser una enfermedad de transmisión sexual.

De todas formas, por muy respetables

y mucho dinero que tengan tus clientes,

siempre hay que tomar precauciones.

-Sí, claro, por supuesto. Yo siempre tomo precauciones.

-Bueno. Vamos a tomar muestras de la leucorrea,

y también me gustaría pedir cita con el doctor Landó,

que es el ginecólogo del hospital,

para que te haga una colposcopia,

que es un examen más exhaustivo del cuello uterino,

y con esta prueba,

pues tendremos más información de lo que te está pasando. -Vale.

Mientras espera los resultados de la primera batería de pruebas

que le ha realizado a Gonzalo,

la doctora Marco comprueba

la coordinación de movimientos voluntarios del paciente.

-Mire: Esto ya me lo hicieron en el otro centro.

-Ya, ya lo sé, Gonzalo.

Pero es que cada médico tenemos que hacer nuestra exploración.

Ya está. Ya hemos acabado. No te preocupes.

-Muy bien.

-En la prueba que le acabo de hacer a Gonzalo,

la prueba dedo-nariz,

he visto que tiene una dismetría.

No es capaz de calcular bien las distancias.

Y esto es por una alteración

en la coordinación de los movimientos voluntarios.

Definitivamente está empeorando.

Muchas gracias.

-¿Qué tal las pruebas?

-El electro es normal, y la placa de tórax, también.

-¿Y el TAC de cabeza?

-En el TAC craneal hay un adelgazamiento

de la corteza cerebral,

y esto sí que me preocupa.

Pero tenemos que esperar a los resultados de la punción lumbar.

-¿Por qué me está pasando esto?

-Gonzalo: Sé que es complicado

porque es un proceso lento hasta llegar al diagnóstico.

Porque tenemos que ir descartando muchas posibilidades.

Pero por favor: Ten paciencia. -Vale.

-Ahora quiero descartar una celiaquía.

Así que vamos a hacerte una biopsia intestinal, y un TAC toracoabdominal.

-Bien.

Juanjo: ¿Puedo pedirte un favor? -Pues depende.

Porque hay gente que me pide cada cosa...

-Toma. Busca el número de Irene.

Dile que estoy aquí, y que estoy dispuesto a firmar.

-Vale. Eso sí que puede ser.

-Luego, ¿vale?

Cuando me estén haciendo pruebas. No quiero escuchar lo que dice.

-Muy bien.

El doctor Landó acaba de terminar la exploración ginecológica a Violeta:

la paciente con molestias en la zona vaginal.

Se confirma la leucorrea, ¿eh?

Además, en la colposcopia lo único que se aprecia

es una colpitis inespecífica;

es decir, una inflamación de la vagina.

¿Y esto a qué se debe? Pues todavía no lo sé.

Vamos a esperar los resultados de la citología que te hemos hecho,

estarán en un par de días.

Así que, cuando vengas por los resultados,

ya sabremos algo.

Pero ¿entonces me voy a quedar así?

No, no. Te voy a poner un tratamiento.

Vamos a empezar con un tratamiento tópico, con óvulos antimicóticos.

Y analgésico oral. Vale.

¿Y esto me va a aliviar el escozor y el dolor?

-A ver. Seguramente empezarás a notar mejoría.

Los analgésicos que el doctor Landó le ha recetado a Violeta

le aliviarán las molestias y el dolor.

Mientras que el tratamiento antimicótico se encargará

de la posible infección por hongos.

De todas formas,

tendremos que esperar a los resultados de la citología

para tener un diagnóstico más concreto.

-¿Y puedo mantener relaciones sexuales?

Verás, Violeta.

Lo que tienes no se considera una enfermedad de transmisión sexual.

Pero mi consejo es que te abstengas.

Y si lo haces, hazlo con protección.

-Vale, muy bien.

-Muchas gracias por todo.

Violeta: Eh...

Igual deberías replantearte eso de tomarte un descanso.

Vamos. Lo digo, sobre todo,

porque en estos casos no es recomendable rozar mucho la zona.

Y si lo haces, pues seguramente aumentarán las molestias y el dolor.

-Hombre, pues muchas gracias,

pero no me puedo permitir no trabajar, Rocío.

Mira: Justo hoy tengo una cita

y tengo que ir porque me hace falta el dinero.

Es que tengo muchísimos gastos.

Esta semana he pagado el alquiler, las clases de tenis de mi hijo...

Pero bueno. Eso compensa. Porque le encanta.

Deberíais verle la carita cuando juega al tenis.

Además es muy bueno, ¿eh?

Igual estamos delante del nuevo Nadal.

La doctora Marco recibe los resultados de la biopsia

que le realizaron a Gonzalo,

mientras le realiza un TAC al paciente.

-Gracias.

Acabo de comunicarle los resultados a Gonzalo,

y yo esperaba que fuera una celiaquía.

Porque además es una enfermedad fácil de tratar.

Pero no ha sido así.

Así que tendremos que continuar con la búsqueda,

y de verdad que espero que encontremos algo pronto.

Porque la enfermedad sigue avanzando,

y ahora también presenta dificultad para hablar.

-¿Y este, el número del paciente este?

-Es este. El número de historias, Juanjo.

-Ah...

-Hola, buenos días. -Hola.

-Mire: ¿Me puede decir por favor la habitación de Gonzalo Espada?

-Pues deme un segundo, que lo compruebo. -Vale.

-¿Es usted...? ¿Es usted Irene? -Sí.

-Yo soy quien la llamó de parte de Gonzalo. Si quiere la acompaño.

-Sí. Sí, por favor. -Sé dónde está.

-Muy bien, Juanjo. -Gracias. -De nada.

-Gonzalo y yo estamos casados.

Pero hace tiempo que le pedí el divorcio.

De hecho, si hoy estoy aquí es porque me ha asegurado

que me va a firmar los dichosos documentos.

-Pepa: ¿Qué tal? Que no..., no te había visto desde lo de Simón.

-Ah. -Lo siento mucho.

-Mal.

Gracias.

-Oye, que..., ni que decir tiene que estamos aquí para lo que necesites.

¿Vale? -Muchas gracias.

¿Y tú? ¿Qué tal? ¿Qué tal con tu hermana?

-Bueno, bah...

Al principio muy bien.

Pero ahora está resultando un poquillo complicado.

-¿Por?

-Pues porque las dos tenemos un carácter muy fuerte, y...,

pues chocamos.

Y... mi hermana, pues la opción que coge es

la de alejarse de mí para evitar conflictos.

-Bueno, mujer. Ya verás cómo con el tiempo encajáis.

-Sí. Encajamos, o nos acabamos separando más.

Oye, ¿por qué no nos vamos tú y yo a tomar el aire?

A ver si se me refrescan las ideas, que hoy tengo un día.

Venga... -Venga.

-Hola, princesa. -No me llames princesa.

-¿Qué? Te alegras de ver... me así, ¿verdad?

-Ni me alegra, ni me disgusta.

Mira: Yo lo único que quiero, Gonzalo,

es que firmes estos papeles de una vez por todas, ¿vale?

Y perderte de vista.

Yo y mi familia. De una vez para siempre.

Así que mira. A ver... Voy a coger un boli...

Aquí tienes. Aquí. Tienes que firmar aquí, y aquí.

-Supongo que, después de esto, no te volveré a ver nun... ca más, ¿verdad?

-Venga, firma.

-Espérate. Me cuesta un poco.

-¿Cómo que te cuesta? Venga. A ver, tranquilo.

¿Cómo que no puedes firmar? Gonzalo,

más me quieres ver sufrir, ¿no?

¿Quieres firmar los puñeteros papeles ya? Por favor.

-Irene, me cuesta. No puedo... -¿Cómo...? Mira, Gonzal...

-Lo siento. Lo sien...

-Gonzalo. Por una vez.

Haz algo por mí. ¡Firma los papeles, que me hacen falta! Por favor. Venga.

Venga, que puedes. Haz un esfuerzo. -No puedo, Irene.

-¡¡Que firmes los papeles, por favor!!

¡Te estoy diciendo que firmes, que dejes ya de destrozarme la vida!

¿Entiendes? ¡Venga! A ver...

Oye, pero ¿qué pasa aquí? ¿Qué follón es este?

-Clara, quédate aquí con él. -Vamos a ver. Mira: Gonzalo.

-Usted acompáñeme, por favor. -Por favor: ¡Fírmame los papeles!

-¡Señora! ¡Señora, acompáñeme! Acompáñeme.

Venga, tranquilo. Tranquilícese. Lo siento.

Tranquilo, tranquilo. Lo siento.

Violeta regresa al hospital

para conocer los resultados de la citología vaginal

que le realizó el doctor Landó.

-Hola. -Hola.

-Queríamos ver a la doctora Jiménez. -Sí.

-Venimos por los resultados de mi amiga.

-Vale. Pues dame un segundo, por favor. -Vale.

-Le he contado a Gloria lo que me ha pasado

y se ha empeñado en acompañarme.

Somos muy amigas y últimamente se preocupa mucho por mí.

Y bueno, a ver qué dicen los resultados.

Porque yo me he tomado todo lo que me dio el doctor,

pero a mí me sigue doliendo mucho.

-Pero... ¿tú qué haces aquí? -Vengo a acompañar a mi amiga.

-Si..., si precisamente yo..., vamos.

Nosotras..., que veníamos a recoger sus resultados.

-Mira. Me quedo yo a por los resultados

y te los subo a la consulta. -Vale. Muchas gracias, Pepa.

-¿Vale? -Bueno. Vamos a la consulta.

Pero tú... -Pero yo ¿qué?

-¡Pero tú, nada! Venga.

-Y estamos esperando los resultados de las pruebas.

Irene: Lo que te quiero decir es que su estado neurológico es delicado.

Y no es bueno que pase por este tipo de situaciones.

-Si yo me hago cargo, doctora, de verdad.

Pero es que, si yo estoy aquí, no es por mi gusto. ¿Entiende?

A mí me han llamado, y me han dicho que viniera

porque Gonzalo quería firmarme los papeles del divorcio.

Yo no hubiera venido de visita. ¿Entiende?

Con las cosas que me ha hecho.

-Yo no dudo que tengas tus motivos, de verdad.

Pero es que yo tengo que mirar por la salud de mi paciente.

-¿Alguna vez alguien le ha traicionado, doctora?

¿Alguien a quien quería con toda su alma

le ha hecho sentir la persona más estúpida, más ridícula

y más insignificante del mundo?

-Sí, sí me ha pasado.

-Si Gonzalo mejora lo suficiente como para firmar un papel,

avíseme, por favor.

-Claro.

-Gracias. Y discúlpeme de nuevo.

-¿Cómo fue el encuentro con tu mujer? -Mal. Muy mal, como era de esperar.

Irene...

¿Has hablado con la doctora? -Sí.

-¿Lo de la enfermedad? -Sí. Todo.

Y no sé por qué, al final,

tengo la sensación de que soy yo la mala de la película.

Cuando yo sé quién ha sido aquí el culpable de todo.

Que te mejores.

-¿Estás bien?

-Tiene razón.

-¿Qué?

-Juanjo: Tien... ne razón. -Pero ¿qué dices, hombre?

¿Cómo va a tener razón? -Me lo... merezco.

-¡No! No te pongas así. No estés mal, que tu estado va a empeorar así.

-Le firmaré lo que haga falta.

-Los análisis han dado positivos para cándida del tipo glabrata.

-Pero vamos a ver:

¿No me habías dicho que esto no era una enfermedad de transmisión sexual?

-No, no es ninguna enfermedad.

Es un hongo, del mismo género que otras candidiasis,

solo que la tuya es un poco menos frecuente.

Las cándidas son un tipo de hongo que podemos encontrar

en pequeñas cantidades en diferentes zonas del cuerpo.

Como la vagina, la piel o la boca.

Forman parte de la flora habitual sana,

y por lo general no causan infecciones.

Pero en ocasiones, el número de cándidas aumenta

y provoca lo que llamamos una candidiasis.

Bueno, pero ¿con el tratamiento has notado mejoría?

-Qué va, qué va. Que a mí me sigue doliendo y escociendo.

-Vale, ¿pero has seguido trabajando?

-Hombre, claro, no me queda otra, vamos.

-Pero es que ya te dije, Violeta, que convendría que no forzases la zona.

-Sí, mi hermana tiene razón.

En algún momento tienes que parar, ¿no? ¿O qué?

-Bueno, ya está bien, ¿no?

Ya sabré yo lo que tengo que hacer por mí hijo, ¡de verdad!

-Tranquila.

Voy a avisar al doctor Landó para que te haga otra exploración,

y mientras podéis ir a la sala de espera.

-Vale. Gracias.

-Gloria: ¿Tú puedes quedarte un momentito,

que me gustaría hablar contigo? -Venga. Yo me voy bajando.

-Gracias.

A ver. ¿Tú desde cuándo te estás juntando con Violeta?

-Por favor, qué ridícula eres.

Pero vamos a ver: Ya sabía yo que me ibas a salir con esta. Sí, sí, sí.

¿Y a ti qué más te da? ¿Eh?

¿A ti no te parece que yo soy suficientemente mayorcita

para saber con quién me junto?

¡Con..., con quien me dé la gana! ¡Violeta es mi amiga!

-Vale. ¿Y no te parece a ti que juntarte con excompañeras de trabajo,

pues igual no te ayuda a salir del mundillo?

-Pero vamos a ver. Escúchame. ¡Me da una rabia...!

Me da una rabia que tengas que etiquetar a la gente de esta manera.

De verdad, es que no lo entiendo. No lo entiendo.

¿Pero tú qué te piensas?

Mira: Violeta vino a verme cada semana. ¿Me entiendes?

Cuando estuve en la cárcel. ¡Cada semana!

-Baja la voz.

-Tan mala compañía no será, digo yo, ¿no?

Mira: Te voy a decir otra cosita:

Si tú te piensas que por dejarme una habitación en tu casa

tú tienes derecho a controlarme como si yo fuera una niña,

te equivocas, pero muchísimo. Muchísimo.

Porque yo podría irme de tu casa cuando me diera la gana.

Porque, por suerte, conservo mucha gente,

muchas amistades todavía fuera. -¡Que bajes la voz, por Dios!

Hola, Marco.

¿Le han hecho a Gonzalo las pruebas que teníamos pendientes?

Sí. Solo le queda la resonancia, que se la van a hacer ahora mismo.

Vale. Pues después de la resonancia, quiero una punción lumbar,

y quiero solicitar la proteína 1433. ¿1433?

Sí, Clara. Me temo lo peor.

Creo que tiene una enfermedad por priones.

Fff... Te veo ahora.

En las enfermedades por priones, una proteína pierde su forma,

pierde su función, y se transforma en patológica.

Son trastornos degenerativos, poco frecuentes, pero mortales.

Espero que me esté equivocando.

-Hola, Clara. Hola.

¿Sabes ya si la doctora Marco sabe algo de lo que le pasa a Gonzalo?

No, todavía no.

Vamos a ver: Tiene sospechas, pero nada más.

Gonzalo me ha contado, con dificultad, claro,

porque le cuesta mucho trabajo hablar,

la escena que le montó Irene cuando fue a verlo a la habitación.

¿Mira que venir a ver a una persona tan enferma solamente para eso,

y volverse loca porque ve que el pobre no puede ni firmar su nombre?

Juanjo: ¿Estás llamando loca a una mujer sin saber lo que hay detrás?

Pero ver a la persona con la que has estado casada,

que supuestamente has querido,

ver que no puede ni escribir su nombre

e insistir de forma torturadora,

¿eso te parece normal?

Y eso te lo ha dicho Gonzalo... No. Pero me imagino la escena.

Mira, Juanjo: Deja de imaginar tanto y primero te informas, ¿sabes?

Yo no conozco de nada a estas dos personas

ni sé lo que hay entre ellos.

Pero desde luego yo no he visto a ninguna torturadora.

Yo lo que he visto es una persona que está sufriendo. Y mucho.

El doctor Landó le realiza una nueva exploración ginecológica a Violeta:

la paciente con candidiasis.

El tratamiento está haciendo efecto. Porque ya no hay leucorrea.

Es decir: que la infección está desapareciendo.

Pero es muy raro, porque a mí me sigue doliendo.

Lo sé. Lo sé. Me he dado cuenta durante la exploración.

Te duele porque tienes la vulva muy irritada.

Lo que me hace pensar que no has parado tu actividad sexual.No.

Ya. Bueno.

En la exploración, el dolor se evidencia en la zona,

sobre todo, de la horquilla vulvar y del vestíbulo.

¿Crees que puede haber vulvodinia localizada?

Porque era mi principal sospecha. Sí, sí. Seguro.

La vulvodinia se caracteriza

por dolor y ardor o picazón en la zona vulvar.

No se trata de algo que ponga en peligro la vida de la mujer.

Pero sí que es cierto que, al ser un síntoma de aparición repentina

y sin una causa exacta conocida,

puede hacer que a la persona afectada, altere su vida cotidiana

sintiéndose molesta y algo deprimida.

Bueno, ¿y qué puedo hacer?

Porque de verdad. A mí me duele muchísimo.

Esto es insoportable.

Verás. Vamos a cambiar el primer tratamiento que te puse,

ya que la infección está remitiendo,

y vamos a comenzar con un tratamiento con antidepresivos.

¿Antidepresivos? Pero si yo nunca he estado deprimida en mi vida, vamos.

Ya. Entiendo que se sorprenda.

Verás: Está demostrado que con este nuevo tratamiento

podemos controlar mejor tanto el dolor

como la irritación vulvar.

Sobre todo, si el origen es una vulvodinia.Vale.

Y sería conveniente que dejara de trabajar, supongo.

Sí, sería muy conveniente.

Pero la elección es solo tuya. ¿De acuerdo?

Pero mi consejo ya te lo dije la otra vez:

Si no fuerzas la zona, mejorarás.

En este tipo de casos, es recomendable evitar

el uso de jabones y aerosoles en la zona genital.

Sin embargo, es recomendable lavarse frecuentemente

para evitar que la secreción vaginal provoque irritaciones.

Otra cosa más. Intenta evitar la ropa interior ajustada. ¿Eh?

Porque puede ser una de las causas que provoque el dolor.

Vale. Pues nada, rescataré las bragas de la abuela para la ocasión.

Muchas gracias, doctor. -Gracias.

-Hasta luego. -Hasta ahora.

-Hasta luego.

¿Estás bien? Sí, sí, claro.

-Hola, Juanjo. -Hola, Irene.

-¿Los tienes? -Sí.

-¿Sí?

¡Ay! ¡Ay, que están firmados! ¡Ay, que están firmados!

¡Ay, qué alegría! ¡Ay! Perdona.

Perdona, pero es que... -Nada.

-Llevaba mucho tiempo esperando esto. Te lo juro de verdad.

-Sí, Gonzalo se ha esforzado mucho en..., en conseguir firmarlos.

No quiere que sufras. Sí.

Y me ha pedido que te diga que...

Vamos, que..., que le perdones. -Ya.

-Está muy enfermo.

-¿Qué quieres? ¿Que sienta pena por Gonzalo?

Pues ya te puedes sentar por aquí a esperar.

Es que a ti Gonzalo no te ha contado lo que me hizo. ¿A que no?

-No, pero... parece muy arrepentido.

-Porque Gonzalo puede parecer muchas cosas cuando le da la gana.

Mira: Cuando Gonzalo y yo nos conocimos,

yo me enamoré de él perdidamente.

Y ya teníamos una edad, ¿eh?

Pero como si tuviéramos 20 años, nos casamos. Yo feliz.

Y mis padres, más felices todavía.

Pensaban que Gonzalo era el hombre más maravilloso del mundo.

Le adoraban hasta tal punto

que pusieron en sus manos todos sus ahorros:

los ahorros de toda una vida,

para que él los multiplicase en el negocio piramidal,

que tenía un amigo suyo que sabía lo que se hacía.

¿Y qué pasó? Que resultó ser una estafa.

Nos arruinó a todos, Juanjo.

La policía lo está investigando todo, las empresas pantalla,

y todas esas cosas que él montó,

pero aún no han demostrado nada.

Y el dinero ya, por supuesto, nos hemos olvidado de recuperarlo.

Pero mira: Por lo menos, tengo el divorcio. ¿Sabes?

Así que, de verdad: No quiero saber nada más de él.

Pero te lo agradezco muchísimo. Muchísimo.

-A ver. Ahora hablando en serio.

Yo creo que, después de lo que te han dicho,

deberías plantearte parar un poco, ¿no?, y no forzar tanto.

-Ay, de verdad, Gloria, que no puedo, de verdad. Que no puedo.

Que tengo muchísimos gastos. Que no doy a más.

O sea: Esta semana he pagado el alquiler. Las clases de tenis.

El colegio. Todo.

No doy para más. -Ya.

Bueno a lo mejor es que te has metido en un tren de vida excesivo, ¿no?

-Bueno, mira, ya lo que me faltaba por escuchar.

¿Un tren de vida excesivo?

O sea: A ti te parece que darle a mi hijo lo que le gusta;

llevarle a un colegio bueno y tener una casa en condiciones...

¿es un tren de vida excesivo, o es ser buena madre?

Oye, se nota que has estado hablando con tu hermana, ¿eh?

estáis igual de pesaditas las dos.

-Oye, a mí no me compares con mi hermana,

que yo no tengo la mente tan cerrada, ¿eh? Te lo digo porque te conozco.

Eres mi amiga, y quiero lo mejor para ti.

-Venga, anda.

No te preocupes tanto, anda. Venga.

-Bueno. Pues aquí tienes los resultados.

-Gracias, Mar. -De nada.

La doctora Marco le realizó una segunda punción lumbar a Gonzalo

para poder descartar una grave enfermedad.

Y unos días más tarde, ya tiene los resultados.

Lo que me temía.

¿Qué tal, Gonzalo? ¿Cómo te encuentras?

-Bueno. Ahí, ahí.

-Ya tengo los resultados de la prueba especial que te he pedido,

y tienes la enfermedad de Creutzfeldt-Jakob.

Es una enfermedad que puede aparecer espontáneamente,

o también puede aparecer por comer carne contaminada

con la llamada enfermedad de las vacas locas.

Aunque también puede aparecer por un gen hereditario anormal.

Hasta el día de hoy

no hemos encontrado la cura de esta enfermedad,

y no podemos frenar el avance.

-¿No hay... manera de controlarlo?

-Gonzalo, lo siento muchísimo.

Pero ninguno de los tratamientos que se han experimentado

hasta el día de hoy,

han dado resultado.

-¿No se puede hacer nada?

-A ver. La investigación continúa, y para ayudar en la investigación

es bueno tener biopsias de pacientes afectados, muestras de sangre,

de tejido, y también autopsias.

-Vamos. Que valgo más muerto que vivo. ¿Verdad?

-Lo siento muchísimo. ¿Necesitas...? ¿Necesitas algo más?

-Sí. Doctora:

¿Usted podría... ayudarme a morir?

-Ahora nuestro objetivo es que te encuentres lo mejor posible:

aliviar los síntomas hasta que llegue el momento.

-No, no... No me ha entendido. Quiero decir morir ahora.

-No, Gonzalo. Eso no puedo hacerlo.

-¿Cuánto me queda?

-No te lo puedo decir con seguridad, pero en torno a meses.

-¿Podría llamar a Juanjo, por favor?

-Sí, claro. Ahora le aviso.

-Gracias.

-Gloria: Soy yo otra vez.

Así que, si no te importa, me llamas, por favor.

Porque me estoy empezando a preocupar.

-¿Qué te pasa? -Nada.

-A ver si va a ser por tu hermana.

Que ya el otro día vi que había mal rollito entre vosotras.

-Pues sí. Es que anoche discutimos, no ha dormido en casa,

y ahora, pues a saber dónde está.

No me coge el teléfono ni nada.

-No te preocupes, que seguro que está bien.

Ya verás cómo tarde o temprano aparece.

-Rocío: Ay, perdona, ¿eh? -Pero ¿qué haces aquí? ¿Qué te pasa?

-Pues no sé, que los dolores van cada vez a más.

Que no sé qué me pasa.

-Bueno, eh... No te preocupes. Pasa a consulta y le echamos un ojo.

-Vale. -Y por cierto,

¿tú sabes algo de mi hermana? -No.

-Bueno. Pasa. -¡Ah...!

-Pues la verdad es que me extraña.

Porque está todo como la última vez que nos vimos:

no hay leucorrea, por lo que... no hay infección,

y lo único que sí que tienes es la zona un poco irritada.

-Pero no lo entiendo.

¿Entonces los antidepresivos no han hecho efecto?

Yo me he tomado todo como me lo dijo el doctor.

-Ya, bueno. Es un tratamiento que puede tardar semanas,

así que vamos a darle un poquito más de tiempo.

-No, no, no. Semanas yo no puedo estar así, pero si no puedo ni andar

y he perdido citas ya.

No, no. Que de verdad, que tengo muchísimas cosas que hacer, Rocío.

Tengo cosas que hacer con mi hijo el fin de semana,

tengo más clientes el fin de semana...

Es que no puede ser.

-A ver. A mí me gustaría hacerte una pregunta. ¿Vale?

A ver... ¿A ti te gusta tu trabajo?

-¿Perdona?

¿Y a ti qué más te da si me gusta o no me gusta?

Es trabajo y punto, y gano bastante bien. Ya está.

-Ya, ya, me imagino, pero... A ver.

Yo, lo que te quiero decir con esto que te...,

te estoy preguntando es si...

Si tú te sientes a gusto realmente con el trabajo.

-Es que estoy alucinando.

¿Pero a ti qué más te da si yo me siento a gusto

o no me siento a gusto?

A ver. No es lo que he estudiado. Pero es trabajo y punto. Ya está.

-Ah, que has estudiado, ¿y qué es lo que has estudiado?

-Sí, Magisterio. Iba para profesora de primaria.

-¿Y qué es lo que te pasó?

-Pues yo a Miguel lo tuve en la universidad.

Me hice cargo de él yo sola porque su padre se desentendió,

y bueno, yo quería estudiar oposiciones,

sacar una plaza en algún colegio, pero...

Necesitaba dinero y en aquel momento decidí

que ser escort era la mejor opción.

Y bueno, iba a ser temporal, pero los años han ido pasando,

mi hijo va creciendo, cada vez tengo más gastos

y..., aquí sigo.

-A ver. La vulvodinia puede estar provocada

por una respuesta anormal de las células de la vulva

a factores ambientales y anímicos.

Por eso, el tratamiento con antidepresivos

puede ayudar a aliviar las molestias.

-Pero igual, todo esto es una respuesta de tu cuerpo,

que te está diciendo que dejes de trabajar.

-Oye, Rocío, ya está bien, ¿eh? De verdad. O sea: ya está bien.

Tú no te imaginas lo difícil que es ser madre soltera y estar sola.

Tú te crees que esto es muy fácil:

¡Hala, venga! ¿Dejo el trabajo y ya está?

-A ver. Que yo todas estas cosas te las estoy diciendo

porque lo único que quiero es ayudarte.

-Bueno, pues no lo estás consiguiendo.

Además: Oye, tu hermana y tú os parecéis mucho, ¿eh?

¡Sois igual de pesadas las dos! -Bueno, Violeta:

Sigue con el tratamiento y dile a mi hermana, por favor,

que me llame. Que estoy preocupada.

-Yo a tu hermana no la he visto en días.

-Yo pensaba que estaba contigo. -Pues no.

Y además, mira: Ya que das tantos consejitos, Rocío,

te voy a dar yo uno.

Tu hermana es una persona maravillosa,

y tienes mucha suerte de tenerla cerca.

Yo no entiendo por qué la tratas como la tratas.

¿Qué más da a lo que se haya dedicado?

-Hola. ¿Qué pasa?

¿Qué es eso tan importante que no puede esperar a otro día?

¿No querrás que hable con él?

-No. Toma.

Me lo ha dado Gonzalo.

Con esos datos, la policía podrá localizar a Gonzalo.

Y a sus socios. Todos caerán.

Y a ti se te podrá devolver el dinero.

-¿Pero y esto? ¿Y este número de cuenta?

¿Qué ha pasado?

-No puedo hablar del estado de un paciente

que ya no es familiar tuyo.

-¿Se va a morir?

-Si quieres despedirte de él,

está en esa habitación...

Gonzalo estaría muy contento de... de pedirte perdón.

Gonzalo estuvo ingresado en el hospital bajo tratamiento paliativo,

mediante el cual se le intentó aliviar sus síntomas

lo mejor posible.

Cuatro meses después, falleció.

-Violeta: ¿Qué te pasa? He venido cuando he podido. ¿Qué?

-Que no sé qué hacer, Gloria. Que no sé qué hacer.

Que estoy hecha un lío.

-Pero que no sabes qué hacer, ¿de qué?

-Pues del trabajo. Que tu hermana me había dicho que no puedo.

Que no puedo continuar así, que no me hace bien.

-A ver, siéntate.

A ver: Yo... Yo creo que sí sabes lo que tienes que hacer.

Lo que pasa que no te atreves a tomar la decisión.

Y te prometo que te entiendo perfectamente.

-¿En serio? -Sí.

Sí, cariño. Yo sé que te pone muy contenta darle a Miguel

todo lo que necesita.

Y que te hace muy feliz...

No sé, verlo jugar al tenis, o... verlo salir del cole con...,

con el uniforme.

Pero si tu manera de ganarte la vida te está pasando factura, físicamente.

En tu salud, cariño.

Al final también se la va a pasar a él.

Ahora no. Quizás no.

Pero en un futuro, sí.

-No sé, yo...

Yo quiero que mi hijo se sienta orgulloso de mí, Gloria.

-Y lo va a estar. Claro que sí.

Pero la primera que se tiene que sentir orgullosa de ti eres tú.

Y de lo que haces cada día.

Tú sabes que me tienes aquí para lo que necesites. Lo sabes, ¿no?

Mira: ¿Sabes qué vamos a hacer?

Mañana mismo nos ponemos las dos a buscar trabajo para ti de profesora,

que es lo que tienes que hacer... -¿Mañana?

-Mañana. Mañana. ¿Te parece? ¿Sí? ¡Lo vas a conseguir!

Lo vas a conseguir. Sí.

-Es que llevo una semana... muy mal.

-Sí, ha tenido escalofríos también.

-Probablemente pueda tratarse de una meningitis

o algún tipo de infección en el sistema nervioso central.

Marcos: Oye. Que te paso a Álex.

¿Qué te parece si quedamos esta noche a cenar en un cubano?

Ahí está. Muy bien.

-Entonces, ¿qué tipo de meningitis tiene?

-O bien podría tratarse de una meningitis subaguda o crónica.

De ahí que tenga los linfocitos tan altos.

-Ah...

-¿Ha ocurrido algo, Andrés? -Hemos discutido.

¿Se va a poner bien?

-Que sí. Que yo al cubano lo tengo engañado.

¡Le tengo comiendo de la palma de mi mano!

¡Vamos, como tiene que ser!

¿Tú sabes lo que me costó a mí fingir que me gustaba la comida cubana?

O sea: comida cubana, qué asco, tío.

-Bueno, empecé con mocos y cansancio, y luego vino la tos.

-¿Qué tal? ¿Cómo es que estás por aquí?

-Bien. -¿Qué estáis? ¿En revisión?

-No. Oriol lleva un montón de semanas con tos, y se ahoga, y...

-Tu novio, ¿no? Con el que viniste. -No. No, no es mi novio.

¿Y qué tal tú con la cardióloga? -Mm..., pues al final no funcionó.

-Oriol. -Oriol.

-Eh. ¿Me escuchas? Espera en el pasillo.

Seguro que con el tiempo volveréis a ser amigas.

Me refiero a ti y a... A Ortega. -¿Cómo sabes...?

-Pues porque me lo ha dicho ella.

Subtitulación realizada por Teresa García Román

  • Centro médico - 22/02/18 (2)

Centro médico - 22/02/18 (2)

22 feb 2018

Docuficción basada en un exitoso formato internacional que recrea cada día dos historias basadas en casos clínicos reales, curiosos y atractivos. A través de siete personajes fijos -cinco médicos y dos enfermeras- los espectadores irán conociendo los casos que llegarán a las consultas.

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