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No recomendado para menores de 7 años Centro médico - 21/09/17 (1) - ver ahora
Transcripción completa

-Mamá, ¿qué pasa? -Nada, que estoy nerviosa; es que...,

me siento fatal. He discutido con Mila.

-Pero ¿por qué? -Pues..., pues porque le he dicho

que..., que no me parece bien que tenga una relación tan estrecha

de amistad con Javier y..., ¡y que os deje en paz!

-Pero mamá, pero ¿tú quién eres para decirle eso?

-Me he venido a pedirte disculpas.

Bueno, ya sabes que yo soy una suegra un poco metepatas.

Y quiero disculparme por haber dudado de tu relación de amistad con Javier.

-No pasa nada, no te preocupes, Maite.

Vamos a hacer una cosa. ¿Qué?

Prométeme que el mes que viene me dedicas un fin de semana

para una sorpresa. Por supuesto.

Prométemelo. Bueno, te lo prometo, cielo.

Plantar un árbol, viajar con Javier...,

y hacer parapente con Javier.

Hola. ¿Querías algo?

Es por el..., no sé, decirte que no...,

que no vamos a poder hacer la sorpresa hasta dentro de un mes.

No me lo digas: más trabajo, ¿verdad?

Pues sí, cariño. Estoy..., estoy hasta arriba, la verdad.Ya.

Pues Mila se va a llevar un palo. ¿Por?

Bueno, la sorpresa era hacer un viaje los tres juntos.

-Tesoro, tengo que decirte algo. -Mamá..., ya estamos.

-Creo que en tu relación hay una tercera persona

que puede hacerte mucho daño.

-Mamá, yo no esperaba esto de ti, ¿eh?

O sea, no pensaba que te ibas a meter en mi relación

como te estás metiendo.

-Yo no me estoy metiendo en tu relación,

se está metiendo Mila.

-Te quiero.

No te puedes ni imaginar

las ganas que tenía de que acabara el día.

¿Y el tuyo? Pues bien, también;

como cualquier otro.

Gracias. Gracias.

Oye, que he conseguido cuadrar fecha, para volar en parapente juntos.

No me lo creo. Sí; créetelo.

Ah, pues eso merece un brindis.

Por el gran salto.

Por el gran salto. Aunque tengo miedo, ¿eh? También te lo digo.

Cariño, sé que últimamente no estoy mucho tiempo contigo, tampoco,

ni siquiera con Andrea, ¿sabes? Es que..., no, es que es verdad.

Estoy..., me ves todo el día en el hospital y...

Teléfono.

Y me gustaría dedicarte más tiempo... Perdona.

-¿Sí?

Sí, pásate mañana por el hospital y te veo.

Vale, y tranquila, ¿eh? Hasta luego.

Mila. ¿Le pasa algo?

Ya ha empezado con los vómitos. Es su segundo ciclo y es normal.

Bueno, seamos optimistas y brindemos por ella, ¿vale?

Pues sí. Por Mila. Por Mila.

-Hola. -Hola.

-¿Qué tal, chicos? -Mira, ya ha llegado el nuevo.

-¡Uf!, ¿me dices a mí? Pero si tú eres más nueva que yo.

-Bueno, vale. Era una coña para integrarme en el grupo.

-Eso es: se está intentando integrar, Cabrera, ¿te ha quedado claro?

Ainhoa, 1, Cabrera 0. ¡Bum! -Ja, ja, ja. Muy gracioso.

Te advierto que tiene serias consecuencias meterse con un doctor,

¿eh? Si no tú pregúntale al Daca. Tú pregúntale.

-Con un doctor sí; pero tú eres... MIR, ¿no? Tú eres MIR. -¡Toma!

-Eso no vale, compadre. Esta pelea está descompensada;

son dos contra uno.

-Claro, es para que veas

que somos infinitamente mejores que tú, vacilando.

Bueno, escucha, no; ahora en serio.

Que..., ya que llevas bastante tiempo aquí,

¿cómo va el proceso de adaptación? -Hombre, muy bien.

Pues como todo sitio al que llegas, ¿no?

Sobre todo si es un país diferente, con cultura diferente,

siempre es un poco más difícil.

Pero vamos, estoy mucho mejor que al principio.

-¿Sí? Pues mira, ya que estás mucho mejor,

estoy pensando en darte el caso que tengo mañana.

Sí, sí. Es perfecto para un MIR.

¿Tú sabes lo que es un..., un fecaloma?

-Daca, Daca. Te estás columpiando, ¿eh?

Cuando consiga convalidar mi título te vas a enterar;

te vas a enterar, chaval.

-Aquí te espero sentado. -Venga. Hasta ahora.

-Hasta luego. -Hasta luego.

-¿Qué tal, chico? ¿Todo bien?

-Vámonos, Juan.

-Venga.

Matilde llega al hospital porque sufre debilidad,

sudoración y palidez.

Le acompaña su amiga, Violeta.

-Hola, queridos "followers".

Estoy aquí en el hospital porque estoy un poco malita.

Ya me veis las ojeras y todo; estoy aquí con mi amiga Violetiña.

Así que hoy no os voy a poder atender pero, en cuanto pueda,

estaré con vosotros de nuevo. Os amo. Sin límites, sin excusas.

-Venga, déjalo cinco minutos... -Hasta luego. Os quiero.

-Tía, que no creo que una visita en el hospital sea tan interesante.

-Bueno, mira, pero tres "followers" más. -Venga.

-Hola. -Hola.

Queríamos cita para ella para el médico.

-De acuerdo. ¿Nombre, por favor? -Matilde Paniagua.

Me llamo Matilde, aunque en redes sociales soy Muslitos de pollo.

Porque hice un programa de adelgazamiento,

donde adelgacé un montón de kilos y, a partir de ahí,

pues cada vez más "followers", más "followers"

y a día de hoy, tengo 70.000. Es que esto es un "non stop".

Todo el rato: pa' arriba, pa' arriba.

¡Ay que avisar a mis padres, ¿no?!

Tendrás que llamarles. -¿Estás bien?

-Sí. ¿Por qué? Espérate.

-¿Qué ha pasado? -No sé.

¿Y si me he quedado como la pata tiesa?

-Venga, tía. Vamos a ir a la consulta,

porque no estás diciendo cosas coherentes, ¿eh?

¿Estás bien? -¡Que sí, Violeta, que estoy bien!

-A ver: mira un punto fijo en la pared.

-Estaba andando normal y se ha caído de repente.

Aparte, que lleva unos días un poco confusa, ¿eh?

-Pero ¿qué dices, tía? -Bueno, a ver. ¿Sabes dónde estás?

-Sí. En un hospital. -Muy bien. Y ¿a qué has venido?

-Pues porque Violeta vomita después de comer.

¡Ah, no, que soy yo! Que soy yo la que está mala. Sí, sí.

-De acuerdo. Bueno. ¿Sabes qué día es hoy?

-Eh..., no. -Vale. Bueno, tranquila. Tranquila.

Matilde presenta palidez, sudoración y la presión arterial bastante baja.

Me preocupa que presente debilidad y falta de movilidad,

además de las lagunas de memoria.

Una pregunta: ¿habéis estado bebiendo?

-Ojalá. -No, que yo sepa.

-Ya. Bueno, haremos un TAC craneal. ¿Vale?

-¿Para qué sirve eso? -Bueno, para salir de dudas,

para descartar lesiones o un ictus. Y también un análisis de tóxicos.

¿Vale? -Vale. -Venga.

-Oye, ¿te importaría sacarte una fotito conmigo?

Es que tengo una comunidad de "followers",

70 000, o sea, no son pocos.

Y me gustaría un montón sacarme una foto...

No sé si te importa, ¿un selfie? -Ya. Pero ¿sabes qué pasa?

Que salgo siempre muy chupado y..., y no me gusta.

-Vale. -¿Vale?

-Bueno, vale, vale. -Venga.

-Estás guapísimo así, chupado.

Marta llega al hospital derivada de Ginecología,

tras haberle sido confirmado que está embarazada.

-Sí. -¿Necesitas algo?

-Eh, sí. Un doctor o una doctora.

-Pues te voy a llevar con la doctora Romero, que tiene guardia.

-Muy bien. -Venga.

-Estoy embarazada desde hace unas semanas,

bueno, cuando me lo dijo el ginecólogo pues..., una felicidad...

Pero, a la vez, desde entonces, estoy aterrorizada. Muy asustada.

-Pero, ¿por qué?

-Bueno, es que yo soy epiléptica y estoy tomando medicación.

Es bastante fuerte. Yo ya lo sabía.

Pero es que lo he comprobado mirando en Internet

si puede alterar al feto,

y he visto que sí, que hay posibilidades...

Yo no sé qué va a pasar. Estoy muy asustada.

A ver qué le va a pasar al niño.

-La epilepsia es un trastorno crónico que se caracteriza

por tener convulsiones recurrentes e impredecibles.

Si usted está embarazada y tiene una convulsión parcial,

el riesgo para el bebé es mínimo.

Pero si esa convulsión es tonicoclónica;

es decir, afecta a todo el cerebro,

el riesgo para el bebé y para la madre puede ser mayor.

-Oye, Cabrera. -¿Qué?

-Escucha, que te estaba buscando. -Sí, Daca.

-Oye, que presencié el otro día

el desplante que te hicieron los compañeros en el bar y... -Ah.

-Que sepas que no tienes por qué aguantar ese comportamiento. ¿Vale?

A mí personalmente me dio vergüenza ajena. -Ya.

Bueno, sinceramente, de verdad;

muchísimas gracias por tus palabras, compadre.

Porque es muy desagradable ver a tus compañeros que están ahí,

cuchicheando a tus espaldas,

que si doctor muerte, que si no sé qué tal... Muy mal, muy mal.

-Ya. Oye, ¿te está afectando al trabajo?

-Eh, no. no. Obviamente no.

-Vale. Bueno, tengo cosas que hacer; te veo luego.

-OK. -Venga. -Venga, gracias.

-A ver, Violeta: vamos a hacernos una fotito, ¿vale?

Que sí, tonta. -Venga.

-Aquí en el hospital...

-Pero jolín, que es para la gente de la red.

-Sí. Pero tía, que estás en un hospital,

que no puedes estar haciéndote fotos cada dos por tres.

-Chica, de verdad, ¿eh?

Además es que estoy hablando con Ramiro.

Necesito terminar la conversación.

-¿Por qué pones esa cara ahora? ¿Qué pasa?

¡Oye, si tanto te gustaba, a ver hablado con él, no sé!

-Pues lo hice. -¿Y qué pasó?

-Pues que me dijo que no se acordaba de quién y que le mandara una foto.

Y no me volvió a hablar.

-Hola. ¿Qué tal? -Hola.

-Bueno, Matilde, vamos a ver:

tengo el resultado del TAC cerebral, ¿de acuerdo?

Y parece que todo está bien.

Y por otro lado, el resultado de tóxicos ha dado negativo, ¿vale?

-Vale. Pues muchas gracias.

-Lo que tendrás que hacer es volver en unos días

y veremos cómo estás respondiendo.

-Oye, ¿no te apetece sacarte un selfie con nosotras?

Venga sí, va, Violeta. ¡Chica!

-Mira: la verdad es que no..., no creo que sea apropiado.

-Matilde y yo somos amigas del instituto.

Siempre nos sentábamos detrás.

Como las dos teníamos problemas de peso,

pues así nos ayudábamos mutuamente.

Cuando fallecieron sus padres yo estaba ahí para ayudarla.

Pero..., cuando empezó a perder peso y con el tema de las redes sociales,

pues, bueno, parece que le sobro un poquito.

¡Pero cómo está de bueno ese médico! -Tía.

-¿Qué? -Estás pesadilla ya, ¿eh? -Bueno, chica, déjame vivir un poco.

Bueno, pero ¿qué te pasa,

que estás todo el día con esa cara de muerto, chica?

-Pues lo que pasa es que has cambiado mucho, tía. Que ya no eres la misma.

Que antes hablábamos de todo, que éramos las mejores amigas;

y es que ahora parece que todo el mundo es más importante que yo.

-Bueno, Violeta, pero es que a ti te gustaría

que yo estuviese sola y triste todo el día;

para hacerte caso solamente a ti.

Pero ahora tengo una plataforma de gente que me hace caso a diario.

¡Pf! Punto. -¿Sí?

Pues la próxima vez,

que tus amigos de Internet vengan a traerte al hospital.

La gente es cruel e hipócrita.

Si eres mujer y no tienes talla de modelo, no vales para nada.

Y lo más patético es ver cómo Matilde se convierte en la reina de la noche,

cuando hace tres días no la miraba ni un solo tío.

-Bueno, vamos a ver: lo primero es ver cómo estás.

Pero necesito saber cuándo fue tu última crisis.

-Hace más de un año y yo ya estaba muy tranquila;

de hecho iba a volver a conducir.

Pero ahora, visto lo visto...,

si sufro alteraciones yo no sé qué podemos hacer.

-Hombre es verdad que la medicación puede afectar al feto.

Pero lo más importante es que tú llevas un año sin tener una crisis.

-Sí. -Así que, tranquilidad, no estrés

y seguir los consejos habituales. -Sí.

-Bueno, vamos a hacer una cosa: vamos a ajustar la medicación,

hacemos un seguimiento más exhaustivo, ¿eh?,

y una analítica completa. ¿Vale? -Vale.

Em... Es que hay otra cosa que no os he contado.

Mi marido, el padre del niño, no..., no sabe que soy epiléptica.

Yo soy epiléptica de toda la vida, ¿vale?

Lo..., lo que pasa que es que en el colegio lo pasé tan mal,

que mi familia me dijo: "mira, no lo cuentes".

Y lo he ido tapando.

Cuando llegó la universidad dije: "no se lo voy a contar a nadie".

Y ahí es donde le conocí a él.

Pues no se lo conté y, poco a poco, cada vez he ido estando mejor,

por suerte no he pasado ninguna crisis con él,

que hemos llegado a este punto que no lo sabe.

Y claro, ahora con lo del niño digo: "a ver si me va a dar con él y...".

-Hombre, yo te entiendo;

pero hay determinados aspectos de la vida

de una persona que tiene epilepsia que su entorno tiene que saber.

-Sí. Yo creo que ya hay que ser valientes y ya llegó el momento.

-Eso es. Vamos a ir a hacerle la analítica...

-Las personas que tienen epilepsia pueden tener una vida normal,

si bien tienen que seguir una serie de consejos de forma estricta:

tienen que tener una dieta sana, dormir de una forma regular,

no tomar alcohol, no tomar drogas

y, desde luego, practicar algo de deporte sin llegar al agotamiento.

Esto puede ser muy beneficioso.

-Muy buenas... -¡Mm!

-Ainhoa, Dacaret...

-Hola. -Hola.

¿En serio?

-Es que si pudiera les mataría a todos.

-Bueno... -Hombre: A ver, que es una broma.

¡Bum! -Ah.

-A ver si porque me llamen doctor muerte resulta que lo voy a ser.

-Hay una cosa de ti que no entiendo, Cabrera.

Pero tú ¿utilizas el humor

para protegerte de momentos hostiles como este,

o es que simplemente eres así?

-Mira, Dacaret. Que me lo digas tú precisamente...

Como si no me conocieras. -Ya.

Matilde, la paciente del doctor Dacaret vuelve al hospital

porque su estado se ha agravado

después de que le hubieran dado de alta.

-Hola, ¿qué pasa chicos, qué tenemos, Ainhoa?

-Su amiga se la ha encontrado tirada en el salón de casa.

Tiene un síncope con pérdida de conocimiento.

Se ha despertado a los cinco minutos

y ahora está semiconsciente y con náuseas.

-De acuerdo. Eh, llévala a Triaje. -Venga.

-¿Es usted su acompañante? -Sí.

-Puede quedarse aquí, en la sala de espera.

-Vale, gracias. -Hasta luego...

-Tiene la presión baja.

-Hola, Matilde, soy el doctor Cabrera.

Cuéntame, ¿cómo te encuentras?

-Pues un poco mareada y..., muy revuelta, no sé.

-Pero no tiene fiebre, ¿eh?

-No te preocupes, te hemos dado una medicación para los vómitos.

¿Has estado ya anteriormente aquí en el hospital?

-Pues no sé ahora mismo.

-Sí. Sí que ha estado en otra ocasión.

-¿Sí? -Y ¿quién le atendió?

-¡Ah, sí! Me atendió..., un doctor alto muy guapo.

Como con unos ricitos así, moreno... -Ah, el doctor Dacaret, ¿no?

-Sí. Dacaret. -Dacaret. -Sí.

-Ya. Y eso de guapo es por mejorar lo presente, supongo.

-Ay, sí. No te ofendas, hombre. -Claro, claro.

Tranquila. Mar, hazme el favor, ve a buscar a su compañera.

-Muy bien, enseguida vuelvo.

-Bueno, Matilde, voy a realizarte una exploración neurológica.

Tranquila, que esto no duele, ¿eh?

La exploración neurológica no ha mostrado ningún tipo de alteración.

Aunque un desmayo nunca debe ser desatendido,

sobre todo si sobreviene después

de una sensación de cansancio y somnolencia.

Ante una pérdida de conciencia,

hay que acudir inmediatamente al hospital.

-Gracias. -Pasa, pasa.

¡Uy! ¿Qué tal? ¿Cómo te llamas? -Bien. Violeta.

-Muy bien, Violeta. Voy a realizarle otras pruebas a Matilde,

por lo que necesito que me ayudes. -Sí.

-Tú sujétale el carrito del suero... Matilde, ponte de pie.

Si eres tan amable, ponte ahí, en la pared,

y ven andando hacia mí, en línea recta,

poniendo un pie delante del otro.

Desde ahí... Eso es, bien rectita... Ven andando hacia mí en línea recta,

con un pie delante del otro... ¡Ey! Tranquila...

-Ay, no sé. Me han fallado las piernas.

-No pasa nada. Siéntate aquí, tranquila.

Eso es. De acuerdo.

Ahora, cierra los ojos... Inclina la cabeza hacia arriba,

extiende los brazos a los lados,

y con la punta del dedo índice tócate la nariz.

Muy bien. El otro... Ahí, muy bien; ya está.

Puedes relajarte. ¿Sabes qué ha podido pasar?

-Matilde ha perdido mucho peso en los últimos meses,

con una dieta muy estricta y ejercicio.

Ya. Y ¿de cuánto peso estamos hablando?

-Pues unos 40 kilos. Y yo no creo que sea muy sano.

Yo creo que de ahí viene todo.

Aparte, que me ha preguntado por sus padres.

Y sus padres murieron hace cinco años.

-Matilde, vamos a hacerte una ecografía, ¿de acuerdo?

-Violeta, avisa a mis padres. ¿Vale?

Diles que estoy en el hospital, por favor.

Marta, la paciente embarazada que sufre de epilepsia,

acude al hospital acompañada por su marido, David,

para hablar con los médicos sobre su problema.

-¡Ah!, este es David, mi marido. -Hola. -Hola. ¿Qué tal?

-Que quería que comentáramos juntos lo que hemos hablado en la consulta.

-Ah, bueno. Pero no teníamos cita y ahora tengo pacientes esperando.

-No... -Si os parece bien, os atiendo yo.

-Ah, ¡fenomenal! -Perfecto.

-Pues sí. -Nos vemos. -Gracias.

-Pasad aquí. -¿Aquí?

Muy bien. -Gracias.

-Aquí. -Gracias.

-Me alegro mucho de veros aquí a los dos. -Sí.

-Eso significa que ya le has contado...

-Sí..., no. Eh..., la información que dijimos que era mejor que tuviera,

pues he pensado que es mejor

que se la transmita una profesional, con más precisión.

-Un momento. Pero, ¿no veníamos a lo de la ecografía...?

-Sí, pero hay un aspecto que... -Vale, comprendo. -Sí.

-Bueno, Marta quería comentarte una condición médica que tiene...

-¿Qué pasa? ¿Qué?

-No te lo ha dicho hasta ahora, pero ella es epiléptica.

-Eso es.

-¿Cómo que es epiléptica? O sea... -Sí.

-Pero ¿por el embarazo, por...? ¿Desde hace cuánto tiempo?

-Eh, ¿sabes lo que es la epilepsia? -Bueno, es un...

-La epilepsia es una enfermedad neurológica

que puede producir diferentes tipos de crisis.

-Pero... -Y Marta la tiene.

-Pues..., pues es que no entiendo nada.

O sea: Marta, ¿ya estás con tus cosas de siempre?

-Ya. No, cosas no. es una enfermedad. -De repente...

-No te lo he contado antes, pues porque no me atrevía.

-Ya lo sé. Pero es que no sé. Es que estas cosas hay que contarlas.

Es que no..., no te lo puedes callar. Encima, ¡que estás embarazada, Marta!

-Que ya lo sé. Pero que es que..., lo he hecho mal, y ya está.

He metido la pata. -Pero si es que...

Ya. Pero es que siempre haces estas cosas. Y sabes que yo...

Te voy a apoyar y..., y no sé por qué me dices... O sea...

-A ver: ella necesita calma. -Sí, sí.

-No solamente por la epilepsia, también por el embarazo...

-Si yo lo entiendo.

-Me estás agobiando, me estás agobiando, David.

Porque siempre me haces lo mismo. -No. Marta, por favor.

-De verdad. -Es que ¿cómo, cómo me quedo?

-Sí, sí. Si yo te entiendo.

-Ven aquí, ven aquí. El teléfono.

-¿Qué le está pasando? -A ver, ¿Qué hago, qué hago?

-La cabeza. ¡Dóblale la pierna, la pierna, dóblale...

Cuando alguien sufre una crisis epiléptica,

lo más importante es asegurarnos

de que no hay nada a su alrededor con que pueda golpearse la cabeza.

Después nos tenemos que asegurar

de que tiene libres las vías respiratorias,

y para eso le vamos a colocar en la posición lateral de seguridad.

Hay que mantenerla... -¡Marta!

-En esta posición... Tranquilo, ¿eh? Tranquilo;

hay que mantenerla en esta posición hasta que la... crisis se pase.

Se van pasando las convulsiones, tranquila.

-¡Marta! -Tranquilo. Tranquilo...

¿Marta? -Sí.

-Marta. -Sí.

-Has tenido una crisis, tranquila. -Ah.

-¿Estás un poquito mejor? Tranquila... Ayúdame a subirla.

-Sí. -Sí.

-Eso. La subimos de aquí... -Sí. Aquí.

-Eso es. Eso es, con cuidado... Aquí...

-Vale. En este momento es muy importante, mira, ¿ves?

Calma y seguridad, ¿eh? Muy importante.

No sé. No sé si estoy enfadado o estoy, estoy preocupado.

Pero ver a Marta así..., pues... encima embarazada ahora.

No sé. Es que no sé cómo gestionar esto.

Así que a ver qué nos dicen los médicos

y, y bueno, buscar una solución cuanto antes, ¿no?

-Cabrera: Oye. -Sí.

-Que me han comentado que ha vuelto Matilde al hospital.

¿Por qué no me has dicho nada? Que es mi paciente.

-Bueno, ha sido una paciente que ha venido de urgencia,

y ahora llevo yo el caso sin más. -Ah, vale. Pues gracias.

Pero ya me la puedes devolver. -Prefiero tratarla yo.

-Escucha: ¿Qué me estás...puenteando?

Porque, que yo sepa, a día de hoy eres MIR.

Y tú no puedes llevar un caso tú solo.

-Eh..., vamos a ver, Daca. Sí puedo hacerlo.

Lo único, que tengo que mantener informado a mi supervisor.

-Ya veo. Vale. Pues que sepas que lo que estás haciendo es bastante feo,

después de cómo me estoy comportando contigo. -Ya.

-A ver. Escúchame: ¿Me estoy perdiendo algo? ¿Qué pasa?

-Vamos a ver. ¿Sinceramente?

Pues creo que te has descuidado con el caso de Matilde.

Porque ha habido una serie de pruebas que no le hiciste

y las pasaste por alto.

Y además te precipitaste mandándola a casa.

Oye, perdona, ¿eh? Pero me están esperando para una ecografía.

Luego nos vemos. ¿OK?

Ahí lo tienes en Recepción. Ah, perdona. ¡Mila!

¿Qué tal? ¿Cómo estás?

Pues mira: Mucho mejor, ahora que te veo.

Quitando los vómitos, supongo. Bueno, claro, claro.

Aunque feliz de estar en tan buenas manos.

Bueno, me alegro. La actitud es importante; ya lo sabes.

Por cierto: ¿Cómo vas con la lista?

Bueno, pues he cumplido ya algunas cosas.

Aunque la quimio no ayuda, la verdad.

Sobre todo en cosas como ir a cenar a restaurantes,

o saltar de sitios altos.

Ahora que dices altos. Ya tengo la fecha.

Ah, ¿sí? Así que... todo se andará.

Bueno, pues a ver si esta vez la Sra. Directora no cancela el plan,

con lo ocupada que está, ¿eh?

Venga, te acompaño a la sesión de quimio.

Bien. Te veo muy bien, ¿eh?Gracias.

El doctor Cabrera lleva a cabo una ecografía a Matilde:

la paciente que sufrió un desmayo, y que recientemente perdió

una gran cantidad de peso con dietas y ejercicio.

-Vamos a ver. ¿Y es...? ¿Y esto qué es?

-Espere, espere un segundo.

Violetiña, ¿te importa salir un rato fuera, por favor?

-¿Yo? Pero... ¿Pero por qué? -Sal, sal. Quédate fuera, por favor.

Quédate fuera. -Vale.

-Esto que estoy viendo... ¿es lo que creo que es?

La ecografía nos ha mostrado que Matilde presenta un balón gástrico,

del cual no nos había hablado.

Un balón gástrico es una esfera redonda de silicona,

blanda y flexible,

que se introduce en el estómago a través del tubo digestivo,

con el fin de conseguir una reducción de peso en personas con obesidad.

-A ver, es que no le podía decir a Violeta...

-Ya. Pero si lo que no entiendo, Matilde, es cómo me lo has ocultado.

Vamos a ver.

Si es que... Si tú me dices a mí, desde el principio,

que tienes un balón gástrico... -Ya.

-Claro, es que esto cambia totalmente el diagnóstico.

-No quería que ella se sintiese defraudada y...

Le llevo tanto tiempo ocultando esto del balón que...

-Pues no te preocupes. -Jo, Violeta.

-Eh... Carlos: Vamos a realizarle una analítica de sangre

para ver las tiroides, y una serología.

-Soy una basura por haber engañado a mi amiga así, ¿verdad?

-Hombre, no creo que seas una basura por ello.

Lo que sí considero, que deberías hablar con ella. Eso sí.

-¿Te apetece que nos saquemos una fotito? -Bueno, OK.

-¿Cómo estás? -Mejor.

Pero todavía... estoy mareada. Me duele la cabeza.

No... No sé cómo ha pasado.

-Bueno. Has sufrido una crisis en la consulta,

y David me ha ayudado mucho, ¿verdad?

-Bueno. He hecho todo lo que me ha dicho ella y...

Todavía me tiemblan las piernas.

Mira, Marta: Sé que no es el momento, pero...

Es que sigo sin comprender por qué no me has dicho nada antes.

-Porque eres muy aprensivo.

Y como te lo he ocultado tanto tiempo,

tenía miedo de que me dejaras.

-Mira. Si piensas eso, es que estás mal de la cabeza, ¿vale?

Perdón, perdón. Que no quería utilizar esas palabras.

Quiero decir que somos un equipo, ¿vale?

Que tú y yo, y nuestro niño. ¿Vale?

-Marta: En los análisis ha quedado claro

que has dejado de tomarte la medicación.

-Sí. Unos días.

Pero pensaba que era lo mejor para el bebé.

-No, no, eso es una temeridad.

Has tenido una crisis leve,

y eso no va a tener consecuencias para el feto.

Pero puedes tener una crisis más grave

y eso sí puede ser importante.

Hay que ajustarte la medicación.

-¿Y eso no va a afectar al bebé, ni...?

-En principio vamos a ajustar la medicación,

y vamos a hacerte también una ecografía. -Vale.

-¿Así que podremos ver al bebé? -Tiene más de seis semanas, ¿no?

-Sí. -Pues yo creo que sí.

Voy a prepararlo todo. -Vale. -Gracias.

Venga. -Va a salir bien.

-Sí, seguro. -Sí.

-Ahora relájate. ¿Vale, guapa?

Gracias, Anuc.

Nunca imaginé que una sesión de quimio pudiese ser un buen momento.

Eso es porque eres muy positiva.

¿Y sabes qué? Es admirable cómo contagias tu energía.

¿Sí? Yo llevé muy mal mis sesiones y...

Y encima tenía que guardar la compostura.

Pero bueno. Cuéntame.

Cuéntame cómo va tu lista: qué has hecho, qué no has hecho,

si se puede decir, claro.

¿Pues te refieres... a un viaje a Francia, a ver al Dalai Lama,

que no voy a poder hacer?

Si lo dices por Natalia,

sabes que ahora es mal momento para ella.

Cuéntame más de la lista.

Pues mira. Decirle a la gente que me importa que la quiero.

Mira, eso no se me ocurrió.

Y me parece que es lo que más sentido tiene.

Al principio lo de la lista me pareció una tontería.

Pero luego vas apuntando cosas,

y al final descubres que todo se resume en una:

hacer lo que siento; cuando lo siento;

sin esperar, y sin culpa. No puedo morirme sin hacer eso, ¿no?

Eso está bien. Hacer las cosas que uno siente no tiene por qué ser malo

Y ahora tienes que centrarte en hacer cosas que...,

que te llenen para salir de esta situación.

¿Lo dices en serio? Claro.

Vale, pues vámonos. Ahora mismo. A saltar en parapente.

Eh, eh, eh, eh, eh.

Primero no podemos porque estás recibiendo la sesión.

Y segundo porque sabes que...

El primer salto lo tengo que hacer con Natalia.

Bueno, pues vamos a la calle, a dar una vuelta, como el otro día.

Mira, admiro tu vitalidad,

pero vamos a terminar el tratamiento. ¿Eh?

Y dejémonos de hacer locuras.

Es más: Voy a decirle a la enfermera que prepare

la gammagrafía de control.

Mucho mejor. ¡Dónde va a parar! Ahora te veo.

El doctor Cabrera lleva a cabo

una prueba de electroestimulación a Matilde,

que determinará la calidad de la respuesta de su cerebro

a pequeñas descargas eléctricas.

-Bueno, tenemos un déficit de vitamina B1. -Eso es.

-Doctor: ¿Ha visto a Violeta? -No, a Violeta no.

Ya hemos terminado, Matilde.

-A Violeta no la he visto, pero...

ya tenemos los resultados de la electroestimulación

y la analítica de sangre.

Ya sabemos lo que te ocurre. A ver; te comento:

Las pruebas del casco

nos han mostrado una respuesta por debajo de lo normal.

¿Qué quiere decir esto?

Que necesitas un tratamiento cuanto antes, Matilde.

O de lo contrario, podrías sufrir daños neurológicos graves.

-Pero ¿y esto tiene algo que ver con lo del balón gástrico?

-No. Esto más bien tiene algo que ver, pues con una dieta mal llevada.

De todas maneras,

la analítica de sangre es la que nos lo ha confirmado:

que tienes un déficit de vitamina B1.

Es un déficit poco habitual, pero... suele ocurrir.

Vamos a suministrarle vitamina B1,

que lo que va a ayudar va a ser, bueno,

pues a que todas tus neuronas puedan tener una mejor conexión entre sí.

-Vale. -¿De acuerdo?

Bueno, procede tú. -Sí.

-Vale... Mar, está teniendo una convulsión; tranquila.

Eh..., diazepam. ¿Mar? -Enseguida.

-Sí, diazepam. Tranquila; eso es.

Matilde ha sufrido una crisis convulsiva

y hemos tenido que ingresarla.

La hemos estabilizado con anticonvulsivos.

Es evidente que este tipo de crisis

son derivadas del déficit de vitamina B1 que tiene.

También he llamado a su compañera Violeta,

porque considero que Matilde debe estar en compañía.

Pero con tan mala suerte que no me ha cogido el teléfono.

Matilde, la paciente que sufrió problemas neurológicos

asociados a un déficit de vitamina B1,

se recupera poco a poco tras recibir el tratamiento.

-Muy bien; regresa. ¡Bueno! Fenomenal. Sí, sí;

se nota que el complemento vitamínico está haciendo efecto. Muy bien. Sí.

Tranquila, Matilde, ¿eh?

Es normal que, después de la crisis que has tenido,

pues tengas un poquito de lagunas de memoria

y te cueste concentrarte. -Vale.

¡Hola, Violeta! -Hola.

-¿Has escuchado mi mensaje? -Sí.

-¿Y no me vas a decir nada, o qué? -No tengo nada que decir.

-Jo, Violeta, lo siento un montón, de verdad.

Es que yo no te quería engañar. ¡Si eres mi mejor amiga!

¿Cómo te voy a montar esa película? ¡Pero claro! Estaba tan avergonzada,

y yo qué sé. Pensé que era mejor...

-Pues si me hubieras dicho la verdad desde el principio,

alo mejor yo también lo hubiera intentado.

Ahora, si lo hago, quedaré como la gordita

que quiere imitar a su amiga la buenorra.

-Mira, olvídate de eso.

Porque te voy a poner un plan de dieta y ejercicio

que te vas a quedar fenomenal en dos días.

-No, si yo me refiero a lo de...

-Eh... Vamos a ver, Violeta.

Es normal que, después de una crisis como la que ha sufrido Matilde,

esté un poco desconcentrada. ¿De acuerdo?

Así que ten un poco de paciencia.

Bueno, chicas: Yo las dejo, que tienen muchas cosas de que hablar.

¿De acuerdo? Matilde: Luego nos vemos.

-Vale. Muchas gracias. -Hasta luego.

-Anda. ¿Nos hacemos un selfie, o qué? -¡Sí!

-Es que cómo me conoces, ¿eh? -¡Ay!

-Pero sácame guapa. -Pues claro.

Parece que Matilde no recuerda lo del balón gástrico.

Ahora es como si, oficialmente,

se hubiera convertido en Muslito de pollo.

Pero quizá es mejor que las cosas se queden así.

Bueno, y en cuanto a mí,

pues dejaré de culpar a la comida, a los demás y a Matilde.

Si quiero adelgazar para estar mejor, yo lo intentaré.

Marta, la paciente embarazada que sufre de epilepsia,

va a ser sometida a una ecografía que ayudará a determinar

si el bebé que espera ha sufrido daños.

-Estás... A ver dónde es...

Míralo. Ahí está. -Sí. Aquí está. -¿Eso es?

-Un corazón en perfecto funcionamiento.

-¡Sí! -Ay...

-¿Está bien? -¡Mira!

-¡Sí! Mira. -¿Lo ves, cómo...? Ay...

-Bueno. -¡Qué bien!

Si es que... Marta ha hecho sus deberes. Está comiendo bien...

-Sí. -Descansando...

-Sí. -Sin estrés...

-¿Ha hecho ejercicio? -¿Ejercicio?

-Sí. -No. Ejercicio nada.

-Marta no es de hacer mucho ejercicio

De hecho, le regalé un abono para el gimnasio durante un año,

y ha ido... ¿Una semana? -¡Bueno, pero no se lo cuentes!

-Pero... -Me vas a tener que acompañar, ¿eh?,

como tenga que hacer ejercicio. Ya te digo.

-Pues es que al final el trato me está saliendo cada vez peor, ¿eh?

-Bueno. Marta: Quiero verte, al menos, una vez al mes.

-Vale. Fenomenal. -Pues nada. Esto está perfectamente,

¿eh, chicos? Así que nada. Ahora a disfrutar.

-Vale. -Perfecto.

-Y yo voy a continuar, que tengo más pacientes.

-Vale. -Muchísimas gracias.

-Venga, gracias. -Muchas gracias, sí.

-Hasta luego. -Hasta la próxima.

-Qué tranquilidad, ¿eh? -¡Bua!

-Sí. Pero te tienes que tomar en serio lo del ejercicio, ¿eh?

-Sí, sí, sí, sí. -Sí, sí, sí... -Sin agotamiento...

-Le voy a comprar un bono a él. -Sí, sí.

Ahora, la que invitas eres tú, ¿eh? -Venga. Ya estás.

Seguir el tratamiento; controlar las horas de sueño;

tener una buena dieta;

evitar el estrés, el alcohol y las drogas;

controlar también la fiebre

y no ver la televisión durante muchas horas seguidas

son cosas que tiene que recordar una persona que tiene epilepsia.

-Ah, mira, Cabrera. ¿Qué pasa?

-¡Hola! -¿Qué tal, chicos?

-Muy bien. -¿Qué hay?

-Oye. Te quería contar una cosa.

Que has resuelto el caso... estupendamente. ¿Vale? Que lo sepas.

-Eh. Y yo estaba allí también, ¿sabes?

Que yo la traje en la ambulancia.

-Sí, Ainhoa. Tú también estabas. Muy bien.

-Hay que ver cómo es la niña, ¿no? -Sí.

-Oye, Daca. Por cierto: Eh... Oye. Perdóname, compadre,

que... sí fui un poco brusco contigo esta mañana, ¿eh?

No quise insinuar que fueras mal médico, nada por el estilo.

De hecho sabes que no. -Vale.

-Pero simplemente me pareció que enzarzarnos en una discusión,

pues podría entorpecer un poco el caso, y al fin y al cabo,

lo más importante es el paciente, ¿no? -Sí.

-Tranquilo, que aquí el niño tampoco es que sea Ramón y Cajal.

-¡Bum! Ainhoa 1, Dacaret 0. -Muy bien. Ya veo. Ya.

Oye: ¿Te vienes a tomar unas cañas y celebramos tu éxito?

-Venga, vamos.

-Mira. Déjame ir un momentito al hospital, y ahora vengo para acá.

¿De acuerdo? -Vale.

-Que ya te debo una. -Y a mí también.

-Bueno, venga, va, pesada. Tú también. Otra cañita.

Venga. -Hasta luego. -Chao.

-Oye: Ainhoa, una cosita.

Por el poco tiempo que hace que nos conocemos, me vacilas un poco, ¿no?

-Ajá...

-¿Tú sabes que aquí dentro hay gente que me llama Dacare-Teles?

¡Pero no te rías, que es verdad! Dacare-Teles. Mira cómo suena. ¿Eh?

-Vale. Vale, vale, vale. Lo tendré en cuenta.

El doctor Blanco se reúne con Mila tras su sesión de quimioterapia,

para explicarle los resultados de la gammagrafía,

que determinarán si sufre metástasis del cáncer que padece.

Hola, Mila. Hay buenas noticias.

Los resultados confirman que no hay metástasis.

¿Estás bien?

¡La vida es muy rara!

Estoy con cáncer, con quimio,

he pasado por dos desgracias horribles y...

Y ahora siento que soy la persona más feliz del mundo.

Conozco esa sensación.

Yo cuando tuve cáncer también... También la pasé.

Vámonos. ¡Venga! ¡Vamos a dar una vuelta!

Mila, Mila, Mila, Mila. ¿Qué?

Entiendo tu euforia, pero yo estoy de guardia. No puedo irme.

¡Venga, Javier! ¡No puedo irme!

Esto es lo de siempre, ¿verdad?

Dices que vas a estar conmigo, a mi lado,

pero a la hora de la verdad nada. Eres como Natalia.

¡Es que no entiendes nada, Javier! ¡No entiendes nada! Yo ya...

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Centro médico - 21/09/17 (1)

21 sep 2017

Docuficción basada en un exitoso formato internacional que recrea cada día dos historias basadas en casos clínicos reales, curiosos y atractivos. A través de siete personajes fijos -cinco médicos y dos enfermeras- los espectadores irán conociendo los casos que llegarán a las consultas.

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