www.rtve.es /pages/rtve-player-app/2.11.0/js
3987942
No recomendado para menores de 7 años Centro médico - 20/04/17 (1) - ver ahora
Transcripción completa

Subtitulado por Accesibilidad TVE

-Vale.

-A primera hora del día, un hombre llega al hospital

con evidentes signos de necesitar ayuda.

-OK. Perfecto.

Vale. ¡Luego te llamo, luego te llamo!

¡Ey, ey, ey, señor! ¡Señor! ¡Señor! A ver, ¡señor!

¡Señor! -¿Qué ha pasado?

¡¡Para, para, para, para!! -Se ha caído, se ha caído.

-Lo estás haciendo mal.

El paciente ya está estabilizado.

Pero, por favor, si no saben cómo hacer una reanimación,

no tomen la iniciativa en el caso de creer que alguien lo necesita.

Podrían hacerle daño o podrían empeorar la situación.

En caso de duda, llamen al 112

y esperen a que llegue la ayuda cualificada.

-Me ha mirado con una cara así, como diciendo: "¿Qué haces, qué haces?

¡Que no eres médico!".

Pero bueno, si se cae un señor, tendrás que prestarle ayuda, ¿no?

O ¿para qué trabajas en un hospital? ¿Lo dejas ahí, que se muera?

¿Qué pasa?

¡¡Blas!! ¡Blas, Blas!

-¡Ramiro! -¡Ey!

-¡Dios mío! -¿Qué pasa?

-¡Ramiro! -¿Dónde vas?

-¡Que he conseguido salir! -¿En pijama?

-¡Por fin he conseguido salir! -¿De dónde?

-No, no. No sé. -Estás...

-No sé. Menos mal que estás aquí, ¿eh? ¡Menos mal que estás aquí!

-NO te preocupes, no te preocupes. -Porque..., tengo... Me estás...

-Espera, espera, tranquilo, tranquilo, tranquilo.

-Me estás... Me están...

-¿Qué? -Me están..., me están mirando...

-Ven, ven conmigo. -Unos que me han seguido.

-¿Seguido, dónde? -Sí. Aunque me habla...

-Se llama Blas Castro.

Es un frutero que tiene un puesto aquí cerca y,

bueno, cada día, antes de entrar a trabajar le compro una fruta.

Nos hemos ido haciendo amigos me tiene un poco preocupado

porque nunca, nunca le he visto así. -A ver...

-¿Qué? -Míreme, míreme, por favor...

-¡No, no, no! No, qué va. -Mire a la luz.

-No, qué va. Y me decía la peña, ¿qué luz?

No... -Ya está.

¡No! ¿Qué? ¡No, no, no!

-¿Sabe cómo se llama? -¿Quién?

-Usted. -No.

-¿No? -Ha venido una piña...

Ha venido una piña... -¿Sabe qué edad tiene?

-Sí. 50 y algo... -¿Y sabe dónde está?

-¿Eh? ¿Qué..., qué es esto? ¿Qué es esto? ¡¿Qué es esto?!

¿Dónde estoy? ¡No, no! ¡YO me voy! -Tranquilo. Ha venido usted...

-¡No, no, no, no, no...! -Por su propio pie.

¡No, no! NO se puede levantar.

-quédese aquí, quédese aquí, por favor. -¡No, no, no!

-Quédese aquí. -¡Noo!

-Por favor.Está en un hospital. -¡Noo!

-Sí. -Ya me habéis cogido.

-Es lo que queríais. ¿Qué me vais a hacer, qué me vais a hacer?

-Tranquilícese, cálmese. ¿Le duele algo?

-Sí, sí. El cuello. -Pues hábleme de ese dolor, ¿cómo es?

-El cuello. Porque vino, vinieron los tomates.

¡Sé lo que me vais a hacer, sé lo que me vais a hacer!

-Me temo que el paciente ha sufrido un brote psicótico.

Ahora le vamos a hacer un TAC craneal,

un análisis de hormonas tiroideas

y un perfil hepático y renal

para ver si ese episodio tiene un origen orgánico.

-La doctora Marco y Juanjo esperan la llegada de una ambulancia.

Han sido avisados del traslado de una paciente con una lesión.

-¿Qué es lo que le ha pasado? -¡Ah!

-¿Qué tiene ahí, un clavo? -¡Ff, ay!

Hay que llevarla a Triaje para valorar la lesión.

Por favor. Venga, vámonos.

-Mira, lo que ha pasado

es que yo siempre le digo que no vaya descalza por el jardín.

Pero..., o que si va descalza que, que vaya con cuidado.

Bueno, en fin, que estaba despistada como siempre y ha pisado un clavo.

Eso es lo que ha pasado. -Me duele muchísimo el pie, ¿eh?

-Ya. Es que es normal que te duela.

Vamos a empezar administrándole analgésicos y la vacuna antitetánica.

¿O tú llevas las vacunas al día? -Pues no lo sé exactamente.

¿Tú lo sabes, cariño? -Yo no lo sé, amor.

Eso tienes que saberlo tú.

-Paula, entonces ponle la vacuna. Y tómale las constantes.

-Es recomendable llevar al día el calendario de vacunas

porque previene enfermedades importantes.

Si por ejemplo este accidente no le hubiese sucedido en España,

sino que hubiese ocurrido en un país del tercer mundo,

habría tenido dificultades para conseguir la vacuna antitetánica.

Y esto conllevaría un riesgo.

¿Tienes algún antecedente de interés? -Pues soy diabética y ya, creo, ¿no?

-Amor, es muy fácil la pregunta que te ha hecho.

No es tan difícil, ¿verdad, doctora?

-Pues conocí a Polonia en una comunidad...,

bueno, una especie de comunidad de..., de amigos.

Gente que se intenta ayudar los unos a los otros, no sé.

Al principio nos enamoramos y... Pero bueno, no sé.

Ahora parece que soy más su padre que su novio.

-Yo es que nunca había tenido novio hasta que conocí a Mario.

Los chicos bueno..., digamos que pasaban de mí por el físico.

Pero Mario no. No puedo estar más enamorada de él.

-Cálmese, ¿de acuerdo? -Le voy a auscultar.

-No podía... No. ¿Qué, qué...? -Sí.

-¿El qué? -¿sí?

-Déjeme que le ausculte, por favor. -que no, no. ¡No, oiga, yo me voy!

-Escuche, escuche. -Que no. Que...

-¿Tiene algún familiar al que podamos avisar?

-¡No, no! No, no. No...

Me han dicho los tomates que no.

-Pero entonces tranquilícese, pero va a tener que quedarse aquí...

-Hasta que sepamos lo que tiene. -No, no puedo.

-No puedo. Tengo... Yo me voy.

-Sí. ¡Clara, Clara! -Dime.

-Le vamos a tener que ingresar en Psiquiatría.

-Vale. -¿De acuerdo?

Que le administren quetiapina

y que tengan preparada una dosis de benzodiazepinas por si se pone peor.

-Le haremos las pruebas en cuanto podamos.

-Sí. Y de paso tráeme su historial. -vale. Mendieta...

-Si vas tú a por él va a ser más rápido.

-Ya. Pero ¿por qué iba a ir yo a por él si te lo estoy pidiendo a ti?

-Oiga. -Y no es una piña.

-El historial de Blas no menciona ningún antecedente psiquiátrico

pero parece obvio que sufre algún tipo de trastorno mental.

Otra cosa es saber cuál.

El episodio podría estar provocado por una encefalitis,

un trastorno por estrés postraumático o cualquier otro motivo.

Las pruebas nos ayudarán a saber más.

-Paula, toma el índice glucémico. Ahora quiero que mueva los dedos.

Muévelos todos. Venga, Polonia, por favor.

Veo que tienes dificultades para mover el cuarto dedo.

Y me preocupa, porque puede ser que el clavo esté afectando al tendón.

-¿Cómo tiene el azúcar? -Un poco alto.

-Pues ponle insulina.

-¡Por favor, quitadme el clavo, de verdad! Que me duele muchísimo.

-sí, sí. Lo entiendo. Apolonia; pero no puedo quitarte el clavo de golpe.

Tenemos que esperar a estar en el quirófano.

Porque tú imagínate que el clavo afectando una arteria.

Si lo quito de golpe se puede producir una hemorragia.

Y antes de nada quiero hacerte una radiografía

para asegurarme de que no hay nada roto.

Voy a organizarlo todo.

-Doctora, ¿se acuerda de mí?

Soy amigo de Juanjo, de la comunidad. ¿Está por aquí?

-Sí. Pero es que está trabajando, está ocupado.

-¿le podrá decir que estamos aquí?

-claro. Yo, si me lo cruzo se lo digo, sin problema.

-Gracias.

Juanjo, ¿qué tal estás?

-Siento haberte dejado sola. Pero no podía atenderles.

-Ya lo sé. Por eso he venido a verte.

-Estoy intentando no encontrarme con nadie de la comunidad;

pero parece que no puedo pasar página.

-Juanjo, sé que lo estás pasando mal Pero eres más fuerte de lo que crees.

De verdad, que no creo que sea tan peligroso

que te encuentres con Mario. -No estoy muy convencido.

-Ramiro. -Dime.

-¿Tienes un momento? -Sí, sí. Claro.

-¿Nos disculpas? -Bueno. ¿Qué pasa?

-Verás, quisiera hablar de Blas.

Ahora mismo le estamos haciendo un TAC y le vamos a hacer más pruebas,

pero necesito que me cuentes todo lo que sepas sobre él.

-Bueno, tampoco te creas que sé mucho, ¿eh?

Simplemente bueno, es un frutero que tiene el puesto aquí cerca y, yo,

cuando vengo, pues me como una frutita o algo con él

en lo que se fuma un cigarrito. Pero..., poco más.

-Igual has observado si últimamente está más raro,

ha tenido algún cambio de humor o de carácter...

-No creas. Porque en el tiempo que yo me como una fruta

y él se fuma un cigarro, no nos da tiempo a profundizar mucho.

-De todas formas, te puedo decir que él no tiene familia,

él la verdad es que está solo, y bueno... No sé.

Es un poco impredecible, ¿sabes? Porque igual...

Tiene unos cambios de humor muy raros.

Igual te dice una bordería que una gracia...

De todas formas, tampoco lo había visto nunca como vino aquí, ¿eh?

-Bueno, ya lo has visto: tiene delirios, alucinaciones,

está desorientado y dice que le duele el cuello.

Por lo que veo en su historial,

Blas está en seguimiento por un temblor esencial en la zona cervical

por el que, sin embargo, no está recibiendo tratamiento.

Un temblor esencial es un tipo de movimiento tembloroso involuntario

en una zona del cuerpo del que no se conoce la causa.

Lo que no sé es si tiene algún tipo de relación con su estado.

Ramiro, siento insistir, pero puede que sepas algo

que nos ayude a saber lo que le pasa. Lo que sea.

-No sé qué decirte.

El otro día me pareció verlo inquieto

Me decía que tenía problemas con los proveedores,

que le seguían las frutas..., y bueno, yo, la verdad,

tampoco le di mucha importancia.

Incluso pensé que estaba de broma que te siga una fruta ...

¿no? -Ya.

Todo eso que dices de que estuviera más inquieto,

de los cambios de humor que igual te suelta una bordería que una gracia,

lo de las frutas también...,

todo encaja con el cuadro psicótico que sospecho.

-¿sí, tú crees? -Sí, sí.

Gracias por la información y puedes seguir.

-Oye, cualquier cosita, mantenme informado, ¿vale?

Después de hacerle una radiografía a Apolonia,

Marco quiere comentarle los resultados

antes de llevarla a quirófano.

-El quirófano ya está listo. Y tengo los resultados.

-Fractura del cuarto metatarsiano. Aunque no está desplazada.

Y el tendón sí que está seccionado. Eso quiere decir que,

vas a tener el pie inmovilizado con una férula.

-Menos mal que tengo a Mario aquí, que me va a ayudar con todo.

-Y después de la cirugía vas a tener que quedarte ingresada unos días,

para controlar la evolución de la lesión;

tanto de la fractura como del tendón.

El tratamiento respecto a la lesión ósea es conservador,

porque se trata de una fractura no desplazada

y no creo que de muchos problemas. Me preocupa más el tendón;

porque después de quitarle el clavo hay que coserlo.

Pero espero que todo salga bien.

Enseguida te llevarán al quirófano.

-Menos mal que estás aquí para ocuparte de todo.

-Ya. Pero es que estoy harto. Precisamente de esto:

de tener que ocuparme de todo.

-Mario... -Apolonia, lo siento.

Pero... Sé que no es el mejor momento ni el lugar.

-Mario, ¿qué estás diciendo? -Pero tenemos que tomarnos un tiempo.

-Mario, ¿qué estás diciendo? Tú me quieres y yo te quiero.

Pero ¿qué...? Además lo dice Zacil: La estabilidad es lo más importante.

-Ya. Pero esta decisión ya está tomada. Lo siento.

-Mario, no me puedes hacer esto. ¡Mario! ¡Mario, por favor!

El doctor Mendieta visita a Blas

para comprobar si el tratamiento ha servido para calmarle.

-Blas: ¿Qué tal? ¿Cómo se encuentra? -Creo... que un poco mejor.

-Muy bien. Verá, aún no tenemos los resultados de las pruebas

pero he venido a ver qué tal evoluciona.

Y le voy a tomar la tensión. -¿El qué? No... ¿Qué me va a hacer?

-Vamos a descubrir el brazo... -¡No me toques!

Yo no tengo las manzanas. No, no tengo las manzanas.

-Blas, tranquilo. Soy su médico. -¡No! ¡No me mientas!

sé de qué palo vas. Tú, y los demás proveedores,

no lo vais a conseguir. No lo vais a conseguir.

No lo vais a conseguir. No lo vais a conseguir.

Me tengo que me voy a ir. -Enfermera un sedante, por favor.

-Blas no está respondiendo bien al tratamiento.

Así que se lo voy a cambiar por haloperidol,

mientras esperamos el resultado de las pruebas.

-Creo que sufre algo más grave que un brote psicótico aislado.

-Y es que siempre hace lo mismo. Voy a tener que decirle algo.

Así no puedo seguir trabajando. Vamos; ninguno.

-Sí, mira. Pues viene por ahí. -Mendieta. ¿Tienes un minuto?

-Bueno. Una cosita que te quería decir.

Vamos a ver: Yo pensé que ya no te lo tenía que volver a decir

ni íbamos a discutir de esto, pero veo que sí.

Que es necesario y que hace falta.

-Clara. Ya has gastado la mitad de ese minuto que no tienes.

-Bueno. Pues como si lo gasto entero. Lo que te quería decir:

Que aquí el gremio de enfermería no somos tus secretarias. ¿Vale?

No, te lo digo en serio. Y que lo lógico es que,

si necesitas la historia de un paciente,

pues vayas tú mismo a buscarla.

-Creo que no te das cuenta de una cosa

que, si lo piensas, es perfectamente lógica.

-Y es que mi tiempo es mucho más valioso que el vuestro.

Y ahora, si me disculpas, voy a darle el diagnóstico a un paciente.

¿Eso es algo que pueden hacer los de tu gremio? ¿A que no?

-¡Hola! -¿Qué tal?

-Muy bien. ¿Y tú? -Bien.

-Quería hablar contigo.

¿Has leído el proyecto de investigación

que he enviado a la fundación para el tema de las ayudas?

-No, qué va. Todavía no lo he podido ver con tranquilidad.

-Es que tengo lío.

-Bueno, tengo aquí en la tablet el desglose de los presupuestos,

-Sé que las tarifas están ajustadas. Pero, si lo aplicamos bien,

en el primer año podemos tener buenos resultados.

-Ya, Marina. Pero es que ahora mismo de verdad que no puedo.

-Bueno, pues no pasa nada: Te lo envío por correo electrónico,

y luego si quieres lo hablamos.

-Pero ¿tú lo has enviado aquí al mail de la fundación?

-Pues con eso es suficiente, de verdad.

-A ver, Marco; escúchame: Simplemente, te estoy pidiendo

que lo mires un poquito con cariño. -Vale. Así lo haré.

Pero cuando pueda. Venga, vamos.

-Blas. Ahora que estás mejor:

¿Echamos una partidita? -Estoy confuso con lo que ha pasado.

-Hola. ¿Qué tal? ¿Cómo estamos? -Creo que un poco mejor.

-Quería pedirle perdón por todos los problemas que he causado.

-No se preocupe. Tranquilo.

Pocos han sido teniendo en cuenta lo que le ocurre.

Ramiro ¿te importa esperar fuera, por favor?

Quiero hablar con Blas en privado.

-No hace falta. Ramiro se ha portado bien conmigo;

no me importa que esté presente. -Muy bien, como usted quiera.

-Hemos podido descartar el origen orgánico de su trastorno,

así que, casi con total seguridad, le puedo decir

que lo que sufre es una esquizofrenia tardía

de tipo psicótico.

Es tardía porque lo normal es que la esquizofrenia

empiece a manifestarse en la adolescencia

o en la primera juventud, y no a su edad.

-No entiendo nada. Nada.

No sé por qué he hecho lo que he hecho, ni cuándo empezó ni nada.

Lo único que sabía es que lo que pensaba era la realidad,

y luego..., luego me dicen que no. Que eso lo crea mi cerebro.

Que no funciona muy bien. -Pero ¿tiene cura?

-No tiene cura, pero sí que es cierto que,

con un tratamiento adecuado, podrá hacer una vida prácticamente normal.

Pero sí es muy importante que siga a rajatabla las pautas de tratamiento.

Para eso es muy útil contar con el apoyo de familiares o amigos.

-Estoy solo. Mis padres murieron hace tiempo.

Estoy soltero.

Y la verdad es que no tengo muchos amigos.

Lo más parecido a un amigo que tengo es Ramiro.

Pero, si se trata de tomarme unas pastillas, yo lo hago.

Quiero decir: Que por eso no quede.

-Perfecto.

Me alegra oírle decir eso porque, en este tipo de casos,

es vital que el paciente tenga conciencia de la enfermedad.

Lo que vamos a hacer ahora es dejar que se recupere del todo,

y ya le explicaremos cuál es el tratamiento,

y la forma mejor de lidiar con los efectos secundarios. ¿De acuerdo?

-Sí. -Y después le daremos el alta.

Muy bien, pues... hasta luego. -Gracias.

Después de someterse a una operación

para retirarle el clavo que tenía alojado en el pie,

Apolonia espera noticias del personal médico

para ver cómo evoluciona su lesión.

-Siento lo que ha pasado. -Juanjo, tienes que ayudarme.

Tienes que hablar con Mario, ¿vale? Me ha dejado.

Pero yo sé que si me escucha puede cambiar de opinión.

-Tienes que tomarte esto como una posibilidad: de cambiar de vida.

-La comunidad no es un buen sitio para vivir.

Tienes que pensar en salir de ahí.

-Que no, que la comunidad es lo mejor que me ha pasado en la vida.

-Ah, ¿sí? ¿Lo mejor que te ha pasado en la vida?

-Y también te llamas Apolonia, ¿no? -Me llamo como me da la gana.

-Si Mario te quisiera lo suficiente estaría aquí contigo.

Y tú te mereces algo más.

-Pues a lo mejor tienes razón.

-Juanjo, tenemos que llevárnosla a Rayos para hacerle una radiografía.

Yo os espero allí.

-Voy a por la silla de ruedas.

-Juanjo ¿Me puedes hacer un favor?

¿Podrías traerme unas torrijas? -¿Unas torrijas?

-Sí. Es que me recuerdan muchísimo a mi madre. ¿Sabes?

Y la echo mucho de menos.

-Vale. Haré lo que me dices.

Pero siempre y cuando te pienses lo de salir de esa comunidad.

-Vale. Porfi. ¡Porfi! -Muy bien.

-Que sepas que el paciente al que le intentaste hacer la reanimación

está bastante mejor. -Me alegra.

-Sí. Y no fue gracias a ti precisamente.

-Bueno, te advierto que hoy no tengo ni pizca de ganas de discutir, ¿eh?

Así que no me pinches, por favor. -Eh... Mendieta: Que quería verte.

Oye: La comisión ha decidido que sería una buena idea

dar un curso de formación a todo el personal del hospital,

que no sean médicos,

en un conocimiento básico de reanimación cardiopulmonar.

-Me parece correcto.

Creo que en este centro hay gente en anestesiología

y medicina de urgencias muy preparada para impartir esos conocimientos.

-Perfecto. -Pero vamos.

Que no tienes que ir tan lejos. Aquí tienes, Mendieta:

uno de los mejores realizando RCPs del hospital.

Es más: Yo creo que debería de dar las clases él.

-No, si eso es una buena idea.

De hecho, vamos a ser los médicos los que llevemos la instrucción.

Así que, si empiezas tú el primero, a mí me da igual.

-Doctor Landó, con todos mis respetos,

yo no tengo ni el tiempo ni las ganas para enseñar a la gente

cosas que ya debería saber. -Debería. Pero no lo sabe.

-Muy bien. Pues ya que estamos, creo que al personal de enfermería,

tampoco le vendría mal refrescar conocimientos en ese tema.

-Pero bueno, ¿nosotros por qué? Vamos a ver.

-Clara, ya sé que sabéis hacer RCPs. Pero refrescar conocimientos,

como dice Mendieta, nunca está de más.

-Muy bien. Perfecto. Pues... Hasta luego.

-Landó: Yo siento mucho lo de esta mañana.

Solo quería ayudar. -Nada. No te preocupes.

Lo importante es que el paciente se encuentra bien.

Además, todo esto nos sirve para que, si todos ponemos de nuestra parte,

el hospital salga beneficiado. ¿Eh? -Muy bien.

-Venga, a trabajar. -Bueno. Me voy a tomar un café.

Horas más tarde, Juanjo lleva de nuevo a Apolonia a su habitación,

después de que un radiólogo le haya hecho una radiografía.

-Siento que hayas tenido que esperar para hacerte la radiografía.

Es que estamos desbordados.

Pero a cambio, me ha dado tiempo a cumplir mi parte del trato.

-¿Qué trato? -Mm.

-¿Eso son torrijas? -¡Son torrijas!

¡Muchísimas gracias! -Ahora, te vamos a la cama.

Levanta un piececito...

-Juanjo. Juanjo. Juanjo.

He venido a ver a Apolonia.

-He venido porque Zacil dice que he exagerado mis sentimientos.

No sé; quizá tenga razón. La estabilidad es importante.

-Mira... No me gusta que hayas venido porque Zacil te lo haya dicho.

Le estás dando el poder a otra persona.

Zacil no te apoya; te manda.

-Juanjo, quizá tengas razón.

-Me gustaría explicarte cómo se siente uno

cuando se deja esa comunidad. Solo tienes que escucharme.

Venga, vamos. A tomar un café.

El doctor Mendieta ha empezado con los cursillos sobre reanimación

que requería el doctor Landó.

Clara es de las primeras que reciben la clase.

-No, así no está bien. -Lo estoy haciendo perfectamente.

-Así no está bien, Clara. Prueba otra vez.

-Lo estás haciendo demasiado rápido. No has comprobado si está consciente.

Se trata de reanimarlo; no de matarlo.

-Vamos a ver. Lo he comprobado al principio, ¿eh?

No, si sé que todo esto lo haces para fastidiarme.

-Perdona, pero este comentario es muy poco profesional.

Solo te estoy dando consejos para que lo hagas un poquito mejor.

Quizá deberías ser algo más humilde.

-Ah... que no te interesa esto y ya está.

-¡Perdona, la que no le pone interés eres tú! ¿Eh?

-Mira: Se acabó. Yo no puedo más.

Tengo mucho trabajo para estar con esta farsa aquí. Ya está; me voy.

-Muy bien. -Punto.

-Si no eres capaz de aceptar una crítica, no vamos a ningún lado.

-Perdón, doctor: Blas ha vuelto y está muy agresivo.

La doctora Marco quiere comunicarle a Apolonia los resultados.

Pero se encuentra a su paciente inconsciente.

Apolonia, ¿qué has hecho?

No sé qué es lo que ha pasado,

pero parece que Apolonia se ha dado un atracón de torrijas.

Eso significa que ha ingerido un montón de azúcar de golpe;

y ella es diabética.

No sé qué inconsciente se las ha podido proporcionar.

Paula: No respira.

Es que es diabética. Y mira.

Da error. Eso es que tiene más de 500 de azúcar.

Hay que ponerle suero y una bomba de insulina.

Hay que llevarla a Reanimación.

Blas recibió el alta,

pero parece que el tratamiento instaurado por el doctor Mendieta

no ha tenido los efectos deseados.

-Suelta el hacha ahora mismo. -No, que Ramiro, lo he descubierto.

-Tranquilo. Eh... -No, no.

-Espera. -No son los proveedores.

Son los árboles los culpables, Ramiro. ¡Los árboles!

-No te preocupes. Estás conmigo ahora; no te va a pasar nada.

-No. Bueno. ¿Qué? -Tranquilizarlo con sedantes.

-Yo te llevo a un sitio seguro. Dame el hacha.

-No te va a pasar nada. Hazme caso.

-¿De verdad? -De verdad.

-Blas dele el hacha a Ramiro, y nos encargamos de los árboles.

-Sí, sí, sí. -Tranquilo, Blas: Dame el hacha.

-Es que los árboles... -No pasa nada.

-Entonces: Me ha salido un árbol... -¿Adónde?

-Detrás de mí, todo el rato, tirándome manzanas.

-Por lo visto, Blas se ha... peleado con los árboles.

Que dice que quería talarlos porque son los que dan la fruta,

que la fruta le espía... Yo qué sé.

Creo que se ha dejado de tomar la medicación

y las alucinaciones han vuelto.

-¿Qué ha pasado? -Eso me gustaría saber, Apolonia.

He encontrado un plato con restos de torrijas en tu habitación.

-¿Qué? -Sí. ¿Cuántas te has comido?

Ahora mismo tus niveles de azúcar están a 450.

Pero has llegado a tener hasta 700, según la analítica.

La buena noticia es que va bajando.

-¿Qué ha pasado?

-¿Qué ha sido? ¿Una infección? -No, ha sido un atracón de dulces.

Apolonia es diabética, y ha ingerido un montón de azúcar de golpe.

Le ha pegado un subidón de azúcar. Eso es lo que ha pasado.

¿Tú sabes algo? -Yo, no.

-Fui yo quien le trajo las torrijas. No sabía que era diabética.

-Si esta es tu forma de ayudar, ya te puedes ir.

-Si yo sé que se las pedí a Juanjo.

Cuando me dejó Mario, me dio un bajón.

No soy una persona con mucha autoestima. ¿Sabes?

Y... Y bueno: No quería sentirme así.

-Bueno, yo os dejo.

-Vamos a estar muy pendientes de tus niveles de azúcar. ¿M?

-Marco: Espera un segundo.

-Pues dime lo que sea, pero vamos... Mientras vamos caminando. Porque...

-No, espera un momento, que tengo que hablar contigo, por favor.

-Me acabo de enterar de lo que ha ocurrido con la paciente,

y sabes perfectamente que podía haber muerto, ¿verdad?

-Marina, no ha sido culpa mía lo que ha pasado.

-Simplemente quiero que sepas que, como jefa de Servicio,

no estoy dispuesta a tolerar un acto de irresponsabilidad tan grande.

-Ya. ¿Y esta conversación, estaría transcurriendo del mismo modo

si me hubiera sentado contigo, tranquilamente,

a hablar de tu proyecto para la fundación?

-Mira, me parece que no estás entendiendo nada.

A mí lo que más me importa es que no perdamos a ningún paciente.

Así que, como tal, pienso investigar esta negligencia.

-Sí, sí, me parece perfecto. -Muy bien.

-¿Algo más? -Sí, que sigas trabajando,

porque no quiero tener ningún retraso.

Blas ha mejorado de la crisis psicótica

con la que regresó al hospital.

Todo indica que dejó de tomar el tratamiento.

-Blas, ¿qué tal? ¿Cómo estás? -Un poco mejor. Un poco mejor.

-Blas, cuénteme: Ha dejado la medicación, ¿verdad?

-Sí, es que... los efectos secundarios son muy fuertes para mí.

-Me tiemblan las manos y se me cae toda la fruta al suelo.

No sé, porque no paro de un sitio para el otro.

-La tienda me parece un zulo. Y me comen.

¡Me comen las paredes!

-Verá, Blas: Este síntoma que comenta se llama acatisia.

La incapacidad de quedarse quieto.

Y es uno de los efectos secundarios del tratamiento.

Vamos a intentar ajustarle la medicación

para ver si nos libramos de ella,

pero es muy importante que siga el tratamiento, Blas.

Porque podríamos llegar al punto en que nos viéramos obligados

a internarle en un centro psiquiátrico,

aun a pesar de su voluntad.

La enfermedad que sufre Blas es crónica.

Así que nunca va a poder dejar el tratamiento.

Sí que es cierto que, con este, va a poder llevar una vida normal,

pero siempre tendrá que estar atento

por si vuelven a aparecer los síntomas,

y además tendrá que aprender a convivir con los efectos.

-Pero siempre será mejor que vivir recluido en un centro.

-Si alguna vez vuelve a sentirse así;

si siente la necesidad de dejar el tratamiento, por favor,

busque el apoyo de alguien conocido.

-Ya le dije que..., que estoy solo. -Que sí, que me tienes a mí, Blas.

-Bueno. A Ramiro.

-Para seguir una medicación, lo más importante es seguir una rutina,

Y nosotros, ya tenemos una. -Sí, sí; sí.

-Sí. Ramiro se viene por la tienda y se come una fruta

yo me enciendo un cigarrillo

¿No me quitará el tabaco?

-Como médico, le diría que lo deje,

pero, me conformo con que siga el tratamiento.

-Muy bien. De acuerdo.

Después de estabilizar a Apolonia,

la doctora Marco va a visitar a su paciente

para comunicarle cómo evolucionan sus lesiones.

-¿Estás bien? -Avergonzada por lo que ha pasado.

-En los últimos controles, tus niveles de glucosa están bien.

Y respecto a la lesión del pie,

tanto la fractura como el tendón están evolucionando bien.

-Y me alegra ver que vosotros también estáis evolucionando bien, ¿no?

-Yo, cuando entré en la comunidad, Era otra persona.

Ahora sé que tengo que ser yo misma y aceptarme como soy.

Y sobre todo, valorar a la gente que lo hace.

-Pues muy bien. Me parece un gran paso.

-Y no creemos que la comunidad sea un sitio para nosotros.

-Sí, estamos pensando en dejarla.

-Y a mí me encantaría retomar los estudios, y poder ver a la familia.

Así puede conocer a mi madre. -Sí.

-¿Es la que hace las torrijas, o...? -¡Sí!

-Pues me parece un gran paso. Y ya de paso,

voy a recordar también algunos consejos

para que cuides de tu diabetes. -Vale.

-Las personas diabéticas deben recordar

que una buena alimentación

es fundamental para controlar su enfermedad.

Y también es esencial comer varias veces al día,

evitar comidas copiosas, las grasas y el alcohol,

y restringir la ingesta de repostería, zumos y azúcares.

Además, tendrás que seguir con la férula,

y acordar una cita con Traumatología para dentro de una semana. ¿Vale?

Acuérdate de coger la cita. -Mm...

-Y aunque veo que estás mucho mejor emocionalmente

y te veo más ilusionada y con planes de futuro,

vas a tener un seguimiento por Psiquiatría. Es el protocolo.

-Bueno: No tengo ninguna intención de repetirlo;

-pero me parece bien tener ayuda. -Perfecto.

-Solo venía a ver cómo estaba Apolonia.

-Pasa, Juanjo. Pasa.

Gracias, tío.

No por casi mandarla al otro barrio, ¿eh? Pero por cuidar de los dos.

-Sí, muchísimas gracias, Juanjo.

-Espero que no tengas ningún problema por mi culpa.

-No. Estoy dispuesto a asumir las consecuencias.

Yo solo quería ayudar, a Mario y a ti: a Apolonia.

-No. Mari Carmen. -Muchísimo mejor, dónde va a parar.

Bueno. Os dejo. -Hasta luego.

-Muchísimas gracias. ¡Un abrazo! Muchísimas gracias, de verdad.

-¡Ah, Clara! Eh... ¡Mendieta! Un segundito.

-¿Qué tal las clases? -¿Qué pasa? ¿Algún problema?

-No; no, Al contrario.

-La verdad es que están siendo unas lecciones muy instructivas.

-Porque aparte de comprobar que sabemos hacer nuestro trabajo

ha habido una oportunidad de conocernos mejor.

-Muy bien. Me alegro mucho. -Sí.

-Me encanta que los planes salgan bien.

-Doctora. -Dime.

-Disculpa. Quería decirte... -¿Qué pasa?

-Quería decirte que el responsable de lo de las torrijas he sido yo.

-Eres consciente que has hecho algo bastante grave, ¿no?

-Sí. Pero lo he hecho con buena intención.

-Quería convencer a Mari Carmen de que se saliera de la secta.

-Yo te creo, lo que pasa,

es que voy a tener que presentar una queja ante la comisión gestora

y seguramente te van a poner una amonestación.

-Lo entiendo. Pero no volverá a suceder.

-Que me alegro mucho de que vuelvas a ser tú.

-Estoy contenta por ti. -Bueno, muchas gracias.

-De nada. -Te lo agradezco.

¡Marco!

Marco, perdona. -Dime.

-Escucha: Que... Que nada, que no podemos estar así.

Que, de verdad. Que al fin y al cabo las dos somos jefas

y tenemos que tener una buena relación profesional.

-Yo, por mi parte he hecho una ampliación de mi estudio y...

Y bueno: Que ya te la he enviado. Que cuando tú buenamente puedas,

pues ya... Te lo lees y..., y me dices lo que sea.

-Sí, si lo he recibido. -Ah, ¿sí?

-Sí. Lo que pasa es que,

con el cuadrante de guardias que has aprobado,

no creo que tenga mucho tiempo para dedicar a la fundación.

-Vale, bueno, no pasa nada.

Si quieres pásate luego por mi consulta y..., y hablamos.

  • Centro médico - 20/04/17 (1)

Centro médico - 20/04/17 (1)

20 abr 2017

Docuficción basada en un exitoso formato internacional que recrea cada día dos historias basadas en casos clínicos reales, curiosos y atractivos. A través de siete personajes fijos -cinco médicos y dos enfermeras- los espectadores irán conociendo los casos que llegarán a las consultas de los doctores.

ver más sobre "Centro médico - 20/04/17 (1) " ver menos sobre "Centro médico - 20/04/17 (1) "
Programas completos (689)

Los últimos 702 programas de Centro médico

  • Ver Miniaturas Ver Miniaturas
  • Ver Listado Ver Listado
Buscar por:
Por fechas
Por tipo
Todos los vídeos y audios