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No recomendado para menores de 7 años Centro médico - 19/09/18 (2) - ver ahora
Transcripción completa

-¿Te importa que me siente? Oye... Pareces preocupada.

¿Estás bien? -Sí, sí, sí, estoy bien, de verdad.

-¿Seguro? Si hay algo que pueda hacer me dices, ¿eh?

-Es que llevo poco tiempo en el hospital,

y acabo de tener mi primera discusión con un compañero.

-Ya. ¿Por eso estabas en el despacho de la doctora Vega?

-Sí.

-Mm. ¿Con quién has discutido?

-Con el doctor Silva.

-Coincidí con él una temporada en una clínica. No es mal tipo.

Y un gran doctor, por otra parte.

-Ya, si por eso me siento mal.

Porque no creo que sea una mala persona, y, según él,

me he comportado de una forma mezquina.

-Bueno. Que levante la mano quien no se haya comportado

de forma mezquina alguna vez.

Trabajamos en un hospital. Convivimos a diario con la tristeza,

con el miedo, con... con el dolor, con las prisas...

Lo raro es que no acabemos el día matándonos entre nosotros.

-Tienes razón. Gracias.

Y por otro lado tengo un caso que me tiene...

-Cuéntame.

-¿Quieres que te lo cuente? -Claro.

-Pues mira: justo tengo aquí el historial.

-A ver. -¿Te enseño las analíticas de sangre?

-Sí. -Vale.

Mira, son dos pacientes que tienen:

fiebre, diarrea, vómitos y una hemorragia retiniana.

-Mm... ¿Responden a los antibióticos de amplio espectro?

-No. La fiebre persiste elevada, y tienen leucocitosis.

-Eso no es un coronavirus. -Ya, ya lo sé.

-¿Les has hecho la biopsia muscular?

-Está programada para dentro de una hora.

-Ff... Pues no sé. Pero si tuviera que apostar...

-Ya, ya sé lo que estás pensando, pero no es eso.

Porque los dos individuos no se conocen de nada.

Y solamente han coincidido un día. Aquí, en el hospital.

Y comieron lo que comimos todos.

-A ver, eso es imposible.

Si es lo que tú y yo creemos,

el hospital no puede ser el foco de infección.

-Ya, ya lo sé. Por eso estoy así.

-A ver. De todas las variables que manejamos,

aquí hay una que no cuadra.

-¿Cuál?

-Pues que tenemos unas pruebas médicas que se pueden contrastar,

y por otro lado tenemos una afirmación subjetiva

de dos individuos que no se puede probar.

-O sea: que quieres decir... -Que te están mintiendo.

-Hola, Víctor: ¿Cómo estás?

-Bien. Un poco nervioso. -Bueno. Tranquilo.

Te cuento lo que vamos a hacer.

Vamos a extraer un trozo de tejido muscular de tu muslo.

Así que te vamos a marcar la zona. ¿M?

-Vale.

-Te vamos a poner anestesia local, y no vas a sentir nada.

-Muy bien.

-Víctor: Antes de que empecemos,

quiero que sepas que yo soy tu médico.

Y que cualquier cosa que me digas

la voy a tratar con absoluta confidencialidad.

Porque forma parte de nuestro secreto profesional. Lo entiendes, ¿no?

-Sí, sí. -Víctor, sé que me estás mintiendo.

Pero es que no solamente estás poniendo en juego tu salud

por esta mentira.

Sino también la de otras personas.

-¿Por qué dice eso?

-Pues porque la intoxicación no se ha podido producir en el hospital.

Y si es la enfermedad que sospechamos que es,

hay otras personas que seguro que se están contagiando en este momento.

Así que, por favor, dime qué es lo que comiste junto con Carlos.

-Yo ya le he dicho la verdad antes.

Jamás en mi vida había visto a Carlos.

-Pues en cuanto la anestesia haga efecto,

te haré un corte con el bisturí, y extraeremos tejido muscular

para analizarlo en busca de parásitos.

-Muy bien. Haga lo que tenga que hacer.

-Pues vamos a empezar entonces.

Si es cierto que Víctor nos está mintiendo,

realmente tiene que tener un motivo de peso para hacerlo.

Porque es muy difícil de creer que alguien mienta,

a costa de la salud de otras personas.

-Ya está, Víctor. Te vamos a suturar.

¿M? ¿Estás bien? ¿Mareado? ¿No?

-Ay, no sé. Conociendo a Víctor, cómo puede estar tan tranquilo.

Con lo aprensivo que es para todas las cosas de los hospitales.

Y seguro que la culpa de todo esto la tiene el hospital, ¿eh?

Seguro que el día que coincidisteis comisteis algo aquí en mal estado.

Una salsa... Una cosa de estas.

Te aseguro que en cuanto salga de aquí denuncio al hospital.

No te rías. Tú deberías hacer lo mismo.

Ay, pobre. Lo que tiene que estar sufriendo.

Y la culpa de todo esto es mía.

Si es que, si estuvo ingresado,

fue porque yo antes me operaron aquí de tiroides y...

Bueno, no sé. Que nada de esto habría pasado...

-Oye. Le quieres mucho, ¿verdad? -Sí.

Ya es mucho tiempo juntos. Un hijo... -¿Cuánto tiempo lleváis casados?

-13 años. Bueno, pero nos conocemos desde el instituto. Imagínate.

-O sea que entre vosotros no... No debe haber secretos, ¿no?

-No, hombre, no. Después de tanto tiempo...

Además: que Víctor no sabe mentir. Es un pedazo de pan.

-Ya. Se os ve muy felices.

-Sí. Bueno, tenemos nuestras cosas, como todos los matrimonios, pero...

Es que es el mejor padre que puedas imaginar. Ya viene.

¿Qué tal? ¿Qué tal, cariño? ¿Bien? ¿Te ha dolido? ¿Estás bien?

-Mm... -¿Sí?

-Sí, sí. Todo ha ido bien. Ahora llevaremos la pieza al laboratorio.

-Gracias.

-Venga, Carlos. Es tu turno.

Ahora vendrá la enfermera para ponerte la anestesia,

esperamos a que haga efecto,

y después te haré un corte con el bisturí

para extraer tejido muscular con las pinzas,

y lo llevaré al laboratorio.

¿Alguna pregunta? -No.

-Carlos: Si hay algo que crees que debería saber

antes de coger la muestra, este es el momento.

-No, no.

-Pues entonces esperamos a que venga la enfermera

para ponerte la anestesia y empezamos.

-Doctora Marco.

Me acaban de avisar. Es su madre. Es grave.

-¿Qué dices? ¿Qué pasa?

-Le informarán en Recepción.

Vaya. No se preocupe. Yo me encargo de la biopsia.

Por favor.

Muy bien. Pues vamos a ello. Eh... Es el muslo... izquierdo, claro.

-No, no... Espere. Espere. Que no me han anestesiado ni nada.

Que... no me han pinchado.

-Menos mal que me ha avisado. Eso hubiera sido un problema.

No se preocupe.

Es que estoy un poco desentrenado con todo esto. ¿Sabe? ¡Ah!

No se preocupe, que va a salir todo bien.

Vamos a ver... Que digo que, como la enfermera está tardando demasiado,

le voy a poner yo mismo la anestesia...

Mire. Esto mismo me va a servir.

Vamos a ver... Madre mía. Ah... Ah.

Es que tengo entradas para el partido de esta noche.

Así que tenemos que ir rapidito. ¿De acuerdo? ¿Qué brazo prefiere?

-No, espere, espere... -Está doblado.

-Espere, espere. -¿Qué?

-Necesito hablar con la doctora Marco.

Hay algo que aún no he dicho y es importante.

-Qué rapidez, ¿no? -Nn... No me han hecho la prueba.

-¿Y por qué?

-Ha habido un problema con una de las doctoras y...

no se puede hacer.

-¿Ves? Ya lo decía yo.

Si es que este hospital no funciona bien. Ahora mismo les denuncio.

-Mm... Ah...

-¿Qué ha pasado? Y dime la verdad. -No tengo que decirte nada.

-¿Pero tú no te das cuenta que me estoy jugando a mi familia?

¡Que tengo un hijo!

-Oye: ¿Tú nunca has pensado en decírselo?

-Que no hay nada que decir.

Mira. Es la primera vez que yo he hecho algo así

y te aseguro que va a ser la última.

Además: Eva jamás lo entendería.

-Mira. Yo solo te digo que, si ha sido tu primera vez,

no será la última.

-Y se ha tenido que quedar blanco como la bata, ¿no?

Porque madre mía...

-Trichinella spiralis.

Hacía tiempo que no veía algo así. -¿Estáis completamente seguros?

-Sí, sí, es triquinosis.

Se han encontrado larvas de Trichinella

en la biopsia de tejido muscular.

Aquí tienes el informe.

-Sí, el problema es que todavía no sabemos cómo se contagiaron, ¿eh?

-Pues en el hospital no pudo ser.

Yo creo que por la razón que sea nos están ocultando...

Perdonar. He de cogerlo. Es mi mujer.

-Lo primero que tenemos que hacer es tratar a los pacientes,

ahora que sabemos lo que tienen, y buscar el foco de infección.

-Yo espero que los pacientes estén más colaboradores ahora.

Sobre todo Carlos, después del susto que le diste.

-¿Susto?

-Sí. Es que, como sabíamos que mentían,

al doctor Merino se le ocurrió fingir delante de los pacientes

que le iba a sajar la pierna sin anestesia.

Y entonces el paciente...

-Para, para, para, para. ¿Sajar sin anestesia?

-No, a ver, a ver, a ver, a ver.

Que así, dicho, parece más de lo que era.

Era un numerito, para darle un susto, y ya está.

-¿Un numerito?

-No, no, pero doctora Vega. De verdad que nos ha ayudado muchísimo.

Si no fuera por él, los pacientes... Es que no colaboraran.

No, no nos decían nada. -Ya. Bueno. Lo primero es lo primero.

Traten a los pacientes y descubran dónde está ese foco de infección.

Y tú, acompáñame. Quiero hablar contigo.

-¿No podemos hablar aquí? -Por favor.

-Hola. -Hombre...

Por fin se dignan a visitarnos.

Que sepan que he puesto una queja, en atención al paciente.

No puede ser que a este señor no se le haya realizado una prueba,

por un tema personal.

Es inaceptable.

-Lo siento mucho, Eva, pero nos tienes que dejar.

Porque la enfermera y yo tenemos que hacerle una prueba

a los dos pacientes, y es una prueba un tanto... desagradable.

Sabemos que nos estáis mintiendo.

Y también sabemos qué es lo que os pasa. Tenéis triquinosis.

-¿Y eso qué es?

-Es una enfermedad provocada por consumir carne de jabalí, o de cerdo,

generalmente cruda o mal cocinada.

Y suele ser una enfermedad leve.

Pero si el parásito llega al corazón o al cerebro,

puede llegar a ser una enfermedad muy grave, claro.

-Efectivamente.

Cuando una persona come carne de ese animal en mal estado,

los quistes de esa larva incuban en el intestino.

Pero cuando se hacen adultos, migran por todo el cuerpo,

a través del torrente sanguíneo.

-Si por la sangre el parásito llega a algún órgano vital,

puede llegar a provocar la muerte.

Vosotros estáis recibiendo tratamiento con unos antibióticos

y unos antiparasitarios específicos.

Y poco a poco iréis mejorando. -Pero... la triquinosis es una EDO.

Es decir, es una enfermedad de declaración obligatoria.

Nosotros ya se lo hemos comunicado a Sanidad, pero,

si no nos ayudáis a encontrar el foco de infección,

estaréis cometiendo un delito.

-De verdad que no tenemos ningún interés

en saber por qué nos estáis mintiendo.

Pero necesitamos saber qué comisteis.

Porque si otras personas están comiendo lo mismo,

se están contagiando de la misma enfermedad.

-No comimos nada. Solo tomamos cerveza y... alguna copa.

-¿Seguro? -Seguro.

No hicimos nada más.

-Chicos, me estoy cansando de insistiros.

Os repito que la salud de otras personas está en peligro.

-Nos conocimos aquí al lado.

Gracias. -Ah...

-¿A ti también te han dado el alta hoy?

Te he visto salir del hospital.

-¡Ah! No, es mi mujer, que está ingresada.

-Vaya. ¿Algo grave?

-Sencillamente... Mira, yo ya me estaba yendo del hospital.

Lo que pasa es que... No lo sé.

Te parecerá un poco raro,

pero a mí estos sitios me dan un poquito de grima.

Como que cada vez que salgo de uno de ellos necesito pararme,

sentarme y... tomar aire...

Volver a ser persona.

-Bueno, ya te entiendo, ya. Si yo, cada vez que estoy en uno,

es como si alguien me diese una patada en el esternón.

Se... Se me pone un nudo aquí... -Eso... Eso justo es...

Justo como lo has descrito es cómo lo siento yo.

Y además desde pequeño.

-Igual es genético y resulta que somos primos.

O sea que hoy estás de Rodríguez total.

-Bueno. Estoy tranquilo.

Mi mujer está bien y... Sí, la verdad que me merezco una noche de libertad.

No sé. Fútbol, pizza... Lo que se tercie.

-Pues yo quería ir a tomar algo para celebrar que me habían dado el alta.

Si te quieres venir...

-Mm. Bueno. ¿Por qué no?

Total, salir de un edificio tan horrible como este,

bien merece una celebración.

-Carlos. -Víctor. Encantado.

-Después de ese bar nos fuimos a otro.

Y a otro y... Bueno. Terminamos con una buena borrachera.

-¿Y qué comisteis? -No, no... No comimos nada.

Luego nos fuimos a mi casa...

-¡Bueno, ya! ¿No? ¡Es suficiente! -Pasamos la noche juntos.

-¿Y tampoco desayunasteis nada?

-¡No, no desayunamos nada, por el amor de Dios!

¿Podemos acabar con esto de una vez?

-No, espera, espera. Sí que comimos algo antes de salir de casa.

Por ahí..., sobre las 11. Pero no creo que sea eso. No...

-¿Por qué no?

-No, porque... esa comida como muy a menudo.

Son embutidos artesanales que compro en una casa de campo.

-¿Artesanales? -Sí, ecológicos.

Ni siquiera los comercializan.

Pero lo hacen con mucho cuidado, ¿eh?

-En España está prohibido comercializar o distribuir embutido

que no haya pasado los controles sanitarios.

De hecho, hace años había casos de triquinosis por este motivo.

Pero afortunadamente los controles están funcionando.

Por lo tanto: no hay que consumir embutido que no tenga etiquetado,

porque eso significa que no ha pasado por los controles sanitarios.

Lo natural no siempre es sinónimo de sano.

-Genial. Muchas gracias.

Acabo de dar parte al Servicio de Vigilancia Epidemiológica

para que se encargue.

Porque, si personas con un sistema inmunitario débil,

como niños muy pequeños o ancianos, comieran esos embutidos,

igual no superan la enfermedad.

-¿Yo? Yo jamás habría hecho algo así si no llega a ser por el alcohol.

Bueno. Da igual. Lo importante ahora es que Eva no se entere de nada.

No me perdonaría hacerle daño.

Y mucho menos, perder lo que tenemos por una tontería como esta.

-La verdad es que nos lo pasamos estupendamente.

Tenemos muchas cosas en común. Nos lo pasamos muy bien.

Y por eso ahora no puedo entender

que tenga tanta fobia a asumir lo que pasó.

-Espero que no me traigas aquí

para que no se oigan los gritos que me vas a dar.

-¿Tú sabes por qué estoy enfadada contigo?

-Espero que no haya sido por haber ayudado a la doctora Marco.

-¿Cómo se te ocurre entrar en un quirófano

y montarle un numerito a un paciente?

-Ese paciente es un mentiroso

que estaba retrasando un diagnóstico por triquinosis.

Y gracias a mi numerito,

hemos conseguido saber cuál era el foco de infección y salvar vidas.

-Ese paciente puede denunciar al hospital.

-Bueno, pues habrá que poner en una balanza qué es más importante:

una denuncia o unas vidas.

-¡Pero no seas demagogo!

¡Te estoy diciendo que lo que has hecho es denunciable,

y que yo te puedo poner un parte!

-¡Pues hazlo!

Pero creí que iba a tener autonomía y libertad

para gestionar mis propios pacientes.

-Sí. Pero no para ejecutar una mala praxis,

ni poner en riesgo la gestión de este hospital.

-Ah. ¿Es eso?

Lo que te preocupa es que mi forma de actuar

ponga en peligro tu puesto.

-No. Lo que me preocupa es que tu conducta nos afecte a todos.

-Si recibo una denuncia de un mentiroso

que ha puesto en peligro la vida de otras personas, pues mira.

La asumo.

-Aquí no voy a consentir lo que te pasó en el anterior hospital.

-Eso ha sido un golpe bajo. No me lo esperaba de ti.

-Merino: Eres muy buen médico.

Lo único que quiero es que actúes con profesionalidad.

-Es lo que he hecho. -No.

Has montado un numerito de circo.

-Es que a veces... hay que forzar un poco las cosas

para conseguir resultados.

No todo se resuelve con análisis de sangre y con radiografías.

-No vamos a llegar a nada con esta discusión, así que seré tajante.

Como vuelvas a excederte en tu conducta

o pongas en peligro la reputación de este hospital,

me veré obligada a tomar medidas.

-Perdona, ¿sabes dónde está Rea?

Pe... No sabía que trabajabas aquí.

-Pues ya ves.

Tú acabas de incorporarte, intuyo.

¿De internista?

-Sí, claro. ¿De qué si no?

¿Llevas mucho aquí? -Un tiempo.

Rea está al... Al final del pasillo, junto a boxes.

-Por favor: ¿Qué está pasando? ¿Por qué no saben lo que tiene mi marido?

-Es que sí que sabemos lo que... Lo que tiene, Eva.

Tiene una triquinosis. -¿Una..., una triquinosis? Pero...

Pero eso es de comer carne de cerdo en mal estado, ¿no?

¿Cómo ha podido contagiarse de triquinosis en un hospital?

-Porque no se ha contagiado en el hospital.

-Entonces, ¿dónde?

-Bueno. Será mejor que hable con su marido, Eva.

-¿Por qué?

¿Por qué no pueden contarme lo que ha pasado en esa habitación?

-Lo siento, Eva. Es que forma parte del secreto profesional.

No... No le podemos... -¡Bueno, es que me está asustando!

¡Por favor, cuéntemelo!

Lo siento. Perdonen. Lo... Lo siento muchísimo. ¿Qué...?

Perdón, lo siento. Lo siento. De verdad, es que... Lo siento.

-¿Por qué no va a la sala de espera, se relaja un poco,

y luego habla con su marido?

-Sí. Gracias. Lo siento, de verdad. Gracias.

No tienes que avergonzarte de lo que has hecho.

-¿Que no tengo que avergonzarme?

Mira. Por tu culpa he engañado a mi mujer.

Le he sido infiel después de 13 años de matrimonio,

y encima he pillado una enfermedad asquerosa.

Ojalá no te hubiera conocido nunca.

-Bueno, si no hubiese sido yo hubiese sido otro.

¿O te crees que puedes luchar eternamente contra quien eres?

-Cállate.

-Es que no estás solo en esto. ¿Sabes? Yo... O sea, te puedo ayudar.

-¿Pero yo he pedido un terapeuta aquí, o qué? No. ¿A que no?

Pues guárdate tus consejos para ti. ¿Vale?

Además, eres un bocazas. ¿Para qué le has tenido que contar nada a nadie?

Te juro que, como se entere Eva de esto y me deje...

-Tu mujer parece buena tía. Se merece saber la verdad.

-¿Pero tú no entiendes castellano, o qué pasa?

Mira. Como digas algo, te voy a... Te voy a coger...

¿Vas a explicarme de una vez lo que está pasando?

-Pero... No sé, no sé a qué te refieres, cariño.

-Tenéis triquinosis. Y no os habéis contagiado en este hospital.

¿Dónde entonces?

¿Qué le has contado a la doctora?

Le he preguntado, pero no ha querido decirme nada.

-Normal que no te diga nada, porque no hay nada que decir.

Ha venido. Nos ha hecho unas cuantas preguntas, así, escatológicas, y...

Y por eso te ha pedido que te fueras. -Ya.

¿Qué está pasando, Carlos?

-Eva: Lo que estás haciendo no me parece ni medio normal, ¿eh?

-Me estás engañando. Hay algo... ¡Hay algo que me estás ocultando!

-Que no. Pero... ¿Desde cuándo desconfías de mí, amor?

Dime. ¿Eh? ¿Desde cuándo?

Dime cuándo te he engañado yo.

-¿Cómo os habéis contagiado? -¿Ocurre algo?

-Sí. Me gustaría cambiar de habitación, por favor.

-Muy bien.

-No... No... Perdona, perdona. No. Lo siento, lo siento.

Ya me callo, de verdad. Lo siento. No quería...

Si te he ofendido, te pido disculpas. De verdad. Lo siento. Es que estoy...

Estoy muy nerviosa. Es que... Es que creo que voy a volverme loca.

-Oye, ¿se lo cuentas tú o se lo cuento yo?

-Vale. Venga, vale. Sí, está bien. Lo confieso.

Conocí a Carlos el día antes de que te dieran el alta.

Y nos fuimos a un bar, y bebimos y... Bueno, pues ya sabes lo que pasa.

Nos emborrachamos.

Y no te quise decir nada para que no te enfadases.

Y luego fuimos a comer a un puesto de...

De comida en mal estado, un puesto de comida callejera. Y claro.

Eso es todo.

-¿Aviso entonces, para que le cambien de habitación?

-Sí, por favor. -De acuerdo.

-Es que no sé. Víctor no es de emborracharse y salir.

Es que no sé qué ha podido pasar. A lo mejor ese Carlos...

no es tan mosquita muerta como parece, y la culpa la tiene él.

No sé: es que... Es que nunca nos había pasado nada igual.

A lo mejor me ha engañado con otra. No. No, no, no, no, no puede ser eso.

No, por... No, porque Víctor me quiere muchísimo.

Y nunca, nunca me haría una cosa así.

Somos una familia feliz.

Y vamos a seguir siéndolo.

Y si Víctor dice que comió carne en un puesto callejero, yo le creo.

-¿Quieres una?

-Te conozco desde hace mucho tiempo, y si necesitas comer una chocolatina,

es que lo que me vas a decir no es bueno. ¿Me equivoco?

-Eres uno de los mejores médicos de este hospital.

De los más entregados a sus pacientes.

El doctor Silva que yo conozco nunca hubiera llevado un caso así, tan mal.

-Bueno. Vamos a ver... -Déjame que siga.

Hasta ahora te he defendido siempre. Por buen médico y amigo mío.

Pero tu comportamiento hoy con la doctora Marco,

y luego lo de la llamada a tu mujer...

-Espera. ¿Qué llamada? -No, no, no.

Es que... tenemos un caso de triquinosis.

Un posible foco infeccioso en este hospital,

¿y tú le coges la llamada a tu mujer?

-La verdad que no... No sé qué decirte.

-¿Tiene algo que ver con... el embarazo?

-¿Cómo lo sabes?

-Begoña es amiga mía. Me lo ha contado.

-Ya. Entonces supongo que también te habrá contado

que no estamos precisamente en nuestro mejor momento.

-Eso es evidente.

-Pfff... Ni siquiera habíamos planeado ser padres.

Ha sido un accidente, y justo llega en el peor momento posible.

-¿Puedo ayudarte? No sé. ¿Hablar con ella?

-No, no.

No. Da igual. Lo que sí que te voy a pedir es que mantengas en secreto

lo del embarazo.

No se lo digas a nadie, por favor. Es que...

Aún no sabemos qué vamos a hacer. -Claro. No te preocupes.

Pero sí te voy a ser muy sincera.

Si necesitas cogerte unos días para arreglar cualquier cosa, hazlo.

Pero si estás en el hospital tiene que ser al 100 %.

Lo que ha ocurrido hoy no puede volver a suceder.

Y por muy amiga que yo sea, no te volveré a cubrir nunca más.

-Entendido.

Bueno, Si eso es todo, tengo trabajo que me espera.

-Claudia, te cojo un boli. -Vale.

-Claudia: Toma.

-Tome, doctor: los informes. -Gracias.

-¿Te vas ya? -Sí. Ya he terminado.

-Carlos. -Dime.

-Que muchísimas gracias. De verdad.

Si no fuera por ti, me hubiera dado un brote psicótico.

-No te preocupes. Para eso somos compañeros.

Hoy por ti, mañana por mí.

¿Cómo están los mentirosos? -Mejor. Están con tratamiento.

Y ya me han avisado de que Sanidad está en la casa de campo.

-Bueno, menudo paquete les va a caer. -Pues sí.

-¿Y la mujer? ¿Cómo se ha tomado que su marido le haya engañado con otro?

-Pues yo creo que no lo sabe. -¿Cómo que no lo sabe?

No me puedo creer que la siga engañando.

-Es que yo creo que ella tampoco

tiene muchas ganas de saber la verdad.

-Ya. A veces es más fácil vivir en una mentira.

-Toma, Claudia. ¿Te apetece que te invite a algo?

-Pues te lo agradezco. Pero... hoy tengo mucha tarea pendiente. Gracias.

-Otro día entonces. -Eh... No, espera.

Todo puede esperar. Vamos a tomarnos una caña. Venga.

-¿Una caña? Genial.

-Hasta mañana. -Hasta mañana.

-Hola, Pepa. -Doctora Vega...

-Te paso estos informes para la doctora Reina.

-Vale. Se los doy en cuanto la vea. -Gracias.

-Claudia. ¿Me lo archivas, por favor? -Sí, claro.

Enfermera: ¿Tiene un momento para hablar ahora?

-Eh... No. Lo siento. Estoy ocupada.

-Bueno. Seré, entonces, rápido.

Bien, todavía no he podido hablar con la doctora Marco, pero...

mañana cuando la vea le diré lo mismo.

Me quiero disculpar con usted, por mi comportamiento.

-Bien.

-He tenido algunos problemas personales últimamente y...

Que ya sé que no es excusa, pero... Bueno, que lo siento.

-Vale. No pasa nada. Mañana será otro día.

-Exacto. Mañana será otro día. Hasta mañana, Pepa.

Hola. -Hola.

-¿Estás bien? -Ahora sí.

-Tenía unos dolores insoportables

y he venido a ver si podía echar una mano.

-Muy bien, pues siga con su guardia. Ya me ocupo yo de mi paciente.

Sigue con un cuadro de abdomen agudo,

así que voy a pedirle unos análisis de sangre

y le voy a hacer una ecografía abdominal.

-¿Y a usted qué le parece?

-Lo que ella diga me parece... perfecto.

-¿Por qué no deja que le ayude?

Cuatro ojos ven más que dos.

No se moleste por lo que le voy a decir, ¿eh?

Pero... a mí el doctor Merino me da mucha confianza.

(Llanto de bebé)

-El bebé acaba de nacer antes de tiempo, ¿eh?

Vamos a chequear que todo está bien, pero tranquila.

-¡Sí! ¡Pero no os lo llevéis, por favor, que yo necesito abrazarle!

-Le han hecho una exploración más completa al bebé,

y por lo visto hay sospechas

de que sufre un síndrome de abstinencia por consumo de cocaína.

Pff... Madre mía.

-¿Me puedes explicar qué ganas

poniendo a mis pacientes y a sus familiares en mi contra?

-Eh, para, para, para.

Que lo único que le he dicho a esa mujer

es que su hija estaba en las mejores manos, ¿eh?

-Ah, sí. Por eso estaba empeñada en que el caso lo llevases tú.

-Se ha acercado ella a mí.

¿Qué quieres que haga... si desprendo profesionalidad por todos los poros?

¿Si además de guapo soy buen médico?

Subtitulado por Victoria Sánchez Mayo

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Centro médico - 19/09/18 (2)

19 sep 2018

Docuficción basada en un exitoso formato internacional que recrea cada día dos historias basadas en casos clínicos reales, curiosos y atractivos. A través de siete personajes fijos -cinco médicos y dos enfermeras- los espectadores irán conociendo los casos que llegarán a las consultas.

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