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No recomendado para menores de 7 años Centro médico - 18/09/18 (1) - ver ahora
Transcripción completa

Lo único que intento es tener la mente abierta.

Es algo bastante recomendable,

sobre todo, en los primeros momentos del diagnóstico.

-No trabajamos mucho con los pálpitos por aquí.

-Pero gracias por la sugerencia.

-No es una sugerencia. Se llama diagnóstico diferencial.

-Para hacer un diagnóstico diferencial,

usted tendría que ser médico de este hospital,

y el paciente ser su paciente.

-En cuanto saque una muestra de la masa,

te la tienes que llevar a analizar al laboratorio. Rapidito.

-Que acabe de llegar al hospital

no significa que acabe de llegar a la profesión, ¿eh?

Que ya tengo muchos años de experiencia.

-Pues, si tiene muchos años de experiencia,

sabrá que no puede alterarse en un quirófano.

Llevamos dos días, única y exclusivamente hablando de Merino.

Y ni siquiera trabaja aquí.

Que es que no debería de haber opinado de un paciente

que no es suyo.

Y menos, en un hospital donde no trabaja.

No me gusta la gente así. -A mí tampoco.

-¿Sabes qué ha pasado, por qué estás en el hospital?

María.

-¿Qué le pasa? Dacaret, ¿qué le pasa?

-Una crisis respiratoria. Llama, llama, llama, llama.

-¡Necesitamos ayuda urgente!

-Respira. Tranquila.

María. María...

-Tranquila.

-María.

-¿Ves cómo sabía abrirla?

-Vamos, vamos. Vamos.

-Subidla a la cama, por favor.

-Venga, vamos allá.

-Sí, vamos.

-Vale. Una, dos... ¡Arriba! Eso es.

-Vale. Pásame el oxígeno.

-Sí. Voy.

-Pásamelo. -Vale.

Ahí tienes. -Gracias.

-Si alguna vez nos encontramos en una situación similar

a la que ha ocurrido con María;

es decir, con una persona que tiene problemas respiratorios,

es muy importante que nunca movamos a esa persona

cuando tenga lesiones en la cabeza, el cuello,

el pecho o las vías respiratorias.

También es muy importante no colocar

ningún tipo de almohada debajo de la cabeza.

Porque eso podría cerrar las vías respiratorias.

-Mejor, ¿verdad?

Monitoriza el nivel de saturación, por favor.

Doctor: ¿Podemos hablar un segundo?

Esther te describió muy bien.

Doctora Reina. Pero Bea está bien.

-Bueno. A mí me han hablado de ti también. Yo me llamo Hamman Dacaret,

pero la gente cercana me llama Daca.

-¿Daca? -Sí.

-¿Cómo París Da...? Olvídalo. -¿En serio?

-Soy terrible como cómica.

-A ver si te ríes tanto cuando te enteres

que te has cargado la puerta del ascensor.

Que... entre tú y yo, pero menudo momento surrealista, ¿no?

-De película de terror. Y sobre todo para María.

Hubo un accidente de autobús y se cayó al río, la pobre,

y ahora esto.

-Sí. He tenido algún paciente del accidente.

-Bueno, pues... Un placer. -Vale.

-Bueno, el deber me llama.

-Muy bien. Ah, oye: Reina. El fonendo.

-Ah, perdón. Vale.

-Cuidado. -Gracias.

-Nada. Adiós.

-Tranquilo. Está templado.

-Gracias.

¿Por qué estoy aquí?

-Quiero empezar de cero contigo. ¿Podemos?

-Sí, claro.

Tú dirás.

-Déjalo, por favor. Es que es... Es muy delicado

y le tengo mucho aprecio. Por favor. Gracias.

Creo que eres lo suficientemente inteligente como para saber que,

si te hemos llamado de nuevo,

es porque estamos pensando en contratarte.

-¿Quiénes?

-¿Cómo que quiénes? La dirección de este hospital.

-¿Cuántos directores tiene este hospital?

Creía que la directora eras tú.

-Sí. Yo quiero contratarte.

Mira: si vamos a entrar en cuestiones semánticas,

vamos a tardar más de la cuenta.

-¿Y qué te ha hecho cambiar de opinión?

-Que eres buen médico.

¿Puedes dejarlo, por favor?

-Bueno. ¿Qué me ofreces?

-Tu salario bruto, anual. Es lo máximo que te puedo ofrecer.

-No es suficiente.

-¿Cómo que no es suficiente? Si ni lo has mirado.

-Si decido trabajar en este hospital,

necesito otras motivaciones.

-¿Qué otras motivaciones?

-Quiero ser subdirector. -Eso es imposible.

-Entonces, quiero elegir a mis propios pacientes.

No quiero que nadie me diga a quién debo o no debo tratar.

-Eso es más imposible todavía.

-Mira... No quiero volver a vivir lo que me pasó en el antiguo hospital.

Necesito autonomía.

-Sabes que no puedo aceptar algo así.

Ni de ti ni de cualquier otro médico.

-¿Sabes dónde hay que poner un lápiz en el suelo para que nadie lo pise?

-¿Qué?

-Yo no soy cualquier otro médico.

Gracias por el café. Ha sido un placer conocerte.

-Uf...

-Buenas. ¿Eres familiar de...?

-Creo que me he levantado demas...

-¿Richi? -¡Diana!

-¿Estás bien? -Pero... Sí, sí.

-¿Te has mareado, o algo? ¿Estás bien?

¡Qué alegría verte! ¿Cómo estás? -Bien...

-Estás bien seguro, ¿no? -Sí.

-Vale.

-No... No esperaba encontrarte aquí. -Ya.

Bueno, pues... Sí. Lo mío con Ainhoa ha sido un poco...

montaña rusa con doble tirabuzón,

así es que la manera más bonita que he encontrado de unirme a ella

para toda la vida,

pues... ha sido esta.

Tranquilo. Me voy acostumbrando a que me miren así, todo el tiempo,

sin parar.

-¡Guau!

Es que...

-Seguro que estás bien, ¿eh? -Sí, es que no sé qué decir.

-Bueno... La gente normalmente me da la enhorabuena... Esas cosas.

-Enhorabuena, enhorabuena. -Gracias.

-Estoy bien, estoy bien, estoy bien.

-Respira. -Sí. Vale. Vale.

-Respira profundo... -Vale.

-Eso es.

-Estuve aquí el otro día y no te vi.

-¿Viniste a visitar a..., ma marí...? ¿Es tu amiga?

-Sí. Mi amiga. Sí, a María, sí.

-No. Vinimos juntos. Vinimos juntos.

Bueno, es que salimos a pasear en bici...

Un autobús casi nos arrolla por un puente,

ella se cayó al río, tragó un montón de agua,

yo me tiré a socorrerla,

luego vinimos aquí y yo me había desmayado,

entonces me tuvieron en observación, aquí...

-¿Te desmayaste? -Sí... Bueno. Entonces me...,

me tuvieron en observación un rato, y ella ha tragado un montón de agua.

Lleva dos días ingresada. -Ya.

-¿Cómo está?

-Bueno, venía justo a informar a los familiares, pero te cuento.

Ha tenido una crisis. Una insuficiencia respiratoria,

pero tranquilo, porque está controlada.

-Vale, pues quiero ir con ella.

Huy...

-Siéntate. Siéntate. Respira.

Ahora vamos. ¿Vale? Primero quiero examinarte a ti.

-No, pero si yo estoy bien...

-Déjame que te ausculte...

Tranquilo...

¿Te has desmayado más veces? -No.

-Déjame la tripa.

¿Te golpeaste la cabeza?

-Eh... No... Sí... No lo sé. Pero igual llevaba el casco de la bici.

Pero que yo estoy bien, de verdad.

Si seguro que me pasó por el calor, por el esfuerzo, es normal.

-Bueno. Hace mucho calor y puede ser que sea por eso.

Pero yo me quedo más tranquila si te hago algunas pruebas. ¿Vale?

-Que no me hagas más pruebas, de verdad. Que yo estoy bien.

-Richi, que no seas pesado. ¿Tú quieres cuidar a tu amiga?

-Sí.

-Pues primero tienes que estar bien tú. ¿Vale?

-Vale.

-Mira a un punto fijo, anda. A mí, fijo...

Es importante para ti esta chica, ¿no?

-No, es... mi amiga. -¿Seguro?

-Sí. Es... la novia de Nacho. Que también está por aquí.

-¿Nacho está por aquí? -Nacho está por aquí.

-Flipa... -Flipa...

-Madre mía. Va a flipar. ¿Y qué tal? ¿Cómo está?

-¿Nacho? -Sí.

-Pues igual que siempre.

-Doctora. -Sí.

-Le necesitan en el 4. -Vale, vale. Gracias.

Que me tengo que ir. -Sí, sí, claro.

-Ahora mando a que te hagan unas pruebas. Quédate aquí. -Vale.

-¿Vale? -Sí.

-Qué alegría verte. -Sí.

Diana... -Dime.

-A Nacho le va a encantar verte. -Le va a encantar... y va a flipar.

-¡Va a flipar!

-Quédate aquí. Luego te veo. -Vale, chao. -Chao.

-Esto es increíble, señora. Y aquí es que nadie me dice nada.

No me lo puedo creer. Eh... Perdona. Por favor, disculpa.

Mire, por favor:

necesito saber dónde está María Clemente.

Porque no está en la habitación,

y es que aquí nadie me está diciendo nada.

-De acuerdo. Su médico le informará de inmediato.

Sé que cuesta. Pero tenga un poco de paciencia, por favor.

-Eh... Perdone, mire: no. Es que estoy harto de esperar.

-Ya.

-Es que mi novia se cayó al río. Y yo necesito saber cómo está ya.

-Ya...

-¿De acuerdo? Ahora, por favor.

-Tranquilícese, por favor.

Porque perder los nervios no ayuda a nadie. ¿Sí?

A ver. ¿Su novia iba en el autobús? -No. Mi novia se cayó al río.

Y mi amigo Richi fue detrás. -Ah, sí. Los del río. Los conozco.

-Sí. -Bueno. Acompáñeme, por favor.

Ana. -¿Sí?

-¿Podrías acompañar al caballero a REA? -Claro.

-Muchas gracias. -De nada.

-¿Me acompaña?

-La radiografía de tórax muestra

una gran acumulación de líquido en los pulmones.

Por eso, te cuesta respirar bien.

Y además nos confirma que...,

que sigues teniendo un edema pulmonar.

¿Vas cómoda? -Ay, sí, sí.

Mejor que la mascarilla, gracias.

-La analítica no muestra ningún dato sugestivo de mayor gravedad, pero...

Tragaste mucha agua. Yo prefiero dejarte en observación por un tiempo

y... ver cómo evolucionas. ¿Vale?

-Doctora. -Gracias.

-Hola.

-Buenas. ¿Cómo estás?

Cuando vi que..., que no estabas en la habitación, pensé que...,

que te había pasado algo.

¿Cuándo podrá volver a casa, doctora?

-Pues vamos a tenerla un tiempo en observación.

Voy a llamar al celador para que te suba a la habitación.

Bueno, si funciona ya el ascensor.

Y por favor, descansa. Ya tuviste demasiadas emociones fuertes por hoy.

¿No crees?

Hasta luego. -Hasta luego.

¿A qué se refería la doctora?

-Ay, Nacho, estoy muy cansada, de verdad.

Necesito descansar, por favor. -Claro, claro. Claro.

-María, creo que deberíamos hablar. -¿De qué?

-De lo que pasó. Estás rara desde el accidente.

-Bueno, ¿cómo quieres que esté? Me están haciendo un montón de pruebas.

-Venga, dime la verdad. Dime que no estás enfadada conmigo.

-Es que sí estoy enfadada contigo. Me caí a un río.

Te quedaste mirando ahí, como un pasmarote.

-Sabía que era por eso. Lo sabía.

-Es que, de no ser por Richi, me hubiera ahogado, Nacho. ¿Qué te pasó?

-Pues entré en shock y... Cuando reaccioné, Richi ya te había sacado.

María: lo siento.

-Perdona tú. Si es que...

supongo que es muy difícil reaccionar en una situación así, ¿no?

-Crees que soy un cobarde.

-No. No, no creo eso, no. Es que... yo no...

No sé si quiero tener un hijo contigo en estos momentos.

Nacho y yo estamos intentando tener un bebé.

Queremos de verdad tener un hijo.

Pero...,

desde el accidente yo me...

O sea, que él no pensara en mí cuando me..., me caí al río,

pues me... Me hace replantearme muchas cosas.

Eh...

Me dice que qué quiero, ¿no? Pues...

pues alguien que esté dispuesto a saltar por mí.

Eso quiero porque...

yo sí hubiera saltado por él.

Pero...

Bueno.

-No creo que sea tanto pedirte que entiendas una cosa tan simple:

si uno falla, el paciente se muere. ¿Te enteras?

-Pero doctor: yo le juro que conté todo el material. Todo.

-Pues no contarías bien. Fue insuficiente.

-Pero doctor, se lo prometo. Estaba todo...

-¡Que no vuelva a pasar!

-El toque de atención funciona mejor si se hace constructivamente.

-Que no están a lo que tienen que estar.

-Imagino que, igual que les gritas cuando cometen un desliz,

les reconocerás el mérito cuando acierten, ¿no?

-¿Te refieres a que tengo que darles una palmadita en la espalda,

simplemente por hacer su trabajo?

Ángela, necesitamos profesionales en este hospital.

-Tenemos profesionales. El problema, Matías,

es que a ti te cuesta trabajar en equipo.

-Dirás con mi equipo.

-Precisamente.

Con tanto grito,

lo único que consigues es tenerlos nerviosos,

y así sí acabarán cometiendo errores.

-¿Has contratado a Merino?

-No. No hemos llegado a un acuerdo.

-Con un tipo así no se negocia. Se le da lo que quiere, y punto.

Luego nos vemos.

-Huy... Ay, perdón.

¡Nacho! -Diana...

-¿Qué tal? Ya me dijo Richi que..., que estabais por aquí.

Qué alegría veros.

-Eh... ¡Enhorabuena! -Gracias.

-Enhorabuena.

-Gracias, gracias. Lo mío me ha costado, no te creas.

Pero dame un abrazo, que no muerdo. -Sí, claro.

-¿Qué tal? -Bien.

-¡Cuánto tiempo! -Bien. ¿Y tú?

-Bien, muy bien, muy bien.

-Te ves genial, ¿eh? Estás... guapísima, como siempre.

-Lo sé, lo sé. Me queda muy bien el embarazo, ya lo sé.

Tú también estás... -No, qué va.

-Estás muy guapo. -No.

-Que sí.

Soy la última chica del planeta que esperabas ver embarazada, ¿verdad?

-La verdad que sí.

Cuando estábamos juntos,

ser madre era tu último interés en la vida.

-Las prioridades cambian, con el tiempo, supongo.

-No puedo estar más de acuerdo.

-Oye, que me dijo Richi que María, la chica que está ingresada,

que era tu chica. ¿No? -Sí.

-Pues que estés tranquilo. Que la vamos a atender muy bien.

-Bueno, y... ¿cómo que te cambiaste de Centro Médico?

-Bfff... Pues hubo recortes, un poco rollo,

porque llevábamos mucho tiempo juntos, y... Somos todos muy amigos.

-Bueno, al menos te... Te has colocado enseguida, ¿no?

-Sí, la verdad, esto... Esto ha sido una carambola.

De hecho, nos han reubicado a varios. Dacaret se ha venido también.

-Ah, ¿sí? -Sí.

-¿Cómo le va? -Bien, bien, muy bien.

-Dale recuerdos de mi parte.

-Vale, lo haré. Perdóname, pero es que necesito...

Tengo que seguir trabajando.

-Claro, claro. Sin problema.

-Que me ha encantado verte. -Y a mí.

-Chao.

-¿Qué pasa con esa cara, que parece que has visto un fantasma, tío?

-Un fantasma, no. Un milagro.

¡Que Diana va a ser mamá! Mamá.

-Qué fuerte, tío. Quién lo diría, ¿eh? Bueno, ¿y tú cómo estás?

Porque no todos los días se encuentra uno a su ex, embarazada.

-Pues no, Richi, no. La verdad que no estoy bien.

Y no solo por Diana, ¿eh?

¡Es María! -¿María? ¿Qué le pasa a María?

-Pues que básicamente me odia porque no salté a socorrerla.

En una relación de años, una reacción en un segundo de tu vida.

-Mira, Nacho. Te lo juro, tío, que yo me tiré,

o sea, fue sin querer.

Yo, fue una cosa como por inercia.

Yo la vi a ella caer, y entonces me tiré, y zas, pero sin pensar ni nada.

-No, da igual, da igual. No te preocupes.

No quiero hablar de eso ahora, ¿vale? -Vale.

-¿Y tú cómo lo llevas?

-Pues bien. Aquí, esperando que me vengan a hacer un TAC,

pero por hacer gasto. Porque yo estoy bien.

-Eh... Richi: ¿Te importa que salga un momento?

-No, no.

-Que necesito tomar un poco de aire, ¿sí?

-No, no.

Entiendo a Nacho perfectamente.

Él y Diana cortaron,

pues porque ya no tenían las mismas prioridades en la vida.

Tiene que ser muy duro ver cómo tú y tu alma gemela

ya no queréis las mismas cosas.

Y luego, volveros a reencontrar pasado un tiempo,

y darte cuenta de que tú sigues sin ser esa cosa que ella necesita.

A mí me pasa eso constantemente.

-Eh, eh... -¿Todo bien?

-Sí, mejor, ahora que has venido. Que... -¿Sí?

-¿Cómo estás? ¿Qué te han dicho?

-Bien, nada, me acaban de hacer un TAC. Que... no sé para qué.

Pero al menos me ha servido para... venir aquí y verte.

-Oye, lo siento mucho, tío. Perdóname.

-¿Por qué?

-Porque todo esto que te está pasando es culpa mía.

-¡Ya sabía yo que tú te habías tirado al río a propósito! ¿Eh?

Que todo esto, que había gato encerrado.

María: no seas boba. Aquí no hay culpables.

Tal vez el arquitecto del puente.

Que bien podría haber hecho un carril bici.

-Qué tonto eres...

-Lo importante... es que estamos vivos.

-Mm... La verdad que sí.

-Y sobre todo, que estamos juntos.

Para poder sufrir esta tortura médica.

-De verdad, no tienes remedio, no me lo puedo creer.

-No, no, no, no, no, no, no. No caritas tristes. ¿Vale?

-María, tú sabes que yo soy un superhéroe muy generoso, ¿eh?

-Ah, ¿sí?

-Así que... pídeme lo que quieras, y lo consigo.

-Me quiero ir a mi casa.

-Pues es que, con el agua, se me ha fastidiado ese superpoder.

-¿Sabes dónde está Nacho?

-Ha ido a tomar el aire.

Mira: hay una cosa que yo te tengo que decir. ¿Vale?

Cuando yo salté a por ti al río, es que lo hice sin pensar.

Yo creo... Yo creo que tú no te tienes que mosquear con Nacho.

Porque a veces hacemos las cosas así, sin..., sin darnos cuenta,

sin importancia. ¿Sabes?

-No, no, Richi. Es que... Es que... para mí sí que la tiene.

Sí, igual soy estúpida y..., y romántica. ¿Vale?

Pero yo siempre pensé que el hombre de mi vida

haría cualquier cosa por mí.

Igual estoy equivocada con Nacho, ¿eh?

-Pues igual sí. Pero igual no, María. ¿Me explico?

-Es que no es solo el accidente.

Es que, cuando él habla de tener un hijo, quiere... tener un hijo.

Pero... Pero nunca habla de tenerlo conmigo. ¿Me entiendes?

-Mira, María: yo... Yo creo que es un poco pronto para tomar decisiones.

A ver. Todo esto... Todo esto es muy reciente, ¿eh?

Te pido que... al menos esperes hasta salir del hospital. ¿Te parece?

María... María...

María... ¡María!

¿Estás bien?

¿Estás bien? ¡Ayuda! Venga, venga, vale, vale.

¡No puede respirar!

María, ¿estás bien?

-Déjame, por favor. Por favor.

Tiene mucha dificultad respiratoria. Hay que intubarla.

Vete a por el carro de paradas, por favor...

-¡Por favor, por favor!

-María, María... María...

Sss... Tranquila. Intenta respirar, ¿vale?

-Nacho, Nacho. María.

-¿Qué le pasa a María? ¿Qué le pasa a María?

Richi. ¡Richi!

¡Ayuda, por favor! ¡Ayuda!

-Tranquilo, yo me encargo. Pide una camilla.

-¡Richi!

-¡Pide una camilla, rápido!

-¡Ayuda! ¡Ayuda, por favor! ¡Ayuda, por favor! ¡Mi amigo!

¡Rápido, por favor! ¡Mi amigo! ¡Richi!

-¿Qué ha pasado?

-Paciente de mediana edad ha sufrido un síncope con convulsiones

y está bradicárdico.

-Es Richi. ¿Cuánto lleva inconsciente?

-Más de dos minutos. Lo llevo a REA directamente...

-Vamos, vamos, vamos. Nacho, lo siento. No puedes pasar.

Quédate aquí, por favor. Yo me encargo.

En cuanto pueda te..., te aviso.

-¿Estás bien? -No.

-¿Qué..., qué pasa?

-Mi... Mi amigo, que se ha desmayado.

Y... no sé. No... No saben. No sé...

-Vaya. Pues... lo siento. Pero...

vengo a darte otra mala noticia sobre María.

-¿Qué pasa con María?

-Pues ha tenido una crisis respiratoria

y hemos tenido que intubarla. Está en la UCI. Lo siento.

-Hola. -¿Qué ha pasado?

-¿Qué recuerdas tú, Richi? ¿Sabes dónde estás, ahora mismo?

-En el cielo, con mi amiga Diana,

y estoy un poquito avergonzado porque me he hecho pis encima.

-Eso no importa. A ver, mírame un momento...

Estás aquí porque te has vuelto a desmayar.

-Pero ¿qué me está pasando?

-Pues no lo sé, pero... lo voy a averiguar. ¿Vale?

Estoy esperando los resultados del TAC, y te voy a repetir la analítica

y te voy a hacer un electro de urgencia.

Porque lo que está claro es que algo está pasando.

-Entonces, ¿es..., esto es grave, o qué?

-Richi, no lo sé. Es pronto para hacer un diagnóstico. ¿Vale?

Lo que quiero es que estés estable,

por eso te voy a dejar en observación.

¿Vale? -Vale.

Vaya manera de reencontrarnos...

-Mi trabajo a veces, pues... es así.

Voy a pedir las pruebas, y así salimos de dudas.

-Diana, Diana. -Dime.

-¿Sabes algo de... María?

-María está en la UCI, Richi. Lo siento.

En cuanto sepa algo te mantengo informado.

Estate tranquilo tú, por favor.

Lo peor de estas situaciones es

separar lo personal de lo profesional.

Y... cuesta. Cuesta mucho.

Sobre todo porque una crisis epiléptica

puede tener origen en una enfermedad vascular,

pero también puede ser por la presencia de un tumor.

Entonces, después de tanto tiempo sin vernos,

que esto sea lo que tenga que decirle a Richi...

Bueno. Espero que las pruebas demuestren que estoy equivocada.

Nacho. -Eh... Diana, ¿cómo está?

-¿Richi? -Sí..

-Está estable. Pero hay que hacerle pruebas. ¿Vale?

No te puedo decir más.

-¿Y sabes algo de María, que no me dejan verla?

-A ver. La doctora Reina me ha dicho

que tiene algo más que un edema pulmonar.

Pero... hay que hacerle pruebas.

Ya le han retirado la ventilación mecánica... Tranquilo.

Está respirando por sí misma con una mascarilla de oxígeno como soporte.

¿Vale?

Le están retirando la sedación y hay que ver cómo reacciona.

Nacho, lo siento, no podemos hacer más.

-Perdón. -Nada, nada, perdona.

Pero tengo que... Tengo que hacer pruebas. ¿Vale?

-Lo siento. -Nada, nada. No pasa nada.

-No sé qué... Qué me ha pasado. Lo siento.

-Nada, tranquilo.

-Hola. -¡Hola!

-¿Qué tal? ¿Cómo lo llevas hoy?

-Bien. Con un poquito de dolor lumbar, pero vamos, todo normal.

-No te queda nada ya. Venía... Venía a ver a su compañero, ¿qué tal va?

-Pues está estable, pero hay que hacerle pruebas.

De todas formas, tú tranquilita, que me lías a los pacientes.

-¿Yo? -Tú me lías a los pacientes.

-¿A tus pacientes, y los lío yo? Pero qué morro tienes.

-No, sí.

-Mira, menos mal que tenemos un testigo delante. Que si no... Bueno.

Espero que vaya todo bien. -Vale.

-Y yo me voy, que tengo al compañero abajo esperando,

que si tardo más de la cuenta se pone nervioso.

Yo creo que es un espía de la jefa. No te digo más.

-Anda ya. -Bueno, me voy. Hasta luego.

-Espera, espera, espera.

Peliculera: que te quiero... presentar formalmente.

Él es Nacho, es mi... expareja. -Ah. Encantada.

-Nacho: ella es Ainhoa y... es mi chica.

Y la mamá del futuro bebé también.

-Eh... O sea que es de las dos.

-Sí. Sí, sí. Es su óvulo fecundado en mi útero.

-La combinación perfecta.

-Nos va a salir muy guapo. Claro que sí.

-Con Diana siempre tienes que estar preparado para cualquier cosa.

Pero vamos, que esto no... Nunca me lo habría imaginado.

-Yo tampoco, la verdad. Pero ha sido...

todo muy rápido y va todo muy bien.

-Pues... de verdad que enhorabuena. Enhorabuena.

-Gracias. -Gracias.

-Estamos muy contentas. ¿No? -Mucho.

-Ya veis, lo entiendo. Ser padre es... la ilusión de mi vida.

-Seguro que María y tú lo conseguiréis.

-Bueno. Seguro. Ojalá.

Bueno, pues... Eh...

Yo voy a salir a tomar el aire.

-Ah... -Enhorabuena, ¿eh?

-Gracias. -Gracias.

-Y encantado. -Igualmente.

-O sea: que mi corazón y cerebro van por libre

y se desconectan cuando quieren.

-Es una manera de... expresarlo.

-Diana, Diana, espera, espera. -Dime.

-¿Qué sabemos de María? -María está en quirófano ahora.

-Está bajando la tensión. ¡Succión! Eso es.

-Aprovecha y empieza hoy. -¿Qué?

-El tabaco.

-Cuando Ortega se quedó embarazada, de un día para otro, ni un cigarro.

-¿Cómo?

-Dime que lo sabías.

-Quería que empezáramos esto como si fuera la primera vez para las dos.

¿Sabes? Para que fuera... especial.

-¿Has hablado con Merino?

-No. Además: Merino no va a venir a ser tu enfermera.

-Yo no quiero que sea mi enfermera.

Pero quiero que este hospital tenga gente válida.

-Quiero que reconsideres mi oferta. Puedo ofrecerte más dinero.

-Sabes que no es eso lo que busco. -Si te contrato me voy a arrepentir.

-Puede que tú sí. Pero los pacientes a los que trate, no.

Subtitulación realizada por Teresa García Román

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Centro médico - 18/09/18 (1)

18 sep 2018

Docuficción basada en un exitoso formato internacional que recrea cada día dos historias basadas en casos clínicos reales, curiosos y atractivos. A través de siete personajes fijos -cinco médicos y dos enfermeras- los espectadores irán conociendo los casos que llegarán a las consultas.

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