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No recomendado para menores de 7 años Centro médico - 20/04/18 (1) - ver ahora
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-Hola, ¿qué tal?

Un café.

¿Te puedo acompañar?

-¡Mm!

Claro, hombre, siéntate.

-¿Qué tal? ¿Qué tal llevas lo de aclimatarte al hospital?

-Pues mira, la verdad que bastante bien. Bien. Muy bien.

Vamos, que muchas veces no me doy cuenta

ni que hay cámaras grabándonos.

La verdad es que no. -¿Y tus nuevos compañeros?

Gracias. -Pues bien.

La verdad que muy bien. En general muy bien, la verdad.

Con unos me llevo mejor que con otros.

Pero bueno, en general muy bien.

-Ya.

-Ay, mira, Juanjo, pues ahora que te tengo delante,

me encantaría hacerte unas preguntitas.

Porque, como estoy empezando aquí en este hospital

me siento un poquito a veces como perdida.

El doctor ese tan guapo, tan alto, el doctor "Decaré".

-Dacaret, Dacaret. -Ese, ah, ese. Dacaret.

Ese y la doctora Rey... han tenido tema, ¿no?

-No me gusta meterme en esos temas. Es algo muy personal.

-No, hombre.

Hay como una tensión ahí sexual, yo creo que sí, sí, sí.

Fíjate, yo creo que todavía se están gustando, sí.

-Ah. Pero no sé nada, no sé nada.

-Bueno, ya, ya. Que a mí no me importa, ¿eh?

La vida de cada uno es la vida de cada uno.

¿No te parece a ti

que el doctor Blanco y la doctora Romero

están pasando por una crisis más o menos?

-Aaaa... No tengo ni idea, de verdad. No, no sé muy bien.

-Pero ¿tú no te has fijado que muchas veces se hablan así,

de una manera muy rara? Las miradas, ¿no?

Les pasa como algo.

Yo, yo creo que eso no va bien, ¿eh?

-No sé, no sé. -No, no.

¡Uy, hablando del doctor Blanco!

Que se me había olvidado que le tenía que decir una cosa de un paciente.

¡Ay, Juanjo, me voy!

Me voy, y además me voy sin dinero.

¿No te importa pagarme esto? -No, no.

-Esta tarde te invito a lo que sea. -Sí.

Yo te invito, no te preocupes, sí. -Vale.

Pero, si no te importa, yo me voy a llevar estas para el camino.

Tengo un hambre... -Ya.

(Con la boca llena) -Hasta luego. -Hasta luego.

Gorka fue sometido a tratamiento

y está evolucionando de manera tan favorable

que ha podido ser extubado y espera para ser subido a planta.

Lo que sí que te encuentro es muy bajo de moral.

¿Tú has intentado

quitarte la vida más veces?

-Sí.

-Y en esos momentos, ¿Ana te ayudó?

-Sí.

Ella me pedía que le explicase

lo que me pasaba por la cabeza para intentar analizarlo.

-¿Y nada más? -No.

Tampoco se puede hacer mucho más por una persona como yo.

-¿Eso te ha dicho ella? -No.

La doctora me ayudaba a entenderlo.

Yo solo me he dado cuenta que soy un despojo.

-Tú no eres un despojo, Gorka.

Tienes una enfermedad pero vas a salir adelante.

No..., ¿No te ayudaba la doctora

a cambiar esa autoimagen que tienes de ti mismo?

-Sí, Ani, Ani me ayudaba mucho.

Ani me ayuda mucho.

-Me gustaría hacerte unas preguntas. -Mira, lo siento,

es que estoy cansado, lo siento.

No quiero responder a más preguntas, por favor.

-Ya. Pero de verdad... -No.

-Solo necesito que me comentes

cómo han sido las últimas sesiones con ella.

-Lo siento, pero es que no puedo más. Por favor, me estás agobiando.

-Lo siento. -Me estás agobiando.

Que no quiero responder a más preguntas.

-Vale. Bueno, tranquilo. Respira, respira.

Pitidos

-Déjame Por favor, déjame. -Sí, sí, sí, sí.

-Por favor, déjame respirar. -Vale, vale. Tranquilo.

-Bueno, vamos a ver,

¿qué es lo que está pasando? El monitor pita.

-Por favor. -Sí, sí. Estábamos hablando...

-Por favor, acabe ya con esta tortura.

-Vale, vale, tranquilo.

Parecía que todo iba bien pero de repente el corazón de Gorka

ha comenzado a tener una extrasístole ventricular.

Es decir, un tipo concreto de arritmia.

Mira, vamos a hacer una cosa,

vamos a continuar con el tratamiento, ¿de acuerdo?

Y vamos a hacer una serie de pruebas

para dar con el origen de lo que te está pasando, ¿vale?

-El origen del problema soy yo. -Gorka...

-Que el origen del problema soy yo.

-Vale, cálmate, por favor, Gorka.

-Pero, por favor, no quiero responder a más preguntas.

-Vale, vale, tranquilo. Tranquilo.

Nadie me conoce.

Nadie conoce mi vida ni mi pasado.

Y por todo lo que he tenido,

todo lo que he tenido que aguantar.

Estoy harto que todo el mundo me trate como a un niño.

Sé lo que soy,

y cuál es mi destino.

Agustín ha llegado a Centro Médico en ambulancia

por haber sufrido un politraumatismo tras caerse desde un primer piso.

-Perdón. ¿Sabe dónde está mi amigo?

-Está esperando ahí fuera.

Cuando terminéis le avisaré.

Molina, si me necesitas, estaré atento.

-Gracias, Juanjo. -¿Cómo estoy, doctor?

-Pues parece que la auscultación y la saturación son normales.

-Entonces no es tan grave, ¿verdad?

-Bueno, vamos a seguir haciendo pruebas y vamos a ir paso a paso.

¿Te parece?

Agustín, necesito que sigas con la mirada el bolígrafo, ¿vale?

Muy bien...

Ahora quiero que hagas fuerza con las piernas.

Suficiente. La otra.

Pues parece que no hay nada grave

aparte de la pequeña fractura en el hombro.

¿Hay alguna otra zona del cuerpo que te duela?

-Sí. Me duele la espalda, por la parte de abajo.

-Vale. Vamos a hacer radiografía de columna vertebral completa

y de hombro, ahora vendrán para llevarte a Rayos.

Yo te veo luego, ¿de acuerdo? -Gracias.

¿Has avisado a mi amigo?

-Sí. Está esperando aquí fuera. -¡Agustín!

-Muy bien. Quédate con él un minuto

que voy a ver si hay hueco en alguna sala. -Vale.

-¿Qué, cómo estás?

-Parece que tengo algo roto pero que no es nada grave.

-Bueno. -¿Qué, lo has grabado todo?

-Perfectamente.

También he grabado la entrada al hospital.

Y se lo voy a enviar ahora mismo, ¿Vale?

-Pero ¿cómo, no lo has enviado todavía?

-No. -Pero si es tardísimo.

-Que no, tranquilo.

La caída se la envié antes de las 12, ¿vale? No te preocupes.

-Vale, vale. Oye, ¿el pintor ha dicho algo?

-No, aún no.

Pero vaya, que no tengo la menor duda de que te van a promover.

-¿Tú crees? -Sí, mira el vídeo.

¿Qué, qué te parece? -¡Qué pasada!

-Muy bien, ha habido suerte.

Hay hueco en la sala de Imagen, vamos.

-Bueno. -Venga.

-Estaré en la sala de espera, ¿vale? -Muy bien.

Ahí vamos.

-El paciente tiene una fractura no desplazada de húmero.

No hemos encontrado lesiones

de la columna vertebral ni en las cervicales.

Por lo que vamos a proceder a la retirada del collarín.

Ya está.

Además de la fractura del húmero tienes contusión lumbar.

Por eso te molestaba la espalda.

Hemos inmovilizado el brazo, tendrás que guardar mucho reposo,

tomar los antiinflamatorios y poner calor en la zona lumbar, ¿de acuerdo?

-De acuerdo.

-Si notas que tienes muchas molestias o incluso dolor,

puedes tomar un analgésico. -Mm. Y ¿podremos irnos pronto?

-Me temo que mínimo 24 horas tendrás que quedarte ingresado.

Es lo que marca el protocolo.

Ten en cuenta que te has dado un golpe en la cabeza, ¿eh?

Tendrás que estar 24 horas en observación.

Y Agustín, ya que te vas a quedar,

me gustaría hacer una ecografía abdominal.

Para descartar que haya lesiones internas.

-Pero...

¿Es del todo necesario, doctor? Yo no me encuentro tan mal.

-Sí, creo que sí lo es.

La hacemos y nos quedamos todos más tranquilos. ¿Te parece?

-Vale.

-Vamos a ver, Lucía,

¿me puedes explicar qué no entiendes de que te mantengas al margen?

-Pero bueno, ¿tú no le estás viendo? ¡Que está destrozado!

Que es que está al borde del suicidio.

Y de eso tiene la culpa Ana. -Pero ¿qué Ana...?

¿Qué Ana ni qué Ana?

La culpa la tienes tú que le estás estresando.

Ana no tiene nada que ver en todo esto, Lucía.

-Bueno, a lo mejor Ana no tiene la culpa directamente.

Pero ¿tú no ves que lo está condicionando?

¡Por favor! ¡Que te leas el estudio!

-Te digo una cosa, Lucía, de verdad, no me dejas opción.

No me dejas opción, así que te voy a abrir un expediente.

¡Y lo siento, no te puedes hacer una idea!

-Muy bien, Agustín.

Dentro de poco vendrá una enfermera a traerte la comida.

¿Tienes alguna otra pregunta? -Agustín.

-¿Es el pintor? ¿Qué haces? Rápido, contesta. -Eh...

-Perdón, disculpad.

-¿Sí?

Claro, sí, por supuesto.

Vale, vale, entendido, de acuerdo.

-¿Qué ha dicho?

-Pues que está muy satisfecho con lo que has hecho.

¡Que te ha nombrado aprendiz primero! -¡Sí!

-Qué suerte.

-Venga, Nacho, anímate, que tú también lo vas a conseguir.

Cuenta conmigo, yo te ayudo, ¿eh?

-Es que es complicado, ¿eh? Y sobre todo estando en un hospital.

-Vamos a ver, Lucía.

De saber yo que las cosas iban a llegar a este punto,

habría intentado hablar contigo mucho antes, de verdad.

Anda, ven aquí, vamos a sentarnos y a serenarnos un poquito

y luego hablamos con Romero. ¿Te parece?

-A ver, que no me quiero serenar ni quiero dejar pasar esto.

Porque he estado hablando con Gorka y de verdad, Ana es culpable.

Y yo tengo una responsabilidad.

-A ver, Lucía, de verdad.

Tienes que ir con cuidado.

Hasta ahora mismo no tienes ninguna prueba.

Y como sigas en esta línea,

al final Romero te va a abrir un expediente.

De verdad, ponte a pensar.

¿En serio te vale la pena? ¿Te compensa?

-Pues yo creo que sí vale la pena.

Y que es verdad que no tenemos pruebas pero las vamos a conseguir.

-¿Las vamos?

-Álex, he estado pensando

y he encontrado una forma de desenmascarar a Ana.

Hasta ahora ella está acostumbrada a ser la que manipula.

Pero no a ser la manipulada.

-Bueno, OK. ¿Qué tienes pensado que hagamos?

-Es el pintor. Mira.

"Las adversidades son sinónimo de oportunidades.

Si tú y tu mitad estáis en un hospital,

romped vuestros límites y aprovechad el lugar.

La cueva valora la originalidad tanto como el valor".

-¿Hacer algo en un hospital? -Sí.

-No sé... No me parece bien. Podemos meternos en problemas.

-¿Cómo que no?

Podría ser mi oportunidad para ser aprendiz primero también.

No puedes acobardarte ahora que has sido promovido, ¿eh?

No es justo. -No, tienes razón.

Vale. Venga.

¿Y qué se te ocurre que puedes hacer?

-Pues no sé, podríamos,

podríamos cogerle un bote de desinfectante

o limpiacristales o algo a los de la limpieza y...,

y me lo bebo. ¿No? -No sé, me parece un poco peligroso.

Y además, ¿quién te dice a ti

que cuando el pintor vea el vídeo grabado no piense que es agua?

-Ya, es verdad. Hombre, también podría...

Podría lanzarme por las escaleras.

Aunque eso sería poco original, ¿no? ¿Sabes?

Espera, ¿y el carrito de antes? ¡Ya lo tengo!

-¿Qué? -Claro.

¿Qué te parece, si me doy una descarga con esto?

-Con un desfibrilador...

No sé, me parece un poco peligros, ¿no?

-No, no, es impactante.

Con esto podría ser aprendiz de honor y todo.

Venga, va.

Toma, graba.

Y rápido, ¿eh? Rápido, que como nos vean...

-Venga. A ver... ¿Cómo funciona esto?

-Espera. -No...

-Déjame que te ayude. -¿Dónde se enchufa?

-Tienes que encenderlo aquí. -¿Dónde, dónde, dónde?

-¡Aaaa! -¡Agustín! ¡Agustín, Agustín!

¿Qué te pasa? -No siento las piernas.

¡Ah! -¡Ayuda, por favor! ¡Ayuda!

Agustín... ¡Por favor, un médico!

-¿Qué ha pasado? ¿Qué ha pasado?

-Que se ha levantado para ir al baño y se ha caído.

-¡Ah!

-¡Avisen al doctor Molina!

A ver... Venga, tranquilo, que ahora viene el doctor...

¿Qué hace ese aparato aquí? -¿Eh?

No sé. No lo sé. Eso estaba ahí. Estaba ahí.

-¡Ah!

-¿Qué ha pasado?

-No puede mover las piernas. Se ha caído.

-Vale, ayúdame a ponerlo boca arriba.

Juanjo, vamos a necesitar una tabla de protección espinal.

Y pide ayuda. -OK.

-Agustín, tranquilo.

-He intentado levantarme y me he desplomado.

-Vale, voy a necesitar comprobar tus reflejos, ¿vale?

Rotuliano...

y Aquileo.

También necesito comprobar tu reflejo cremastérico, en los testículos.

¿Eres consciente de que te has orinado?

-No.

-Vale, tranquilo, no pasa nada, tranquilo.

Ahora viene ayuda.

Mucho me temo que Agustín

se ha dañado alguna parte relativa a su médula espinal.

Es muy extraño,

ya que yo mismo hice la exploración

y no había ningún síntoma de estas características

pero la realidad es que Agustín no responde

a los reflejos en sus extremidades inferiores.

Y ha perdido el control del esfínter.

Indicios de paraplejia.

Si me perdonáis...

La aparición de nuevas anomalías

provocó que la doctora Romero tomase rápidas medidas

para encontrar el origen del problema de Gorka.

-Con el estudio angiográfico coronario

lo que hemos descartado

es que haya algo que esté obstruyendo las arterias.

Es verdad que Gorka está evolucionando bien

y que lo hemos subido a planta.

Pero tenemos que seguir buscando

y sobre todo comenzar la rehabilitación.

A ver, Gorka, lo que tienes que hacer es coger aire.

¿Vale? Despacio, coges aire, lo aguantas un poquito y lo sueltas.

Pero paulatinamente.

No. Mar, tienes...

-No puedo, doctora, es que, es que no puedo. Me cuesta mucho.

-Vale, lo entiendo, es normal.

Que te cueste es normal pero lo tienes que hacer

para ampliar la capacidad pulmonar. ¿De acuerdo?

No tienes prisa, pero tampoco pausa, ¿vale?

Y tienes que animarte, Gorka; estás muy desanimado.

Eso..., eso es importante.

Solamente queda una prueba ya,

que es una cardiorresonancia magnética, ¿vale?

-Vale.

-Y que sepas que hay alguien fuera esperándote, tu psicóloga.

-¿Ani quiere hablar conmigo?

-Sí, y te quiere ver, y bueno, no se ha separado de aquí.

¿Vale? Continúa.

-Bueno, te quería pedir perdón porque creo que estos días,

pues, el recuerdo del fantasma de Emilio,

pues me ha removido..., me ha removido un poco.

-Bueno, tranquila, Lucía.

A veces olvidamos que además de psicólogas

también somos humanas.

Yo también dije cosas que no quise decir. -Ya.

Bueno, pues empezamos desde cero, ¿no?

-Sí.

-Perdonadme, es que, bueno, me gusta veros así.

-Bueno, es que está bien reconocer cuando uno se equivoca.

-Bueno, yo voy a preparar todo para la prueba de Gorka, ¿vale?

-¡Ay, perfecto!

Voy a aprovechar para hablar con él.

-Eh... Os quería hacer una pregunta. ¿Cómo veis a Gorka?

-Hombre, yo por mi parte, ahora mismo te puedo decir que está asintomático.

Y aunque evoluciona lentamente, pero, pero favorable. -Ah, bien.

-Yo hasta que no hable con él no puedo emitir un diagnóstico.

-Ya. -Bueno.

-Lo voy a preparar todo, ¿de acuerdo? -Gracias.

-Pues seguro que le viene muy bien hablar contigo.

-Gracias. -Genial.

-Adiós, Lucía. -Adiós.

-Gracias, Nacho.

Agustín, vamos a hacer una resonancia magnética, ¿de acuerdo?

-Pero se me pasará, ¿verdad, doctor? -Sí, es una posibilidad.

Pero vamos a esperar a ver qué dice el resultado de la prueba.

Te iré informando. -Sí.

-Vamos. -¡Ey!

-¿Eh?

-¿Qué es esto de los palas? -Nada.

Solo, solo era una broma.

Oiga, muchas gracias por ayudar a mi amigo, ¿eh?

sin usted no sé qué habríamos hecho, de verdad.

-De nada.

Ya está.

-Claudia, por favor, cuando oigas el mensaje, llámame, es importante.

Estoy preocupado, llámame, por favor.

-Hola, Molina, ¿cómo estás? -Bien. ¿Qué querías?

-Bueno, mira, quería contarte algo que sé que no te va a gustar.

Pero es importante que lo sepas.

Mira, esos dos pacientes tuyos,

desde que han venido al hospital he notado algo raro.

Sí, es como si estuvieran contentos de estar aquí, encima.

Y les he estado escuchando, y cuando hablan,

pronuncian palabras clave y nombres de personas con... muy raras.

Como un tal el pintor.

-Juanjo, de verdad, no tengo tiempo para estas historias, en serio.

-No, no. De verdad, de verdad; escúchame que la cosa es seria.

Yo creo que uno de esos de tus pacientes,

el más joven, Nacho, lo que intentaba

era darle una descarga con el desfibrilador al otro,

al más mayor, a Agustín.

Sí, una descarga para después grabarla.

Ahora está muy de moda. -Vale.

A ver si me queda clara tu teoría, ¿eh?

Ellos saltan de un edificio,

se dan descargas porque un tipo, un loco,

se lo ordena y ellos obedecen. ¿Es eso? -Mm.

-Juanjo, mira, Agustín puede tener una lesión medular

que le puede provocar daños el resto de su vida.

Eso debería ser ahora lo único importante, ¿me oyes? Lo único.

-A ver, Gorka, ¿cómo definirías la experiencia?

-Ani, por favor, no puedo. Estoy cansado.

-Bueno, pues ya sabes cómo va esto.

Si fallas en tu misión, tendremos que volver a empezar.

Y eso significa volver a hablar de tu padre,

de cuando te pegaba y del hijo que murió por tu culpa.

-No quiero, no quiero eso.

Pero tampoco quiero volver a pensar en quitarme la vida.

Y me da la impresión de que tú me empujas a eso,

obligándome a recordar. -Recordar lo haces tú solo.

Mira, yo te ayudo a ti,

tú me ayudas a mí, para que yo ayude a otros, ¿m?

-Me estás confundiendo otra vez.

Ani, yo solo quiero llevar una vida normal.

-Eso es imposible.

Solo puedes aspirar a hacerlo todo más llevadero.

Y ahora, por favor,

descríbeme qué sentiste cuando estuviste muerto.

-Frío.

Y la boca me sabía a metal.

Me pesaba el cuerpo. -Mm.

-Y luego estaba como en la nada. -Mm.

¿Y? -No sé. Ani, por favor.

-¡Pero piénsalo!

Tras haber perdido el control de las extremidades inferiores,

Agustín se somete a una resonancia magnética.

En la resonancia hemos podido observar

una fractura en la vértebra T10.

Una de las últimas vértebras de las que salen costillas.

Esta fractura ha provocado un hematoma epidural, es decir,

un cúmulo de sangre que está comprimiendo la médula

y provocando los síntomas.

Tenemos que operarle de urgencia para intentar liberar la médula.

Es la única posibilidad de que Agustín se recupere.

Teléfono

Mensaje...

-Agustín, que tengo una buena noticia.

¡Que te han ascendido a aprendiz de honor!

-Qué pronto. -Mira, mira.

"La cueva nunca abandona a los que por ella viven".

Mientras estés con nosotros, estaremos contigo". ¡Enhorabuena!

-Pero ¿qué les has dicho? -Pues la verdad.

Que puede que te quedes parapléjico.

Yo no lo voy a conseguir nunca, ¿eh?

Has dejado el listón muy alto. En el fondo te envidio.

-Pero ¿cómo me puedes envidiar?

Puede que no vuelva a caminar nunca.

-Ya. Pero te han ascendido.

Muy poca gente ha llegado a eso.

-Nos estamos equivocando, Nacho.

¿Por qué hacemos todo esto

por alguien a quien ni siquiera hemos visto?

-No entiendo. ¿Por qué dices esto? -Mira, tú no lo sabes.

Pero mi madre lleva 25 años en una silla de ruedas.

Y mi padre, mi padre lleva amargado, cuidándola todo ese tiempo.

Bueno, cuidándola, eso cuando no está borracho y pagándolo con ella.

Una mierda de vida.

Y ahora puede que yo tenga que pasar por todo eso

por alguien a quien ni siquiera conozco.

Me siento como un idiota.

-Ah.

¿Que me estáis poniendo a prueba, verdad?

Tú ya sabías que eras honorífico

y te ha dicho que me pongas a mí a prueba. Qué fuerte...

-Chicos.

Juanjo, por favor.

Agustín, está todo preparado para la operación.

Te llevamos a quirófano. Yo te veo luego, ¿m?

-Nacho, piensa en lo que te he dicho.

¿Qué ha hecho la maldita cueva por ti? ¡Piénsalo! -Calla.

Aunque la evolución de Gorka era favorable,

seguía sin conocerse el origen de su problema.

Por eso fue sometido a una cardiorresonancia magnética.

-Así que el origen estaba ahí, en la miocarditis,

que ha derivado en una miocardiopatía.

-Mio... Lo siento, doctora, pero es que no lo entiendo.

-Vale. Yo te lo explico, a ver,

la miocarditis es una inflamación del músculo cardiaco.

El miocardio, ¿de acuerdo?

Esto normalmente viene producido por una infección.

Entonces, en tu caso ha derivado en una insuficiencia cardiaca

o una miocardiopatía. -¿Y eso cómo se soluciona?

-Bueno, realmente solución no tiene, pero sí se puede controlar.

Y en tu caso concreto, implantando un desfibrilador automático.

-O sea, ¿que me tengo que operar?

Llegados a este punto,

la única solución es implantar un desfibrilador automático,

que no es un marcapasos,

sino un aparato que da una descarga cuando nota un ritmo anómalo.

-¿Podemos hablar un momento? -Disculpad.

-Es algo urgente que tenemos que enseñarte. -Sí.

-Ven. -Vale.

Pero bueno, ¿qué es lo que pasa?

-Hemos grabado una conversación de Ana Valcárcel con Gorka,

que demuestra que le ha manipulado para inducirle al suicidio.

-Yo no me lo puedo creer, o sea,

yo pensaba que esto había acabado ya y no lo entiendo.

-Tranquila, debes escuchar esto, ¿m?

-"Bueno, pues ya sabes cómo va esto,

si fallas en tu misión, tendremos que volver a empezar.

Y eso significa volver a hablar de tu padre.

-Vale, pues no muestra nada.

Sinceramente lo que creo que es que os habéis metido en un lío.

-Por favor, sigue escuchándolo. -Sí.

-Vaya cara que tienes.

¿Qué te pasa, estás preocupado por algo o qué?

-Pues nada, que he visto algo raro

entre un paciente y su amigo el que le acompaña aquí en el hospital

y he intentado decírselo al doctor Molina,

pero no me ha hecho ni caso.

Nada, es que ni me escucha.

Y yo lo entiendo, claro, soy un simple celador y ya está.

-¡Uy, qué va! ¿Y te extraña? No es por eso.

Sino que los médicos no te escuchan.

La mayoría de las veces no te oyen. Parece que te oyen pero no te oyen.

Si tú supieras la de roces que yo he tenido, precisamente por eso...

-Por lo poco que te conozco, no me extraña.

No eres de las que se guardan sus ideas, ¿verdad?

-No. No son las ideas.

Lo que pasa que yo escucho cosas, veo cosas,

y al fin y al cabo los hospitales ¿qué son? Pues un equipo, ¿no?

Al paciente hay que tenerle un respeto

pero hay que tener un respeto también a todos:

a los doctores, a las enfermeras, a los celadores,

a los que estamos todos ahí. Porque escuchamos y vemos.

Pero tú se lo has dicho, ¿no? Pues díselo otra vez.

Insiste. Insiste, insiste. Hasta que te escuche.

Porque muchas veces los médicos se escuchan a ellos mismos

pero no escuchan al que está al lado.

Tú hazme caso a mí, que llevo muchos años en esto.

Sigue insistiendo.

-Pues ¿sabes lo que te digo?

Que voy a hacer eso: insistir e insistir.

Gracias por tus palabras.

-Nada, Juanjo, hijo; aquí estamos. Para servirte.

-Me has hecho sentirme mejor.

Entiendo a Juanjo perfectamente.

El pobre...

Hay médicos que no te escuchan.

Y las enfermeras somos diplomadas, y licenciadas.

Y hay que escucharnos.

Porque hemos estudiado mucho

y nos ha costado mucho trabajito llegar hasta aquí.

A mí, por ejemplo, que soy gitana. Mucho.

Pero bueno.

Y además le digo otra cosa:

ellos no saben poner inyecciones.

Pero nosotras sí.

Tras descubrir que Ana Valcárcel

estaba mostrando una conducta impropia,

el hecho se puso en conocimiento de las autoridades

y se ha procedido a su detención.

A mí me duele mucho no haber podido ayudar a mi primer paciente,

a Emilio,

pero para mí desde luego Ana Valcárcel dejó de ser psicóloga

desde el momento en que empezaba a anteponer sus propios intereses

a los intereses de sus pacientes.

Y bueno, también sé que va a ser un proceso judicial muy duro.

-¡Suélteme! ¡No me toque!

Lucía, esto no va a quedar así. Nos vemos en los tribunales.

¡¡Desgraciada!!

¡No vas a llegar nunca a nada, ¿entiendes?!

¡Siempre vas a ser esa niña de pelo fluorescente!

-Lo siento. -¡No vas a llegar a nada! Te lo juro.

-Solo espero que la incapaciten para siempre como psicóloga.

Os tengo que dejar, que tengo trabajo.

Por suerte, en el caso de Gorka llegamos a tiempo.

Se le colocó un desfibrilador automático

para solucionar sus problemas físicos

y, en cuanto a los psicológicos, pues estamos en ello.

-A ver, la cueva, autoagresión.

Esto es...

-¿Qué, cómo estás? -Mejor.

El doctor ha dicho que la operación ha salido bien

y que puede que me recupere.

-Al final te va a salir gratis ser aprendiz de honor, ¿eh?

-¿Qué vas a hacer?

-Sabes perfectamente lo que voy a hacer.

Y como eres tú mi mitad, necesito que me grabes.

-No pienso hacerlo.

Y no voy a dejar que hagas esta locura.

Nacho, voy a dejar la cueva.

-Ya contaba con ello.

Y afortunadamente no te puedes mover. Así que...

-No. No lo hagas. No lo hagas, Nacho, por favor.

Es peligroso. ¡No merece la pena!

-Necesito ganarme el respeto del líder.

-Nacho. ¡Detente! Te puedes matar. -No va a pasar nada.

-¡No lo hagas! -Vamos.

-¡Por favor! Por favor. ¡No lo hagas, detente!

¡No! -Uno, dos y tres.

-¡Socorro! ¡¡Socorro!!

¡Que alguien me ayude, por favor!

-"Al principio las pruebas son sencillas e incluso divertidas.

Pero poco a poco van subiendo de nivel, pudiendo llegar a ser...".

¿A ver?

"Pudiendo llegar a la autoagresión, incluso al suicidio".

Yo sé quién soy y eso no se puede negar.

Y no puedo borrar mi pasado.

Además, he perdido mucho tiempo con la doctora Valcárcel.

-Bueno, es que no se trata de borrar el pasado.

Se trata de construir un futuro.

Seguramente llevas muchos años en una depresión profunda,

pero quiero que sepas que de todo se sale.

Que la vida merece la pena, aunque parezca un tópico,

que eres muy joven, tienes toda la vida por delante.

Y yo sé que parece tópico, pero la vida merece la pena.

Y yo te voy a ayudar a que tires para delante

en todo lo que esté en mi mano. De verdad. -Vale.

-¿Notas que te estoy tocando la pierna? -Sí.

-Vale.

Estás evolucionado muy bien, Agustín, aunque faltarán unos meses

hasta que puedas recuperar la movilidad por completo.

¿De acuerdo? -De acuerdo.

¿Y Nacho cómo está?

-Nacho está bien. Está estable. Le hemos salvado la vida.

-Gracias.

-Agustín, la policía querría hablar contigo. ¿Te parece bien?

-Claro. Lo que haga falta.

-Podéis pasar, chicos.

Parecía una locura, pero al final, ya ves, tenías razón.

-Ya. No te preocupes.

Pero ¿a quién se le puede ocurrir hacer algo así?

-¿Sabes lo que me da rabia?

Que la vida ya es de por sí bastante dura

como para que haya gente que se dedique a jugar a esto.

-Ya.

Yo creo que en el fondo no tienen la culpa.

La gente no hace las cosas así, sin más.

Créeme lo que te digo.

-Gracias.

A ver, lo que siento es haber desconfiado de Lucía.

-Sí. -¿Entiendes?

Pero todo esto era muy raro, tú lo sabes.

-Ya, ya.

-Y aparte ella no lo ha puesto fácil, cierto, ¿no?

-Sí. Si yo te entiendo perfectamente porque a ver,

a mí también al principio me sonaba un poco raro, ¿eh?

Y esto sumado con la forma tan poco ortodoxa que ha tenido Lucía

de desenmascarar a la doctora Ana Valcárcel, pues...,

la verdad es que estaba al límite; sí, sí. Pero bueno.

Digamos que... -Que su mirada y todo, ¿no?

Es que al final te dice... -Sí, claro, no.

A mí sobre todo fue lo que más me guio de Lucía.

Porque vi que lo tenía claro. -Sí.

-¿Qué tal, cómo estás?

-Bueno, pues está un poco confundido, la verdad,

pero yo creo que va a tirar para adelante.

-Ya. No me refiero a Gorka, me refiero a ti.

Gorka sé que está bien estando tú al cargo. ¿Qué tal te encuentras?

-Yo muy bien. -Lucía, yo quería decirte que...

-No, de verdad.

No me pidas disculpas.

Disculpas te las tengo que pedir yo a ti.

Porque, bueno, creía que tenía razón,

pero la verdad es que no encontré la forma de decírtelo.

De decírtelo bien, ¿no?

Porque estaba un poco confusa con tantas emociones...

-Sí, bueno, por lo de tu primer paciente, ¿no?

-Bueno, era una espinita que tenía clavada,

llegó Ana Valcárcel y ya se infectó.

-Ya. Ahora que ya has desenmascarado a Ana,

pues por lo menos te podrán compensar, ¿no?

Te sentirás compensada.

-Bueno, al que nunca nadie va a compensar es a Emilio.

  • Centro médico - 20/04/18 (1)

Centro médico - 20/04/18 (1)

20 abr 2018

Docuficción basada en un exitoso formato internacional que recrea cada día dos historias basadas en casos clínicos reales, curiosos y atractivos. A través de siete personajes fijos -cinco médicos y dos enfermeras- los espectadores irán conociendo los casos que llegarán a las consultas.

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  1. Nora Laguna

    Bravo por el episodio!!

    21 abr 2018