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No recomendado para menores de 7 años Centro médico - 19/10/17 (1) - ver ahora
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Yo sé que te abandoné.

Pero no fue por mí.

Fue para protegerte.

Ya sabes que donde estaba metido yo... no podía salirme.

Si me salía me daban plomo,

y te daban plomo a ti, y yo...

Yo no me lo podía permitir.

Cariño, por eso me fui.

Yo nunca quise dejarte.

Evelin, escúchame.

Esto lo he hecho para tener un futuro los tres,

Volver a Venezuela.

Cariño, tú no perteneces aquí.

Ni yo tampoco.

Vámonos a Venezuela.

- Me voy.

Pero quería darte las gracias por...

Por todo lo que has hecho por mí y por Juanita.

Eres una gran persona. Y tienes un corazón enorme.

Y te mereces a alguien que te quiera de verdad.

- ¿Cómo está Juanita?

- Muy bien.

- Esa es la bolsa de Javier.

- No me has preguntado lo que hay dentro.

- No hace falta.

Además...

¿Dejarías de irte con él por eso?

- No. Esto solamente es el pasaporte para empezar de cero.

Javier ha cambiado.

- Mucha suerte.

Benito y Pedro, amigos de toda la vida y compañeros de residencia,

vienen hoy a Urgencias después de que su coche impactase

- ¡Inútil! ¡Que es que eres un inútil!

¡Pero si es que ya no estás para conducir!

- ¡Cállate, cállate! ¡Que me tienes harto de oírte!

- ¡Pero si casi me matas! - ¿Que casi te mato? Sí.

Ahora. Ahora hazte la víctima, anda.

Si eres tú el que querías que me muera.

Pero te vas a fastidiar, ¿eh?

¡Porque estoy como un roble! ¡Ja!

Pero si no ves nada, hombre, por favor.

Tenías que habérselo pedido a Pancho.

- Pues si según tu no estoy para conducir,

¿por qué me pediste que te llevara al bingo? ¿Eh?

Eso es que ya no te aguanta nadie.

Ni siquiera Pancho, vamos.

- Bueno, ya está bien. Ya está bien.

Eh... Llévale para Urgencias. De este paciente me encargo yo.

Rocío. - Sí.

- Tú te encargas del otro.

A menos que tengas algo más importante que hacer. ¿O no?

- No, o sea, sí.

- Eh...

Id llevándole, que... ya voy yo.

- Toda una vida así, hijo.

Desde los 15 años aguantándole.

Si cuando estábamos en el ejército, ya era más cabezón que él solo.

Menos mal que le queda poco.

Ah...Cuida.

- Lo siento, sí. Tiene...

Pues muy fuerte que su amigo le deseara la muerte. ¿No, Benito?

- ¡Huy, doctor!

Tú no sabes cómo es el tal Pedrito.

A él le gusta jugar a ser un santo, ¿sabes?

Pero si me muriese,

estoy seguro de que se alegraría.

- No, hombre, no. No diga eso. - Bah.

- Bueno, Benito. Pues no... No veo fracturas.

Puede incorporarse. - ¡Ay...!

- Vamos a hacer lo siguiente. - Mmm...

- Voy a recetarle unos analgésicos,

y reposo. Que es lo que tiene que hacer ahora.

- Entonces, es que y para otra, doctor.

Cuando se entere Pedrito, el disgusto que se va a llevar. Mm...

- Ya. Pero es que tiene que tener mucho cuidado, Benito, ¿eh?

Por casualidad, la vista le puede traicionar.

¿Es cierto que no ve bien?

- Sí, señor. Yo veo perfectamente, ¿eh? Es que es un bocazas.

Bueno. De vez en cuando se me pone..., así, como...,

una nubecilla delante del ojo, ¿no? - Sí.

- Y los focos de los coches, ¡brun! Me dejan a veces ciego.

Pero eso la culpa es de los fabricantes.

Porque ya no los hacen como antes. Claro.

La vista es uno de los sentidos más sensibles al paso del tiempo,

y hay que cuidarla.

Programando una visita regular con el oftalmólogo,

podemos evitar trastornos que aparecen con la edad.

Como es en el caso de la vista cansada, el glaucoma o las cataratas.

- Entonces tenemos que realizar varias pruebas,

entre ellas un TAC craneal, y esperar a los resultados.

- Muy bien. Muchas gracias, doctora.

- Vale. Voy a buscar a otro médico. - Venga, vale.

¿Lo ves? Ahí la luz te da mucho mejor y sales guapísima.

- Ya. Bueno, lo he repetido tantas veces

que me da un poco igual cómo salga, la verdad.

- ¿Esta tarde nos tomamos un café?

- Mmm... Casi mejor otro día. ¿De acuerdo?

- Vale. Bueno, pues que sepas que voy a seguir insistiendo. Porque...

Paciencia me sobra bastante, ¿eh?

- Ya, ya. Ya lo veo, ya.

- Hasta luego.

¿Sobrevolando el espacio de la doctora Soto?

Bueno, no te pongas celoso.

Que sabes que el espacio eres tú para mí, ¿eh?

Me he dado cuenta de que, últimamente, siempre que graba ella,

tú eres el cámara. Y eso es por algo. ¿Mm?

¡Ah! ¿Estás bien?

Nada, es que me da un dolor en la cara...

Y además: Me estoy tomando esto, que no se me pasa, ¿eh?

A ver...

Bueno, mira: Mejor pasa ahora y te exploro. ¿Vale?

Venga, vale.

Venga. Venga, pasa ahora, y te veo enseguida.

- Doctor: ¡Cómo me escuece eso que me ha echado!

Me escuece... ¡Buf! Una barbaridad.

- Tranquilo, Benito. Es normal, ¿eh? Son por las gotas.

- Ya, ya, ya. - Mire al frente, a un punto fijo.

- Abra los ojos... Eso es. Quédese quieto...

Muy bien... - Uf...

- El otro ojo... Abra...

- Bueno, y ahora, además de escocerme, no veo nada.

Sobre todo, por el ojo este derecho. No veo nada, nada.

Me he quedado... Qué barbaridad. ¡Uf!

Eso es por las gotas, que le han dilatado la pupila,

- Ah, pues vaya. Qué mala suerte tengo. Uf...

Porque ahora le tendré que pedir a Pedro que lleve él el coche,

y puede pasar cualquier cosa. Vaya.

- Lo siento mucho, Benito, pero no se va a poder ir.

- No, es que he visto algo en el ojo,

y necesito, primero, hablarlo con los especialistas,

- Nada. Una pequeña masa.

Pero necesito, como ya le he dicho, que...

Hablar primero con mis compañeros.

Una masa, ¿de qué? ¿Una masa de pan?

- Mm... -No.

- ¿No?

- En la prueba del fondo de ojo,

he podido observar algo en la coroides.

La coroides es una membrana que está entre la retina y la esclerótica.

Y no tiene buena pinta.

No he querido decirle nada a Benito para no alarmarle,

porque podría tratarse de un tumor.

De momento le vamos a mantener ingresado,

y vamos a ampliar el estudio.

El doctor Blanco explora a Castro:

uno de los cámaras que graban en el hospital,

después de que este haya sufrido un dolor repentino muy fuerte.

En toda esta parte de aquí.

¿Ahí?

¿Y del uno al diez? ¿Cuánto te duele?

¿Ocho?

Mm. ¿Habías sentido antes este dolor?

Esta semana. Pero no tanto como ahora.

Mm. ¿Y relacionas el dolor con algún momento concreto,

con alguna actividad?

Eh..., no, no sé.

Bueno. Ahora no estoy pasando un buen momento.

Vaya, que será el estrés del trabajo, que no duermo bien...

Me atrevería a pensar que Castro está sufriendo

una neuralgia del trigémino.

Se trata de un dolor en dicho nervio,

que está situado en un lado de la cara

y que puede llegar a ser muy intenso e incapacitante.

Este dolor seguramente te pueda causar vómitos y mareos,

y posiblemente también náuseas.

Ya, ya, si ya lo sé. Si me estoy muriendo del dolor, ¿eh?

Qué exagerado eres.

Sí que duele, pero no tanto, ¿eh?

A ver si te vas a quejar como cuando te gané al pádel.

Eh, que ese día tenía flato, ¿eh?

Además: Esta semana no voy a ir a jugar al pádel.

Ya, me imagino.

Te cuento: Ese dolor varía según la persona.

Hay quien soporta un nivel altísimo,

y otros, en cambio, la intensidad es menor,

pero lo viven de una manera más exagerada.

Te voy a recetar unos analgésicos especiales...Vale.

Que cuando vuelvas, Soto seguirá aquí.

A ver, que... Que no es por eso, hombre.

Ya. Si pareces su paparacci personal.

Por cierto: Eh... ¿Sabes si está con alguien, o...?

No lo sé, pero no creo.

¿Y con Basir?

¿Con Basir?

Mm... Yo creo que no, me extraña. No le pega, además.

Bueno.

Si se piensa Benito que con esto me va a quitar de en medio,

está muy equivocado, señorita.

¡Vamos, niña! ¡Lánzate, que no muerdo!

- Sí, mmm... Bueno. Voy a... avisar a una enfermera, ¿m?,

que le haga la cura y... ahora vengo yo.

¿Qué pasa, Cabrerita? ¿Cómo estás?

- ¡Hombre! Bien. Aquí.

Le estoy preparando una prueba para los ojos al paciente.

Al del accidente, que vimos abajo en la recepción.

- Pero vamos. El señor tiene un carácter un poco especialito.

- Bueno. Seguro que no es para tanto.

- Ya. Eso lo dices tú porque no lo tienes delante.

- Bueno, pues si quieres nos podemos cambiar los casos. Que yo...

tengo muy buena mano para los pacientes especiales.

- ¿Cambiar qué? ¿Los pacientes?

Pero tú estás loca. Yo no estoy para cambiar nada, Rocío.

Mira: Voy a ir a comer un poquito,

que yo sí tengo una guardia que hacer luego, ¿vale?

- Por favor, me tienes que ayudar.

Me lo tienes que hacer, porque es que tengo un problema...

gordo con la sangre.

- O sea, ¿me estás viniendo con justificación...

que le tienes miedo a la sangre, o aversión a la sangre un médico?

Que no sé qué me pasa, pero me pasa.

Estoy intentando corregirlo.

Es como que me bloqueo, no sé.

Por favor.

No puedo cagarla otra vez.

- Mira. Lo voy a hacer...

Pero eso sí, ¿eh?

Porque el paciente es muy especialito.

- Bueno, por lo que sea. Pero que yo te quiero igual.

Y que te la devuelvo, ¿eh? - Mm.

- Más pronto que tarde.

¿Qué hace aquí la musa del hospital?

¿Y tú dónde vas, con esa bolsa?

A jugar al pádel.

Había quedado con Castro, pero, como no va a poder,

se lo he dicho a Juanjo.

A ver qué hace el murcianico en la pista.

Ah. No sabía que jugabas al pádel con Castro.

Sí, sí, hace tiempo que jugamos, al menos una vez a la semana.

Oye, una cosita.

¿Tú qué piensas de Castro?

Que es buen cámara.

¿Nada más?

Sss... ¿Qué quieres que te diga?

Pues él me pregunta mucho por ti.

Ah, ¿sí?

¿Y qué te pregunta?

Pues... si estás saliendo con alguien.

Bueno. Vale. ¿Y tú qué le contestas?

La verdad.

Que no lo sé.

Fíjate que él pensaba que...

tenías algo tú con Basir.

Y yo le he dicho que me extrañaría mucho. Que no... Que no te pega.

¿No me pega?

¿Por qué?

Por nada... No sé.

Yo creo que a ti te va alguien más...,

más divertido, alguien con un puntito...

Como Castro, ¿eh? Que cuando le conoces es un tipo...

Además, mira.

Tengo que entrar, que ya es mi hora.

Hasta luego. Adiós.

Tras sufrir un golpe en la cabeza en un accidente de coche,

Pedro fue sometido a un TAC,

en el que se descartaron posibles lesiones, y fue dado de alta.

- Pues muchas gracias, doctor. Muy amable.

- Venga, hasta luego. Vaya con cuidado.

- Adiós, gracias.

- Muchas gracias.

- No. Tú no te cortes, Benito. Tú como siempre.

Anda que menuda mirada le has echado a la chica.

Ahora comprendo yo el porqué de tu actitud tan pejiguera,

tan quejica con las enfermeras.

Claro, quieres que se fijen en ti, para que te hagan caso.

Pues ya te digo yo una cosa.

Desde 1975, no hay mujer que te haya hecho caso.

- Mira quién fue a hablar: El Adonis de la residencia. Ja-ja.

Acuérdate de aquella pobre chica de la cafetería,

se tuvo que largar por no verte. Mira...

- ¡Sí! Pero yo estoy sano y hecho un pincel.

No como tú, ahí tirado en la cama. - Porque estoy perfectamente. - Sí.

- Lo único, que el doctor me quería hacer unas pruebas en el ojo.

- Ya veremos a ver quién es el último, ¿eh?

- ¿El último? ¡Oye, oye!

¡Que falta mucho tiempo para la consigas, hombre!

Mira: Cuando regresamos de la guerra, de irnos con nuestro tesoro,

me propuse que sería el último en morirme,

para poder disfrutar de él yo solito.

¡Y lo voy a hacer! - Sí...

- Porque Pancho está un poco chungo.

¡Estoy perfectamente! ¿Eh?

(Teléfono) - Perdona.

Mira. Hablando del rey de Roma.

- Y me voy a encargar del caso ahora. ¿Vale? - Ajá...

- Pancho, Benito y yo trajimos un recuerdo de Marruecos,

con la promesa de que se lo quedaría el último superviviente de los tres.

Está guardado en una caja.

Una caja que, para abrirla, hacen falta tres llaves.

Cada uno de nosotros tenemos una llave, así como esta.

Llevamos más de 20 años cada uno esperando la muerte del otro.

Y ahora, si me disculpas, me tengo que marchar,

que me ha llamado el hijo de Pancho.

Castro, el paciente que sufre un dolor agudo en el nervio trigémino,

acude al hospital de urgencia

tras sufrir una caída que ha afectado a su muñeca.

- Pues nada, que estábamos en casa y le ha dado el dolor ese

que le da en la cara, y... - Nada, que me he caído y que mira.

Mírame esto cuanto antes, ¿vale?

Que sea en privado.

- Déjame ver. A ver... - ¡Ah!

- Vale. Duele, ¿no? - Sí.

- Bueno. No parece que haya fracturas.

Será un esguince seguramente.

Pasa a Triaje a que le echen un vistazo.

- Acompáñale a Triaje para que le mire la muñeca.

- ¿Te acompaño? - Vete a la sala de espera.

- Te espero allí.

- Un esguince es una lesión en los ligamentos

que rodean la articulación.

Los ligamentos son fibras fuertes y flexibles

que sostienen los huesos juntos.

Si sufrimos un esguince,

hay que acudir al médico lo antes posible.

Lo que sí podemos hacer en casa es aplicar frío.

Hielo con un paño o una bolsa de congelados

puede ser una opción rápida

para mitigar el dolor y la inflamación.

- ¿Cómo lo ves?

- Yo creo que es un esguince.

Pero bueno. Ahora... Ahora se lo mirarán... Se lo mirarán bien.

- Menos mal que no le ha pillado conduciendo.

- Claro. Estás embarazada, ¿no? - Sí.

Castro y yo estamos esperando un niño.

- ¡Ah! Es...

Y soy Vanessa. ¿Tú eres?

- Eh... La doctora Soto.

La cirujana de este hospital. Perdona.

- Perdóname. He oído hablar de mucha gente del hospital, pero...

De ti no me... De ti no me ha hablado jamás.

- ¿No? - No.

- Bueno. Pues somos muchos. - Encantada.

- Pasa. Es por ahí. - Gracias.

- Vamos a hacerte una angiografía ocular.

- Mm. - ¿Vale?

- Sí. Verás: Yo lo que quiero saber es...

Mi compañero, ese que acaba de salir, mi amigo...

- ¿Sí? - ¿Está perfectamente?

- Ah, pues es una pena, ¿eh?

- Pero ¿cómo dice eso, por Dios?

¡Si me han dicho que son amigos de siempre!

Eso es lo malo, que somos amigos de siempre.

De toda la vida. Y ya estoy harto.

- Uno no sabe lo que tiene hasta que no lo tiene.

Tú no sabes cuáles son las relaciones que tenemos

entre ese individuo que ha salido y yo.

Nos conocemos hace un montón de años.

No sabes cómo es. ¡Bueno! - Ay, Dios mío.

- La angiografía ocular es una prueba

que nos permite estudiar el sistema vascular,

tanto de la retina como la coroides: la zona donde se encontraba la masa.

Para realizar dicha prueba,

le inyectamos a Benito una sustancia con propiedades fluorescentes,

que contrasta al fotografiarla.

Lamentablemente muestra una masa coroidea,

no asociada a un desprendimiento de retina.

- Me vas a perdonar, pero...

¿Te importaría traducirme eso, que no he entendido una palabra?

- Claro. ¿Te importa que me...?

- No, no, al revés, todo lo contrario.

- A ver, Benito: Mm...

Lo que trato de decirte... - Mm.

- Es que... parece que estamos ante un tumor.

- ¿Cómo ante un tumor?

Oye, pero el otro chaval no me dijo nada de tumor.

- Ya, es que el doctor Cabrera quería asegurarse. Y...

- ¿Qué pasa?

¿Que me voy a morir?

- Bueno. Vamos a ampliar el estudio,

y vamos a ver las características de ese tumor. ¿Vale?

¿Quieres que llame a Pedro?

- Pues para que estés acompañado, que en estos momentos es lo mejor.

En estos momentos no necesito ninguna compañía que me recuerde

lo malo que estoy. Gracias.

- Te dejo solo y vengo en un ratito, ¿vale?

- Vale.

- Son malas noticias,

ya que el 10% de los tumores oculares son metástasis.

He consultado con mi supervisor,

y hemos empezado a buscar el origen.

Tanto la radiografía de tórax como el TAC

nos muestran que los pulmones y el cerebro están limpios.

Pero tenemos que seguir buscando el origen.

- Gracias. De nada.

Esto ya está, doctor. Hasta luego. Gracias, Mar.

Castro, el paciente que ha sufrido un esguince de muñeca

y tiene dolor en el nervio trigémino,

recibe la visita del doctor Blanco.

A ver. La radiografía confirma que no hay fractura.

Es solo un esguince que, en 15 días más o menos, estará bien.

Ahora sí, tienes que coger la baja.

Eso hay que curarlo bien.

Que no quiero estar en mi casa encerrado,

15 días sin hacer nada, Javier.

¿No quieres estar en casa, o no quieres estar con tu pareja?

Que es solo una amiga.

No mientas, Castro.

Vanessa se está presentando a todo el personal como tu novia.

A ver, eh... Es que,

de verdad, estoy agobiado. No sé...

Todo ha ido muy rápido y estoy metido en un..., en un lío.

Pero de los gordos, ¿eh?

Llevamos saliendo seis o siete meses,

y tuvimos ese accidente,

y Vanessa insistió en que quería tener al niño,

y bueno, yo en ese momento no sabía qué hacer.

Ni tampoco sigo sabiéndolo ahora.

A ver: ¿Estás tonteando con otras mientras tu novia está embarazada?

¿Y qué pasa con Soto? Pensé que querías algo con ella.

Que es complicado, Javier. Por favor.

Que sí, que no lo estoy pasando bien.

¿Vale? Y no lo tenía planeado. ¿Y qué hago?

Además: Tengo a Soto metida en la cabeza.

No puedo creer que en esta situación sigas pensando en Soto.

Algo tendrás que hacer.

¿Qué pasa? ¿Que vas a hablar tú con Vanessa, o qué?

Es posible.

Merece saber que no la quieres.

Y, por supuesto, tendrás que alejarte de Soto.

En fin. Vamos a mirar ese nervio, y...

después te haré algunas pruebas.

¡Hola! ¿Me puedo sentar?

- Sí, pero yo ya me voy.

- Ay, ¿ya te vas? Podías quedarte un ratito más, ¿no?

Que seguro que la compañía no nos viene mal a ninguno.

- Bueno. Pero solo un momento. Que tengo cosas que hacer.

- Pues te lo agradezco, la verdad.

Vengo de decirle a Benito que tiene un tumor y...

No ha sido nada fácil.

- Cuánto lo siento.

A ver si le cambia el carácter.

Se ve que sabías de lo que estabas hablando.

- Mm.

¿Sabes?

En realidad, no tengo nada que hacer.

Porque Evelin me ha dejado y estoy solo...

- Bueno, pero estar solo no significa que no tengas nada que hacer.

Puede ser una oportunidad maravillosa para... Improvisar.

- ¿Improvisar? ¿Improvisar, qué?

- No sé.

Dar un paseo, ir al cine...

- Pero eso es para ir acompañado.

- Pues sí, tienes razón.

Por eso nos vamos a ir tú y yo ahora.

Que he cambiado el turno.

- ¿Ir, adónde? - Al cine.

- Sí, que seguro que nos viene bien despejar la mente.

- Bueno. Pero que no sea una de amor,

¿vale? - Lo que tú digas.

Es más: Eliges tú.

- ¿Elijo yo? - Sí.

- Bueno. - ¿Vale?

- Ay, no, muchas gracias.

Elige bien, ¿eh?

- Ey, ¿qué tal?

- He estado hablando con Vanessa: con tu novia.

Está muy preocupada por ti. Se nota que te quiere mucho.

- Que lo mío con Vanessa no es tan serio.

- Hombre. Pues para no ser tan serio, está embarazada.

- Bueno. Ahora vas a ser tú la voz de la razón.

Que sé que has salido con Gálvez.

Pero que, bueno. Que es solamente un lío, ¿no?

Que no estás con nadie. - ¿Cómo?

- Ah, y ¿qué pasa con Basir?

Yo creo que tú y yo podríamos tener algo.

- Pero ¿tú?

¿Estás enfermo, o qué te pasa?

De verdad: Déjame en paz. ¿Te queda claro?

Tras confirmar que tiene un tumor en el ojo,

Benito ha sido sometido a una ecografía,

de la cual espera los resultados. Vaya.

¿Otra vez en el bingo?

Te he llamado más de 20 veces.

- ¿En el bingo, Benito? Ha pasado algo.

Pancho ha muerto.

- ¿Pa...? ¿Que Panchito se nos ha muerto?

- Sí, Benito, sí.

- Vamos, no me digas eso ni en broma, ¿eh?

- Me llamó su hijo el otro día para que fuese a verle,

porque por lo visto se había puesto mal de repente, ¿sabes?

- Madre mía de mi vida.

Y, por lo menos, ¿pudiste llegar a despedirle?

- Qué va. Llegué tarde.

Bueno, me he despedido hoy, en el funeral.

- Señor...

Un amigo como Pancho se me va y...

Y no puedo ni decirle adiós.

Oye.

No le habréis enterrado con la llave, ¿no?

- Joé, Benito, ya te vale.

¿Cómo se te ocurre pensar eso ahora? ¡Hombre, por Dios!

La llave me la dio su hijo.

Pero sacó el tema él. No yo, ¿eh?

- Vaya.

Ya no quedamos más que los dos, ¿eh?

- Sí. Y muy pronto quedaré yo solo.

¡Quita esas manos de ahí, quita las manos!

- ¿Qué te pasa? ¿Qué te pasa?

- ¡Quita las manos de encima! - ¿Estás ciego?

- Pero ¿se puede saber qué pasa?

- Doctora, perdone. Que mi amigo no ve, ¿eh?

Que dice que no ve. - ¿Eso es cierto?

- No veo.

- El intenso dolor y la pérdida de visión

nos pueden indicar síntomas de un glaucoma secundario.

Algo probable en este tipo de tumores.

Parece que la ecografía nos ha permitido ver el origen del tumor,

pero tenemos que hacerle una biopsia.

- Perdone, doctora.

¿Podría hablar con usted un momento? - Sí, claro.

Si me disculpan un momento, que tengo que atender a un paciente.

- Discúlpeme, pero... - Sí.

- Estas no son formas de sacarme a mí de la habitación.

Tenga en cuenta que yo tengo una edad y merezco un respeto.

- Pues estoy empezando a dudarlo, después de cómo se comporta.

- ¿Por qué razón dice usted eso?

- Pues porque el estado de su amigo no es para tomarlo a la ligera.

Su amigo está muy grave.

- Bueno, pero eso me viene bien a mí.

Porque... me quedo con su llave, y me quedo con todo el tesoro.

- Pero no puede estar hablando en serio.

- ¿Por qué no? Si fuese al revés,

Benito se comportaría igual.

Hace dos años tuve un catarro muy fuerte,

y estaba como deseando que me muriese. ¿No comprende?

- Ya, pero es que esto no es un catarro.

- No me dirá que tiene...

¿No será cáncer?

- A ver, Pedro.

Usted mismo me dijo que son amigos de toda la vida, ¿verdad? - Sí.

- Pues, si son amigos de toda la vida,

es porque, por mucho que discutan, se quieren.

Así que ahora es el momento de estar al lado de Benito.

- De acuerdo.

- Y apóyense.

Según el TAC,

los medicamentos no están siendo lo efectivos que deberían ser

para aliviar tu dolor en el nervio trigémino.

Pero vamos a ver, Javier. ¿Mm?

¿Qué pasa? ¿Que me tengo que buscar otro doctor?

En una neuralgia del trigémino,

el dolor se mide con la escala EVA.

Donde se valora del uno al diez la intensidad del dolor.

Es una valoración subjetiva,

pero nos sirve para reconocer la evolución del dolor,

y también para saber cómo lo vive cada persona.

A ver, Castro, valórame de nuevo tu dolor del uno al diez.

Nueve. Bien.

- Pero... algo se podrá hacer, o ¿se cura solo?

No, no es posible.

La única opción es la intervención quirúrgica.

Vale. Y ¿quién me va a operar?

Miraré, a ver quién está disponible para que te opere lo antes posible.

- Ánimo, cariño.

Bueno, y tú, ¿de..., de cuánto estás?

- De casi 20 semanas.

Felicidades. - Muchas gracias.

Ser padres es maravilloso.

Sobre todo, por la confianza

y la compenetración que surge en la pareja.

- Eso espero.

Ey, ey... Pero no me pagues los cafés,

que ayer me invitaste tú al cine.

- Bueno, ya me invitas tú otro día.

- Que no. Yo... soy un antiguo, y te pago los cafés.

- Que me invitas otro día. Ya está.

- Bueno. Pues mira.

Le he cogido el gusto a improvisar. Me has enseñado eso, ¿eh?

Y hoy te voy a invitar a comer. - Vale.

- Para que me hables tú de tu vida.

Que ayer no te dejé meter baza.

- Bueno, es que yo tampoco es que sea mucho de hablar.

A mí me gusta más escuchar. - Ah.

- ¿Sabes? Como la de la película de ayer.

Que se ponía a escuchar a todo el mundo,

y en realidad lo que ella quería era matarlos a todos.

- Exacto.

- ¿Qué tal? ¿Qué es tan gracioso?

- Pues nada, que estábamos recordando la película de ayer,

que fuimos a ver después de salir del trabajo.

- ¿Qué fuisteis? ¿Al cine ayer? - Sí.

- ¿Y tú no le dijiste al doctor Lara que tenías que cambiarle el turno

porque tenías una urgencia familiar?

- Sí, pero es que lo resolví superpronto, al final,

y me fui con él al cine, ¿sabes?

Vamos, que fue una cosa improvisada. - Ya, ya.

- Sí. Y bueno. La que se va soy yo,

porque Benito me está esperando, y ¡menudo es!

- Venga.

- Bueno. - Ve con cuidado, Rocío.

- Hasta luego. - Hasta luego.

- Pues yo me voy a sentar aquí contigo a tomar un café...

- Mm... - Camarero.

Un cafecito.

La doctora Soto se reúne con Castro:

el paciente que va a ser intervenido quirúrgicamente

para solucionar la neuralgia del nervio trigémino que sufre.

Vengo... a explicarte un poco en qué va a consistir la...,

la intervención.

Entonces: La intervención se va a realizar,

con anestesia local,

se va a introducir una aguja, hasta el ganglio Gasser,

y ahí se van a destruir

las fibras nerviosas que son responsables del dolor.

Pues... eso es todo. - Muchas gracias.

- Nos vemos en quirófano. - Bueno.

- No te preocupes, que todo va a salir bien.

Parece maja la doctora Soto.

- Sí.

Eh... Te tengo que decir algo.

- ¿Qué pasa?

- Que estoy enamorado de la doctora Soto.

- ¿Cómo?

- Queremos estar juntos.

- Yo sabía que tanto trabajo no era normal. Pero esto...

- Ya está, lo siento.

- ¡Estoy embarazada! ¿Tú te has dado cuenta?

- No... No sé. Yo no he planeado ese accidente. ¿Qué quieres que haga?

- ¿Así es cómo lo ves? ¿Como un accidente?

- ¿Qué pasa?

- Pero ¿tú quién te crees que eres?

Castro me lo acaba de contar todo. - ¿El qué?

- Sé que estáis enamorados.

- Pero te juro que esto no va a quedar así.

No va a quedar así, no.

- Eh... Perdona. Yo me encargo.

Vanessa: ¿Estás bien?

Verás: Hay algo que tengo que decirte.

Castro te ha engañado.

No tiene ninguna historia con Soto.

- Y entonces, ¿por qué me ha dicho que sí?

Porque no es feliz con su vida.

- ¿Es por algo que he hecho yo?

¿Es porque estoy embarazada?

No, no, no, no, no tiene nada que ver con eso. Es...

Es un problema suyo.

Es... Es un inmaduro: un mentiroso que nos ha engañado a todos.

No te merece.

Ahora ¿qué vamos a hacer?

Por eso no te preocupes.

Ahora tienes que pensar en ti y en... vuestra felicidad.

Con él nunca la conseguirías.

Con el objetivo de confirmar si el cáncer está en el hígado,

a Benito se le tomaron muestras para analizar.

¿Los resultados de Benito? Gracias.

Bueno, Benito. Al final se trata del hígado.

- ¿Qué probabilidades tengo, doctora?

- Bueno. Te explico. Tienes metástasis en el ojo.

Eso quiere decir que es maligno.

Pero no quiere decir que esté todo perdido. ¿Vale?

Voy a hablar con mi supervisor, con los expertos en oncología,

vamos a ver qué tratamiento es el más efectivo, si la radioterapia,

la quimio, la cirugía, o incluso una combinación de varias.

- Déjenlo.

Sé que me voy a morir.

- ¡Eh, soldado!

Lamentos los justos, ¿eh?

Ya acabas de escuchar a la doctora.

- Claro que sí. Hay que ser positivo.

Yo os dejo, ¿vale?

- Muchas gracias, doctora.

¿Qué haces? - Toma, Pedro.

Mientras estoy vivo, quiero que la tengas, tú.

Has ganado.

- Toma. Yo no quiero tu llave para nada.

Para mí las llaves ha sido un juego. Ha sido como un aliciente.

Un objetivo, para mantenernos vivos y burlar la muerte.

Pero yo la llave no la quiero para nada.

Yo lo que quiero, que te quedes conmigo.

Porque yo soy tu amigo.

- Gracias, Pedro.

Castro se recupera de la operación a la que le han sometido

para mejorar sus dolores en el nervio trigémino,

cuando la doctora Soto va a ver cómo se encuentra.

¿Cómo estás?

- Bueno, no me pillas en mi mejor momento, pero...

Un café ahora me vendría de lujo.

- La operación ha ido bien, así que el dolor se mitigará.

Es posible que vuelva, pero no probable.

- ¿Te pasa algo?

- ¿Tú por qué le has dicho a tu novia que tú y yo estamos enamorados?

- ¿Ha ido a hablar contigo? - Sí, ha venido a hablar conmigo.

¡Yo te dije que me dejaras en paz! ¿Qué parte no has comprendido?

- Pero es que yo estoy enamorado de ti.

- Tú no estás enamorado de mí.

Estás obsesionado. - No es obsesión.

- Mira, por favor, me estás grabando todo el día.

Lo profesional y lo no profesional. Eso es acoso, Castro.

Y yo estoy casada, con Basir.

- Vanessa.

- Disculpad... Yo... Yo me voy.

- Gracias al doctor Blanco he abierto los ojos.

Castro me tenía muy engañada, pero se acabó.

Voy a hacerle caso al doctor, y voy a pensar en mí.

En lo que quiero.

Ya no es ningún estigma ser una madre soltera.

Este niño me va a hacer muy feliz.

Porque me lo merezco.

Porque nos lo merecemos.

Solo he venido a ver qué tal estabas.

Bueno.

Y a decirte que: ¿No querías libertad?

Pues te la voy a dar toda.

Porque yo me voy,

pero para siempre.

Vanessa sabe que le has mentido con respecto a Soto.

Se lo he dicho yo.

Javier, tío, que somos amigos.

Castro...

La amistad, como las relaciones, se basa en la confianza.

Y tú no se la has demostrado a nadie.

Así que he tomado una decisión.

¿Qué vas a hacer?

Cuando te demos el alta, se tomarán medidas.

Pues a mí me gustan mucho las croquetas.

Ma... Mi madre... Me hacía croquetas hasta de las sobras de las croquetas.

¿A ti te gustan?

- Sí.

- ¿Qué te pasa?

- No, nada, que me he quedado un poco afectada con lo de Benito.

- Ah.

¿Ha habido alguien cercano a tu familia, que murió de cáncer?

- No, no, nada de cáncer, no.

Y ¿qué...? ¿De qué hacía tu madre las croquetas, me estabas diciendo?

Que... Que puedes hablarme de lo que quieras.

Yo no sé nada de ti.

- Bueno, ahora sabes que estoy interesada en hablar de las croquetas

¿por ejemplo?

Hola. Hola.

¿Cómo estás?

Oye, quiero que sepas que he puesto una queja a la productora y...

Castro no te molestará más.

Muchas gracias, Javier.

La verdad es que... he estado un poco agobiada.

Lo sé, y lo siento.

Pensé que quería algo contigo, pero...

Resulta ser una persona tóxica.

Va a tener problemas con eso.

Es lo que se merece.

Ya. Hombre, a mí la que me da pena es Vanessa.

Yo creo que está mejor sola.

Bueno.

  • Centro médico - 19/10/17 (1)

Centro médico - 19/10/17 (1)

19 oct 2017

Docuficción basada en un exitoso formato internacional que recrea cada día dos historias basadas en casos clínicos reales, curiosos y atractivos. A través de siete personajes fijos -cinco médicos y dos enfermeras- los espectadores irán conociendo los casos que llegarán a las consultas.

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