www.rtve.es /pages/rtve-player-app/2.17.1/js/
4798366
No recomendado para menores de 7 años Centro médico - 18/10/18 (1) - ver ahora
Transcripción completa

El que va a venir a verte es el coordinador de zona, Ángela.

Por el despido, supongo.

Alguien ha ido diciendo por ahí que es improcedente.

Nada nuevo.

No conozco a nadie que piense que su propio despido es procedente.

Lo más seguro es que haya sido Merino,

pero no lo sé, la verdad.

¿Quieres que investigue un poco más para saber quién ha podido ser?

No hace falta.

Si quiere venir el coordinador que venga.

No tengo nada que ocultar.

Oye, ¿por qué no te vienes luego conmigo a tomar algo?

Tengo ahora media hora, creo. Y acabo.

Ay, perdona. Disculpa.

Hola, ¿cómo estás?

Sí, te llamo en dos minutos, ¿de acuerdo?

Vale.

Sí, hasta ahora.

Es Berta.

Está en un centro maravilloso. Uno de los mejores del país.

Sí. Sí, sí que lo está.

Discúlpame, Lucía.

¿Podemos postergar lo de tomar algo?

Claro, sin ningún problema.

Es que no les dejan llamar mucho por teléfono.

Entonces, cuando tienen momento, pues...

Tranquilo, por favor.

Bueno, te debo una. Adiós.

Es la primera vez

que veo a un subdirector

poner una denuncia a su propia directora

por considerar que se ha extralimitado

despidiendo a un colega.

Lo único que pido es que mi nombre quede en el anonimato.

Mucho me temo que, si se entera la doctora Vega,

me muestra la puerta de salida como hizo con Merino.

Tranquilo,

si tiene usted pruebas de que se excedió en sus funciones,

no tiene nada que temer.

Vale, si no puede venir a rellenarlo, dime los datos y te lo relleno ...

Pero necesito que me digáis los datos,

porque si no...

¿Me dice el nombre?

De acuerdo.

Si.

Vale, ¿nombre?

Ainhoa. Sí.

Por favor,

¿me puedes dejar tu teléfono? Me he quedado sin batería.

Sí, claro, toma.

Pero date prisa que me están esperando, ¿vale?

Sí, sí.

Quiero llamar a neonatos para ver cómo está Julia.

Esta mañana no he podido ir a verla.

Tranquilo, tranquilo. El tiempo que necesites.

Hola. Por favor, ¿me pasas con neonatología? Gracias.

Hola. Soy Landó.

Llamaba para preguntar por mi hija.

Julia, Julia.

Hola, ¿cómo estás?

Dime.

¿entonces la exploración neurológica es positiva?

¿Está respondiendo bien al tratamiento?

Perfecto.

Sí, sí.

Si sé perfectamente lo que tiene.

Escúchame.

¿Cuándo tenéis previsto darle el alta?

Ya, vale.

Gracias, gracias.

Oh, Dios.

Landó... ¿Estás bien?

No, no. Sí. Déjalo, déjalo. Ya lo recojo yo.

Pasa, pasa.

Y se va sin pedir disculpas.

Has sido tú el que te has chocado, ¿no?

Ya, sí, yo me he chocado,

pero ahora podía tener yo la culpa de que los celadores vayan por aquí

como si esto fuera circuito del Jarama.

Ya está.

Toma. Gracias. Hasta luego. Hasta luego.

Por favor. Dense prisa. Me le he encontrado desmayado.

Tranquila. No se preocupe.

Ahora mismo la verá un médico, ¿de acuerdo?

Además, creo que tenemos a una de las mejores doctoras.

Doctora Marco, por favor.

La analítica está bien.

Vamos a ver.

Menor hipotenso.

Pulso irregular.

62 latidos por minuto.

Dolor abdominal,

vómitos y glucemia normal.

¿Qué es lo que ha pasado?

-Mamá, ¿puedo esperar fuera? -No, espérate, por favor.

A mí tampoco me gustan los hospitales, me aguanto.

No lo sé.

Salí a hacer la compra,

le dejé con su hermano y cuando volví estaba así.

-Pero ¿se ha tomado algo? -¿Algo de qué? ¿De comer?

Creo que no.

No, de comer no.

¿Se ha tomado alguna medicación que estuviera por cabeza por el medio

o algún producto tóxico de limpieza, no sé?

No creo.

Estaba sentado viendo la tele.

-¿Estabas tú con él? -Sí.

¿Se ha dado algún golpe en la cabeza?

No, lo habría escuchado. Estaba en la cocina.

Pablo, por favor.

Tú siempre estás a lo tuyo. Que no te fijas en tu hermano.

Piensa un poco.

No, estaba con él en el comedor.

Me fui a la cocina a beber agua y cuando volví estaba así.

¿Cuántas veces quieres que te lo repita?

Te estoy preguntando, ¿eh?

Bueno, a ver. Tranquilidad. No pasa nada.

Vale.

Solo es que no quiero que le pase nada.

Por supuesto. De eso nos encargamos nosotros.

Vamos a llevar la reanimación

y hay que hacerle una gasometría venosa,

una analítica de sangre, orina con tóxicos

y de glucosalino

hay que pasarle un tercio en 30 ml.

Venga.

Así que, como directora del hospital,

acogiéndome a las facultades que se fijan en el artículo 162,

le comunico a don Carlos Merino su cese por despido disciplinario

los servicios que venía prestando a esta empresa.

¿Qué te parece?

¿De verdad vas a seguir haciendo como si nada?

Las otras veces que nos hemos visto ha sido en reuniones, con otra gente.

Pero ahora no.

Ahora estamos solos tú y yo.

¿Y?

No sé. ¿Ocurre algo otra vez?

No me digas que me vas a negar la máquina de diálisis

porque la necesito urgentemente.

Me parece un error mayúsculo

escoger como director de zona

a alguien cuyo mayor logro es

haber estado seis años al frente de un hotel en Lanzarote.

¿Es eso?

Pero si lo dije sin acritud ninguna.

Además, hace años estuve en ese hotel y lo pasé genial.

Pues eso no lo decías en tu artículo.

Me pusiste a parir.

Me llamaste experta en gestionar camas.

Y ya veo que no lo olvidas.

No, no lo olvido, no.

Son cosas que se te quedan aquí. Grabadas.

Vamos, si no fue nada personal.

Simplemente dije

que el perfil de la doctora Mayorga me parecía un poquito más adecuado

para ser coordinador de la zona. Nada más.

¿Y lo sigues pensando?

Por favor.

Si eso lo escribí hace un año.

Además, eres coordinador, ¿no?

¿De verdad hay que seguir hablando de esto?

Lo sigues pensando, ¿sí o no?

Pues mira.

Te contestaré cuando entre la máquina de diálisis por la puerta.

¿Podemos seguir con la carta de despido?

¿Quieres que te la vuelva a leer?

-No, no hace falta. -Genial.

Pues eso,

creo que es un despido disciplinario y, por lo tanto, procedente.

Eso no lo tienes que decidir tú, sino yo.

Ya.

Claro que lo tienes que decidir tú.

¿Cuál es tu opinión?

¿O nos vamos a tirar toda la tarde jugando al gato y al ratón?

Porque tengo mucho trabajo, ¿sabes?

Antes de nada,

decirte que la carta de despido

no es suficiente para que haga mi evaluación.

¿Cómo que no?

¿Desobedecer intencionadamente la orden de un superior

no te parece motivo suficiente?

Sí, a groso modo, sí.

Pero tenemos que armar el caso y revisar las circunstancias.

¿O quieres que se nos echen encima los del sindicato?

Voy a necesitar alguna documentación.

Apunta.

Necesito que me entregues un informe

donde se reflejen los artículos del reglamento de régimen interno

y del régimen disciplinario del personal sanitario

que Merino ha infringido, a tu juicio.

¿En serio?

Pero ¿eso no lo puedes mirar tú?

Podría ...

... pero no.

Es que tengo mucho trabajo, ¿sabes?

¿El régimen de qué?

Escribí ese artículo para el blog de un amigo mío médico

que necesitaba apoyos para la doctora Mayorga,

que es directora de su hospital.

Creo que no lo leyeron ni 10 personas.

Pues fíjate tú, que una de ellas fue mi amigo Tévez.

Qué casualidad, ¿eh?

No sé cómo será como coordinador,

pero desde luego, memoria tiene.

Me estoy poniendo enfermo solo de estar aquí. ¿Me puedo ir?

¿Me lo estás diciendo en serio?

¿Quieres que nos vayamos y dejamos aquí a tu hermano?

Yo aquí no pinto nada.

A reanimación solamente podéis pasar uno de los dos.

Mamá, por favor.

Gracias, iré yo.

Y tú me esperas aquí.

Había quedado con Damián en su casa.

Pablo, por favor.

No me pongas las cosas más difíciles.

A ver,

me quedo contigo

mientras la doctora explora a tu hermano. ¿De acuerdo?

-¿Me invitas a tomar algo? -Pablo, por favor.

Hecho.

Es hora de merendar, así que...

Ahí al fondo.

-Muchas gracias. -De nada.

Anda, vamos.

No sé por qué lo hago.

No sé por qué le dedico tanto tiempo a ese chaval.

Supongo que me recuerda mí cuando tenía su edad.

No soportaba los hospitales,

me daban un mal rollo...

Lo que no sé

es cómo lo voy a hacer

para entretener a un chico de 16 años.

Ramón. Ramón.

Hola.

Madre mía.

He dormido demasiado.

¿Demasiado? Pero ¿si estabas de guardia, no?

Sí. Demasiado tampoco,

porque te he visto hace prácticamente una hora.

Ya, pero es que tengo demasiadas cosas pendientes, Ainhoa.

Al final encontraste cargador, ¿no?

Sí, sí.

Por eso he venido.

Quería cargarlo y dormir 15 minutos.

Pero hija, me he quedado frito.

Mira, ya tienes el 40 %.

Ya me gustaría poder decir lo mismo de ti.

Ya, no estoy muy fino últimamente.

Oye, a propósito. El chico este, el celador,

¿tú lo conoces?

Sí, lleva un tiempo trabajando aquí.

Vale, quería hablar con él.

Quería disculparme.

No sé por qué me he portado así.

Imagino que será el cansancio de la guardia de la noche,

el tema de Julia.

Hace dos días que no voy ni a mi casa.

¿Y cuánto has dormido en estos dos últimos días?

Pues voy durmiendo a ratos.

Creo que esta hora es el rato de seguido más largo que he dormido.

No es fácil. Con una niña tan pequeña.

No, la verdad es que no.

Estoy deseando llevármela casa...

no sabes cuánto.

Pues sí, sí que lo sé, sí.

Oye, ¿el vuestro qué? ¿Sigue todavía ingresado?

Sí, está en el hospital de Diana.

Tienen vidas paralelas.

Nacieron el mismo día, los dos están ingresados.

¿Y cómo está?

Por ahora está mejor, fuera de peligro.

Ojalá tengamos la misma suerte que les den el alta el mismo día.

Sí, eso espero.

Los de neonatología me han dicho

que probablemente hoy desde luego, no.

Vaya. Tranquilo. ¿Y Berta cómo sigue?

Pues Berta, la pobre, sigue luchando.

Pero vamos,

lo suyo es más largo que un par de semanas.

Ya, ya sabes tú de eso.

De una recaída.

Sí.

Bueno, te dejo.

Tendré la consulta hasta arriba.

Sí, claro, perdona. Nada. Chao.

-Tú dime si te duele. -No.

-No te hagas el valiente, hijo, que te conozco.

Es que este, con tal de hacerse el gallito,

es capaz de morirse de dolor y no decir ni mu.

Que no, que justo ahora no me duele.

Si me doliera, lo diría.

Rocío, perdona ...

¡Óscar!

Ramón. ¿Qué tal?

No sabía que trabajabas aquí.

Sí, bueno.

La verdad es que llevo muy poquito tiempo.

Es que nos conocemos porque éramos miembros del AMPA.

No, no. Del APA, no del AMPA,

que por entonces todavía no estaba todo esto

de la fiebre del lenguaje sexista.

Vamos, que mi hijo y su hijo iban juntos a clase.

Pues mira. Aquí lo tienes ahora.

Madre mía, qué mayor estás. Qué guapo.

Pero bueno, ¿qué ha pasado?

Pues nada,

que se ha pasado toda la noche con fiebre, diarrea, vomitando

y como la fiebre no le bajaba, lo he traído aquí.

Ah, muy bien. ¿Está tomando algo?

Un paracetamol le he dado.

Os importa...

Perdona, Rocío.

¿Tiene alguna enfermedad diagnosticada?

No, no.

Pero yo creo que tiene algo

porque ha perdido más de 10 kilos en menos de un año

y sigue adelgazando.

¿Está con alguna dieta? No, qué va.

Está en plena adolescencia y no para.

Yo creo que le habrá cambiado el metabolismo.

Ya sabes que estaba un poco gordito, ¿te acuerdas?

Sí, sí.

Bueno, está en pleno desarrollo.

Lo que sí es cierto

es que la pérdida progresiva de peso puede ser preocupante.

Oye ...

perdona que te lo diga así, pero ¿por qué no le llevas tú?

No, no.

La doctora Jiménez es estupenda. Ya lo verás.

Sí, sí. Si seguro que sí.

Pero vamos, teniendo confianza tú y yo...

Perdone, perdone.

¿A usted le importaría que Ramón le ayudara con mi hijo?

No, encantada.

Gracias. ¿Lo ves?

-¿En qué curso estás? -Estoy terminando bachillerato.

-Anda.

¿Ya sabes lo que querrás estudiar después?

Ni idea.

Pero nada que tenga que ver con hospitales, seguro.

-¿Estás preocupado por su hermano? -Sí.

-No será nada, ya verás. Está en buenas manos.

-Todo es culpa de mi madre. -¿Por qué dices eso?

Toma unas pastillas para los nervios.

Bueno, Pablo,

mucha gente toma ansiolíticos, no pasa nada.

Ya, pero ella les deja por ahí en medio.

¿Qué quieres decir, por ahí en medio?

Que más de una vez

he visto a mi hermano con las pastillas en la mano

y se las he quitado.

Mi madre se pasa todo el día fuera y tengo que cuidarlo yo.

Ya, y una cosa.

Hoy, cuando tu madre no estaba, ¿estabas a solas con tu hermano?

¿Las pastillas estaban también por ahí encima?

Sí, estaban encima de la mesa de la cocina.

Las he quitado.

Pero si las he visto yo,

también las ha podido ver él y tomarse alguna.

¿Por qué no lo has dicho antes?

Solo digo que puede ser, no tengo ninguna prueba.

Además, no quiero que mi madre se cabreé.

¿Por qué se iba a mosquear tu madre?

Siempre se mosquea

cuando le digo

que tiene que prestarle más atención a mi hermano.

Yo creo que mi madre no le quiere.

No, no digas eso. No digas eso, porque no es verdad.

A ver, yo creo que deberíamos hablar con la doctora Marco

y contarle lo de las pastillas, ¿no crees?

Vale.

Pero, por favor, no le digas que te lo he dicho yo,

que luego me echan bulla.

Te lo prometo.

Gracias.

Rocío. Sí.

Oye, disculpa lo de antes, no quería entrometerme.

No pasa nada.

Verás, he visto a Óscar, que le ha hecho tanta ilusión verme,

que al final me ha dado un poco de apuro decirle que no.

Que no pasa nada, de verdad.

Seguro, ¿no?

Vale.

¿Y tú cuánto tiempo hace que no duermes?

No, me eché hace un rato.

No, digo dormir de verdad en una cama y eso.

Ah... Da igual, ya dormiré.

Escúchame, ¿cómo está el chaval?

La analítica es compatible con gastroenteritis vírica

y aún estoy esperando los resultados de la placa de tórax,

pero es que no me cuadra.

Lo de los kilos son muchos

y creo que a lo mejor

no tiene nada que ver con la gastroenteritis.

Ya.

¿Y crees que puede tratarse de algún trastorno alimentario?

¿una bulimia?

No lo creo.

He hablado con el chico

y no me parece que sea anoréxico ni bulímico, la verdad.

Oye, se me ocurre una cosa.

¿Por qué no hablo yo con él,

que conozco al chaval desde que era un crío,

a ver si le sonsaco algo? ¿Te parece?

Vale.

Hola. Juanma, ¿cómo estás?

Un poco mejor. ¿Sí?

Genial.

Oye, te quería hacer una pregunta.

¿Tú cuánto dirías que comes? ¿Mucho o poco?

No sé, lo normal.

¿Lo haces de una forma ordenada o de forma copiosa?

¿Cómo? No entiendo muy bien la pregunta.

Quiero decir, ¿te metes atracones?

Ah... No sé, alguna vez.

Cuando estoy más nervioso. Pero vamos, como hace todo el mundo.

Siempre comemos juntos y come lo mismo que yo.

Ah, perfecto.

Me ha comentado tu padre

que en este último año has estado perdiendo mucho peso.

¿Esto por qué es?

¿Porque no quieres volver a engordar?

La verdad es que no.

A ver, me gusta estar en mi peso, pero como sigo adelgazando,

no es un tema que me preocupe.

Pero vamos,

que todas estas cosas ya me las ha preguntado la doctora.

Genial, perfecto.

Le he dicho la verdad.

A ella y a todos los médicos a los que me ha llevado mi padre

desde que estoy adelgazando.

Es que me preocupo, hijo.

Bueno, eso es normal, ¿eh?

Pero no soy bulímico.

Si no díselo tú, papá.

Que me has estado espiando y todo.

Me dijeron que observara

si va al baño después de comer para meterse los dedos.

Lo hice, pero no.

Bueno, pues mira.

Tema bulimia descartada. ¿De acuerdo?

no obstante,

la doctora Jiménez te va a seguir haciendo pruebas

a ver si averiguamos cuál es el origen de todo esto.

Yo ahora os tengo que dejar, que tengo que ir a pasar consulta.

Luego me pasaré

a ver si hay alguna novedad de las pruebas.

Gracias.

Rocío, si necesitas cualquier cosa estoy en mi consulta, ¿de acuerdo?

Vale.

Bueno, lo dicho.

Voy a esperar a los resultados de la placa de tórax

y en cuanto tenga los resultados, vengo a comentaros, ¿vale?

Gracias.

Hay que tener tacto con los médicos más veteranos,

porque a veces te tratan

como si todavía yo estuviera en la facultad.

Y yo le tengo muchísimo respeto al doctor Landó

y agradezco muchísimo que me quiera ayudar,

pero es que a veces se pasa de paternalista.

Y con los médicos como él,

hay que marcar muy bien el sitio porque claro, también,

si se equivocan

tampoco es plan de ensañarse.

Es un equilibrio complicado.

¿Tienes ya un diagnóstico?

Pues no, no tengo un diagnóstico, Clara.

Vamos a dejarle ingresado para tenerle en observación

y hacerle más pruebas.

Es que quiero saber

qué es lo que pasa con la arritmia que tiene en el corazón

y quiero descartar que pueda ser un problema neurológico.

¿Él suele vomitar?

No, de hecho el vómito se lo he provocado yo hoy.

Tenía miedo

de que hubiese comido algo cuando no estaba.

¿Algo como qué?

Pues no lo sé,

la comida en mal estado, algo del botiquín, no sé.

Bueno, la próxima vez que pienses que se ha intoxicado

por favor, no le fuerces el vómito.

Los tóxicos pueden hacer casi más daño al salir que al entrar.

Rosa, que tu hijo está en la sala de espera.

-Gracias. -De nada.

Enseguida vengo.

¿Qué pasa? ¿Qué pasa de qué?

A ver, que te conozco.

Tú no has entrado en la casa

para decirle a Rosa

que su hijo está en la sala de espera, ¿no?

¿Qué querías?

Nada.

Quería comentarle una cosa a la doctora Marco,

pero al ver que estaba la madre del niño,

me lo he pensado mejor.

Pues cuéntamela a mí.

He estado tomando algo con Pablo, el hermano mayor de Sergio.

¿Y?

Parece ser que su madre toma ansiolíticos normalmente

y el cree que su hermano puede haber cogido alguno

y podría habérselo tomado.

¿Eso te ha dicho?

A ver, no me lo ha dicho claramente.

Pero, no sé.

Me ha dado entender que su madre no está muy bien

y que no le hace mucho caso al niño.

Ya.

Pues es muy raro, la verdad.

Esta mujer no tiene aspecto de nada de eso.

En cambio, Pablo...

¿Has hablado tú con él?

No. No he hablado con él.

Pero me lo he cruzado por el pasillo

y te digo que no me ha dado buena espina.

Pues a mí me parece un buen chaval.

Y en todo caso,

si nos ha contado que su hermano podía haberse tomado un medicamento,

tendríamos que decírselo a la doctora Marco, ¿no cree?

Bueno.

Y que ella valore.

Sí, sí.

Pero ya te digo yo que ese chico no es de fiar.

Bueno, en todo caso,

se lo contamos a la doctora Marco y ella sabrá qué hacer, ¿de acuerdo?

Muy bien. Venga, gracias. A ti.

Me ha sentado un poco mal, la verdad.

Para una vez que hago un comentario que puede ayudar a un médico...

Pero bueno,

que ya sé de dónde viene eso, ¿eh?

Que a una enfermera

le cuesta un poco aceptar

algún comentario que venga de una celadora.

Como si no conociéramos a los pacientes,

como si no tuviéramos nada que decir.

Hola.

¿Escondiéndote de los problemas del hospital?

No... O sí. Qué se yo.

Si es lo normal.

¿Por qué te crees que estoy aquí?

¿Malas noticias?

¿Qué?

El móvil. Estabas hablando, ¿no?

No, cosas personales.

Pensaba que estabas hablando con el coordinador de zona.

¿Te ha dado el visto bueno al despido?

Qué va.

Me ha pedido un montón de papeles.

Que si el reglamento disciplinario,

que si el permiso de no sé qué.

Bueno, bueno, con lo que te gusta a ti el papeleo.

Hay que ver, Merino, ¿eh?

Ya no está aquí, pero sigue dando la lata.

No sé lo que quieres decir.

Pues que no sé por qué ha llamado al coordinador,

si su despido es de libro.

Además, no le pega.

Estará pensando:

“Para lo que me queda en el convento”.

Si no va a volver de todas las maneras.

Puede manchar el nombre del hospital y de sus compañeros.

Cómo es la vida, ¿eh?

Crees que conoces a alguien y luego...

Ni que lo digas.

¿Quieres un bombón?

No, gracias.

Mejor, porque es el último.

-¿Ese soy yo? -Sí, ese es tu tórax.

-¿Y se ve algo raro? -No.

-Pues bien, ¿no? -Sí.

¿Entonces por qué la miras tan preocupada?

Ah, no,

porque a los médicos

no nos gusta no saber el origen de los síntomas.

Pero es una radiografía para alegrarse.

Hace un año no habría cabido ahí, ¿eh? No sabes cómo estaba.

Bueno...

10 kilos tampoco son para tanto, ¿no?

No, qué va.

Eso díselo a mis compañeros de clase.

-¿Se metían contigo en el instituto? -No.

Un poco, pero eso ya pasó.

Hay chavales que puede ser muy crueles.

Lo mejor es hacer como si nada.

-¿A ti también te ha pasado? -Sí.

Eso hacía yo.

Lo de hacer como si nada.

Pero luego empecé a adelgazar y se pasó todo.

Es que no acabo de entender

cómo has podido perdido 10 kilos sin hacer ni ejercicio, ni dieta.

Bueno, ahora sí que hago básquet algún día.

Lo de adelgazar fue poco a poco, así que...

Pues no sé si tendrá que ver,

pero las pruebas que te he hecho hasta ahora

no me han servido de mucho.

Juanma, si hay algo que no quieras contarme

porque te dé corte,

porque no quieres que se entere tu padre,

de verdad no tengas miedo.

Yo soy médico.

Lo que me cuentes a mí, esto queda entre nosotros.

Ya, pero es que no hay nada. En realidad...

A lo mejor sí que hay una cosa,

pero no es un secreto.

Es que no sé cómo decírtelo.

No te preocupes. Yo no me voy a asustar de nada.

Pues... A veces, cuando voy al baño, hay cosas blancas.

-¿En las heces? -Sí.

Es que me da como corte contártelo,

pero estaba con el runrún en la cabeza y no...

Pues no te preocupes,

porque creo que me has dado una pista y de las buenas.

Ramón, Ramón.

Toma.

Creo que te dejaste esto aquí antes. Es tuyo, ¿no?

Sí, sí. Es mía. Se me caería del bolsillo.

Te he despertado, ¿no?

No, no. Qué va. Estaba aquí liado.

¿Un café? Sí, gracias.

Madre mía.

Cinco llamadas perdidas.

Es que le había dicho a un amigo

que quería supervisar el caso de su hijo,

pero al final no sé ni lo que ha pasado.

Llevo cuatro horas sin parar

hasta que he encontrado hueco para traerte la linterna.

Gracias, te lo agradezco.

Oye, Ramón,

¿Por qué no te vas a casa a descansar?

No, no, no.

Prefiero estar aquí por si hay alguna noticia de neonatos.

Además, voy a ver si puedo hacer la guardia de esta noche.

¿Otra más?

Las noches están muy tranquilas.

Así, si tengo un rato, me acerco a ver a Julia.

Ya, Ramón, pero...

Sabes que cuando estamos tan cansados podemos cometer algún error.

Ya, ya.

Soy consciente de eso. No te preocupes, de verdad.

Mi casa está tan vacía que se me cae encima.

Las dos personas que más me importan las tengo ingresadas.

Ya, bueno, pero también que es que descansar.

Ya, pero en mi casa no puedo.

Me lio a pensar, empiezo a dar vueltas,

no duermo nada.

Aquí, al menos, estoy ocupado.

Trabajo... Me duermo.

Perdona.

Me has dicho que estabas muy liada

y estoy soltándote la matraca.

Nada, para eso estamos.

Voy a ver si acabo esto.

Sí, yo también tengo un montón de lío así que luego nos vemos.

Vale. Ánimo.

Venga. Hasta luego. Chao.

A ver, ¿y esto qué era?

Ah, sí.

Me alegra saber que Ramón confía en mí para contarme sus cosas.

La verdad es que me gustaría ayudarle más,

pero bueno.

Lo único que puedo hacer es escucharle

y dejar que se desahogue.

El pobre está muy solo.

Y yo tengo a Diana.

Imagino que es porque estoy muy cansado,

pero no me gusta hablar de mi vida privada

con los compañeros.

No me parece profesional.

Ainhoa, bueno.

Hace mucho tiempo que nos conocemos y es tan maja...

La pobre se queda así mirándome con esos ojillos diciendo:

“Este, la que me está soltando”.

La verdad es que,

cuando no tienes a alguien con quien hablar,

las cosas se te quedan dentro

hasta que al final

se las sueltas al primero que pillas.

Espero que Berta se ponga bien pronto,

porque la echo muchísimo de menos.

Y más de menos que la voy a echar cuando a Julia la den el alta.

Oye, ¿te apetece que nos vayamos por ahí este fin de semana?

He visto un hotel con spa en la sierra...

Te lo compro.

Después de esta semana,

solo me apetece tumbarme y no hacer absolutamente nada.

¿Qué pasa?

¿Es por lo de Merino?

Bueno, sí, entre otras cosas.

A ver, yo no te lo iba a decir, pero va a venir esta tarde.

-¿Quién, Merino? -Sí.

Viene a por el finiquito,

pero la jefa se lo ha dejado en recepción.

Imagínate. No quiere ni verle.

A ver,

yo te lo digo porque estas atenta. Si no estás por la zona.

¿Te puedes creer que me dijo lo mismo él?

-¿Qué te dijo? -Pues eso.

Que rodeaba medio hospital para no encontrarme.

Vale, bien, pero es que es verdad.

-Pensé que disimulaba mejor. -No, cariño.

Tú no sabes disimular tu mala leche.

Pero es que todavía no sabemos por qué le han despedido.

¿Ha sido un problema con paciente?

¿Te imaginas que ha sido otra negligencia médica?

No, no creo.

Si fuese una negligencia,

lo primero que abría

sería una demanda y un paciente cabreado.

Ya. Menudo carrerón, Merino.

Ya.

Pero es que va por libre

y eso tarde o temprano te pasa factura.

-Menudo numerito, amiga. -No te agobies con eso.

Además, no os vio nadie.

Bueno, Pepa y Clara.

Pero tú te quedaste a gusto, ¿no? Pues ya está.

No tiene derecho a echarte nada en cara.

Ya, Esther,

pero me tenía que haber controlado un poco,

que lo acaban de despedir.

¿Qué pasa? ¿Qué lo has despedido tú?

No, ¿verdad? Pues ya está.

Teníais una conversación pendiente y, qué mala suerte,

llega en el peor momento.

Ya, pero...

Me habría gustado que las cosas acabasen de otra manera, no así.

Ya.

Pero a veces acaban mal y es inevitable.

-Supongo. -Bueno, ¿qué? ¿Vamos a trabajar?

Anda, vamos.

  • A mi lista
  • A mis favoritos
  • Centro médico - 18/10/18 (1)

Centro médico - 18/10/18 (1)

18 oct 2018

Docuficción basada en un exitoso formato internacional que recrea cada día dos historias basadas en casos clínicos reales, curiosos y atractivos. A través de siete personajes fijos -cinco médicos y dos enfermeras- los espectadores irán conociendo los casos que llegarán a las consultas.

ver más sobre "Centro médico - 18/10/18 (1)" ver menos sobre "Centro médico - 18/10/18 (1)"
Programas completos (1098)

Los últimos 1.111 programas de Centro médico

  • Ver Miniaturas Ver Miniaturas
  • Ver Listado Ver Listado
Buscar por:
Por fechas
Por tipo
Todos los vídeos y audios

Añadir comentario ↓

  1. Karina1969

    Pendiente de aprovacion??? Eso es CENSURA PREVIA EN ARGENTINA O SEA Q NO ACEPTAN CRITICAS YA VOY ENTENDIENDO

    20 oct 2018
  2. Karina1969

    Para q piden q hagamaos comentarios si jamás uds responden nada..soy de argentina y aca las empresas asi grandes como uds y mas las q tienen q ver con la televisión tienen un departsmento para esto...SINO SAKEN EL CIMENTACIONES YA Q JAMAS RESPONDEN A NADA

    20 oct 2018
  3. Karina1969

    SOY DE ARGENTINA Y NO SE XQ LOS VIERNES NO HAY CAPITULOS DE CENTRO MEDICO??? ME GUSTARIA SI FUESEN TAN AMABLES DE RESPONDER EN MI PAIS CUANDO UNO MANDA UNA PREGUNTA QUEJA O LO Q SEA...LAS EMPRESAS ASI COMO UDS..TIENEN UN DEPARTAMENTO JUSTO PARA ESTO...SINO SAQUEN LA OPCION DE HACER COMENTARIOS YA Q NADIE REPONDE NADA DE NADA

    20 oct 2018